22228(17-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22228  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  062  

Bogotá D. C., diecisiete (17) de agosto de  dos mil cinco (2005).   

V   I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  PEDRO  ANTONIO  RÍOS,  condenado por el  delito  de  acceso  carnal  abusivo  con  incapaz  de  resistir,  conforme a los  parámetros de la casación discrecional.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.      Los   hechos   fueron  sintetizados   por   el   juzgador   de   primera   instancia  de  la  siguiente  manera:   

“El día martes  4  de  diciembre de 2001, de su residencia ubicada en la vereda Vallecitos, zona  rural    del    municipio    de   Barbosa   (Antioquia),   salió   Ledys  Magally  Jiménez  Castrillón de  paseo  con su madre Luz Marina Castrillón, su hermana Xiomara Andrea y una tía  suya  de  nombre  Rubiela  Castrillón  hacia la finca del señor Oscar Valencia  Mora,  situada  en  la  vereda  Buga  de  esa  misma  población.  Al  llegar se  conocieron    con    el    señor    Pedro   Antonio  Ríos, quien les brindó varios tragos de aguardiente  de  una  botella  que  consumía; seguidamente, por intermedio de Hugo Alejandro  Meneses  Muñoz, mayordomo de la casa finca colindante, consigue la utilización  de  la  piscina,  yendo el procesado Ríos,      la      denunciante      Ledys  Magally y su hermana menor Xiomara. Al rato, después  de  nadar,  Ledys  Magally  pierde   el   conocimiento,   por   lo   que   es   llevada   por   Pedro  Antonio y el casero Hugo a una de  las  habitaciones  de esa finca, dejándola allí y saliendo los dos hombres; al  rato  llega  doña  Luz  Marina  preguntando  por su hija mayor, respondiéndole  Xiomara  que  su  hermana  se  había desmayado en la piscina, saliendo la madre  preocupada  a  averiguar  lo  que  estaba sucediendo, encontrando a Ledys  Magally  tendida  en  una cama en  estado  de inconsciencia, con la pantaloneta de baño al revés y los interiores  rotos  en  la  parte de la mitad, por lo que la joven fue trasladada al hospital  de  la  localidad,  donde  se  le  practicó  reconocimiento médico legal y los  respectivos exámenes”.   

2.   El  Juzgado Penal del Circuito de  Girardota  (Antioquia),  mediante  sentencia  fechada  el  22 de agosto de 2003,  condenó    a    Pedro   Antonio   Ríos  a la pena principal de 48 meses de prisión, a la accesoria   de   inhabilitación  en el ejercicio de sus derechos y funciones públicas  por  un  lapso  igual  al  de  la pena privativa de la libertad y al pago de los  perjuicios,  como  autor  del  delito  de  acceso  carnal abusivo con incapaz de  resistir  (artículo  210  del  Código  Penal)  imputado  en  la resolución de  acusación,  la  cual  quedó ejecutoriada el 14 de mayo de 2003. Así mismo, le  negó   los   mecanismos  sustitutivos  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

3.   Apelado  el fallo por el defensor  del  procesado,  quien  consideró que el proceso carece de prueba para condenar  y,  de  manera subsidiaria, solicitó la concesión de la prisión domiciliaria,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  el  31  de octubre de 2003, lo confirmó  integralmente.  Contra  esta  determinación,  el citado profesional del derecho  interpuso el recurso extraordinario de casación.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El  defensor  del  procesado  Pedro   Antonio   Ríos  manifiesta  que  formula    “demanda   de   casación   por   vía  discrecional”  contra la sentencia del Tribunal, de  conformidad  con lo consagrado en el inciso 3° del artículo 205 del Código de  Procedimiento Penal.   

Luego  de relatar los hechos, de sintetizar  la  actuación  procesal  y de citar una decisión de esta Corporación que hace  relación  al  tema  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  en el título que  denominó  “RAZONES  PARA  QUE LA SALA DE CASACIÓN  ADMITA    EL    RECURSO   Y   HAGA   UN   PROCEDIMIENTO   DE   FONDO”,  dice  que el no otorgamiento de la suspensión condicional de  la  ejecución de la pena así como la negativa de la prisión domiciliaria bajo  el  pretexto  “‘que para  el    momento   de   los   hechos   tenía   compañera   permanente’”,   resulta  una  “peregrina     argumentación”    que  conllevó    a   desconocer   los   beneficios   a   que   tenía   derecho   su  procurado.   

Además, sostiene que no se hizo un estudio  serio  y  científico,  como  lo ha señalado la jurisprudencia de la Corte, que  hubiese   permitido   concluir   que   el  procesado  requería  de  tratamiento  penitenciario,  motivo  por  el  cual,  ante  la ausencia del mismo, no se puede  afirmar que el sentenciado requiere de dicho tratamiento.   

Ante   tal   situación,   estima   que  “posiblemente  se  ha  estructurado  la  causal  de  casación  prevista  en el numeral 1° del artículo 207 del C. de P. P., porque  en   nuestro   sentir   se   han   violado   de  manera  directa  por  falta  de  aplicación”  los  artículos  7°  (presunción de  inocencia),  20  (investigación  integral)  y  232  (necesidad  de  la prueba),  ibidem.   

A  continuación,  en  el  capítulo que el  libelista    llamó    “DEMOSTRACIÓN    DE   LOS  CARGOS”,    afirma    que    la   “violación    directa    por   falta   de   aplicación”   de  las citadas normas se presentó porque el instructor  y   el   juez   de   conocimiento  no  tuvieron  en  cuenta  la  “investigación  integral” para formarse  un  criterio  “acertado  y  científico” sobre la personalidad de su representado.   

A   renglón   seguido,   asevera   que  “dejamos  en  claro  que  no  estamos  atacando los  aspectos  fácticos  o  probatorios  que  obran  en el proceso, directamente nos  estamos  refiriendo  es  a  la  exclusión  de  la  norma en comento”.   

Hecha  la anterior aclaración, reitera que  la  sentencia  impugnada  desatendió  el  principio  consagrado  en  el  citado  artículo   232   del   Código   de   Procedimiento  Penal,  toda  vez  que  se  “negaron   los  sustitutos  de  la  pena  sin  que  existiera  para  ello prueba o fundamento alguno que respaldara científicamente  tal decisión”.   

Así mismo, estima que también se presentó  “violación  indirecta”  del  mencionado  artículo  7°,  yerro  que  se  generó por un “error  de  hecho por falso juicio de existencia, ya que el fallador  de  segunda  instancia  confirma  una  situación  (la  negación  de la condena  condicional  y la prisión domiciliaria),  sin  que  exista   una   prueba  concluyente  para  ello,  es decir,   materialmente     no     se    da    la    prueba   idónea      para      respaldar      su    decisión”.   

Finalmente,  en  el  título  que denominó  “ASPECTO    DE   LA   JURISPRUDENCIA   QUE   DEBE  DESARROLLARSE”,  después  de  transcribir parte de  una providencia de esta Sala, dice:   

“Con  claridad  hialina  podemos observar que la constante de nuestro alto Tribunal de Justicia,  ha   sido  dejar  al  juez  en  completa  libertad  para  conocer  el  subrogado  ‘algo  muy  íntimo  y  subjetivo   de   él’,  nosotros  creemos  que  la jurisprudencia debe variar e imponerle al funcionario  la  obligación  de  investigar  con  criterio  científico lo concerniente a la  personalidad  del  procesado,  para  así  tener  el  respaldo adecuado para sus  conclusiones,  es  decir,  no  se  debe dejar al arbitrio ni al subjetivismo del  funcionario  un tema tan delicado del que se deduce serias implicaciones de todo  orden para el condenado”.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  el fallo impugnado y, en consecuencia, acoger sus pretensiones.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Es  evidente  que   en   este   caso   sólo   procede   la  casación  discrecional,    toda    vez   que   el   quantum   punitivo   que   la  ley  establece para el delito de acceso  carnal  abusivo con incapaz de resistir no contempla pena máxima que exceda los  ocho  (8)  años  de  prisión, habida cuenta que dicha conducta punible, por la  cual   fue   condenado  el  procesado  Pedro  Antonio  Ríos,  prevé  como  pena  principal  la prisión de  cuatro (4) a ocho (8) años.   

2. De igual manera, es claro que el defensor  del  procesado tiene legitimidad e interés para recurrir a través de esta vía  extraordinaria  excepcional,  según  así  lo  autoriza  el  inciso  final  del  artículo 205 del Código de Procedimiento Penal.   

3.  De  otra  parte, cuando la casación se  intenta  por  vía  excepcional, requiere no sólo que se trate de una sentencia  de  segundo  grado y que la conducta punible sea sancionada con privación de la  libertad  inferior  a la pena exigida para la casación ordinaria, esto es, cuyo  máximo  exceda de 8 años, sino que también es preciso que el actor cumpla con  la  carga  de fundamentar los motivos por los cuales considera se ha violado una  garantía   fundamental   o  porque  se  hace  necesario  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  pues sólo a esos eventos se restringe la admisibilidad de esta  modalidad de casación.   

4.   Ahora  bien,  en  cuanto  a  la  fundamentación  la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha sido reiterada y clara al  afirmar   que    cuando   se   trata   de   la   necesidad   de  desarrollo  jurisprudencial,  como  parece ser planteado en este caso, el casacionista está  obligado  a  exponer  una argumentación lógica dirigida a evidenciar si lo que  se  pide  es la unificación de posiciones encontradas sobre el particular, o la  actualización  de  la doctrina hasta el momento imperante, o el pronunciamiento  sobre  un  tema aún no desarrollado, o la precisión sobre el alcance de la ley  cuando  ésta  presenta  vacíos  o  el  necesario  análisis  con  ocasión del  tránsito  legislativo  de  leyes, debiéndose señalar, además, de qué manera  la  decisión  que  va a adoptar la Corte presta el doble servicio de solucionar  adecuadamente  el  caso  y  de  servir  de  guía  como  criterio auxiliar de la  actividad judicial.   

Al respecto ha dicho la Sala:  

“La demanda de  sustentación   del   recurso  de  casación  por  la  vía  discrecional,  debe  justificar  la solicitud en la necesidad del desarrollo de la jurisprudencia, ya  por  su  unificación,  dada  sus  variaciones  o  la  diversidad  de  criterios  sostenidos  por  la  Corte,  ora porque existan vacíos que exijan precisiones o  ampliaciones  para  señalarle  sentido  y  alcance  a la ley, o bien porque con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o  por  la concurrencia de nuevas realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala no haya tenido oportunidad de referirse a un  tema  sustancial  específico, ante el cual la sentencia acusada yerra o infiere  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la ampliación de los  mecanismos     protectores     de     las    garantías    de    los    derechos  fundamentales”.1   

Cumplido  con  lo  anterior,  dado  que  la  casación  es  de  naturaleza  extraordinaria  y  rogada,  se  debe construir la  demanda     respetando     las     reglas      técnicas      de   formulación,    desarrollo    y   demostración   del   cargo,  según  la  causal invocada y el modo de violación de la ley sustancial  señalado.   

No  obstante, en todo caso, será la Corte,  en  ejercicio  de  su  discrecionalidad,  a la que le corresponderá ponderar la  fundamentación  expuesta  por el libelista, a efecto de decidir  si admite  o no el trámite de la casación excepcional.   

5.   En  el  supuesto  que  ocupa  la  atención  de  la  Corte,  se  observa  que  si bien el actor, de manera exigua,  mencionó  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  como  motivo  de la casación  discrecional,  de todos modos no evidenció si lo pretendido era la unificación  de  posiciones  encontradas,  la  actualización de la doctrina hasta el momento  imperante  o  el  pronunciamiento  sobre un tema aún no desarrollado, ya que se  limita  a una simple enunciación, sin demostrar de qué manera la decisión que  va  a  adoptar  la Corte presta el doble servicio de solucionar adecuadamente el  caso   y   de   servir   de   guía  como  criterio  auxiliar  de  la  actividad  judicial.   

En  efecto,  en  una  simple  enunciación  plasmada  al  inicio  de  la  demanda y, posteriormente, en una corta referencia  hecha   en   el  párrafo  final  de  la  misma,  se  limitó  a  decir  que  la  “jurisprudencia   debe   variar   e  imponerle  al  funcionario  judicial  la  obligación de investigar con criterio científico lo  concerniente  a  la  personalidad  del  procesado”,  afirmación  que no contiene ningún desarrollo argumentativo frente a los temas  de  la prisión domiciliaria y de la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena, sustitutos penales negados por el sentenciador, que lleve a la Corte a  hacer  un  necesario  pronunciamiento en torno a los mismos y respecto de una de  las hipótesis en precedencia citadas.   

Por  el contrario, lejos de puntualizar, de  manera  lógica  y  concatenada, las razones por las cuales se hace necesario el  pronunciamiento   jurisprudencial,   dedicó   su   disertación  a  mostrar  su  inconformidad  respecto  el  grado  de apreciación que el juzgador le otorgó a  los  medios  de  convicción  que  le permitieron negar al procesado la prisión  domiciliaria  y  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena que,  dicho  sea  de  paso,  en  cuanto  este  último sustituto penal, ni siquiera se  reúne   el   requisito   objetivo  que  impone  el  artículo  63  del  Código  Penal.   

En  consecuencia,  como  se advierte que el  peticionario  en  la demanda no propone ninguna de las hipótesis en precedencia  señaladas,  sino  que la construye con fundamento en la apreciación probatoria  del  sentenciador,  dejando huérfano el desarrollo de la tesis que lo motivó a  acudir    a    esta   vía   extraordinaria   y   excepcional,   la   misma   se  inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa  por  cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  PEDRO  ANTONIO  RÍOS.  En  consecuencia,  se declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                                             EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                             MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Permiso  

                                 TERESA       RUÍZ  NÚÑEZ   

                             Secretaria     

1 Rad.  21950,  casación  discrecional  del  24  de  noviembre de 2004, M.P. Dr. Herman  Galán  Castellanos.  Ver  también casación discrecional 21770 del 30 de junio  de  2004,  M.P.  Dr. Mauro Solarte Portilla, casación discrecional 22572 del 29  de  septiembre  de  2004,  M.P.  Dr.  Álvaro  Orlando Pérez Pinzón, casación  discrecional  23226  y  23327  del  16  de  febrero  y  del  2 de marzo de 2005,  respectivamente, M.P. Dra. Marina Pulido de Barón.     

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