22813(18-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22813   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 039  

Bogotá,  D.  C., dieciocho (18) de mayo del  dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  si  es procedente admitir la demanda de casación  discrecional    presentada    por    el   defensor   del   señor   EDUARDO   BARRERA   AGUIRRE,  contra  la  sentencia  dictada el 21 de  julio  del  2004  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Girardot,  Cundinamarca.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          Mediante  providencia  del  30 de mayo del 2000, el Juzgado Primero  Promiscuo  de  Familia  de  Girardot,  al  aceptar  el  acuerdo  a  que llegaron  EDUARDO  BARRERA  AGUIRRE y  Esperanza  Salomón  Arias respecto de los alimentos que el primero debía pagar  mensualmente  a su hija Marcia Renata Barrera Salomón, dispuso que a partir del  1º.  de junio de ese año la cuota sería de $ 100.000, con incremento el mismo  día  de  cada  año  en  un porcentaje igual al del aumento del salario mínimo  legal.   Además,   el   2   de   junio   siguiente   el   señor   BARRERA   cancelaría   $   240.000  por  alimentos  atrasados  y  en  el  mes  de diciembre de cada año daría una cuota  adicional  de  $  100.000.  Como  para  el  21  de  julio  del  2000  el  señor  BARRERA  AGUIRRE  no había  cumplido  con  el  pago de las prestaciones atrasadas ni con la mesada de julio,  la  señora  Salomón  Arias,  en  representación  de  su hija menor, instauró  querella  ante  la  fiscalía  local  de  Girardot por el delito de inasistencia  alimentaria,  ilícito por el que fue acusado en resolución del 28 de marzo del  2003, ratificada el 25 de abril siguiente.   

Celebrada   la  audiencia  pública,  por  sentencia  del  15 de enero del 2004 el Juzgado Tercero Penal Municipal condenó  al  procesado  a  7 meses de prisión, multa de $ 5.000, inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término de la pena  privativa  de libertad y al pago de los perjuicios morales y materiales causados  con  la  infracción.  El fallo, impugnado por el defensor, fue confirmado el 21  de  julio  del  2004  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Girardot que,  sin  embargo,  modificó  la  pena  principal  para  incrementarla a 12 meses de  prisión   y  multa  por  valor  equivalente  a  30  días  de  salario  mínimo  legal.   

Acudió  entonces la defensa a la casación  excepcional,  pero  el  equivocado  trámite que el Ad  quem  le  dio  al  recurso obligó a que por auto del  1º.  de  octubre  del  2004,  el magistrado sustanciador de la Sala ordenara la  devolución  del expediente para que se surtiera el procedimiento legal, como en  efecto se hizo.   

LA DEMANDA  

          Sin  expresar  las  razones  por  las  que, a su juicio, la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia debe admitir la demanda de  casación  discrecional,  el  defensor formula dos cargos contra la sentencia de  segunda instancia, apoyados ambos en la causal tercera:   

El primero, que la  acción  penal  no podía proseguirse a partir del 16 de agosto del 2001, porque  en  esa  fecha  la  joven Marcia Renata Barrera Salomón cumplió la mayoría de  edad,  de  manera  que  si  era  su  voluntad  que continuara el proceso por los  incumplimientos  posteriores  así debió manifestarlo expresamente, en tanto el  delito  de  inasistencia  alimentaria  es  de  carácter  permanente y de tracto  sucesivo.  Con  relación  a  las  mesadas anteriores tampoco podía proseguirse  porque,  como  se reconoció en la sentencia de primera instancia, para entonces  el  procesado  había pagado la suma de $ 1.500.000, de manera que nada adeudaba  en  ese  momento. En consecuencia, se debe casar el fallo de segunda instancia y  en su lugar decretar la cesación de procedimiento.   

El segundo, porque  con   el  pretexto  de  cumplir  el  principio  de  legalidad  de  la  pena,  el  Ad  quem  desconoció  la  prohibición  de  la  reforma  en peor. Para adoptar la decisión, el juzgado de  segundo  grado  no  sólo ignoró que el procesado era apelante único, sino que  equivocadamente  sostuvo  que  el  Decreto  100  de 1980 no era aplicable porque  había  sido  derogado  por  el  Decreto  2737 de 1989, lo que permitía que por  favorabilidad  se  aplicara la Ley 599 del 2000, sin tener en cuenta que para la  fecha  en  que se interpuso la querella, el 21 de julio del 2000, aún regía el  citado  decreto  100.  Por  lo  tanto,  concluye,  se  debe  casar  la sentencia  impugnada y dejar en vigor el fallo de primera instancia.   

CONSIDERACIONES  

          La  casación discrecional procede, como se sabe, contra sentencias  de  segunda  instancia que no cumplan los requisitos previstos en el inciso 1º.  del  artículo  205  del Código de Procedimiento Penal siempre que, en criterio  de  la  Corte,  la  revisión  del  fallo sea necesaria para el desarrollo de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

Por esta razón, además de cumplir con las  exigencias  legales  comunes  a  toda demanda de casación, en la excepcional se  deben  ofrecer  argumentos  que  persuadan  a  la Corte sobre la necesidad de su  intervención.   

          Y  aunque  este  requisito,  como ha quedado dicho, no fue cumplido  por el demandante, la Sala ha aceptado que   

          “…  la coincidencia que se advierte entre la causal de casación  a  cuyo amparo se pretende formular el cargo y el motivo que podría dar lugar a  la     casación    discrecional    –nulidad  del  proceso  y garantía de los derechos fundamentales, en  su  orden-  permite que el desarrollo del reproche sirva a la vez para sustentar  la    procedencia    excepcional    del    recurso1”.        (Auto del 25 de febrero del 2004, radicado 21.619).   

          Hecha  esta  aclaración,  como  la  demanda  reúne los requisitos  simplemente  formales exigidos por el artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal,  se  declarará  ajustada  y  se  ordenará correr traslado al Ministerio  Público para que rinda el concepto de rigor.   

              En mérito de lo expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          1.   Admitir  la  demanda  de  casación  discrecional    presentada    por    el   defensor   del   señor   EDUARDO   BARRERA   AGUIRRE   contra  la  sentencia  del  21  de  julio del 2004, dictada por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito de Girardot, Cundinamarca.   

          2.   Correr   traslado   del  asunto  al  Procurador Delegado en lo Penal, para que rinda su concepto.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ         HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              ÉDGAR     LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO  O. PÉREZ PINZÓN                        JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

         

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                               MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Así  se  sostuvo,  por  ejemplo, en el auto del 27 de mayo del 2003, radicado 20.222,  en  el  que  expresamente se dijo que aquella exigencia “no requiere fórmulas  sacramentales  ni  especiales  secciones  del  escrito  destinadas  a ello, pues  bastará  que del texto aparezcan claras las razones por las que la demanda deba  ser admitida por la Corporación”.     

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