22678(26-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso 22678  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No.  002  

Bogotá, D. C., veintiséis (26) de enero de  dos mil cinco (2005).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda mediante la cual el apoderado del condenado CARLOS ARTURO MARÍN  CASTAÑO  pretende iniciar acción de revisión contra la sentencia proferida el  27  de  junio  de  2000  por  el  Tribunal Superior de Pereira, que conformó la  dictada  en  primera  instancia  por el Juzgado Único Especializado de la misma  ciudad,  mediante  la  cual se le impuso, como pena principal 40 años y 6 meses  de  prisión,  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas  por  5 años, y el pago de los perjuicios ocasionados, como autor de los delitos  de  homicidio  agravado,  hurto calificado y agravado y porte ilegal de armas de  fuego de uso privativo de la fuerza pública.   

LA DEMANDA:  

Invoca  el demandante la causal tercera del  artículo   220   de   la   Ley   600  de  2000,  exponiendo  como  sustento  lo  siguiente:   

               “No existió  la  certeza  por  parte  de la accionante de quién o    quiénes  fueron  los  de  autores  de  la muerte de RODRIGO AGUIRRE CARDONA, porque en su  primera  declaración,  aseveró desconocer a los autores y 14 meses después de  (sic)  convierte  en  UNA  TESTIGO  MENDIS  al  acriminar a una persona conocida  perfectamente  en  la  región.  En  su  jurada  aseveró  a  folio 63, 2ª hoja  cuaderno  original ‘que el  que     estaba     con     Carlos     fue     el     que    disparó’  después señala al sentenciado, lo  que  desnaturaliza  el testimonio  y genera duda que favorece al procesado,  hecho  que  no  tuvo  en cuenta el fallador. La ola de violencia y terror por el  poder  político  de  la  región  llevaron  a  esta deponente a incriminar a un  inocente,  inmolado en los Altares de la Justicia simbólica y aparente como reo  ausente,  al  carecer  de  defensa  técnica  y  convertirse  la profesional del  derecho  que  lo  asistió en una espectadora indiferente del trámite procesal,  violándose  flagrantemente  el  derecho de defensa del procesado, constituyendo  una nulidad que jamás se alegó”.   

Por  último,  como  fundamento  jurídico,  expone  que  ante  la  situación  vivida por el condenado surgen pruebas nuevas  –testimoniales-   de  personas  de  la  región  que  están  dispuestas  a  declarar  la verdad de lo  ocurrido la noche del 12 de diciembre de 1994.   

Solicita,  por  tanto,  se  escuchen  los  testimonios de JOSÉ DULCEY GUTIÉRREZ y JESÚS FERNEDY GUTIÉRREZ.   

Aportó  además,  copia  de  los fallos de  primero y segundo grado.   

CONSIDERACIONES:  

1. Sabido es que la revisión es una acción  independiente  del  proceso  penal  mediante  la  cual  se pretenden remover los  efectos  de  la res iudicata  con  el  fin  de  hacer  prevalecer  la  verdad  real sobre la formal, cuando se  demuestre  mediante las causales expresamente previstas en la ley que la primera  difiere  de  la  segunda,  siendo  esa  la  razón  para  que  la sentencia cuya  remoción se persigue contenga una injusticia.   

2.  De  ahí  que, tratándose de la causal  tercera  de  revisión,  atinente  a  la  existencia  de hecho o prueba nueva no  conocidos  al  tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado  o  su  inimputabilidad,  es  carga  que  compete  cumplir al demandante, no solo  aportar  las  pruebas  “para  demostrar  los hechos  básicos        de       la       petición”1,  sino  que,  además,  es su  deber  argumentar de manera seria y razonada, de qué manera el contenido de los  medios  desconocidos  en  el  debate  instancial  tienen  la  fuerza y capacidad  suficiente  de  poner en tela de juicio la verdad declarada en un fallo que hizo  tránsito a cosa juzgada.   

3.  En  el  presente caso, el demandante no  cumplió  ninguno de tales requisitos. Aduce que la prueba nueva es de carácter  testimonial,  pero  no  la  aportó.  Además,  la transcripción hecha sobre el  sustento  expuesto  por  el  demandante  con  miras  a que se declare probada la  causal  aducida, es suficientemente ilustrativa sobre la inidoneidad del libelo,  como  quiera  que  de  manera inconexa y sin identificar el testimonio al que se  refiere,  se limita a cuestionar la credibilidad otorgada en las instancias a su  capacidad  incriminatoria  y  a  insinuar  la  configuración de una nulidad por  violación  al  derecho  de  defensa. Lo primero, ni siquiera es admisible en el  recurso  extraordinario  de  casación,  y lo segundo, no se ajusta a ninguna de  las  causales  de revisión, como quiera que, en contrario, constituye motivo de  ataque en aquella impugnación extraordinaria.   

4. Sin embargo, y aunque de los antecedentes  citados  en  la  demanda y el contenido de los fallos de primero y segundo grado  podría  colegirse  que  el  testigo  que se cuestiona es Acenet Osorno Vergara,  esposa  de  la  víctima,  quien presenció los hechos por los que finalmente se  radicó  responsabilidad  penal  en cabeza de CARLOS ARTURO MARÍN CASTAÑO, esa  sola  circunstancia  en  nada  contribuye  a  darle entidad a la causal alegada,  puesto  que,  la  revisión  no  está  prevista para propiciar un tercer debate  probatorio  en  el  que  se  puedan ensayar nuevas valoraciones de lo que ya fue  objeto de confrontación y análisis en el curso del proceso.   

Por el contrario, ejecutoriada la sentencia  que  le  puso fin al proceso, se consolida la presunción de acierto y legalidad  que  la  ampara  y  así  debe  permanecer mientras no se desvirtúe conforme lo  manda la ley.   

Las razones expuestas, no permiten decisión  distinta a la de la inadmisión de la demanda.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Reconocer  al  doctor  Pedro  Aponte  Diazgranados    como    apoderado    del    condenado   CARLOS   ARTURO   MARÍN  CASTAÑO.   

2.  Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada    por    el   apoderado   del   condenado   CARLOS   ARTURO   MARÍN  CASTAÑO.   

3. Contra esta decisión procede recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                       EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                              

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                      

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

1  Numeral 4º, artículo 222, Ley 600 de 2000.     

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