22839(23-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22839  

CORTE  SUPREMA DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado    Acta    #    12     

Bogotá  D.C.,  febrero veintitrés (23) de  dos mil cinco (2005).   

VISTOS:  

Procede  la Sala a rendir el concepto a que  haya  lugar  en relación con el pedido de extradición del ciudadano colombiano  JOSÉ ORLANDO BOTERO HENAO, formulado por el Gobierno de España.   

ANTECEDENTES:  

1.    El  Gobierno  Español, invocando el Convenio de Extradición con Colombia del 23 de  julio  de  1892  y el Canje de Notas del 19 de septiembre de 1991, solicitó con  Nota  Verbal  439  del  18 de noviembre de 2003 la extradición de JOSÉ ORLANDO  BOTERO  HENAO,  contra  quien  el  Juzgado  Central  de  Instrucción  #6  de la  Audiencia  Nacional adelanta el sumario 11/2002, en el cual se le profirió auto  de  prisión  el  7  de  julio de 2003 “por un presunto delito contra la salud  pública y un delito de contabando”.   

2. En esa decisión  judicial,  allegada  con  la  solicitud de extradición, se decretó la prisión  provisional  de  BOTERO HENAO, identificado con pasaporte colombiano #CC9955413,  al constar en la causa la existencia de un delito   

“contra   la   salud  pública,  en  su  manifestación  de  un  delito  de  tráfico  de estupefacientes, sustancias que  causan   grave   daño  a  la  salud  –cocaína—,  en  cantidad  de notoria importancia y/o formando parte de una organización, de  los  artículos  368,  369.3  y 6 y 370 del Código Penal, castigado con la pena  mínima  de  9  años  de  prisión  y  pena  máxima  de  13 años y 6 meses de  prisión”.   

3.   El  20  de  noviembre   de   2003  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  las  diligencias  al  Ministerio  de Justicia y del Derecho, advirtiendo que conforme  al  artículo  514  del  Código de Procedimiento Penal el Convenio aplicable al  presente  caso  es el de Extradición de Reos suscrito entre los Gobiernos   de  España  y  Colombia el 23 de julio de 1892, aprobado mediante la ley 35 del  mismo  año; y que debía tenerse en cuenta el artículo 6º-2 de la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias  Sicotrópicas  firmada  en  Viena  el 20 de diciembre de 1988, cuyos  términos son los siguientes:   

“Cada  uno  de  los  delitos a los que se  aplica  el presente artículo se considerará incluido entre los delitos que den  lugar  a  extradición  en  todo  Tratado  de  extradición  vigente  entre  las  Partes.   Las  Partes  se comprometen a incluir tales delitos como casos de  extradición  en  todo  Tratado  de  extradición  que  concierten entre sí”.   

4.  El 7 de agosto  de  2004,  en  cumplimiento  de  la  orden  de captura con fines de extradición  emitida  por  el Fiscal General de la Nación a través de la resolución del 30  de  julio del mismo año, el Departamento Administrativo de Seguridad capturó a  JOSÉ  ORLANDO  BOTERO  HENAO,  identificado  con  la  C.  de  C.  #9.955.413 de  Santuario (Risaralda).   

         

5.  El 16 de  septiembre  de  2004  el  Viceministro  de  Justicia  y del Derecho remitió las  diligencias  a  la  Corte  y  el  7  de  octubre siguiente se dio iniciación al  trámite.  El  requerido  en  extradición  designó  abogada  de  confianza, se  surtió  el  traslado  legal  de  10  días  para  pedir  pruebas  y  como no se  solicitaron  ni  se  consideró  necesario practicar ninguna de oficio, mediante  auto  del  1º  de  diciembre  de la misma anualidad se surtió el traslado de 5  días  para  alegar  previsto  en  el artículo 518 del Código de Procedimiento  Penal de 2000.   

ALEGATO DE LA DEFENSA:  

La apoderada de BOTERO HENAO expresó que la  voluntad  de  su  mandante es renunciar a los términos para que la extradición  sea   concedida   a   la  mayor  brevedad  posible,  aunque  estableciendo  como  condicionamiento  de la entrega que de llegar a ser condenado su representado no  se  le  someta  a  tratos  crueles  como  incomunicación  por largos períodos,  grabación  de  las conversaciones con familiares y abogados, hacinamiento y uso  de cadenas y grilletes.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO:  

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para la  Casación  Penal  estima acreditados los requisitos necesarios para que la Corte  emita  Concepto favorable a la solicitud de extradición elevada por el Gobierno  de  España,  en  consideración a que se satisfacen los presupuestos contenidos  en  el  artículo 8º de la Convención de Extradición de Reos entre Colombia y  el Reino de España, que es la aplicable en el presente caso.   

Los documentos que se aportaron como soporte  de  la  petición se encuentran debidamente autenticados, se remitieron por vía  diplomática  a través de la nota verbal 439/2003 de la Embajada de España con  sede  en  Colombia,  está  plenamente  acreditada la identidad del requerido en  extradición,  el  auto  de  procesamiento  del  7 de abril de 2003 satisface la  segunda  exigencia  de  la disposición del tratado antes mencionada y aunque en  la  lista  de delitos que aparece en el artículo 3º ibídem no se encuentra el  de  tráfico  de  estupefacientes,  previsto  en la legislación colombiana como  atentado  contra  la  salud  pública  en el artículo 376 del Código Penal, es  claro  que  debe considerarse incorporado a él en concordancia con el artículo  6º-2  de  la  Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  y Sustancias Sicotrópicas suscrita en Viena el 20 de diciembre  de  1988,  cumpliéndose  así  respecto  del  mismo  con  el principio de doble  incriminación.   

En  relación  con  la  conducta punible de  contrabando     de     estupefacientes  –mencionada  en  el  auto  a  través  del  cual el Juez Instructor le propuso al Gobierno de  España  pedir en extradición a BOTERO HENAO y en el informe de la Fiscalía de  ese       país      estimando      procedente      el      trámite—,   pese   a  que  no  fue  imputada  jurídicamente  en  los  autos  de  procesamiento,  de  prisión  y de rebeldía  (expedidos,  respectivamente,  el 7 de abril, el 7 de julio y el 8 de septiembre  de   2003),  se  da  cuenta  fácticamente  de ella   

“por  tratarse de una banda internacional  dedicada  al  tráfico  de  cocaína,  en la que JOSÉ ORLANDO BOTERO funge como  parte   de  la  organización.  Y  el  país  requirente  envía  copia  de  las  disposiciones  penales  concernientes  al  delito  de  contrabando de sustancias  estupefacientes”.   

La  ley  española  12 de 1995 incluye como  objeto  de  ese  delito las drogas tóxicas, los estupefacientes, las sustancias  psicotrópicas  y  los  precursores. Y aunque no sucede así en el artículo 319  de  la  legislación colombiana, en el cual se hace referencia a mercancías o a  bienes  importados  o  exportados,  excluyéndose implícitamente las sustancias  estupefacientes,  a  juicio  de  la  Delegada  el  contrabando  de las mismas se  encuentra  tipificado  como  delito  en  el  artículo  376  del  Código  Penal  (tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes),  el  cual  permite  la  extradición  en  virtud  de la Convención de Viena contra el Tráfico Ilícito  de  Estupefacientes.  Así, pues, sin importar la denominación jurídica que se  le  de  a  la  conducta  en  la  legislación  española, existe identidad en el  núcleo fáctico que fundamenta la solicitud de extradición.   

Los  hechos,  por  último,  no constituyen  delito  político,  se  cometieron  en  el  exterior  y  la  acción penal no se  encuentra  prescrita.  Por ende, el criterio de la Procuraduría es que la Corte  emita concepto favorable a la extradición.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  Cuestión Previa:   

La Oficina Asesora Jurídica del Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  en  cumplimiento  del  artículo 514 del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000,  señaló  en  el  concepto que rindió el 20 de  noviembre  de  2003  que  el  Convenio  aplicable  al  presente  caso  es  el de  Extradición  de  Reos  suscrito entre los dos Gobiernos el 23 de julio de 1892,  aprobado por intermedio de la ley 35 del mismo año. Y agregó:   

“Debe tenerse en cuenta que la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias  Sicotrópicas  firmada  en  Viena  el 20 de diciembre de 1988, en su  artículo   6°   y   en   especial   el   numeral   2°  dispone:  ‘Cada  uno de los delitos a los que se  aplica  el presente artículo se considerará incluido entre los delitos que den  lugar  a  extradición  en  todo  Tratado  de  extradición  vigente  entre  las  Partes.   Las  Partes  se comprometen a incluir tales delitos como casos de  extradición   en   todo   Tratado   de   extradición   que   concierten  entre  sí”.   

Dichos  Convenios, entonces, se tendrán en  cuenta para los efectos del concepto que aquí se rinde.   

2. De la documentación necesaria:  

La  República  de  Colombia  y el Reino de  España    acordaron    la    siguiente    cláusula    en    el    tratado   de  extradición:   

“Artículo  VIII”   

“La   demanda   de  extradición  será  presentada   por   la   vía   diplomática   y   apoyada   en   los  documentos  siguientes:   

“1°. Si se trata de un criminal condenado  y evadido, se presentará copia autorizada de la sentencia.   

“2°.  Cuando  se  refiera a un individuo  acusado  ó  perseguido,  se  requerirá  copia  autorizada  del  mandamiento de  prisión  o  auto  de  proceder  expedido  contra  él,  ó  de  cualquiera otro  documento  que  tenga  la  misma  fuerza que dicho auto y precise igualmente los  hechos denunciados y la disposición que les sea aplicable.   

“3°.  Las  señas  personales  del reo o  encausado,    hasta   donde   sea   posible,   para   facilitar   su   busca   y  arresto”.   

2.1.   El  requerido  en  extradición  no  ha  sido condenado en el país requirente y eso  significa  que resultan exigibles únicamente los documentos relacionados en los  numerales  2º y 3º de la norma atrás transcrita, que han debido remitirse por  la vía diplomática, como ciertamente ocurrió.   

El  mandamiento de prisión expedido contra  JOSÉ  ORLANDO  BOTERO  HENAO, en efecto, lo envió en copia auténtica la   Embajada  de  España  en  Colombia.  Data  del 7 de julio de 2003 y allí se le  vincula  con  una  organización  de tráfico de drogas que introdujo cocaína a  España  entre diciembre de 2001 y marzo de 2002, que luego era trasladada hacia  Inglaterra  entre cargamentos de mercancías perecederas como frutas, hortalizas  o flores.   

“Los   hechos   que   han  motivado  el  procesamiento  en  relación  con  JOSÉ ORLANDO BOTERO  HENAO  ‘FÉLIX’             –dice        esa       decisión  judicial—   son:   JOSÉ  ‘JOTICA’  dirigía  una  serie  de  empresas  legalmente  constituidas,  cuyo objeto social era el transporte internacional de  mercancías  perecederas  por  carretera;  dirección  que compartía junto a su  mujer  ISABEL  ROSA  GAITÁN  ORTÍZ (…). Para ello disponían de una flota de  varios  conjuntos  de  vehículos, formados por cabezas tractoras y otros tantos  semiremolques   frigoríficos,  amén  de  un  número  similar  de  conductores  asalariados   que   realizaban  los  transportes.  Además  de  los  anteriores,  trabajaba  para  JOSÉ ANTONIO HURTADO PÉREZ otro grupo de conductores, y otras  personas que realizaban diferentes cometidos que él les indicaba.   

“Además  de  los  servicios  que  JOSÉ  ‘JOTICA’  prestaba  a  su  cliente colombiano  CARLOS  ARTURO,  también  los  hacía  para  otra serie de clientes de la misma  nacionalidad  que  se  estaban  dedicando  a enviar cocaína a Inglaterra. Entre  ellos   figuraban   los   conocidos   con   los   sobrenombres  de  ‘FÉLIX’   (JOSÉ  ORLANDO      BOTERO      HENAO),     ‘EL          RUBIO’  (ÉDGAR PARRA ALZATE), ‘FRAN’  (ANDRÉS  MAURICIO  VILLA  GÓMEZ),  ‘SEBASTIÁN’  (WÍLMER  CASTRO  CÁRDENAS).  A su  vez,   cada   uno   de   ellos   formaba   parte  de  organizaciones  delictivas  independientes  que  no se relacionaban entre sí, y que tenían como fin único  el   tráfico   de  drogas  y  el  blanqueo  de  capitales,  realizando  envíos  períodicos  de  cocaína  a  Inglaterra y recibiendo el dinero procedente de la  venta de esa droga”.   

Se  señalan  en  el  auto  de prisión dos  incautaciones  de  cocaína  perteneciente a la “rama de distribución”  de  “FÉLIX”:  una  de más de 150 kilogramos se produjo el 15 de febrero de  2002  en  un  piso de la Calle Caleruega #51 de Madrid y como consecuencia de la  misma  resultaron  capturadas varias personas de nacionalidad colombiana, dentro  de  las  cuales  no  quedó  incluido  BOTERO  HENAO,  quien  al  día siguiente  abandonó  su  domicilio de la Calle Costa Brava en Madrid. La segunda se llevó  a    cabo    en   el   kilómetro   0’200  de la carretera M-108, Torrejón de Ardoz (Madrid), arrojó un  peso  neto  de  24.872,7  gramos  y  se logró capturar a DIEGO FERNANDO GARZÓN  AGUDELO, uno de los colaboradores allegados de “FÉLIX”.   

La  pieza procesal que fundamenta el pedido  de  extradición,  como  puede  verse,  precisa  “los hechos denunciados” y,  además,  la  disposición  que  les es aplicable, como lo acredita el siguiente  aparte  del  capítulo  titulado  “razonamientos  jurídicos”, en el cual el  Magistrado  –  Juez  del  Juzgado  Central  de  Instrucción  #6  de  la  Audiencia  Nacional  de  España  expresó:   

“En  el plano de legalidad, el Ministerio  Fiscal   interesa  la  prisión  provisional  de  JOSÉ  ORLANDO  BOTERO  HENAO,  concurren  las  circunstancias  necesarias fijadas en el artículo 503 de la Ley  de  Enjuiciamiento  Criminal para acordar la prisión provisional: que conste en  la  causa  la  existencia  de  un  hecho  que  presente los caracteres de delito  (en  este  caso delito contra la salud pública, en su  manifestación   de   un   delito  de  tráfico  de  estupefacientes,  sustancias  que  causan  grave  daño  a  la  salud –cocaína—,  en cantidad de notoria importancia  y/o  formando parte de una organización, de los artículos 368, 369.3 y 6 y 370  del  Código  Penal, castigado con la pena mínima de 9 años prisión y máxima  de  13  años  y  6 meses de prisión) en los términos expresados en el auto de  procesamiento…”.   

         En  tal  providencia,  fechada  en Madrid el 7 de abril de 2003, se  decidió  declarar  procesado  a  JOSÉ  ORLANDO BOTERO HENAO por el mismo cargo  contra la salud pública.   

        2.2.   Hace   parte  de  los  documentos  allegados  a  la  solicitud  de  extradición  una  copia del pasaporte de JOSÉ  ORLANDO   BOTERO  HENAO,  nacido  el  25  de  diciembre  de  1964  en  Santuario  (Risaralda)  e  identificado  con  la  Cédula de Ciudadanía #9.955.413, con el  cual  se  da por establecida cabalmente su identidad y satisfecho, por lo tanto,  el   tercero   de   los   requisitos   acordados   en   el  artículo  VIII  del  tratado.   

3.  Conductas  punibles  que dan lugar a la  extradición:            

“El      Gobierno      de   Colombia    y    el   Gobierno  de España –según   el   artículo   I   de  la  Convención  de  Extradición  de  1892—,  se  comprometen  a  entregarse  recíprocamente  los  individuos  condenados  o  acusados  por los tribunales ó autoridades competentes de uno de  los  dos  Estados  contratantes,  como  autores  ó cómplices de los delitos ó  crímenes  enumerados  en  el  Artículo  3º, y que se hubieren refugiado en el  territorio del otro”.   

        De  conformidad  con  el  párrafo  1º  del  artículo  6°  de la  Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico  Ilícito  de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, suscrita en Viena el 20  de  diciembre de 1988 y aprobada por la Ley 67 de 1993, también aplicable en el  presente  caso  en  concordancia  con  el  concepto que rindió el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  se acordó, en primer lugar, que cada una de las partes  adoptaría  las  medidas  necesarias  para  tipificar  en su derecho interno las  conductas  relacionadas  en el párrafo 1º del artículo 3º de ese Convenio y,  en  segundo, conforme al artículo 6º-2 del instrumento internacional, que esos  delitos  se  considerarán  incluidos  entre los que den lugar a extradición en  los tratados sobre el particular vigentes entre las partes.   

        3.1.  Ahora  bien:  si se tiene en cuenta  que  una  de  dichas  conductas es el tráfico de estupefacientes (párrafo 1º,  numeral  1º del literal a) del Convenio Multilateral), es decir, la imputada en  el  mandamiento  de  prisión  proferido  en España contra JOSÉ ORLANDO BOTERO  HENAO,  es claro que al quedar integrado ese delito al artículo 3º del tratado  de  extradición  en  virtud  de la Convención de las Naciones Unidas de 1988 y  encontrarse  tipificado  en  la  legislación colombiana en el artículo 376 del  Código  Penal,  se  entiende acreditada la exigencia de encontrarse el mismo en  la lista de crímenes que permiten la extradición.   

3.2. En    relación    con    el    delito   de   contrabando   de  estupefacientes,  al  cual  hizo  referencia  la  nota  verbal  por  la  cual se  formalizó     la     solicitud    de    extradición,    la    situación    es  diferente.   

Si  de  acuerdo  con  el  numeral  2º del  artículo  VIII  del Tratado de Extradición con España “la precisión de los  hechos  denunciados  y  la  disposición que les sea aplicable” son contenidos  que  deben  aparecer  en el “mandamiento de prisión o auto de proceder” que  sirva  de  apoyo  al  pedido  de  extradición,  y  si se tiene en cuenta que la  extradición   es   un   instrumento   de  cooperación  internacional  para  el  cumplimiento  de una decisión judicial, es claro que los delitos por los cuales  se  reclama  la  entrega de un condenado o acusado son los imputados en la pieza  procesal que sirve de fundamento a la petición.   

En el presente caso la misma es el auto de  prisión  provisional  del  7  de  julio  de 2003 y en él sólo se le imputó a  JOSÉ  ORLANDO BOTERO HENAO el delito de tráfico de estupefacientes, como igual  se  había  hecho en el auto de procesamiento del 7 de abril del mismo año y lo  señaló  el  Magistrado  – Juez de Instrucción en el auto del 24 de septiembre  siguiente,  mediante  el  cual  le  propuso  al  Gobierno de España demandar la  extradición  del  procesado.   Los  siguientes  fueron  los  términos del  primero     de     los     razonamientos     jurídicos    que    apoyaron    su  determinación:   

“Para  que pueda pedirse o proponerse la  extradición,  será  requisito necesario que se haya dictado auto de prisión o  recaído  sentencia  firme  contra el procesado a que se refiere, de conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 825 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y  12.1  a) del Convenio Europeo de Extradición, requisito que ha sido cumplido al  haberse   dictado   contra   JOSÉ   ORLANDO   BOTERO  HENAO  auto  motivado  de  procesamiento  de  fecha  7  de  abril  de  2003,  en  el  que se le atribuye la  comisión  de  un  delito  contra  la  salud  pública,  en su manifestación de  tráfico  de  estupefacientes,  sustancias  que  causan  grave  daño a la salud  (cocaína),  en  cantidad  de  notoria  importancia  y/o  formando  parte de una  organización,  de  los  artículos  368,  369.3 y 370 del Código Penal, y auto  motivado de prisión de fecha 7 de julio de 2003”.   

Así,  pues,  siendo  evidente que el acto  procesal  que  de  acuerdo  con  el  tratado  bilateral  sirve  de fundamento al  presente  trámite  no  incluyó el delito de contrabando de estupefacientes, el  concepto  de  la  Corte  respecto  de  él será desfavorable a la extradición.   

Y no cambia la conclusión por el hecho de  que  el Ministerio Fiscal Español, en el concepto previo al auto por intermedio  del  cual el Juzgado de Instrucción le propuso a su Gobierno la extradición de  BOTERO  HENAO,  rendido  el 12 de septiembre de 2003, haya incluido el delito de  contrabando   y  que  igual  lo  haya  hecho  el  Juez  en  la  proposición  de  extradición,  debido  a  que  esas actuaciones, como parte del trámite interno  del  Estado  requierente  para  demandar  la entrega del procesado, no tienen la  virtud  de  modificar las imputaciones realizadas en el acto procesal al cual se  refiere  el Convenio Bilateral de Extradición y que es al que la Corte ciñe su  examen.    

4.   Del     Principio    de    reciprocidad:   

        El  inciso  1º  del  artículo  II  de la Convención que aquí se  aplica establece:   

“Ninguna de las Partes contratantes queda  obligada a entregar sus propios ciudadanos o nacionales”.   

La  Sala  se  refirió  al  punto  en otra  oportunidad1   

y señaló lo siguiente:  

“Al  respecto  ha  de decir la Corte, en  primer  lugar,  que  el  instrumento  internacional  no  prohibe  a  las  Partes  contratantes  la  extradición  de sus propios ciudadanos o nacionales, sino que  prevé  simplemente  la  posibilidad  de  negarse a concederla por esta causa, y  cuando      esto      suceda,      ‘ambas  partes,  se  comprometen, sin embargo, a perseguir y juzgar,  conforme  a  sus  respectivas  leyes,  los  crímenes  o  delitos  cometidos por  nacionales  de  la  una  Parte contra las leyes de la otra, mediante la oportuna  demanda  de  esta  última,  y  con tal que dichos delitos o crímenes se hallen  comprendidos     en    la    enumeración    del    Artículo    3º’.   

“En   segundo  término,  pacífica  y  reiterada  ha sido la jurisprudencia  en precisar que a la Corte Suprema de  Justicia  de  Colombia  no  le compete establecer la vigencia y aplicabilidad al  caso  o  fijar el alcance de la legislación extranjera, como tampoco cuestionar  la  legalidad  del trámite en el país que eleva la solicitud. Su misión, como  ha   sido   repetidamente   dicho,   se  circunscribe  a  la  verificación  del  cumplimiento  de  precisos  requisitos que han de fundamentar el concepto que de  ella  demanda  el  Gobierno  Nacional  que tiene a su cargo adoptar la decisión  administrativa    con    que    se   ponga   fin   al   trámite”.               

5.    De   los   condicionamientos:   

De  acuerdo  a  como  lo tiene definido la  Corte,  compete  al  Gobierno  Nacional  en caso de conceder la extradición del  ciudadano  colombiano BOTERO HENAO, supeditar la entrega a que no se le someta a  desaparición  forzada,  a  torturas  ni  a  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,  ni a las penas de destierro, prisión perpetua y confiscación; y,  en  todo caso, al cumplimiento de los artículos VI y XV de la Convención, así  como al XII de la misma.   

Se  advierte, además, que en virtud de lo  dispuesto  en  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, le corresponde  al  Presidente  de  la  República en su condición de Jefe del Estado y Supremo  Director  de la política exterior y de las relaciones internacionales, realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  concidionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición y la determinación de las consecuencias que se  deriven de su eventual incumplimiento.   

A    mérito    de    lo  expuesto,   la   Sala   de  Casación   Penal  de   la  Corte Suprema de Justicia,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  del  ciudadano colombiano JOSÉ ORLANDO BOTERO  HENAO,    en    las  condiciones  atrás  referidas  y  en  relación  con  el  delito de tráfico de  estupefacientes,   y   DESFAVORABLEMENTE  a   su  extradición  por  el  delito  de  contrabando.     

Comuníquese al requerido, a su defensora,  al  Ministerio  Público  y  al  Fiscal  General  de  la Nación. Devuélvase al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  para  lo  de  su competencia y la del  Gobierno Nacional.   

CÚMPLASE  

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                         HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                             ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                     MAURO SOLARTE  PORTILLA                                      

                                                                                          Comisión de servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Auto  de  Extradición,   8 de abril de 2003, M.P., Dr. FERNANDO E.  ARBOLEDA RIPOLL.     

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