22569(06-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22569   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta No. 084    

Bogotá,  D.  C.,   seis de octubre del  año dos mil cuatro.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  DANIEL    ANTONIO    ACOSTA    ALARCÓN.   

Antecedentes.-   

Mediante  sentencia  proferida  el  cinco de  noviembre  del  año  dos  mil  tres,  el  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de  Medellín  condenó  al  procesado  DANIEL  ANTONIO  ACOSTA  ALARCÓN  a la pena  principal  de  cuarenta  (40)  meses  de  prisión  a  consecuencia  de hallarlo  penalmente   responsable   como   coautor  del  concurso  de  delitos  de  hurto  calificado-agravado  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa personal  imputados en el pliego enjuiciatorio.   

Apelado  este pronunciamiento por la defensa  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Medellín mediante el suyo de  diecinueve   de  febrero  de  dos  mil  cuatro,  resolvió  impartirle  íntegra  confirmación (fls. 190 y ss.-).   

Contra este fallo, este mismo sujeto procesal  interpuso  recurso  extraordinario de casación (fl. 199), el cual fue concedido  por  el  ad  quem  (fl.  202  y ss. Ib.), y presentó la correspondiente demanda  sobre cuya admisibilidad se pronuncia la Corte (fls. 207 y ss.).   

La  demanda.-   

Con  apoyo  en  la  causal primera -apartado  segundo-  de  casación,  el  defensor  formula un cargo contra la sentencia del  Tribunal  en  el   que  la  acusa de ser violatoria, por vía indirecta, de  disposiciones  de  derecho  sustancial,  a  consecuencia  de  haber incurrido en  “error  en la apreciación de las pruebas lo que llevó al fallador a la falta  de  aplicación  de  la  ley  sustancial  que  gobierna  el  amplificador  de la  tentativa,    no    guardando    relación    el    fallo    con    la    verdad  procesal”.   

Después de reproducir algunos apartes de lo  narrado  por  la  denunciante  María Victoria Cano Gómez, y lo referido por el  agente  de  la  Policía  Bartolomé  Herrera  Sánchez, sostiene que con dichos  medios  se  comprueba que por circunstancias ajenas a su voluntad los sindicados  no  alcanzaron  a  consumar  el  delito, razón por la cual resulta aplicable el  dispositivo  amplificador  del  tipo  de  la  tentativa,  que  en  este caso fue  excluido por el juzgador.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita de la  Corte  casar  la  sentencia  objeto  de  impugnación “y en su lugar tomar las  decisiones pertinentes”.   

SE CONSIDERA:  

De  los  requisitos  de  forma  y  contenido  establecidos  en  el artículo 212 del Código de Procedimiento Penal, el censor  cumple  los  relativos a la necesidad de identificar los sujetos procesales y la  sentencia  demandada, y el deber de sintetizar los hechos materia de juzgamiento  y   la   actuación   llevada   a   cabo   en   las  instancias  ordinarias  del  trámite.   

No sucede lo mismo respecto de la obligación  de  indicar  clara  y precisamente los fundamentos fácticos y jurídicos en que  se apoya la causal de casación que enuncia.   

Si   bien  sostiene  que  el  sentenciador  transgredió  por  vía  indirecta disposiciones de derecho sustancial en cuanto  dejó  de  aplicar  el  artículo  27  del Código Penal relativo al dispositivo  amplificador  de  la  tentativa,  por haber incurrido en errores de apreciación  probatoria,  específicamente en relación con los testimonios de la denunciante  y  un  agente de la Policía que participó en el procedimiento que arrojó como  resultado  la aprehensión en situación de flagrancia del sindicado, algunos de  cuyos  apartes transcribe, es lo cierto que deja la censura en su solo enunciado  pues no le da ningún desarrollo ni demostración.   

Tanto es esto, que deja de mencionar el tipo  de  error  probatorio en que, según dice, incurrió el Tribunal, al punto de no  saberse  si  es de hecho o de derecho, pues no especifica si lo que ocurrió fue  que  el  sentenciador omitió apreciar las declaraciones de María Victoria Cano  Gómez  y  Bartolomé  Barrera  Sánchez,  o  si  las  tergiversó,  cercenó  o  adicionó  en  su  expresión fáctica, o si a pesar de haberlas apreciado en su  exacta  dimensión  objetiva  al  asignarles mérito persuasivo transgredió los  postulados   de   la  lógica,  las  leyes  de  la  ciencia,  o  las  reglas  de  experiencia.   

Tampoco  se  indica  en el libelo, si lo que  pretende  noticiar  es  que  el  sentenciador hubiere desechado tales medios por  considerar  que  fueron  recaudados  sin  cumplir los requisitos legales para su  aducción  pese  a  cumplirlos,  o  en  otro  sentido  si dejó de asignarles el  mérito prefijado en la ley o les confirió uno distinto.   

Sucede además, que con el propósito de que  la  Corte  establezca  el verdadero sentido y alcance de su propuesta, el censor  por  parte  alguna  se  da  a  la  tarea  de  confrontar  sus  asertos  con  las  declaraciones  fácticas  del  fallo que pretende combatir, y tampoco realiza el  proceso  de  revaloración  conjunta de la prueba, tanto sobre la que predica el  yerro  como  sobre aquella en la que no concurre ningún tipo de error, a fin de  patentizar  cómo habrían de verse modificadas las conclusiones probatorias del  juzgador  y,  en consecuencia, la declaración del derecho contenida en la parte  resolutiva del fallo.   

Siendo  entonces,  manifiestos  los defectos  técnicos  que  la  demanda  acusa,  pues,  como  se  deja  visto, de ella no se  desentraña  precisa  y  claramente  los fundamentos de la causal invocada, y no  pudiendo  la  Corte  corregirla por virtud del principio de limitación que rige  su  trámite,  lo  procedente  será inadmitirla, declarar desierto el recurso y  ordenar  la  devolución  del expediente al despacho de origen, conforme así se  establece  de los artículos 197 del decreto 2700 de 1991 y 213 de la ley 600 de  2000.  Las  decisiones  a  tomar  surten efectos a partir de su notificación, y  contra ellas no procede recurso alguno.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a nombre del procesado DANIEL ANTONIO ACOSTA  ALARCÓN,  por  lo  anotado en la motivación de este proveído. En consecuencia  se   DECLARA  DESIERTO  el  recurso.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen. Cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO            ALVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE        L.       QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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