22314(27-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22314  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 45  

          Bogotá,  D.  C.,   veintisiete (27) de mayo del dos mil cuatro  (2004).   

VISTOS  

         Resuelve  la  Sala  el  conflicto  negativo  de competencia surgido  entre  los  Juzgados  Penal  del Circuito Especializado de Manizales y Penal del  Circuito de La Dorada, Caldas.   

ANTECEDENTES   

         La   fiscalía   tercera   especializada   de  Manizales,  mediante  providencia  del  23  de  febrero  del  año  en  curso, convocó a juicio a los  señores    YAMITH   GARCÍA   CIFUENTES,    JOSÉ   ARLEY   CARVAJAL   MUÑOZ  y    WILLIAM    ARTURO  ALZATE  por  los delitos de homicidio agravado por la  indefensión,  hurto  agravado  y  rebelión, los dos primeros, y al tercero por  las  dos  últimas  conductas.  La  decisión,  impugnada por el defensor de los  procesados,  fue  confirmada  sin  reparo  alguno por un fiscal delegado ante el  Tribunal Superior de Manizales, el pasado 6 de abril.   

Por  auto del 20 de abril, el Juzgado Penal  del  Circuito  de  La  Dorada,  al  que  por  competencia  le  fue  remitida  la  actuación,  declaró  que  el  conocimiento  del  proceso  le  correspondía al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Manizales, al que le envió el  expediente  proponiéndole de una vez conflicto negativo en caso de no compartir  sus argumentos.   

En  apoyo  de  su decisión, dijo que en la  resolución acusatoria el fiscal,   

“…  a  pesar de hacer alusión dentro de  sus  consideraciones  a las actividades que cumplían cada uno de los procesados  en  el  frente  47  de  las FARC, grupo del cual hacían parte, y que las mismas  fueron  desarrolladas con fines terroristas, omitió deducir la circunstancia de  agravación  del  numeral  8º  del  artículo  104  del  código  penal  en  la  adecuación   jurídica   provisional   que  corresponde  al  Homicidio,  y  que  evidentemente  se  configura.  Lo  que  causa  más  extrañeza  es  que la haga  desaparecer  sin  fundamento  alguno, ya que como se dijo precedentemente, dicha  causal   de  agravación  ya  venía  desde  la  definición  de  la  situación  jurídica”.   

El Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Manizales  aceptó  el conflicto. Dijo en su providencia del 28 de abril que  expresamente   la  fiscalía  especializada,  al  referirse  en  la  resolución  acusatoria  al  tema  de  la  competencia  para  adelantar  la etapa del juicio,  advirtió  que  el  conocimiento  de  los  ilícitos  por  los que finalmente se  decidió  acusar  le  estaba atribuido al juez penal del circuito, razón por la  que  ordenó  remitir  el  proceso  al  que  tiene su sede en el municipio de La  Dorada.   

Después  de  afirmar  que  la  fiscalía  formuló  la  acusación  en  esos  términos  porque  no  se  acreditó  que el  homicidio  hubiese  tenido fines terroristas, el juez especializado transcribió  algunas  decisiones  de  la  Sala en las que se hace referencia a la posibilidad  que  tiene el juez de desconocer la calificación jurídica y proponer conflicto  de  competencia  porque  la  que  considera  adecuada  le está atribuida a otra  especie  de funcionarios, para concluir que este asunto debe ser conocido por el  juez remitente.   

  CONSIDERACIONES   

         1.   La   Sala  es  competente  para  dirimir  conflictos  de  esta  naturaleza  que  se presenten entre jueces penales del circuito y jueces penales  del  circuito especializado, porque así lo dice expresamente el inciso 2º. del  artículo 18 transitorio del Código de Procedimiento Penal.   

         2.   Dos   precisiones   iniciales   cabe  hacer  respecto  de  los  planteamientos  expuestos  por  el  señor Juez Penal del Circuito de La Dorada:   

         a.  La  primera,  que  no obstante que en efecto el 30 de abril del  2003  la fiscalía especializada aseguró con detención preventiva a algunos de  los    sindicados    por    homicidio   con   fines   terroristas   –como igualmente lo hizo por concierto  para  delinquir  y  porte ilegal de armas de fuego, lo mismo que por rebelión-,  no  existe  ninguna  limitación  para  que  en  la calificación del sumario se  varíe  el  nomen  iuris de  las  conductas  punibles,  pues  la  congruencia  no  es  predicable  entre  las  resoluciones  de  acusación  y de situación jurídica, sino entre la primera y  la  indagatoria,  como  ha  sido  dicho  repetidamente  por  la Sala1.   

Por   lo   tanto,   bien   puede  ocurrir  –como en este evento- que  se  dicte medida de aseguramiento por homicidio agravado por el numeral 8º. del  artículo  104  del  Código Penal y se acuse por un atentado contra la vida con  las circunstancias del numeral 7º. del mismo estatuto.   

b.  La  segunda, que no es verdad que en la  providencia  que  calificó el mérito de la investigación la fiscalía hubiese  admitido  que las actividades imputadas a los procesados se habían desarrollado  con  fines  terroristas.  Las  referencias que en esa resolución se hicieron al  terrorismo  tuvieron  por  único objeto diferenciar el concierto para delinquir  de  la  rebelión,  precisamente  para  imputarles  a  los sindicados éste y no  aquél delito.   

3.  De  todas  maneras,  como  ha  tenido  oportunidad de decirlo la Corte,   

“La   resolución  acusatoria  es  pieza  procesal  fundamental,  que  una  vez  ejecutoriada  señala  el marco general y  limítrofe  para  el  desarrollo  de  la  fase  del  juicio,  en acatamiento del  principio   de  congruencia;  por  tanto,  para  determinar  cuál  es  el  Juez  competente  para dirigir la causa a que da lugar esa específica pieza procesal,  no  es  factible  hacer  deducciones  ni  inferencias  a  partir de elementos de  convicción  que  no  forman parte del sumario, ó raciocinios que no hayan sido  tenidos  en cuenta en el propio pliego de cargos”.2   

En otra ocasión, agregó:  

“De vislumbrar el funcionario receptor del  proceso  un  yerro en la calificación jurídica, con virtualidad de producir un  cambio  de  competencia,  está  en  el  deber  de  plantear la colisión en los  términos del citado precepto”.   

“Desde luego, conviene reiterarlo una vez  más,  la  posible  variación  de  la  calificación  jurídica provisional que  sustenta  la  manifestación  de  incompetencia,  no  se  puede hacer desde otra  perspectiva  diferente  que  de la reconstrucción fáctica contenida en el acta  de formulación de cargos o en la resolución de acusación”.   

“De  lo  contrario,  el  juez  terminaría  asumiendo  una  labor  ajena a su función, propia de la Fiscalía General de la  Nación  como  ente  acusador,  con  el  pretexto  de la existencia de presuntos  errores    en    la    calificación    jurídica    provisional”.3   

Por  lo  demás,  de  los  hechos  que  la  fiscalía  especializada tuvo por probados en la acusación no evidencia la Sala  que   el   homicidio   imputado   a   YAMITH  GARCÍA  y  a  JOSÉ ARLEY CARVAJAL  hubiese  sido  cometido  con  fines terroristas, pues  para que ello ocurra   

         “…  además del atentado contra la vida, es necesario la puesta  en  peligro  efectivo  de  otros  bienes  jurídicos  como  la  seguridad  y  la  tranquilidad  públicas,  que  el sujeto agente amenaza, por ejemplo, utilizando  artefactos  con capacidad para producir daños de considerable magnitud, siempre  que  las  circunstancias  temporoespaciales  y  modales  de  realización  de la  conducta  criminal  representen peligro común o general para las personas o sus  bienes”.   

“Por   lo  mismo,  la  circunstancia  de  agravación   del   homicidio   por   los   fines  terroristas,  “no  se  logra por el sólo miedo acentuado que sienta la población  o  un sector de ella, como consecuencia de las aisladas o frecuentes acciones de  individuos,  bandas o grupos armados; es necesario que ese resultado se consiga,  en  razón  de  conductas  y  medios  idóneos para causar estragos (por ejemplo  utilización  de  bombas,  granadas,  cohetes,  etc.),  siempre  que  dicho  uso  produzca  un peligro común o general para las personas, toda vez que además de  la  ofensa  al  bien  supremo  de  la  vida,  se  trata de amenazar otros bienes  jurídicos     tutelados,     como    la    seguridad    y    la    tranquilidad  públicas”  (Auto  de  diciembre  19  de  2000, Rad.  17.700,    M.P.    Nilson    Pinilla   Pinilla)”4.   

En  este caso la muerte de Ernesto Quintero  Arias,  apodado  pecho de lata, se produjo como consecuencia de tres disparos de  revólver  que  al  parecer  le  hizo  Virgilio  Ramírez  después de que fuera  conducido  hacia  el  sector  de  los  Talleres,  municipio  de Samaná, Caldas,  circunstancias  modales  que ciertamente distan en mucho de las que permitirían  ubicar  el  comportamiento  en  la  causal  prevista  por  el  numeral  8º. del  artículo 104 del Código Penal.   

En consecuencia, dado que los procesados no  fueron   acusados  por  ninguna  conducta  punible  cuya  competencia  le  esté  atribuida  a  los jueces penales del circuito especializado, debe concluirse que  su  conocimiento  le  corresponde  al  Juzgado  Penal del Circuito de La Dorada,  Caldas,  despacho  al  que  se  le remitirá el expediente y a cuya disposición  quedarán  los  procesados,  quienes  se  encuentran  recluidos en la cárcel de  Honda, Tolima.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia   

RESUELVE   

Declarar  que la  competencia  para  conocer  de  este  proceso  corresponde  al Juzgado Penal del  Circuito  de  La  Dorada, Caldas, al que se le remitirá el expediente y a cuyas  órdenes   quedarán   los  señores  YAMITH  GARCÍA  CIFUENTES,   JOSÉ  ARLEY  CARVAJAL  MUÑOZ  y WILLIAM  ARTURO ALZATE.   

         Comunicar  esta decisión al señor Juez  Penal del Circuito Especializado de Manizales.   

Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Cfr.,  por  ejemplo,  sentencias  del  4,  18 y 19 de julio del 2001, radicados 13.896,  11.660  y  13.881,  con  ponencia  de los magistrados Herman Galán Castellanos,  Carlos  Augusto  Gálvez Argote y Jorge Enrique Córdoba Poveda, en su orden; 13  de  noviembre del 2001, radicado 16.242, M. P. Jorge Enrique Córdoba Poveda y 4  de abril del 2002, radicado 16.324.   

2 Auto  del   19   de  noviembre  del  2003,  radicado  21.568,  M.  P.  Édgar  Lombana  Trujillo.   

3 Auto  del   12   de   noviembre  del  2003,  radicado  21.565,  M.  P.  Mauro  Solarte  Portilla.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 15 de octubre del 2002,  radicado 20.019, M. P. Marina Pulido de Barón.     

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