22706(27-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22706  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÒN PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                 Dr. ALFREDO  GÒMEZ QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 94   

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de octubre de  dos mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  ISRAEL  ANTONIO  VERGARA  SILVA, contra la sentencia dictada el 17 de  marzo  de 2004 por el Tribunal Superior de Antioquia, mediante la cual confirmó  el  fallo proferido el 19 de diciembre de 2003 por el Juzgado Penal del Circuito  de  Caucasia,  que  lo condenó a la pena de 16 años y 8 meses de prisión como  autor  de  las  conductas punible de homicidio simple y porte ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Al amparo de la causal primera cuerpo segundo  del  artículo  207  de la ley 600 de 2000, postula dos cargos por errores en la  valoración de la prueba.   

Primer  Cargo: Error  de  hecho  originado  en  un  falso  juicio  de  identidad, el cual condujo a la  aplicación indebida de los artículos 103 y 365 del Código Penal.   

Luego  de  transcribir  los  apartes  de  las  declaraciones  de  Marco  Aurelio  Calle  Torres  y los de la sentencia donde se  valora  su  testimonio, señala el censor que aquel nunca afirmó haber visto al  procesado  disparar  contra  la  víctima  sino  verlo  con un arma en sus manos  después  de  escuchar los disparos, al que persiguió por señalamientos de sus  compañeros de vigilancia.   

Por eso, señala que el tribunal a través de  un  proceso  deductivo  tuvo  a  ese  declarante  como  un testigo directo de la  autoría  del  homicidio,  cuando  lo  correcto en su valoración probatoria era  construir  un  juicio  inductivo, pues con esa prueba se tenía un posible hecho  indicador  apto  para  la  articulación  del indicio pero insuficiente para una  declaración de responsabilidad penal.   

Ese error concita una falta de identidad entre  lo  que  el  medio  objetivamente revela y lo que el tribunal  extrajo para  fundar   el  juicio  de  certeza,  con  lo  cual  quebrantó  los  “principios  probatorios  de  la  sana  crítica” que de haber sido aplicados correctamente  habrían llevado muy seguramente a una sentencia absolutoria.   

Segundo   Cargo:  (Subsidiario)  Se  denuncia  un  error de hecho por un falso juicio de existencia  “por  omisión  en la valoración probatoria” que habría llevado igualmente  a   aplicar   indebidamente    los   artículos   103  y  365  del  Código  Penal.   

Para su demostración reproduce apartes de las  declaraciones  de  Albert  Sabier  González  de  Hoyos,  César Alejandro Aguas  Támara  y  de  Javier  Alonso  Sánchez  Páez  y  de las indagatorias de Julio  Ernesto  Bolívar Marín –su  ampliación  en  audiencia  pública  y  del  procesado, como de la sentencia en  donde se mencionan a los dos primeros.   

Señala que el tribunal omitió valorarlos al  “desestimar  los  efectos  que en el juicio”  tenían esos medios sobre  la  certeza  de  la  responsabilidad  penal  del acusado, error que obedeció al  “implícito  quebrantamiento de los principios de la sana crítica”, pues si  los  hubiera  observado su conclusión habría sido distinta a la adoptada en la  sentencia.   

De  ese  modo,  la  “desestimación  de los  testimonios  referenciados con fundamento en la parcialidad de los testigos para  con  el  procesado  VERGARA  SILVA, carece de razonabilidad” al considerar que  con  atención  a  las  reglas  de  la  sana  crítica,  de  la  lógica y de la  experiencia  se concluiría que no hubo ningún testigo presencial de los hechos  y que su ponderación racional permitiría reconocer la duda.   

Insiste  en que solo hay varias posibilidades  explicativas   de   los   hechos,   razón   por  la  cual  entiende  que  “es  jurídico-políticamente   incorrecto   efectuar   un  juicio  institucional  de  responsabilidad”    contra   el   acusado,   puesto   que   se   está   dando  credibilidad   al  testigo  Marco  Aurelio   Calle  y  soslayando  las  declaraciones  de  los  testigos  citados,   a  través de “subvertir las  reglas  de  la  sana  crítica,  omitiendo  la valoración imparcial, integral y  objetiva de los medios de prueba”.   

CONSIDERACIONES:  

La  demanda  presenta  serios  defectos  de  técnica  y  muestra  confusión en el casacionista, que no logra cumplir con la  claridad  y  precisión   en  el  desarrollo de las censuras exigidas en el  numeral  3  del artículo 212 de la ley 600 de 2000, siendo insuficiente para su  admisión  la  sola  enunciación  de  la causal y de la formulación del cargo,  dada la naturaleza rogada de la impugnación extraordinaria.   

Primer  Cargo: Se ha  dicho  que  el  falso juicio de identidad como modalidad del error del hecho, es  un  vicio  que  recae  en  la  contemplación  material  de  la prueba porque su  contenido  objetivo  es  distorsionado  por  adición, alteración o mutilación  para hacerle decir lo que el medio realmente no expresa.   

Cuando  se  alega  esta  clase  de  yerro  le  corresponde  al censor confrontar lo que dice la prueba distorsionada con lo que  de  ella  se  expresa  en  la  sentencia señalando cómo fue tergiversada en su  contenido  material,  qué  efectos  produjo  ese error y su trascendencia en el  fallo,  para  de  ese  modo  demostrar  que la violación indirecta de la ley se  produjo  como  consecuencia  de  un  error  objetivo  en  la  apreciación de la  prueba.   

El  actor  se equivoca en el desarrollo de la  censura,  pues  de los apartes del testimonio y de la sentencia que reproduce en  la  demanda  no se colige el error reprochado; de modo que aun cuando se refiere  a  una distorsión en su alcance y contenido objetivo, la desarrolla a partir de  una  apreciación  personal  sobre  el  valor probatorio otorgado de esa prueba,  para  por  esta  vía  hacer  crítica probatoria a lo que infirió y al mérito  suasorio   que   le   otorgó   el  tribunal  al  testimonio  de  Marco  Aurelio  Calle.   

Su  reproche consiste en que el fallador dijo  que  ese  testimonio  poseía  “todas  las  calidades necesarias para edificar  sobre  su  dicho  el  juicio  de  convicción  acerca de la autoría” del  procesado,  porque  antes  había  observado  que  el  mismo testigo “con toda  franqueza  dijo  que  no  vio  el  preciso instante” en que la víctima “fue  acometida  a  balazos”,  según  las  citas  textuales  de  la  sentencia  que  reproduce   el   demandante,   de   modo   que  su  contrariedad  radica  en  el  quebrantamiento  por  el  tribunal  de  “los principios probatorios de la sana  crítica”.   

La  vía  adecuada para discutir el error por  desconocimiento  de  la  sana crítica en la valoración de los medios de prueba  es  el  falso  raciocinio,  modalidad  también del error de hecho en la cual le  corresponde  al  censor  en  principio  demostrar la regla de la experiencia, el  principio  de  la ciencia o el postulado de la lógica omitidos por el fallador,  para  luego  desarrollarlo  conforme  a  la técnica casacional elaborada por la  Sala.   

Segundo Cargo: (Subsidiario)   El  error  por falso juicio de existencia que también recae sobre  la  contemplación  de  la prueba, se presenta cuando el fallador omite o ignora  el  medio  que  materialmente   obra  en  la actuación, o supone el que no  existe.   

En  el  primer  caso,  la  prueba es ignorada  porque   a  pesar  de  hacer  parte  de  la  actuación  y  hallarse  legalmente  incorporada  a  ella, es desconocido en su totalidad su contenido material al no  ser  objeto  de  apreciación  por  el  juzgador  ya  que la omisión parcial no  existe;  de  modo  que si se le menciona en la sentencia la clase de error será  otra   correspondiendo   en  este  evento  acudir  a  cualquiera  de  las  otras  modalidades del error de hecho.   

Cuando el censor señala que existió omisión  en  la  valoración probatoria de los testimonios y de las indagatorias que cita  en  la demanda, porque en la sentencia no se les reconoce mérito probatorio por  no  ofrecer  credibilidad  alguna, está admitiendo que la prueba señalada como  ignorada  fue  contemplada materialmente, luego el error reprochado se relaciona  con el falso raciocinio y no con la clase de vicio postulado.   

En efecto,  es contradictorio afirmar que  una  prueba  omitida  en  su  contenido  material fue apreciada contrariando las  reglas  de  la  sana crítica y los principios de la lógica y de la experiencia  como  se  expresa  en  la  demanda,  lo  cual  deja  entrever  que  el censor no  identificó  de  manera  correcta  el  yerro  denunciado,  incumpliendo  con  la  técnica exigida en esta sede.   

Por  lo  demás, a la manera de un alegato de  instancia  se dedica a cuestionar el mérito suasorio otorgado por el tribunal a  los  diversos medios de prueba que cita para anteponer su apreciación subjetiva  de  lo  que  ellos  probarían,  olvidando  o desconociendo que en el sistema de  persuasión  racional  que  nos rige el fallador goza de libertad relativa en su  valoración  en  cuanto  no se aparte de las reglas de la sana crítica, la cual  prevalece  sobre  la  de  los  sujetos  procesales  por  la doble presunción de  acierto y de legalidad que acompaña a la sentencia.   

Como lo que se desprende de los dos reparos es  la  inconformidad  del  censor  con  la  valoración probatoria de los medios de  convicción  sobre  los cuales el tribunal edificó la responsabilidad penal del  acusado,     en     el     desarrollo     de     los     mismos     –se  advierte-  faltó  a  la claridad y  precisión  equivocándose  en  ellos,  pues  lo que se discute en casación son  errores  in  judicando  o  in  procedendo  por  razón  de  la presunción antes  dicha.   

Imposibilitada   la   Sala  para  enmendar,  corregir,  o subsanar las deficiencias que presenta la demanda por la naturaleza  rogada  de  la impugnación extraordinaria y por el principio de limitación que  le  impide  ocuparse  de  cargos  distintos a los señalados expresamente por el  demandante  –artículo 216  de la ley 600 de 2000-, la misma será inadmitida.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por    el    apoderado   judicial   del   procesado   ISRAEL   ANTONIO   VERGARA  SILVA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO     ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                        Comisión de servicio   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                               JORGE     LUIS     QUINTERO  MILANÉS           

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                   MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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