22402(20-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22402   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 050.  

          Bogotá    D.C.,    junio    veinte    (20)   de   dos   mil   cinco  (2005).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de  fondo  sobre la  demanda   de   revisión   presentada   por   la   defensora   de   ABELARDO   TROMPETA   JOAQUI   contra  la  sentencia  de  primer grado proferida el 16 de mayo de 2001 por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Caloto,  confirmada  el  30  de  agosto del mismo año por el  Tribunal  Superior  de  Popayán, mediante las cuales su procurado fue condenado  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de  homicidio en Basilio Trochez Ipia.   

HECHOS  

En  la madrugada del 28 de junio de 1998, en  el    establecimiento    de   propiedad   de   Miguel  Trochez,  ubicado en la Vereda San Pedro del municipio  de    Corinto,   Basilio   Trochez   Ipia  fue  herido  en  el  cuello  con arma cortopunzante, por quien fue  identificado   por   los   testigos   como   Abelardo  Trompeta,  a  consecuencia  de  lo  cual se produjo su  deceso.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

La  Fiscalía  Seccional  de Caloto declaró  abierta  la  instrucción  el 29 de octubre de 1998, en cuyo desarrollo vinculó  mediante  declaración  de  persona  ausente a ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI, definiéndole su situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva sin derecho a libertad  provisional como posible autor del delito de homicidio.   

Cerrada  la  investigación,  el mérito del  sumario  fue  calificado el 28 de junio de 2000 con resolución de acusación en  contra  del  procesado,  como  presunto  autor  del comportamiento delictivo que  sustentó la medida de aseguramiento.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Caloto,  despacho  que una vez surtido el  trámite  correspondiente  profirió fallo el 16 de mayo de 2001, por cuyo medio  condenó   a   ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI  a  la pena principal de veinticinco (25) años de prisión y a las  accesorias  de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por diez (10)  años  y  prohibición  de  ingerir bebidas alcohólicas por tres (3) años como  autor  penalmente  responsable  del  delito por el cual fue acusado. En la misma  providencia  lo  condenó  al  pago  de  la  correspondiente  indemnización  de  perjuicios.   

El  fallo  fue impugnado por la defensa y el  Tribunal  Superior  de  Popayán lo confirmó mediante sentencia proferida el 30  de  agosto  de  2001,  pero  en  virtud  del  principio  de  favorabilidad   readecuó  la  pena  impuesta en el fallo de primer grado, para fijarla en trece  (13)  años  y  seis  (6)  meses  de  prisión, sentencia esta que a la fecha se  encuentra ejecutoriada.   

LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal tercera de revisión,  la  defensora  aduce  que  con  posterioridad  a los fallos de primera y segunda  instancia  han  aparecido pruebas nuevas, no conocidas al tiempo de los debates,  que  permiten  acreditar  la  inocencia  del  condenado  ABELARDO TROMPETA JOAQUI.   

Para  apoyar  su  pretensión  aporta  las  declaraciones  rendidas  ante  la  Notaría  Única  de Corinto por Emiliano   Capaz   Guetia,   Gener  Casamachín  Trochez  y  Yanuba  Trochez  Trompeta, compañera de  Basilio  Trochez  Ipia, así  como   los  certificados  de  nacimiento  de  Abelardo  Trompeta  Rivera  y  ABELARDO  TROMPETA JOAQUI.   

También allega dos constancias expedidas por  el  Gobernador del Cabildo Indígena del Resguardo de Corinto López Adentro; la  primera,  sobre  la  residencia  de  Abelardo Trompeta  Rivera   en   la  vereda  San  Pedro  y  ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI  en  la  vereda  Yarumales,  ambos pertenecientes al mencionado Resguardo. La segunda, referida a  que  ante  él  comparecieron  Emiliano  Capaz Huetia,  Miguel  Trochez  Trompeta,  Yanuba  Trochez Trompeta, Gener Casamachin Trochez y  Mariela  Sancho  Rojas a declarar sobre la inocencia de  ABELARDO   TROMPETA  JOAQUI  respecto    del    homicidio   de   Basilio   Trochez  Ipia.   

Igualmente adjunta copia del fallo de tutela  proferido  por  esta Sala el 19 de diciembre de 2003 con ponencia del Magistrado  Alfredo  Gómez  Quintero,  a través del cual se declaró que los falladores de  primero  y segundo grado incurrieron en vía de hecho por defecto fáctico al no  individualizar  adecuadamente  al  condenado  y  desconocer  la  “realidad   probatoria”.  Por  ello,  se  accedió  al  amparo  constitucional solicitado como mecanismo transitorio a fin  de  proteger los derechos fundamentales a la dignidad, libertad y debido proceso  de  ABELARDO TROMPETA JOAQUI,  se  suspendieron  los  efectos de la sentencia condenatoria dictada en contra de  éste y se dispuso su libertad inmediata.   

Afirma   la   demandante   que   desde  el  emplazamiento  y  la posterior vinculación de ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI como persona ausente, los funcionarios  judiciales  no  tuvieron en cuenta que los testimonios inicialmente recibidos se  referían  a Abelardo Trompeta  sin establecer su segundo apellido.   

Además,  indica que de manera inconsistente  la  Fiscalía  afirmó en providencia del 24 de junio de 1999 que de acuerdo con  la  información  suministrada por la Registraduría del Estado Civil de Corinto  procedía  a  disponer  el  emplazamiento  de  ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI, sin que tal certificación obrara en  el   diligenciamiento   y   sin   encontrarse   plenamente   individualizado  el  sindicado.   

          Destaca   la  defensora  que  durante  la  diligencia  de  audiencia  pública  los  testigos  precisaron  que  quien  cometió el homicidio objeto de  investigación      fue      Abelardo     Trompeta  Rivera, quien habitaba en la vereda de San Pedro, hijo  de   Antonio   Trompeta  y  Fidelina  (sic)  Rivera, además de que se estableció que  su  número  de cédula de ciudadanía era el 6.312.224 de San Francisco-Florida  (Valle).   

          Adicionalmente   expone  que  el  fallo  condenatorio  se  notificó  personalmente  a  Abelardo Trompeta Rivera  el  27 de junio de 2001, pero quien fue capturado el 7 de marzo de  2003  fue  su  asistido,  lo  cual  motivó  que  las  autoridades del Resguardo  Indígena  de  Corinto  comunicaran  al Juez Penal del Circuito de Caloto que el  responsable   del   homicidio  era  Abelardo  Trompeta  Rivera,    quien    ante    ellas    confesó    su  delito.   

          Para  culminar  aduce  que  en  la sentencia de tutela proferida por  esta  Sala  se  dijo que los funcionarios judiciales de instancia incurrieron en  una  vía  de  hecho  por  defecto  fáctico,  en  cuanto desconocieron tanto la  realidad  probatoria,  como  la  exigencia  legal  de  adoptar  decisiones sólo  respecto  de  personas plenamente identificadas, razón por la cual prosperó el  amparo constitucional.   

Con fundamento en las anteriores razones, la  demandante  solicita  declarar  sin  valor los  fallos de primero y segundo  grado   proferidos  en  contra  de  ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI,  a  quien  considera  inocente en relación al  delito    de    homicidio    de    Basilio   Trochez  Ipia  y,  en  consecuencia,  adoptar  “la    determinación    que   en   derecho   corresponda”.   

ACTUACION SURTIDA EN LA CORTE  

          Admitida  la  demanda  y  recibido  el  expediente  en  la Corte, de  conformidad  con  la  previsión  contenida  en  el  artículo  224 del estatuto  procesal  penal,  se  dispuso  surtir  traslado  a  los  intervinientes para que  solicitaran  la  práctica  de  las  pruebas  que consideraran conducentes a los  fines  de  la presente acción, habiendo hecho uso de tal oportunidad probatoria  exclusivamente la apoderada del sentenciado.   

          Mediante   providencia  del  28  de  enero  del  año  en  curso  la  Magistrada  Ponente  dispuso  la  recepción  de los testimonios de Emiliano  Capaz  Guetia,  Miguel  Trochez  Trompeta,  Yanuba Trochez  Trompeta,   Mariela   Sancho   Rojas,   Gener  Casamachin  Trochez  y    María    Dominga   Ley,   de   los   cuales   sólo   fue   posible  recepcionar  los  dos  últimos.   

          Posteriormente   se   corrió  el  correspondiente  traslado  a  los  intervinientes   en   este   trámite   para  que  presentaran  sus  alegaciones  conclusivas,  las  que  en efecto fueron allegadas por parte de la defensa y del  Ministerio Público.   

ALEGATOS   DE   LA  DEFENSA   

          La  apoderada  del  sentenciado  comienza  por poner de presente que  dentro  del  proceso cuya revisión solicita se vinculó, acusó y condenó a su  representado  sin  que  se  le  hubiese  identificado  de  conformidad  con  las  exigencias legales.   

          Además  expresa  que durante la diligencia de audiencia pública se  estableció   plenamente   que   quien   había   dado   muerte  a  Basilio  Trochez Ipia en las circunstancias  conocidas    había    sido    Aberlardo    Trompeta  Rivera,  pese  a  lo cual, los falladores de primera y  segunda  instancia  terminaron  condenando  a  ABELARDO  TROMPETA JOAQUI.   

          Finaliza  su alegación insistiendo en que con las pruebas aportadas  y  con  las  practicadas  durante  el desarrollo del trámite de esta acción de  revisión  se  ha  logrado establecer que su procurado es inocente del delito de  homicidio  por  el  cual  fue  condenado  a  través  de los fallos de primero y  segundo  grado  cuestionados  por  esta vía extraordinaria. Por tanto, solicita  dejar  sin  valor  las referidas sentencias, para que en su lugar se lo absuelva  en   relación   con   dicha   conducta   punible  y  se  dicte  “la     providencia     que    en    rigor    corresponda”.   

ALEGATOS  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Investigación  y el Juzgamiento Penal señala que con fundamento en las pruebas  allegadas  con  la  demanda  de  revisión  y las practicadas durante el periodo  probatorio  del  este trámite, la conclusión a la que se llega, es a la de que  la revisión impetrada está llamada a prosperar.   

Expresa  que  si  bien de conformidad con el  artículo  322  de  la  Ley  600  de  2000 uno de los fines de la investigación  previa  es  el  de  recaudar pruebas tendientes a lograr la individualización o  identificación  de  los  autores  o  partícipes  de  la conducta punible y que  según  le  artículo  331  del  mismo  ordenamiento constituye propósito de la  instrucción  determinar las condiciones sociales, familiares o individuales que  caracterizan  la personalidad del procesado, tales cometidos no se cumplieron en  la  investigación y juzgamiento del sentenciado, omisión que se traduce en una  vía de hecho por defecto fáctico.   

En  efecto,  indica  que  los  testigos  que  primigeniamente  rindieron  su  declaración  en  la  fase de la instrucción se  refirieron     a    Abelardo    Trompeta  como  el  autor del homicidio investigado, sin señalar su segundo  apellido,  pese  a lo cual, quien concurrió a la citación librada para asistir  a  la  audiencia  pública  de juzgamiento fue Abelardo  Trompeta Rivera.   

Además  asevera  que  en  la  diligencia de  audiencia   pública   el  testigo  Gener  Casamachín  Torres  señaló  a  Abelardo  Trompeta  Rivera  como  el  autor del homicidio, quien  además   precisó   que  éste  es  hijo  de  Antonio  Trompeta    y    Fidelina  Rivera.   

          De  igual  manera  puntualiza  que  si  los declarantes Gener  Casamachín,  Emilia  Capaz,  María  Dominga  Ley  y  Miguel  Trochez  fueron  testigos presenciales de la comisión  del  delito,  sus  exposiciones  son  dignas  de crédito y deben ser tenidas en  cuenta en la decisión que corresponda adoptar.   

Entonces, estima que las nuevas declaraciones  aportadas  por  la  demandante,  así como las recepcionadas dentro del término  probatorio  surtido  durante  este  trámite,  tienen  aptitud  para socavar los  fundamentos  probatorios  de  las  decisiones  de condena y, por tanto, solicita  acceder  a  la revisión solicitada y proceder de conformidad con lo establecido  en el numeral 2º del artículo 227 de la Ley 600 de 2000.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Tiene dicho la Sala que cuando el demandante  invoca  la  causal  tercera  de  revisión, esto es, por la aparición de hechos  nuevos  o  el  surgimiento de pruebas de igual naturaleza no conocidas al tiempo  de  los  debates  con virtualidad para acreditar la inocencia del condenado o su  inimputabilidad,  tales  novedosos  elementos  demostrativos  deben ser idóneos  para  acreditar  cualquiera de las finalidades antes precisadas a fin de derruir  el  soporte  probatorio  que  sustenta  la atribución de responsabilidad que se  considera injusta.   

Igualmente  se  ha  puntualizado  de  tiempo  atrás  sobre  el  particular  que el hecho nuevo “es  aquel   acaecimiento   fáctico  vinculado  al  delito  que  fue  objeto  de  la  investigación  procesal, pero que no se conoció en ninguna de las etapas de la  actuación  judicial de manera que no pudo ser controvertido;  no se trata,  pues,  de  algo que haya ocurrido después de la sentencia, pero ni siquiera con  posterioridad  al  delito  que  se  le  imputó al procesado y por el cual se le  condenó,  sino  de  suceso ligado al hecho punible materia de la investigación  del  que,  sin  embargo,  no  tuvo conocimiento el juzgador en el desarrollo del  itinerario    procesal    porque    no    penetró   al   expediente”.   

“Prueba nueva es,  en  cambio,  aquel  mecanismo probatorio (documental, pericial, testimonial) que  por  cualquier causa no se incorporó al proceso, pero cuyo aporte ex novo tiene  tal   valor   que  podría  modificar  sustancialmente  el  juicio  positivo  de  responsabilidad  penal  que  se  concretó  en  la  condena del procesado. Dicha  prueba  puede  versar  sobre evento hasta entonces desconocido (se demuestra que  fue  otro  el  autor del delito) o sobre hecho conocido ya en el proceso (muerte  de  la  víctima,  cuando  la  prueba  ex novo demuestra que el agente actuó en  legítima  defensa), por manera que puede haber prueba nueva sobre hecho nuevo o  respecto  de  variantes  sustanciales  de  un  hecho  procesalmente conocido que  conduzca   a   la   inocencia   o  irresponsabilidad  del  procesado”1.   

Una  vez precisado lo anterior, para adoptar  la  decisión  que  en  derecho corresponda se impone por elementales razones de  método   descomponer  el  recaudo  probatorio  así:  Primero,  pruebas  nuevas  aportadas  por  la  demandante; segundo, nuevos elementos probatorios recaudados  en  este  trámite y, tercero, aportes novedosos de declarantes ya escuchados en  el  proceso,  todo  lo  cual será valorado respecto del acervo demostrativo que  sirvió  de  fundamento  al  fallo  de  condena  proferido  contra  ABELARDO TROMPETA JOAQUI.   

1.-            Pruebas   nuevas   aportadas   por  la  demandante.   

Advierte   la   Sala  que  de  los  medios  probatorios  aportados  por  la  defensa  junto  con  el  libelo,  sólo  tienen  carácter   estrictamente   novedoso  los  certificados  de  registro  civil  de  nacimiento  de  Abelardo  Trompeta  Rivera  y  ABELARDO  TROMPETA JOAQUI,  así  como  las  dos  constancias expedidas por el Gobernador del  Cabildo  Indígena  del  Resguardo  de  Corinto  López  Adentro,  una  sobre la  diferente   residencia   que   dentro   del  mismo  Resguardo  Indígena  tienen  Abelardo   Trompeta  Rivera  (vereda    San    Pedro)    y    ABELARDO   TROMPETA  JOAQUI  (vereda  Yarumales).  La  otra, referida a que  ante   el   Gobernador  comparecieron  Emiliano  Capaz  Huetia,  Miguel  Trochez  Trompeta,  Yanuba  Trochez  Trompeta, Gener Casamachin  Trochez  y  Mariela  Sancho  Rojas a declarar sobre la  inocencia   de  ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI  respecto del homicidio de Basilio Trochez  Ipia.   

Las  mencionadas  pruebas  nuevas  permiten  establecer  que  en  el Resguardo de Corinto López Adentro existen dos personas  cuyo   nombre   y   primer   apellido   es   igual,   es   decir,   Abelardo  Trompeta, pero que difieren en su  segundo  apellido,  dado que el residente en la vereda Yarumales es JOAQUI,  mientras  que  quien habita en la  vereda     San     Pedro    es    Rivera.   

Adicionalmente   se  puede  demostrar  que  Abelardo   Trompeta  Rivera  nació  en  Corinto  el  21 de marzo de 1967, tiene 38 años de edad, es hijo de  María  Angelina  Rivera  y  Antonio Trompeta Ul, en tanto  que  ABELARDO TROMPETA JOAQUI  nació  en  el  mismo  municipio  el 18 de julio de 1976, cuenta con 29 años de  edad,   es  hijo  de  Encarnación  Joaqui   y   Luis   Trompeta   Mesa.   

          En  cuanto  se refiere a la segunda de las certificaciones expedidas  por  el  Gobernador  del  mencionado  Cabildo Indígena encuentra la Sala que en  ella  se  expresa  que  Emiliano  Capaz Huetia, Miguel  Trochez  Trompeta,  Yanuba  Trochez Trompeta, Gener Casamachin Trochez y Mariela  Sancho  Rojas  “manifiestan  que  nunca  se les preguntó por el segundo apellido del verdadero responsable y  que  las  manifestaciones  realizadas  ante  la  Fiscalía  Seccional  y ante el  Juzgado    de    Circuito   de   Caloto,   Cauca,   se   hicieron   contra   Abelardo  Trompeta  únicamente,  pero   jamás  pensaron  que  su  omisión  respecto  al  segundo  apellido  del  responsable   fuera   a  traer  como  consecuencia  la  hoy  presentada,  y  que  quieren   aclarar   que   el  segundo  apellido  del  responsable  de  estos  hechos es RIVERA y no JOAQUI”  (subrayas fuera de texto).   

          De  la  referida certificación puede concluirse sin dificultad que,  en  efecto,  existió  un  yerro  en punto de la adecuada individualización del  responsable     del     homicidio     en     Basilio  Trochez,  error  que  determinó  la  condena  de  una  persona inocente, como más adelante se dilucidará.   

También constituye prueba nueva la copia del  fallo  de tutela proferido por esta Sala el 19 de diciembre de 2003 con ponencia  del  Magistrado  doctor  Alfredo Gómez Quintero, a través del cual se declaró  que  los  falladores de primero y segundo grado incurrieron en vía de hecho por  defecto  fáctico  al  no individualizar adecuadamente al condenado y desconocer  la  “realidad probatoria”  y  por  ello,  se  accedió  al  amparo constitucional solicitado como mecanismo  transitorio  a  fin  de  proteger  los  derechos  fundamentales  a  la dignidad,  libertad   y   debido  proceso  de  ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI, fueron suspendidos los efectos de la sentencia  condenatoria   dictada   en   contra  de  éste  y  fue  dispuesta  su  libertad  inmediata.   

2.            Nuevo  elemento  probatorio recaudado en  este trámite.   

          Oficiosamente  se dispuso en el curso de esta actuación escuchar en  declaración  a  María  Dominga Ley Campo,  quien  no  había  rendido  testimonio  en la actuación, la cual  expuso  con  precisión que “ABELARDO, el que mató a  BASILIO    es   de   la   vereda   San   Pedro   de  Corinto”  (subrayas  fuera  de texto) pues lo conoce  desde  hace  años  y  que “el papá se llama ANTONIO  TROMPETA”.   

Además,  al  serle  exhibida  la  tarjeta  alfabética  de  ABELARDO  TROMPETA JOAQUI  (fol.  45 c.o) afirmó que este no fue el que mató a Basilio    Trochez   y   que   inclusive  “es  mucho  más  joven que el homicida  porque  el  otro es de mucha más edad”  (subrayas fuera de texto).   

          Como  puede  observarse,  la declarante es enfática es descartar la  autoría  del  condenado  TROMPETA  JOAQUI  en  el  homicidio  que  fue objeto de investigación, a la vez que  precisa  que  quien  cometió  tal  delito fue Abelardo  Trompeta,  residente  en  la vereda San Pedro, hijo de  Antonio     Trompeta,  información  que no corresponde al accionante, quien como ya se dijo, reside en  la  vereda  Yarumales,  es  hijo  de  Luis  y Encarnación y  a  la  postre  es en verdad menor que la persona a quien la testigo señala como  autora del referido homicidio.   

3.             Aportes  novedosos  de  declarantes  ya  escuchados en el proceso.   

Las declaraciones extraproceso rendidas ante  la  Notaría  Única  de  Corinto  por  Emiliano Capaz  Guetia   y  Yanuba  Trochez  Trompeta,  no  tienen  en  principio  el  carácter de  pruebas  nuevas,  dado  que  sus  testimonios  fueron  recepcionados  dentro del  proceso que culminó contra el accionante.   

          Ahora,  en  punto  de la noción de hecho nuevo ha precisado la Sala  que  se trata de “todo acaecimiento o suceso fáctico  vinculado  al  hecho  punible  materia  de  investigación,  del cual no se tuvo  conocimiento  en  ninguna de las etapas de la actuación judicial, de manera que  no  pudo  ser  controvertido”. Y que por prueba nueva  se  entiende  “todo mecanismo probatorio (documental,  pericial  o  testimonial)  no incorporado al proceso, que da cuenta de un evento  desconocido  (se  demuestra  por  ejemplo que fue otro el autor del hecho), o de  una  variante  sustancial de un hecho conocido en las instancias, cuyo aporte ex  novo  tiene  la  virtualidad de derruir el juicio positivo de responsabilidad (o  de  imputabilidad)  que  se  concretó  en  la  decisión de condena”2.   

No obstante lo anterior, advierte la Sala que  en  ocasiones  también  cuentan  con  el  anunciado carácter novedoso aquellos  elementos  de  juicio  que  si  bien forman parte integral de un medio de prueba  oportuna  y  legalmente  aportado  al  proceso, suministran con posterioridad al  fallo  informaciones no conocidas y por tanto, no controvertidas ni valoradas al  tiempo  de  los debates con virtud para demostrar la inocencia o inimputabilidad  del   sentenciado,   como  ocurre  por  ejemplo  con  aquellas  ampliaciones  de  testimonios  que  sin  constituir  una retractación o variación esencial de lo  inicialmente  expuesto,  aportan mayores y contundentes datos capaces de develar  la  injusticia de las decisiones de fondo adoptadas en el proceso cuya revisión  se solicita.   

Así   pues,  lo  cierto  es  que  en  las  declaraciones  rendidas  por  Yanuba  Trochez Trompeta  y     Emiliano    Capaz  Huetia  en  la  fase  de  la  instrucción,  estos  se  refieren    al    autor    del    homicidio    únicamente   como   Abelardo  Trompeta.  Pese  a  ello, en los  testimonios  extraproceso  recepcionados por la Notaría de Corinto y que fueron  aportados  por  la  demandante  como  fundamento  de  la  acción  de revisión,  precisan     que     el    homicida    de    Basilio  Trochez fue Abelardo Trompeta  Rivera,   hijo  de  Antonio  Trompeta  y  María Angelina  Rivera.  Además  puntualizan  que el autor del delito  corresponde    a    una    persona    diferente    al   condenado   ABELARDO TROMPETA JOAQUI.   

Como  fácilmente  puede  observarse, no hay  duda  que  si  bien  el  testimonio  de los referidos ciudadanos ya obraba en el  proceso  original,  lo cierto es que con posterioridad al fallo ejecutoriado han  suministrado  una  información  adicional  de  índole  novedosa en punto de la  verdadera  identidad del autor del homicidio, aporte que fue desconocido durante  el  tiempo  de  los  debates,  pero que ahora desvirtúa de manera ostensible la  atribución    de    justicia    contenida    en    los    fallos    objeto   de  revisión.   

Es  necesario  resaltar  que los mencionados  declarantes  no  varían  ahora  de  manera  alguna su testimonio inicial, ni se  retractan  de  lo  dicho  durante la investigación, en cuanto ahora informan de  manera  novedosa  el  segundo  apellido  del  homicida, el cual no expresaron al  rendir   sus   declaraciones   ante   los   funcionarios  judiciales  ni  fueron  interrogados  sobre  el  particular, pese a tratarse de un dato fundamental para  la  investigación  y  que  por  lo  tanto,  no  fue objeto de valoración ni de  contradicción en el curso del diligenciamiento original.   

          En  suma,  estima  la  Sala  que  con  base  en  las  nuevas pruebas  aportadas  por  la  defensa,  la  declaración  practicada  en  el curso de este  trámite  y  la nueva información entregada por quienes ya habían declarado en  el  curso  del  proceso, todas ellas valoradas en conjunto con los demás medios  probatorios  obrantes  en la actuación, consigue acreditarse sin duda alguna la  inocencia    del    sentenciado    ABELARDO   RIVERA  JOAQUI   respecto   del   homicidio  de  Basilio Trochez Ipia.   

          Tales   novedosos  elementos  demostrativos  se  ofrecen  dignos  de  credibilidad,  toda  vez  que  no  se  advierte  interés  alguno en quienes los  suministran   en   faltar   a   la  verdad,  más  aún  cuando  entregan  datos  pormenorizados  del  suceso investigado y que por una muy deficiente   actividad   judicial  en  punto  de  la  individualización  del  procesado,  amén  de  la precaria defensa técnica que tanto en el sumario como  en  el  juicio  tuvo  el sentenciado ABELARDO TROMPETA  JOAQUI,  no  consiguió  esclarecerse  la  verdadera  identidad  del homicida de Basilio Trochez    y    condujo    a    la    injusta   condena   del   mencionado  ciudadano.   

          Adicional  a lo expuesto es preciso indicar que mediante resolución  del   24  de  junio  de  1999  la  Fiscalía  Seccional  de  Caloto  ordenó  el  emplazamiento  de  ABELARDO TROMPETA JOAQUI,   por   considerar  que  “el  presunto  sindicado  se  encuentra identificado de conformidad con la Certificación de la  Registraduría  del Estado Civil de Corinto”, sin que  en el expediente figure la referida certificación.   

          Además,       Abelardo      Trompeta  Rivera   concurrió   al  Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  de  Corinto  a  notificarse de la decisión por cuyo medio el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Caloto  fijó  fecha  y  hora  para  continuar  con la  realización  de  la  audiencia  pública (fol. 96 vto), identificándose con la  cédula  de  ciudadanía  número 6.312.224 de San Francisco-Florida (Valle), en  tanto    que    el    referido    documento   de   identidad   de   ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI  corresponde al  10.632.780 de Corinto.   

Igualmente  se  tiene que durante la primera  sesión  de  la  mencionada diligencia el testigo Gener  Casamachín  Trochez  contestó al ser interrogado por  el    homicidio    de   Basilio   Trochez:   “El  autor  fue  Abelardo  Trompeta  Rivera,  hijo  de Antonio Trompeta y la mamá Fidelina  (sic)   Rivera”  (subrayas  fuera de texto). No obstante, tan clara respuesta no  fue   tenida   en  cuenta  por  el  a  quo  en  punto  de proceder a individualizar adecuadamente al procesado  y,   sin   más,   condenó   a   ABELARDO   TROMPETA  JOAQUI, decisión que con igual ligereza por parte del  Tribunal  Superior  de  Popayán  sobre  el particular fue confirmada en segundo  grado  y  la  cual  fue  a  la  postre  notificada  personalmente a Abelardo Trompeta Rivera.   

          Resta  señalar que el asunto objeto de estudio no corresponde a una  situación  de  homonimia, en tanto que, como quedó establecido a partir de los  referidos  elementos  de prueba, la conclusión a la que razonablemente se llega  es  a  la  de  que  la  jurisdicción  penal  en  sus dos instancias, sometió a  investigación  y juzgamiento y luego condenó a persona distinta a la autora de  los  hechos,  en razón, se repite, a que se dejó de tener en cuenta el segundo  apellido  del  procesado, que en este particular asunto era fundamental en orden  a  la  individualización  de  quien  fue  señalado  desde  un  comienzo  de la  investigación  como  el  presunto  autor del homicidio de que resultó víctima  Basilio         Trochez        Ipia.   

          Si  lo  anterior  es  así,  como  en  efecto lo es, una conclusión  adicional  irrumpe  con  fuerza  incuestionable  y  es  la  relacionada  con  la  inocencia    del    sentenciado   ABELARDO   TROMPETA  JOAQUI,  dada  su  clara ajenidad en los hechos de que  aquí  se  ha  dado cuenta, todo lo cual sustenta la prosperidad de la causal de  revisión  a  cuyo amparo se formuló la demanda génesis del presente trámite,  esto  es  la  tercera  prevista en el artículo 220 del estatuto procesal penal,  para  dejar  sin  efecto los fallos de primera y segunda instancia, consecuencia  procesal    inmediata    prevista    por    el    artículo   227   ejusdem,  decisión  que  la Sala adoptara  compartiendo  el  concepto  emitido  por  el Procurador Segundo Delegado para la  Investigación y el Juzgamiento.   

CUESTION  FINAL   

          En  punto  de  las  restantes  consecuencias de la rescisión de los  referidos  fallos,  de conformidad con la preceptiva contenida en el numeral 2º  del  artículo  227  de  la  Ley  600 de 2000 se dispondrá la restauración del  proceso  a  partir,  inclusive, de la resolución de fecha agosto 2 de 1999, por  cuyo  medio  la  Fiscalía  Seccional  de  Caloto  declaró  persona  ausente  a  ABELARDO  TROMPETA JOAQUI sin  previa  y  legalmente  haber  procedido a su individualización, siendo del caso  precisar  que  las pruebas practicadas o aducidas en forma legal a la actuación  conservarán plena validez.   

          Para  tal  efecto,  se  dispondrá  que  las diligencias regresen al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Caloto  para  que,  previas  las  constancias  pertinentes  en  los  libros  radicadores, a su turno las remita a una Fiscalía  Seccional  con  sede  en  el  mismo circuito, distinta de la que intervino en la  etapa  instructiva,  con  el fin de que se adopten las decisiones pertinentes en  cuanto   a   la  situación  del  ciudadano  ABERLARDO  TROMPETA   JOAQUI   y   a  los  fines  mismos  de  la  investigación   previstos   en   el   artículo   331   del  estatuto  procesal  penal.   

          Igualmente    se    precisará   que   el   condenado   ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI seguirá gozando  de  su  libertad  personal  en  las mismas condiciones dispuestas en el fallo de  tutela  proferido  por esta Sala el 19 de noviembre de 2003 sobre el particular,  hasta  cuando  el  funcionario  competente  decida de  manera definitiva sobre su situación procesal.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

         1.                      DECLARAR  fundada la  causal   tercera   de  revisión  invocada  por  la  defensora  de  ABELARDO TROMPETA JOAQUI.   

         2.                      DEJAR  SIN EFECTO las  sentencias  de  primera  y segunda instancia proferidas por el Juzgado Penal del  Circuito  de Caloto el 16 de mayo de 2001 y por el Tribunal Superior de Popayán  el  30  de agosto del mismo año, respectivamente, por cuyo medio se condenó al  procesado   ABELARDO   TROMPETA   JOAQUI  como  autor  penalmente  responsable  del  delito de homicidio en  Basilio  Trochez Ipia, así  como  la  actuación surtida a partir, inclusive, de la  resolución  del  2  de agosto de 1999, por cuyo medio la Fiscalía Seccional de  Caloto lo declaró persona ausente.   

         3.                       REGRESAR  el proceso  al  Juzgado  de  origen para que, a su turno lo remita a una Fiscalía Seccional  con  sede  en  el  mismo  circuito,  distinta  de  la  que intervino en la etapa  instructiva,  con el fin de que adopte las decisiones pertinentes en cuanto a la  situación  de  ABELARDO  TROMPETA JOAQUI  y a los fines previstos en el artículo 331 del estatuto procesal  penal.   

4.          PRECISAR  que  el   referido   ciudadano   seguirá   gozando   de   su  libertad  en   las  mismas  condiciones  dispuestas  en  el  fallo  de  tutela  proferido   por   esta   Sala   el   19   de   noviembre   de   2003   sobre  el  particular  hasta  cuando el  funcionario  competente  decida  de manera definitiva  sobre su situación.   

         5.                      ORDENAR     la  cancelación  de  las  órdenes  de  captura  libradas en contra de ABELARDO  TROMPETA  JOAQUI por razón del  referido proceso.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 YESID      RAMIREZ  BASTIDAS   

FRANCISCO   ACUÑA   VIZCAYA                      JAIME CAMACHO FLOREZ   

                  Conjuez                                                                           Conjuez   

MIGUEL    CORDOBA    ANGULO                            SOLEDAD    CORTES    DE  VILLALOBOS   

       Conjuez                                                                     Conjuez               –  Excusa  justificada                                                                                       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Providencia  del 18 de febrero de 1998. Rad 9901. M.P. Dr. Carlos Eduardo Mejía  Escobar.  También  en  decisiones  del 1º de diciembre 1º de 1983. Rad. 1983.  M.P.  Dr.  Alfonso  Reyes  Echandía y 22 de abril de 1997. Rad. 12460. M.P. Dr.  Fernando Arboleda Ripoll, entre otras.   

2   Providencia  del  9  de  febrero  de  2005.  Rad.  23018. M.P. Dr. Mauro Solarte  Portilla.     

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