22242(09-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22242   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

  Magistrado Ponente:  

     Dr.    JORGE   ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

  Aprobado Acta No. 49  

Bogotá,  D.C,  nueve  de  junio  de  dos mil  cuatro.   

V   I   S   T   O   S   

Se  pronuncia  la  Corte sobre la acción de  revisión    presentada    por   el   apoderado   del   condenado   JHON  JAMES  MONTOYA  GRANADA,  quien  fue  condenado  por  los  delitos  de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas, según  sentencias  de  fechas  abril 10 y junio 30 de 2000 proferidas, en su orden, por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  La Virginia y el Tribunal Superior de  Pereira.   

HECHOS  

          La  síntesis  que de los hechos hizo el Tribunal, es del siguiente  tenor:   

“El veinte de mayo del año retropróximo,  a  eso  de  las  siete  de la noche, irrumpieron en la finca “Divino Niño”,  ubicada  en  la  vereda  Caimalito en zona rural del municipio de La Celia, tres  individuos,  quienes previo sometimiento síquico y físico de los moradores del  lugar,  mediante  la  utilización de armas de fuego, obligaron a los varones de  la  familia  Vélez  Ramírez  (hermanos Heriedis, Ever Eduardo y Edervey), a su  padre,  Eduardo  de  Jesús  Vélez  Velásquez,  y a un trabajador de la finca,  Fernando  Patiño  Cárdenas,  tirarse  al  piso  en posición boca abajo y acto  seguido,  dispararon  igual  número de proyectiles sobre sendas cabezas, no sin  antes interrogarlos por sus nombres.   

La  progenitora  de  los  tres relacionados  consanguíneos  y  esposa  de  Vélez  Velásquez,  quiso evitar el aleve ataque  contra  su  esposo,  pero  todo fue inútil, porque una bala atravesó su mano e  hizo blanco en el cráneo de éste”.   

ANTECEDENTES  

         Por  tales  hechos,  al  ahora  demandante  en revisión JHON JAMES  MONTOYA  GRANADA,  se  le juzgó como autor de los delitos  de homicidio en  concurso  homogéneo  y porte ilegal de arma de fuego, y mediante fallo de abril  10   de  2000  se  le  declaró  penalmente  responsable  de  dichas  conductas,  fijándole  como  pena  principal  la  de  45  años  y 2 meses de prisión y la  accesoria  de  interdicción  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  lapso  de 10 años, según sentencia proferida por el Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de  La  Virginia. Recurri­do  el  fallo  por  el  defensor,  desató  el  recurso el Tribunal  Superior   de   Pereira,  que  mediante  fallo  de  junio  30  del  mismo  año,  confir­mó  la  condena  impuesta.   

LA DEMANDA  

         La  acción de revisión se promueve al amparo de la causal 3a. del  artículo  220  del  Código  de Procedi­miento  Penal,  aduciendo  el demandante que con posterioridad a la  sentencia    condenatoria   aparecieron   “pruebas  nuevas”,  no conocidas durante la investigación ni  en  el  trámite  del  juicio, que demuestran la inocencia de JHON JAMES MONTOYA  GRANADA,  pruebas  constituidas por los testimonios extraprocesales rendidos por  Bellaned  Betancurt  Cañaveral,  cónyuge de una de las víctimas del múltiple  homicidio;  Carlos  Enrique Marín Bermúdez, Francy Yaneth Niño Franco y José  Ignacio Mejía Sánchez.   

         Tales  testimonios, dice, aportan aspectos que no fueron materia de  debate  en  las instancias y que conllevan a demostrar la coartada esgrimida por  el  sentenciado  en su injurada, en la cual afirmó que en horas de la tarde del  20  de  mayo de 1999, cuando se dieron los hechos, se encontraba en la ciudad de  Pereira,  en  la  casa de su progenitora Fanny Granada de Montoya, ubicada en el  Portón de La Acuarela, barrio Cuba de dicha ciudad.   

         Sostiene  que dichos testimonios fueron el fruto de una ardua labor  investigativa  del  abogado demandante, pues quienes actuaron como apoderados de  la  defensa  en el trámite del proceso “se quedaron  cortos  de  pruebas”,  con  la  creencia  de que la  verdad brillaría por sí sola.   

             A   la   demanda   anexa  los  originales  de  las  cuatro  declaraciones  extra  proceso rendidas por los referidos ciudadanos ante notario  y  copia de la partida de matrimonio de la señora Bellaned Betancurt Cañaveral  y el hoy occiso Ever Eduardo Vélez Ramírez.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         El  carácter  inmutable  de una sentencia en firme sólo es posible  removerlo  mediante el mecanismo de la acción de revisión, en aquellos eventos  en   que  es  ostensible  la  injusticia  de  la  respectiva  decisión,  viene  sosteniendo  con  reiterativa  insistencia  la  Sala,  pues,  el  extraordinario instrumento no fue concebido a  manera  de  una  instancia  adicional  donde  puedan  tener  cabida  debates  ya  finiquitados  en  las instancias como la valoración probatoria decantada por el  sentenciador,   o   el   examen   que   de   los   hechos   tuvo   lugar  en  el  juicio.   

Por ello, cuando se acude a la causal tercera  de  revisión,  es imprescindible que la prueba que se aduce novedosa reúna por  lo  menos  los  requisitos  mínimos  de novedad y seriedad, pues no se trata de  reactivar  un  debate relacionado con planteamientos ya desestimados o superados  en las instancias.   

          Encaminado  a dicho propósito, la jurisprudencia de esta Sala tiene  sentado  que  prueba  nueva es aquella que surge con posterioridad a los debates  en  las  instancias y a la culminación del proceso con una sentencia en firme y  por  cuyo  desconocimiento  el  fallador  no tuvo la oportunidad de pronunciarse  acerca   de   su   grado   de  validez  y  de  eficacia  en  relación  con  los  acontecimientos  puestos a su conocimiento, bien porque realmente se trate de la  aparición  de hechos nuevos que contraríen la evidencia de lo ya decidido, ora  porque  no  empece  a  su  existencia  previa  a  la definición del asunto, por  cualquier  causa  se  omitió  allegarla  al averiguatorio, situación que de no  haberse  operado,  otro muy distinto hubiera sido el sentido de la decisión que  afecta los intereses del procesado.   

          Bajo  este  marco  conceptual,  ningún  hecho nuevo diverso a lo ya  examinado  en  las  instancias,  constituye  el  aporte  testimonial  de quienes  extraprocesalmente  declararon  constarle  que para cuando ocurrieron los hechos  juzgados  el ahora condenado JHON JAMES MONTOYA GRANADA se encontraba en casa de  su  progenitora  en  la  ciudad  de  Pereira,  pues  este  fue  un  aspecto  que  oportunamente  evaluó  el Tribunal, descartándolo a través de otros medios de  prueba  que  contradecían  dicha  coartada,  tal  como  se deduce del siguiente  aparte del fallo de segunda instancia demandado:   

“Jhon   James   Montoya  Granada,  para  comprobar  que  la  noche del crimen estuvo en su casa en esta ciudad y no en el  lugar  del  delito,  presentó como testigos a su señora madre y hermana, Fanny  Granada  de  Montoya  y  Miryam  Montoya  Granada,  personas  que, si se lee sus  atestaciones,  en  momento alguno logran coordinación alguna en punto al tiempo  en  que  Jhon  James  estuvo  viviendo  con ellas, aspecto que sí es importante  aunque  para  la  defensa no lo sea, pues se trata de precisar si para el veinte  de  mayo  de  1999,  Jhon  James  se encontraba en Pereira, en la vivienda de su  progenitora  y consanguínea o en el sitio de los sangrientos hechos, ya que fue  la coartada que él mismo planteó.   

“Lo  importante no es como cree el actor,  que  los testigos hayan afirmado que para aquella fecha Jhon James se encontraba  viendo   televisión   en   su   residencia,   porque  esa  afirmación  cae  en  perplejidades   si   atendemos  un  informe  policivo  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigaciones  de la Fiscalía, donde se dice que Jhon James y Hoover Eneider,  estuvieron  viviendo  juntos  en  una residencia en el barrio Centenario de esta  capital,  entre  el  14 de febrero y el 15 de mayo de 1999, evidencia con la que  pierde  consistencia  el dicho de Miryam Montoya en cuanto que su hermano venía  viviendo  en  su  casa desde hacia aproximadamente tres meses atrás de la fecha  en que rindió su declaración (julio 9 de 1999)”   

          En  un  segundo  aspecto,  es  evidente  la  falta de seriedad de la  declaración   extra  proceso  rendida  por  Bellaned  Betancurt  Cañaveral,  pretendiendo  inculpar del atroz crimen a miembros de la  guerrilla,   cuando  precisamente  en  la  sentencia  se  declaró  probado  que  “el  movil  determinante de la tragedia sin lugar a  dudas  y  como  bien obra en el proceso lo determinó el hecho de que la familia  Vélez     Ramírez     había     dado     albergue     a    la    ‘guerrilla’  y  a  la vez el cabeza de hogar les  había  realizado  ciertas  compras  de víveres en el pueblo, personajes que en  días  anteriores  habían  secuestrado a Humberto Osorio Foronda para que (sic)  trabajaban  (sic)  JHON  JAMES  MONTOYA,  comentándose  en  el  pueblo que ello  llevaría  a  represalias  contra los campesinos que colaboraban con esos grupos  insurgentes”   (pag.   9,   sentencia  de  primera  instancia).    

No  es  pues  a  expensas  de  cuestionar el  soporte  probatorio sobre el cual se afinca la sentencia demandada como se puede  lograr  quebrar  su intangibilidad, cuando realmente no se evidencia de la nueva  prueba  argüida  el  más  mínimo elemento que permita vislumbrar la inocencia  pretextada.   Eso  es  lo  que  aquí  ocurre  como  quiera  que  lo que el  demandante  pretende  es  que  se  vuelva  a  debatir  acerca  de lo ya decidido  definitivamente  en  las  instancias, vana aspiración porque como ya se expuso,  el  hecho  alegado  como  coartada  por  el  entonces  procesado no fue ajeno al  proceso,   como   tampoco   el  móvil  determinante  del  múltiple  homicidio.   

Y  al no tener las pruebas aducidas el poder  de  desvirtuar  el juicio de reproche recaído sobre el condenado, la condición  de  res iudicata que ampara la  decisión  atacada  de  injusta e ilegal se alza incólume frente a los alegatos  del demandante.   

         

          En  ese  orden  de  ideas,  fallidos  como  se tienen en el evento a  examen  los  presupuestos  formales que para tener como idónea la demanda exige  el  artículo  222  del  Código  Procesal  Penal, y por contera hacer viable la  acción de revisión impetrada, se impone su rechazo.   

             

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          1.-  Reconocer  al  doctor  Juan  Bautista  López   Castañeda   como   defensor  del  condenado  JHON  JAMES  MONTOYA GRANADA,  en    los    términos   y   para   los   efectos   precisados   en   el   poder  conferido.   

2.-   Rechazar  la  demanda  de  revisión  que en representación del  mencionado  reo  instauró  su  defensor,  por  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                  ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO             

                                                                               

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria  

    

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