22956(16-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22956  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No.   008   

Bogotá,  D.C., dieciséis (16) de febrero de  dos mil cinco (2.005).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado por el defensor de la  acusada  BLANCA LEONOR LIZARAZO, contra la sentencia dictada el 14  de mayo  de  2004 por el Tribunal Superior de Cundinamarca, mediante la cual confirmó la  proferida  el  16 de febrero del mismo año por el Juzgado Penal del Circuito de  Chocontá,  que  la  condenó  a  la  pena  de  veinticuatro  (24) meses de  prisión,   al   hallarla   autora  responsable  del  delito  de  contaminación  ambiental.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Con   ocasión  de  un  seguimiento  a  las  industrias  del curtido de cueros en los municipios de Villapinzón, Chocontá y  Cogua  para  establecer  el  impacto  ambiental  producido por el vertimiento de  sustancias  degradantes  al  río Bogotá, la Corporación Autónoma Regional de  Cundinamarca  el  10  de  noviembre  de  1999 inició un trámite administrativo  sancionatorio  contra  BLANCA  LEONOR  LIZARAZO  -propietaria de una curtiembres  ubicada  en  la  primera  localidad citada- y dispuso la compulsación de copias  para la investigación penal a que hubiera lugar.   

Como único cargo, al amparo de la causal 1ª  del  artículo 207 de la ley 600 de 2000 se denuncia una violación indirecta de  la  norma de derecho sustancial al adecuar el Tribunal la conducta imputada a la  acusada   en   la  ley  491  de  1999  –modificadora  del  artículo  247 del decreto 100 de 1980-, mediante  el  reconocimiento  de  validez  a  las  pruebas  allegadas  al  proceso sin los  requisitos legales.   

Los  errores  reprochados  -en  la  demanda-  consisten  en haber otorgado validez a la pruebas practicadas sin las exigencias  legales,  en  dar  por  acreditada  la materialidad de la conducta con medios de  convicción  recaudados  sin la intervención de la acusada o de su defensor, en  inferir  la responsabilidad penal sin existir certeza sobre ella y en no aceptar  que la CAR indujo en error a los curtidores.   

Asimismo,  en  apreciar  defectuosamente  las  pruebas  relacionadas  en  el  libelo y en dejar de valorar la indagatoria de la  inculpada,  un  informe  del  Das  elaborado  en  cumplimiento de una misión de  trabajo,  la  diligencia  de  inspección  judicial,  los múltiples oficios sin  respuesta   de  las  entidades  oficiales  destinatarias  de  los  mismos  y  la  comunicación  del  Alcalde  Municipal  de Villapinzón en la que informa de los  reiterativos incumplimientos de los funcionarios de la CAR.   

Los  hechos  anteriores son constitutivos del  error  de  derecho  conocido  como  apreciación  falsa,  el  cual  –según  la  censura-  “se infiere del  mérito  que  le  otorga  el  Juez  colegiado a las probanzas que no reúnen los  requisitos     exigidos     por     las     normas”,     pues     –además- el debido proceso y el derecho  a  la defensa impiden que el procesado sea sorprendido con pruebas practicadas a  sus espaldas.   

CONSIDERACIONES:  

El  error  de derecho que permite acudir a la  casación  para  acusar  a la sentencia de transgredir en forma indirecta la ley  de    carácter    sustancial    a    través    de   la   prueba   –error  in  iudicando-, se manifiesta en  dos   sentidos:   como   falso   juicio   de   legalidad   y   falso  juicio  de  convicción.   

En   su   primera   modalidad  –falso juicio de legalidad-, el vicio se  relaciona  únicamente  con el proceso de formación de las pruebas –existencia   jurídica-,  el  cual  se  expresa  de  modo  positivo  al  reconocerle  el fallador valor probatorio a las  ilegítimas  bajo  la creencia errónea de haber sido aducidas al proceso con el  lleno  de  los  requisitos  legales,  o de manera negativa al ignorar el mérito  suasorio  de las lícitas en el equívoco de que en su practica e incorporación  a   la   actuación   dejaron  de  cumplirse  las  exigencias  previstas  en  la  ley.   

Ello  implica  que en la postulación de esta  clase  de  error,  el  actor  individualice  la o las pruebas  apreciadas a  pesar  de  su  invalidez  o  las  dejadas  de  valorar no obstante su legalidad,  señale  las disposiciones que imponen determinados requisitos en su aducción o  la  inexistencia  de  los exigidos por el fallador para su ponderación, precise  las  formalidades  que  no  fueron observadas o su acatamiento en el caso de ser  requeridas,  demuestre  su  trascendencia  en  el fallo y cómo de no haber sido  tenidas  en  cuenta  u  omitidas  en  la  sentencia, el sentido del fallo sería  otro.   

Aun  cuando  en  la  demanda  no  se menciona  expresamente  la  clase  del  error  de  derecho  propuesto,  se  infiere  de su  contenido  que  se  alega  un  falso  juicio  de  legalidad;  sin embargo, en su  formulación  el  actor  incumplió  con los requisitos de claridad y precisión  exigidos  en  el numeral 3º del artículo 212 de la ley 600 de 2000, lo cual la  hace inviable.   

Con  evidente  confusión  en  el  capítulo  “Señalización  de  errores  del  Juez  Colegiado de Segunda Instancia” sin  individualizar  las pruebas que considera fueron practicadas sin el lleno de los  requisitos  legales,  entre  mezcla  indebidamente el tema de la legalidad de la  prueba    con   el   de   la   suficiencia   probatoria,   cuando   –además-  le  atribuye  al Tribunal dar  por  demostrada  la  materialidad  de  la  conducta  y  la responsabilidad de la  acusada  sin  prueba  que  las  acredite  con certeza o en dejar de reconocer el  error   a   que   fuera   inducida   por   la  Corporación  Autónoma  Regional  CAR.   

Persiste  en  ella en el capítulo siguiente,  pues  al relacionar lo que denomina “las pruebas defectuosamente apreciadas”  por   la   Corporación,   omite   señalar   las  disposiciones  que  rigen  su  práctica     –con  excepción  de  la  citada  en el literal e- y los requisitos inobservados en su  aducción,  al tiempo que se ocupa en advertir que el fallador no se percató de  las  contradicciones  existentes  entre  los  informes provenientes de distintas  entidades  o  de  un  mismo  organismo ni tampoco del error en el que dijo haber  actuado la encausada.   

Igual sucede con “la relación de pruebas no  apreciadas”  al  limitar  su  labor a enunciarlas, sin precisar la razón o la  causa por la cual fueron ignoradas.   

En  consecuencia, el desarrollo de la censura  contraviene  lo que en materia de técnica casacional tiene establecido la Sala,  porque  al  amparo  de  un  mismo  reproche se proponen aspectos que se refieren  indistintamente  a  las  diversas  especies  de  error  y  dentro de ellas a sus  diferentes  modalidades  con  desconocimiento del principio de autonomía de los  cargos  y  la  correlativa  obligación  de  sustentarlos -cuando son varios- en  capítulos separados.   

Luego  si el propósito del demandante no era  exclusivamente  el  de  discutir  la  existencia  jurídica  de  la  prueba sino  también  su  contemplación  material,  ha debido postular los errores de hecho  por  falso juicio de identidad -indagatoria de la acusada- y por falso juicio de  existencia     por     omisión     –inspección  judicial,  informe del Das, oficios-; pero si el motivo  de  inconformidad lo constituía la apreciación probatoria la vía indicada era  el  falso  raciocinio,  todo  con  sujeción a lo previsto en el numeral 4º del  artículo 212 del Código de Procedimiento Penal.   

Como  quiera  que las falencias observadas no  pueden  ser  subsanadas, enmendadas ni corregidas en virtud del carácter rogado  de  la impugnación extraordinaria y del principio de limitación previsto en el  artículo   216   de   la   ley   600   de   2000,   la   Sala   inadmitirá  la  demanda.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por  el  apoderado  judicial  de  la  procesada  BLANCA  LEONOR LIZARAZO FERNANDEZ   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO     ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                    

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                               JORGE     LUIS     QUINTERO  MILANÉS           

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                   MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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