22412(01-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22412  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado acta número 29  

Bogotá.  D.C.,  primero  de  marzo  dos  mil  siete.   

          Decide   la   Corte  la  solicitud  de  cesación  de  procedimiento  solicitada   por   el   defensor  de  Fernando  Botero  Zea.   

ANTECEDENTES  

Y FUNDAMENTOS DE LA SOLICITUD  

          Mediante   decisión   del   19   de   agosto  de  2003,  Fernando  Botero Zea fue condenado por la  Sala  de  decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá como autor del delito  de    hurto   agravado   por   la   confianza   y   la   cuantía   (artículos  349,  351  y  372  del decreto 100 de 1980).  Contra  esta  determinación,  la  defensa  interpuso  el recurso  extraordinario  de casación que la Sala resolvió de fondo mediante providencia  del 24 de enero de 2007.   

          Enterado  de  ello,  el defensor del procesado solicita que la Corte  decrete   la   cesación   de  procedimiento  por  haber  prescrito  la  acción  penal.   

          Estima  que  de acuerdo con el artículo 80 del decreto 100 de 1980,  la  acción penal prescribe en un término igual al máximo de la pena fijada en  la  ley,  y  asegura que de acuerdo con el artículo 83 de la ley 599 de 2000 el  sistema  se  mantiene, pero con la advertencia de que para efectos de determinar  el  máximo de la sanción, según el nuevo código, no se deben tener en cuenta  “las circunstancias de atenuación y agravación concurrentes.”   

          Así  mismo,  advierte  que según los artículos 84 del decreto 100  de  1980  y 86 de la ley 599 de 2000, el término de prescripción de la acción  penal  se  interrumpe  con  la  ejecutoria de la resolución acusatoria, sin que  luego  de  su  reactivación pueda exceder de la mitad de la pena contemplada en  la  respectiva  disposición penal que describe la figura básica, tal y como lo  ha dicho la Corte en los siguientes términos:   

“De  manera que, analizando el artículo 83  junto   con   el  artículo  86  que  establece  que  interrumpido  el  término  prescriptito   con   la   ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente,  éste volverá a contarse por un lapso igual a la mitad del fijado  por  aquel,  la  Sala  recoge su postura anterior para señalar mayoritariamente  que  producida  la  interrupción  de  la  acción penal, el nuevo término debe  hacer  referencia al término genérico del inciso primero del artículo 83, sin  que  pueda  tenerse  en  cuenta  otros  aspectos  al no haberlo referido así la  norma,  es  decir,  que  la prescripción señalada por el artículo 86 no está  condicionada  a  ninguna de las condiciones especiales aludidas por el artículo  83  ibidem,  que quedan reservadas exclusivamente para la etapa instructiva, por  lo  tanto,  bastaría  el  simple transcurso del tiempo señalado en el inciso 1  del  citado  artículo  reducido  en  la  mitad,  lapso  al  cual queda entonces  limitado   

          Si  así  es,  a  su  juicio  resulta  evidente que la acción penal  contra  Fernando  Botero  Zea  prescribió  durante  el  lapso  de  notificación de la sentencia de casación,  pues  la  pena  máxima  asignada  para  el delito a él imputado no excede de 6  años  de  prisión (artículo 349 del código penal de  1980),  teniendo en cuenta que no se pueden considerar  circunstancias de agravación de la conducta básica.   

          Por  lo  tanto,  si  la  resolución  de acusación proferida contra  Fernando Botero Zea quedó en  firme  el  24 de enero de 2002, hasta la presente fecha ha transcurrido un lapso  superior   a  los  5  años,  que  es  el  máximo  fijado  para  que  opera  la  prescripción  en  este caso, dado que la sentencia de casación se encuentra en  la fase de notificación.   

SE CONSIDERA  

          La petición se negará por las siguientes razones:   

          Primero.  Basta con hacer referencia a las  etapas  del  trámite  casacional  para  significar  que  la  Corte, al no tener  competencia,  no  puede  ocuparse de resolver peticiones como las que propone el  defensor   de   Botero  Zea.   

          En   este  sentido,  recuérdese  que  el  trámite  casacional  que  comienza  con  la  interposición  del  recurso  y  termina con la decisión que  resuelve  los  cargos  formulados  en  la demanda o los que de ofició estime la  Sala,  concluye  con la ejecutoria de la providencia de la Corte, que se produce  el  mismo  día  en que la misma se suscribe cuando no se sustituye la sentencia  objeto del recurso, como acontece en el presente caso.   

          Así  lo  dispone  el  artículo  187  de la ley 600 de 2000, en los  siguientes términos:   

                          “Las  providencias  quedan  ejecutoriadas tres días después de ser notificadas si no  se han interpuesto los recursos legalmente procedentes.   

                      “La  que  decide   los   recursos  de  apelación  o  de  queja  contra  las  providencias  interlocutorias,  la consulta, la casación,  salvo  cuando se sustituya la sentencia  materia   de  la  misma  y  la  acción  de  revisión  quedan ejecutoriadas el día en que sean suscritas por  el  funcionario correspondiente.” (resaltado fuera de  texto). 1   

          De  modo  que  como la sentencia de casación no sustituyó el fallo  de  segunda  instancia sino que lo mantuvo, la decisión quedó en firme el día  en  que  se  suscribió,  vale decir, el 24 de enero de 2007, lo cual equivale a  sostener  que  la  Corte  carece  de  competencia  para  pronunciarse  sobre  la  temática propuesta al haber concluido el trámite casacional.   

Segundo. Solo como un  dicho  de  paso  y  con  el exclusivo fin de mostrar la sin razón del defensor,  basta  con  hacer  referencia al tiempo transcurrido entre el día que quedó en  firme  la  resolución  de  acusación  (24 de enero de  2002) y la de la sentencia de casación, para concluir  que  desde  que  se  reinició el término de prescripción de la acción penal,  hasta  la  fecha  que  concluyó  definitivamente  el trámite casacional con la  ejecutoria  de  la decisión mediante la cual no se casó la sentencia recurrida  (enero   24  de  2007),  no  alcanzaron   a   transcurrir   cinco  años,  que  es  el  término  mínimo  de  prescripción de la acción penal.   

Tercero. Como si lo  anterior  no fuese suficiente, mírese que el defensor toma en consideración la  pena    asignada    para    el    delito    de    hurto    simple   (artículo  349  del  decreto 100 de 1980),  pero  olvida que su defendido fue condenado por la comisión del delito de hurto  agravado  por  la  cuantía  y la confianza (artículos  349, 351 y 372 ibidem).   

En  estos eventos, como corresponde, la Sala  ha  precisado  que  el término de prescripción de la acción penal, durante la  fase  de  juzgamiento, tratándose del delito de hurto agravado por la confianza  (artículos  349 y 351 numeral 2º, del decreto 100 de  1980)  y la cuantía (numeral  1  del artículo 372 idem), no es de 5 años, sino de 6  años  y  9  meses,  teniendo  en  cuenta que la pena máxima es de 13 años y 6  meses     para     la    fase    instructiva.    2   

Por  lo  anterior,  de  haber  tenido  que  considerar     de     fondo     la    petición,    la    propuesta    resultaba  improcedente.   

En consecuencia, LA  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    SALA    DE   CASACION   PENAL,   

RESUELVE  

          Abstenerse  de  resolver  la  petición formulada por el defensor de  Fernando  Botero  Zea por las  razones expuestas.   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                    ALVARO O PEREZ PINZON    

MARINA        PULIDO        DE  BARON                        JORGE  QUINTERO  MILANES                   

            Impedida   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                       JULIO SOCHA  SALAMANCA                                       

                                             Impedido   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

         

    

1 Cfr.,  radicado  20818,  providencia  del  22  de septiembre de 2005, y radicado 24161,  providencia  del  29  de junio de 2006, con especial referencia al artículo 196  del  decreto  2700  de  1991,  legislación  que  rigió durante buena parte del  trámite  del  presente  proceso,  el  cual  se  refiere  a  la ejecutoria de la  decisión de casación en los términos expuestos.   

2 Cfr.,  auto  del  22  de  junio  de  2006,  radicado  25404,  en  el que se examinó la  prescripción  de  la  acción penal frente a conductas de hurto agravado por la  confianza y por la cuantía.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *