22673(27-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso No 22673  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nro: 94   

Bogotá  D.C., veintisiete de octubre de dos  mil cuatro.   

VISTOS  

          Conforme  a  lo normado en el inciso 2° del Art. 18 transitorio del  C.  de  P.  Penal,  decide  la Sala el conflicto negativo de competencia surgido  entre  el  Juzgado  34  Penal del Circuito de Bogotá y el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad,  en  virtud  del cual ambas  dependencias  judiciales  rehúsan  proseguir  con  el  juzgamiento  que por las  conductas  punibles  de  omisión  de  control,  falsedad  en documento público  agravado  por  el  uso, falsedad en documento privado, falsedad por destrucción  en  documento  público  y  estafa  agravada,  se  adelanta  contra el procesado  ÁLVARO   NICOLÁS   FERNÁNDEZ   ACEVEDO.   

ANTECEDENTES   

          1.  La  situación  fáctica  a  la  que  se contrae el proceso, fue  fielmente  narrada  de  la  siguiente manera por el Tribunal Superior de Bogotá  cuando en su oportunidad conoció del asunto:   

“El 4 de agosto  de  1997,  en  la Oficina Colseguros del Banco Ganadero de esta ciudad se abrió  la  cuenta  de ahorros Nº 1378164868, a nombre de DANIEL HUMBERTO VALDEBLANQUEZ  VANEGAS,  identificado con la C.C. Nº 866.857 de Santo Tomas (Atlántico) el 11  de  diciembre  de  ese  año;  el  titular  solicitó  2 cheques de gerencia por  $70.000  y  $80.000  a  nombre de JUAN CARLOS VASQUEZ con C.C. Nº 72.137.005 de  Barranquilla,  los  citados  títulos  fueron  adulterados  en  sus  3  últimos  números;  el  19  de  este  mes,  se abrió la cuenta corriente 036043487 en el  Banco  Cafetero Sucursal La Granja, para lo cual se consignaron pero por valores  de  700  y  800  millones de pesos. Durante el proceso de canje los instrumentos  negociables  se extraviaron, pese a lo cual se confirmaron, lo que permitió que  se  sacara casi la totalidad del dinero, mediante 18 cheques de gerencia girados  a    personas    de    Barranquilla    y   13   para   el   titular.”   

2.   Vinculado   mediante  indagatoria  el  encartado  al  sumario,  junto  con  otros  intervinientes  en  la defraudación  patrimonial  a  la  entidad bancaria ofendida, en proveído del 11 de septiembre  de  1998 la Fiscalía 140 Seccional de la Unidad 5ª de Fe Pública y Patrimonio  Económico   le  resolvió  su  situación  jurídica  y  le  impuso  medida  de  aseguramiento  consistente en detención preventiva en calidad de coautor de las  conductas  punibles  de  falsedad  material de particular en documento público,  agravada  por el uso, en concurso heterogéneo con falsedad en documento privado  y  estafa;  determinación de cuya impugnación conoció la Unidad de Fiscalías  Delegadas  ante  los  Tribunales  Superiores  de Bogotá y Cundinamarca, la cual  confirmó  con modificaciones por la suya del 30 de junio de 1999, en el sentido  de  adicionar  el  delito  de  supresión de documento privado y declarar que el  sindicado  no era acreedor a la libertad provisional y, en consecuencia, ordenó  su encarcelación.   

3.  Al calificar el mérito del sumario, por  resolución  del  1°  de  agosto  de  1999  el  Fiscal  instructor precluyó la  investigación   a   favor   de   FERNÁNDEZ  ACEVEDO  y  otros, empero, interpuesto el recurso de apelación  por  parte  del  agente  del  Ministerio  Público,  una Fiscal Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  revocó  la providencia impugnada y en su lugar  profirió  resolución  de  acusación en contra del antes nombrado en proveído  del  4  de  septiembre de 2000, por los delitos de omisión de control, falsedad  en  documento  público,  agravada  por  el  uso, falsedad en documento privado,  falsedad  por destrucción en documento público y estafa agravada, en concurso.  Sin  embargo,  en  atención al principio de favorabilidad, revocó la medida de  aseguramiento impuesta al procesado.   

4.  Ejecutoriada la acusación y remitido el  proceso  a  los Juzgados Penales del Circuito de Bogotá para la iniciación del  juicio,  por  reparto  le  correspondió  conocer  del mismo al treinta y cuatro  (34),  despacho  que después de evacuar la vista pública rehusó proseguir con  el   trámite   del   asunto   aduciendo   carecer   de   competencia   para  el  efecto.   

EL  CONFLICTO   

          1.  Sostiene la titular de la dependencia judicial citada en último  lugar,  que  contra  el  procesado  FERNÁNDEZ ACEVEDO  se profirió resolución de acusación por la conducta  punible    de    omisión   de   control,  entre  otras,  delito  cuyo  conocimiento se asignó a los Jueces  Penales  del Circuito Especializados a partir de la expedición de la Ley 504 de  1999,  Art.  5°,  ordinal  7°,  que modificó el Art. 71 del anterior C. de P.  Penal  -Dto.  2700/91-,  lo cual reprodujo la actual legislación procesal penal  -Ley 600 de 2000- en su Art. 5°-7.   

          En  tratándose  de conductas punibles conexas, como en este caso lo  es  la  de omisión de control  prevista  en  el  Art.  325  del C. Penal en relación con los atentados a la fe  pública  y  el patrimonio económico endilgados en el correspondiente pliego de  cargos  al  acusado, de acuerdo con lo previsto en el Art. 91 del C. de P. Penal  debe  conocer de ellas el funcionario judicial de mayor jerarquía por razón de  la  naturaleza  del  asunto,  acota  la  Juez  34 Penal del Circuito de Bogotá,  competencia  que en el presente evento radica en los Jueces Penales del Circuito  Especializados.  Consecuente  con  sus  razonamientos,  remitió  el  proceso al  Reparto  de los Jueces de las susodichas categoría y especialidad, no sin antes  proponer   colisión   negativa   de   competencia   de   no  ser  acogidos  sus  planteamientos.       

          2.  En  desacuerdo  con  el  pensamiento  de la Juez colisionante se  mostró  el  Juez  Primero  Penal del Circuito Especializado de Bogotá, a quien  por  Reparto  se  le  asignó  el  conocimiento  del asunto, pues en su sentir y  contrariamente  a  lo  expresado  en el auto remisorio, tras la revisión previa  del   expediente   pudo   constatar  que  “(…)  la  imputación  jurídica  no  corresponde  con  los  elementos propios del tipo de  Omisión de control (…)”.   

          Examinada  la  realidad  fáctica  a  la  que  se contrae el asunto,  encuentra  el  citado  Juez  Especializado que la acusación contra el procesado  versa  sobre  su  incursión  en  una  serie  de irregularidades al autorizar la  apertura  de  una  cuenta  bancaria  y  el  canje  de  unos  cheques de gerencia  alterados    en    su    cuantía    por    un   valor   de   $1.500’000.000.oo, los cuales fueron cobrados  por  terceros  contra  una  cuenta  del  Banco Ganadero a nombre de Daniel   Humberto   Baldeblanquez.  Claro  resulta  entonces,  afirma,  el  propósito  perseguido por los timadores, no es  otro  que  la  defraudación patrimonial de la citada entidad bancaria a través  de la consumación del delito de estafa.   

          Por  consiguiente,  dice  discrepar  de  la calificación dada a los  hechos  en  tan  especifico  acontecer,  como  quiera que el tipo de omisión de  control  fue  diseñado  como  modalidad  delictiva  para  combatir el lavado de  dineros  provenientes  de  los delitos relacionados en el Art. 323 del C. Penal.  “Se trata de un tipo de omisión propia –  aduce-  en  el  que  precisamente  se  pretende  sancionar  la  conducta  dolosa  de los  funcionarios   del   sector   bancario,   cuando  éstos  prescinden  de  manera  intencional  en  dar aplicación a los controles administrativos establecidos en  el  Estatuto  Orgánico  del  Sistema  Financiero,  con el fin de favorecer a un  tercero  para ocultar la fuente ilícita del dinero circulante (…)”   

          Tras  extensa  disertación  acerca  de  los  diversos mecanismos de  control  diseñados  por  el  Estado  Colombiano  en  aplicación  de políticas  internacionales  encaminadas  a  combatir el blanqueo de capitales que provienen  del  crimen organizado, el citado funcionario judicial es del criterio de que la  conducta  que  se  le  atribuye al procesado FERNÁNDEZ  ACEVEDO  nada  tiene  que  ver  con los delitos en los  cuales,  conforme  a la regulación legal, se origina el tipo penal de lavado de  activos.   

Como  en  este  caso no está probado que la  procedencia  del  dinero se deriva de las actividades ilícitas enumeradas en el  Art.  323  del  C. Penal -lavado de activos-, el Juez Primero Penal del Circuito  Especializado  descarta  la  incursión  por  parte  del acusado en el delito de  omisión  de control previsto  en      el      Art.     325     ibidem.   

De  esta  manera,  aceptó  la  colisión de  competencia   planteada   por   la   Juez  Penal  del  Circuito  mencionada  con  antelación,  y  remitió el proceso a esta Corporación para la definición del  asunto.         

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.  Conforme  a  lo  preceptuado  en  el  inciso  2º  del  Art.  18  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000,  a  la Corte le asiste competencia para  pronunciarse en relación con el presente asunto.   

   

Ha   sostenido   la   Sala   en  reiterada  jurisprudencia  que si el juez en la etapa del juicio estima que existe un error  en  la  calificación  jurídica  impartida  por  la  Fiscalía,  situación que  implica  la  variación  de  la  competencia  de la justicia especializada a los  jueces   penales   del  circuito,  o  viceversa,  inmediatamente  debe  proponer  colisión con el fin de que la Corte Suprema de Justicia la dirima.   

En  un tal evento le es permitido a la Sala,  por  vía de excepción, analizar los elementos constitutivos de la tipicidad en  tanto   determina  el  factor  objetivo  de  competencia,  pero  sin  que  pueda  inmiscuirse  en  la  verificación de la existencia material del ilícito, ni en  la responsabilidad que pudiere corresponder al procesado.   

2. Para la solución de la controversia aquí  planteada,  es  menester  tomar  como  referente  las descripciones típicas que  acerca  de  las conductas punibles de lavado de activos  y   omisión   de  control  realizan,  en  su orden, los Arts. 323 y 325 del   actual  C.  Penal  -Ley  599 de 2000-, tipos penales que fueron reproducidos con  algunas  modificaciones  de los Arts. 247A y 247B, respectivamente, del C. Penal  de  1980,  adicionados  mediante  el Art. 9º de la Ley 365 del 21 de febrero de  1997.  Enseñan dichas normas:   

“Art.   323.  Lavado  de  activos. El que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme, custodie o administre  bienes  que  tengan  su origen mediato o inmediato en actividades de extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  secuestro  extorsivo,  rebelión, tráfico de armas,  delitos  contra el sistema financiero, la administración pública, o vinculados  con  el  producto  de  los  delitos  objeto  de  un  concierto  para  delinquir,  relacionadas  con  el  tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias  sicotrópicas,  o  le  dé  a  los  bienes  provenientes  de  dichas actividades  apariencia   de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derechos sobre tales  bienes,  o  realice  cualquier  otro  acto  para  ocultar  o  encubrir su origen  ilícito  incurrirá,  por  esa  sola conducta, en prisión de seis (6) a quince  (15)  años  y  multa  de  quinientos  (500)  a  cincuenta mil (50.000) salarios  mínimos legales vigentes.   

“La misma pena se  aplicará  cuando  las  conductas  descritas  en  el inciso anterior se realicen  sobre bienes cuya extinción de dominio haya sido declarada.   

“El  lavado  de  activos  será punible aun cuando las actividades de que provinieren los bienes,  o  los actos penados en los apartados anteriores, se hubiesen realizado, total o  parcialmente, en el extranjero.   

“Las   penas  privativas  de  la libertad previstas en el presente artículo se aumentarán de  una  tercera  parte  a  la mitad cuando para la realización de las conductas se  efectuaren  operaciones  de  cambio  o  de  comercio exterior, o se introdujeren  mercancías al territorio nacional.   

“El  aumento de  pena   previsto   en  el  inciso  anterior,  también  se  aplicará  cuando  se  introdujeren  mercancías  de  contrabando  al  territorio nacional.”   

“Art.   325.  Omisión  de  control.  El  empleado  o  director  de  una  institución  financiera  o  de cooperativas que  ejerzan  actividades  de ahorro y crédito que, con el fin de ocultar o encubrir  el  origen  ilícito  del  dinero,  omita  el cumplimiento de alguno o todos los  mecanismos  de  control  establecidos  por  el  ordenamiento  jurídico para las  transacciones  en efectivo incurrirá, por esa sola conducta, en prisión de dos  (2)  a  seis  (6)  años  y  multa  de  cien  (100) a diez mil (10.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.”   

Dichos  comportamientos  punibles  se hallan  previstos  en la Parte Especial del Estatuto Represor, Capítulo quinto, Título  X,   que   regula   lo  atinente  a  los  delitos  contra  el  Orden  Económico  Social.        

2.1.  El  lavado de  activos,  o  blanqueo de capitales como también se le  denomina,  consiste en la operación realizada por el sujeto agente para ocultar  dineros  de  origen  ilegal  en  moneda  nacional  o  extranjera  y su posterior  vinculación  a  la  economía,  haciéndolos  aparecer  como  legítimos.    

Lo  anterior  significa  que  dicha conducta  típica  puede ser realizada por cualesquier persona a través de uno cualquiera  de   los  verbos  rectores  relacionados  en  la  norma  -adquirir,  resguardar,  invertir,  transportar, transformar, custodiar, administrar- bienes provenientes  de  los  delitos  de  extorsión, enriquecimiento ilícito, secuestro extorsivo,  rebelión,  o relacionados con el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias   sicotrópicas,   así   como  también  del  tráfico  de  armas  y  comportamientos  delictivos  contra  el  sistema  financiero, la administración  pública  y  los  vinculados  con  el  producto  de  los  ilícitos objeto de un  concierto     para     delinquir    –conductas  estas últimas adicionadas en la nueva normatividad y que  no  aparecían  descritas  en el precepto derogado-, como también lo fueron las  actividades  de  tráfico de migrantes y trata de personas por el Art. 8º de la  Ley  747  de  2002;  darle  apariencia  de  legalidad  o legalizar tales bienes,  ocultar  o  encubrir  su  verdadera  naturaleza,  origen  ubicación  o destino,  movimiento  o  derechos  sobre  los  mismos; o realizar  cualquier  otro  acto para ocultar o encubrir su origen  ilícito.   

2.2.  En  cuanto  al  delito de omisión  de  control,  se  precisa  de un  sujeto  activo  calificado,  empleado o director -en la anterior legislación se  hablaba   de  directivo-  de  una  institución  financiera  o  de  cooperativas  dedicadas  a actividades de ahorro y crédito, quien o quienes con el propósito  de  ocultar  o  encubrir el origen ilícito del dinero proveniente del lavado de  activos,  omiten  cumplir con alguno o todos los mecanismos de control impuestos  por   el  ordenamiento  jurídico  para  la  realización  de  transacciones  en  efectivo.   

Para  lo  que  es  el  objeto de la presente  decisión  y  dada la época de comisión de los hechos objeto de juzgamiento -4  de   agosto  de  1997,  fecha  a  partir  de  la  cual  empezó  a  gestarse  la  defraudación  patrimonial  de  la  entidad  bancaria  afectada  a través de la  apertura  de  la  cuenta que dio origen a este asunto-, es menester advertir que  el  derogado Art. 247B del C. Penal de 1980, a diferencia de lo que establece el  actual  Art. 325, únicamente hacía referencia a la omisión en el cumplimiento  de  los  mecanismos  de control establecidos en los Arts. 102 y 103 del Dto. 663  de  1993 -Estatuto Orgánico del Sistema Financiero-, cuyas preceptivas obligaba  a  las entidades financieras a recoger información en formularios especialmente  diseñados  para  el  efecto,  acerca  de  las transacciones -ingresos o retiros  físicos  de  la  entidad-  de  sumas realizadas en moneda nacional o extranjera  superiores  a  10 millones de pesos o 10.000 dólares; dicha información debía  reportarse periódicamente a la Superintendencia Bancaria.   

Del  mismo  modo, cabe recordar que la norma  emplea  el término institución financiera para referirse a entidades sometidas  a   la  vigilancia  de  la  Superintendencia  Bancaria,  las  cuales  se  hallan  relacionadas   en   el  Dto.  1284  de  1994,  entre  las  que  se  cuentan  los  establecimientos  bancarios, uno de los cuales precisamente se reputa como parte  ofendida    en    razón    del    asunto   que   ha   suscitado   la   presente  controversia.   

3.  Ahora,  descendiendo al aspecto concreto  que  concita  la atención de la Sala, bien cabe afirmar que razón le asiste al  Juez  1° Penal del Circuito Especializado para rehusar conocer de este proceso,  pues  la  naturaleza  del  asunto a la que se contrae el pliego de cargos objeto  del juicio, así lo impone.   

Sostiene  el  funcionario  en  mención, que  incurre    en    el    delito    de    omisión   de  control  quien  en  su  condición de garante del bien  jurídico  del  orden  económico  y social, despliega una conducta omisiva para  facilitar  la  ejecución,  por  parte  de  un tercero, del punible de lavado de  activos,  comportamiento  este  del  que  se  deriva  el  blanqueo  de capitales  originados  en  los  delitos  relacionados  en el Art. 323 de la Ley 599 de 2000  -247A del C. Penal de 1980-.   

Como que las modalidades delictivas mediante  las  cuales  se logró defraudar el patrimonio de la entidad financiera afectada  -falsedades  y  estafa-, en sentir del citado Juez Especializado “no  corresponden  con  las señaladas expresamente como aquellas que  hacen  parte  del  tipo de lavado de activos”, delito  este  que  se  limitó para su estructuración a la comisión de “ciertas   conductas   punitivas   y   no   a   cualquier   clase  de  comportamiento criminal.”   

4.  Pues  bien,  la  conducta  punible  de  omisión  de control descrita  en  el  Art.  325  del  C. Penal actual -247B del anterior-, debe ser examinada,  cuando   de  su  imputación  se  trata,  en  el  contexto  del  tipo  penal  de  lavado de activos definido en  el  Art.  323 de la Ley 599 de 2000, adicionado en su inciso 1° por el Art. 8°  de  la Ley 747 de 2002 -Art. 247A del C. Penal de 1980-, conclusión que deviene  de  una  interpretación  sistemática  y  teleológica de ambos preceptos, como  quiera    que    el    delito    de    omisión   de  control  quedó inserto en el capítulo que reprime el  lavado   de   activos  como  comportamiento  que  atenta  contra  el  orden  económico  social,  cuyo objeto  material  es  el  encubrimiento u ocultamiento del origen ilícito de los bienes  provenientes del blanqueo de capitales.   

Luego,  entonces,  incurre  en  la  conducta  punible    de    omisión   de   control,  el  empleado  o  director  de  una  institución  financiera o de  cooperativas   que  ejerzan  actividades  de  ahorro  y  crédito  que,  con  el  propósito  de ocultar o encubrir el origen ilícito de los dineros provenientes  de  los  delitos  de  tráfico  de  migrantes,  trata  de  personas, extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  secuestro  extorsivo,  rebelión, tráfico de armas,  delitos  contra el sistema financiero, la administración pública, o vinculados  con  el  producto  de  los  delitos  objeto  de  un  concierto para delinquir, o  actividades  relacionadas  con el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias   sicotrópicas,   omita  el  cumplimiento  de  alguno  o  todos  los  mecanismos  de  control  establecidos  en  el  ordenamiento  jurídico  para las  transacciones en efectivo.       

5.  Así  las  cosas,  el Juez 1° Penal del  Circuito  Especializado  de  Bogotá  carece de competencia para conocer de este  proceso,  porque  dada  la  naturaleza  de los asuntos por los que se procede, y  habida  consideración  de las específicas imputaciones a las que se contrae el  pliego  de  cargos -omisión de control, falsedad en documento público agravado  por  el  uso, en concurso homogéneo, falsedad en documento privado, en concurso  homogéneo,  falsedad  por destrucción en documento público, y estafa agravada  por  la cuantía, todas en concurso heterogéneo (Fls. 105 a 136 del cuaderno de  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá)-, contrariamente a  lo  expuesto  por  la  Juez  34  Penal  del  Circuito de Bogotá, ninguna de las  conductas   punibles   mencionadas  con  antelación  está  atribuida  para  su  conocimiento a la justicia especializada.   

Ciertamente,  conforme con lo que es materia  de  controversia  en  este  asunto, de acuerdo con lo establecido en el Art. 5°  transitorio,  ordinal 7° de la Ley 600 de 2000 -norma en la que equivocadamente  se  apuntala  la  funcionaria judicial citada en último lugar para desprenderse  del  conocimiento  del proceso-, en armonía con lo previsto en el Art. 14 de la  Ley  733  del  29  de  enero de 2002, los delitos de competencia de los Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados  son,  entre  otros,  el  “Concierto  para  cometer  delitos  de  (…)  lavado  de  activos  u  omisión   de  control  (artículo  340  del  Código  Penal)  (…)”,   amén   de   la   conducta   punible   propiamente  dicha  de  “Lavado de activos (artículos 323 y 324 del Código  Penal)  (…)” reseñada en el ordinal 14 del mentado  canon.   

Como  por  parte  alguna  se  le  imputa  al  procesado  en la correspondiente resolución de acusación uno cualquiera de los  comportamientos  punibles  señalados con antelación, deviene como colofón que  la  competencia  para  proseguir  con  el  conocimiento  del  presente proceso y  culminar  la etapa del juicio con la emisión de la respectiva sentencia, radica  en  el Juzgado 34 Penal del Circuito de esta ciudad Capital, cuya titular habrá  de  pronunciarse de fondo en relación con la existencia material y jurídica de  las   conductas   ilícitas   endilgadas   al   procesado   en   el   pliego  de  cargos.                             

En  mérito  a lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE   

        1.   DIRIMIR  la  presente  colisión  negativa  de  competencia  atribuyendo  el conocimiento del  asunto,  al  Juzgado  34  Penal  del Circuito de Bogotá, D.C., dependencia a la  cual se remitirá el expediente para lo de su cargo.   

         

         2.  Por  la  Secretaría  de  la  Sala, infórmesele al Juez Primero  Penal   del   Circuito   Especializado   de   esta   misma   ciudad,   lo  aquí  decidido.   

         

         3.   Contra   esta   decisión,  no  procede  recurso  alguno.    

         

Cópiese, notifíquese y  cúmplase   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                 ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión    de  servicio   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                  JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                   MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                   Cita  medica   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *