22355(09-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22355   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 49  

Bogotá, D. C., nueve (9) de junio del dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  si  es procedente admitir la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de ÓSCAR EMIRO QUINTERO  ASCANIO,   contra  la  sentencia  dictada  el  29  de  agosto  del 2003 por el  Tribunal Superior de Bogotá.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          En  desarrollo  de un altercado que se presentó el 17 de noviembre  del   2001   en   esta   ciudad   entre   Ómar  Oviedo  Puerto  y  ÓSCAR          EMIRO          QUINTERO          ASCANIO,  cuando ambos  conducían  sus  respectivos  vehículos automotores, éste le hizo a aquél dos  disparos con arma de fuego que le ocasionaron la muerte.   

          El  14  de marzo del 2002, un fiscal seccional de Bogotá acusó al  señor  QUINTERO ASCANIO por  los  delitos de homicidio y porte ilegal de armas. La resolución fue confirmada  el  6  de  mayo  siguiente  por  un fiscal delegado ante el Tribunal Superior de  Bogotá que, sin embargo, agravó el ilícito contra la vida.   

          Celebrada  la  audiencia  pública,  el  25  de octubre del 2002 el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  lo  condenó  a 25 años de prisión por  homicidio  agravado  y  lo  absolvió  del  porte ilegal de armas. La sentencia,  impugnada  por  la  defensa,  fue  confirmada  el  29  de agosto del 2003 por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, pero con la reforma que se trataba de homicidio  simple. En consecuencia, redujo la pena a 13 años de prisión.   

LA DEMANDA  

          El    defensor   del   señor   QUINTERO  ASCANIO  acusa  la sentencia de segunda instancia por  violar  de  manera  directa  la  ley  sustancial,  por  falta de aplicación del  artículo 57 del Código Penal.   

Después  de  transcribir  un  párrafo del  fallo  en  el  que el Tribunal se refiere a la improcedencia de la atenuante por  ira  o  intenso  dolor,  el  libelista,  quien  dice respetar los alcances de la  causal  aducida  y,  por  ello,  aceptar  los hechos declarados y probados en la  sentencia,   le   reprocha   al  Ad  quem   

“… abandonar el estudio de la aplicación  de  la diminuente, tan solo por el hecho de no haberlo advertido en su injurada,  cuando  se  repite,  no  existe  norma  constitucional  o  legal  que conmine al  procesado  a  su  confesión  o  a  decir  la  verdad, cuando bien había podido  guardar silencio”.   

Agrega  que  la  única  razón  para  no  reconocer  esa  circunstancia  era  que  se  hubiese demostrado que QUINTERO  ASCANIO actuó como instigador,  lo que no ocurre en este caso pues, por el contrario,   

“Coruscante  evidencia  se encuentra en el  proceso  en que denota que el señor OMAR OVIEDO PUERTO, se encontraba alicorado  y  ese  estado  psíquico  produce  cierto grado de impulsividad, lo que se haya  demostrado  con  que las declaraciones indican que el vehículo que conducía el  interfecto  superó  a  varios carros que por allí transitaban con el objeto de  atravesar  este en frente del de OSCAR QUINTERO ASCANIO en señal pendenciera de  desafío.”   

“Dicha circunstancia causó en el procesado  una  inmediata  reacción  a  dicha  provocación que se enmarca el “estado de  ira” que reclama el artículo 57 del C. P.”.   

CONSIDERACIONES  

          De  acuerdo  con  lo  dispuesto por el artículo 213 del Código de  Procedimiento  Penal, en armonía con el numeral 3º. del artículo 212 ibídem,  la  Sala  inadmitirá la demanda de casación y ordenará devolver el expediente  al Tribunal de origen, por las siguientes razones:   

          1.  La  violación  de  la  ley  sustancial que el numeral 1º. del  artículo  207  del  estatuto  procesal  erige  en  causal  de  casación, puede  producirse por dos vías diferentes:   

a)  De  manera  directa,  porque el juez se  equivoca  en  la  aplicación  de  la normativa que corresponde a los hechos que  declara  probados  en  la  sentencia.  Esto  puede  producirse  i)  por falta de  aplicación  o exclusión evidente del precepto llamado a regir el caso; ii) por  aplicación    indebida    de    la    norma   y,   iii)   por   interpretación  errónea.   

          b)  De  manera  indirecta,  porque  la  transgresión  de la ley se  produce  mediada  por  un  error  de  hecho  o  de derecho en la apreciación de  determinada prueba.   

          2.  Por  esto,  cuando  se  aduce  la  violación directa de la ley  sustancial,  como  el  yerro  que se le atribuye al Ad  quem  es  puramente jurídico, el estudio que realiza  el  demandante  debe  ser  de la misma naturaleza. Ello implica aceptar tanto la  valoración  probatoria  consignada  en  el fallo, como los hechos que en él se  declararon demostrados.   

          3.  El  numeral 3º. del artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal ordena que la demanda contenga   

          “3.  La  enunciación  de  la  causal y la formulación del cargo,  indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas que el  demandante estime infringidas”.   

          4.  La  demanda  presentada por el defensor del señor QUINTERO  ASCANIO  invoca  como causal la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  y  acusa la sentencia por no haber  aplicado  el  artículo  57  del Código Penal. Pero en el desarrollo del cargo,  en  lugar  de  señalar los hechos reconocidos por el  fallador  que  configuraban  la circunstancia prevista en la norma cuya falta de  aplicación  reprocha,  el  recurrente  se  dedica  a  construir  él  mismo tales supuestos fácticos a partir de su particular examen  de  la  prueba,  procedimiento  que,  como  se deduce de lo dicho, contraría la  técnica propia del motivo de casación aducido.   

          Y  ahonda  aun  más  su equívoco, cuando “considera infringidas  las siguientes normas…”. Y agrega:   

          “Artículo  57  del  C.  Penal  o  ley  599 de 2000, por cuanto se  considera  que  independientemente  de  la  posición  procesal  que asumiera el  sujeto  sindicado,  lo  único  que  obsta  para  descartar la aplicación de la  diminuente   lo   era   que   estuviera   demostrado  que  OSCAR QUINTERO ASCANIO hubiere sido el provocador  de  la  tragedia  y  ahora  pese a ello estuviera tratando de favorecerse con un  tratamiento punitivo más benigno”.   

          “Artículo  20  del  C.P.P.  o  Ley 600 de 2000, que indica que el  funcionario   interviniente   en  la  instrucción  o  juzgamiento  debe      investigar     tanto     lo     favorable     como     lo  desfavorable. Si ha de observar que su conducta por la  cual  fue  declarado  responsable, es coruscante que lo hizo en presencia de una  causal  de menor punibilidad o de ausencia de responsabilidad, deberá aplicarla  y  NO  esperar  a  que  el sindicado o su defensor así lo indiquen, pues muchas  veces  ni  uno ni otro se dan cuenta que están en presencia de las causales que  lo  favorecen  y  no  solo porque no lo digan ni el defensor ni el procesado, la  judicatura   está   relevada   de   hacerlo,   so   pena   de   vulnerar   este  principio”.   

          El  actor,  como  fácilmente  se  percibe,  se  fue  de  la causal  formulada. Se alejó totalmente de ella.   

          5.  En  estas  condiciones,  es evidente que si los fundamentos del  cargo  no  corresponden  a  la  causal  que  se invoca, se incumple la señalada  exigencia  del  artículo  212 del estatuto procesal y, por lo tanto, la demanda  debe ser inadmitida.   

              En mérito de lo expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  señor ÓSCAR EMIRO  QUINTERO  ASCANIO contra la sentencia dictada el 29 de  agosto  del  2003  por el Tribunal Superior de Bogotá.  En  consecuencia, se ordena devolver el expediente al  Tribunal de origen.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                           JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                                MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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