17694(26-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17694  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

         Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

         Aprobado Acta No. 002   

Bogotá D. C., veintiséis (26) de enero de  dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada por el defensor de CARLOS ENRIQUE SAENZ MENDIVELSO, contra  el  fallo  del  24  de  mayo  de  2000, mediante el cual el Tribunal Superior de  Bucaramanga  confirmó  íntegramente  la sentencia de primera instancia dictada  el  6  de diciembre de 1999 por el Juzgado Octavo Penal del Circuito de la misma  ciudad,  que  condenó  a  dicho procesado por el delito de homicidio, a la pena  principal  de  veinticinco (25) años de prisión, a interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  lapso  de  diez  (10)  años,  a  indemnizar  los  perjuicios   

causados  con  el  punible;  y  le negó el  subrogado de la condena de ejecución condicional.   

HECHOS  

En  horas de la madrugada del domingo 17 de  enero  de 1999, un grupo de jóvenes regresaba de las fiestas de aniversario del  municipio  de  Girón (Santander), con destino a la casa de uno de ellos, cuando  en  una  esquina  del  parque  central  de  esa  localidad  hizo  aparición una  motocicleta,   conducida  por  Emerson  Bautista  Aguilar,  quien  llevaba  como  parrillero a CARLOS ENRIQUE SAENZ MENDIVELSO.   

A manera de broma, Bautista Aguilar arrimó  la  rueda  delantera  de  la  motocicleta  a  las piernas de su conocida Marlene  Cáceres  Galvis,  quien se encontraba de espaldas, lo cual produjo la reacción  de los amigos de ella, y se formó una riña.   

En desarrollo de las acciones violentas, el  parrillero  CARLOS  ENRIQUE SAENZ MENDIVELSO esgrimió una navaja para atacar al  grupo  de  jóvenes.  Lesionó  levemente  a  Edwin  Orlando  Romero Roa, a Luis  Enrique  y a Darío González González; e infligió lesiones severas a Vladimir  Romero  Roa,  quien  fue  atendido  inicialmente en Girón y luego trasladado al  Hospital  Ramón  González  Valencia  de  Bucaramanga,  donde perdió la vida a  consecuencia  de  shock  cardiogénico  e  hipovolémico  derivado de una herida  penetrante   en   tórax  con  lesión  miocárdica1.   

El  agresor huyó, se refugió en su casa y  ahí    fue    capturado    poco   después   por   agentes   de   al   Policía  Nacional.   

LA  DEMANDA   

Un  cargo  propone  el  defensor  de CARLOS  ENRIQUE   SAENZ   MENDIVELSO  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  con fundamento en la causal primera de casación contemplada en el  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Decreto  2700  de 1991,  modificado   por  la  Ley  553  de  2000,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial.   

En criterio del censor, el Tribunal Superior  de  Bucaramanga  incurrió  en  violación  directa  de  la  ley  sustancial por  aplicación      indebida      de     los     artículos     36     (dolo)     y     323     (homicidio);  y por falta de aplicación  de    los    artículos    37    (culpa),       40       (causales       de  inculpabilidad)      y      329      (homicidio  culposo)  del Código Penal,  Decreto 100 de 1980.   

Asegura   que  el  implicado  actuó  sin  intención  de  matar, con la convicción errada de que su conducta no tenía la  aptitud  para causar la muerte a Vladimir Romero Roa, por lo cual, como el error  era  vencible,  se  desvanece  el  dolo  y  se adecua la conducta a la modalidad  culposa, como lo ordena el artículo 40 del Código Penal anterior.   

“La  convicción  errada  en  invencible  exigida  por  el  legislador  penal  apunta  a la ilicitud de la acción o de la  omisión.  La creencia subjetiva de que actúa conforme a las normas de derecho,  proviene  de  la  finalidad  que  se  propone, como en el caso que nos ocupa era  participar  en  una  reyerta  abierta  y  callejera  y, lejos de la finalidad de  causar la muerte.”   

“De  manera  que  para  SAENZ  MENDIVELSO  dentro  de  ese  mismo  contexto de una sola acción no existió la previsión o  representación   de  otros  resultados  probables  delictivos  como  sería  el  resultado  muerte,  solamente  se  representó,  a  lo  sumo, como efectivamente  ocurrió las lesiones personales.”   

En  otro aparte de la demanda sostiene que:  “la  realización del tipo objetivo para CARLOS ENRIQUE SAENZ MENDIVELSO era a  lo  sumo  la causación de lesiones personales y en este caso resultaba eventual  el  resultado  muerte,  luego  la  finalidad  se  concordaba  con el querer y el  conocimiento del sentenciado.”   

Agrega   que   el  procesado  actuó  con  intencionalidad  pero sin dolo. Intencionalidad dirigida a contener la reacción  de  los  amigos de Marlene Cáceres Galvis que respondieron al chiste pesado del  motociclista,  “mas no a una intención de antijuridicidad, porque hasta ahora  no había lesionado a nadie y mucho menos causado la muerte.”   

“Después hubo enfrentamientos físicos y  al  lanzarles con su navaja expresaba posiblemente una intencionalidad de herir,  pero   jamás   se   vislumbra   por   ninguna   parte   la  intencionalidad  de  matar.”   

Agrega que el dolo presupone el conocimiento  de  los  ingredientes  del  tipo objetivo más la conciencia de antijuridicidad,  pero  en  el  presente  caso “lejos está de haberse demostrado estos aspectos  vitales  y  deducirle  responsabilidad e imponerle una pena.”…”Entonces lo  que  hay  es  un  descuido  en  la  sentencia  de  segundo  grado en cuanto a la  valoración  del  significado  de  la  conducta  desarrollada por CARLOS ENRIQUE  SAENZ MENDIVELSO.”   

“Lo que destaca es un actuar imprudente y  negligente”…“CARLOS  ENRIQUE  SAENZ  MENDIVELSO  jamás ideó o aceptó la  causación  de  la  muerte  de VLADIMIR ROMERO ROA, no se la representó como su  propia  obra.  Al  reñirse  con todos los integrantes del grupo acompañante de  MARLENE  CÁCERES  GALVIS  lo  consideró como improbable que pudiera suceder en  realidad.  Lo  único  que  manifestaba  con navaja en mano era la intención de  cortar  a  quien  se  le  arrimara,  y  confió  en  la pericia del manejo de la  navaja”   

Concluye que el procesado actuó con culpa y  no  con  dolo,  por  lo  cual  solicita  a  la  Corte casar el fallo impugnado y  proferir  del  de  sustitución  que  corresponda  a  la adecuación típica que  propone.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada  por el defensor de  CARLOS   ENRIQUE   SAENZ   MENDIVELSO   no  satisface  los  requisitos  formales  establecidos  en  el  artículo  225 del Código de procedimiento Penal, Decreto  2700  de  1991,  modificado  por la Ley 553 de 2000, vigente al tiempo en que se  profirió el fallo. Debido a ello, será inadmitida.   

1.  La admisión de la demanda de casación  está  condicionada al cumplimiento de las exigencias impuestas por el artículo  225  del  citado  régimen  de  procedimiento  penal. Tal disposición establece  requisitos  meramente  enunciativos  y  otros  inherentes  a  la  esencia  de la  impugnación.   

Dado que el recurso de casación es un medio  extraordinario  destinado  a  cuestionar  la estructura jurídica del fallo, que  por  demás  viene  amparado  por  la  doble presunción de legalidad y acierto,  exige  rigurosidad  en  la observación de las reglas que tocan la esencia de la  impugnación,  por  cuanto,  en  esta  sede,  la Sala está inhibida para actuar  oficiosamente,  salvo  que  advierta  la  presencia  de  una  nulidad  o  cuando  encuentre que la sentencia atenta contra garantías fundamentales.   

En  esas  condiciones,  la  actividad de la  Corte  está  circunscrita a los parámetros que le fija el demandante según la  causal  que  elige,  sin  que le sea posible a la Sala mejorar o complementar el  libelo,  pues  compete  al recurrente ser claro y preciso en la vía que invoca,  en  los  fundamentos  que la sustentan, en la citación de las normas que estima  infringidas  y en el concepto de la violación. Requisitos que debe cumplir, por  separado,  cada  vez  que  seleccione  una  de las causales. Y si acude a cargos  excluyentes,  además, es menester plantearlos en capítulos separados e indicar  cuál o cuáles tienen el carácter de subsidiarios.   

2.  El  libelista  centra  su alegato en la  ausencia   del   dolo   homicida,   y  para  ello  deambula  indistintamente  en  instituciones  jurídicas  como  el  error de tipo, el error de prohibición, el  homicidio   preterintencional,   el   homicidio   culposo   y   al   parecer  la  justificación  de  la  conducta; pero, adicional a esa imprecisión conceptual,  en  lugar  de  aceptar  el desarrollo de los acontecimientos y la valoración de  las  pruebas  como  se  hizo en el fallo, para fincar su postulación ofrece una  apreciación  propia  acerca  del  contenido,  alcances  y  consecuencias  de la  conducta del implicado.   

3. Se ha difundido en la jurisprudencia de  esta  Sala  que  si  el  censor elige la causal primera de casación, vale decir  violación  directa  de  la  ley sustancial, acepta los hechos, las pruebas y la  valoración  que  de  ellas  se  hizo  en las instancias. En ese entorno lógico  jurídico  no  le  es  factible discutir cuestiones de facto, puesto que toda la  impugnación  es  de  estricto  orden jurídico y recae sobre la ley sustancial,  por    falta    de   aplicación,   aplicación   indebida   o   interpretación  errónea.   

La Sala, con ponencia de quien ahora cumple  la  misma  función,  con  relación  a  las  modalidades de violación directa,  expresó:   

“3.1-. Falta de aplicación o exclusión  evidente:  el  juez  yerra  acerca  de la existencia de la norma y por eso no la  aplica  al caso específico que la reclama. Ignora o desconoce la ley que regula  la  materia  y por eso no la tiene en cuenta, debido a que ha incurrido en error  sobre su existencia o validez en el tiempo o el espacio.   

3.2-.   Aplicación  indebida:  el  juez  desatina  en  la  adecuación  de  la  norma. El error se manifiesta en la falsa  adecuación  de  los  hechos probados a los supuestos que contempla la norma, ya  que  los  sucesos  procesalmente  reconocidos  no  coinciden  con las hipótesis  condicionantes del precepto.   

Por  ejemplo,  si el juez en el proceso de  adecuación  típica  confunde  el hurto agravado por la confianza con el delito  de  abuso  de  confianza,  y  se  inclina  por  éste  aunque  todos  los hechos  demostrados probatoriamente obligaban a la aplicación de aquel.   

3.3-.  Interpretación  errónea:  el juez  selecciona  bien  y adecuadamente la norma que corresponde al caso en cuestión,  pero  yerra  al interpretarla y le atribuye un sentido jurídico que no tiene, o  le asigna efectos distintos o contrarios a su real contenido.   

Por  ejemplo cuando el juez estime, y así  provea,  que  las agravantes específicas de un ilícito se aplican bajo ciertas  circunstancias  que  la norma no establece.” (Sentencia del 5 de septiembre de  2001, radicación 13.000).   

En el marco del cuerpo primero de la causal  primera   de  casación  es  requisito  lógico-jurídico  insoslayable  que  el  cuestionamiento  contra el fallo impugnado se desarrolle en estricto derecho, es  decir,  no  se  trata  de una discusión probatoria sino circunscrita a la norma  penal que se hizo corresponder a los hechos probados.   

Si,  como  ocurre  en el caso presente, se  cuestiona  el  alcance  dado  por  el  Tribunal  a los medios de convicción, la  censura  se  traslada  al  terreno  de  la  valoración  probatoria y, entonces,  abandona  la lógica propia de la violación directa, para ubicarse en el cuerpo  segundo  de  la  causal  primera  de casación, vale decir, la vía indirecta de  vulneración de la ley sustancial.   

Aquella simbiosis atenta contra lógica de  la  postulación,  al  punto  de  tornarla  ininteligible,  pues si se parte del  supuesto  que  se  aceptarán  los  hechos y la valoración de las pruebas sobre  ellos,  es  evidente la contradicción cuando al mismo tiempo se protesta por el  alcance   conferido   a   algún   medio   de   convicción   por   el  Tribunal  Superior.   

4.  De  acuerdo  con  lo  sostenido  en la  demanda,   el   procesado   SAENZ   MENDIVELSO   actuó  sin  dolo  homicida  en  cuanto:   a) tenía la intención de “participar en una reyerta abierta y  callejera  y,  lejos  de la finalidad de causar la muerte”; b) “solamente se  representó,  a lo sumo, como efectivamente ocurrió las lesiones personales”;  c)  “al  lanzarles con su navaja expresaba posiblemente una intencionalidad de  herir”,  d)  “Lo único que manifestaba con navaja en mano era la intención  de  cortar  a  quien se le arrimara” e) “confió en la pericia del manejo de  la  navaja” y f)  sólo quería contener la reacción de los amigos de la  joven a quien el motociclista hizo la mofa.   

En  tales  condiciones,  es  claro  que el  debate  se  está  proponiendo  en  el  campo de lo valorativo y de la fuerza de  convicción  o  poder  o  de persuasión que el Ad-quem encontró en la conducta  del  procesado,  que  constituye  uno  de  los  elementos  centrales  del acopio  probatorio.   

De ese modo, se abandona el cuerpo primero  de  la  causal  primera  de casación –violación  directa de la ley sustancial, y el alegato se ubica en  el  cuerpo  segundo  de  esa  causal  –violación  indirecta-,  que  ha  debido  demostrarse a través de  alguna  de  las  modalidades  de  error  de  hecho,  vale decir, falso juicio de  identidad     (cercenar    o    tergiversar    una  prueba),  falso  juicio  de  existencia (inventar  o  ignorar  una  prueba), o  falso  raciocinio  (distanciarse de las reglas de la  sana crítica).   

5. En virtud del principio de limitación  que  gobierna  el  recurso  extraordinario,  la Sala de Casación Penal no puede  complementar  la  demanda  en  ningún  aspecto, ni mejorar el planteamiento, ni  acomodarlo hasta tornarlo comprensible.   

En  ese  orden  de  ideas,  la demanda de  casación no será admitida   

En  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de  CARLOS ENRIQUE SAENZ  MENDIVELSO.   

Contra la presente providencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                        HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

       Excusa  justificada   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Protocolo de necropsia, folio 95 cdno. 1.     

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