22410(09-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22410  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  049  

Bogotá. D. C., nueve (9) de junio de dos mil  cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  MARÍA          EUGENIA          VALENCIA         GIRÓN.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los hechos fueron narrados por el  juzgador de segunda instancia, así:   

“A consecuencia de  investigación  disciplinaria en contra de la Operadora de larga distancia en el  Centro  de  Atención  al  Público  (CAP)  de  Piendamó (Cauca), adscrito a la  Empresa  Nacional  de  Telecomunicaciones  (TELECOM),  se estableció en pericia  técnica  desfase  en  los  recaudos   correspondientes  a los años 1996 y  1997,  totalizados  en la suma catorce millones veintitrés mil doscientos pesos  con  cincuenta  y  cuatro  centavos  ($14.023.200,54);  razón  por  la  cual la  profesional  Delegada  para  Investigaciones  Administrativas  en  dicha empresa  estatal,  dispuso  notificar  a  la Fiscalía en oficio del 14 de julio de 1998;  comunicación  explicada  y  ratificada  en  versión  testimonial recibida a la  abogada        Doctora        MARCELA        ZAMBRANO       SIMMONDS”.   

2.-  El   Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito   de  Popayán,  el  14  de  mayo  de  2003,  condenó  a  María  Eugenia Valencia Girón a las penas  principales  de  30 meses de prisión, multa de $3.505.800.13 e interdicción de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de  la libertad, como autora del delito de peculado por apropiación.   

Apelado el fallo por el defensor, el Tribunal  Superior   de   Popayán,   el   20  de  enero  de  2004,  lo  confirmó  en  su  integridad.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El  defensor  del procesado, al amparo de la  causal  primera  de  casación,  acusa  al  Tribunal de haber violado, de manera  indirecta,  la  ley  sustancial  por falso juicio de existencia, “por  cuanto  el  fallador  ignoró u omitió el reconocimiento en su  magnitud  referida  a  la  presencia  de  múltiples pruebas en beneficio de los  intereses   de   la   procesada   MARÍA   EUGENIA  VALENCIA  GIRÓN”.   

Después de definir el concepto de sentencia  y  los errores en que se puede incurrir al momento de su confección, afirma que  el  juzgador  vulneró  los  artículos  5°, 7°, 8°, 232 y 234 del Código de  Procedimiento Penal.   

A  continuación hace referencia al concepto  de  debido  proceso, para lo cual copia una decisión de la Corte Constitucional  y  anota  que  el  sentenciador “dio errada validez a  las  manifestaciones  vertidas en este proceso indicadoras de que YOLANDA ÁVILA  antes  que perjuicio, le había ocasionado a la empresa TELECOM en la población  de  Piendamó  (Cauca) un provecho económico cuando reemplazó en sus funciones  a  la  aquí procesada, sin detenerse a convalidar las expresiones que en contra  de   ese   criterio   habían   vertido   algunas   personas  que  apuntaban  lo  contrario”.   

Arguye  que  en  el proceso disciplinario se  advierte  que su defendida ingresaba a las instalaciones de TELECOM antes de que  fuera  contratada  por la firma NORTEL. Así mismo, agrega que en ese interregno  y  con  apego  al  dicho  de  Rosa  Esteira Álvarez García, María Edith Motta  Martínez,  Luis  Arturo  Vázquez  y Carmen Cilia Velasco,  María Eugenia  Valencia  Girón “iba y venía al interior de la sede  con   el  apoyo  del  señor  RURICO  OSWALDO  RENGIFO,  manipulando  equipos  y  ejerciendo  en  horas en que la operadora titular no se encontraba. De ahí que,  sin  ir  muy  lejos,  las apreciaciones de la investigadora disciplinaria, quien  tuvo   la  inmediatez  en  la  recepción  de  esas  deponencias,  llegó  a  la  conclusión  que no existía el caudal probatorio, jurídicamente hablando, para  imputarle   a   MARÍA   EUGENIA   VALENCIA   la   apropiación  de  esa  gruesa  suma”.   

Dice que en el diligenciamiento también obra  el  testimonio de la doctora Marcela Zambrano Simmonds, persona que adelantó la  investigación  disciplinaria  y  proyectó  el  fallo, providencia en la que se  hizo     un    “análisis    riguroso    de    las  pruebas…”, destacándose que a las dependencias de  TELECOM  también entraba la señora Yolanda Ávila, además de que tenía llave  de  la  edificación,   puesto que era la que suministraba la tiquetería y  recibía    el   producto   diario   del   CAP…”.  De  igual  manera,  asegura  que  María  Edith  Motta  Martínez   adujo  que  el  CAP  funcionaba  mal  por  múltiples  aspectos  que  relaciona.   

Afirma  que  reconoce  que  la jurisdicción  disciplinaria  es autónoma a la penal. Empero, continúa, las pruebas allegadas  en  esa  “jurisdicción  interesan  por  igual  para  definir  la  situación  jurídica  de mi protegida”,  pues  no  aceptarlo así sería “ir en contravía del  derecho  de  defensa” e incurrir en una vía de hecho  “por  estar así demostrado la capacidad fáctica de  una  persona  ajena  a  la  institución  y  que  a la postre quedó debidamente  sustentado     con    los    testimonios    de    las    personas    en    antes  enunciadas…”.   

Acota que el Estado tampoco se preocupó por  establecer   “la  certeza  o  la  invalidez  de  las  manifestaciones   de  la  sindicada”.  No  obstante,  estima  que  las  pruebas  allegadas  al  proceso  disciplinario “despejan   los   cargos   por   la   presunta  apropiación  de  los  $14.000.000,oo  como  lo  hizo justamente la funcionaria de Telecom, comisionada  para la investigación de ese hecho”.   

Dice  que en la instrucción no se hizo otra  cosa  que incorporar aquél diligenciamiento a éste y escuchar en indagatoria a  su   defendida   “y   al   señor   RENGIFO   HOYOS  resolviéndoles   posteriormente   su   situación  jurídica,  omitiéndose  de  investigar  tanto  lo  favorable  como  lo  desfavorable  a  los intereses de mi  defendida.   Esa   facultad  oficiosa  brilló  por  su  ausencia…”.   

Acota  que las anteriores razones fueron los  que  lo  llevaron  a  interponer el recurso de apelación, pues considera que la  fiscalía  con  base  en  los  testimonios de Samboní Bermeo y Mendoza Ceballos  centraron la acusación en contra de su defendida.   

Luego de resaltar lo expuesto, manifiesta que  ante  la  deficiencia probatoria se imponía fallo absolutorio de acuerdo con lo  estatuido  en  el  artículo  232,  inciso  2°,  del  Código  de Procedimiento  Penal.   

Enseguida  copia  una  porción del fallo de  primera  instancia  y  reitera  lo  expuesto, para inmediatamente solicitar a la  Corte   casar   la   sentencia   impugnada   y,  en  su  lugar,  absolver  a  su  defendida.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Como  lo  ha  dicho  la  Sala, la demanda de  casación  no  es  de  libre  formulación,  razón por la cual no es procedente  hacer  cualquier  clase  de  cuestionamiento  a  una  sentencia  que  por ser la  culminación  de un proceso está amparada por la doble presunción de acierto y  legalidad,  sino  que debe ser un escrito lógico y sistemático en el que sólo  es  permitido  denunciar  los  errores  cometidos  en  el fallo, al tenor de los  motivos   expresa   y   taxativamente   señalados   en   la  ley,  demostrarlos  dialécticamente  y  evidenciando  su  trascendencia en la parte dispositiva del  fallo.   

En  esas  condiciones,  se  hace  necesario  verificar  si  la  demanda de casación reúne los presupuestos formales para su  admisibilidad,  de  acuerdo con lo estipulado en el artículo 212 del Código de  Procedimiento Penal.   

Acatando dichos parámetros, se advierte que  si  bien es cierto que el escrito cumplió con lo estatuido en los numerales 1°  y  2° del citado artículo 212 del Código de Procedimiento Penal, esto es, que  identificó  los  sujetos procesales, el fallo demandado e hizo una síntesis de  los  hechos  y  de  la  actuación  procesal,  de  todos  modos  desatendió  el  presupuesto   de   la  claridad  y  precisión  respecto  a  la  formulación  y  fundamentación   de   la   causal   escogida  para  soportar  la  petición  de  infirmación de la sentencia del Tribunal.   

En  lo  relativo a las normas vulneradas, no  dio  las razones jurídicas por la cuales considera que los artículos 5°, 7°,  8°,  232 y 234 del Código de Procedimiento Penal son de naturaleza sustancial.  De  igual  manera,  no  indicó  el  sentido de la violación, esto es, falta de  aplicación o aplicación indebida.   

Ahora bien, respecto al enunciado se observa  que   no  fue  construido  conforme  a  la  debida  técnica  que  rige  a  esta  impugnación,  habida  cuenta que tampoco señaló la clase del error de hecho o  de derecho.   

Si  se  entendiese que el reparo fue fundado  por  los  senderos  del  error  de  hecho por falso juicio de existencia, cuando  afirma   que  el  juzgador  ignoró  u  omitió  “el  reconocimiento  en  su magnitud referida a la presencia de múltiples pruebas en  beneficio   de   los   intereses   de   la  procesada  MARÍA  EUGENIA  VALENCIA  GIRÓN”,  de  todos  modos  la fundamentación de la  censura,  en  vez  de  ser  consecuente  con dicho enunciado, es decir, señalar  cuáles  fueron  las  probanzas omitidas en la actividad probatoria, se dedica a  resaltar  que  el  proceso  disciplinario  adelantado  por la entidad defraudada  enseña  la  manera  como  se presentó el acontecer fáctico, destacando que la  procesada  no  era  la  única  persona  que tenía acceso a esas instalaciones,  “despejando  los cargos por la presunta apropiación  de  los  $14.000.000,oo…”.   

En  otras  palabras, presenta una personal y  particular  forma  de  apreciación probatoria, en abierta oposición con la del  sentenciador,  disparidad  de  criterios  que, como se sabe, no constituye yerro  demandable   en  casación,  puesto  que  el  juzgador  goza  de  libertad  para  justipreciar  los  elementos  de juicio, sólo limitado por los postulados de la  lógica, de la ciencia o de la máximas de la experiencia.   

De  otro  lado,  también se advierte que el  actor   mezcla  indebidamente  errores  in  iudicando  con  los  in  procedendo,  vulnerando  el  principio de autonomía, según el cual, al interior de un mismo  cargo  no  se pueden entremezclar ataques correspondientes a causales distintas,  pues  cada  una  tiene  características  y  reglas  técnicas  de demostración  diferentes  y  producen  diversas  consecuencias  jurídicas,  toda  vez que, de  manera  simultánea,  enuncia  una  posible transgresión del derecho de defensa  cuando  afirma  que  no  aceptar  las  pruebas  recaudadas  en la investigación  disciplinaria  sería  “ir en contravía del derecho  de  defensa”  y  que  en el proceso penal se omitió  “…investigar  … lo favorable … a los intereses  de  mi  defendida…”,  afirmaciones  que  ha debido  postular  bajo los lineamientos de la causal tercera de casación y, obviamente,  respetando el principio de prioridad.   

En  síntesis,  el  escrito  con  el  que se  pretende  la  infirmación  del  fallo se asemeja más a un alegato de instancia  que  a  una  demanda  de casación, razón por la cual, la Corte la inadmitirá,  según   así   lo  dispone  el  artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   MARÍA          EUGENIA         VALENCIA         GIRÓN.     En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                                 ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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