22703(13-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22703  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado acta número 088  

Bogotá D.C., trece (13) de octubre de dos mil  cuatro (2004)    

Se   pronuncia   la   Sala   acerca  de  la  admisibilidad  de  la demanda de revisión presentada a través de apoderado por  José  Luis  Moreno  Díaz en  contra  de  la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Buga, mediante la  cual  lo  condenó  a  la  pena  de 14 años y un mes de prisión como autor del  delito de acceso carnal violento agravado.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

          1. AsÍ fueron narrados por el Tribunal de  Buga en la decisión de segunda instancia:   

          “Su  ocurrencia fue a primeras horas de la mañana del lunes 20 de  agosto  de  2001,  el  corregimiento de La Paila, jurisdicción del Municipio de  zarzal,  en  la  casa  ubicada en la carrera 5ª, número 1 A 54, lugar en donde  vivía  la  denunciante,  señora María Eugenia Valdez  Escobar.  Cuenta  la  quejosa que, tras haber ingerido  algunos  licores  y  bailado  en  compañía  de un amigo de nombre Alvaro  Guzmán,  y  como ya se encontraba  bastante       alicorada,       fue       acompañada      por      Guzmán  hasta su casa, donde se acostó a  dormir.  Agrega  que se encontraba reposando cuando sintió que a su habitación  entró     Carlos    Ernesto    Hurtado,  quien  le propuso que se levantaran para que siguieran tomando en  la  sala  de la casa, a lo cual ella se negó. Indica que posteriormente sintió  que  varios  hombres  la  cogieron,  la  sometieron  y  uno de ellos la accedió  sexualmente.  Señala  que al día siguiente le hicieron una llamada anónima en  la  cual  le  indicaron que quien había abusado de ella era un tal José   Luis   y   que   también  había  participado  en  el  hecho Javier Vilafañe  y Rodrigo, alias  culebra.”   

          “El   menor   Carlos   Ernesto  Hurtado  Aguilar, residente en la casa de la agraviada, señala  como  autor del acceso carnal de que fue víctima la denunciante, a José  Luis  Moreno Díaz, quien actuó con  la  ayuda  de  otros  jóvenes,  los cuales inmovilizaron a la víctima mientras  aquel la accedía.”   

          2.  El  Juzgado Primero penal del Circuito  de  Roldanillo,  mediante sentencia del 17 de junio de 2002, profirió sentencia  absolutoria    a   favor   de   José   Luis   Moreno  Díaz.   

          3.  Al revisar la actuación, por virtud de  la  apelación oportunamente interpuesta por la Fiscal 35 seccional, el Tribunal  Superior  de  Buga,  el 26 de junio del mismo año, revocó la decisión y en su  lugar  condenó  al  procesado  a la pena principal de catorce años y un mes de  prisión,  al declararlo responsable de la comisión del delito de acceso carnal  violento agravado.   

         

4.  La sentencia de  segundo   grado   no  fue  impugnada,  por  lo  cual  se  declaró  en  firme  y  ejecutoriada.           

          5.  A  través  de apoderado, el condenado  José  Luis  Moreno  Díaz,  presenta    demanda    de    revisión    contra   la   sentencia   de   segunda  instancia.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  revisión aduce el memorialista los siguientes argumentos:   

          Señala  que  el  Tribunal  estimó  que  el  juzgado no analizó en  sistemática,  como  corresponde,  la prueba testimonial aportada al expediente,  para  en  su  lugar  considerar  que  las contradicciones entre los testigos, se  deben  explicar  como  consecuencia  del propósito que le asistía de salvar su  responsabilidad.   

          En  seguida,  cita  apartes  de la sentencia, en la cual se concluye  que  los  muchachos  quisieron  aprovecharse  de la embriaguez de la mujer y que  varios  de  ellos  concuerdan  en  señalar que dispusieron turnarse para lograr  dicho  propósito, el cual solo fue alcanzado por José  Luis  Moreno,  quien “fue beneficiado con la primera  alternativa”.   

          Explica,  con palabras del tribunal, que “un denominador común de  todas  y cada una de las de las declaraciones allegadas al proceso, y es que fue  José Luis Moreno Díaz quien  accedió   sexualmente   y   en   contra   de   su   voluntad   a   María  Eugenia  Valdez  Escobar, quien no  obstante  encontrarse  en  estado  de  embriaguez,  era  conciente del ultraje y  trató  de  oponerse al mismo, resistencia que no rindió sus frutos debido a la  inferioridad  en  que  se  encontraba,  pues  fue  sometida  por otras personas,  quienes   la  aprisionaron  mientras  José  Luis  la  penetraba.”   

          Aduce,   como   fundamento  de  la  acción,  que  es  perfectamente  procedente  solicitar  la  revisión  de  la  sentencia  cuando  después  de la  sentencia  condenatoria  aparecen  hechos  nuevos  o  surgen  pruebas nuevas, no  conocidas  al  tiempo  de  los debates, que permiten establecer la inocencia del  condenado.   

          Con  ese  propósito,  estima que existen testimonios que demuestran  que  las  declaraciones  que  se  rindieron  en  el  curso  de la investigación  provinieron  de  personas que se sintieron forzadas a mentir, como es igualmente  claro   que   ante   la   embriaguez  de  la  ofendida,  el  menor  Carlos  Ernesto  Hurtado Aguilar aprovechó  esa  situación  para invitar a algunos amigos a beber a la casa de la ofendida,  sin que nada mas ocurriera.   

          Considera   que   en   la   declaración  de  la  ofendida  subyacen  contradicciones  insalvables, pues afirma que luego de ser abusada, Nery   Leonor  Tobón  de  Galeano la arropó con un manto, siendo que  este  acontecimiento  no sucedió, tema sobre el cual debió llamarse a declarar  a   quien   se   dice   acudió   a   la   casa   después   de  consumados  los  hechos.   

          Tampoco    se    llamó    a    declarar   al   joven   Arnaldo  Pulido,  quien dice que estuvo en  la  casa  en  donde se dice que ocurrieron los hechos, y así mismo reconoce que  allí  nada  sucedió.  Ahora,  si la víctima fue accedida carnalmente, en todo  caso  no lo fue por José Luis Moreno Díaz,  sino  por personas distintas, y si acaso lo fue, ello se debió a  la  complicidad  del menor Hurtado Aguilar y  al  estado  de embriaguez de la dama, lo cual significa que “no  hubo acceso carnal violento.”   

          De  otra  parte,  el dictamen médico legal permitió establecer que  la  ofendida  mantiene  relaciones  sexuales  activas,  sin  que  el Tribunal le  confiriera  mayor valor a ese hecho. Tampoco se destacaron en el dictamen trazos  de  violencia,  lo  cual  significa  que  se  hubiese  presentado  sometimiento,  quedando esta prueba en el limbo probatorio y sin mayor valor.   

          Anexó  a la demanda copia de las sentencias de primera y de segunda  instancia,  constancia  de  su  ejecutoria,  y  solicitó  que  se  reciban  las  declaraciones    de    Nery    Leonor    Tobón   de  Galeano    y    Arnaldo  Pulido,  así  como  un  nuevo  estudio  del  concepto  médico legal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  acción de revisión tiene como finalidad combatir la injusticia  de  la  decisión  y  remover  los  alcances de la cosa juzgada. De este modo se  busca  que  predomine  el  imperio  de  justicia  sobre la intangibilidad de las  decisiones,  que  no  es  un  fin  en  sí  mismo,  sino un medio para lograr la  seguridad  jurídica en el ámbito del concepto de justicia material (artículos  2  y  228  de  la  carta  Política).  Con estos propósitos, expresamente se ha  consignado  que  de  existir pruebas o hechos nuevos no conocidos en el curso de  la  instancias, que establezcan la inocencia del condenado o su inimputabilidad,  es  posible  remover  los  efectos del fallo (artículo  220 del código de procedimiento penal).   

Como  se  trata  de  un  debate  que  busca  confrontar  la  justicia  de  la  decisión  y  remover  los  efectos de la cosa  juzgada,  las  causales tienen un nivel de exigencia que buscan, cuando se trata  de  rescindir  el  valor  de  la decisión apelando a la causal tercera, que los  hechos  o  pruebas  nuevas  tengan  la  aptitud  de  influir de tal manera en el  contenido  del  fallo, que de haberlos conocido a tiempo su sentido hubiese sido  distinto.  No se trata, entonces, de cualquier hecho, sino de “un acaecimiento  o  suceso  fáctico  vinculado al hecho punible materia del proceso, del cual no  se  tuvo  conocimiento  en ninguna de las etapas de la actuación judicial y que  por  lo  tanto  no  pudo ser controvertido”; o de cualquier prueba, sino de un  medio  de  prueba  no incorporado al proceso “cuyo surgimiento tuvo ocurrencia  después  de  él,  que  da  cuenta  de  un hecho desconocido, o de una variante  sustancial  de  un  hecho  conocido  en  las  instancias procesales, cuyo aporte  conduce  a  concluir,  en  un  grado de certeza, que se condenó a un inocente o  como   imputable   a   quien   no   lo   era.”   1   

Pues  bien,  lo que pretende el actor, con el  fin  de  revisar  el sentido y la justicia de la decisión, es que se recepcione  las  declaraciones  de  Nery  Leonor Tobón de Galeano  y      de     Arnaldo  Pulido,  las  cuales  ha debido aportar con la demanda  – sin que lo hiciera -, en  orden  a  analizar  su  aptitud  para controvertir el fundamento de la decisión  cuya    revisión    se   solicita.   Aún   cuando   no   cumplió   con   esta  exigencia  (numeral  4 del artículo 22 del código de  procedimiento  penal),  del  contexto de la demanda se  deduce  que  con  la  declaración  de  la  primera busca aportar datos sobre un  aspecto  que  a su juicio no ocurrió (según se afirma  no  es  cierto  que  la  testigo  hubiera  cubierto  con una manta a la ofendida  después  de  haber sido abusada), pero que no tiene la  incidencia  ni  la  trascendencia  para demostrar que el hecho no sucedió en la  forma    como    fue    concebido    en   la   sentencia,   como   adelante   se  indicará.   

Tampoco  hace  referencia  a  la aptitud que  tendría  la declaración de Arnaldo Pulido,   y   la   de   la   testigo  Tobón  de  Galeano,  para  desestimar  las  pruebas de cargo y en  especial,  por  ejemplo,  la declaración de Edwin Tonusco Valencia, pieza vital  para  establecer  la responsabilidad del condenado, la cual el Tribunal analizó  en los siguientes términos:   

“Edwin  Tonusco  Valencia  declara  que la  noche  de  los  hechos  e encontraba con Rodrigo Hurtado, Mauricio Méndez, Jhon  Edwin  Chiquito, Janier Gil y Javier Villafañe, en el Parque de La Paila cuando  fueron  incitados  por  un  amigo  al  que  llaman  Juancho  para una casa donde  ‘..estaban unos muchachos  afuera  tomando,  y que había una muchacha allá todo borracha, una catana, que  la  tenían acostada en la pieza de ella, que para ver que hacemos, que antes de  él  invitarnos  como  que la estaban tocando, y que ella no sentía, que estaba  maluca.’ Agrega que ya en  dicha  residencia  por  sugerencia  de  Carlos  Ernesto, menor que vivía en esa  casa,  salieron  a  dar una vuelta, quedando en dicho lugar Janier y un muchacho  José   Luis;   al   regresar  diez  minutos  después,  comenta  que  entraron,  ‘y  ya en la pieza de esa  muchacha   estaba   José   Luis,   la   estaba   violando,   estaba  encima  de  ella..”   

No  enseña,  en  fin, de qué manera con la  declaración  de  los testimonios cuya práctica se solicita, quedarían en vilo  los   argumentos   de   la   sentencia   y   el   sentido   de  justicia  de  la  decisión.   

De  otra  parte, la acción no fue diseñada  para  reexaminar la prueba que ya fue valorada en el proceso, como el demandante  lo  pretende  al  solicitar  que  se  aprecien  nuevamente  las conclusiones del  dictamen  médico legal, como quiera que si el juicio acerca de su contenido fue  equivocado,  tal  situación  ha debido ser controvertida mediante el recurso de  casación    (artículo   207   numeral   1   del   código   de   procedimiento  penal).   

Como   se  comprende,  no  basta  para  el  propósito  de  lograr  la  revisión  de  la  sentencia  con relacionar un buen  número  de  declaraciones,  sino de acreditar que de haber sido conocidas en el  curso  de los debates, la solución habría sido totalmente distinta, de todo lo  cual  por  supuesto  la  demanda  adolece,  pues  no  explica porqué o cómo se  desnaturaliza  de  tal  modo  el  juicio  de  responsabilidad  que  el  Tribunal  construyó.  De  manera  que  ante  los defectos antes indicados la demanda debe  inadmitirse  (artículos  222  y  223  del  código de  procedimiento penal).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  SALA  DE  CASACION PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

1.  Reconocer  personería  al  abogado  Juan  José  Santa  Figueroa,  para que actúe en calidad de apoderado del sentenciado  José  Luis  Moreno Díaz, en  los términos del poder que le fue conferido.   

2.  Inadmitir  la  demanda  de  revisión  promovida  por  el señor José  Luis Moreno Díaz a través de apoderado.   

3.  Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ   ALFREDO  GOMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO      ALVARO O PEREZ PINZON   

Comisión de servicio  

MARINA        PULIDO        DE  BARON                JORGE           QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS            MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  auto del 27 de marzo de 2000. M.P. Carlos Eduardo Mejía  Escobar.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *