22685(22-09-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22685   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 79  

Bogotá, D.C., veintidós de septiembre de dos  mil cuatro.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JOSÉ  LUIS  RODRÍGUEZ  VERGEL  contra  el  fallo  de  segundo  grado del 19 de  diciembre  de 2003, proferido por el Tribunal Superior de Cartagena, mediante el  cual  confirmó  con modificaciones la sentencia proferida por el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad condenando al procesado en cita, como  autor responsable del delito de homicidio.   

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

          Un  único  cargo  al  amparo  de la causal primera, cuerpo segundo,  presenta  el  defensor  del  procesado  JOSÉ  LUIS  RODRÍGUEZ VERGEL contra la  sentencia  impugnada, la que acusa de haber incurrido en violación indirecta de  la  ley  sustancial por errores de hecho en la apreciación de las pruebas, como  consecuencia de un falso juicio de identidad.   

          Sostiene  que  como  consecuencia del error se violó indirectamente  el  artículo  232 del Código de Procedimiento Penal, y que por lo menos debió  aplicarse  el  artículo 7º ibídem en cuanto a que la duda debió resolverse a  favor del procesado.   

          Refiere   que  conforme  a  la  pericia  médico-legal  la  víctima  falleció  “por  shock  hipovolémico  secundario a  heridas   pulmonares   y   cardíaca   producidas   por  proyectil  de  arma  de  fuego”.   

          Igualmente,  que  con  los  testimonios  vertidos por Genoveva Tovar  Ceballos,  Mario  Ignacio  Díaz  Góngora,  Yonny  Nelson Martínez Fernández,  Miguel  Ángel Guzmán Berrio, Laureano Enrique Suárez Acosta, Eduardo Fortiche  Peñate  y  por  el propio procesado RODRÍGUEZ VERGEL, se encuentra probado que  éste  accionó  su  arma  de  fuego  cuando  el  hoy  occiso descendía por una  escalera,  es  decir,  cuando  le  daba  la  espalda.  De  allí, sostiene, debe  inferirse   “lógica  y  necesariamente”  que  su  poderdante  le causó a la víctima cinco lesiones que  describe así:   

         

“(1) antebrazo izquierdo, con trayectoria  postero-anterior;   (2)   nalga  izquierda,  trayectoria  postero-anterior;  (3)  región  poplítea derecha (comúnmente denominada corba), orificio de salida en  rodilla  derecha,  trayectoria  posterior-anterior;  (4)  región lumbar derecha  (conocida      como      espalda);      y,      (5)     espalda,     trayectoria  postero-anterior”.   

          Por  lo  mismo,  agrega,  las  dos  heridas  verdaderamente mortales  descritas  en  el  nomenclador  6.3  de  la autopsia, esto es las ocasionadas en  “el  ventrículo  izquierdo  (corazón)  y  lóbulo  medio  del  pulmón  derecho,  con  trayectoria  antero-posterior”,  de ninguna forma pudieron ser producto de los disparos hechos por  RODRÍGUEZ   VERGEL,   porque   él   nunca   le   disparó   de   frente  a  la  víctima   

          Refiere  que  el  comportamiento  del  doctor  Mario  Ignacio  Díaz  Góngora,     jefe     del    operativo,    es    un    tanto    “sospechoso”  porque  pretendió  hacer  creer  que  la  pistola  de  dotación  que portaba la noche de los hechos se le  había  trabado,  buscando  borrar  evidencias  en  su  contra,  no sólo cuando  después  del  hecho  se  lavó  las  manos  y brazos y ordenó a su dependiente  Consuelo  Hernández  Álvarez,  que  únicamente anotara en el libro respectivo  “la  cantidad  de  munición  devuelta,  luego  del  operativo,  por  JOSÉ  LUIS;  pero  que  no  lo hiciera de la misma forma en lo  tocante  con el arma (pistola del mismo calibre de la asignada a mi defendido) y  las   municiones   que   él   había  recibido  antes  de  los  acontecimientos  delictuales”,  hecho que motivó que su antecesor en  la  defensa  solicitara la preclusión a favor del procesado RODRÍGUEZ VERGEL y  la acusación de Díaz Góngora.   

          De  tal forma, concluye, se distorsionó el resultado de la autopsia  porque  se  le hizo expresar un hecho que no informa, esto es, que su poderdante  fue  el  responsable  del homicidio de Gerardo Mejía Galvis, razón por la cual  solicita  que  se case la sentencia y en su lugar se absuelva de tales cargos al  procesado JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ VERGEL.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aunque el defensor enmarca la demanda dentro  de  los  parámetros de la violación indirecta de la ley sustancial por errores  de  hecho  derivados  de  un falso juicio de identidad en la apreciación de los  medios  de  persuasión,  en  particular  frente  al  protocolo de necropsia, su  planteamiento  en  forma  alguna  se  encamina  a  acreditar  que  la prueba fue  distorsionada    en    su    expresión    fáctica,    por    las    siguientes  razones:   

Cuando  se acude al error de hecho por falso  juicio  de  identidad,  es  deber  del  censor acreditar que uno es el contenido  material  del  medio  probatorio deformado, y otro muy diferente el valor que el  juzgador  le otorga, al extremo de hacerle decir a esa probanza algo distinto de  lo  que en realidad dice, por lo cual el sentido de la decisión se altera. Nada  de  esto  propone  el  actor,  pues  ni  siquiera  ilustra  a  la Corte sobre el  contenido  integral  de  la prueba que aduce distorsionada, y menos indica cuál  fue  el  análisis que sobre ella hizo el juzgador, limitando su inconformidad a  una  crítica  al  mérito  persuasivo otorgado por el fallador, al que pretende  oponer  su  criterio,  según  el  cual,  la  prueba no conducía a demostrar la  responsabilidad de su representado.   

En tales términos, la dirección del ataque  causa  perplejidad,  porque inicialmente insinúa que el error consistió en una  presunta  distorsión  del  contenido  material  de  la  prueba  técnica,  pero  enseguida  reprocha la fuerza de convicción dispensada por el juzgador no sólo  a  dicho  protocolo  de  necropsia  sino  a  los testimonios que en opinión del  demandante  demostraban  que  los  disparos  mortales  causados a la víctima no  fueron  realizados  por  el procesado RODRÍGUEZ VERGEL, pero sin que aparezca a  lo  largo  del desarrollo del reproche un argumento de peso que permita siquiera  suponer  que  tales elementos de convicción fueron desfigurados en su contenido  material  o  que  de su examen se hubiese desprendido una consecuencia ilógica,  irracional  o  incongruente  con  los  dictados  de  la lógica, las leyes de la  ciencia  o las máximas de la experiencia y el sentido común, si lo que quería  era denunciar un falso raciocinio.   

Así, ante los insalvables defectos de orden  técnico  y  de  fundamentación,  que la Corte no puede enmendar por virtud del  principio  de  limitación que gobierna la casación se inadmitirá la demanda y  se  declarará  desierto  el recurso, de conformidad con la previsión contenida  en el artículo 213 del Código de Procedimiento Penal.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado JOSÉ LUIS  RODRÍGUEZ  VERGEL.  En consecuencia, se declara desierto el recurso, conforme a  las   motivaciones   plasmadas  en  el  cuerpo  de  este  proveído.     

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                   ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO             

                                                                               

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria  

         

         

    

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