22905(09-08-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  22905   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 83   

          Bogotá, D.C., nueve de agosto de dos mil seis.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo reglado en el artículo 223 de la Ley 600 de 2000,  examina  la  Sala  de  manera  preliminar  el  aspecto  formal  de la demanda de  revisión   instaurada   por   el   apoderado   especial  del  Dr.  JORGE  TADEO  LOZANO  OSORIO,  quien fuera  condenado  por  el delito de enriquecimiento ilícito de particulares, decisión  que  quedó  en firme en virtud de la sentencia confirmatoria proferida por esta  Corporación  en  sede  de casación el 18 de febrero de 2004, de la emitida por  el  Tribunal Superior de Bogotá el 2 de septiembre de 2002, mediante la cual, a  su  vez,  dicha  Colegiatura  revocó  la  de  carácter  absolutorio dictada en  primera  instancia  por  el Juzgado 5° Penal del Circuito Especializado de esta  ciudad el 28 de noviembre de 2000.   

ANTECEDENTES  

En  anterior oportunidad, en la Sentencia de  Casación  de  18  de febrero de 2004, Rdo. 20.597, la Sala los sintetizó de la  siguiente manera:   

“El 24 de febrero  de  1997,  dentro del trámite que venía cumpliéndose con la Fiscalía General  de  la  Nación para la obtención de beneficios por colaboración eficaz, Jaime  Lara  Arjona  aseguró  que  el  doctor JORGE TADEO LOZANO OSORIO, para entonces  Representante  a  la  Cámara  por  el   Departamento  del  Chocó,  había  recibido  el 20 de enero de 1995, en la ciudad de Cali, directamente de manos de  Miguel  Angel  Rodríguez  Orejuela,  un  cheque  por  valor  de $20’000.000.oo,     de    la    cuenta  “Comercializadora  de  Carnes  del  Pacífico  Limitada”, girado a nombre de  Juan  Díaz.  El  título  fue  consignado para su cobro en una cuenta de Janeth  Emilse  Arjona  Forero  (prima  del declarante), y luego su valor reembolsado al  verdadero  beneficiario  a  través  de  4 cheques de diferentes denominaciones.  Aseguró,   igualmente,   que   esta   operación  aparecía  registrada  en  la  contabilidad  LTD4  de  la  organización,  bajo  el  código clave ‘TADEO’   (fls.  32-35   c.  o.  anexo  1).   

“Tres  días  después  (27  de  febrero),  Jaime Lara Arjona complementó esta información a  través  de  un memorial, donde precisó que para retirar el dinero de la cuenta  de  su  prima  Janeth  Emilse,  se  giraron  los  siguientes cheques: El número  2977248  a  nombre de Mercedes de Monsalve, empleada de Janeth Emilse, por valor  de   $7’400.000.oo.  El  número  2977249  a  nombre de Angel María Gutiérrez, empleado suyo, por valor  de   $2’600.000.oo.  El  número  2977250  a  nombre de Alejandro Alfonso, empleado de Janeth Emilse, por  valor  de $6’200.000.oo. Y  el  número  2977251  a  nombre  de  Aldemar  Ospina, persona a quien nada sabe,  aunque  cree  que  puede  ser  un  empleado  de Jorge Tadeo Lozano, por valor de  $3’800.000.oo,  para  un  total  de veinte millones. Los títulos Nos.2977250 y 2977251 fueron cobrados el  26  de  enero  de 1995 a las 15:05 horas, y los números 2977248 y 2977249 el 30  siguiente,   a   las   10:17  y  12:14,  respectivamente  (fls.66  c.  o.  anexo  1).   

“Estos cheques,  al     igual    que    el    No.3401255    por    valor    de    $20’000.000.oo,  del  Banco  de Colombia,  oficina  principal  de  Cali,  perteneciente  a la cuenta “Comercializadora de  Carnes  del  Pacífico  Limitada”,  girado  a  nombre  de  Juan  Díaz, fueron  incorporados  en  copia  al proceso (fls.62, 69-73 del cuaderno original anexo y  30-33/5).  También  lo  fue,  en  igual  forma, la página 18 del anexo LTD4 de  registros  contables de la organización (hallada en el allanamiento al edificio  “Colinas  de  Santa  Rita”),  donde  aparecen  las  siguientes  anotaciones:  EGRESOS  LTD4.  Enero  1/95 a mayo 31/95. T-107. TADEO. Fecha: 95/01/20. Cheque:  001255.    Compr    :    020195.   Detalle:   gastos.   Valor:   $20’000.000.oo    (fls.61    ibídem).   

“Con  el fin de  verificar  la  información suministrada por el procesado, la Fiscalía recaudó  varias  pruebas, entre ellas los testimonios de Miguel Angel Rodríguez Orejuela  (fls.45,  79  original  anexo 1), y Jesús Zapata Alvarez (fls.47, 106 ibídem).  El  primero  aseguró  haber  mantenido  dos  o tres encuentros con los señores  Jaime  Lara  Arjona y Jorge Tadeo Lozano, uno de ellos en Bogotá y los otros en  Cali,  donde  fueron  movilizados  por  Julián  Murcillo  y/o  Jesús Zapata, y  haberles  hecho  entrega de un cheque para sus campañas políticas. El segundo,  en  su  versión inicial, rendida el 27 de febrero, dijo no conocer a Jaime Lara  Arjona  y  Jorge Tadeo Lozano, pero días después (marzo 13), en ampliación de  su  declaración,  afirmó  distinguirlos, y haberlos movilizado en la ciudad de  Cali.  Aceptó  también  haber  recibido  el  cheque No.341255 de manos de Lara  Arjona para su consignación.   

“Se  aportó  también  copia  de  la declaración rendida el 17 de febrero del mismo año, en  el  trámite de otro proceso, por María del Carmen Guerrero Mendoza, Gerente de  la  oficina  del  Banco  de  Colombia  sucursal  Centro  Distrital, donde fueron  cobrados  los  títulos,  quien  aseguró que Jorge Tadeo Lozano se presentó en  una  oportunidad  al  banco  a cobrar un cheque, no recuerda si en compañía de  Janeth  Emilse  Arjona  Forero, o de su esposo Roberto Troncoso Posse (fls.52 c.  o. anexo 1).   

“Mediante  resolución  de  14  de  marzo,  la  fiscalía  ordenó  remitir  copia  de esta  actuación  a  la  Corte,  para  su conocimiento, por competencia (fls.111 c. o.  anexo  1).  En  el  período de indagación preliminar fueron practicadas varias  inspecciones  judiciales,  y  recibidos,  entre  otros, los testimonios de Jaime  Lara  Arjona  (fls.265),  Janeth  Emilse  Arjona  Forero (fls.276), Mercedes del  Carmen  Ibarra  de  Monsalve (fls.283), Jesús Zapata Alvarez (fls.422), Roberto  Troncoso  Posse  (fls.441), María del Carmen Guerrero Mendoza (fls.427), Alvaro  Benedetti  Vargas  (fls.473),  Julián  Murcillo Posada (fls.494 c. o. anexo 1),  Guillermo  Alejandro  Pallomari  González  (fls.505), y Miguel Angel Rodríguez  Orejuela,  quien  reiteró  lo dicho en su versión inicial en torno a la visita  que  Jaime  Lara  Arjona  y  Jorge Tadeo Lozano le hicieron a la ciudad de Cali,  pero  aseguró  que  el  cheque lo giró a instancias del primero, en calidad de  préstamo (fls.57 c. o. Anexo 2).   

“También  fue  escuchado  en  versión  libre  el  imputado,  quien  negó los hechos objeto de  investigación.  Aseguró  que  nunca  viajó a Cali en compañía de Jaime Lara  Arjona,  y  que  jamás  ha  recibido  cheques  o  dineros  de Miguel Rodríguez  Orejuela  ni  de  ninguna  otra  persona del cartel para campañas políticas ni  otros  fines.  Tampoco  es  cierto  que  en  conversaciones  mantenidas  con  el  congresista  Alvaro Benedetti Vargas le hubiera manifestado que recibió dineros  del   cartel   de  Cali  (fls.144  c.  o.  Anexo  2).   

“Por auto de 19  de   marzo  de  1998  la  Corte  dispuso  la  apertura  de  instrucción,  y  la  vinculación  al  proceso  mediante  indagatoria  del  doctor Jorge Tadeo Lozano  Osorio  (fls.153 c. o. Anexo 2). El 10 de junio, se abstuvo de seguir conociendo  del  asunto, en virtud de la renuncia al cargo de representante a la Cámara del  sindicado,  y  dispuso el envío de las diligencias a la Fiscalía General de la  Nación,   por   competencia  (fls.384),  donde  continuó  el  trámite  de  la  instrucción  (fls.6  del  cuaderno  1). En este estadio procesal se escuchó en  indagatoria  al  doctor  Lozano Osorio, quien reiteró su versión inicial, y se  incorporaron  (además  de  otras  pruebas),  los testimonios de Euclides Lozano  Lemus,  María  Luisa  Parra  Murillo,  Gildardo  Figueroa  Rentería, Lely Rios  Cuesta  y  Josué Luis Asprilla Lozano, con el fin de acreditar la presencia del  procesado  en  la  ciudad de Quibdó entre el 13 y 26 de enero de 1995 (fls.288,  291,    294,    297    y    302    del    cuaderno    original   1).     

“Con  el  mismo  propósito,  la  defensa  aportó  copia  de  la certificación DE-0567 de 26 de  marzo  de 1998, suscrita por la Jefe de Estadística de Aerolíneas Centrales de  Colombia   (ACES),   donde   se  hace  constar  que  en  la  lista  de  personas  correspondientes  al  vuelo  440  BOGOTA  – QUIBDO del día 13 de enero de 1995,  parece  utilizado  el  cupón No.1373778 a nombre de “JORGE TADEO”, y que en  el  vuelo  443 QUIBDO – BOGOTA del día 26 de enero de 1995, aparece viajando el  señor  “LOZANO  JORGE  T”  (fls.66 c. o. 1). También adjuntó copia de los  cupones  de  vuelo  1373778-0 (1 y 2), presumiblemente utilizados en el viaje de  ida  y  regreso.  El  primero  de fecha enero 13, y el segundo de fecha enero 26  (fls.67).   

“El 2 de febrero  de   1999,  la  Fiscalía  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución   de  acusación  por  el  delito  de  enriquecimiento  ilícito  de  particulares,  de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 10º del Decreto 2266  de  1991 (fls.168-201 del cuaderno original 2). Apelado este pronunciamiento por  el  procesado  y  su  defensor,  la  Vicefiscalía  General  de  la  Nación, en  decisión  de  7  de  abril  de  1999, lo confirmó en los aspectos objeto de la  impugnación   (fls.8-36   cuaderno   de  segunda  instancia  No.2).   

“Rituado  el  juicio,  el Juzgado Quinto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, en fallo  de  28  de  noviembre  de 2000, absolvió al doctor Jorge Tadeo Lozano Osorio de  los  cargos  imputados en la resolución de acusación (fls.146-187 del cuaderno  original  6).  Apelado  este  fallo por el Fiscal del proceso y la representante  del  Ministerio  Público  (fls.192,  199, 210 ibídem), el Tribunal Superior de  Bogotá,  mediante  el  suyo  de  2  de septiembre de 2002, que ahora la defensa  recurre,  en  casación,  lo revocó, y condenó a procesado a la pena principal  de  7  años de prisión y multa de $20’000.000.oo,   y   la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  término  igual  a  la pena aflictiva, como autor  responsable  del  delito de enriquecimiento ilícito de particulares (fls.35-105  del cuaderno del Tribunal).”   

LA  DEMANDA   

Previa   una   extensa   reseña   de  los  antecedentes  procesales,  matizada  con  afirmaciones sobre la forma como en su  criterio  debieron  ser  ponderados  los  elementos de juicio que sustentaron la  condena,  el  apoderado del  Dr.  JORGE  TADEO LOZANO  OSORIO  invoca  como  motivo  de  revisión el  que  establece   la   causal   3ª   del   artículo   220   del   estatuto  procesal  penal.   

Su  pretensión  dice  sustentarla  en  la  aparición  de  una  prueba  nueva,  con la cual se demuestra la inocencia de su  asistido    –el   testimonio    rendido   por   el   Sr.   Jaime   Lara  Arjona  dentro  del  proceso  adelantado contra el Dr.  Roberto  Antonio  Pérez  por  hechos  similares  por  los  que fue condenado su  poderdante,  radicado  No.  2003-0318  del  Juzgado  40  Penal  del  Circuito de  Bogotá–,  pues,  a  su  juicio,    el   fallo   condenatorio   dictado   en   contra   de   LOZANO   OSORIO   fue   producto   de  un  perverso  montaje urdido por  algunos  de  los  testigos  -quienes  tan  sólo buscaban beneficios punitivos a  costa  de  la  defraudación  de  la  justicia,  asegura-  con  el patrocinio de  funcionarios  judiciales.  Esa prueba, da cuenta de la patraña tejida en contra  de su defendido.   

En su extenso escrito, consigna una serie de  apreciaciones  sobre  apartes  de  la mentada atestación, indicando las razones  por  las  cuales  los  dichos  contenidos  en ella demuestran la inocencia de su  defendido,  pues  cotejados  éstos  con  las  pruebas que fueron incorporadas y  valoradas  por  el  Tribunal  dentro  del  proceso  ahora objeto de esta acción  -primordialmente  los  testimonios  de  Janeth  Arjona, Miguel Ángel Rodríguez  Orejuela  y  María  del  Carmen  Guerrero Mendoza-, de manera evidente, clara y  latente   se   verán   las  contradicciones  e  inconsistencias  entre  unos  y  otras.   

Así, sostiene que los Fiscales Regionales a  cuyo   cargo   estuvo   la  correspondiente  investigación,  le  insistieron  a  Lara   Arjona   para   que  confirmara  la  acusación  que  en  contra  de  su defendido, bajo inducción y  estimulada  por  ellos,  habían  logrado  de la prima de aquél, Janeth Arjona,  dama  esta  que  a  su  vez  convenció a la gerente de la Sucursal del Banco de  Colombia,  María  del Carmen Guerrero Mendoza, su comadre y amiga íntima, para  que  la  secundara  en sus mentiras. Tras confrontar in  extenso  sus  dichos, y de catalogar de inverosímiles  sus  explicaciones,  asevera  que la Arjona no sólo le causó grave perjuicio a  su  defendido,  sino  que,  inclusive,  recibió  como  contraprestación  se le  precluyera  la investigación que por enriquecimiento ilícito se le adelantaba,  compensación  que de la misma manera se le otorgó a la funcionaria bancaria en  cuanto    nunca    estuvo   vinculada   a   proceso   alguno   por   lavado   de  activos.   

Lara  Arjona,  fue  enterado  con  todos  los  detalles  de  lo  que  había declarado su prima y la  Gerente  del  citado  Banco,  prosigue  el  libelista,  siendo la segunda quien,  amparada   en   el   engaño,   aseguró   que   el  cheque  de  $20’000.000 relacionado en la contabilidad  del     Cartel     de     Cali     con     el    nombre    de    “Tadeo”  -cuyo importe se hizo efectivo a  través  de  cuatro  títulos  valores  en  la  Sucursal  del Banco de Colombia,  explica-,   fue   el   que   precisamente   entró   al  haber  patrimonial  del  ex-Congresista,  lugar  adonde  para  su  cobro aquél y éste arribaron juntos;  entidad  en  la  que, además, Janeth Arjona encubría esa clase de operaciones.   

Esta  propuesta  es  la  que,  con  la nueva  prueba,  pretende derruir, aduce el demandante, pues las discrepancias que en la  misma  se  evidencian  son  tan  radicales,  “que de  ninguna    manera    pueden    tomarse    como   hechos   fidedignos”,  afirmación  tras  la  cual emprende un sistemático y prolijo  examen  de  las  divergencias que, en su criterio, se encuentran presentes en la  reseñada prueba testimonial.   

Seguidamente   agrega   que,   hallándose  Lara   Arjona   y  Álvaro  Benedetti  privados  de  la libertad en el mismo sitio de reclusión, decidieron  fraguar    el    “siniestro    complot”  en contra de LOZANO OSORIO  para  poder  acceder a los beneficios por colaboración eficaz que  la   Fiscalía   les  había  prometido,  razón  de  ser  para  que  el  citado  Lara  Arjona  solicitara ser  escuchado  por  el  ente  instructor  a  efecto  de  entregar  información  que  comprometía  a  su  defendido,  diligencia  cuyo  aplazamiento pidió en sendas  oportunidades  hasta  que  logró  tener  acceso a la documentación que tras su  incautación, la propia Fiscalía le facilitó.   

“Lo  expuesto  demuestra     -asevera    el    actor-,  que  jamás  se  trató de rendir una manifestación veraz, sino  que  las  mismas fueron el producto de la componenda, pero que sólo hasta ahora  con  la  prueba  nueva,  es que se puede llegar a esa innegable conclusión. Por  esa  razón,  LARA  ARJONA incurrió en el cúmulo de mentiras y contradicciones  que  evidenciara  y  reseñara  el  juzgador de primera instancia. Además, Lara  Arjona  tenía  a  su  favor  otros  aliados, su propio abogado quien hacía del  grupo  de  defensores  al  servicio  del  cartel  de  Cali y del séquito de los  hermanos  Rodríguez  Orejuela,  que  de  manera  sumisa se prestaron a secundar  cualquier manifestación que hicieran sus patrones.   

“Pero recordemos,  que  no  solo  los dichos de LARA ARJONA sen contra de Jorge Tadeo Lozano fueron  descalificados,  sino  que otro tanto hicieron diferentes juzgadores respecto de  las  manifestaciones de éste y Álvaro Benedetti, como por ejemplo en relación  con  otros  congresistas  como  los  doctores  Almario  y Beltrán, cuyos fallos  absolutorios      fueron      aportados      a     este     proceso.”            

Luego  de  reseñar  lo  que,  a  su juicio,  constituye  apreciación errónea del Tribunal respecto de la cuestión fáctica  expuesta  en  la demanda, “debido a la carencia de la  información  que  ahora se exhibe” -dieciocho yerros  en  la estimación probatoria cuestionada enseña-, y de reiterar de qué manera  Janeth  Arjona, María del Carmen Guerrero Mendoza, Miguel Rodríguez Orejuela y  su  séquito  de  servidores,  Jesús  Zapata  y  Julián Murcillo, entre otros,  contribuyeron  con  sus  mentiras  y  falacias  a  dar  visos de verdad a lo que  mendazmente  ofreció  Jaime  Lara Arjona como  razón  de su dicho, sostiene el actor que la Colegiatura cuyo  pronunciamiento  de  condena  aquí cuestiona y, por ende, la administración de  justicia,  fueron  engañadas  por  el  “más  vil y  perverso  de  los montajes” que derivó en la condena  de  un  inocente,  equivocación  a  la  cual  no se hubiera arribado de haberse  contado  con la nueva prueba que ahora se brinda, la declaración que la bajo la  gravedad   del   juramento   rindió  el  citado  Lara  Arjona  dentro de la vista pública correspondiente al  proceso que se adelantó en contra del Dr. Roberto Pérez.   

Aspira pues el demandante, a que se revise la  actuación  en  cuestión  y se remueva el carácter de cosa juzgada que ostenta  la  sentencia  por  medio  de la cual se le puso fin a la misma, a través de la  condena  que  se impartió en contra el Dr. JORGE TADEO  LOZANO  OSORIO,  fijándose, en consecuencia, el nuevo  despacho  donde  deba  surtirse  aquélla,  a  partir  del  momento procesal que  determine  esta  Corporación.  Adicionalmente, solicita se disponga la libertad  de su representado.   

A la demanda se aportaron como anexos copias  de  los  fallos  de  primera  y segunda instancias, y la prueba nueva en la cual  dice  el actor sustentar su pretensión, así como otros elementos de juicio con  los  cuales  aspira  a  demostrar la inocencia de su defendido y los pretextados  yerros que la nueva prueba revela.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En tratándose de la causal 3ª esgrimida por  el  demandante  como motivo de revisión, ha precisado la Corte que esta acción  no  es una instancia más a la cual acudir en demanda de un reexamen probatorio,  como  aquí  se  pretende,  puesto que si su objetivo fundamental es enmendar la  injusticia  material  de  un  fallo  -en  el evento sub  lite   permitir  la  demostración  de  que  ha  sido  condenada  como  responsable  de un delito una persona inocente-, temas como los  que  se  plantean  en  la  demanda  son  por  completo extraños a la acción de  revisión,  en  la medida en que sólo tienen por finalidad reabrir unos debates  ya  superados  para  que  se acojan los argumentos de la defensa y se le otorgue  crédito  a las exculpaciones del condenado tras contrastarlas con los dichos de  algunos  testigos,  sin  reparar  en que fueron desechados por los juzgadores de  instancia.   

Ciertamente, tiene dicho la jurisprudencia de  la  Sala  que prueba nueva es  aquella   que   surge  con  posterioridad  a  haberse  proferido  una  sentencia  condenatoria  y  por  cuyo  desconocimiento  en  los  debates  de  instancia, el  funcionario  judicial  no tuvo oportunidad de valorarla y de determinar su grado  de  validez  y eficacia en relación con los hechos de los cuales conoció, bien  porque   se   refiera   a  la  aparición  de  hechos  nuevos  que  con  ella pretenda establecer, o porque a  pesar  de  su existencia previa al fallo adverso, por cualquier circunstancia se  pretermitió   allegarla   al   proceso,  situación  esta  que  de  no  haberse  presentado,  en esencia hubiese modificado el juicio positivo de responsabilidad  penal  concretado  en  la  condena  impartida  contra  el procesado.1   

Pues  bien,  aspectos  como  los  puestos de  presente  por  el  demandante  en  su  libelo  y  que  en  su criterio tienen la  capacidad  de  desvirtuar las imputaciones que los testigos de cargo le hicieron  al  sentenciado,  nada novedoso aportan, como quiera que fueron objeto de examen  en  el fallo objeto de censura, como enseguida se verá; elementos de juicio que  por  carecer  de  aquellas connotaciones, mal pueden tenerse como pruebas nuevas  constitutivas  de  hechos  no  conocidos  por los juzgadores de instancia.    

En efecto, sobre el punto que el actor ahora  nuevamente  discute, amplias fueron las disquisiciones del Tribunal, tanto en lo  atinente    al    “siniestro   complot”    o    “confabulación”    que    en    contra    de   LOZANO  OSORIO   supuestamente   fraguó  Lara  Arjona,  cuya  declaración  rendida  en  otro  proceso ahora se quiere hacer valer como prueba  nueva,  como  en  lo relativo a las circunstancias antecedentes, concomitantes y  subsiguientes  al  recibo  de  los  $20’000.000  por  parte  del  citado  ex-congresista  fundamento  de  la  condena por el delito de enriquecimiento ilícito en cuestión.   

En cuanto a lo primero, los razonamientos en  la sentencia atacada se plasmaron de la siguiente manera:   

“Explicable  entonces,  para  el  presente  marco  de ubicación y conocimiento fáctico, que  ampliada  la  indagatoria  por  parte  de  JANETH ARJONA, dentro del proceso que  igualmente  y  desde un principio se le seguía a JAIME LARA por enriquecimiento  ilícito  en  cuantía  muy  superior,  en  el sentido de que tras el cheque N°  3401255  por  veinte millones de pesos girado por MIGUEL ANGEL RODRÍGUEZ estaba  un  congresista,  JORGE  TADEO  LOZANO,  porque  según testimonio de la gerente  MARÍA  DEL  CARMEN  GUERRERO  (fl.  52  cuad.  O.  A. 1) dicho personaje había  concurrido  a  la  sucursal  Centro  Distrital,  aquí en Bogotá, con el fin de  hacer  efectivo  uno  de  los cuatro cheques girados por JANETH a nombre de otra  persona,  fuera  JAIME  LARA  quien por ese pleno conocimiento que tenía de los  hechos  y  de  sus  eslabones  de  prueba,  optase  por solicitar a la Fiscalía  General  de  la  Nación  abriera trámite por colaboración eficaz para obtener  ciertamente  beneficios punitivos, interés este absolutamente legítimo por sí  mismo,  independientemente  por  supuesto que le fuese negado o reconocido luego  algún  beneficio.-  Ningún  galimatías  existe  al respecto como lo arguye la  defensa,  pues,  en  criterio  de esta Corporación, una cosa es que JANETH y la  gerente  mencionasen  al congresista TADEO LOZANO como posible real destinatario  del  dinero  y  otra  muy  diferente,  que JAIME LARA ARJONA, se repite, por ese  amplio  y  total conocimiento que tenía de todas las demás circunstancias (que  a  las  citadas  damas  no  les  constaba),  optase  por  solicitar apertura del  trámite  por  colaboración  como  quiera  que,  nadie  más podía ofrecer una  información   tal   con   mayor   posibilidad   de   resultados   positivos  de  investigación.-   

“De otra parte,  nada  de  extraño,  de inverosímil ni de ilegal existía ni existe en el hecho  de  que  consciente  de  su propia responsabilidad LARA ARJONA, ante las pruebas  que  pesaban  en su contra, asesorado por su defensor, asumiese la posición que  asumió,  sin  que pueda la Corporación aceptar, que  todo  fue una confabulación, pues como en lo esencial  y  también  explicable, verosímil y coherente en lo accidental o secundario de  mayor  correlación,  según  se  va analizando punto por punto en lo inmediato,  aspecto   por   aspecto   dentro  de  lo  más  trascendente  e  incidental,  la  convergencia  indiciaria  a  través  de  la  evocación  de lo espontáneamente  narrado  es  tal  y  tan variada que por su razonabilidad y consecuencia lógica  resulta  perfectamente veraz en la esencia o sustancial de los cargos imputados.  -Se     ha     hecho  énfasis-   

“(…)  

“Además porque  si  JAIME  LARA  se decidía a colaborar de manera eficaz con la justicia por el  conocimiento  y  recuerdo  que  tenía  de  haber  concurrido  ante MIGUEL ANGEL  RODRÍGUEZ  acompañado  de  importantes  personajes  de la vida nacional, entre  ellos  el  procesado,  era obvio requiriese poder reunir y aportar el máximo de  información  posible,  especialmente  respecto  de aquellas pruebas que podían  existir  para  el caso concreto, ya que ante el serio compromiso que asumía con  la  Fiscalía  General,  con la sociedad y con el Estado, por disposición legal  tenía  no  sólo  ese pleno derecho, sino la obligación de aportar las pruebas  de  que  tuviese  conocimiento  en  orden a que su colaboración fuese realmente  eficaz,  como expresamente lo manifestó en más de una oportunidad, sin que tal  manifestación  pueda  ser  motivo  válido  ahora  de  crítica  por  parte  de  quien   se defiende o de su defensor; pero igualmente, tenía JAIME LARA el  derecho  a  estar  asesorado  por su defensor, como que además de procesado era  partícipe   de   los  mismos  hechos,  dispuesto,  se  repite,  a  un  trámite  legítimamente   establecido   por   la   ley   (artículos   369A  – 369F del derogado C. de P. P.), cuya  seriedad  y   trascendencia  en  la  información  contra  el  tercero  que  denunciaba  no  podía LARA ARJONA desconocer, sino por el contrario poner en la  mayor  evidencia  posible  ante  la  justicia,  como efectivamente se observa lo  hizo.-   

“Por  ello  si  JAIME  LARA  con  la  anuencia  de  la  Fiscalía se entrevista con MIGUEL ANGEL  RODRÍGUEZ   después   de   haber  solicitado  el  trámite  de  beneficio  por  colaboración  eficaz,  una  de  las  razones  que  tuvo  para solicitar incluso  suspensión   de   la  diligencia  de  iniciación  del  trámite,  no  cabe  afirmar  por  sí misma haya sido para confabularse, para  montarle  un  complot  al  representante  JORGR  TADEO  LOZANO  como lo llegan a  afirmar   procesado   y   defensor   a   lo   largo   de  sus  intervenciones  y  alegatos,  sino  porque  dentro de la responsabilidad  que  asumía le resultaba necesario conocer y precisar, como así lo expresa con  perfecta  franqueza  y  claridad  JAIME  LARA, sin ambages ni rodeos, si estaban  dispuestos  los  señores  RODRÍGUEZ  OREJUELA  a  concederle  la  razón  a la  Fiscalía   General,  en  el  sentido  de  que  ciertamente  ellos  sí  habían  contribuido  con  dineros  entregados con ocasión o por efecto de las campañas  políticas  del  año  1994  (fl. 30 cuad. orig. 2).- Más consecuente, sincero,  lógico  y verosímil no podía ser el declarante. -Sin  subrayas en el texto-.   

“(…)  

“No  es  una  confabulación  ni  una  argucia  lo  que  se  evidencia  desde tan diferentes y  disímiles   ángulos   probatorios   como   se   sigue   analizando,  sino una actitud sincera de realidad y responsabilidad enmarcada  por  situaciones  y circunstancias sui géneris que han obligado a tan cuidadoso  y  extenso  análisis,  por  lo  menos  en  lo  que  toca  con  las  situaciones  principales   que   al   respecto  han  inquietado  a  la  defensa  sobremanera,  no   porque   se  trate  de  un  montaje,  sino  porque, como a contrario sensu se considera y sustenta, se  actuaba  con  sentido  de  responsabilidad  en  cada  acto  jurídico que se iba  realizando  y en los que por supuesto MIGUEL ANGEL RODRÍGUEZ OREJUELA era, como  se  ha  dicho, pieza probatoria igualmente fundamental, sin que ello de pié con  sentido  de  razonabilidad  alguno  (con  objetividad) para argumentar contra la  credibilidad  dada por la fiscalía y ahora por esta Corporación a la prueba de  cargo   fundamento   de   la   resolución   de   acusación   (…)” -Se ha destacado-.   

Y, respecto a lo segundo, así discurrió esa  Colegiatura:   

“Arrecia  la  defensa  su  ataque  contra  la  credibilidad  de  los testimonios de JAIME LARA  ARJONA,  su  sobrina  YANETH  y  MARÍA  DEL CARMEN GUERRERO (La Gerente), y por  supuesto  contra  los  argumentos  de  la  Fiscalía  General  y  del Ministerio  Público,  sobre  múltiples  e indistintos aspectos; yendo desde los que tienen  alguna   relevancia   e   indirecta  relación  hasta  los  que  no  la  tienen,  cuestionando  por ejemplo, el traslado que hiciera YANETH de los veinte millones  de  pesos de la cuenta corriente que tenía en la oficina de Marly (a la cual le  fue  consignado  el  cheque  3401255) a una segunda cuenta en la sucursal Centro  Distrital  para,  a  través  de  ésta,  darle salida al dinero mediante cuatro  cheques;  sobre  la  forma como fueron girados, alterando (sic) su orden lógico  los  nombres  de  las personas utilizadas para dicho giro (empleados y conocidos  de  la  oficina  de  YANETH);  la forma como fueron presentados al banco para su  pago  en  efectivo, por ventanilla (violándose normas bancarias), sin que quien  o  quienes  materialmente los hicieron efectivos hubiesen colocado su firma pero  ni  siquiera  su  huella  digital;  o  porque  como  lo  declaran  de manera tan  imprecisa  y  contradictoria  JAIME,  YANETH  y  MERCEDES DE MONSALVE, arguye la  defensa,  una  vez girados pudieron serle entregados a JAIME en la oficina de su  sobrina,  incluido  el giro a nombre de la secretaría MERCEDES, por ésta allí  mismo  endosado;  y  así  los  girados  a  ALEJANDRO  ALFONSO  y a ANGEL MARÍA  GITIÉRREZ  (cobrados mediante falsa firma de endoso), o porque desconociéndose  quien  pudo  ser ALDEMAR OSPINA, todo está revelado según la defensa, cómo el  dinero  fue cobrado en el banco por empleados de YANETH ARJONA y entregado luego  a JAIME LARA, único beneficiario.   

“Igualmente  se  atacan  los  testimonios  de  cargo porque de manera contradictoria, imprecisa y  mentirosa  sostienen  que,  el  entonces  congresista doctor JORGE TADEO LOZANO,  acompañado  de  JAIME  LARA  ARJONA,  se  hizo  presente  en la sucursal Centro  Distrital  con  el  fin  de  cobrar  uno de los cheques, sin saberse cuál. Este  último  que  la  defensa  llama  un  verdadero  galimatías,  pues el principal  testigo  de  cargo nunca lo identificó porque primero señaló el cheque girado  a  nombre  de  MERCEDES  DE MONSALVE, luego el girado a nombre de ALDEMAR OSPINA  mencionando incluso en algún momento al de ANGEL MARÍA GUTIERREZ.   

“Sobre   lo  anteriores    aspectos,    son    consideraciones   de   la   Corporación   las  siguientes:   

“Si  bien no se  investigó  cuál  la  causa para que YANETH no dispusiera la devolución de los  veinte  millones  de  pesos directamente desde la cuenta corriente de la oficina  de  Marly  a la cual fueron consignados en Cali, siguiendo el raciocinio lógico  que  ofrecen  los  datos  del  proceso,  se  observa que siendo la Gerente de la  Sucursal  Centro  Distrital,  MARÍA  DEL  CARMEN GUERRERO, amiga de mas de diez  años  de  la  cuentacorrentista,  a  quien  por  supuesto  le  colaboraba en el  servicio  bancario  con cambio de cheques, con traslados de fondos entre las dos  cuentas  que  tenía  (Centro Distrital y Marly), con la atención de sobregiros  porque  YANETH,  dice  la  gerente,  vivía  económicamente alcanzada y ante el  hecho   mismo  de  la  insuficiencia  de  fondos  que  registraba la cuenta  corriente  de  la  sucursal  Centro Distrital como mas adelante lo precisará la  Corporación,  frente  a  la  posible  presión  o exigencia de JAIME LARA en la  devolución  del  dinero  (porque así lo hacía generalmente afirma YANETH), lo  que  indicaría  que  la  sobrina  optó  por  girar  y entregarle a su tío los  cheques,  sin  que  de  tan  específica situación pueda inferirse nada más de  alguna trascendencia.   

“Que en relación  con  la  forma  como  se  giraron lo cheques a nombre de personas allegadas a la  oficina  de  YANETH,  existan  ciertamente entre ésta, su secretaria MERCEDES y  JAIME  LARA  algunas  diferencias  y  aún contradicciones, así como el que los  citados  cheques  no correspondan a un orden numérico lógico con respecto a la  fecha  de  giro,  tales  críticas  por  su carácter eminentemente secundario y  accidental  en  ningún  momento  desdibujan  la  verdad  en  lo esencial de los  cargos,  pues  de una parte la suma total corresponde cuantitativamente al valor  del  cheque  3401255 girado y entregado por RODRÍGUEZ OREJUELA, y de otra parte  porque,  de  los  tres  testimonios  primeramente  aquí  citados  el único que  menciona  directamente a JORGE TADEO LOZANO como autor y partícipe del ilícito  es  JAIME  LARA.  Y en cuanto a que los primeros cheques girados fueron cobrados  de  último  (el  30  de  enero),  más  adelante  se  verá  el  porqué de tal  circunstancia.   

“Que  fue JAIME  LARA  quien  impartió  las  instrucciones  de  cómo  y  a  nombre de quién se  girarían  los cheques, y no YANETH ARJONA como en algún momento lo dijo aquel,  es  lo razonable, como quiera que entre los dos era JAIME el mas interesado y no  propiamente  quien  simplemente  tenía  que  devolver  el dinero; era él quien  conocía  con exactitud el verdadero destino del valor del cheque y quien debía  hacer  que  se  cumpliera  la  voluntad  de  colaboración  económica puesta de  manifiesto  por  RODRÍGUEZ  OREJUELA  en  la  ciudad de Cali, no importando por  intrascendentes  algunas  imprecisiones  en que incurrió la secretaria MERCEDES  ni  sobre  la  elaboración o la forma como surgieron o se escogieron los cuatro  nombres  de  personas  reales utilizados para girar los títulos, pues la única  realidad  es  la  que fue YANETH quien con sus propias manos los llenó y giró,  previas  la indicaciones de JAIME quien además le pidió a MERCEDES DE MONSALVE  le  endosara  de  una  vez  el  título  a  ella  girado,  cuyo  valor según le  manifestó  estaría  destinado  a  un  congresista.  Cumpliendo MERCEDES lo que  JAIME   le   pedía,   razón   por  la  cual  dice  ella  no  tuvo  que  ir  al  banco.   

“Una vez YANETH  manuscribe  y  gira  los  cheques  que  le entrega a JAIME LARA, éste le pide a  MERCEDES  DE MONSALVE, secretaria de YANETH, le endose el girado a su nombre por  $7.400.000  lo  que  ésta  ciertamente hace, devolviéndose de inmediato porque  dizque  era  dinero  para un congresista; sin embargo dicho título así como el  girado  por  $2.600.000 a nombre de ANGEL MARÍA GUTIERREZ esporádico conductor  de  JAIME LARA como éste lo declara espontáneamente, sólo fueron cobrados por  ventanilla  el  treinta (30) de enero de 1995, el primero pasadas las diez de la  mañana  y  el  segundo  pasadas  las  doce del día; los dos por un subtotal en  efectivo  de  $10.000.000,  integran  el  que  se  denominará  segundo grupo de  cheques.   

“Los   otros  $10.000.000,  se  hacen  efectivos  el  26  de  enero  de  1995 a una misma hora  (15:05:05  y  15:05:30);  integran  la primer pareja de cheques cobrados, siendo  los  últimos  en  su  orden  numérico de chequera, así: a nombre de ALEJANDRO  ALFONSO,  mensajero  que  fue  de YANETH, por $6.200.000, con número de cédula  correcto  la  firma  de  endoso no es la suya; en complemento se gira el último  cheque  por  $3.800.000  a  nombre  de  ALDEMAR  OSPINA,  endosado y cobrado por  ventanilla  no  existe  en  relación  con el mismo prueba objetiva que sustente  alguna  irregularidad  en  su cobro; en cuanto al nombre utilizado para su cobro  si  bien  JAIME  LARA ARJONA después de varios años recuerda serle familiar el  nombre  de  ALDEMAR ORTIZ -sic- porque fue uno de los utilizados para el giro de  los  cheques, dijo, cuando la investigación prácticamente empezaba, se trataba  a  su  parecer  del  conductor  del  doctor  JORGE  TADEO LOZANO, sin que por su  testimonio  alguien  insistiese  o  hubiese  suministrado dato mayor concreto, a  excepción  de  la gerente quien manifestó cómo el congresista también estaba  acompañado  de  su  conductor  pero  sin  que  se  hubiese  interrogado  en que  circunstancias.  Cruzado  inicialmente  el  cheque  lo  que  apunta  a  la  real  existencia  de  ALDEMAR  OSPINA,  le  fue  levantada dicha restricción a fin de  efectuar  su cobro por ventanilla de manera simultánea con el girado a ALEJANRO  ALFONSO,  los  dos  con anotación de “Confirmó Girador”; es apenas natural  que  estando  presente  ALDEMAR OSPINA lo hizo efectivo personalmente, salvo que  tal  cobro  se  hubiese  cumplido  estando  incluso  presente dicho ciudadano, a  través  de  la  influencia de quienes de una u otra forma estaban en dicho pago  interesados  desde  cuando  viajaron a Cali y obtuvieron allí el cheque 3401255  (LARA ARJONA y TADEO LOZANO).   

“En  resumen,  cobrados  los  cuatro  cheques  por  ventanilla,  sólo se observa irregularidad  administrativa  en  el  girado a nombre de MERCEDES por ser cancelados sin firma  ni  identificación  de  quien  materialmente  lo  presentó al banco y recibió  allí  el  dinero  respectivo  (porque  MERCEDES  dice  no  haberlo hecho ); sin  embargo  según  lo  dice el mismo proceso, la gerente además de conocer bien a  MERCEDES,    conocía  su  firma  y  sabía  por  supuesto  que  YANETH  le  encomendada  el  cobro de cheques, de donde resulta entendible que el treinta de  enero  se  autorizara  su  pago luego de la confirmación que de ello hiciera la  misma  YANETH  ARJONA;  así  mismo  se  incurrió en irregularidad ésta sí de  carácter  pena  (acción prescrita) al falsificar la firma de endoso del cheque  girado  a  ALEJANDRO ALFONSO, sin que en el documento mismo aparezca dato alguno  de  quién  realmente  lo  presentó,  de  donde  surge  obviamente que, como lo  asegura  JAIME  LARA fue el 26 de enero de 1995 cuando con el doctor JORGE TADEO  LOZANO  y el conductor AALDEMAR OSPINA, concurrieron al banco a cobrar en común  participación  los  referidos cheques, pero sin que el congresista como tampoco  JAIME  LARA  figurasen  literalmente  para  nada, sólo el conductor OSPINA cuyo  testimonio nunca se aportó.   

“En  cuanto  al  cheque  girado  a  nombre  de ANGEL MARÍA GUTIERREZ, como el de ALDEMAR OSPINA,  ninguna  crítica  en  la  firma  de  endoso  tiene  cabida, pues tratándose de  personas  de confianza y de cierta dependencia laboral de JAIME LARA como OSPINA  del  doctor  LOZANO,  no  tenía  por  qué saber el origen de los dineros, pero  sobre  todo  no  existe  prueba  de  la  cual  pueda remotamente inferirse su no  presencia  en  el  banco al momento de hacerse efectivo los respectivos cheques,  primero,  porque  a  propósito de la firma de endoso del título girado a ANGEL  MARÍA  GUTIERREZ  calificada  de falsa por la defensa, ésta afirmación carece  de  veracidad,  pues  si  se  analizan con cuidado las diferentes fotocopias del  cheque,  necesariamente debe con certeza concluir que la fotocopia sobre la cual  el  señor defensor hace la afirmación, no corresponde al cheque girado a ANGEL  MARÍA  GUTIERREZ  sino  al  de  MERCEDES  DE MONSALVE, y segundo porque se LARA  ARJONA  identifica  y  señala  a  GUTIERREZ en la forma como lo hace, así como  MERCEDES  y  ALEJANDRO  con  igual sentido de verdad lo hace respecto de ALDEMAR  OSPINA (…)”   

          Ahora   bien,   como   el   defensor  del  sentenciado  LOZANO   OSORIO  demandara  en  casación,  entre  otros aspectos, la estimación probatoria hecha por el Tribunal en razón  del  referido  asunto,  la cual, se repite, ahora nuevamente discute el actor en  sede  de revisión, en relación con los razonamientos plasmados en la sentencia  atacada dijo la Corte:   

“La  jurisprudencia  de la Corte ha sido insistente en sostener que el error de hecho  por  falso raciocinio no surge de la disparidad de criterios entre el Juez y los  sujetos  procesales  en torno a la forma como debe ser  valorado el mérito  probatorio  de  una  determinada  prueba,  sino  de  la  transgresión grosera y  manifiesta  por  parte  del  Juzgador  de  las  reglas de la sana crítica en su  valoración  (principios  de  lógica,  reglas  de experiencia, postulados de la  ciencia).   

“También  ha  dicho  que su demostración impone a la parte interesada tener que confrontar la  forma  como  los  juzgadores  apreciaron  la  prueba que se afirma indebidamente  valorada,  y demostrar (no criticar, disentir, o discutir) que sus apreciaciones  son   arbitrarias   o   irrazonables,   y  que  el  desacierto  tuvo  incidencia  trascendente  en  el contenido o sentido del fallo. De no hacerse así, el cargo  será  inocuo,  porque la sentencia de segundo grado se encuentra amparada de la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad, y por tanto, el análisis que los  juzgadores  hayan  hecho  de  los medios de prueba, tendrá prevalencia sobre la  valoración que realicen los sujetos procesales.    

“En el caso sub  judice,  el  casacionista  incurre en este error, pues durante buena parte de su  exposición  se  dedica a criticar la valoración que los juzgadores hicieron de  la  prueba testimonial, sin acreditar violaciones inequívocas de los principios  de  la  lógica,  las  reglas  de  experiencia o los postulados de la ciencia, y  aunque  en  algunos  apartes  afirma  su  violación,  la  verdad  es  que no lo  demuestra,  pues los argumentos que expone con ese fin responden a apreciaciones  personales  respecto de situaciones puntuales de la valoración realizada por el  Tribunal,  cuyo  contenido no comparte, que no a violaciones de principios de la  lógica o de las reglas de experiencia, como lo anuncia.   

“Al  referirse,  por  ejemplo,  a  la  valoración que el Tribunal hizo de los testimonios de las  personas  que  declararon  haber visto al doctor Jorge Tadeo Lozano Osorio en la  ciudad  de  Quibdó  entre  el 13 y 26 de enero de 1995, sostiene que el ad quem  les  restó  credibilidad  por  la  forma  precisa  como  recordaron  los hechos  después  de casi cuatro años de haber ocurrido, en decisión que desconoce los  postulados  de  la  sana  crítica, porque las reglas de la experiencia enseñan  que  existen  situaciones  inolvidables por el significado que tienen en la vida  de  la  personas,  entre  los que se cuentan los nombramientos, y que la lógica  enseña,  además,  que  una persona de bien jamás se atreve a afirmar algo que  no ha ocurrido o presenciado.   

“Esta  argumentación  no  prueba  el error denunciado. La Corte no  desconoce que  el  nombramiento  en  un  cargo,  o  su  ratificación, puede resultar un suceso  importante  para  la  persona,  y  que  esto  le  puede servir de referente para  recordar  algunos  sucesos,  pero  hacerlo  en  la  forma  como lo expusieron la  mayoría  de los testigos, sin detenerse a pensar, o reflexionar, y sin dudar de  sus  afirmaciones,  con indicación exacta de fechas y vivencias, no obstante el  tiempo  transcurrido  (cerca  de  cuatro  años),  no deja de erigirse en motivo  razonable  para  apreciar  su  veracidad  con  reservas, como lo hizo el juez ad  quem.         

“El   otro  argumento,  relativo  a  que  la  lógica enseña que las personas de bien nunca  mienten,  carece  de  sentido  y  fundamento  científico.  Ni la lógica, ni la  experiencia,  ni  la  ciencia,  han  formulado  o  elaborado  premisas  de  esta  naturaleza.  Lo  que  la experiencia y la ciencia enseñan, es que este no es un  referente   válido  para  auscultar  o  medir  el  grado  de  veracidad  de  un  testimonio,  y  que  para  hacerlo,  debe  acudirse  a  otros  patrones, como su  personalidad,   sanidad   mental,   interés,  sus  vínculos  con  los  sujetos  procesales,  la  razón  de  su  dicho,  entre  otros,  aspectos que el Tribunal  analizó  en  forma  igualmente  amplia,  sin  que  se advierte en dicho estudio  quebrantamiento  grotesco  de  las  reglas  de  la  persuasión  racional.    

“En relación con  la  valoración  que  el  Tribunal  realizó  de  los  testimonios de Jaime Lara  Arjona,  y  las  personas que corroboran su dicho, sostiene que viola las reglas  de  la  sana  crítica,  porque  omitió  tener en cuenta la vinculación de los  declarantes  a  organizaciones  criminales,  su  proclividad a la mentira, y las  múltiples  inconsistencias  de  sus  versiones.  En  torno a este reparo, basta  decir  que  todos  estos aspectos fueron ampliamente analizados por el Tribunal,  dentro   del  marco  de  una  argumentación  igualmente  atendible,  y  que  la  valoración  que  el  actor  hace  de  los  referidos testimonios, responde a un  análisis  personal,  que  contrapone al fallo, en procura de propiciar un nuevo  debate  probatorio,  que  como ha sido insistentemente dicho, no tiene cabida en  sede casacional.     

“Agréguese,  además,  que  no  por  el  hecho  de  pertenecer un testigo a una organización  criminal,  o  por  haber  mentido  en  oportunidades  anteriores, puede a priori  descartarse  su  dicho,  como  lo  pretende  el  actor. Será necesario analizar  también  su  contenido,  sus  falencias, y los puntos de correspondencia con el  conjunto  probatorio  (reafirmantes  o  desvirtuantes de los hechos), para poder  llegar  a  una conclusión objetiva, labor que también desarrolló el Tribunal,  sin  que  se  advierta desconocimiento de las reglas de la sana crítica en este  ejercicio.   

“Las  imprecisiones  de  los testigos en torno a algunas situaciones puntuales, que la  defensa  destaca,  resultan  igualmente  explicables  si  se da en considerar el  tiempo  transcurrido  desde  cuando  ocurrieron  los  hechos  a  la fecha de los  testimonios,  el considerable número de personajes que con seguridad atendieron  durante  la  época  que  pertenecieron  o  sirvieron  a  los  intereses  de  la  organización,  y  la  multiplicidad  de cheques que pasaron por sus manos en el  mismo lapso.   

“Un  argumento  adicional  para  desestimar la censura, que el demandante omite analizar, es que  la  decisión  de  condena no solo se fundamentó en dichos testimonios, sino en  el  análisis  de la prueba en su conjunto, dentro de la que se encuentran   también  los  registros  contables  de  la organización, y el testimonio de la  gerente  del  banco  donde  fueron  cobrados  los  títulos,  que corroboran las  afirmaciones       de       los       testigos       cuya      veracidad      se  cuestiona.        

“Se desestima la  censura.”2   

Luego,  claro  se ve en las transcripciones  que  in extenso hubo necesidad  de  realizar  en  este proveído de los pronunciamientos cuestionados, que no se  trata   en  el  presente  evento  de  prueba  ex  novo  o de la aparición de hechos nuevos que contraríen la  evidencia  de  lo  ya  decidido  que,  no  empece  a  su  existencia previa a la  definición   del  asunto,  por  cualquier  causa  se  omitió  allegarla  a  la  actuación,  situación que de no haberse operado otro muy distinto hubiera sido  el sentido de la decisión que afecta los intereses del procesado.   

El  carácter inmutable de una sentencia en  firme  sólo  es  posible  removerlo  mediante  el  mecanismo  de  la acción de  revisión,   en   aquellos   eventos   en  que  es  ostensible  la  injusticia  de  la  respectiva  decisión,  reitera  la  Sala, pues, el extraordinario instrumento no fue concebido a manera  de  una instancia adicional donde puedan tener cabida debates ya finiquitados en  las  instancias, como la valoración probatoria decantada por el sentenciador, o  el examen que de los hechos tuvo lugar en el juicio.   

La  remoción  de  la  cosa  juzgada,  se  insiste,  requiere de la demostración fehaciente de la manifiesta injusticia en  que  se  incurrió  al  emitirse  la correspondiente sentencia, conforme con los  lineamientos  que para su invocación demanda la Ley de Procedimiento Penal. Por  ello,  es  imprescindible  que  quien  impetra  la  revisión  de  una sentencia  ejecutoriada  seleccione  en  debida  forma  la  causal  con  la  cual  aspira a  acreditar  la  discrepancia  entre  la verdad procesal declarada en la sentencia  cuestionada,  y  la  realidad  histórica  de  los  acontecimientos,  pues de lo  contrario  sus  argumentos  resultarían  inanes  frente  a  lo que persigue, el  desquiciamiento   de   un   pronunciamiento   que  ha  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada.   

Ninguna  novedad  a lo ya examinado en las  instancias,  se  repite,  aporta la versión testimonial que aquí se aduce como  fundamento  de  la  demanda  de revisión. Con ponderada sindéresis el fallador  realizó  el  examen  probatorio de rigor, como viene de verse, que culminó con  el juicio de responsabilidad que se reprocha.   

No  es  pues  a  expensas de cuestionar el  soporte  probatorio sobre el cual se afianza la sentencia atacada, como se puede  lograr  quebrar  su  intangibilidad, cuando de lo pretextado como prueba nueva o  hecho  nuevo,  realmente  no  se  evidencia el más mínimo elemento que permita  vislumbrar  la inocencia argüida, como quiera que, como ya se anticipó, lo que  el  libelista  pretende  es  que  se  vuelva  a debatir acerca de lo ya decidido  definitivamente  en las instancias, vana aspiración porque como con antelación  se  expuso,  aquellos  elementos de juicio no fueron ajenos al proceso. Y, al no  tener  los  razonamientos  esgrimidos  por  el  actor  el poder de desvirtuar el  juicio   de   reproche  recaído   sobre  la  conducta  del  condenado,  la  condición    de    res    iudicata    que  ampara  la  decisión  atacada  de  injusta  e ilegal, se alza  incólume frente a sus alegatos.   

        A  fuerza  de  no  cumplir  el  libelo en su aspecto formal con las  exigencias  que  conforme  a la causal de revisión invocada regula el artículo  220-3  del  C.  de P. Penal, la demanda cuyo estudio previo ha acometido la Sala  debe ser inadmitida -Art. 223 ídem-.   

En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.          INADMITIR la demanda de revisión que en  representación  del  antes  mencionado  instauró  su  defensor, conforme a las  motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

2.  Contra  la  presente  determinación  procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

ALBERTO   POVEDA   PERDOMO                                LUIS BERNARDO ALZATE GÓME   

Conjuez  –  presentó renuncia                                                              Conjuez   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                               LUIS       ARNOLDO      ZARAZO  OVIEDO   

                                                                                                               Conjuez   

ALFONSO   PINILLA  CONTRERAS                                YESID REYES ALVARADO   

                Conjuez                                                                              Conjuez   

WILLIAM   MONROY   VICTORIA                                                             TERESA RUIZ  NÚÑEZ   

Conjuez      –   Excusa   justificada                                                                                               Secretaria     

1 C. S.  de    J.,    Auto    de   noviembre   25/97,   Rdo.  12.403.   

2 C. S.  de J., Sentencia de casación de de febrero 18/04, Rdo. 20.597.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *