22398(07-12-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22398  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 095.  

          Bogotá    D.C.,    diciembre   siete   (7)   de   dos   mil   cinco  (2005).   

VISTOS  

          Se  decide  lo  que  en  derecho  corresponda  en  relación  con la  petición  presentada  por  el procesado CARLOS ALBERTO  TERREROS  PÉREZ,  a  través  de  la  cual manifiesta  acogerse   a   los   términos   y   beneficios  previstos  en  la  Ley  975  de  2005.        

ANTECEDENTES RELEVANTES  

               Por intermedio de su defensor, el  procesado  CARLOS ALBERTO TERREROS PÉREZ interpuso  y  sustentó  mediante  demanda recurso extraordinario de  casación  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Villavicencio  el 9 de diciembre de 2003, por cuyo medio confirmó  la  proferida  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de la misma ciudad el 7  de  marzo  de  igual año, que lo condenó como autor penalmente responsable del  delito  de  secuestro  extorsivo  agravado a las penas principales de veintiocho  (28)  años  de  prisión  y multa de tres mil (3.000) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas por el término de diez (10) años.      

         

El  2 de junio de la anualidad siguiente, al  encontrarse  satisfechas  las  exigencias  legales previstas en el artículo 212  del  estatuto  procesal  penal,  se  admitió la demanda y, consecuentemente, se  ordenó  remitir  la  actuación  al  Procurador  Delegado  para que emitiera el  correspondiente  concepto,  en  donde  se  encontraba el expediente con ese fin,  antes  de  que  el procesado elevara la solicitud que concita la atención de la  Sala.        

LA PETICIÓN            

          El   sindicado   CARLOS  ALBERTO  TERREROS  PÉREZ  señala  que  fue  condenado  por el delito de  secuestro   extorsivo   agravado   en   la   persona  del  médico  Édson  Armando  García  Perdomo, el cual,  según  la  Fiscalía  13 Especializada de la Unidad Antiextorsión y el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Villavicencio, se ordenó por la  agrupación  guerrillera  FARC EP. “que igualmente se  atribuyó  el  hecho”.    En  ese sentido,  resalta  varios  apartes  de la sentencia “que sirven  de    sustento    a    las    afirmaciones    de    las    citadas   autoridades  judiciales”.   

          De  acuerdo  con  lo establecido por dichos funcionarios judiciales,  continúa,  se  cumple  con la exigencia prevista en el parágrafo del artículo  10°  de  la Ley 975 del 25 de julio de 2005, al reconocerse en sus providencias  “la  pertenencia  del  suscrito al grupo guerrillero  FARC   EP,   a   la   que   igualmente   se   le   atribuye   la   autoría  del  secuestro”.      

          Acto  seguido,  indica  que  es  su  voluntad  libre  y  espontánea  reincorporarse  plenamente  a  la sociedad y a la vida civil, lo que corresponde  con   los   objetivos   determinados  en  el  artículo  1°  de  la  mencionada  ley.   

          Igualmente,  advierte  que  ni la conducta ni los hechos materia del  proceso   por  el  que  fue  condenado  tienen  relación  con  los  delitos  de  narcotráfico  ni  enriquecimiento  ilícito,  como  así  se  corrobora  en  la  actuación,   en   donde   no   obra   la   más   leve   referencia   a   tales  hechos.   

          Del  mismo  modo,  alude  que  también expresa su voluntad  de  cumplir  con  todas  las  exigencias  y  requisitos  que se necesitan durante el  trámite  de  esta  petición e indica que tiene la intención de resocializarse  mediante  trabajo, estudio y enseñanza durante el tiempo que dure privado de su  libertad, así como a cesar toda actividad ilícita.   

Con  fundamento  en lo expuesto “y  de  conformidad con lo establecido en la Ley 975 de 2005 en su  parágrafo  del  art. 10, art. 3, 11 y concordantes, expresamente les manifiesto  que  me  acojo  a  los  términos  y  beneficios de la citada ley”.   A  consecuencia  de esta manifestación solicita, en primer  lugar,  se  imprima el trámite que corresponde a su petición;  en segundo  lugar,  se  suspenda  la ejecución de la pena impuesta en su contra dentro  de  este  proceso  y, en tercer orden, previo el trámite de ley y acorde con lo  normado  en  los  artículos  3  y  29  de  la  Ley  975  de  2005  “se  reemplace  la  condena  que  me  fue  impuesta  por  una pena  alternativa   prevista   en   el   ya   mencionado   artículo   29  de  la  Ley  invocada”.            

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  Sala  ha insistido que en los casos en que se ventila el recurso  de   casación  “nada  puede  resolver  distinto  al  recurso  extraordinario  basado en la demanda y aquellas peticiones relacionadas  con  el  desistimiento  de  la  impugnación,  la designación de defensor y, en  general    solicitudes    sobre    información    acerca    del    estado   del  proceso”1.        

          Así  mismo, en el auto del 6 de octubre de 2004, radicación 22240,  se  precisó  que  a pesar de que el conocimiento del juez de primera instancia,  mientras  se  tramita  el  recurso  extraordinario de casación, se restringe al  tema  de  la  libertad del procesado, de conformidad con la previsión contenida  en  el  artículo  19 de la Ley 553 de 2000, frente a aspectos diversos también  le  asiste  competencia  a  este  mismo  funcionario,  pues ello no puede quedar  “en    estado    de   indefinición”.   

No obstante lo anterior, en lo que concierne  a  la  aplicación  de  los procedimientos previstos en la Ley 975 de 2005, cuya  vigencia  inició,  conforme  a  su  artículo  72,  “a  partir  de  la  fecha  de su promulgación”, la cual se  produjo  con el diario oficial 45.980 del 25 de julio de 2005, estima la Sala se  establece  una  competencia  excluyente  a  la  Fiscalía General de la Nación.   

En  efecto,  para  alcanzar  los beneficios  allí  previstos,  bien  sea  por la vía de la desmovilización colectiva (art.  10°)  o  de la desmovilización individual (art. 11), la fase judicial comienza  con  la  intervención  de  la  Fiscalía General de la Nación, a través de la  Unidad  Nacional  para  la Justicia y la Paz, como lo precisa el artículo 16 de  esa normatividad al señalar que:   

“Recibido  por  la  Unidad  Nacional  de  Fiscalía  para  la  Justicia  y  la  Paz,  el, o los nombres de los miembros de  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la  ley dispuestos a contribuir de  manera  efectiva  a  la  consecución de la paz nacional, el fiscal delegado que  corresponda, asumirá de manera inmediata la competencia para:   

16.1  Conocer de las investigaciones de los  hechos  delictivos  cometidos  durante y con ocasión de la pertenencia al grupo  armado organizado al margen de la ley.   

16.2  Conocer  de  las  investigaciones que  cursen en contra de sus miembros.   

16.3  Conocer  de  las  investigaciones que  deban  iniciarse  y  de  las  que  se  tenga  conocimiento  en  el momento o con  posterioridad          a          la          desmovilización…”.   

Dicha  unidad  se  crea  por  virtud  de lo  dispuesto   en   el   artículo  33  de  la  referida  ley,  en  los  siguientes  términos:     

“Artículo     33.     Unidad  Nacional de Fiscalía para la Justicia y la Paz.  Créase  la  Unidad  Nacional  de Fiscalía para la Justicia y la  Paz,   delegada  ante  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial,  con  competencia  nacional  e  integrada en la forma en que se señale en la presente  ley.   

Esta   unidad  será  la  responsable  de  adelantar  las  diligencias  que por razón de su competencia, le corresponden a  la  Fiscalía  General  de  la Nación, en los procedimientos establecidos en la  presente ley.   

La  Unidad  Nacional  de  Fiscalía  para la  Justicia  y  la  Paz  tendrá  el  apoyo  permanente  de  una unidad especial de  policía  judicial,  conformada por miembros de las autoridades que corresponda,  con  dedicación  exclusiva,  permanente   y  con  competencia  en  todo el  territorio   nacional…”.   (negrillas   fuera  de  texto).   

De  lo  anterior se desprende sin dificultad  alguna  que  es  a  los  fiscales  delegados que conforman esta Unidad a quienes  corresponde  inicialmente  adelantar  los  procedimientos previstos en la Ley de  Justicia y Paz.   

En  ese  orden  de  ideas,  es claro que por  virtud  de lo dispuesto en la misma Ley 975 y a que la competencia de la Sala se  circunscribe  fundamentalmente  a  lo  relacionado  con  el  trámite   del  recurso  de  casación,  corresponde  a  la Unidad Nacional de Fiscalía para la  Justicia  y  la  Paz  pronunciarse  en relación con la petición elevada por el  procesado  CARLOS  ALBERTO  TERRERO PÉREZ.   

Así  las  cosas,  a la mencionada Unidad se  remitirá  copia de la petición suscrita por el procesado y de sus anexos, para  que como autoridad competente adopte la decisión que corresponde.   

Finalmente,  oportuno se ofrece precisar que  el   trámite   del   recurso  extraordinario  de  casación  no  sufre  ninguna  alteración  por virtud de la solicitud elevada por el procesado, por lo cual se  impone  devolver  el  expediente  a  la  Procuraduría  Delegada  para que emita  concepto  sobre  la  demanda,  en los términos previstos  el artículo 213  del estatuto procesal penal.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.-  ABSTENERSE  de emitir pronunciamiento  en   relación  con  la  solicitud  presentada  por  el  procesado  CARLOS  ALBERTO  TERREROS  PÉREZ, por las  razones expuestas en la parte considerativa de este auto.   

2.-  REMITIR  por  competencia  copia  de  la  referida  solicitud  y  de  sus  anexos, a la Unidad  Nacional  de  Fiscalía  para la Justicia y la Paz de la Fiscalía General de la  Nación, para que adopte la decisión que corresponda.   

          3.-   DEVOLVER   el   expediente   a   la  Procuraduría  Delegada  para que emita concepto sobre la demanda de acuerdo con  lo previsto en el artículo 213 del estatuto procesal penal.   

Notifíquese y cúmplase,  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS             YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   Secretaria     

1  Al  respecto,  véanse decisiones del 6 de octubre de 2004, rad. 22240; 10 de agosto  de  1987,  rad.  1984;  del 19 de diciembre de 1997, rad. 13969 y del 15 de  diciembre de 2000, rad. 12687.       

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *