22651(15-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22651   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.146  

Bogotá  D.C.,  quince (15) de agosto de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los   fundamentos   lógicos  y  de  debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación   presentada por el defensor del procesado YAMIL ARPIDIO SÁNCHEZ  MONTOYA,  contra el fallo de segundo grado de 18 de marzo de 2004 emitido por el  Tribunal  Superior de Cundinamarca  mediante el cual confirmó el proferido  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Leticia (Amazonas) del mismo Distrito  Judicial,  por  cuyo  medio  lo  condenó  como  autor del delito de tráfico de  estupefacientes.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  21  de  diciembre  de  2002,  en Leticia  (Amazonas)  fue capturado Luis Fernando Cardona Careca cuando reclamaba en   “SERVIENTREGA” una remesa  procedente  de  la  ciudad  de  Cali  enviada  con  el  nombre  de  Clara    Inés    Tobón    a    Luis    Carlos   Tobón   -Residencias  Marina-,  la cual revisada por las autoridades  policiales  contenía  5.900 gramos de sustancia estupefaciente (marihuana) y en  la  que  aparecían  como  destinatarios  YAMIL  ARPIDIO SÁNCHEZ  y Carlos  Alberto         Capto         Da’Silva.   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  investigación  penal,   vinculó mediante indagatoria al capturado Cardona  Careca  y  resolvió  su  situación  jurídica  mediante  proveído  del  30 de  diciembre  de  2002  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva, sin  beneficio  de  la  libertad provisional, como presunto responsable del delito de  tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  Con  posterioridad  el  procesado  se  acogió  a  los  beneficios de sentencia anticipada al aceptar el  cargo que le fuera formulado.   

También se ordenó la vinculación de YAMIL  ARPIDIO  SÁNCHEZ  MONTOYA  y  una  vez  se  logró su captura se le escuchó en  diligencia  de  inquirir y su situación jurídica se resolvió provisionalmente  a  través  de  decisión  de  9 de enero de 2003 con detención preventiva, sin  excarcelación, por el citado delito.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el mérito  probatorio  del  sumario  se calificó el 16 de abril de 2003 con resolución de  acusación  contra  el procesado por el ilícito de tráfico de estupefacientes,  decisión  que mantuvo firme el instructor el 7 de mayo de la misma anualidad al  resolver el recurso de reposición formulado por el defensor.   

La  fase  del juicio la adelantó el Juzgado  Penal  del Circuito de Leticia, despacho que tras llevar a cabo el acto público  de  juzgamiento,  por medio de fallo de 18 de noviembre de 2003 condenó a YAMIL  ARPIDIO  SÁNCHEZ  MONTOYA  como  autor  penalmente  responsable  del  delito de  tráfico  de  estupefacientes,  a  las  penas principales de setenta y seis (76)  meses  de  prisión  y  multa de cien (100) salarios mínimos legales mensuales,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  en el ejercicio de derechos y  funciones   públicas  por  el  mismo  término  de  la  pena  privativa  de  la  libertad.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca, mediante proveído de 18 de marzo de 2004 lo  confirmó  en  su  integridad,  por  lo  que  insiste el mismo sujeto procesal a  través    del    recurso    extraordinario    de    casación   por   la   vía  excepcional.   

LA  DEMANDA   

El  defensor  al  amparo   de   la  causal   primera   de   casación,    por   

violación  indirecta  de la ley sustancial,  formula dos cargos en orden jerárquico.    

Inicialmente,    dice    justificar   la  excepcionalidad  del  recurso  por  la trasgresión del principio de la dignidad  humana,   por  haber  sido  condenado  su  defendido  con  base  en  una  prueba  abiertamente  ilegal  obtenida  con un procedimiento violatorio del derecho a la  intimidad.   

Aduce que también resulta de gran valía el  aporte   que   jurisprudencialmente  se  pueda  hacer  acerca  de:  i)  la  interceptación  indiscriminada de  comunicaciones,   ii)   la  omisión  en  la  valoración  de  testimonios  y  iii)  la    contraposición    de    éstos    con    los  indicios.   

Primer Cargo  

Denuncia  la  violación indirecta de la ley  sustancial   por   exclusión   evidente   del  artículo  235  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600 de 2000) y la aplicación indebida del artículo  301 del mismo ordenamiento.   

En concreto, postula un error de derecho por  falso  juicio  de  legalidad  ante  la  interceptación  de  las  comunicaciones  telefónicas  realizadas  a  su  representado por su recepción y aportación al  proceso  de  manera  ilegal,  de  las  cuales se extrajo el hecho indicador para  predicar su responsabilidad.   

Explica  que  los  Agentes  de  la  Policía  (SIJIN)  elaboraron un informe de inteligencia en el que indicaban que un sujeto  de  nombre Fidel Aldana Cortés posiblemente traficaba con estupefacientes y que  para  evadir  a  las  autoridades  utilizaba  los números telefónicos 5926000,  5926001  y 5924785 (cabinas públicas según certificación de Telecom), ante lo  cual la Fiscalía ordena la interceptación de tales líneas.   

Agrega  que  con  posterioridad y sin que en  algún  momento  de  la  investigación  hubiera  aparecido  el  nombre de YAMIL  ARPIDIO  SÁNCHEZ  MONTOYA los miembros de la SIJIN aportaron las grabaciones de  comunicaciones  realizadas  por  aquél  las  cuales  tenían  su  origen en las  citadas cabinas telefónicas.   

Para  el  defensor,  el procedimiento de los  policiales  consistió  en  inventar  un nombre y una vez obtuvieron la orden de  interceptación   de   las   comunicaciones   se   dedicaron   a   escuchar  las  conversaciones  de  todos  los  habitantes  que  utilizaban  las  cabinas en una  especie    de    “pesca  milagrosa”  a la espera de  que alguien refiriera algún tema sospechoso para judicializarlo.   

En  suma, anota que la orden de restricción  se debió limitar a la persona contra la cual se ordenó.   

Segundo cargo (subsidiario)  

En esta oportunidad, también por violación  mediata  de  la  ley sustancial postula la exclusión evidente del artículo 238  del  Código  de  Procedimiento  Penal  por  un error de hecho debido a un falso  juicio de existencia por omisión.   

Señala que los testimonios de Luis Hernando  Cardona   y   Ana  Milena  Rodríguez  son  concordantes  al  narrar  de  manera  precisa   las  circunstancias  de  tiempo, modo y lugar de la ocurrencia de  los  hechos  y  confluyen  en descartar la participación de su defendido en los  mismos.   

En  criterio  del  censor,  si  el  Tribunal  hubiera  dado  aplicación  al artículo 38 del Código de Procedimiento Penal y  valorado tales testimonios, la sentencia habría sido absolutoria.   

Por lo anterior, solicita a la Sala casar el  fallo impugnado y en su lugar absolver al enjuiciado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Según lo previsto en el artículo 205 de la  Ley  600  de  2000,  el recurso extraordinario de casación es viable contra las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los tribunales superiores de  distrito  judicial  y  por  el  Tribunal  Penal  Militar,  cuando se proceda por  delitos  que  tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de ocho años.   

En los casos en que el fallo de segundo grado  no  es proferido por los mencionados tribunales o que el ilícito por el cual se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum señalado  anteriormente  o  sanción  no  restrictiva  de  la  libertad, el inciso 3º del  artículo  citado  faculta  a  esta  Sala  para  admitir  discrecionalmente  las  demandas   de   casación  presentadas,  cuando  lo  estime  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que el libelo reúna los demás requisitos legales.   

Cuando se trata de la casación discrecional  es   deber  ineludible  del  demandante  exponer  con  claridad  y  precisión los motivos por los cuales debe  intervenir  la  Corte.  Si  la  pretensión  concierne  a  la protección de las  garantías  fundamentales  del  procesado, tiene la obligación de demostrar tal  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el derecho  invocado, así como su desconocimiento en el fallo recurrido.   

A su turno, debe identificar la temática que  debe  abordar  el  pronunciamiento de la Corte, explicar si hay jurisprudencia o  se  impone  emprender  su  estudio ante un caso dudoso  o por el vacío que  corresponde  dilucidar  jurisprudencialmente  y cómo el desarrollo del concepto  reclamado  tiene  la  doble  utilidad  de servir, tanto para este trámite, como  para la solución de casos similares.   

Bajo  las  anteriores precisiones, es claro  que   en   este  caso  por  tratarse  del  delito  de  tráfico de estupefacientes  previsto  en  el  artículo  376 de la Ley 599 de 2000  que   por   la   cantidad   de  sustancia  incautada  tiene    establecida   una   pena  de  prisión  de  seis  (6)  años        a        ocho            (8)  años,  su  máximo   punitivo   al  no   superar  los  ocho  (8)  años, impone plantear el recurso a través de la  vía  discrecional,  de  ahí  que  le  asista  razón  al  defensor  al  acudir  al  recurso extraordinario  de manera excepcional.   

         

No   obstante   lo   anterior,   la   Sala   advierte   que  la  fundamentación  esbozada  por  el censor no es suficiente  para  motivar  la escogencia de la demanda por parte de la Sala, no sólo por la  precariedad  demostrativa, sino por la falta de relación que exhibe respecto de  los cargos formulados.   

En  efecto,  no  desconoce   la   Corte  que   la   protección de  la    vida    privada    de    la    persona   apareja   la   inviolabilidad     de     comunicaciones  y exige  bajo   reserva   legal   la   existencia   de   una   orden   judicial  para  su  interceptación,  sin  embargo,   no  se  advierte  la  vulneración  del  derecho  a  la  intimidad   del  procesado  por  cuanto  mediaba  la  orden judicial para la interceptación de los abonados telefónicos  públicos  que  utilizaba  una  banda  delincuencial  de carácter internacional  para   coordinar   actividades   de   tráfico   de  estupefacientes.   

Si   bien  los  funcionarios  de  la  SIJIN  para  la solicitud de la  interceptación    de    las    líneas    telefónicas    identificaron    inicialmente   a   Fidel  Aldana Cortes, también precisaron  sus    vínculos   con  organizaciones         de         traficantes  de estupefacientes en Brasil  y   Surinam,  al  utilizar  varios      abonados     telefónicos,  de ahí que  la Fiscalía accedió a tal pedimento.   

De   manera  sofística      el     libelista     expone  que  la  orden de interceptación estaba dirigida hacia una  persona  diferente  de  su  defendido,  cuando  es claro que fue hecha de manera  general   para   las   líneas  telefónicas  utilizadas  por  la  organización  delincuencial,  precisamente  para  buscar  pruebas  tendientes a establecer tal  hecho irregular.   

Así   las  cosas,  el  defensor  pretende  desquiciar  el valor probatorio de las grabaciones aportadas a la investigación  que  dan  cuenta de las comunicaciones de su defendido de las que se estableció  el  hecho indicador de su participación en el tráfico de estupefacientes, pero  no   explica   los   defectos   formativos   de   su   práctica   o   aducción  procesal.   

De  tiempo atrás  ha  precisado la Sala que se  incurre  en  un falso juicio de legalidad cuando  el fallador aprecia una prueba irregularmente allegada   a  la  actuación      o     cuando     ella  adolece  de  irregularidades que  afectan   su   validez,   pero   en  este  caso  el  actor    no   precisa  las  disposiciones  legales  o  constitucionales que  comandan   la   práctica   de  la  interceptación  telefónica  y  la  forma de su aducción al diligenciamiento a fin de acreditar  su ilegalidad.   

Por lo anterior, también se queda vacía la  enunciación  del  censor acerca de la precisión de criterios hermenéuticos de  autoridad  acerca  de  i)  la  interceptación  indiscriminada  de comunicaciones, ii)  la  omisión  en  la  valoración  de  testimonios  y  iii)  la  contraposición de  éstos  con  los  indicios, pues además de que parte de la premisa falsa de que  la  interceptación  estaba  dirigida  exclusivamente  respecto  de una persona,  desconociendo  que  se  trataba  objetivamente  de las líneas telefónicas, las  cuales  incluso  tenían uso público, no explica en qué consistiría el aporte  jurisprudencial.   

De  la  misma  manera,  se  ve carente de la  aptitud  necesaria  para su admisión el segundo cargo que de manera subsidiaria  formula  por  violación  indirecta  de  la  ley sustancial debido a un error de  hecho  por  falso  juicio de existencia al no tener en cuenta los testimonios de  Luis  Hernando Cardona y Ana Milena Rodríguez, pues lo exiguo del planteamiento  le  impide  describir  los  hechos  específicos que denotaban o dedicar espacio  para  acreditar  cómo debido a su incidencia mediante la confrontación con los  elementos  de juicio que sustentaron el fallo se mutaría la decisión adversa a  los  intereses  de  su  asistido,  falencias  que en manera alguna puede la Sala  enmendar  en  virtud  del  principio de limitación que rige esta extraordinaria  sede.   

Dada  la naturaleza rogada del recurso, no  puede  la  Corte subsanar  los      vacíos      argumentativos      y      torna      el      libelo   carente   de   la  idoneidad  necesaria  para  su  admisión,  sin  que  tampoco  se  advierta la necesidad de  garantizar  un  derecho  fundamental,  como  para  que  hacer  uso  de  la  facultad  legal  oficiosa  que le asiste a fin de asegurar  su   protección  en  los  términos  del  artículo  216  del  Código  de Procedimiento Penal   (Ley   600   de   2000).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  YAMIL  ARPIDIO  SÁNCHEZ  MONTOYA,  de  acuerdo  con  las  razones anteriormente  expuestas.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

          Notifíquese y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                         MARÍA        DEL        ROSARIO        GONZALÉZ        DE       L.             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                   YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                            

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 MAURO   SOLARTE   PORTILLA                           

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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