22700(27-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22700   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 094.  

Bogotá D.C., octubre veintisiete (27) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  la  apoderada  de  Octavio   Novoa   Restrepo,  reconocido  como  parte  civil  dentro  de  la  presente  actuación,  contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Cali el 24  de  marzo  de 2004, confirmatoria de la dictada por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de la misma ciudad el 5 de agosto de 2003, por cuyo medio absolvió al  procesado  JOSE  GOMBAL  CAICEDO  OREJUELA  de  los  cargos  por  el  delito  de falsa denuncia contra persona  determinada por el cual había sido acusado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  diligenciamiento  fueron  adecuadamente  declarados  por  el  a  quo en el fallo de primer grado, así:   

          “El señor José Gombal Caicedo Orejuela  denunció  al ingeniero Octavio Novoa Restrepo por el presunto delito de estafa,  proceso  que  finalizó  con resolución inhibitoria, la cual fue confirmada por  el Honorable Tribunal Superior de Cali”.   

          “Al resultar favorecido con la decisión  anterior  el  señor  Octavio  Novoa  Restrepo  denuncia  al señor José Gombal  Caicedo  el  día  23  de  marzo  de 1999 por el delito de falsa denuncia contra  persona determinada”.   

         Con  base  en  la denuncia y su ampliación, la Fiscalía Seccional  de  Cali  dispuso el 8 de noviembre de 1999 declarar abierta la instrucción, en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria  a  JOSE  GOMBAL  CAICEDO  OREJUELA. Cerrada la instrucción, el  sumario   fue  calificado  el  23  de  abril  de  2002  con  preclusión  de  la  investigación  en  favor  del  procesado;  providencia  que fue revocada por la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Cali el 11 de julio de 2002 al  conocer  del  recurso  de  alzada  interpuesto  por la representante de la parte  civil.   

          Cerrada  nuevamente  la  investigación,  se profirió en contra del  sindicado  JOSE  GOMBAL  CAICEDO  OREJUELA  resolución  de  acusación  el  14  de  noviembre  de  2002, como  presunto    autor    del    delito    de    falsa    denuncia   contra   persona  determinada.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Cali, despacho que una vez surtido el  rito  pertinente  profirió  fallo  el  5  de  agosto  de  2003,  por cuyo medio  absolvió  a  JOSE GOMBAL CAICEDO OREJUELA   del  cargo  por  el  delito  de  falsa  denuncia  contra  persona  determinada por el que había sido acusado.   

La  decisión  anterior fue impugnada por la  apoderada  de  la  parte  civil  y  el  Tribunal  Superior  de Cali la confirmó  mediante  fallo del 24 de marzo de 2004, el cual es ahora objeto de impugnación  extraordinaria por parte de la misma recurrente.   

LA DEMANDA  

La demandante interpone recurso de casación  por  la  vía  excepcional  contra  el  fallo  de  segundo  grado,  aduciendo la  necesidad  de  desarrollar  y  unificar  la  jurisprudencia  y  el amparo de los  derechos  fundamentales  de  su  representado,  pues  considera que este recurso  “equivale  a UNA TUTELA CONTRA SENTENCIAS DE SEGUNDA  INSTANCIA”,  para  lo cual incorpora el texto de los  preceptos  legales  correspondientes  (artículos  205  y  212  de la Ley 600 de  2000).   

          Entonces,  al  amparo  de la causal tercera de casación, la censora  formula  dos  cargos  contra la sentencia proferida por el Tribunal de Cali, los  cuales desarrolla así:   

Primer  cargo:  Violación  del derecho a la  cosa juzgada.   

Comienza por señalar que se infringieron los  artículos  8º  del  Código  Penal, 9º del estatuto procesal penal y 29 de la  Carta  Política y aduce que el simple sentido común indica que al juzgar a una  persona  no  son  objeto de análisis las causas por las cuales delinquió, sino  su  conducta delictiva, pues “una cosa es la CAUSA…  otra  cosa  es  la  CULPA” agrega que “En  los delitos se juzga es… LA CULPA”,  y  concluye  indicando que en este caso: “Se juzgó y  además  se  CULPO  A  NOVOA”  con  vulneración del  principio de la cosa juzgada.   

          Luego  procede  a  traer  a  colación  apartes  del fallo atacado y  subrayar  algunos de sus textos, para luego, notar marginalmente algunas glosas,  tales    como:    “Es   COSA   JUZGADA”,  “Vulnera  COSA JUZGADA”,   “Dónde  está  el  JUICIO  A  LA  CONDUCTA     DE     CAICEDO?”,    “CONCLUSION:   Se   juzgó   la   CONDUCTA   DE  NOVOA  (‘bifronte’)  y de paso se le CULPO del delito de  CAICEDO…   Vulnera   COSA  JUZGADA”,  sin  brindar  explicación detallada de sus observaciones puntuales.   

          En  atención  a  que  en  la  sentencia  impugnada  se  afirmó que  “no  es  un  desatino  pensar  que  de una relación  contractual  pueda  resultar  un  delito  de  Estafa,  tanto  que,  en  diversas  oportunidades  la  Alta  Corporación  ha  reconocido  la tipicidad de la estafa  contractual”,  al margen la impugnante anota que por  ello   se   “Vulnera  NON  BIS  IN  IDEM”,  y  agrega  que  “cualquier ABOGADO,  FISCAL,   JUEZ  o  MAGISTRADO  puede  ‘PENSAR’ que un  contrato   puede   usarse   para   una  estafa…  PERO….  entre  ‘PENSAR’  y  DENUNCIAR  en forma tan TEMERARIA  hay        una        diferencia       de…..TAMAÑO       CÓSMICO”.   

          Acto  seguido  procede  a suministrar ejemplos en los que, según su  criterio,     se     advierte     la     diferencia     entre    “PENSAR”      y      “DENUNCIAR”, a la vez que aporta copia de  fragmentos  de  doctrina  acerca  de los principios non  bis  in  ídem y cosa juzgada, con lo cual concluye el  primer reproche, sin formular petición alguna sobre el particular.   

          Segundo   cargo:  Vulneración  del  derecho  a  la  “igualdad procesal”.   

Estima  quebrantados  los artículos 7º del  estatuto  penal, 5º del Código de Procedimiento Penal y 13 de la Constitución  Política,  y  luego  de  proceder de manera similar a como presentó la primera  censura,  esto es, incorporando en fotocopia fragmentos de la decisión atacada,  afirma  que  no  se tuvieron en cuenta las cuarenta y una (41) pruebas aportadas  por  su  representado  que  demuestran la mala fe con la que actuó el procesado  JOSE GOMBAL CAICEDO, y que si  bien  “NO  hay  prueba alguna que sea válida contra  NOVOA  se le juzgó de nuevo por estafa, por TRES DELITOS DE ULTIMA HORA y se le  censura   por   ‘ESTAFA  CONTRACTUAL’”,  circunstancia  que  viola  el  derecho a la “IGUALDAD  PROCESAL”.   

Más  adelante  expone  que  “El  Abog.  CAICEDO  ofendió con groserías al Ing. NOVOA delante de  la  FISCAL.  El Abog. CAICEDO obstruyó INSPECCION JUDICIAL y prueba PERICIAL de  NOVOA.  El Defensor (Abog. GUTIERREZ) le hizo injurias al Ing. NOVOA. NOTA: Todo  lo  anterior  si  es  ofensivo  y sancionable por la ley. El ING. NOVOA….NI la  suscrita  incurrieron  en  tales  ACTUACIONES  dentro del PROCESO, pero resultan  censurados y CULPADO (sic)”.   

          Como  en  el fallo censurado se afirmó que la apoderada de la parte  civil    “desconoció   realmente   el   fin   del  proceso”,  anota  que “El  fin  del  JUZGAMIENTO  era  juzgar  al  Abog.  CAICEDO  y  se juzgó a NOVOA. El  DENUNCIANTE  fue  tratado  procesalmente  como  ACUSADO.  ¿Quienes (sic)    en   verdad….   desconocieron  ‘el     fin     del  proceso?”,  ello la lleva a concluir que se vulneró  el   derecho  a  la  “IGUALDAD  PROCESAL”.   

          Con  base  en lo expuesto, la impugnante solicita a la Corte admitir  el  recurso  de casación excepcional que interpone y casar el fallo atacado por  vulnerar   los   invocados  derechos  fundamentales  del  denunciante,  o  casar  oficiosamente si se advierte la violación de otros derechos.   

ALEGATOS  DE  LOS  NO  RECURRENTES   

          Dentro  del  término  de  traslado a los no recurrentes presentaron  escritos,  tanto  el  procesado  JOSE  GOMBAL  CAICEDO  OREJUELA,    como    el   denunciante   Octavio  Novoa  Restrepo,  reconocido como  parte civil, en los siguientes términos:   

          El procesado.   

          Acerca  de  la  demanda de casación interpuesta por la apoderada de  la  parte civil, el acusado expresa que no concreta las causales que dan lugar a  la   impugnación,   ni  los  errores  en  los  que  incurrió  el  ad  quem.  Indica  que como los argumentos  expuestos  en  el  libelo  son  los  mismos  que motivaron una acción de tutela  promovida  por  el  denunciante,  allega  copia  tanto  del  escrito  que en tal  oportunidad  presentó,  como  del  fallo  de  esta  Sala pro virtud del cual se  declaró improcedente el amparo solicitado.   

          El denunciante.   

          Manifiesta  que  tiene  interés  en  dar  alcance  a  la demanda de  casación  presentada por su apoderada, en atención a que ostenta la calidad de  parte civil en este diligenciamiento.   

          Destaca  que  en  su  criterio  el  recurso de casación excepcional  equivale  a  una  acción de tutela contra fallos de segundo grado, a fin de que  la  Corte proceda a anularlos y a proferir el que corresponda cuando advierta la  presencia de vías de hecho.   

          Agrega  que esta Sala denegó mediante fallo del 19 de mayo del año  en  curso  la  acción  de  tutela  que interpuso contra la sentencia de segundo  grado,  con  el  argumento  que  no había interpuesto recurso extraordinario de  casación  por la vía excepcional, cuando lo cierto es que tal impugnación sí  había sido presentada.   

          También   afirma   que   el   procesado   trató   de   intimidarlo  denunciándolo,   simulando   pruebas   falsas,   impugnando  las  decisiones  e  impidiendo  la  práctica  de  medios  probatorios,  todo  lo  cual  no  ha sido  adecuadamente valorado en la decisión objeto de censura.   

          Finalmente  dice  que  pese  a tener la condición de denunciante en  esta  actuación,  ha  resultado  investigado  y juzgado nuevamente, en evidente  vulneración  de  sus derechos fundamentales a la cosa juzgada y al non bis in ídem.   

          El  memorialista  solicita  a  la Sala tener en cuenta su escrito al  momento   de   resolver   el   recurso   de   casación   interpuesto   por   su  apoderada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Cuestión previa.   

          Habida  cuenta  que  durante  el  traslado  a los no recurrentes, el  denunciante    Octavio   Novoa   Restrepo  allega un escrito a través del cual se pronuncia sobre la demanda  de  casación  presentada  por  su  apoderada,  es  necesario  señalar  que tal  documento       no      será      considerado      en      el      desideratum  de  establecer  si  el libelo  presentado  por  aquella  se  ajusta  o  no  a  las exigencias dispuestas por el  legislador  para  acceder  a  este  medio  impugnaticio  extraordinario, por las  siguientes razones:   

El traslado establecido en el artículo 211  de  la  Ley  600  de  2000  se encuentra consagrado en  beneficio  de quienes han guardado silencio respecto del fallo objeto de censura  para  garantizar  el  principio  de  igualdad  de  oportunidades en favor de las  partes  y  asegurar el cabal ejercicio de la dialéctica propia del proceso, sin  que  aquellos que han impugnado la sentencia y han acudido a presentar dentro de  los  términos  la  respectiva  demanda  de  casación  tengan  una  posibilidad  adicional  de  intervención,  que  se agotó precisamente con la interposición  del recurso y la presentación del respectivo libelo.   

De  aceptarse  la  referida  intervención  del  denunciante,  habría  necesidad de surtir una vez  más  el traslado a los no recurrentes para que se pronunciaran acerca del nuevo  libelo presentado.   

Jurídicamente   resultaría   imposible  reconocer  la  calidad  de “no demandante”  a  quien  por  razón  de  haber  acudido  a  la  casación con  observancia  de  los presupuestos de procedencia, legitimación y oportunidad, y  haber  cumplido  dentro  del término con la carga procesal de presentación del  respectivo   libelo,   justamente   adquirió  dentro  del  proceso  la  calidad  contraria,  esto  es,  la  de “demandante”.   

          Y,  finalmente,  para  evitar la violación del debido proceso, esto  es,  de  las  formas  propias  del  juicio, no puede la Corte dar lugar a que se  rompa  el equilibrio en cuanto a las oportunidades que la ley tiene establecidas  en  favor de los sujetos procesales, patrocinando la intervención adicional del  denunciante,  quien  además,  carece de la condición de abogado para acceder a  este trámite extraordinario.   

          Por  tanto,  previo  al  estudio  formal de la demanda de casación,  resulta  imperioso  señalar  que  la  Sala  no  procederá  en esta decisión a  ponderar  de  manera  alguna el referido escrito del denunciante, de conformidad  con las razones que vienen de consignarse.   

          Situación  diversa  acontece  con  el  escrito  presentado  por  el  procesado  JOSE  GOMBAL  CAICEDO  OREJUELA,  dado  que,  en  ejercicio  en su derecho fundamental a la defensa  material,  cuenta  con  la posibilidad efectiva de pronunciarse sobre la demanda  de  casación  presentada por la apoderada de la parte civil, pues no tiene  la  condición  de  recurrente  y resulta legítimo que propenda por sus propios  intereses  y  por ello, tal documento será tenido en cuenta  al momento de  adoptar la decisión que en derecho corresponda.   

          Estudio formal de la demanda.   

          Inicialmente  es pertinente señalar que el inciso 1º del artículo  205  de la Ley 600 de 2000, establece que este medio impugnaticio procede contra  las  sentencia  proferidas en segunda instancia por los tribunales superiores de  distrito  judicial  y  por  el  Tribunal  Penal  Militar,  cuando se proceda por  “delitos  que  tengan señalada pena privativa de la  libertad    cuyo    máximo    exceda    de    ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir    discrecionalmente    las    demandas    de   casación   presentadas,  “cuando lo considere necesario para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

          En  tratándose  de  la casación discrecional compete al demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como  ya  lo  ha  reiterado  la  Sala,  deben evidenciarse   con  la  sola  referencia  descriptiva  hecha  en  la  sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria en el caso concreto.   

         En  el asunto que ahora concita la atención de la Sala se advierte  que,  como  acertadamente  lo  manifiesta el procesado, la apoderada de la parte  civil   no   expresa   con   claridad   y   precisión   las   razones  por  las  cuales debe intervenir la Corte, pues si bien aduce el  desarrollo  y  unificación  de  la  jurisprudencia  y el amparo de los derechos  fundamentales  de  su  representado,  tal  postulación resulta insuficiente, en  cuanto  no señala en concreto la temática que debe abordar el pronunciamiento,  no  dice  si  sobre  el particular ya hay jurisprudencia y, de ser así, cuáles  son  las  decisiones  que se ocupan del asunto y cómo se relacionan con el caso  objeto  de  estudio,  omisión  que  a  la postre le impide identificar el punto  dudoso,   la  existencia  de  providencias  contradictorias,  o  el  vacío  que  corresponde  dilucidar  jurisprudencialmente, y cómo el desarrollo del concepto  reclamado  tiene  la  doble  utilidad  de servir, tanto para este trámite, como  para la solución de casos similares.   

          En  efecto, en punto de los motivos de la casación discrecional, la  censora  se limita a anexar fragmentos de doctrina nacional sobre el particular,  pero  no aborda de manera alguna el caso objeto de estudio, proceder inadmisible  en  esta  impugnación  extraordinaria, en cuanto deja ayuna de demostración la  necesidad  de que la Sala intervenga discrecionalmente respecto de alguna de las  razones establecidas por el legislador para ello.   

          Adicionalmente  se  tiene  que  tampoco  del cuerpo de la demanda se  consigue  establecer con precisión en qué consistió el agravio a los derechos  fundamentales  de la parte civil, pues de manera general e imprecisa señala una  y  otra  vez la vulneración de la cosa juzgada, el non  bis  in  idem y la “igualdad  procesal”,  sin proceder a demostrar su afirmación,  todo  lo  cual  permite  evidenciar  que no cumple con los postulados requeridos  para  que  resulte  viable  admitir  discrecionalmente el estudio del recurso de  casación  interpuesto,  además  de  que  tampoco  se observa violación de los  derechos  fundamentales  o  garantías  de  la  parte civil, como con acierto lo  destacó    el    procesado   JOSE   GOMBAL   CAICEDO  OREJUELA  en el escrito presentado durante el traslado  surtido a los no recurrentes.   

          Si  lo  anterior  es  así, como en efecto lo es, la conclusión que  sin  dificultad  se  deriva  es  la de que la demanda acusa las graves falencias  técnicas  destacadas, que no pueden en modo alguno ser subsanadas por la Corte,  pues   ello  lo  impide  el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano  su  inadmisión  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por   la   apoderada   de   Octavio  Novoa  Restrepo,  reconocido como  parte civil, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PEREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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