22709(20-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22709  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:    Acta   No.   90   

          Bogotá,  D.  C.,  veinte  (20)  de  octubre  del  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

                Mediante        sentencia  anticipada del 29 de enero del  2004,  el  Juzgado  1° Penal del Circuito de Pereira (Risaralda) declaró a los  señores  Carlos  Eduardo  Valencia  Albis y Julián de  Jesús  Ramírez  Muñoz  penalmente responsables, como  autores,    del    delito   de   encubrimiento   por  receptación.  Les impuso las sanciones principales de  26  meses  y  20  días  y  32  meses  de  prisión,  y  multas de $ 994.445 y $  1.193.333,  respectivamente,  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  iguales  lapsos,  la  obligación de  indemnizar los perjuicios y les concedió la condena condicional.   

          En  adición  del  4 de febrero siguiente, el funcionario ordenó su  entrega  definitiva del vehículo y de la motocicleta de placas PEE-47 y OTK-31,  en su orden.   

          El  fallo  fue  recurrido  por  la  delegada  de  la  fiscalía,  en  búsqueda  de incremento punitivo. El 30 de marzo del 2004, el Tribunal Superior  de  la  misma  ciudad  lo  modificó  para  aumentar las sanciones de prisión e  interdicción,  que  dejó en 33 meses y 10 días para Valencia Albis y 40 meses  para    Ramírez   Muñoz.  Respecto   de   este   último   revocó   el   subrogado  penal  y  ordenó  su  captura.   

          La  apoderada de Julián de Jesús Ramírez  Muñoz  acudió  a la casación, por vía excepcional.   Presentada   la   demanda  correspondiente, el Tribunal remitió el asunto a la Corte.   

          La Sala se pronuncia sobre esta impugnación.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          El  6  de  octubre del 2003, en la quebrada “La Víbora”, vereda  “Mundo  Nuevo”,  del  municipio  de  Pereira  (Risaralda), fue encontrado el  cuerpo  de  quien  respondía  al  nombre de John Jairo Arroyave Peláez, muerto  como  consecuencia  de  disparo  con  arma  de  fuego.  La  víctima había sido  reportada  como  desaparecida  el  día  4, cuando se transportaba a bordo de su  vehículo de placas PEL-130, que no fue encontrado.   

          El  día  8  del  mismo  mes,  integrantes  de  la Policía Nacional  dejaron  a  disposición  de  la fiscalía a Olmedo de Jesús Ceballos Ramírez,  Julián   de   Jesús   Ramírez   Muñoz,  Carlos Eduardo Valencia Albis y Diego Andrés Valencia Albis, por  cuanto,   en   labores   de   registro,  les  fueron  halladas  las  partes  del  automotor.   

          En  trámite  separado,  el menor Adalberto Salazar Peláez confesó  que  con  la  participación  de  un tercero había causado la muerte a Arroyave  Peláez,  para  despojarlo  de  su vehículo, que fue desguazado para vender sus  piezas.   

          El  17  de  octubre  del  2003  se  decretó  la  detención  de los  procesados por el delito de receptación.   

          Por  petición  de  los  sindicados,  el  13  de  enero  del 2004 la  fiscalía   les   formuló   cargos   para  sentencia  anticipada  como  coautores del delito de encubrimiento  por  receptación previsto  en  el  artículo  447  del Código Penal, modificado por el artículo 4° de la  Ley  813  del  2003.  Les  imputó  las  circunstancias de mayor punibilidad del  artículo  58-2-10-11  de  aquel  Estatuto. Los procesados aceptaron los cargos.  Valencia   Albis   rechazó  el  de  omisión  de  denuncia  del  artículo  441  ídem,  que también le fue  acreditado.   

          Luego fueron proferidos los fallos indicados.   

LA DEMANDA  

          El  defensor formula como único cargo la primera de las causales de  casación,  indicada  “en  el artículo 207 del Código de Procedimiento Penal  por   considerar  la  sentencia  objeto  del  recurso  como  violatoria  de  los  artículos  73,  74,  77,  114  numeral  1, 4 y 120 del Código de Procedimiento  Penal  normas  que  nos indican que el Juez es quien dirige y decide en la etapa  de Juzgamiento”.   

          En  síntesis,  lo  desarrolla  diciendo  que  el Tribunal no podía  deducir  causales  genéricas de agravación, así hubieran sido imputadas en la  formulación  de cargos, porque quien rige el juicio es el juzgador, y el de 1ª  instancia  se  había  abstenido de acreditarlas. Termina pidiendo reducción de  la  sanción  y reconocimiento de la condena de ejecución condicional, tal como  lo había hecho el juez de primer grado.   

CONSIDERACIONES  

          Aparte  de que el actor no cumplió con las exigencias propias de la  casación                discrecional1,  y  de  que  el  escrito  que  presentara  no  reúne los más mínimos requisitos técnico-formales propios de  la   construcción  de  una  demanda  de  casación2,  lo  cierto  es que esta debe  ser  inadmitida,  por  ausencia  de  interés  en  el  impugnante.  He aquí los  fundamentos de esta afirmación.   

          1.  El  sindicado,  en  forma  libre  y  voluntaria, asistido por su  defensor   de   confianza,   se   acogió   al   instituto  de  la  sentencia   anticipada,  previsto  en  el  artículo  40  del Código de Procedimiento Penal. Consecuencia de esto, se hizo  acreedor al descuento punitivo allí previsto.   

          2.  En  el  acta  respectiva  la  fiscalía  hizo la correspondiente  formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada por autoría del delito de  receptación. Y agregó:   

          “Se  tiene  en  el  presente  caso,  como  circunstancia de mayor  punibilidad  en  contra  de  los  mismos,  las  previstas en el artículo 58 del  Estatuto  Penal,  numerales 2, 10 y 11, por cuanto se actuó en coparticipación  criminal,  se  utilizaron  menores de edad (inimputables) en la realización del  punible     y     se     obró     por     precio,    recompensa    o    promesa  remuneratoria”.   

          3.  Seguidamente  interrogó  a  los  indagados  sobre  admisión  o  rechazo  de las imputaciones, y en relación con el procesado quedó plasmado lo  siguiente:   

          “JULIAN  DE  JESÚS  RAMÍREZ  por su parte manifiesta que acepta  los    cargos    que    con    respecto    a   la   receptación   se   le   han  efectuado”.   

          4.  Hubo,  entonces,  consenso,  en  torno  al  delito  imputado  y  a  las agravantes, que fueron  deducidas expresamente.   

          5.  El  acuerdo  fue  corroborado  por  su apoderada, quien dejó constancia en el acta en cuanto  el  detenido  había  sido  ilustrado  sobre  las consecuencias de la actuación  procesal. Y añadió que la “aceptación” fue   

          “libre  y  voluntaria,  sin  ninguna  coacción  por  parte de la  fiscalía y por parte de su defensor”.   

          6.  En tales condiciones, respetando la congruencia entre los cargos  admitidos  y  la  sentencia,  el  juez  del  primer  nivel ha debido imputar las  causales  de  mayor  punibilidad.  Como no lo hizo, el fiscal delegado recurrió  para que el yerro fuera corregido, y el Tribunal lo hizo.   

          La  actuación  del  Ad  quem  se  limitó  a  ajustar  la  punibilidad  a  los  cargos,  con las  circunstancias  que  fueron  señaladas por la fiscalía y nítidamente acogidas  por el acusado con el aval de su apoderada.   

          De  lo  anterior  fluye la corrección del comportamiento judicial y  el  equívoco  de  la  defensa, pues no es posible, luego de tan claro y tajante  pacto,  que  ahora ésta trate de retractarse de lo convenido, de retrotraer los  pasos  dados  con absoluta voluntad, para volver sobre la pena. Es cierto que la  punibilidad  es  uno de los temas que permite la impugnación de la terminación  precoz  del  proceso.  Pero  no  en  las  condiciones  que enseña este proceso.  Reitérase:   libre  y  conscientemente,  procesado  y  defensora  asumieron  la  responsabilidad   de  aquél,  con  todas  las  consecuencias,  entre  ellas  el  incremento punitivo.   

          Consecuente  con lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

          Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

         Comisión de servicio   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS               MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Nada  expuso  ni  insinuó  sobre los fundamentos de ésta, es decir, no tocó el tema  de  la  necesidad  del recurso para efectos de la dinámica de la jurisprudencia  ni para la recuperación o guarda de los derechos fundamentales.   

2  No  especificó  la  especie  de  vulneración  de  la  ley  sustancial –directa o indirecta-; no precisó las  disposiciones  sustanciales infringidas; no indicó si se trataba de exclusión,  aplicación   indebida   o   interpretación   errónea;  no  demostró  ninguna  irregularidad en el proceso de dosificación de la pena, etc.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *