22484(22-09-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso No 22484  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 79   

Bogotá,  D.C., veintidós (22) de septiembre  de dos mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  EDMUNDO OJEDA OLARTE, contra la sentencia dictada el 3  de julio  de  2003  por  el  Tribunal Superior de Pasto, mediante la cual revocó el fallo  absolutorio  proferido  el  18  de marzo del mismo año por el Juzgado Penal del  Circuito  de  Puerto Asís y lo condenó a la pena de 355 meses de prisión como  coautor de la conducta punible de homicidio agravado.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Con  sustento  en  la  causal  primera  del  artículo  207  de  la  ley  600 de 2000, se acusa al tribunal de incurrir en la  sentencia    en    un    error    en    la    apreciación    de    la    prueba  incriminatoria.   

Para  el censor el que Alberto Polivio Cerón  Tapia  hubiera  sido  quien entregara las llaves del vehículo a Fernando Castro  Rojas,  asimismo  fuera  capturado inmediatamente después de comunicarse con la  familia  del  plagiado,  se  tratara  de  la  persona  que le comentara a Jesús  Alberto  Tulcan  de  la  muerte  del  secuestrado  y del lugar donde había sido  sepultado  su  cadáver,  el cual se encontró en propiedades de sus familiares,  eran  motivos  suficientes  para  establecer  su  directa  participación en los  hechos.   

De  modo que si el propósito de Cerón Tapia  era  construir  una  coartada  al  afirmar  que había recibido las llaves de un  tercero  y  expresara  haber  sido objeto de torturas, la versión en contra del  procesado  carece de la fuerza probatoria que se le reconoce en la sentencia por  una  deficiente  ponderación  y  valoración  de  la  prueba,  en tanto que las  maniobras  del  verdadero  responsable  fueron  acogidas  ingenuamente  por  las  autoridades  sin que a la fecha haya sido condenado, a pesar de ser el principal  responsable.   

Pide –el   casacionista-   declarar  la  existencia  de  un  error  en  la  interpretación  de  la  prueba  y  casar  la  sentencia para que en su lugar se  absuelva al acusado.   

CONSIDERACIONES:  

Para  la  Sala son manifiestos los errores de  técnica   que   contiene   la  demanda,  los  cuales  demuestran  un  olvido  o  desconocimiento  total  del  censor  acerca  de  la  naturaleza de la casación,  impugnación  extraordinaria  en  la  cual  se juzgan los errores de juicio o de  procedimiento  que  afectan  a la sentencia amparada por la doble presunción de  acierto  y  de  legalidad,  que  por  eso mismo hace imperativa en el escrito la  observancia  de  los  requisitos  y  de las exigencias que en forma reiterada ha  venido señalando la Corte, cuando se acude al excepcional recurso.   

Al  invocar  la  causal  primera  es  preciso  señalar  si la violación de la norma de derecho sustancial es directa, en cuyo  caso  le corresponde al censor identificar si a ese yerro se llegó por falta de  aplicación,  indebida aplicación o interpretación errónea de la ley; pero si  se    trata    de    la    violación   indirecta   de   la   ley   –cuerpo segundo-, se le impone concretar  si  el vicio obedece a un error de hecho o de derecho y especificar su modalidad  según sea el reproche denunciado.   

La  violación  indirecta  de  la  ley  es el  resultado  de  errores que recaen sobre la apreciación de la prueba, eventos en  los  cuales es deber del casacionista precisar la clase de yerro, de modo que si  opta  por  el error de hecho le corresponde señalar si el vicio es por un falso  juicio  de  existencia,  un  falso juicio de identidad o falso raciocinio; si el  reparo  es  por un error de derecho debe expresar si se trata de un falso juicio  de legalidad o de un falso juicio de convicción.   

Determinado  el  error  es  deber  del  actor  desarrollar  el  cargo  conforme a la técnica inherente al mismo, de manera que  si  lo  denunciado  es  un falso raciocinio ha de señalar lo que dice la prueba  cuestionada  y  lo  que se infirió de ella en la sentencia, para luego precisar  la  regla  de  la  experiencia,  el principio de la ciencia o el postulado de la  lógica  omitido por el fallador y que le llevó a otorgar un mérito persuasivo  que no le correspondía.   

Además  de  lo  anterior  le  compete  con  sujeción  a  la  proposición  jurídica  completa identificar la ley dejada de  aplicar   o   indebidamente  aplicada  por  razón  del  error  y  demostrar  su  trascendencia,  en cuanto que de ser enmendado el sentido de la sentencia sería  distinto.   

Nada  de  lo  señalado  hizo el censor, cuya  genérica  alusión  a  un  supuesto  error  en  la  apreciación  de  la prueba  desconoce  las  obligaciones  que se le hacían ineludibles con la presentación  de  la  demanda,  pues  –se  insiste-  la  casación  no es un recurso más ni tampoco constituye una tercera  instancia,  a  la  cual  sea  posible  trasladar la inconformidad con el mérito  persuasivo reconocido a la prueba por el juzgador.   

Las afirmaciones que se hacen en el libelo que  corresponden  a  la  apreciación  personal  del  casacionista,  sobre lo que la  prueba  deja  traslucir  y  las  hábiles  argucias  defensivas  de  uno  de los  involucrados  que  no  han  sido  advertidas  por  el  fallador, son alegaciones  propias  de  un  escrito  de instancia en las cuales no se mencionan ni explican  los  errores  del  juzgador en la valoración de los medios de convicción, pero  ajenas a las exigencias de la técnica casacional.   

No  pudiendo  la  Sala  subsanar,  corregir o  enmendar  las  falencias  de  la  demanda  por virtud del carácter rogado de la  impugnación extraordinaria, la misma será inadmitida.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por el apoderado judicial del procesado EDMUNDO OJEDA SOLARTE.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO     ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                    

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                               JORGE     LUIS     QUINTERO  MILANÉS           

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                   MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *