22896(16-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 22896  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                  Magistrado  Ponente:   

                                                  Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                  Aprobado Acta No. 008   

Bogotá,  D.C., dieciséis (16) de febrero de  dos mil cinco (2.005).   

VISTOS:  

Decide la Sala sobre la legalidad formal de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado de ROGER ALEXANDER CAÑAS  ROLONG,  contra  la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Barranquilla  el  31  de mayo del año en curso, confirmatoria del  fallo  en primera instancia emitido por el Juzgado Primero Penal del Circuito de  la  misma  ciudad el 10 de febrero anterior, que lo condenó a la pena principal  de   156   meses   de   prisión   como  responsable  del  delito  de  homicidio  voluntario.   

HECHOS:  

El   decurso   del   episodio  fáctico  es  sintetizado por el Tribunal en la sentencia, así:   

“El  seis de abril de 2.003 siendo las 2:30  de  la  madrugada  en  la  carrera  28 frente a la vivienda demarcada con el No.  10-50  falleció  el  señor  JULIO  JAVIER  MEJÍA  REYNO  como consecuencia de  heridas  propinadas con arma de fuego. Se sindica de la comisión de la conducta  punible  al  señor  ROGER  ALEXANDER CAÑAS ROLONG quien reconoce que cuando la  víctima  le  esgrime  un arma de fuego en el intento de quitársela se disparó  contra  el  occiso quedando con el arma en la mano y cuando se percata que éste  intenta  correr,  le  hizo  otro  disparo.  Hechos  generados  por la ira que le  produjo haber irrespetado a su mujer”.   

DEMANDA:  

Dos  son  los  cargos que expone el libelista  contra la sentencia objeto de la impugnación extraordinaria.   

El           primero  de  ellos, asegura tener sustento  en  “la  causal  primera  y  tercera”  de  casación, acusando violación al  derecho de defensa.   

Expresa  el actor que tanto la fiscalía como  el   juez   a  quo  no  permitieron  “realizar  una  verdadera  investigación  integral”,  al  denegar  la  atenuante  del  artículo  57  del  Código Penal  –ira  o  intenso  dolor-  “violando  de pleno derecho la valoración integral de todas y cada una de las  pruebas que conforman el presente libelo investigativo”.   

Afirma enseguida  

“que la trascendencia de la prueba aflora al  hacer  un someto estudio del material probatorio recaudado que a todas luces era  incompleto  axiológicamente  hablando  para  dirimir con acierto y legalidad el  fáctico que ameritó la intervención estatal…   

La  investigación  integral  no  tiene  otra  finalidad  que  permitir  el efectivo ejercicio a la defensa material y técnica  del  procesado,  suministrándole  la  seguridad  jurídica  necesaria de que su  proceso  se  enmarca  dentro  de  las  garantías  fundamentales  y con la total  imparcialidad  de los operadores de justicia y como en el que caso (sic) que nos  ocupa  el  contenido  axiológico  del  reconocimiento del atenuante de la ira e  intenso  dolor,  con  las  pruebas  testimoniales  aportadas  dentro  del libelo  investigativo,  nos  dan  con  alto  grado  de certeza el testimonio de quien en  últimas  tiene  intereses  en  las  resultas  finales de la encuesta, lo que es  valedero,  legal y justo siempre y cuando dentro de la actuación su dicho fuese  ampliamente   sujetado  a  la  crítica a través de otros medios de prueba  que  tuviesen  la  solidez de permitir sopesarlo en debida forma, lo que a todas  luces  se  negó,  incluso cuando dentro de la sentencia aquí atacada que forma  una  sola  unidad  con la de primera instancia se echa de menos la presencia, de  prueba técnica, así nos lo deja ver”. (sic)   

Así,  acusa  vulnerado el artículo 29 de la  Carta Política.   

A      manera     de     segundo  reproche,  afirma el actor atacar  el  fallo  por  la  vía  indirecta de violación a la ley sustancial, por falso  juicio de identidad en los medios de prueba.   

Recuerda  que  la  sentencia se fundó, entre  otras  pruebas,  en  el testimonio de Jimmy Niebles de la Cruz, destacando cómo  el  error  del  Tribunal  radica,  en  relación  con  éste, “otorgarle plena  credibilidad”  pese  a  sus  múltiples inconsistencias, cuando de conformidad  con  lo expresado por Arlet Patricia Carbono, José David Suárez de los Reyes y  Rosalbina  Barrios  Eras  se  extracta  con  claridad  que  el  procesado actuó  cobijado  por  la  figura  del artículo 57 del Código Penal, surgiendo así el  falso juicio de identidad acusado.   

Solicita se case el fallo reconociendo que el  procesado actuó en estado de ira e intenso dolor.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Ostensible  es  para la Sala la ineptitud  formal  de  la  demanda  de casación que en este caso ha presentado el defensor  del   procesado  CAÑAS  ROLONG  contra  el  fallo  objeto  de  la  impugnación  extraordinaria,  en los dos cargos deficientemente esbozados con sustento en las  causales  tercera  y  primera  del  artículo  207  del Código de Procedimiento  Penal.   

2.    En    efecto,    el    primero de ellos se escuda en un motivo de  nulidad  que  en  términos  generales  acusa  derivarse de la vulneración a la  garantía  de  investigación  integral.  Siendo  ello  así, como bien se sabe,  resultaba  imperativo  indicar  cuál  es  el  origen  del  quebranto a la norma  rectora  que  impone  averiguar  con  igual  celo lo favorable y desfavorable al  procesado  y  que  se  suele manifestar bien en la negativa arbitraria  por  parte  del  funcionario judicial a practicar pruebas de interés para la defensa  del  procesado  reclamadas con dicho cometido, o en forma oficiosa a acopiar las  necesarias al mismo propósito.   

3. De manera francamente inusitada, genérica  y  por  completo abstracta, el censor alude es a la necesidad de que se haga una  valoración  integral  de  las  pruebas  allegadas,  en extraña referencia a un  aspecto  ajeno  por  completo al de la investigación integral y más propio del  método  de  apreciación conjunto de los diversos medios que tendría que serlo  bajo  los  parámetros  de  la  sana  crítica, según nuestro sistema procesal,  ignorándose  así  la pertinencia de los fundamentos teóricos que menciona, no  por  carecer  de  razón,  sino  porque absolutamente nada tienen que ver con la  garantía que se afirma conculcada.   

4.  Alude  con  exclusividad  a una “prueba  técnica”,  en  forma  imprecisa,  que  se  supone  ha  podido  aportarse para  confrontarla  con  el  dicho  del  encausado,  desconociéndose  por  la extrema  confusión del escrito, a qué conduciría la misma.   

Reitera,  sin  explicar  nada,  que  la Carta  Superior  consagra  la  garantía  fundamental  de  controvertir  la prueba y la  investigación  integral,  pero sin acercarse en forma mínima a concretar cómo  se  dinamiza  la  afirmada  vulneración  de tales derechos en el caso concreto,  abstracción  que  dista completamente de constituir siquiera un cargo aceptable  en casación.   

5.        El        segundo  de los reparos está enfocado por  la  primera  causal  de  casación  y acusa la presencia de errores de hecho por  falso juicio de identidad.   

A este respecto cabe simplemente recordar que  esta  clase  de  yerro  en  la  apreciación  de  las pruebas concurre cuando el  sentenciador  tergiversa,  falsea,  altera  la  realidad objetiva y material que  emerge de la prueba.   

6.  Es  por ello imprescindible, desde luego,  individualizar  cuál  es  el  medio  de  convicción  que  el  sentenciador  ha  desfigurado en su contenido.   

El actor menciona el testimonio incriminatorio  de  Jimmy  Niebles  de  la  Cruz, pero al margen de los defectos inherentes a un  falseamiento  de  su  real  composición, expresa que su inconformidad radica es  con  el  hecho  de merecer para el juzgador “plena credibilidad” no obstante  las múltiples “inconsistencias” de que afirma adolece.   

Desde  luego,  en  tales  términos dista por  completo  el  demandante  de  siquiera  dejar convenientemente esbozado el yerro  fáctico  acusado  y  menos  aún  está en aptitud de lograrlo sometiendo a una  personal  crítica  valorativa  dicha  prueba,  en  gesto impropio de un recurso  extraordinario como el acá proyectado.   

7. Las cosas no mejoran para el libelo cuando  alude  a  otra  prueba  testimonial,  esto  es  lo  expresado por Arlet Patricia  Carbono,  José  David Suárez de los Reyes y Rosalbina Barrios Eras y concluye,  sin  evidenciar  el  supuesto  error  acusado,  que  dichos  elementos están en  aptitud  de  demostrar  la  ira  e  intenso  dolor  en  que  habría  obrado  el  procesado.   

Desde luego, el actor ha confundido el recurso  extraordinario  con  un  instrumento  común  e  instancial  para  oponerse a la  sentencia  de  segunda instancia, sin lograr con la precariedad y antitecnicismo  propio  de  un  método  semejante  superar siquiera la debida confección de la  demanda para ser admitida por la Corte.   

En  condiciones semejantes, se impone para la  Sala la desestimación del libelo.   

En razón y mérito de lo  expuesto,    la    Corte    Suprema   de   Justicia   en   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE:   

Inadmitir  la  demanda de  casación    presentada   por   el   apoderado   de   ROGER   ALEXANDER   CAÑAS  ROLONG.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO               GÓMEZ  QUINTERO                     

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN             

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                 MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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