22349(12-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22349   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.170  

Bogotá D.C., doce (12) de septiembre de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de fondo en sede de  casación  acerca  de  la eventual violación de la garantía del debido proceso  de  los enjuiciados HERVIS FRAN REY REY y ALEXÁNDER CÁRDENAS PACABITA respecto  de  la congruencia que debe guardar la sentencia con los cargos formulados en la  resolución  de  acusación,  ante  el  fallo emitido el 19 de noviembre de 2003  mediante  la  cual el Tribunal Superior de Arauca confirmó la condena proferida  por  el  Juzgado  Primero  Promiscuo  del  mismo  Distrito Judicial al hallarlos  autores  del  delito de hurto calificado y agravado en concurso con porte ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal  y  lesiones personales. También en  relación  con  NESTOR  JOSÉ  RAMÍREZ CEBALLOS condenado como autor de los dos  últimos ilícitos.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

En  las  primeras  horas  del 20 de abril de  2002,    en    el    establecimiento   abierto   al   público   “El              Ritmo”  ubicado  en  la  carrera 25 con  calle  20  del barrio La Esperanza de Arauca, HERVIS FRAN REY REY, en compañía  de  NÉSTOR JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS y ALEXANDER CÁRDENAS PACABITA utilizando un  arma  de  fuego  intimidaron  al administrador Jesús Eliécer Medina Torrado, y  tras  causarle  con  un arma blanca varias heridas en su cuerpo, lo ataron a una  silla  exigiéndole  la  entrega  del  dinero  producto  de  las ventas del día  ($100.000,oo),  así  como  las  llaves  de la residencia de su padrastro, Jorge  Bahamón  Peña,  ubicada  en  la  carrera  29 N° 19-65. NÉSTOR JOSÉ RAMÍREZ  CEBALLOS  se  quedó  allí con la víctima, mientras sus compañeros ingresaron  arbitrariamente    en    la    citada    residencia    y    se   apoderaron   de  $1.490.100,oo.   

Por la presencia de la autoridad policial, se  logró  la  aprehensión  inmediata de RAMÍREZ CEBALLOS Y CÁRDENAS PACABITA, y  luego  de hacer efectiva la orden de captura librada en contra de  REY REY,  se  los  escuchó en indagatoria y su situación jurídica se resolvió mediante  proveído  del  30  de  abril  de 2002 con medida de aseguramiento de detención  preventiva,   sin   beneficio   de   la  libertad  provisional,  como  presuntos  responsables  del  delito  de  homicidio  agravado  en  el grado de tentativa en  concurso  con  hurto  calificado  y agravado y porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

Ante  la  manifestación  de  NÉSTOR  JOSÉ  RAMÍREZ  CEBALLOS  de  acogerse  a  sentencia  anticipada,  se llevó a cabo la  diligencia  de formulación de cargos en la que solamente aceptó el relacionado  con  el  ilícito  patrimonial, de manera que se rompió la unidad procesal y el  Juzgado  Primero  Promiscuo  del  Circuito de Arauca a través de fallo de 24 de  julio  de  2002  lo  condenó como autor del mismo a la pena sesenta y seis (66)  meses  y  siete (7) días de prisión, igual término que fijó para la sanción  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas    

Proseguida   la  instrucción  y  tras  su  clausura,  el  mérito  probatorio  del sumario se calificó el 25 de octubre de  2002  con  resolución de acusación contra los otros procesados por el concurso  de  delitos de homicidio agravado en la modalidad de tentativa, hurto calificado  y  agravado  y  porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal previstos en  los  artículos 103, 104 numerales 2°, 3° y 7°; 239, 240 numerales 1°, 2° y  3°  y  241 numeral 11; y 365 del Código Penal (Ley 599 de 2000), decisión que  cobijó  a  RAMÍREZ  CEBALLOS sólo por los aludidos punibles contra los bienes  jurídicos de la vida y la seguridad pública.   

En   firme   la   calificación   por   su  confirmación  de  9  de  diciembre  de 2002 por parte de la Unidad de Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Cúcuta,  la  fase  del juicio la adelantó el  Juzgado  Primero  Promiscuo  del  Circuito  de  Arauca,  despacho  que ya había  conocido  de  la actuación por razón de la sentencia anticipada otrora emitida  y  luego  de  realizar el acto público de juzgamiento, a través de fallo de 25  de  junio  de 2003 al estimar que no se configuraba el delito de homicidio en el  grado  de  tentativa,  sino un atentado contra la integridad personal y dado que  la  incapacidad  de  la víctima no superó los 30 días, condenó a HERVIS FRAN  REY  REY  y  ALEXANDER  CÁRDENAS  PACABITA como autores de los delitos de hurto  calificado  y  agravado,  lesiones personales y porte ilegal de armas, a la pena  principal  de  doce  (12) años de prisión y a la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el término de dieciséis (16) años, en  tanto  que  a  NÉSTOR  JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS lo condenó por los dos últimos  ilícitos   a  sesenta  y  dos  (62)  meses  de  prisión  y  como  sanción  de  interdicción  ciudadana  el  término  de ochenta y dos (82) meses.  Allí  mismo  les  negó  a  todos los enjuiciados la suspensión  condicional   de   la   ejecución   de   la   pena,   así   como  la  prisión  domiciliaria.   

Impugnado  el  fallo  por  los defensores de  todos  los  procesados,  el Tribunal Superior de Arauca mediante proveído de 19  de  noviembre  de 2003 lo confirmó, pero al desechar la causal consagrada en el  inciso  2°  del  numeral  4°  del  artículo 240 del Código Penal  (violencia  sobre  las personas), tenida  en  cuenta  por el a quo, que  no  fuera  imputada  en  la  resolución de acusación y advertir el error en la  determinación   punitiva  del  concurso  delictual,  redosificó  las  penas  y  manteniendo  la  ubicación  en los cuartos punitivos medios que había estimado  el  juzgador de primer grado, impuso a HERVIS FRAN REY REY y ALEXANDER CÁRDENAS  PACABITA  nueve  (9)  años de prisión y a NÉSTOR JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS tres  (3)  años  de  prisión.  Por  el  mismo  término  de  la pena privativa de la  libertad  impuesta a cada uno les fijó la sanción accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas. Tampoco les concedió el  subrogado  penal  de  la suspensión condicional de la ejecución de la pena, ni  la prisión domiciliaria.   

La defensora de HERVIS FRAN REY REY interpuso  recurso  extraordinario  y esta Sala mediante providencia de 5 de julio del año  en  curso  decidió  inadmitir  el  libelo  de casación, pero ordenó surtir al  Ministerio  Público  el traslado establecido en la ley con el propósito de que  conceptuara  sobre la eventual vulneración de garantías fundamentales de todos  los   procesados,   aún  de  los  no  recurrentes,  concerniente  a  la  debida  congruencia  entre  la  sentencia  y  los cargos formulados en la resolución de  acusación,    a    lo    cual,   en   consecuencia,   se   circunscribirá   el  fallo.1   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  destaca la necesidad de restaurar la garantía procesal de los  incriminados  ante  la falta de consonancia que advierte entre la sentencia y la  resolución  de acusación, porque en ésta no se determinaron circunstancias de  mayor  punibilidad,  como sí se consideraron en la decisión de condena, lo que  le  permitió  al  fallador  ubicarse  en los cuartos punitivitos medios, cuando  sólo    correspondía    establecer    el   ámbito   en   el   primer   cuarto  punitivo.   

En  este  orden,  precisa  que la Corte debe  hacer  uso  de  su  facultad  oficiosa  a  fin de corregir el yerro, procediendo  redosificar  la pena, la cual partiendo del primer cuarto punitivo del delito de  mayor  entidad,  esto  es,  el  hurto  calificado  y  agravado, ante los delitos  concurrentes  y  los criterios de ponderación contemplados en los artículos 31  y  61  del  Código Penal, la sanción por imponer a  HERVIS FRAN REY REY y  ALEXÁNDER  CÁRDENAS  PACABITA  correspondería  a seis (6) años y veintiséis  (26)  días,  de  prisión,  en  tanto  que  para NESTOR JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS  serían dos (2) años de prisión.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La     inclusión      de   circunstancias  de mayor  o menor  punibilidad en   

la resolución de acusación, siempre que no  hayan  sido previstas de otra manera, tiene clara trascendencia, no sólo por su  necesaria  discusión  y  contradicción  en desarrollo del proceso, sino porque  ellas  se  reflejarán en el proceso de dosificación punitiva, pues fijados los  límites  mínimos  y  máximos del delito en los que se ha de mover el fallador  teniendo  en  cuenta  las  circunstancias modificadoras de tales extremos (v.gr.  causales  de  agravación  específicas), establecerá según la concurrencia de  causales  de  mayor  o  menor punibilidad, el cuarto o cuartos dentro de los que  deberá  determinar  en  concreto  la  pena  a través de la ponderación de los  factores  concernientes  a  la  mayor  o menor gravedad de la conducta, el daño  real  o  potencial causado, la naturaleza de las causales que agraven o atenúen  la  punibilidad,  la  intensidad  del  dolo,  la  preterintención  o  la  culpa  concurrentes,  la  necesidad  de pena y la función que ella ha de cumplir en el  específico caso.   

Así,    la  providencia  acusatoria  debe  abarcar  la  conducta circunstanciada y todos los  motivos  que incidan en la punibilidad, con la imputación fáctica, esto es, la  atribución  de ésta con la  indicación  de  todos  sus  factores  y  la  imputación  jurídica mediante el  señalamiento  de  los  preceptos  legales  que  recogen el comportamiento, aún  cuando  en  la  fase  del  juicio  pueda  ajustarse la calificación jurídica a  través   del   trámite  previsto  en  el  artículo  404  de  la  Ley  600  de  2000.   

La  precisión  de  la acusación impide al  juez  agravar  la  responsabilidad  del  acusado  al  adicionar  hechos  nuevos,  suprimir  atenuantes  reconocidas  en  la  acusación  o  incluir  agravantes no  contempladas    en    ella    o   en   la   variación   de   la   calificación  jurídica,   so  pena  de  infringir  el  denominado  principio  de congruencia integrado por la correspondencia entre lo imputado, lo  juzgado y lo sentenciado.   

La   aludida  conformidad, como pilar del  debido  proceso, no sólo se  circunscribe  al  aspecto  fáctico en cuanto a la correspondencia de los hechos  consignados     en    la    acusación,  que  como  núcleo  esencial  de ésta no puede ser variado en el  fallo,  sino al jurídico en el entendido de   preservar  la  identidad  entre  la  específica     adecuación    típica  expuesta  en  la  acusación  o  en la  variación  que  de  la  misma  es  viable  hacer  en  la  fase  del juicio, con  la sentencia.   

En    este   orden,   la   acusación      se      constituye   el  marco  conceptual,  fáctico  y  jurídico  de  la  pretensión   punitiva  del  Estado,  sobre  la  cual  se  soportará   el   juicio  y  el  fallo,  garantía que a la postre se refleja en el derecho de defensa ya  que  el  procesado  no  podrá  ser  sorprendido  con  circunstancias   que  no  haya   tenido  la  oportunidad  de conocer          y          menos          de          controvertir.   

Por    lo    anterior,    en    este   caso   resulta  palmario  que  los  falladores sin consultar el pliego acusatorio  incluyeron  factores  genéricos de mayor intensidad punitiva para fijar la pena  a  partir  de  los  cuartos  punitivos  medios  y  no  en  el primer cuarto como  correspondía.   

El juez de primer grado indebidamente partió  del  rango punitivo de cuatro (4) a diez (10) años de prisión previsto para el  delito   de   hurto  calificado  cuando  media  violencia  sobre  las  personas,  desconociendo  que  la  resolución de acusación no había incluido tal evento,  pues  sólo  se  había  calificado  el  ilícito  patrimonial  por las causales  previstas  en  los  numerales 1°, 2° y 3° del artículo 240 del nuevo Código  Penal  (violencia  sobre  las  cosas, indefensión de la víctima y penetración  arbitraria  en  lugar habitado, en su orden), y luego de considerar el agravante  específico  previsto  en  el numeral 11 del artículo 351 de la Ley 599 de 2000  se  ubicó  en los cuartos punitivos al estimar “que  concurren    circunstancias    de   agravación   y   atenuación”,  para  proceder  así  a fijar en concreto la pena considerando la  correspondiente  a  los  delitos  concurrentes  en  doce  (12) años de prisión  respecto  de REY REY y CÁRDENAS PACABITA y sesenta y dos (62) meses de prisión  para RAMÍREZ CEBALLOS.   

Y  si  bien el Tribunal destacó el error en  que  incurrió el a quo en el  proceso  de  determinación  de  la  pena  al  deducir  la causal de agravación  consagrada  en el inciso 2° del numeral 4° del artículo 240 del Código Penal  (violencia  sobre  las personas) por no haber sido imputada en la resolución de  acusación,  lo  que  a  la  postre  conllevaba  la infracción del principio de  congruencia  que  debe  existir  del  fallo  con  los  cargos  formulados  en la  acusación,   incurrió   en   el   mismo   yerro  cuando  para  el  proceso  de  redosificación  punitiva  se  ubicó  en  los  cuartos medios al considerar que  concurrían circunstancias de mayor y de menor punibilidad.   

El  ámbito  de  punibilidad  de los delitos  concursantes es el siguiente:   

DELITO             

   

SANCIÓN  

Hurto       calificado       por      violencia      sobre      las  cosas           (Artículo  240  Ley 599 de 2000)             

   

3     a     8     años     [36 a 96 meses]  

Agravación  específica (artículo 241)   

(aumento   de   una   sexta  parte  a  la  mitad)             

   

42 a 144 meses  

Cuartos  punitivos             

42 meses a 67  meses 15 días   

67 meses, 16 días a 93 meses  

93   meses,   1   día  a  118  meses  15  días   

118 meses, 16 días a 144 meses  

Porte ilegal de arma  de fuego   

(Artículo 365 Ley 599 de 2000)            

1    a    4  años        [12  a  48  meses]  

Cuartos  punitivos             

12 meses a 21  meses   

21 meses, 1 día a 30 meses  

30 meses, 1 día a 39 meses  

39 meses, 1 día a 48 meses.  

Lesiones  personales -incapacidad menor a 30 días-   

(Artículo   112    Ley   599   de  2000)             

1  a  2  años [12 meses a 24 meses]  

Cuartos  punitivos             

12 meses a 15  meses   

15 meses, 1 día a 18 meses  

18 meses, 1 día a 21 meses  

21 meses, 1 día a 24 meses  

El   Tribunal   por  razón  del  concurso  delictual,  para  individualizar  la  pena para cada uno de los comportamientos,  referente   al  ilícito  de  lesiones  personales  concluyó  que  “…existen   circunstancias  genéricas  de  mayor  punibilidad,  consistentes  en que tanto los enjuiciados ALEXANDER CÁRDENAS PACABITA y HERVIS  FRAN  REY  REY  aumentaron  deliberada  e  inhumanamente  el  sufrimiento  de la  víctima,  el  señor  JESUS  ELIECER MEDINA TORRADO, al ser amordazado y herido  con  arma  blanca, además de existir una coparticipación criminal. No obstante  lo  expuesto  también  se  debe  indicar  que concurren circunstancias de menor  punibilidad       punitiva       –sic-,  las  cuales  se  traducen  en  la  carencia  de antecedentes  penales  y  al  procurar  los  condenados,  después  de  cometida  la conducta,  disminuir  o  anular  sus consecuencias, aceptando en cierta medida la comisión  de los hechos materia de investigación”.   

Por  lo  anterior,  ubicó  el  ámbito  de  movilidad  en los cuartos medios y determinó para tal punible la pena en un (1)  año  y  seis (6) meses de prisión en relación con CÁRDENAS PACABITA y HERVIS  FRAN  REY,  en  tanto  que  para  NESTOR  JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS por haber sido  “la  persona  que utilizó el cuchillo, lesionó de  manera  cruel, violenta a aquel, ocasionando siete (7) heridas en su cuerpo, por  consiguiente,  se  deberá  condenar  al  máximo  del  segundo  cuarto medio”  fijándole   un   (1)  año  y  nueve  (9)  meses  de  prisión.   

Por   el   delito   de   fabricación  y  porte ilegal de armas de fuego de   

defensa  personal  también  determinó  la  concurrencia  de  circunstancias  de  mayor  y menor punibilidad y ubicado en el  primer  cuarto  medio  punitivo les fijó a los tres procesados dos (2) años de  prisión.   

Finalmente,  ante  el  hurto  calificado  y  agravado  predicable  de REY y CÁRDENAS también estableció la pena en ochenta  y  cuatro  (84)  meses  de  prisión  dentro  del  segundo  cuarto  medio,  ante  “la  existencia  de  circunstancias  generales  de  agravación  punitiva  como  fue  la  existencia  de  coparticipación  criminal  claramente  demostrada  en  la  parte  motiva de esta providencia judicial, así  como  el  haber  aumentado  el  sufrimiento y padecimiento del administrador del  establecimiento  al  ser  no  sólo  amarrado con un lazo, lesionado en diversas  partes    del    cuerpo    y   era   –sic-  innecesarias  para  la  ejecución de sus fines ilícitos. No  obstante,   también   se   hicieron  presentes  circunstancias  de  atenuación  punitiva,  como  lo  fueron, la carencia de antecedentes penales al igual que la  aceptación  por  parte  de  los condenados acerca de la comisión de los hechos  materia  de  investigación,  según los artículos 55 del C.P. en sus numerales  1º y 5º.”   

Cumplido ésto,  por  tratarse  de  un concurso de delitos, partió del punible de mayor entidad,  esto  es,  del  hurto  calificado  y  agravado, pero a fin de no superar la suma  aritmética  determinó  la  pena  definitiva  en  nueve  (9) años de prisión,  respecto  de  ALEXANDER  CÁRDENAS  PACABITA Y HERVIS FRAN REY REY, en tanto que  para  NESTOR  JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS por los punibles de porte ilegal de arma y  lesiones personales la fijó en tres (3) años de prisión.   

En este orden, se advierte el error esencial  del  Tribunal  al  pretermitir  el  principio de congruencia que debe guardar la  sentencia  en  relación  con  los  cargos  de la resolución de acusación, por  cuanto   en  ésta  el  fiscal  se  limitó  a  citar  y  detallar  los  delitos  concurrentes  sin incluir alguna circunstancia de mayor intensidad punitiva, sin  que  tampoco  en  el  texto  de la providencia se advierta que el propósito del  ente acusador haya sido atribuirlas a los incriminados.   

Así     las     cosas,   resulta     diáfano     que     la     sentencia   desbordó  los   

términos  y  alcances  de la acusación por  sorprender  a  los  procesados  con  la  inclusión  de  circunstancias de mayor  punibilidad,  antes  llamadas causales genéricas de agravación, no conocidas a  tiempo  por  ellos  y  por lo mismo no debatidas, yerro trascendente por cuanto,  como  se  anotó, el ámbito de punibilidad se limitaba al primer cuarto, lo que  impone  que la Corte haga uso de su facultad oficiosa a fin de corregirlo con la  exclusión de tales causales.   

En  consecuencia,  para  la correspondiente  redosificación  punitiva se deberá partir del primer  cuarto  punitivo  establecido para cada uno de los delitos para luego proceder a  su  cuantificación  por  razón  del concurso y acogiendo los criterios para no  imponer     el    mínimo    ante    el    modo    de    ejecución    de    los  comportamientos      que      consideró      el  Tribunal,  el plan creado y  la  división  de  trabajo realizado para lograr el apoderamiento del dinero, el  daño  al  bien  jurídico de la integridad personal de la víctima más      el      aumento  de  su  sufrimiento  o  padecimiento,  se partirá del delito de hurto calificado y agravado  para   fijar   en   cincuenta  y  cinco  (55)  meses  de  prisión, a los  que     se     aumentarán    once  (11)  meses  más  por  el  porte  ilegal de armas y diez   (10)  meses  por  el  delito  de  lesiones    personales,    para    un    total   de   setenta   y   seis            (76)   meses   de  prisión  en  relación  con HERVIS FRAN REY REY y  ALEXANDER  CÁRDENAS  PACABITA.  Respecto de NÉSTOR JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS, se  partirá  de  quince  (15)  meses  por  el punible de  lesiones  personales a los que se agregarán once (11)  meses  más por el delito  de  porte  ilegal  de armas, para un total de veintiséis (26) meses de prisión.   

Respecto   de   la   pena   accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  y públicas se  determinará  para   cada  procesado  el  mismo tiempo que corresponde a la  sanción privativa de la libertad.   

Por último, dada la sanción principal por  imponer     a     los     enjuiciados,  la  Sala  estima  que  lo  decidido en manera alguna afecta las  consideraciones  de  los  juzgadores  en  las  instancias  que no concedieron el  subrogado  penal  de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena, ni  la       prisión      domiciliaria.   

En efecto, no se  advierte  motivo  alguno  para  que  pierdan  validez  las  consideraciones  del  Tribunal   que  al  evidenciar  la  gravedad  de  la  conducta,  pese  a  que  el quantum fijado a NÉSTOR JOSÉ RAMÍREZ CEBALLOS por  los  delitos de porte ilegal de armas de fuego y lesiones personales no excedía  los  tres (3) años de prisión, estimó que no se hacía acreedor al mencionado  subrogado  penal  al  no  cumplir  con  el requisito subjetivo, “por realizar  actos  crueles,  inhumanos  y  frívolos, llegando a causar lesiones en diversas  partes  del  cuerpo  del  administrador, causándole siete heridas, sin importar  las  condiciones  en  que  se  encontraba  (tirado  en el piso, en situación de  indefensión)”.   

Igual  situación  se predicaba de los otros  procesados  por  no  cumplir  con el requisito objetivo ya que la pena a imponer  superaba el límite legal de los tres (3) años de prisión.   

Ahora,  ante  la probabilidad de la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  intramural,  si  bien  se cumpliría la  exigencia  objetiva  para  acceder  a  tal  instituto, en cuanto la pena mínima  prevista  en  la  ley  para  cada  uno  de los delitos por los que se procede es  inferior  a  cinco  (5)  años  de prisión, no ocurre lo mismo con la exigencia  subjetiva  en  la  cual  corresponde  evaluar  el  desempeño personal, laboral,  familiar  o  social  del  sentenciado  a  fin  de  deducir  razonadamente que no  colocará  en  peligro  a  la  comunidad y que no evadirá el cumplimiento de la  pena, así como estimar la gravedad de la conducta.   

Aquí,  es  claro  que  conforme  con  las  consideraciones  de  los juzgadores se trata de comportamientos de entidad, toda  vez  que  se  infligió  un  prolongado  padecimiento a la víctima al herirla y  sujetarla  a  una  silla  mientras  los  ejecutores  se  desplazaban  hasta otra  residencia  para apoderarse de más dinero, de ahí que la ponderación plasmada  en  los  fallos  respecto  del  factor  subjetivo tenga plena vigencia cuando se  concluyó  que  se  acreditaba  “un  alto  grado de  insensibilidad  por  parte  de  los  condenados,  dejando entre ver –sic-  un  alto  riesgo y peligro a la  comunidad”.   

Lo  anterior  no  permite  a la Sala suponer  fundada  y motivadamente que los procesados se abstendrán de poner en peligro a  la  comunidad  y  que  cumplirán la pena en sus domicilios, de ahí que como lo  determinó el Tribunal, deban cumplir la prisión intramural.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.          Casar   de    oficio    y    parcialmente    el fallo de segundo grado en   

el   sentido  de  marginar  las   circunstancias  de  mayor  punibilidad  por  no  haber  sido  imputadas en la resolución de acusación.   

2.            Señalar  que,  por  razón  de  lo  anterior  se  redosifica  la  pena principal impuesta a los  procesados  HERVIS  FRAN  REY  REY  y ALEXANDER CÁRDENAS PACABITA al fijarla en  setenta  y  seis  (76)  meses  de  prisión  y respecto de NESTOR JOSÉ RAMÍREZ  CEBALLOS   en  veintiséis  (26)  meses  de  prisión.  El  mismo  lapso  respectivamente se fija para la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.   

3.            En  lo  demás,  el  fallo  impugnado se  mantiene incólume.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ              MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZALÉZ             DE  L.                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                              JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  La  Corte  mediante  proveídos del 6 de diciembre de  2004  y  18  de  abril de 2005 puso a disposición del Juzgado Primero Promiscuo  del  Circuito  de  Arauca  a los tres enjuiciados, y el Juzgado Único Penal del  Circuito  de  Arauca  que  reasumió  los  procesos  que  adelantaba el despacho  promiscuo  por  decisión  de  octubre  21  de  2005  le  concedió  la libertad  condicional a HERVIS FRAN REY REY.     

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