22335(19-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22335   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado  acta N°   043   

Bogotá. D. C.,  diecinueve (19) de mayo  de dos mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte el conflicto negativo de  competencia  suscitado entre el Juzgado 2° Penal del Circuito de Cartagena y el  Juzgado   Penal  del  Circuito  Especializado  de  esa  misma  ciudad,  para  el  conocimiento  de  la  causa  adelantada  contra GERARDO  BATISTA  ROSALES  y  ADÁN  ROBERTO MADRID JULIO por el  delito de extorsión.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.-  Procedente  de la Fiscalía 14 Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  de la ciudad de Cartagena, arribó al  Juzgado  2°  Penal  del  Circuito  de esa ciudad el expediente penal adelantado  contra  GERARDO BATISTA ROSALES y ADÁN ROBERTO MADRID  JULIO,  luego  de  que  se le formulara resolución de  acusación  el  18  de  febrero  de 2002 por el delito de extorsión, a raíz de  hechos que sucedieron el 18 de octubre de 2001.   

Con la expedición de la Ley 733 de 2002, el  proceso  fue  enviado  al juzgado penal del circuito especializado de Cartagena,  despacho  que  con  la  expedición  del  Decreto  2001  de 2002 fue devuelto al  Juzgado 2° Penal del Circuito.   

En estas condiciones, mediante auto del 29 de  marzo  de  2004, el Juzgado 2° Penal del Circuito de Cartagena, decide enviarlo  al   Juzgado   Penal  del  Circuito  Especializado  al  considerar  que  con  la  declaratoria  de inexequibilidad del Decreto Legislativo 245 del 5 de febrero de  2003,  recobraba  vigencia  lo  normado  en  la  Ley  733  de 2002, que fijó la  competencia  para  el  conocimiento de los procesos adelantados por el delito de  extorsión en los jueces penales del circuito especializados.   

De  antemano  propone  colisión negativa de  competencias en caso de que no sean acogidas su argumentación.   

3.-    Posición  que  en  efecto  no  compartió  el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Cartagena, por lo que  lo  envía  a  esta  Corporación a través de auto del 26 de abril del presente  año  sosteniendo  que en pretérito fallo de constitucionalidad se consagró la  obligación  de conocer de los delitos señalados en el Decreto 2001 pero cuando  ellos  suceden  con  posterioridad a su entrada en vigor, es decir, a partir del  mes  de  septiembre de 2002, favorabilidad que aún ahora debe permanecer, mucho  más  si  el  procedimiento  especializado  conlleva una situación más gravosa  para el procesado.   

LA     CORTE  CONSIDERA   

1.-    No  obstante  que  la  colisión  negativa  de competencias se suscitó entre el Juzgado 2° Penal del Circuito de  Cartagena  y  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de esa ciudad, ambos  pertenecientes  al mismo Distrito Judicial, resulta claro que corresponde a esta  colegiatura  resolverlo,  teniendo  en  cuenta lo dispuesto en el inciso 2° del  artículo  18  transitorio del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

2.-    Para  una adecuada solución  del  conflicto  es preciso, ante todo, tener en cuenta que el presente conflicto  parte  del orden normativo que había sido creado con la expedición del Decreto  2001  del  9  de  septiembre  de  2002,  dictado  por el ejecutivo en uso de las  facultades  que  le  había entregado el estado de conmoción interior nacido en  el  Decreto  1837  de  2002.  Medida que fue prorrogada por noventa días más a  través  del  Decreto 2555 de 2002 y por otros noventa días adicionales el 5 de  febrero de 2003 mediante Decreto 245.   

Sin  embargo,  ocurre que mediante sentencia  C-312  del 29 de abril pasado, comunicada al Presidente de la República el día  siguiente,  la  Corte Constitucional declaró inconstitucional el último de los  citados Decretos, es decir el 245 del 5 de febrero de 2003.   

Con  lo anterior, no hay duda alguna que los  decretos  dictados  al  amparo  de la conmoción interior han perdido su vigor y  por   ende   recobran   vigencia   las   normas   que   regían   antes   de  su  declaratoria.   

3.-  Así las cosas, la Sala había adoptado  el  criterio  de  que  con  la  expedición  de  la  Ley  733 de 2002, se había  producido  un  tránsito  legislativo  válido  que  hace  innecesario cualquier  cuestionamiento  debido  a  la  claridad  de  sus expresiones en cuanto a que la  competencia  para  el  conocimiento  de  todos  los  delitos  referidos  en  tal  normatividad     radicaba     en     los    jueces    penales    del    circuito  especializados.   

En efecto, se dijo:  

“  …  por virtud de la expedición de la  Ley  733  de enero 29 de 2002, que al tenor de su artículo 15º empezó a regir  luego  de  su publicación, efectuada en el Diario Oficial No. 44693 del día 31  de  los mismos mes y año, se produjo la variación del ámbito funcional de los  jueces penales del circuito especializados, …”   

“… “  

“…  el  principio  del  “juez  natural”,  integrante  de  la garantía del debido proceso, se cimienta en la existencia de  un  juez  independiente e imparcial y además competente, requisito traducido en  la  determinación  previa  del  órgano  jurisdiccional encargado de ejercer la  potestad  punitiva  del  Estado,  proporcionando  seguridad  a  los miembros del  conglomerado  social  sobre la legalidad de su origen y constitución; postulado  que  rechaza  la  creación  del  funcionario  judicial  con  posterioridad a la  ejecución  del  hecho  punible  –  ex  post facto -, pero que en modo alguno se  opone  a  la  posibilidad  de ser reemplazado el preexistente por uno diferente,  como   aconteció   a   partir   de   la   vigencia   de  la  Ley  733  de  2002  …”1   

En  posterior  decisión,  se  reiteró  lo  siguiente:   

“La competencia es un factor integrante del  “debido  proceso”, pues apunta al derecho fundamental del “juez natural”  encargado  de  aplicar el procedimiento legalmente establecido, por consiguiente  no  es  dable asumirla ni atribuirla por vía interpretativa o analógica. Sólo  el legislador puede y debe señalarla en forma expresa.   

Como puede observarse, el precepto transcrito  no  hizo  distinción  alguna  respecto a la competencia que asigna a los jueces  especializados  de todos los delitos “señalados en esta ley”, al tiempo que  “deroga  todas  las  disposiciones  que  le  sean  contrarias” (artículo 15  idem).   

“… “  

“… la nueva ley reprodujo la descripción  típica  del  delito  de concierto para delinquir, tanto en su modalidad básica  como  la  especial que fue modificada, de donde resulta claro que el ilícito en  sus    distintas   manifestaciones   fue   objeto   de   claro   e   indubitable  “señalamiento”  en ella y, en consecuencia, la competencia para conocer del  mismo  incumbe  a  los  jueces  penales del circuito especializados por voluntad  expresa del legislador.   

Frente a la disposición comentada y al hecho  de  que  la  ley  no  hizo  excepción  alguna  relacionada  con las actuaciones  procesales  suscitadas  por  hechos  cometidos  antes  o  después  de entrar en  vigencia,  es  evidente  que su aplicación sigue los principios generales de la  aplicación  de la ley penal en el tiempo, esto es, rige inmediatamente hacia el  futuro   para   todos   los   asuntos,  por  tratarse  de  normas  que  señalan  competencia.   

Contrario   a  lo  afirmado  por  el  juez  especializado  trabado  en  la  colisión,  nada  impide  la aplicación general  inmediata  de  las  normas  sobre  competencia  y  ritualidad,  conforme con los  artículos  40  y  43  de  la  ley  153  de  1887, sin  perjuicio  de  la  favorabilidad  que incumbe al juez o funcionario judicial que  tenga  a  su  cargo  el proceso en la oportunidad que deba aplicarla.”2 (destaca ahora la Sala)   

4.-  Corolario  de  lo  anterior,  y  con la  absoluta  claridad  sobre  la  voluntad  del  legislador,  el  conocimiento  del  presente  proceso  adelantado  por  el  delito  de extorsión, cuya competencia,  conforme  a  la  Ley  733/2002,  se  asignó  a  los jueces penales del circuito  especializados  sin  discriminación  alguna  por  razón  de  cuantía  u  otra  circunstancia,  le  corresponde  al  Juzgado  de esta categoría en la ciudad de  Cartagena.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.-   DECLARAR  que   la  competencia  para  conocer  del  presente  proceso  adelantado  contra  GERARDO   BATISTA  ROSALES  y  ADÁN  ROBERTO  MADRID  JULIO  le  corresponde  al  Juzgado Penal del Circuito  Especializado de Cartagena.   

Por    lo    tanto,    remítasele    el  expediente.   

2.-   Por  Secretaría  de  la  Sala,  infórmese    lo    decidido    al   Juzgado   2°   Penal   del   Circuito   de  Cartagena.   

Contra esta decisión no  procede recurso alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS                        

Comisión    de  servicio   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                              JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de  Casación  Penal. Auto del 6  de marzo de  2002. Rad. 18.809, M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de  Casación Penal. Auto del 19 de marzo de 2002.  Rad. 19.232. M.P. Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego.     

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