22435(09-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22435  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 069  

Bogotá,  D. C., nueve (9) de mayo de dos mil  siete (2007).   

V I S T O S  

La  Corte  resuelve la recusación presentada  por     la    procesada    CLEMENCIA    GARCIA    DE  USECHE,  contra  los  Magistrados  integrantes de esta  Sala,  doctores Jorge Luis Quintero Milanés, Sigifredo Espinosa Pérez, Alfredo  Gómez  Quintero, Álvaro Orlando Pérez Pinzón, Yesid Ramírez Bastidas, Mauro  Solarte Portilla y Javier Zapata Ortíz.   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Mediante  providencia  del  23  de  febrero  de  2004,  la  Fiscalía  Delegada  ante  esta  Corporación  profirió  resolución    de    acusación   en   contra   de   la   doctora   Clemencia  García de Useche, por el delito  de  prevaricato por acción, según hechos ocurridos cuando se desempeñaba como  Fiscal Delegada ante el entonces Tribunal Nacional.   

2.  Agotado  el  traslado  previsto  en  el  artículo   400   del   Código  de  Procedimiento   Penal,   la   Sala,    conformada    por   los   Magistrados   Jorge  Luis  Quintero  Milanés,  Sigifredo Espinosa Pérez, Alfredo Gómez Quintero, Álvaro  Orlando  Pérez  Pinzón,  Yesid  Ramírez  Bastidas,  Mauro  Solarte Portilla y  Javier   Zapata  Ortiz,  llevó  a  cabo  la   audiencia   preparatoria,   diligencia  dentro  de  la cual se negaron  unas  nulidades  y  unas  pruebas  solicitadas  por  la  defensa y, a su vez, se  dispuso  la  práctica  de  otros  medios  de  convicción. Cabe precisar que la  citada audiencia culminó el 22 de mayo de 2006.   

3.  Luego de haberse fijado fecha para la  realización  de  la  correspondiente audiencia pública, la misma se aplazó en  dos  ocasiones, la primera a solicitud del defensor y, la segunda, por petición  del Ministerio Público.   

SÍNTESIS     DE     LA   RECUSACIÓN   

La    procesada,   doctora   Clemencia  García de Useche, afirma que el  25   de   julio   de   2006  presentó  denuncia  penal  ante  la  Comisión  de  Investigación   y  Acusación  de  la  Cámara  de  Representantes  contra  los  Magistrados  que  integraron la Sala que llevó a cabo la audiencia preparatoria  dentro   de   la   presente   causa,   por   los   delitos   de  “prevaricato   por   acción,  prevaricato  por  omisión,  abuso  de  autoridad  por  acto  arbitrario  e  injusto, abuso de autoridad por omisión de  denuncia,   favorecimiento   por   encubrimiento   y   falsedad  ideológica  de  funcionario        público        en       documento       público”.   

Dice  que  la  Representante  Investigadora,  mediante   providencia   del  23  de  octubre  de  2006,  abrió  investigación  preliminar  contra  los  mencionados  Magistrados  y,  así  mismo,  admitió la  demanda  de  constitución  de  parte civil. De ahí que considere que entre los  integrantes  de  la Sala y ella exista “una relación  jurídica  procesal  que  nos  hace  contrapartes,  y  que  encuadra  en todo lo  previsto  en  el  numeral  cuarto  del artículo 99 del C. P. P., cuando señala  como  causal  de  recusación  o de impedimento que los sujetos procesales y los  funcionarios    judiciales    sean    o   hayan   sido   contraparte”.   

En  el acápite que denominó “ESTRUCTURACIÓN   DE  LA  CAUSAL  1  DEL  ARTÍCULO  99  DEL  C.  P.  P.”, anota que los Magistrados tienen interés en la  actuación  procesal  diferente  al  de administrar justicia, en tanto que es un  hecho  conocido  que  el  doctor  MARCO  ANTONIO  RUEDA  SOTO,  funcionario  que  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en su contra, es  amigo  personal  de  los  Magistrados  integrantes  de la Sala, al punto que fue  postulado para reemplazar al doctor Edgar Lombana Trujillo.    

Refiere la recusante que el mencionado Fiscal  instructor   adoptó  una  serie  de  decisiones  que  vulneraron  sus  derechos  fundamentales, especialmente el de la defensa y del debido proceso.   

Manifiesta  que  las  violaciones  a que hace  referencia  no fueron reconocidas por la Sala en la audiencia preparatoria, toda  vez   que   la  intención  de  esta  Corporación  fue  la  de  “encubrir  las  delictuales  conductas  de  su  amigo  y  postulado a  Magistrado   RUEDA   SOTO”  y,  de  esa  manera,  no  expedirle   copias   para   que  fuera  investigado  penalmente  “por  las  graves  inconsistencias  encontradas  en la resolución de  acusación,  las  cuales cualquier abogado del común al rompe podría detectar;  y  el  segundo  objetivo  sacar  adelante  la postulación para hacer a su amigo  RUEDA SOTO Magistrado de la Corte”.   

De  otra  parte,  en el título que denominó  “SEGUNDO  INTERÉS DE LOS MAGISTRADOS QUE CONOCEN DE  ESTE  ASUNTO”, asevera que la Sala tiene interés en  el  resultado  del  proceso,  al  punto que en la audiencia preparatoria adoptó  decisiones  que  violaron  su derecho de defensa, “al  extremo  de  impedir  que  mis  abogados  actuaran  ALTERNATIVAMENTE,  cuando lo  prohibido  por  la ley procesal es el de actuar simultáneamente, abuso de poder  que   demuestra   lo   arbitrario   de  la  decisión,  quedando  demostrada  la  animadversión  en contra de la sindicada y de la defensa, es decir, un interés  distinto del de administrar justicia”.   

Además, arguye que en el acta de la audiencia  preparatoria  se  motivó  falsamente una decisión que la perjudicó, sólo con  el  ánimo  de “romper la unidad procesal”,  cuando  en  su  lugar  la Corte debió ordenar la cesación de  procedimiento.   

Sostiene  que  cuando  la Sala no declaró la  invalidez  de toda la actuación por vulneración al principio de favorabilidad,  se  le  transgredió  una  vez  más  el  derecho  de  defensa,  “por  cuanto al diferir el fallo de la nulidad para la sentencia, sin  causa  justificada, me dejó en el limbo jurídico por cuanto no hay claridad en  la  acusación, sin saber si me tengo que defender del delito de prevaricato por  acción  descrito sin ninguna agravante en el Decreto 100 de 1980, norma vigente  para  cuando  ocurrieron los hechos en 1997, o del prevaricato contemplado en la  Ley   599   de   2000,   norma   ex   post   facto  que  me  es  a  todas  luces  desfavorable”.   

No  se  explica por qué la Sala de Casación  Penal  estimó  que la conducta del doctor Rueda Soto no constituye delito, para  lo cual se apoya en el acta de la audiencia preparatoria.   

En  consecuencia,  concluye que se configuran  los   elementos   de   la  causal  1ª  del  artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000.   

Finalmente,  destaca que la recusación tiene  como  único motivo la búsqueda de un juez imparcial que le garantice el debido  proceso.   

Como medio de pruebas soporte de su petición,  allegó  copia informal de la resolución del 23 de octubre de 2006, mediante la  cual  la Representante Investigadora inició investigación previa y admitió la  demanda    de    constitución    de    parte    civil    presentada    por   la  denunciante.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   SALA   

1.  En primer término debe recordarse que la  recusación  y  los  impedimentos,  institutos  fundados  en  una  misma  razón  jurídica,  han  sido  previstos  por  el legislador con el fin de garantizar al  conglomerado  social que el funcionario judicial llamado a resolver el conflicto  jurídico,  es  ajeno  a cualquier interés distinto al de administrar una recta  justicia  y,  en  consecuencia,  que  su  imparcialidad y ponderación no están  afectadas por circunstancias ajenas al proceso.   

Además,  como  de  tiempo  atrás  lo  tiene  precisado  la  Corte,  la  recusación  y  la  declaratoria de impedimento, como  mecanismos   de   protección   de   la  imparcialidad   de   la   administración     de     justicia,     no     pueden   surtirse   de  forma   caprichosa,  sino  que  se   encuentran    sujetos    a    principios    como  el  de  la  taxatividad  de  sus causales, esto es, que excluye la analogía o la extensión  de  los  motivos  señalados  y,  por  lo  mismo,  surge  incuestionable  que la  manifestación  del  impedimento  es  un acto personal, voluntario, de carácter  oficioso  y  obligatorio  cuando se advierta la concurrencia de la causal, pero,  al   mismo  tiempo,  sujeto  al  cumplimiento  estricto  de  las  circunstancias  invocadas,  con el propósito de que no sea utilizado como un medio para negarse  en forma indebida a conocer de un determinado asunto.   

Así  mismo,  “la  proposición  de  las  recusaciones  debe  ceñirse  expresamente a las causales  establecidas  por  el  legislador,  correspondiendo  al  proponente  realizar un  examen  serio  y objetivo de los motivos que aduzca,  de modo tal que no se  propicie  con  su  solicitud trámites inoportunos, dilatorios o que entorpezcan  la  buena  marcha  de la administración de justicia cuando se advierte carencia  alguna  de  sustento  objetivo  en  su  formulación, pues a su vez, los sujetos  procesales  tienen  deberes para con ella, traducidos en la lealtad procesal, el  trato  respetuoso y el correcto uso de los derechos y acciones que les otorga la  ley.   

“La  solicitud  mediante  la  cual  el  sujeto procesal pide al funcionario que se declare   impedido   debe  expresar,  entonces,  de  manera   clara   y  concreta  la causal que se invoca, las pruebas y los motivos que  aduzca  para  que  el  funcionario  se separe del conocimiento de un determinado  asunto.   

“Tales exigencias  se  imponen  al sujeto procesal con el propósito de que su solicitud sea seria,  razonada,  ponderada y fundada en hechos comprobables, para que no se desvirtúe  la   finalidad   con   la   cual   fue   concebido  dicho  instituto”.1   

2.   Teniendo  presente  los  anteriores  lineamientos,  la  Sala  rechaza  la  recusación  planteada  por  la procesada,  doctora  García  de  Useche,  por las siguientes razones:   

En  lo  que  atañe  al  primer  motivo  de  recusación  (causal  cuarta),  según  el  cual, los Magistrados de la Sala que  intervinieron  en la audiencia preparatoria de este juicio y la procesada son en  la      actualidad      “contrapartes”  en  virtud  de  la  denuncia  penal que la acusada Clemencia   García  de  Useche  presentó  contra  los miembros de la Sala, debe desde ya decirse que carece de veracidad y  sustento legal.   

En  efecto,  en primer término vale reiterar  que  la  jurisprudencia  de  la Corte ha sido pacífica en torno del concepto de  “contraparte” como motivo  excusante   para  conocer  del  proceso,  pues  su  alcance  implica  una  doble  perspectiva, a saber:   

a)   Que dicha condición se predique en  el  mismo  proceso,  es  decir, que el juez que debe resolver el asunto tenga al  mismo  tiempo  la  condición  de  adversario frente a cualquiera de los sujetos  procesales.   

b)  Que esa condición de adversario del  juez   se   presente   en  otro  proceso,  evento  en  el  cual  “deberán  examinarse  las  específicas  circunstancias temporales y  morales  que caracterizan esa relación jurídico procesal, y determinar así la  incidencia   concreta   que   tal  calidad  pueda  tener  en  la  objetividad  e  imparcialidad     del    funcionario”.2     

En  esas  condiciones, es fácil advertir que  los   presupuestos   fácticos  aludidos  por  la  memorialista  en  el  escrito  recusatorio  no  encuentran  adecuación  en  la citada causal impeditiva, en la  medida  en  que  los  suscritos Magistrados no ostentan la pretendida calidad de  “contraparte”    que  implique  contradicción  en  las tesis argumentativas de la memorialista con el  ánimo   de   obtener   un  particular  resultado  ajeno  a  los  principios  de  imparcialidad y recta administración de justicia.   

En  cuanto  al  otro  motivo  de  recusación  (causal  primera),  esto  es,  que  a  los integrantes de la Sala le asistió un  “un  particular interés”  en  la  adopción  de  las decisiones tomadas en la audiencia preparatoria, pues  estaban        dirigidas        a       encubrir       los       “errores”  del Fiscal instructor, es otro  argumento  que  se  rechaza  de  manera enfática, toda vez que los hechos a que  acude  para  llegar  a  esa  inexplicable  conclusión  no  solo son ajenas a la  invocada   causal   sino   que  también  no  corresponden  a  la  verdad.    

Debe  recordarse que, como insistentemente lo  ha  precisado  la  jurisprudencia,  la  referencia  normativa al “interés”  que  pueda  tener el servidor  judicial  en la actuación procesal, tiene que ver con la utilidad, el provecho,  el  rendimiento,  el  beneficio,  la  renta, el producto positivo o negativo que  para  él pueda representar el trámite a su cargo, presupuestos estos que, como  claramente  se  observa,  no  son  para  nada  consecuentes con las afirmaciones  realizadas por la recusante.   

En  fin, la actividad de la Sala dentro de la  causa  que  se  adelanta contra la procesada García de  Useche   ha   estado   soportada  sobre  la  función  constitucional  y  legal  propia  de la Corte, razón por la cual las decisiones  que  fueron adoptadas al interior de la audiencia preparatoria se sujetaron a la  legalidad,  es decir, que de no haber permitido la intervención simultánea del  defensor  suplente  con el principal en el mismo acto, la no declaratoria de las  nulidades  invocadas por la defensa y la negativa en la practica de unas pruebas  no  fueron  producto  de la arbitrariedad o el capricho de los Magistrados, como  pretende  hacerlo  ver  la  recusante,  y,  mucho menos, como acto encubridor de  supuestas  conductas  delictuales  del  funcionario que calificó el mérito del  sumario.   

En  otros  términos, las plurales decisiones  adoptadas  en  la  audiencia preparatoria se ajustaron al marco de la legalidad,  además  de  que  se garantizó el derecho de impugnación, del cual hizo uso de  manera  amplia  la  defensa  técnica  y  material  en cabeza de la acusada, hoy  recusante.      

Por  consiguiente,  las  razones dadas por la  memorialista  no  solo no se sujetan a la verdad, sino que también son fruto de  su  subjetividad,  quien  por  encontrarse  en desacuerdo con las decisiones que  adoptó  la  Sala  pretende  extraer  de  ellas la tipificación de las causales  sobre  las  cuales  sustenta  la  recusación,  para lo cual elaboró personales  conjeturas  y  afirmaciones  absolutamente  lejanas  de la realidad de los actos  cumplidos en el estrado judicial.    

De  otra  parte,  cierto  es  que  la doctora  García  de  Useche denunció  penalmente  a  los integrantes de la Sala por razón de sus actuaciones surtidas  en  esta causa. Sin embargo, aunque la procesada no invocó la causal impeditiva  prevista  en  el  numeral  10° del artículo 99 de la Ley 600 de 2000, de todos  modos  la  misma  no  se  configura,  toda  vez  que, conforme a las constancias  procesales  y  de  acuerdo  con lo que la memorialista informó, la Comisión de  Investigación  y  Acusación  de la Cámara de Representantes no ha ordenado la  vinculación  jurídica  de  los  suscritos  Magistrados,  acto  que,  según la  preceptiva  citada,  conlleva  a  la  procedencia  de  la  causal  excusante  de  conocimiento.    

3.   En  esas condiciones, los suscritos  integrantes  de esta Sala no aceptan, por infundados, los motivos de recusación  esgrimidos por la procesada.   

4.    Rechazada   la  recusación,  de  conformidad  con lo preceptuado en los artículos 106 de la Ley 600 de 2000 y 54  de  la  Ley  270  de  1996, se dispone que pasen las diligencias al Despacho del  Honorable  Magistrado  Doctor  Julio Enrique Socha Salamanca para que proceda de  conformidad.   

Cúmplase.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                           YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Recusación 24103, auto del 8 de noviembre de 2005.   

2 Auto  del 12 de agosto de 1997, radicación 12724.     

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