21913(19-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21913  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                      Magistrada ponente:   

                                      MARINA PULIDO DE BARÓN   

Aprobado Acta N° 69.  

Bogotá, D. C., agosto diecinueve (19) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la demanda de casación discrecional presentada por la defensora del  procesado  NELSON  FERNANDO  COLLAZOS RUIZ,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  el 3 de  septiembre  de  2003  por  el  Tribunal  Superior  de  Popayán,  por cuyo medio  confirmó  el  fallo  dictado  el  17  de junio de ese mismo año por el Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito de esa misma ciudad que lo condenó al hallarlo autor  penalmente   responsable  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  previsto  en el inciso 2° del artículo 376 del Código Penal.   

HECHOS  

En  el  fallo  de  primera  instancia  fueron  sintetizados de la siguiente manera:   

“Por informaciones  previas  de  la ciudadanía el PT. ANGEL DUQUE BOTERO, Comandante de la Patrulla  Beta  6-1  del  CAI  del  barrio  Alfonso  López,  tuvo  conocimiento que en el  inmueble  ubicado  en  la  calle  14  N°  4-A-91, habitado por la señora LIBIA  ESPERANZA  COLLAZOS  RUIZ, madre, y NELSON FERNANDO COLLAZOS, hijo, se expendía  sustancias  estupefacientes,  fue  así  como,  previa  solicitud a la autoridad  competente  ordenó  para  el  día  28  de  marzo  (de  2003)  la diligencia de  allanamiento  encontrando  en  diversos  sitios  del  inmueble  un  total  de 93  papeletas  contentivas de la sustancia comúnmente conocida como “bazuco” en  un  peso  neto  de  12.4  gramos,  y  una  papeleta  con la sustancia vegetal de  CANNABIS  SATIVA, denominada “marihuana”, en un peso de 5.5 gramos netos, de  acuerdo   a  lo  analizado  y  conceptuado       en  la  diligencia   respectiva.   Igualmente,  numerosos  recortes  de  papel  cuaderno  cuadriculado  propios  para  el empaque de papeletas de las usadas en el mercado  irregular o al menudeo de estupefacientes.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Abierta  la  instrucción  y  escuchado  en  indagatoria  NELSON FERNANDO COLLAZOS RUIZ,  la  Fiscalía  Cuarta Seccional de Popayán el 4 de abril de 2003  impuso  medida  de  aseguramiento de detención preventiva que sustituyó por la  detención  domiciliaria  contra el vinculado como presunto autor responsable de  la  conducta  punible  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes  establecida  en  el  inciso  2°  del  artículo  376  de  la  Ley  599 de 2000.   

Con  fecha 4 de junio siguiente el procesado  COLLAZOS   RUIZ   con   la  asistencia  de  su  defensora y la representante del Ministerio Público aceptó  el  cargo  por  el  delito  imputado  en  la resolución por medio de la cual se  resolvió  su  situación jurídica, ello en el trámite de sentencia anticipada  por él solicitada.   

Correspondió  el conocimiento del asunto al  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Popayán  que  el 17 de junio de 2003  condenó  anticipadamente  al procesado a la pena de treinta y dos (32) meses de  prisión,  multa  de  $442.667.oo, inhabilitación en el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  un  tiempo  igual  al  de la sanción privativa de la  libertad  y le negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena y la  prisión domiciliaria.    

El fallo anterior lo apeló la defensora del  sindicado  y  el  3  de  septiembre  de 2003 el Tribunal Superior de Popayán lo  confirmó.   

Contra  la decisión de segunda instancia la  misma   recurrente   interpuso  el  recurso  de  casación  excepcional  que  el  ad  quem  concedió a través  del auto de fecha 6 de octubre siguiente.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación  del  artículo  207  del  estatuto  procesal  penal,  apartado segundo, un cargo  único propone la demandante.   

Afirma  que el Tribunal al proferir el fallo  impugnado  transgredió  las  reglas  de  la  sana  crítica  en  la valoración  probatoria,  yerro  que  lo  llevó  a  negarle  a  su  defendido la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  o  en su defecto a que continuara  gozando de la prisión domiciliaria.   

En la fundamentación del reparo sostiene la  libelista  que  de  los  medios  de  prueba  obrantes en el proceso se tiene por  demostrado   que   el  procesado  carece  de  antecedentes  penales,  múltiples  atestaciones  y de la representación clerical de la ciudad de Popayán señalan  que  su  prohijado  era  la  primera  vez  que  delinquía,  que  no  ha  estado  desempeñando  la actividad ilícita que se imputa por largo tiempo, pruebas que  llevan  a  inferir  que  no  es  una  persona peligrosa mucho menos que requiera  tratamiento  penitenciario,  no  obstante  que  es censurable su conducta por el  daño social que representa a la comunidad.   

En   esas   circunstancias   considera  la  casacionista  que  el  sindicado quien confesó su participación en el delito y  solicitó  sentencia  anticipada,  es  merecedor  de  la  condena  de ejecución  condicional  de  la  sentencia  o  al  menos  a  que  se  mantenga  la  prisión  domiciliaria  otorgada  por  la  fiscalía  al momento de resolver la situación  jurídica.   

Por  lo  anterior, solicita que la Sala case  “en  su  totalidad”  la  sentencia  recurrida  y  en  su lugar se dicte fallo de reemplazo que conceda al  implicado  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena o en su  defecto  que siga gozando de la prisión domiciliaria otorgada con antelación a  la sentencia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De acuerdo con los antecedentes plasmados en  precedencia,   la   defensora   del  procesado  NELSON  FERNANDO   COLLAZOS   RUIZ   interpuso   el   recurso  extraordinario   de   casación  excepcional  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  el  3  de  septiembre  de  2003 por cuyo medio el Tribunal  Superior  de  Popayán, al confirmar la dictada el 17 de junio de ese mismo año  por   el   Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad,  lo  condenó  anticipadamente  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de tráfico,  fabricación  y  porte  de  estupefacientes,  conducta punible que como se verá  adelante  en  la Ley 599 de 2000, tiene una pena privativa de la libertad que no  excede  de ocho (8) años de prisión, y por ello la impugnación extraordinaria  que   procede  es  la  excepcional  como  en  forma  acertada  fue  interpuesta.   

   

Ahora  bien, el inciso 3° del artículo 205  del  estatuto procesal penal, de manera excepcional, autoriza a la Sala Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente, para admitir la demanda de  casación  contra sentencias de segunda instancia distintas a las mencionadas en  el  inciso  1°,  a solicitud de cualquiera de los sujetos procesales, cuando lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los  derechos  fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos  por la ley.   

En este caso no procede la casación común,  en  consideración  a  que  la  pena  prevista  para  el  delito  por el cual el  procesado  NELSON  FERNANDO COLLAZOS RUIZ se  acogió  al  proferimiento  de  sentencia  anticipada, tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes, tiene fijada pena de prisión que no  excede de 8 años.   

En efecto, el inciso 2° del artículo 376 de  la  Ley 599 de 2000, normatividad vigente tanto para la fecha de los hechos como  del  proferimiento  del  fallo  impugnado,  establece para el delito en mención  pena de cuatro (4) a seis (6) años de prisión.   

En  consecuencia, para impugnar la sentencia  de  segunda  instancia  era  necesario  acudir  a  la  casación excepcional que  consagra  el  inciso  tercero  del  citado  artículo  207 del estatuto procesal  penal,  tal  como  acertadamente  lo  entendió  en  principio  la defensora del  procesado  al  interponer  la impugnación extraordinaria, no así al momento de  sustentar  el  recurso,  pues  como enseguida se verá al sustentar el recurso a  través  de  la  demanda  cuya admisibilidad formal se estudia omitió cualquier  referencia a los fines que caracterizan la casación excepcional.   

En  tal evento, la jurisprudencia de la Sala  ha  venido sostenido que se hace necesario que el demandante exponga así sea de  manera  sucinta  pero  clara  qué  es  lo  que  pretende  con  la  impugnación  excepcional,  debiendo señalar el derecho fundamental cuya garantía persigue o  el   tema   jurídico   sobre   el  cual  considera  se  hace  indispensable  un  pronunciamiento de autoridad por parte de esta corporación.   

Es  así  como  los  argumentos  que  deben  sustentar  la  justificación  han de estar dirigidos a orientar a la Sala en el  sentido  de  hacerle ver la necesidad de su pronunciamiento, en forma tal que si  se  trata de reclamar la garantía de un derecho fundamental, al casacionista le  corresponde  precisar  los  derechos que fueron desconocidos, indicar las normas  constitucionales  y  legales  que  los  protegen  y  la  determinación que debe  adoptarse  para  su  salvaguarda. Y si el motivo invocado es el desarrollo de la  jurisprudencia   tendrá   que   puntualizar  el  tema  jurídico  que  requiere  definición  o  precisión,  sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones  opuestas  que  deben  ser  unificadas, con el deber de indicar de qué manera la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de brindar solución al  asunto y a la par servir de guía a la actividad judicial.   

La  libelista  sin  asumir  previamente  la  demostración  de  que  existía uno, o los dos motivos, que hacen procedente la  casación  excepcional,  entró  a  plantear  un  cargo único de acuerdo con la  causal  primera,  apartado  segundo.  Lo  anterior  deviene  insuficiente  a los  propósitos  de  la  casación  excepcional, pues uno es el cargo que se formula  dentro  del marco de una determinada causal y otro es el motivo que justifica la  necesidad  de  ejercer  la  facultad  discrecional  de  abrir  la  puerta  de la  impugnación  extraordinaria  a  un  asunto que ordinariamente no tiene acceso a  ella.   

Como  quiera  que los presupuestos que hacen  procedente  la  casación excepcional fueron omitidos por la demandante, pues ni  siquiera  atinó  a  solicitar  formalmente  la admisión de la misma que era la  procedente,  de  acuerdo  con  lo previsto por la ley en la forma indicada, ello  impide  a  la  Corte ocuparse de su libelo, que así no será admitido, tal como  lo       tiene       definido      la      Sala1.   

Lo   anterior  significa  que  la  demanda  presentada   por  la  actora  se  ofrece  inepta  y  hace  inviable  el  recurso  extraordinario;  lo  que impide que la Sala entre siquiera a revisar si el cargo  único  formulado  contra  el  fallo  de  segundo  grado atacado se ajusta a los  presupuestos técnicos propios de esta sede.   

En  consecuencia,  el  líbelo no reúne los  requisitos  de  forma,  lo  cual  lleva  a  la  inadmisión  de  la  demanda, de  conformidad  con lo establecido en el artículo 213 del estatuto procesal penal,  norma  que  dice  que  si  “la demanda no reúne  los  requisitos,  se  inadmitirá  y  se devolverá el expediente al despacho de  origen.”   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por   la   defensora  del  procesado  NELSON  FERNANDO  COLLAZOS  RUIZ,  por  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                     

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                 ÁLVARO    ORLANDO    PÉREZ   PINZÓN          

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                  JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS           

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Auto  marz.11/03,  rad.  19.448,  M. P. Jorge Aníbal  Gómez Gallego.     

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