26509(05-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26509  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No.012  

Bogotá,  D. C., cinco (5) de febrero de dos  mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del  28  de octubre del  2004,  el  Juzgado  1° Penal del Circuito de Apartadó (Antioquia) absolvió  a  los  señores  Nelson  Soto  Buriticá, Carlos Julio Mazo  Ospina,  Miguel  Enrique Pascasio Guerrero y Édison Espinosa Cervera, del cargo  que  por  la  conducta punible de interés ilícito en  la  celebración  de  contratos les había formulado la  fiscalía.   

El fallo fue recurrido por el delegado de la  fiscalía.   

El  Tribunal Superior de Antioquia, el 17 de  julio   del   2006,   lo   ratificó,  excepto  en  relación  con  Nelson  Soto  Buriticá,  a quien, tras la  revocatoria  correspondiente,  declaró  autor penalmente responsable del delito  señalado.  Le impuso 4 años de prisión y de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  10  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes  para  1999  de  multa,  se  abstuvo  de  imponerle  el  deber de pagar  perjuicios y le otorgó la prisión domiciliaria.   

El procesado acudió a la casación, que fue  concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  lógicos   y   argumentativos   de   la   demanda   presentada   por   el  nuevo  apoderado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  31  de  marzo  de 1999, Nelson  Soto  Buriticá, médico, gerente y  representante  legal del “Hospital Antonio Roldán Betancur”, Empresa Social  del  Estado,  con  sede  en Apartadó (Antioquia), suscribió con Amparo Flórez  Agudelo   un  “Contrato  de  Prestación  de  Servicios  de  Alimentación”,  mediante  el  cual  ésta  se  comprometía  a  suministrar  “la alimentación  institucional”.   

La  señora  Flórez  Agudelo  no  realizó  ninguna  gestión.  A  cambio  de  un  dinero  facilitó  su nombre y firma a la  empresa  “Servicios Hospitalarios e Institucionales, Serhos Limitada”, a uno  de  cuyos  socios autorizaba para que cobrara los pagos respectivos. Esa entidad  se  constituyó  con  posterioridad  a  la  firma  del  pacto,  el 5 de abril de  1999.   

No   obstante   que   la   cláusula  12ª  especificaba  que  “Este  contrato  no puede ser cedido total o parcialmente a  ninguna  persona  salvo  autorización  expresa”,  se  hizo  lo contrario y se  admitió   a   favor  de  la  firma  “Serhos”  sin  el  cumplimiento  de  la  exigencia.   

La  empresa  “Serhos”  fue  la  que  en  realidad  ejecutó  el  contrato  y  desde  un  principio el señor Soto    Buriticá    hizo   expresa   su  inclinación  por  ella, al punto que días antes de la suscripción presentó a  varios   de  sus  trabajadores  como  las  personas  que  irían  a  cumplir  el  convenio.   

2.  Adelantada  la  investigación, el 21 de  mayo   del   2001   (realmente   2002)   la   fiscalía  acusó  a  Nelson  Soto  Buriticá, Carlos Julio Mazo  Ospina,  Miguel  Enrique  Pascasio  Guerrero  y  Édison  Ospina  Cervera,  como  responsables  de  la  conducta de interés ilícito en  la  celebración  de contratos. El 24 de junio del 2002  fue   declarado   desierto  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda, porque  no  reúne  las  exigencias  previstas  en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Las siguientes son las razones, acreditables  al comportamiento del casacionista, porque:   

1.  Formula  un  único  cargo,  con  apoyo  en  la parte segunda de la  causal   primera,   violación  indirecta  de  una  norma  sustancial,  como  consecuencia de un error   de   hecho   por   falso  juicio  de  identidad.   

A modo de “desarrollo” de la censura, se  esmera  por  demostrar  que  el  contrato origen de la investigación debía ser  estudiado  con  base en las normas de derecho privado pues no le eran aplicables  las disposiciones de la Ley 80 de 1993.   

Independientemente de lo acertado o no de ese  pensamiento,  lo indiscutible es que tal asunto en nada influye en la situación  investigada y juzgada.   

En  efecto,  olvida  que la conducta punible  deducida   fue   la   de   interés  ilícito  en  la  celebración  de  contratos,  y  no la de contrato   sin   cumplimiento   de  requisitos  legales.   

De  aquí surge que para la tipificación de  la  primera  no  son tan definitivamente capitales las reglas de la celebración  del  convenio,  que  sí  lo  son  en  relación  con  la  segunda. Pero esta no  constituye la materia de este proceso.   

Basta mirar el artículo 145 del Decreto 100  de 1980 (y su similar 409 de la Ley 599 del 2000), que dice así:   

Interés  ilícito  en  la  celebración de  contratos.  El  servidor  público que se interese en  provecho  propio  o  de un tercero, en cualquier clase  de  contrato  u  operación en que deba intervenir por  razones   de   su   cargo  o  de  sus  funciones,  incurrirá  en… (Resalta la Sala).   

Como se nota con facilidad, el tipo penal no  establece  discriminaciones a partir de la clase de contrato y, por tanto, puede  tratarse  de  cualquiera de  ellos,  por ejemplo los en estricto sentido denominados contratos estatales, los  celebrados  con  base en el derecho privado, los nominados, los innominados, los  típicos, los plenamente formalizados o no, etc.   

En  casos como el examinado ahora, entonces,  no  importa  si  se  está  frente  a  las reglas del derecho privado o a las de  derecho  público, porque el objeto esencial de sanción es el interés ilícito  o  indebido  que  acompaña  al  servidor del Estado, quien, desviando su poder,  antepone sus inclinaciones individuales a los valores generales.   

Siendo  así,  hasta aquí, es claro que, de  entrada,     el     cargo     carece     por     completo     de    fundamentación.   

2.    No   comprueba   el   falso  juicio de identidad propuesto, toda  vez  que  se abstiene de determinar los apartes de la sentencia en los cuales el  Tribunal   tergiversa,   desdibuja,   el   sentido   objetivo  de  las  pruebas.   

Dicho  de  otra forma, no hace lo que debía  hacer:   en  primer  lugar,  relacionar  cada  una de las pruebas contempladas y/o valoradas equivocadamente,  con   la   indicación  de  aquello  que  ellas,  per  se,  precisan;  en  segundo  lugar,  mostrar  lo  expuesto  materialmente  por  los  jueces   sobre  ellas  en  la  sentencia;  en  tercer  lugar,  comparar lo uno con lo otro; y, finalmente, en  cuarto  lugar, evidenciar la  patente distorsión que de las mismas hace el funcionario judicial.   

3.  Se  esfuerza  exclusivamente por suponer  aquello  que  pudo  haber  sucedido,  con  base en la admisión indiscutible del  contenido  de  las  palabras  del  procesado,  para  concluir,  en contra de las  deducciones  judiciales, que ningún objetivo indebido lo motivó a suscribir el  convenio materia del proceso.   

De  una parte, esa  manera   de  actuar  es  ajena  a  la  demostración  del  error  formulado;  y,  de   la   otra,  se  aleja  notablemente  de  una  de  las  exigencias  en  la  confección de la demanda de  casación,  consistente  en  comprobar  que  hay enfrentamiento, choque frontal,  tajante,   abrupto,   fácilmente   perceptible,  entre  aquello  que  dicen  la  Constitución  y/o  la  ley  y  aquello que se plasma en la sentencia impugnada.   

No   basta,   entonces,  con  ensayar  una  hipótesis  de  trabajo diversa a la asumida y comprobada por los jueces, con la  finalidad  de  que  los funcionarios de casación las compare y opten por una de  ellas.   

No puede olvidarse que si el fallo recurrido  se  presume legal y acertado, quien va contra él, en este caso el casacionista,  tiene  el  deber  de  disolver  tal  presunción. Y esto no se logra simplemente  haciendo oposición a la manera de obrar judicial.   

Aparte  lo  anterior,  la  Sala  ha revisado  íntegramente  la  actuación  y ha concluido que no existen causales de nulidad  ni  flagrantes violaciones de derechos fundamentales. Por ello no puede penetrar  al fondo del asunto oficiosamente.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

Inadmitir la demanda  de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN             MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA              JAVIER     ZAPATA  ORTIZ   

        TERESA RUIZ NÚÑEZ   

        Secretaria   

    

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