22135(17-08-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22135   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N° 087  

Bogotá, D. C., agosto diecisiete (17) dos mil  seis (2006)   

VISTOS  

Correspondería  a  la  Sala  pronunciarse  oficiosamente  sobre  la  eventual  vulneración de garantías fundamentales del  procesado    GUILLERMO   LEYVA   RAMÍREZ,  en punto de las penas que le fueron impuestas como autor culpable  del    delito   de   tráfico   de   sustancias   para   el   procesamiento   de  narcóticos    mediante  sentencia  anticipada  proferida el 14 de julio de 2003 por el Juzgado Penal del  Circuito  de Chocontá, confirmada integralmente el 16 de octubre de 2003 por el  Tribunal  Superior de Cundinamarca, de no ser porque se advierte la concurrencia  de   una  irregularidad  sustancial  que  afecta  la  validez  de  parte  de  la  actuación.   

ANTECEDENTES   

1.  El  8 de mayo de 2003,  a la salida  del    municipio    de    Gachancipá,   Cundinamarca,   peaje   “El   Roble”,  en  desarrollo  de  las  labores  de  control efectuadas por la Policía Nacional se practicó requisa al  vehículo   Chevrolet  Chevette  de  placas  SEE-316  conducido  por  el  señor  GUILLERMO     LEYVA     RAMÍREZ,     encontrándose  en  su  interior  sustancias químicas distribuidas  así:  (i)  4  pimpinas  con capacidad para 5 galones cada una, (ii) 1 envase de  vidrio  color  ámbar  con  capacidad para 2.5 litros, (iii) 4 pimpinas más con  capacidad  para  1  galón  cada  una y (iv) 1 bulto de una sustancia sólida de  color blanco pulverulenta.   

Sometido este material a prueba química de  identificación  preliminar  y  pesaje  arrojó  en  el  caso  de  los líquidos  resultado  positivo  para  “ácido  clorhídrico”  y     los     sólidos     para    “carbonatos   y   bicarbonatos”,   los  primeros  en  cantidad  igual  a  la  de  los  recipientes  hallados1,  es  decir  26.5     galones     -100,17    litros2-,   y   los  segundos  con  un  peso  neto  de  38  kilogramos.  Posteriormente sometidas las  sustancias   a  prueba  química  definitiva  se  concluyó  que  los  líquidos  contenían  “cetato  de  etilo,  butanona,  etanol,  ácido  acético  y ácido clorhídrico”.  Y  la muestra sólida “carbonato de sodio”.   

2.  Quien  trasportaba el anterior material  fue  aprehendido  en  el  acto  y  puesto a disposición de la fiscalía tercera  delegada  ante  los  jueces penales del circuito de Chocontá, despacho judicial  que  con  fecha  12  de  mayo  de  2003 abrió investigación, vinculó mediante  indagatoria  al  aprehendido  y resolvió su situación jurídica con detención  preventiva,  sustituida  por  domiciliaria,  bajo  el  supuesto  de  que la pena  correspondiente  al  delito por el que se procedía era la regulada en el inciso  segundo  del artículo 382 del Código Penal -de 4 a 6  años  de  prisión-, ello no obstante que al precisar  el  mismo  funcionario  la  cantidad  de  sustancias  para  el  procesamiento de  narcóticos   hallados   en  poder  del  capturado,  indicó  que  ascendían  a  “5  garrafas  con capacidad para 5 galones cada uno  (sic),  otras  cuatro  con  capacidad   de   un   galón,   para   un   total   de  9  galones  (sic)”   al   paso   que  la  sustancia  sólida  “arrojó     un     peso     neto     de     38    kilos”.   

Posteriormente, el procesado a través de su  defensor  manifestó  su voluntad de someterse a sentencia anticipada, de suerte  que  con  fecha  25  de  julio de 2003 se realizó diligencia durante la cual el  Fiscal  Tercero  Seccional  de  Chocontá  le  formuló cargos en los siguientes  términos:  “Señor GUILLERMO LEYVA RAMÍREZ, se le  acusa  de  ser  autor  responsable del punible de Tráfico de sustancias para el  procesamiento  de narcóticos, previsto y sancionado en Código Penal, libro II,  título   XIII,  capítulo  II,  artículo  382,  cuya  denominación  genérica  corresponde   a   los   delitos   contra   la   salud   pública,   acorde  a  los  hechos descritos en la resolución que le definiera  la  situación  jurídica,  con detención preventiva  siendo  que  igualmente  se  le  negó  la libertad provisional. En consecuencia  siendo  estos  los  cargos  por  los  que  se  le investiga, sírvase decir a la  Fiscalía    si    acepta    los   mismos”-negrillas   del   texto-.   Así   mismo,   en   uso   de   la   palabra   el   procesado,  indicó:  ‘Si  acepto  los  cargos  que  se  me  han formulado por parte de la  fiscalía.”   

3.  La  actuación  fue  remitida al Juzgado  Penal  del  Circuito  de Chocontá, despacho que el 2 de julio de 2003 avocó su  conocimiento  y  con  fecha 14 de julio siguiente profirió sentencia anticipada  por  cuyo medio declaró al procesado autor penalmente responsable del delito de  tráfico  de  sustancias  para  el procesamiento de narcóticos, fallo a través  del  cual  para  efectos  de  individualizar la pena tuvo en cuenta los extremos  punitivos  consagrados  en  el  artículo  382  inciso primero del Código Penal  -de     ­seis  a  diez  años  de prisión y multa de 2.000 a 50.000 salarios  mínimos  legales  mensuales- y previo descuento de la  rebaja  por  sentencia  anticipada,  lo  condenó  a  las  penas  principales de  cuarenta  y  ocho (48) meses de prisión y multa por mil trescientos cincuenta y  cinco  (1.355) salarios mínimos mensuales vigentes, así como a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo lapso de la sanción privativa de la libertad.   

4. La decisión anterior fue impugnada por el  defensor   del  sindicado,  siendo  integralmente  confirmada  por  el  Tribunal  Superior   de   Cundinamarca   mediante   sentencia   del   16   de  octubre  de  2003.   

Inconforme con este último fallo la defensa  interpuso  recurso  extraordinario  de casación, procediendo esta Sala mediante  providencia  del 19 de enero de 2005 a inadmitir el libelo a través del cual se  sustentó  la impugnación extraordinaria, no obstante lo cual ordenó surtir al  Ministerio  Público el traslado establecido en la ley, con el propósito de que  conceptuara  sobre  la eventual vulneración de garantías fundamentales por las  razones mencionadas en el introito de esta sentencia.   

5.   Surtido  el  traslado  al  Ministerio  Público,  el  pasado  18  de  julio  de  esta  anualidad la Procuradora Tercera  Delegada  para  la Casación Penal emitió concepto mediante el cual solicita se  case  el  fallo  de  segundo  grado,  bajo  el  entendido  que no se respetó la  calificación  jurídica  de  la  infracción  efectuada  por  la  fiscalía  al  resolver  la  situación jurídica, la cual sirvió de fuente para llevar a cabo  la  diligencia  de  formulación de cargos, sin que existiera un nuevo hecho que  permitiera  tal  variación.  Igualmente,  solicita  se examine si concurren los  presupuesto  necesarios  para   sustituir  la  prisión  intramural  por la  domiciliaria,  tomando  en consideración los argumentos que para ello esgrimió  la     fiscalía     cuando    resolvió    la    situación    jurídica    del  procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aun  cuando  el  motivo  que  impulsó  la  actuación  oficiosa  de  la  Sala en este asunto tuvo como causa la hipotética  afrenta  de  garantías  fundamentales  del procesado originadas en una probable  incongruencia    que    ab    initio   parecía  presentarse  entre el acta de formulación de cargos para  sentencia  anticipada  y  la sentencia de primer grado, efectuado el estudio del  trámite   surtido   en  las  instancias  lo  primero  que  se  advierte  es  la  concurrencia  de  una  causal  de  nulidad  originada en la incompetencia de los  funcionarios  judiciales que adelantaron el proceso, irritualidad sustancial que  conforme  a  lo  dispuesto  por  los  artículos 216 y 307 del estatuto procesal  penal,  obliga  a  la  Sala  a  decretar  oficiosamente  la  invalidación de lo  actuado.   

En  efecto,  en  esa  perspectiva  importa  precisar  que  el  artículo  382 del estatuto penal relativo al “tráfico  de  sustancias  para  el procesamiento de narcóticos”,  siguiendo  lo  que  puede considerarse una tradición  legislativa  en  materia  de la represión de conductas asociadas al tráfico de  narcóticos,  asigna  diversas  consecuencias  punitivas  a  la  conducta  allí  descrita  dependiendo  de la cantidad de sustancias o  precursores que se hallen en poder del infractor.   

Es  así  como  en  el  inciso  primero del  referido  tipo penal se prevé como sanción para la conducta descrita las penas  de  seis (6) a diez (10) años de prisión y multa entre 2.000 y 50.000 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  mientras   que  su  inciso  segundo  prescribe  que  si   la   cantidad  incautada  no  supera  “el  triple  de  las señaladas en las resoluciones  emitidas  por  la  Dirección  Nacional  de Estupefacientes”   las  penas  serán  de  cuatro (4) a seis (6) años de prisión y  multa    de    10    a    100     salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

A  su  turno, preciso es mencionar que para  dotar  de  contenido  la  remisión  que  el legislador efectúa a disposiciones  extrapenales  en  la  norma  acabada  de mencionar, es menester acudir en primer  orden  a  la  Resolución  009  de  1987  expedida por la Dirección Nacional de  Estupefacientes  -reglamentaria  del  literal  f) del  artículo  20 de la Ley 30 de 1986-, en cuyo artículo  segundo  se  autoriza  la  tenencia  de  sustancias  controladas cuando ellas no  supere  los  “5  kilos  mensuales  de  sólidos o 5  litros  mensuales  de  líquidos”,  cantidades  que  razonablemente  se  infiere  son las aludidas en el inciso segundo del artículo  382  del  Código  Penal,  de  suerte  tal  que  la  pena allí prevista resulta  aplicable  siempre  que  las  sustancias  para  el  procesamiento de narcóticos  halladas  no sobrepasen quince (15) litros si se trata  de líquidos, o quince (15) kilos si fueren sustancias sólidas.   

Mas,  debe  señalarse  que  en  materia de  normas  que  asignan  la  competencia  para conocer de esta conducta punible, no  optó  el  legislador  por  asignarlas dependiendo de la cantidad de precursores  químicos  incautados y, por el contrario, defirió expresamente su conocimiento  en  todos  los  eventos  a los Jueces Penales del Circuito Especializado, según  previsiones  del  ordinal once del artículo quinto transitorio de la Ley 600 de  2000, a cuyo tenor éstos conocen de,   

“… los delitos  señalados  en el artículo 382 del Código Penal y de  los  que  se  deriven  del  cultivo, producción, procesamiento, conservación o  venta  de  heroína  en  cantidad  igual o superior a doscientos cincuenta (250)  gramos  o  de  la amapola o de su látex” (negrillas  fuera de texto).   

Por  otra parte, bien está recordar que aun  cuando  a través del Decreto 2001 de 2002, expedido por el Gobierno Nacional en  ejercicio  de  las  facultades  derivadas  del  estado  de  conmoción  interior  previamente  declarado,  fueron  redefinidas  las  competencias  de los juzgados  penales  del  circuito especializado, señalándose allí en punto al delito que  ocupa  la  atención  de  la  Sala  que  del mismo conocerían los jueces de tal  categoría  cuando  las sustancias para procesar narcóticos fueran superiores a  cien  (100) kilos de sólidos o cien (100) litros de líquidos, es lo cierto que  tal  codificación extraordinaria perdió vigencia desde  el 29 de abril de  2003,  fecha  en la cual a través de la sentencia C-312 la Corte Constitucional  declaró  inexequible  el  Decreto  245  de  2003 que disponía la prórroga del  estado de conmoción interior.   

En   consecuencia,   por   efecto   de  la  inexequibilidad   declarada  por  la  Corte  Constitucional  es  claro  que  las  disposiciones  proferidas  al  amparo  del  estado de excepción, incluido claro  está  el  Decreto  2001  de  2002, perdieron su vigencia recobrándola aquellas  leyes  temporalmente  suspendidas  llamadas ordinariamente a regular la materia,  tal  como  ocurre  con  el  ordinal  once  del  artículo quinto transitorio del  Código  de  Procedimiento  Penal,  relativo al delito de tráfico de sustancias  para  el  procesamiento  de  narcóticos que consagra el artículo 382 de la Ley  599  de 2000, como quiera que dicha norma no fue incluida en la redefinición de  competencias  que  con  carácter definitivo se proveyó a través de la Ley 733  de 2002.   

Así las cosas, lo primero que se observa es  que  en  el  caso objeto de estudio, para la fecha en la cual fueron halladas en  poder  del   procesado LEYVA RAMÍREZ las  sustancias  controladas   aptas  para  el procesamiento de  narcóticos,  evento  acaecido  el  8  de  mayo  de 2003, había recobrado plena  vigencia  el  citado ordinal once del artículo quinto transitorio de la ley 600  de  2000  y  si  ello  es  así también es claro que las autoridades judiciales  competentes  para  conocer  del proceso en virtud a la naturaleza del delito, lo  eran  tanto  los  jueces  penales  del circuito especializados como los fiscales  ante ellos delegados.   

          No  obstante,  fue  la  Fiscalía  Tercera  Delegada ante los Jueces  Penales  del  Circuito  de  Choconta y el Juzgado Penal del Circuito de la misma  localidad,  quienes  avocaron  conocimiento del asunto en sede de instrucción y  del  juicio  anticipado,  asumiendo  así  una competencia de la cual carecían,  cuando  como  es  natural  entender, éste debió ser adelantado por el Fiscal y  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  correspondiente a la circunscripción  territorial de Cundinamarca.   

Y  la  segunda  conclusión  que irrumpe con  fuerza  incontrastable,  es  la  de que al no haberse observado las regulaciones  sobre  competencia   por razón de la conducta investigada, se incurrió en  la  causal  de  nulidad  prevista  en  el  numeral primero del artículo 304 del  estatuto  procesal  penal, irregularidad frente a la cual no existe otro remedio  distinto  a  la  invalidación  de  la actuación en atención a su carácter de  insubsanable.   

Por tanto, oficiosamente se casará el fallo  de  segundo  grado  y  se  dispondrá la invalidación de la actuación desde la  diligencia  de  formulación  de  cargos para sentencia anticipada -fl.  85,  cuaderno original-, acto procesal  que  en el trámite abreviado resulta equivalente a la resolución de acusación  y  que  exige  como requisito previo la competencia del Fiscal instructor que la  profiere,  de  la  cual  como  ya se precisó, carecía el Delegado ante el Juez  Penal del Circuito de Chocontá.   

Lo  anterior  teniendo  en  cuenta  que  la  jurisprudencia  de  esta  Sala  ha  sido  uniforme  y reiterada en abstenerse de  extender  hasta los inicios de la actuación los efectos invalidantes que genera  la  incompetencia del fiscal instructor, decisión reservada sólo para aquellos  eventos  que  comprometen el desconocimiento del fuero por razón del cargo dada  su  naturaleza  puramente objetiva -Cfr. Sentencias del  18  de  septiembre  de  1996,  radicado  9.9.96; 13 de  marzo  de  1997,  radicado  9592;  16 de mayo de 2001,  radicado  13004,  6   de   marzo   de  2003, radicado 17550,  entre otras -.   

Así  mismo,  en  razón  de la cobertura de  nulidad  que  habrá  de  ser  decretada,  dispondrá la Sala la remisión de la  actuación  al  Director  Nacional  de  Fiscalías  para que la asigne al Fiscal  Delegado a quien corresponda.   

Resta  señalar  que  de  las  constancias  procesales  se desprende que el procesado no se encuentre privado de la libertad  por  cuenta  de  esta  actuación,  pues  si  bien  en  la  sentencia de primera  instancia  se  revocó  la  detención  domiciliaria  previamente  otorgada y se  dispuso  su  captura, es lo cierto que dicha orden no se libró y, en cambio, el  procesado  fue aprehendido el 10 de junio de 2005 en zona rural del municipio de  Sasaima  “cuando  miembros  del  Ejército  Nacional  dieron   con   el   hallazgo   de   un  laboratorio  para  el  procesamiento  de  narcóticos”  quedando  a  órdenes  de la Fiscalía  Tercera   Especializada   de   la   Unidad  Nacional  de  Antinarcóticos  y  de  Interdicción  Marítima,  según  informe  que  se  remitió a la Procuraduría  Tercera  para  la  Casación  Penal  en  momentos  en que se surtía el traslado  dispuesto  por esta Corporación -folio 75 del cuaderno  correspondiente  a  la  Corte Suprema de Justicia-. Por  ello,  no  corresponde  a  esta  instancia  pronunciarse  sobre  la  libertad  o  detención  del  procesado,  determinaciones que habrá de proveer el Fiscal que  asuma   el   conocimiento   del   proceso  por  razón  de  la  nulidad  que  se  decreta.   

Así mismo, por razón de la decisión que se  adopta,   tampoco   resulta   procedente   efectuar  pronunciamiento  sobre  las  solicitudes   elevadas  por  la  Procuradora  para  la  Casación  Penal  en  su  concepto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1. CASAR  de  oficio  la sentencia proferida por el Tribunal Cundinamarca el  16 de octubre de 2003.   

          2.  DECRETAR  la  nulidad  de  la  actuación  a partir de la diligencia de formulación de cargos  para  sentencia  anticipada,  inclusive,  conforme a las razones expuestas en la  anterior motivación.   

3.   REMITIR  la  actuación  a  la Dirección Nacional de Fiscalías, para que por su conducto se  haga   llegar   al   Fiscal  Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados a quien corresponda avocarlo.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Aclaración    de    voto                                                                              Permiso   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                                     MARINA  PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Comisión de servicio  

JULIO     ENRIQUE     SOCHA  SALAMANCA                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 En el  acta  correspondiente  a  la prueba de identificación preliminar homologada, se  dejó  constancia  que  los diferentes recipientes que contenían las sustancias  líquidas se hallaron completamente llenos, Folio 42.   

2 Ello  si se tiene en cuenta que cada galón es equivalente a 3,78 litros.     

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