22248(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 22248  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  109  

         

Bogotá, D. C., primero (1) de diciembre de  dos mil cuatro (2004).   

V   I   S   T   O  S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado de WALTER  ADRIÁN  RUIZ  BLANDÓN contra la  sentencia  proferida  el  3 de diciembre de 2001,  por el Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Medellín, decisión que confirmó el fallo de primera  instancia,  dictado por el Juzgado Doce Penal del Circuito de la misma ciudad de  12  de  octubre  de  2001,   el  cual   lo condenó por los delitos de  homicidio en grado de tentativa y homicidio simple.   

  H   E   C   H   O  S   

El     juzgador     de   segunda    instancia   los   sintetizó   de   la   siguiente manera:   

“El   día  veintitrés  de  enero  de dos mil, domingo, a las tres y media de la madrugada,  los  menores  Diego  Alejandro  Restrepo Sánchez, de 16 años, y Carlos Esteban  Vallejo  Ríos,  de  14  años  de  edad,  después de salir de una fiesta de 15  años,  en  el  barrio  Francisco  Antonio Zea, donde residen, se desplazaban en  compañía  de  otros  amigos,  en dirección a su domicilio, cuando aparecieron  dos  sujetos que se desplazaban en el vehículo marca Ford Festiva, color verde,  de  placas  BIN-660,  de propiedad de Walter Adrián Ruiz Blandón, del mismo se  bajó  este,  en  compañía  de  su  amigo  Huber  Guillermo Ruiz Pérez, quien  habitaba  en el mismo barrio, y empezaron a disparar hacia el grupo de jóvenes,  el  primero  haciendo  uso  de una pistola calibre 9 mm, centró su atención en  lesionar  mortalmente a Diego Alejandro Restrepo Sánchez, quien recibió varios  impactos   con  armas  de  fuego  en  el  muslo  derecho,  el  segundo  disparó  repetidamente   contra   Carlos   Esteban   Vallejo   ríos,  según  la  prueba  testimonial,  con  un revolver 38 largo, ocasionándole múltiples heridas en el  abdomen,  esencialmente  mortales,  a  consecuencia  de  las  cuales  perdió la  vida”.   

L  A      D  E  M A N D  A   

Luego de sintetizar la actuación procesal,  de  identificar  los  despachos  que  profirieron  las  decisiones  de primera y  segunda  instancia y de precisar la conducta punible por la que fue condenado el  procesado,  con  fundamento  en la causal 3ª consagrada en el artículo 220 del  Código   de    Procedimiento   Penal,   pretende   el   actor  la  revisión del fallo.   

Considera   el   libelista   como  prueba  sobreviniente   a  la  sentencia  condenatoria,  la  obtención  de  las  placas  radiográficas  tomadas  al  joven  Diego Alejandro Restrepo Sánchez, que en su  criterio   corroboran   la  hipótesis  que  el  proyectil  sometido  a  estudio  balístico,    en    ningún    momento    fue   recuperado   del   cuerpo   del  ofendido.   

Acota  el  actor,  que  este nuevo medio de  convicción,  contradice  las declaraciones de Diego Alejandro y su progenitora,  toda  vez  que  dentro del diligenciamiento, manifestaron que fueron recuperados  dos  proyectiles  de  la  pierna  del mismo, no obstante que el dictamen médico  pericial,  certifica  la  existencia de dos orificios de entrada del proyectil y  tan solo uno de salida a nivel del tercio medio.   

En ese orden de ideas, resalta la necesidad  de  desestimar  como  medios de prueba estos proyectiles, puesto que no se tiene  certeza   si   éstos   fueron   en   realidad  recuperados  de  la  pierna  del  denunciante.   

Reitera que ante la violación de la cadena  de  custodia  que  en su criterio resulta evidente en el caso, procede la causal  de  revisión  invocada  “ya  que  con  las  placas  radiográficas,  queda  demostrado  que solo se alojó un proyectil en la pierna  del joven”.   

Luego,   en   el  título  que  denominó  “Fundamentos    de    Derecho”,    centra  el  sustento  de  su  petición, en la trascripción de las  normas  procesales  consagradas  en los artículos 220, 288 y 289 del Código de  Procedimiento  Penal,  al  igual  que de algunos apartes de jurisprudencia de la  Sala en torno a la causal tercera de revisión.   

Por último, Aporta como pruebas dos placas  radiográficas  del  fémur de la víctima y solicita a la Sala se recepcione la  declaración  de  Diego  Alejandro Restrepo, e igualmente se ordene al Instituto  de    Medicina    Legal,    una    nueva    realización   de   la   prueba   de  balística.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

Como  lo ha reiterado la Sala en múltiples  ocasiones,  al  ser  probable que la sentencia condenatoria o absolutoria, o las  providencias  de  preclusión  o  cesación  de  procedimiento que se encuentran  ejecutoriadas   no  contengan  la  verdad  histórica,  originándose  así  una  injusticia,  el  legislador  penal  instituyó  la  acción  de  revisión  como  mecanismo  idóneo  para  remover  la cosa juzgada y declarar sin valor el fallo  objeto  de  la  acción,  dictando  la providencia que corresponda o disponiendo  tramitar  nuevamente  el  proceso  desde el momento en que se indique, según la  causal invocada y que la Corte encuentre fundada.   

Así, la remoción de la cosa juzgada sólo  es  posible  cuando  frente  a  la  demostración  de  alguna  de  las  causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  se  evidencia  que  se  cometió  una  injusticia.   

Por  tal  circunstancia, la demanda deberá  ser  confeccionada  con  sujeción  a los parámetros legales y con respeto a la  causal  en  que  se  apoya,  pues,  en caso contrario, el escrito se torna en un  alegato  de  instancia,  lo  que  constituye  un desafuero al desnaturalizar los  fines de la revisión.   

En  el  caso  concreto,  de  la lectura del  libelo  se colige que el actor no solo se aparta de estos lineamientos en que se  ampara  el  instituto  de  la revisión, sino que hace a un lado el hecho que el  proceso  ya  terminó  con sentencia ejecutoriada, que ha hecho tránsito a cosa  juzgada  y  que,  por  lo  mismo, no se trata de una instancia más en la que se  puedan  discutir  nuevamente  los  aspectos jurídicos o los elementos de juicio  que  sirvieron  de  fundamento  a  una  decisión  que  tiene  el  carácter  de  definitiva e inmutable.   

Ahora bien, cuando la acción se funda en la  causal   tercera,   es   decir,   la   aparición   de  hechos  o  pruebas   respecto   de   la   cuales   el   sentenciador no tuvo  oportunidad  de  pronunciarse  por  no haberlas conocido, y que de haberlo hecho  habría      llevado      definitivamente     a     la   absolución   o   a  la  declaración de inimputabilidad del  procesado  frente  al  acontecer  fáctico por el que fue  condenado,   es     deber     del    demandante    no    sólo   relacionar   y   allegar  al  libelo  los medios de convicción en que  funda  su  pretensión,  sino también demostrar que de haber sido oportunamente  conocidas  en  el  curso de los debates ordinarios del proceso, la solución del  asunto  habría  sido  la  absolución  o la declaración de inimputabilidad del  sentenciado, dada la contundencia demostrativa de tales pruebas.   

En  el caso en comento, observa la Sala que  el  actor  se  limita  a allegar como prueba nueva las placas radiográficas del  fémur  de  la  víctima,  pretendiendo  así  demostrar  la  existencia  de  un  proyectil  que  nunca  fue  recuperado  mediante  intervención  quirúrgica del  cuerpo  de  Diego  Alejandro  Restrepo  Sánchez,  pero en ningún momento   demuestra  como  este  nuevo  medio  de  convicción,  puede llevar a colegir de  manera ineludible, la inocencia de su representado.   

Desatinado  resulta  entonces  que el actor  centre  el  fundamento de su petición, en unas simples radiografías que aunque  solo  ponen  de  manifiesto  de  manera  aparente,  la  existencia  de un objeto  extraño  en  la  humanidad de la víctima, no aportan elemento de juicio alguno  que  permita  derruir  la doble presunción de acierto y legalidad con que viene  amparada la decisión demandada.   

En  esas  condiciones,  no  se admitirá la  demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

    

1. Reconocer  al  doctor Carlos Mario Henao Sierra, como apoderado del  condenado WALTER ADRIÁN RUIZ BLANDÓN.     

    

1. INADMITIR  la demanda de revisión contra  el  fallo  del 3 de diciembre de 2001, mediante el cual el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  confirmó a WALTER  ADRIÁN  RUIZ BLANDÓN por los delitos de homicidio en  grado de tentativa y homicidio simple.     

   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

   Secretaria     

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