22226(11-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22226  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 037.   

Bogotá,  D.  C.,  mayo  once (11) de dos mil  cinco (2005).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de los   procesados  ÁNGEL  ZOEL  MATURANA  RODRÍGUEZ  y  NELSON  DE  JESÚS  ARREDONDO  RODRÍGUEZ,  condenados  en  fallos proferidos por el Juzgado Penal del Circuito  Especializado  y  el  Tribunal  Superior  de  Quibdó, como coautores penalmente  responsable,  el  primero,  de  los  delitos  secuestro simple y rebelión, y el  segundo, de esta última conducta punible.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

“Da  cuenta  el plenario que el día 15 de  abril  de  2001,  miembros  del  frente  Manuel  Hernández  “El  Boche” del  Ejército  de Liberación Nacional E.L.N. llevaron a cabo un secuestro masivo en  la  vía  que de Quibdo conduce a Yuto, en el Departamento del Chocó, cuando en  las  horas  de  la  madrugada sacaron de las fincas donde se hallaban pasando la  semana  Santa  a  los  señores  Marco  Aurelio  Asprilla Panesso, Camilo Torres  Gamboa,  Nilkar  Jair  Valencia  Valdez,  Ariel  Castro Beltrán, Carlos Alberto  Murillo   Cortés,   Francisco   Velásquez   Salguero   y   Gilbert  Velásquez  Salguero.   

Los señores ÁNGEL ZOEL MATURANA RODRÍGUEZ,  NELSON  DE  JESÚS  ARREDONDO RODRÍGUEZ, RAÚL TORRES SAAVEDRA y FÉLIX ANTONIO  BECERRA  RÍOS  fueron  identificados  e  individualizados  como  militantes del  Frente  Manuel  Hernández “El Boche”, que participó en el suceso referido,  con  fundamento  en  la  declaración  del  señor JOSÉ ELIDIO PEREA MARTÍNEZ,  alias  “Robinson”  o  “Chiquitura”,  integrantes de ese frente, quien se  entregó a las autoridades después del secuestro.”   

2.    Abierta    la    correspondiente  investigación,   vinculados  al  proceso  y  cerrada la investigación, la  Fiscalía  100  Especializada  de  Quibdó  el  24  de  mayo  de  2002 profirió  resolución  de  acusación contra ÁNGEL ZOEL MATURANA RODRÍGUEZ, RAÚL TORRES  SAAVEDRA,  FÉLIX  ANTONIO BECERRA RÍOS y NELSON DE JESÚS ARREDONDO RODRÍGUEZ  como  coautores  de  los delitos de secuestro extorsivo, rebelión y tráfico de  explosivos,  pronunciamiento  que  alcanzó ejecutoria el 26 de agosto siguiente  cuando  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Medellín al resolver  recurso  de  apelación  interpuesto  por la defensa lo confirmó, aclarando que  los  sindicados  deben  responder  además  por  el delito de secuestro simple y  revocó el cargo concerniente con el tráfico de explosivos.   

3.  Correspondió  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Quibdó adelantar el juicio y celebrada la audiencia  pública,    el    3    de    julio    de    2003    asumió    las   siguientes  determinaciones:   

3.1.   Condenó  a  ÁNGEL  ZOEL  MATURANA  RODRÍGUEZ  a  la  pena de catorce (14) años de prisión y multa de novecientos  (900)   salarios  mínimos  mensuales  legales,   como  coautor  penalmente  responsable de los delitos de secuestro simple y rebelión.   

3.2.  Condenó  a NELSON DE JESÚS ARREDONDO  RODRÍGUEZ  a  la  pena  de  seis  (6)  años  de prisión y multa de cien (100)  salarios  mínimos  mensuales legales, como coautor penalmente responsable de la  conducta punible de rebelión.   

3.3.  Condenó  a  los  dos  anteriores a la  sanción   accesoria  de  inhabilitación  para  ejercer  derechos  y  funciones  públicas,  al primero, por un período de diez (10) años, y al segundo, por un  lapso de seis (6) años.   

3.4. Absolvió a los sindicados RAÚL TORRES  SAAVEDRA  del  delito  de  rebelión  y  a  FÉLIX ANTONIO BECERRA RÍOS por las  conductas punibles de rebelión y secuestro extorsivo.   

4. La providencia anterior fue recurrida por  la  defensa  de  los acusados ÁNGEL ZOEL MATURANA RODRÍGUEZ y NELSON DE JESÚS  ARREDONDO  RODRÍGUEZ  y  el  10 de septiembre siguiente el Tribunal Superior de  Quibdó  la  confirmó,  mediante  fallo  objeto  del  recurso extraordinario de  casación   interpuesto   por   el   defensor  de  los  mencionados  procesados.   

LA DEMANDA:  

Cargo  primero:  violación  directa  de una  norma de derecho sustancial “por falso juicio de selección.”   

1.  Transgresión de los artículos 29 y 230  de  la  Constitución  Política,  10,  29,  168,  467 y 471 del Código Penal y  artículo 397 de la Ley 600 de 2000.   

2.  Los  procesados  ÁNGEL  ZOEL  MATURANA  RODRÍGUEZ  y  NELSON  DE  JESÚS  ARREDONDO  RODRÍGUEZ fueron acusados por los  delitos  de secuestro simple y rebelión, siendo el primero finalmente condenado  por  tales  conductas punibles, y el segundo, por rebelión, determinaciones que  se   basaron   en  los  testimonios  de  José  Edilio  Perea  Martínez,  alias  “Robinson”  o  “Chiquitura”,  quien  al  referirse a MATURANA RODRÍGUEZ  afirmó  haberlo  visto  en  el sector donde operaba el Frente Manuel Hernández  “El  Boche” del E.L.N. y le dijo que él había organizado con los mandos el  secuestro  de “Villa Gloria”, y de José Félix Becerra Ríos, quien sostuvo  que    MATURANA    RODRÍGUEZ    le   manifestó   haber   participado   en   el  plagio.   

No obstante, existe en el plenario abundante  material  probatorio  que  demuestra  que  no es cierto que ÁNGEL ZOEL MATURANA  RODRÍGUEZ  haya  participado  en  el  secuestro,  elementos  de  juicio  que el  Tribunal ignoró por completo.   

3.   La   conducta  desarrollada  por  sus  defendidos  no  encuadra  en  los tipos penales por los cuales fueron finalmente  condenados,  sino en el delito de conspiración previsto en el artículo 471 del  estatuto punitivo, norma que fue violada por omisión.   

Por  lo  anterior, solicita casar el fallo y  proferir  el  de  reemplazo que condena a sus defendidos por la conducta punible  que se acaba de mencionar.   

Cargo  segundo:  violación indirecta de una  norma    sustancial,    por    error    de   derecho   por   falso   juicio   de  legalidad.   

1. Atentado contra los artículos 29 y 230 de  la  Constitución Política, 2 y 7 del Código Penal, y 2, 5, 7, 8, 13, 20, 234,  237, 254, 255, 256, 257 y 276 del Código de Procedimiento Penal.   

2. Como lo expusiera en el cargo anterior, la  sentencia   impugnada  se  basó  en  la  declaración  de  José  Edilio  Perea  Martínez,  prueba  frente  a  la  cual  la  defensa  solicitó  la práctica de  contrainterrogatorio al mentado declarante   

“y  demás  sujetos  que  fungían  como  testigos de cargo”,    

pero  los  jueces  de  instancia negaron esa  posibilidad  con  argumentos  “absurdos”,  porque  si  bien  la petición de  pruebas  debe  sustentarse  y  existían  para  la defensa  otros medios de  contradicción  de  la  prueba testimonial, como en efecto se hizo, esa clase de  determinaciones lesionan garantías fundamentales.   

2.  Igualmente  el  fallo  impugnado tuvo en  consideración  grabaciones  que si bien fueron válidamente trasladadas de otro  asunto,   

“nunca se identificó técnicamente quienes  fueron  los  interlocutores,  porque simplemente los funcionarios de la policía  judicial  manifestaron  en cada una de las interceptaciones el nombre de quienes  ellos  consideraban  eran los interlocutores, basándose simplemente en el hecho  de  la  residencia  o  en  sus  apreciaciones  particulares y el cotejo de voces  jamás  se  realizó  aunque  insistentemente  se  solicitó  y  se criticó ese  aspecto en particular en forma reiterada.”     

3.  Los funcionarios de la Policía Judicial  llamaron  “explosivos”  a  elementos  incautados,  basándose  en una simple  observación,  y  si  bien  en  la  instrucción la Fiscalía solicitó dictamen  pericial  sobre  tales  objetos,  su  resultado  llegó  con  posterioridad a la  calificación  del  mérito  del  sumario,  violándose con tal procedimiento el  debido  proceso  y  el  derecho  de defensa. Precisa frente a este reparo que la  Fiscalía  de  segunda  instancia corrigió el desafuero y excluyó el delito de  tráfico de explosivos.   

4.  Al  expediente  se  allegó  una  nota  supuestamente  incautada  a  ÁNGEL ZOEL MATURANA RODRÍGUEZ sobre la cual nunca  se  verificó  su  autenticidad,  a pesar de las criticas que la defensa hiciera  sobre  dicho  documento,  irregularidad con la cual se transgredió el principio  de contradicción de la prueba.   

Por lo anterior, solicita casar la sentencia  impugnada  y  proferir  la  de  reemplazo  que  absuelva a sus defendidos de los  delitos imputados.   

Cargo      tercero      – subsidiario: nulidad.   

1.  Como normas transgredidas vuelve a citar  las enumeradas en el reparo inmediatamente anterior.   

2.  Reitera los temas que tienen con ver con  el  allegamiento  del  dictamen  pericial  sobre  “explosivos”  después  de  calificar  el mérito del sumario; falta de contrainterrogatorio de los testigos  de  cargo;  ausencia de cotejo de voces; verificación sobre la autenticidad del  documento  incautado  a  ÁNGEL  ZOEL  MATURANA  RODRÍGUEZ  y  agrega  falta de  reconocimiento  en  fila  de  personas  a  pesar  de haber sido dispuesto. Estas  irregularidades   atentan   contra   el   debido   proceso   y   el  derecho  de  defensa.   

Por  tanto,  solicita que en el evento de no  prosperar  los  dos  cargos  principales, se declare la nulidad de la actuación  cumplida  desde  el  cierre  de  investigación  para  que el asunto vuelva a la  Fiscalía y se practiquen las pruebas en debida forma.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  Cualquiera  sea  la causal invocada, la  demanda  de  casación  no es un escrito de libre elaboración en tanto que debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  en  el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se consideren infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

2.-  En  relación con los cargos propuestos  por  el  demandante, encuentra la Sala que el libelista desconoció el principio  de  prioridad  en  el esquema general de presentación de los yerros, de acuerdo  con  la  causal  invocada al plantear reparo de nulidad como último y de manera  subsidiaria.   

En  punto  de esta temática, es de recordar  que  el  orden  de postulación de los cargos en la demanda de casación se rige  por  el  principio  de prioridad, según el cual es necesario tener en cuenta la  incidencia  procesal  que  la  prosperidad  de  alguno  de ellos pueda tener, en  atención    al    efecto   corrector   o   invalidante   de   la   impugnación  extraordinaria.   

De  manera  que,  en  rigor  técnico,  el  recurrente  en  casación  debe  proponer inicialmente el cargo de nulidad, y si  fueren  plurales  también  se  presentarán  empezando por el que eventualmente  mayor  efecto  invalidante  produzca, porque si alguno llegare a demostrarse, se  retrotrae  la  actuación  para rehacer todo el trámite alcanzado por el yerro,  lo  cual  impone  determinar  los  límites  de  afectación  de  cada motivo de  anulación propuesto.   

3.-  Además  de este primer desacierto, las  siguientes  son  las  falencias  de la demanda que impiden tener por cumplida la  exigencia  referida  a  la indicación clara y precisa de los fundamentos de los  reparos, a saber:   

4.   En  relación  con  el  cargo  primero   el   libelista  afirmó  que  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  violó  directamente la ley sustancial, porque sus  defendidos  fueron  condenados  por las conductas punibles de secuestro simple y  rebelión  cuando  no  existía  prueba  para  ello, y lo que se encuadra con su  comportamiento  es  el  delito de conspiración previsto en el artículo 471 del  Código Penal.   

4.1.  Cuando   se  demanda  una  sentencia  por  violación  directa  de  la  ley sustancial en  cualquiera  de  sus tres modalidades (falta de aplicación, aplicación indebida  o  interpretación errónea), el casacionista debe demostrar, sin desconocer los  hechos  plasmados  en  el fallo y sin discrepar de la forma como el juzgador los  declaró  probados,  que  entre las partes motiva y resolutiva de la providencia  no existe armonía.   

4.2.  Al  impugnante  le resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia,  que entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el demandante no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo  hubiera  reconocido  sin  lugar a  equívocos  que los procesados ÁNGEL ZOEL MATURNA RODRÍGUEZ y NELSON DE JESÚS  ARREDONDO  RODRÍGUEZ  incurrieron  en el delito de conspiración a que alude el  artículo  471  del  estatuto punitivo, y, no obstante tal reconocimiento, en la  parte   resolutiva   los   condenó  por  los  delitos  de  secuestro  simple  y  rebelión.   

4.3.  Por el contrario, atentando contra los  requisitos  de  claridad  y  precisión,  el  censor se opone a las valoraciones  probatorias  que  hiciera  el  Tribunal  al  confirmar la sentencia condenatoria  proferida  contra MATURANA RODRÍGUEZ como coautor penalmente responsable de los  delitos  de  secuestro  simple y rebelión, y ARREDONDO RODRÍGUEZ como autor de  la  conducta punible de rebelión, sin mencionar los errores de juicio en que ha  podido     incurrir    el    ad    quem  al asumir tales determinaciones.   

4.4.  Evadiendo  la  violación directa que  anunció,  el  demandante  sostiene  que  el  Tribunal habría ignorado material  probatorio   que  demostraría  que  no  es  cierto  que  ÁNGEL  ZOEL  MATURANA  RODRÍGUEZ  participara  en  el  secuestro por el cual fue finalmente condenado,  entremezclando  una  presunta  violación  indirecta  de  la ley sustancial, por  error  de hecho por falso juicio de existencia, la cual no desarrolló y tampoco  demostró,  porque  pasó  por  alto  indicar cuál o cuáles fueron las pruebas  omitidas   y   su   incidencia   en   el   resultado   final   de  la  decisión  recurrida.   

4.5. Ahora: que la conducta desarrollada por  sus  defendidos  no  encuadra  en  los  tipos  penales  por  los  cuales  fueron  condenados  sino  en  la conducta punible de conspiración, apenas constituye un  simple  enunciado  sin ninguna demostración y trascendencia porque el libelista  no  exhibe  argumentos que acrediten la procedencia de degradar la calificación  jurídica imputada a la sugerida por el recurrente.   

5.  En  el  cargo  segundo  el  demandante  critica  al Tribunal de haber  incurrido  en violación indirecta de una norma de derecho sustancial, por error  de derecho, derivado de falso juicio de legalidad.   

5.1. En este reparo omitió señalar cuál o  cuáles  fueron  las  normas  sustanciales  transgredidas,  y  si tal violación  ocurrió  por  falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o interpretación  errónea.   

5.2.   La   jurisprudencia   de  la  Sala   

“ha  insistido  en  que  los  errores  de  derecho  en la apreciación de la prueba pueden ocurrir por dos vías distintas:  falso juicio de legalidad y falso juicio de convicción.   

El  juicio de legalidad se relaciona con el  proceso  de  formación  de  la  prueba,  con  las  normas que regulan la manera  legítima  de  producir  e  incorporar la prueba al proceso, con el principio de  legalidad  en  materia  probatoria  y  la  observancia de los presupuestos y las  formalidades exigidas para cada medio.   

El  juicio  de convicción, que consiste en  una  actividad  de  pensamiento a través de la cual se reconoce el valor que la  ley  asigna  a  determinadas  pruebas,  presupone la existencia de una “tarifa  legal”  en  la  cual por voluntad de la ley a las pruebas corresponde un valor  demostrativo  o  de  persuasión  único,  predeterminado  y  que  no  puede ser  alterado por el intérprete.   

Se incurriría, entonces, en error por falso  juicio  de  convicción  cuando  se  niega  a  la prueba ese valor que la ley le  atribuye,   o   se   le  hace  corresponder  uno  distinto  al  que  la  ley  le  otorga.   

Sin  embargo,  con  la  desaparición de la  tarifa  probatoria,  en  materia procesal penal, sustituida por el sistema de la  sana  crítica,  en  principio no es posible para los jueces incurrir en errores  de  derecho por falso juicio de convicción, en la medida en que la normatividad  no  somete  por  lo  general  su raciocinio a evaluaciones probatorias obligadas  dependientes de una tarifa legal probatoria.   

Ese  presupuesto  procesal  restringe  la  posibilidad  de que un sentenciador infrinja el ordenamiento por el simple hecho  de  conceder o negar credibilidad a un medio probatorio, dada la libertad de que  goza  en  esa  materia,  por  ministerio  de  la  ley para estimar su mérito de  persuasión  dentro  de  los  márgenes  de  la  experiencia,  las ciencias y la  lógica1   

.”  

    

5.3. Frente a este reparo encuentra la Sala  que  el  demandante  omitió señalar cuáles fueron los desaciertos en que pudo  incurrir  el Tribunal en relación con las normas que regulan la legalidad en el  trabajo de producción e incorporación de las pruebas al proceso.   

5.4.  Afirmó,  eso  sí, que los jueces de  instancia  habrían  violado  el debido proceso y el derecho de defensa al negar  el  contrainterrogatorio  que  la  defensa  pensaba formular al declarante José  Edilio   Perea  Martínez,  nada  hicieron  por  establecer  la  identificación  técnica  de  los  interlocutores de algunas conversaciones grabadas y omitieron  verificar  la  autenticidad  de  una  nota supuestamente incautada a ÁNGEL ZOEL  MATURANA  RODRÍGUEZ,  argumentos  con  los  cuales abandonó la causal primera,  cuerpo   segundo,  para  adentrarse  en  los  linderos  de  la  causal  tercera,  violación   al   principio  de  investigación  integral,  reparo  que  tampoco  desarrolla  al  soslayar  el  deber  de  demostrar  la  trascendencia  que  esas  verificaciones   tendrían   en   el   sentido   de  justicia  declarado  en  el  fallo.   

5.5.  En  relación  con  la  crítica  que  formula  al  hecho  de haberse allegado dictamen pericial sobre “explosivos”  con  posterioridad  a  la  calificación  de  la  investigación,  el demandante  omitió  demostrar  si  en  las  fases  procesales  subsiguientes  la judicatura  impidió  a  la  defensa  controvertir  esa  prueba  y  la  incidencia  que  esa  irregularidad,  si  es  que  se presentó, ha podido tener en la actuación y su  resultado final.   

6.  En  el  cargo  tercero   el  demandante  sostiene  que  la  sentencia  impugnada  se  profirió en juicio viciado por violación al debido proceso y al  derecho de defensa.   

6.1. Frente al enunciado anterior, el censor  entremezcla  los  derechos  del debido proceso y defensa, soslayando que si bien  el  segundo se deriva del primero, han sido claramente diferenciados en la ley y  la  jurisprudencia,  a  tal  punto  que  su  formulación  requiere postulación  separada  y desarrollo autónomo considerando que, por su naturaleza, el primero  es  vicio de estructura, en tanto que el segundo, lo es de garantía2.   

6.2.  En lo que tiene que ver con el debido  proceso,  el  artículo 29 de la Constitución Política consagra esta garantía  al   señalar   que   nadie  podrá  ser  juzgado  sino  conforme  a  las  leyes  preexistentes  al  acto  que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con  la  plenitud  de  las  formas  propias  de  cada juicio. El precepto superior se  refiere  a  otros  principios  que  integran  esta  garantía,  tales como   el      de     favorabilidad,      presunción      de   inocencia,   defensa  material  y  letrada  durante  la investigación y el  juzgamiento,  la  celeridad  del  trámite  sin  dilaciones  injustificadas,  la  aducción  de  pruebas  y  la posibilidad de controvertir las que se alleguen en  contra  del  procesado,  el  derecho  a  la  doble  instancia de la sentencia de  condena    –salvo   las  excepciones  legales-,  y  a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho así se  le dé una denominación distinta.   

En  materia penal “las formas propias del  juicio”  en  vigencia  de la Ley 600 de 2000 están delimitadas por dos etapas  claramente  diferenciables,  una de investigación y otra de juicio. La primera,  a  cargo  de  la  Fiscalía General de la Nación, en la cual se deben dar pasos  como   aquellos   que   tienen  que  ver  con  la  apertura  de  investigación,  vinculación  del  procesado,  definición de situación jurídica cuando se dan  los  presupuestos  pertinentes,  cierre de investigación y calificación. En la  segunda,  el  juicio  corresponde  al  juez,  estando determinadas las etapas de  audiencia preparatoria, audiencia de juzgamiento y sentencia.   

6.3.  El  derecho  de  defensa  implica  la  posibilidad  de  que  el procesado, por sí mismo o a través de defensor, pueda  presentar  pruebas o controvertir las que se alleguen a la actuación y, en fin,  ejercer  todos  aquellos  actos  de postulación establecidos en el ordenamiento  jurídico  para  la  defensa  de  sus  intereses,  en  forma continua durante la  investigación y el juzgamiento.   

Si bien el derecho de defensa se deriva del  derecho   fundamental   general   del   debido  proceso,  la  Constitución,  la  legislación  y  la  jurisprudencia  le han dado autonomía, contenido y alcance  propio  y  naturaleza  distinta,  que  permite  diferenciarlo, sin perjuicio que  algunas    veces    una   misma   irregularidad   pueda   afectarlos   a   ambos  simultáneamente.   

6.4.   Ninguna  distinción  realizó  el  casacionista  al  respecto  y antes bien lo que sin dificultad se observa es que  alude a la vulneración simultáneamente de los dos derechos.   

6.5. Si lo que el impugnante pretendía era  formular  reparo  al  fallo  al  amparo  de  la  causal tercera de casación por  violación  al  principio de contradicción, como lo alcanzó a anunciar, o a la  garantía   de  la  investigación  integral,  deja  a  la  Sala  sin  saber  la  trascendencia  que  en la actuación y el resultado final del proceso pudo tener  la  falta  de  contrainterrogatorio de los testigos de cargo, ausencia de cotejo  de  voces,  verificación  sobre  la  autenticidad  del  documento  incautado al  procesado  MATURANA  RODRÍGUEZ  y  la no práctica de reconocimiento en fila de  personas,  limitándose  a  indicar  que  la  ausencia  de tales pruebas atentó  contra garantías fundamentales, con lo cual nada prueba.   

6.6. Faltando a los requisitos de claridad y  precisión,  el demandante igualmente omitió señalar si la controversia de los  testimonios  de  cargo  por  fuera  del  contrainterrogatorio  que  reclama, fue  obstaculizada en relación con su apreciación y valoración.   

7.-  El recurrente olvidó que la casación  no  fue  instituida para anteponer el criterio del libelista al expuesto por los  jueces  de  instancia que llega a esta sede precedido de la doble presunción de  acierto  y  legalidad, sino para corregir verdaderos yerros trascendentales, que  deben  ser  enunciados  y establecidos clara y concretamente, cuya demostración  cabal  ha  de  tener,  además, la potencialidad de hacer cambiar el sentido del  fallo.   

Como   la   Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 221 y 213 del  Código  de  Procedimiento Penal, además que la Sala no encuentra violación de  garantías  fundamentales  que  deban  ser  protegidas  oficiosamente,  lo  cual  conlleva   la  consecuencia  procesal  de  declarar  desierta  la  impugnación,  mediante  decisión  que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita y no  admite ningún recurso.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  en  defensa de los procesados ÁNGEL ZOEL MATURANA RODRÍGUEZ y NELSON DE JESÚS  ARREDONDO  RODRÍGUEZ, y, en  consecuencia,      declarar     desierto     el     recurso     de     casación  interpuesto.   

Contra  esta providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                         HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

                                                                                                          Permiso   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                          ÉDGAR                     LOMBANA  TRUJILLO                      

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN         JORGE                         LUIS                         QUINTERO  MILANÉS            

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

       

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Auto    casación  marzo  3  de 2004, rad. 17544, M. P., Dr. Édgar Lombana  Trujillo.   

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Cas.  oct.18/2001, rad. 14.834, M. P., Dr. Herman Galán  Castellanos,  y  mayo15/2003,  rad.  17.141,  M.  P., Dr. Álvaro Orlando Pérez  Pinzón, entre otras.     

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