22112(03-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22112  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

                                                            SALA DE CASACIÓN PENAL   

MAGISTRADO PONENTE  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No.059  

                             Bogotá, D.C.,  tres (3) de agosto de dos mil cinco (2005).   

              Se pronuncia la Corte respecto del  recurso   de   apelación   interpuesto   por   la   defensora  de  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO, contra  la  sentencia  de  fecha  21  de  enero  de  2004,  mediante la cual el Tribunal  Superior  de  Cúcuta  lo condenó  dentro de las causas acumuladas por los  delitos  de peculado por apropiación en mayor cuantía, prevaricato por acción  y  por  omisión,  concusión,  falsedad  ideológica  en  documento público en  concurso  homogéneo  y heterogéneo con concierto para delinquir, imponiéndole  una  pena  de  14  años  de  prisión,  multa  de 300 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  a  la  época  de los hechos, inhabilitación de derechos y  funciones  públicas por 10 años y la pérdida del empleo que ocupaba. Además,  lo  conminó  al pago de perjuicios materiales por un monto igual al de la multa  impuesta.   

          Al  recurso se le impartió el trámite previsto en el artículo 194  del Código de Procedimiento Penal.   

          HECHOS    

                   RAMÓN   EMILIO   PINZÓN  GERARDINO, en su condición de Fiscal Seccional,   durante  los  años  de  1997 hasta principios de 1999, concertó con el abogado  CARLOS  RAÚL  CONTRERAS BOSCH y el técnico judicial II ALEJANDRO QUIJANO, para  traficar  con  vehículos inmovilizados por orden del fiscal u oficiosamente por  la  SIJIN,  por estar solicitados en Venezuela por diversas acciones ilícitas o  porque  presentaban alteraciones en sus sistemas de identificación o documentos  de  propiedad.  El fiscal sindicado disponía que los automotores fueran puestos  a  sus  órdenes,  el  técnico  judicial  los  retiraba  del  lugar  donde eran  depositados  para  entregarlos  al  abogado,  quien los ingresaba al Parqueadero  Miramar,  luego  de  lo  cual se negociaban con terceras personas adquirentes de  buena  fe.  Para este propósito se adoptaron decisiones contrarias a la ley, se  dejó  de cumplir con el deber que la situación demandaba y en algunos casos se  exigió    contraprestación   económica   para   administrar   justicia.    

     

          Los  hechos  referidos  dieron origen al sumario 346, adelantado por  un  Fiscal  Delegado  ante  los  Tribunales  de  Bogotá  y Cundinamarca, y a la  investigación  que  se  radicó  al  número 8181/ 044 adelantado por un Fiscal  Delegado ante el Tribunal de Cúcuta.   

         Sumario 346.   

               La  Unidad de Fiscalía Delegada  ante  el Tribunal de Bogotá y Cundinamarca calificó el mérito del sumario con  resolución  acusatoria  proferida el 22 de octubre de 1999, providencia que fue  confirmada  el  27  de diciembre de 1999 por la Fiscalía Delegada ante el Corte  Suprema  al  resolver  el  recurso  de  apelación.  En tales decisiones se  acusó  a  RAMÓN EMILIO PINZÓN GERARDINO   y    CARLOS   RAÚL  CONTRERAS  BOSCH  por  los  delitos  de  prevaricato   por   acción   y  falsedad  ideológica  en  documento  público.   

              En esta actuación el CTI capturó  a   RAMÓN   EMILIO   PINZÓN  GERARDINO  el 15 de abril de 1999, concediéndole la  excarcelación  más  tarde  con  base  en  el numeral 4º del artículo 415 del  C.P.P.  (fl.  246,  cd.  3.), decisión ésta que fue revocada al calificarse el  sumario,  solicitándose  a  la  Unidad  de  Fiscalía  de  Cúcuta lo pusiera a  disposición  de  este proceso, una vez dejase de ser requerido en la actuación  por la que se encontraba en ese momento privado de la libertad.   

                           Sumario 8181 /  044.   

          De  la  investigación  conoció  la  Unidad  Primera  de Fiscalías  Delegada  ante el Tribunal de Cúcuta, calificándose el sumario con resolución  de  acusación  número  152  del  14  de  diciembre  de  1999,  la que recibió  confirmación  el 28 de febrero de 2000 por la Unidad de Fiscalía Delegada ante  la  Corte  al  resolver  el  recurso  de  apelación.  En dichas providencias se  formularon  cargos así: a) En contra de RAMÓN EMILIO  PINZÓN  GERARDINO,  por los delitos de concierto para  delinquir,   peculado   por  apropiación,  falsedad  ideológica  en  documento  público,  prevaricato  por  acción  y  por omisión y concusión, b) ALEJANDRO  QUIJANO  fue  acusado  como  autor  de los delitos de concierto para delinquir y  falsedad  ideológica  en documento público, así como también se le atribuyó  el  ilícito  de  peculado  por  apropiación en calidad de cómplice, d) CARLOS  RAÚL  CONTRERAS  BOSCH  fue  convocado  a  juicio  por el concurso homogéneo y  heterogéneo  de  concierto  para delinquir, peculado por apropiación, falsedad  ideológica  en  documento  público  y  prevaricato  por  acción en calidad de  determinador  y  e)  YESID  ORTIZ ARIAS fue acusado por los delitos de concierto  para  delinquir,  en  concurso  con  falsa denuncia contra persona determinada y  estafa  en  grado  de  tentativa.  En  la  misma  providencia  se  precluyó  la  investigación  en  favor de ANA ISABEL QUINTERO ALICASTRO, JOSÉ RICARDO TOLOZA  GARCÍA y JOSÉ RAFAEL OSORIO GARCÍA.   

                 A disposición  de  este  proceso quedó privado de la libertad RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO desde el 13 de agosto de 1999  (fl. 1656).   

                            TRÁMITE DE LA CAUSA   

          Ejecutoriadas  las  resoluciones  de  acusación (27 de diciembre de  1999  y 28 de febrero de 2000) las diligencias fueron asumidas por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  donde  luego  de  tramitar  en cada causa  impedimento  de  uno  de  los  magistrados  y ordenar el traslado previsto en el  artículo  446 del C.P.P., en las diligencias 346 se decretó la acumulación de  los     procesos     radicados     a     los    números    2000    –        2204        –        8181        –    0002    y    2000   –        2204        –        0346        –    0001,   adelantados   ante   esa  corporación  contra  los  mismos encausados, con  similitud de hechos y de  delitos,  por  auto  del  4  de  mayo  de  2000  (fls.  101 – 105 cd. del Trib),  autorizándose la cancelación de la primera radicación.    

                 Puestas  en  el  mismo  estado  procesal,  luego  de  suspenderse  para tales efectos la causa 2000 –        2204        –        0346        –   0001,  se  reanudó  el  trámite.  Durante  el  traslado  del  artículo  446  del  C.P.P.  los  sujetos procesales  solicitaron  la  práctica  de pruebas, oficiosamente se reclamó a la fiscalía  el  envío  del  depósito  judicial  mediante el cual el procesado PINZÓN  GERARDINO prestó caución   para  la  detención domiciliaria, se tramitó y denegó petición de libertad y  detención  domiciliaria  a ALEJANDRO QUIJANO. Con auto de fecha 14 de agosto de  2000  se  resolvió  sobre  las  pruebas solicitadas, además de autorizarse con  otras  decisiones allanamiento para la captura de YESID ORTIZ ARIAS, expedición  de  copias  del  proceso,  de  otra  parte se resolvieron los recursos contra la  decisión  que  negó  una nulidad y la práctica de algunas pruebas. Igualmente  se     respondieron     varias     peticiones    de    entrega    de    diversos  vehículos.   

               El  a  quo, con providencia del 5 de septiembre de 2000   negó  la  libertad  provisional  solicitada  con  base  en  el  numeral 5º del  artículo  415 del C.P.P. anterior, decisión confirmada por la Sala Penal de la  Corte  Suprema  de Justicia con auto del dieciséis (16) de enero de dos mil uno  (2001).   

          El  27  de  febrero  de  2001  se  fijó fecha para celebración del  debate  oral,  acto cumplido en sesiones de fechas 27 y 28 de marzo, 24, 25 y 30  de  abril,  2  y 29 de mayo, 5, 11 y 12 de junio, 17 de julio y 10 de septiembre  de  2001, fecha ésta en la que al finalizar el acto procesal se suspendió para  ser  reanudado  una  vez  se resolviera la apelación contra el auto que denegó  pruebas  en  la  causa, impugnación que se decidió por la Corte en providencia  del  14  de  marzo de 2002. El debate oral finalizó con la intervención de los  sujetos procesales el 30 de mayo de 2002.   

                     

                           El Tribunal de  Cúcuta,  el  21  de  enero  de  2004, profirió sentencia de primera instancia,  adoptando    las    siguientes    decisiones:   a)   Condenó   a   RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO en los  términos  indicados  en  el  primer  capítulo de esta providencia; b) A CARLOS  RAÚL  CONTRERAS  BOSHC le impuso 13 años de prisión, como determinador de los  delitos  de  peculado por apropiación agravado por la cuantía, prevaricado por  acción  y falsedad ideológica en documento público y como autor del delito de  concierto  para  delinquir,  c)  Sentenció  a  ALEJANDRO  QUIJANO  a 8 años de  prisión  como  autor  de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir y uso de  documento  público  falso  y cómplice de peculado por apropiación agravado, y  d)  Absolvió a YESID ORTIZ ARIAS por el delito de concierto para delinquir y lo  condenó  a  20  meses  de prisión por estafa en grado de tentativa en concurso  con   falsa   denuncia   contra   persona   determinada   y  multa  de  $250.000  pesos.     

                            El 9 de marzo  de  2004  el  expediente  llegó al Despacho para fallo. El 15 de junio del año  siguiente,  la  Corte  declaró  la  nulidad  parcial de la sentencia de primera  instancia,  en relación con las decisiones adoptadas respecto de los procesados  CARLOS   RAÚL   CONTRERAS  BOSCH,  ALEJANDRO  QUIJANO  y  YESID  ORTÍZ  ARIAS,  disponiéndose   la  expedición  de  copias  para  que  la  autoridad  judicial  competente  juzgara  a  los  no  aforados legalmente, razón por la cual en esta  providencia  se resolverá únicamente la apelación interpuesta contra el fallo  del  Tribunal  por  la  defensora  de  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO.   

          PROVIDENCIA IMPUGNADA.   

               El Tribunal de Cúcuta condenó a  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO, aduciendo como razones:   

          Los hechos fueron ejecutados por personas  que  a  través  de  una organización criminal se propusieron como finalidad el  apoderamiento  de  vehículos  inmovilizados  por  la  policía, los cuales eran  dejados    a   disposición   del   fiscal   PINZÓN  GERARDINO,  entrega  que  era irregular o en ocasiones  servía  para  disfrazar el apoderamiento en favor de particulares, casi siempre  del abogado CONTRERAS BOSCH.   

                       Del     modus  operandi dedujo indiciariamente el  Tribunal    el    acuerdo   de   voluntades   entre   el   fiscal   PINZÓN  GERARDINO,  el abogado CONTRERAS  BOSCH y el técnico judicial ALEJANDRO QUIJANO.   

               El rol del fiscal fue considerado  como  trascendente, sin su aporte no hubiese sido posible la inmovilización y/o  retiro  de  los vehículos de la SIJIN, pues los vehículos fueron sacados en su  mayoría  por  ALEJANDRO  QUIJANO  con  destino al fiscal de la URI PINZÓN   GERARDINO  o  de  CARLOS  RAÚL  CONTRERAS.   

          Quienes  actuaron en la empresa criminal  objeto  de  juzgamiento  por  los  hechos  que  dieron  lugar  a  este  proceso,  utilizaron  estratégicamente  el Parqueadero Miramar, ubicado cerca a la SIJIN,  para  llevar  los  vehículos  y  facilitar  su  apoderamiento,  sus actuaciones  estaban  coordinadas,  a  tal  punto  que  las  retenciones en otras ciudades se  ordenaban   para   el   lugar   y   la   autoridad   exacta,   actuaciones   que  inexplicablemente  en  la  mayoría  de  las  veces no intervenían reclamantes.   

          RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO,  contrario  a  lo  afirmado  por  la  defensa,  dada su capacidad profesional, el  conocimiento  acerca  de  la  ilicitud  de  las conductas y la ubicación de los  vehículos,   los   motivos   por   los   que  ordenó  la  inmovilización,  el  procedimiento  de  incautación  y  entrega, el haber reclamado personalmente al  menos  en  dos  ocasiones  los automotores y las demás circunstancias en que se  ejecutaron   los   hechos,  le  permitieron  al  juzgador  condenarlo,  por  los  siguientes delitos:   

                Peculado  por  apropiación.  A  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO  se  le condenó como autor del delito de  peculado  por  apropiación  agravado  por  la  cuantía,  en  los términos del  artículo  133 del Decreto Ley 100 de 1980, modificado por el artículo 19 de la  Ley  190  de  1995, en concurso homogéneo, al facilitar el apoderamiento de los  vehículos  de  placas AGH 017, ARX 314, AAB 26K, AAK 21H, APB 587, BHM 917, BCM  992,  BJD  582,  BCV  726  (en la sentencia citado como BCU 726), CRC 891 (en el  fallo  referido  como CRA –  981),  DBU  362, DAA 94C, DAE 466N, EDK 046, EDK 047, GAA 21F, GAI 03C, BUS 753,  CBS  870,  GAD  21U,  KAE 35X, LBF 694N, MAB 615, MLB 251, SAE 35E, SKI 189, SKI  190,  SBI  480,  SAC  32F, XTZ 217, XIS 329, XFP 785, XGB 735, GAA 38F, LAB 50S,  MNF  035, PAA 25B, SAE 897, XIS 329, XUP 839, XLT 129, XWT 127, XIR 365, VAB 525  (citado  también  como  52S)  ZIS  607, las motocicletas YAMAHA DX –100   de   placa   101   –  095  (citada  por  el  a  quo  como  101-905),  RXZ 135 de placa  124.403  y RXZ 135 de placa 42360, además de los relacionados a los folios 30 a  60 de la sentencia y que no están incluidos en la anterior lista.   

              Se adujo en el fallo que el delito  era  de  mayor  cuantía  porque  superaba  el tope de los 200 salarios mínimos  legales mensuales vigentes para la época de los hechos.   

          Concierto  para  delinquir. RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO, para el  Tribunal,  incurrió  en  concierto  para delinquir (Artículo 186 del C.P.) por  integrar  un  colectivo  criminal con CONTRERAS BOSCH, ALEJANDRO QUIJANO y otras  personas   por  determinar,  quienes  organizadamente  tuvieron  como  finalidad  obtener   provecho  ilícito  de  vehículos  inmovilizados,  consumando  varios  punibles  en  concurso  homogéneo  y heterogéneo de peculado por apropiación,  falsedad  ideológica  en documento público, prevaricato por acción y omisión  y concusión.    

               Falsedad ideológica en documento  público.  El  concurso  de  delitos  de falsedad ideológica (Artículo 219 del  C.P.)   se  atribuyó  al  procesado respecto de las actuaciones judiciales  cumplidas     por     el    ex    fiscal    PINZÓN  GERARDINO    en   relación   con   los   siguientes  vehículos   AGH 017, EDK 046, EDK 047, YED 449, BCV 726, BJA 582, GAA 38F,  PAA  25B  y  PES  484,  además  de  los  citados  en  la  primera  parte de los  considerados  de  la  sentencia  recurrida, ilícito agravado por el uso solo en  cuanto  a  las inmovilizaciones de los citados automotores ocurridas en Cúcuta.  La  condena  se  profirió  igualmente  por  los  delitos consumados en Pereira,  imputados  en la resolución de acusación proferida por el Tribunal Superior de  Bogotá en los hechos ocurridos en 1999.   

          La conducta consistió en librar oficios  que  no  correspondían  a  las investigaciones citadas como de referencia (Rdo.  3217-1)  o  aludir  a  actuaciones  inexistentes (providencia del 6 de agosto de  1998)  o expidiéndose certificaciones o resoluciones que no correspondían a la  realidad  procesal y disponer la entrega de los vehículos a personas diferentes  de sus legítimos propietarios o tenedores.   

              Prevaricato por omisión. Con base  en  el  artículo  150 del C.P., modificado por el artículo 29 de la Ley 190 de  1995,  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO   fue   condenado   por   haber   omitido   darle   trámite  a  la  inmovilización  y/o entrega de los siguientes vehículos: APB 587, ARX 314, BIV  307,  BHM  917,  CRC  981, DAA  94C, DBU 362, GAA  21F, LAB  50S,  MMF  035,  SBI  480,  SAE 897, VAA 37A , XIR 365, XTZ 217, XIS 329, XUP 839, XLT  129,  XWT  127,  XFP  787,  ZIS 607 y PAA 25B y motocicletas 101 095 y 124 403 y  42360  o  por no haberlo puesto a disposición del fiscal competente cuando así  debió hacerse.   

                 Prevaricato  por  acción.  El  prevaricato  por  acción  (Artículo  28 de la Ley 190 de 1995) se atribuyó al  procesado  PINZÓN GERARDINO  por las entregas ordenadas en favor de CONTRERAS BOSCH  respecto  de  los  vehículos  de  placas  AAK  21H,  BCV  726  y  BCM 992 y las  decisiones adoptadas en los radicados 1220, 2268, 1260 y 2269.   

          Concusión. La conducta punible prevista  en  el artículo 140 del C.P. le fue imputada a RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO por  el  dinero  que  le exigió a CÉSAR DUARTE GÓMEZ para devolverle un vehículo.   

          Se  asumió  como  pena  básica  la del  peculado  por apropiación agravada por la cuantía, conforme al artículo 133-3  del  C.P.,  modificado  por  la Ley 190 de 1995, incrementando el mínimo por la  gravedad  de  la lesión al bien jurídico afectado, los deberes que su función  de  fiscal  le  imponían y el grado de culpabilidad, por lo que se partió de 7  años  de prisión, incrementada en otro tanto, por concursar con los delitos de  concusión  (2  años),  prevaricato  activo  y  omisivo  (2 años) en concurso,  concierto  para  delinquir  (2  años) y falsedad ideológica (1 año). La multa  por  los delitos de peculado, concusión y prevaricato, se fijó en 300 salarios  mínimos   legales   mensuales  vigentes  para  la  época  de  los  hechos.  La  inhabilitación   de   derechos   y   funciones   públicas  se  impuso  por  10  años.   

          LA IMPUGNACIÓN   

          La  apoderada de RAMÓN EMILIO     PINZÓN     GERARDINO   impugnó   la   sentencia  de  primera  instancia, con base en los siguientes argumentos:   

          1. Nulidad.   

          La  sentencia  de  segunda  instancia se  profirió  en  un  proceso  viciado  de nulidad (artículo 306-2 del C.P.P.) por  cuanto que:   

          1.1.  El  Magistrado  Ponente  debió  ser  relevado  del  conocimiento de la actuación porque como Fiscal Segundo Delegado  ante  el  Tribunal de Cúcuta profirió la resolución 145 del 4 de noviembre de  1999  en  el  radicado 5015/2148, actuación cumplida respecto de los cargos por  los  cuales  se  condenó en este expediente a YESID ORTIZ ARIAS  por falsa  denuncia  y  tentativa  de estafa. Se desconoció la garantía de imparcialidad,  al  actuar  el  Magistrado  Ponente  del Tribunal como fiscal y juez en un mismo  caso,  lo  que  incidió  en  el  derecho de defensa del procesado.            

               1.2. En  la  imputación  no  se  concretó  la modalidad del peculado, su cuantía ni la  naturaleza de la culpabilidad atribuida al incriminado.   

            1.3.   Los  alegatos  presentados  por el procesado y la defensa no fueron tenidos en cuenta  en  el  fallo  de  instancia,  a  ellos  se hizo alusión de manera incompleta e  intrascendente,  además  de  no  haberse  analizado  las pruebas, por lo que la  decisión  de instancia es incompleta en su motivación respecto de los factores  sobre  los  cuales  se  estructuraron las imputaciones jurídicas y se dedujo la  responsabilidad penal del procesado.   

               1.4. No  se   notificó   la   apertura   de  investigación  al  procesado  PINZÓN,   lo  que  genera  nulidad  por  violación  al  derecho  de  defensa,  además de que sin existir investigación  previa  se  practicaron  pruebas  por  el  Jefe  de la URI y un investigador del  C.T.I.   

            1.5.   La  sentencia  no  ofreció  ninguna  respuesta en relación con el desaparecimiento  del expediente 1260.   

            1.6.   La  sentencia  no  se  pronunció sobre la totalidad de los cargos formulados en las  resoluciones de acusación.   

            2.    La  absolución  del  procesado  la  sustenta la impugnante fundamentalmente con los  siguientes argumentos:   

          2.1. No existe  certeza  en  relación  con  la presunta responsabilidad atribuida al procesado,  por lo que la presunción de inocencia no fue destruida.   

          2.2. Se dieron  por ciertos hechos que no sucedieron.   

               2.3. Las  acusaciones  hechas al procesado en el sentido de haber iniciado investigaciones  previas  sin  haber  sido asignadas fueron desvirtuadas. De otra parte, el cargo  de  no  radicación  de  los  expedientes  no  está respaldado probatoriamente.   

         2.4. En el fallo  se   afirmó   que   PINZÓN   GERARDINO  ordenó  retirar  los  vehículos  de  la  SIJIN y trasladarlos al  Parqueadero  Miramar,  sin  tenerse en cuenta que los automotores fueron sacados  por  ALEJANDRO  QUIJANO  o entregados a éste de manera irregular por la SIJIN o  al  abogado  CONTRERAS  BOSCH,  sin  mediar orden escrita de la fiscalía,   además  de  que para esas fechas QUIJANO no era técnico judicial del procesado  PINZÓN             GERARDINO.   Tales   irregularidades   no  le  son  atribuibles al inculpado.   

         2.5.  El  procesado no tuvo disponibilidad  jurídica sobre los vehículos.   

         2.6. No se tuvo  en  cuenta  la retractación de QUIJANO (fl 83 de la audiencia) y lo manifestado  el 26 de septiembre de 200 ante el Juez 70 Penal Militar.   

               2.7. El  agente  BRICEÑO  refirió en la declaración el procedimiento de entrega de los  vehículos,  versión  que no fue considerada por el juzgador (fl. 2729 y 28 del  cd.1).   

               2.8. En  cuanto    a    los    vehículos    retirados   por   el   fiscal   PINZÓN  GERARDINO,  se  tiene que: a) El  auto  de  placas KAE 35X fue entregado por el capitán LASSO Jefe de la SIJIN al  abogado  CONTRERAS BOSCH (expediente 346, folio 272), según oficio 0628 de mayo  21  de  1999, con lo cual se desvirtúa el dictamen grafológico y, b) En cuanto  al  vehículo  de  placas  AAB  26K, aparece el oficio 0254 de abril 1° de 1998  (fl.966),  documento que no tiene nota de recibido y no existe orden escrita del  fiscal ordenando la entrega.   

               2.9. Se  omitió  valorar el oficio de la DIAN  0556 de mayo 22 de 2001, aportado en  la  audiencia,  prueba  solicitada en la indagatoria y que no fue decretada. Con  el  citado oficio se demostró que los vehículos AAK 51H y BEG 226 nunca fueron  puestos    a   disposición   del   fiscal   PINZÓN  GERARDINO,  como  equivocadamente  se  afirmó  en  la  inspección judicial del 17 de septiembre de 1999 (fl.1781, cd.5).   

               2.10. No  se  hizo  una  valoración  critica  de  las pruebas conforme a las reglas de la  convicción racional.   

                2.11.  Para  la  recurrente,  los  cargos  fueron  un  montaje,  lo que explica con los  documentos  encontrados  en  el  escritorio del investigador del CTI. Además no  descarta  el hecho de que los expedientes 3192 y 3193 hayan sido mutilados, pues  se permitió su manipulación por el C.T.I.   

               2.12. El  procesado  no  tuvo  conocimiento  del traslado de los vehículos de la SIJIN al  Parqueadero Miramar.   

                2.13.  FLORENTINO  ESPINEL  existe  y dio su testimonio desde Venezuela y si bien negó  haber  firmado  la  denuncia,  lo  cierto  es  que el procesado no falsificó su  firma.   

           2.14.   El  reproche  sustentado en la falta de competencia del procesado, facultades que se  abrogó en algunas investigaciones, no tiene fundamento.   

         2.15. En el caso  de  los  vehículos  ARX  314,  BIV 307, BHM  917, DAC  94C, GAA   21F,  LAB   50S,  SBI   480, VAA  37A, XTZ 217, XUP 839, XLT 129,  XWT  127,  XFP  787  (sic)  –  es  785-  y  ZIS  607, se sostiene que no se  adelantó   investigación   alguna   y  ello  es  lógico  porque  PINZÓN      GERADINO     jamás  conoció  de  ellas,  por  lo  tanto  no tuvo disponibilidad  jurídica,   automotores   que   fueron   retirados  por  QUIJANO  o  CONTRERAS,  exhibiéndose las diligencias entregadas en  automotores.   

         2.16. En el caso  de  las  motos   referidas  a  los  folios  36  y  37  de  la sentencia del  a  quo, las irregularidades  fueron   cometidas  por  funcionarios  de  la  secretaria.  Además,  no  podía  imputarse   peculado   por   apropiación,   porque   fueron  entregadas  a  sus  propietarios.   

         2.17. No existe  prueba    que    acredite    las    ganancias    obtenidas    por   RAMÓN   EMILIO  PINZÓN  en  los  hechos  atribuidos a él.   

            2.18.  PINZÓN     GERARDINO  tuvo     conocimiento  acerca del lugar donde se encontraban los vehículos a  través de las denuncias, no por parte del abogado CONTRERAS BOSCH.   

           2.19.   El  desorden  y  los problemas que se presentaron en el registro de los expedientes,  no  permitieron  establecer  las radicaciones ni encontrar los expedientes y, en  los  casos  en  que apareció el registro se hizo dos veces con el mismo número  para  diferentes  actuaciones,  lo que evidencia las fallas de radicación en la  Unidad de Fiscalía.   

               2.20. En  el  caso  del  vehículo  DQA  409  le  falsificaron  la  firma  a  PINZÓN       GERARDINO,  porque  en  Pereira apareció el oficio 017 del 18 de diciembre de  1998  como Fiscal Quinto de Patrimonio, cuando para esa fecha era Coordinador de  la Unidad de Estructura de Apoyo.   

               2.21. La  declaración  del  administrador  del  Parqueadero Miramar ha debido demeritarse  por  su  probable  vinculación  con los hechos que dieron origen a este proceso  penal.   

                2.22.  Vehículo  PAA  25B.  En  la  acusación  se  dice  que  el  fiscal PINZÓN le hizo entrega de este vehículo  al  abogado  CONTRERAS,  mediante acta 158 del 7 de julio de 1998 (fl. 794, 795,  C.O.2)  y,  para  esa fecha, el inculpado se encontraba en vacaciones (del 30 de  junio  al  24 de julio). En la entrega, por la razón aducida,  sostiene la  apelante, pudo haber sucedió que “se haya imitado su firma”.   

                2.23.  Vehículo  VAB  52S.  Con  relación  a este automotor aparece la investigación  2107  de  la  Fiscalía  1°  de  la  URI (fl. 1306 a 1308) y por el hecho de no  saberse  su  paradero  no  puede  imputarse  ninguna culpabilidad a PINZÓN.   

         2.24. De haberse  valorado  todas  las  pruebas  en  conjunto,  conforme  a  las reglas de la sana  crítica,   no   se   hubiese  admitido  que  PINZÓN  GERARDINO  se  alió  con  QUIJANO  y  CONTRERAS  para  obtener  provecho ilícito. El procesado obró convencido que el profesional del  derecho actuaba de buena fe.   

         2.25.   En   la   sustentación   de   la  impugnación  fueron  criticadas las particularidades que en cada caso se dieron  por  demostradas  en  relación  con  la  inmovilización  de los vehículos, su  apropiación,  la alteración de documentos públicos en el tráfico jurídico y  el   proceder   contrario   a   derecho,  reparos  que  se  resolverán  en  los  considerandos de esta providencia.   

   

               3.  Solicita  la  recurrente  la nulidad de la sentencia por falta de motivación, o  en   subsidio,   la   absolución  del  procesado,  o  la  modificación  de  la  dosificación  de  la  pena, la que considera excesiva atendiendo las reglas del  concurso   y  que  se  reconozca,  reclamando  para  su  defendido  la  prisión  domiciliaria o la libertad condicional.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

                            I. Cuestión preliminar.   

                             1. Para efectos  de  resolver  la  impugnación  interpuesta  por  la  apoderada  de RAMÓN    EMILIO    PINZÓN    GERARDINO  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal de  Cúcuta,  por  metodología,  se  abordara en este acápite la competencia de la  Corporación,   las   nulidades  planteadas  en  la  censura  y,  en  capítulos  posteriores,  la  respuesta a los aspectos generales con los cuales se cuestiona  la  responsabilidad penal atribuida al procesado, luego se asumirá el examen de  las  cuestiones  particulares  a que se hizo referencia en la sustanciación del  recurso  en relación con cada vehículo, para formular finalmente la decisión,  precisando  las  aclaraciones  y modificaciones que se harán a la decisión del  a quo.   

                            2.  En  el  proceso de adecuación típica, encuentra la Corte que el  imputado  para la época de la comisión del punible ostentaba la investidura de  Fiscal  Seccional  Delegado  ante  los  Jueces Penales del Circuito, en la URI y  Unidad  de  Estructura  de Apoyo de la Fiscalía con sede en Cúcuta (N.S.) y en  ejercicio  de las funciones y de la autoridad emanada de su calidad consumó las  conductas  punibles  por  las  que  el Tribunal profirió en su contra sentencia  condenatoria  por  los  delitos  de  peculado  por  apropiación agravado por la  cuantía,  falsedad  ideológica  en  documento  público, concusión, concierto  para delinquir y prevaricato por acción y por omisión.   

                                            El  Decreto  2700  de  1991  y  la  Ley  600  de  2000 establecen la  atribución  exclusiva  de  las  Salas  Penales  de los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial para juzgar en primera instancia, entre otros, a los fiscales  delegados  ante los jueces penales del circuito, por lo que la segunda instancia  de  tales  procesos  le  corresponde  a  la  Sala  Penal  de la Corte Suprema de  Justicia,  siempre que las conductas punibles tengan relación con las funciones  desempeñadas.   

                                En el caso  planteado,  por  lo anotado, es claro que la Corporación tiene competencia para  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto contra la sentencia de primera  instancia  proferida  por  el  Tribunal  de  Cúcuta  en  contra de RAMÓN         EMILIO         PINZÓN         GERARDINO.   

         3.  Los  vicios de nulidad atribuidos a la  sentencia  de  primera  instancia  se  desestiman,  con  base  en  la siguientes  razones:   

               3.1. La  defensa,  mediante  escrito  presentado  el  3  de  octubre  de 2002, recusó al  Magistrado  Ponente  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Cúcuta, al  considerar  que  se  encontraba  incurso  en  la causal 4º del artículo 99 del  C.P.P.,  al  haber  manifestado su opinión sobre el asunto materia del proceso,  por  cuanto  actuó  como  Fiscal  Segundo  Delegado  ante  el  Tribunal  en  la  investigación  5015,  en  la  que  el  4 de noviembre de 1999 decidió sobre la  entrega  del  vehículo de placas SAE 35E de Venezuela, reclamado por la señora  CLARA  MARCELA  ROZO  JAIMES  en el proceso iniciado por denuncia de YESID ORTIZ  ARIAS.   

               El  funcionario  no  aceptó  la  recusación  y  la Sala de Decisión del Tribunal de Cúcuta, en providencia del  6  de  noviembre  de  2002  la declaró infundada, disponiendo que el Magistrado  recusado continuara conociendo del proceso.   

               En consecuencia, la garantía de  la  imparcialidad  no  fue vulnerada, pues los hechos en los que se sustentó la  denuncia  de  la  impugnante  fueron  examinados  en su oportunidad y conforme a  derecho  se  resolvió  que  este  caso  no  correspondía  al supuesto a que se  refiere  el  numeral  4º  del  artículo 99 del C.P.P.            

           

                             3.2.  Se  planteó  en  la apelación como  irregularidades  sustanciales  la  falta  de motivación de la sentencia y el no  haberse  dado  respuesta  por  el  a  quo  a  los alegatos de la defensa, situaciones que para la Corte no se  presentaron,  pues examinadas las motivaciones y la decisión del fallo como una  unidad  jurídica,  se encuentra que en cada uno de los párrafos con los que se  construyeron  las  consideraciones,  se  abordaron los aspectos centrales en los  que   se  estructuraron  las  reclamaciones  de  la  apoderada  de  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO, según  ha  quedado  registrado  en  el  análisis  que se ha hecho hasta ahora, lo cual  satisface  la  esencia  de  lo  ordenado en el numeral 4ª del artículo 170 del  C.P.,  sin  que  legalmente  sea un requisito sine qua  non  la  destinación de un capítulo especial bajo el  título  de  respuesta  a  los  alegatos  de  la  defensa, es suficiente que las  premisas  de los planteamientos encuentren respuesta en los temas tratados en la  sentencia,   deber   que  en  este  caso  cumplió  a  quo.   

                              Los fallos de  primera   y  segunda  instancia,  no  solamente  presentan  una  reconstrucción  histórica   de  los  hechos,  sino  que  además,  precisan  el  alcance  y  la  credibilidad   que   merecen   los   medios  probatorios,  las  razones  de  las  consecuencias   jurídicas   derivadas,   los  motivos  por  los  cuales  fueron  desestimadas  las  tesis  de la defensa y las exculpaciones a las que acudió el  procesado  en sus injuradas, argumentos que se encuentran en tales decisiones de  manera  explícita,  clara  y  concreta,  condiciones que resultan suficientes a  tenor  de los dispuesto en el artículo 170 de la Ley 600 de 2000, para permitir  su  control  a  través  de  la  contradicción  e  impugnación por los sujetos  procesales.   

                              Los fallos de  instancia  no  declararon  verdades  íntimas ni subjetivas de los funcionarios,  por  el  contrario,  se  apoyaron  en lo objetivamente revelado por el contenido  material   de   las  pruebas,  medios  de  los  que  el  sentenciador  hizo  una  apreciación ajustada a las reglas de la sana crítica.   

               Los  alegatos del procesado y la  defensa  fueron  tenidos  en  cuanta  en  el fallo de instancia, solo que por la  inconformidad  con  la  decisión, para la censura, la alusión fue incompleta e  intranscendente,   cuando   lo   cierto  es  que  el  juicio  realizado  por  el  a   quo  sobre  las  tesis  defensivas,  las  imputaciones jurídicas formuladas y el alcance de las pruebas  practicadas,  fue  objeto de un análisis serio, objetivo, razonado y razonable,  como  se  dirá  al  examinar  cada uno de los reparos que la defensa hizo a los  motivos con base en los cuales se profirió fallo de condena.   

                 Para   la  recurrente  no  se  respondieron  los  alegatos  de  la  defensa  en  el  sentido de que el técnico  judicial  había retirado vehículos de la SIJIN que estaban por cuenta de otros  fiscales,  pero  esta  explicación  que se exige, para la Sala es improcedente,  pues  si  el  cargo  se  hizo  por  el  delito de concierto para delinquir entre  PINZÓN, QUIJANO y CONTRERAS  y  respecto de vehículos con disponibilidad jurídica y material del primero de  los  citados y, de otra parte, si se ha admitido como fundamento de la decisión  que  la  prueba  es indicativa de las órdenes verbales o escritas que el fiscal  impartía  al  técnico  judicial, no se entiende el argumento de la defensa, de  por  qué  el  fallo debía pronunciarse sobre el proceder de los fiscales de la  Unidad   distintos  a  PINZÓN  GERARDINO,  cuando  ninguna  participación  tuvieron en los hechos sobre los  cuales se construyó este expediente.   

                             Ha  de entenderse que la declaración de  certeza  sobre  la  autoría y responsabilidad penal en los fallos de instancia,  por  obviedad y ley de los contrarios, implica la negación de la inocencia o la  demostración  de  la existencia de la duda razonable, siendo las razones en las  que  se  sustenta  la  certeza las mismas que sirven de fundamento para reprobar  las tesis absolutoria en el caso concreto.   

         3.3. Los sujetos  procesales   contaron   con   las  oportunidades  para  ejercer  el  derecho  de  contradicción  en  relación  con la declaración de CÉSAR DUARTE y el alcance  que   se   le   dio   a   los   testimonios   de   ALIRIO   CARVAJAL   y  AMALIA  GUTIÉRREZ.   

         No es cierto que en la instrucción y la  causa  no  se  hubiese  tenido la posibilidad de controvertir la declaración de  CÉSAR  DUARTE.  El procesado y el defensor solicitaron la práctica de pruebas,  autorizándose  las  que  resultaron  pertinentes  con  el  objeto  del proceso,  presentaron  alegatos  precalificatorios  y  en  varias sesiones de la audiencia  pública  controvirtieron  los  hechos,  las pruebas y las imputaciones hechas a  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO,   además   de  ejercer  el  derecho  de  impugnación  contra  la  providencia  que  calificó  el  sumario  y el fallo de primera instancia. Todas  estas  actuaciones  revelan  la  falta  de  sustentó de la irregularidad que la  impugnante le atribuye a la decisión del Tribunal.   

         CÉSAR  DUARTE  refiere que PINZÓN   GERARDINO  solicitó  $1.000.000  para  la entrega del vehículo de placas XUP 839, dinero que el ex fiscal debió  reintegrar    por   haberse   entregado   antes   el   automotor   a   CONTRERAS  BOSCH.   

         La  declaración  de MARIO CÉSAR DUARTE  GÓMEZ  mereció para el Tribunal credibilidad, sustentando en su dicho el cargo  por  concusión,  porque su relato, además de ser coherente con lo revelado por  los  demás  medios  allegados  al  expediente,  es espontáneo, lógico con las  circunstancias  que rodearon el hecho de la entrega y la devolución del dinero.   

          De  otra  parte,  ALIRIO  CARVAJAL,  se  muestra  en su testimonio ajeno al conocimiento de la circunstancia referida por  DUARTE  GÓMEZ,  en  tanto  que,  AMALIA  ROSA GUTIÉRREZ no aporta elementos de  juicio  para  infirmar  la  declaración  de  CÉSAR  DUARTE,  como tampoco para  ratificar  la  suministrada  por su cuñado ALIRIO CARVAJAL, simplemente refiere  que  asesoró  a  su  pariente  por  afinidad  y  que habló con el fiscal, pero  únicamente  para  lograr  la  ubicación del vehículo, sin hacer referencia al  suceso  de  la  exigencia de dinero a que alude DUARTE GÓMEZ (fl. 2154 y 2155),  con  lo  que  se  deja sin sustentó la afirmación de la apelante que con tales  testimonios  se  desmiente  la versión con base en la cual se imputó el delito  de  concusión,  ilícito  que  la  decisión  del  a  quo sustentó fáctica y probatoriamente.   

           3.4.   La  violación  al  derecho  de  defensa  porque  no  se  notificó  la  apertura de  investigación  al  procesado y por haberse practicado pruebas por el Jefe de la  URI  y  el investigador de la C.T.I. sin existir investigación previa, no tiene  vocación de éxito, por las siguientes razones:   

         El Fiscal 20 Delegado ante los Tribunales  con  sede  en  Bogotá,  mediante oficio 693 del 7 de abril de 1999, comunicó a  RAMÓN   EMILIO   PINZÓN  GERARDINO,  la apertura de investigación en su contra  (fl.49,dc.1).  Igual  notificación  se hizo mediante oficio 032 del 16 de junio  de  1999  en  relación  con  el  sumario  adelantado  por  la Fiscalía Primera  Delegada  ante  el  Tribunal  de Cúcuta (fl.186), luego las afirmaciones que en  sentido  contrario  se hacen a este respecto, no corresponden objetivamente a la  verdad procesal.   

         La investigación S346 se abrió mediante  resolución  del  5  de abril de 1999 con base en informe rendido el 15 de marzo  anterior,  por  un  investigador del C.T.I, documento éste que para efectos del  proceso  penal orientó el trabajo investigativo del funcionario instructor, sin  que  en  las  providencias  de  fondo  constituyera  fundamento probatorio de la  orientación  de lo resuelto, motivo por el cual debe desestimarse la violación  al  derecho de defensa, por haberse realizado averiguaciones judiciales antes de  ordenarse la apertura de investigación por parte de la fiscalía.   

                                    No  se  incurrió  en consecuencia en irregularidad sustancial, la que de otra parte, de  haberse  presentado,  no  generaría  la nulidad del proceso, como lo pregona la  defensa,  sino  la  exclusión  del  informe  del  investigador  de  las pruebas  apreciadas por el fallador.   

                            II. Aspectos generales.   

                             La  recurrente  censuró  que se hubiese  condenado   a   RAMÓN   EMILIO  PINZÓN  por  los  delitos  de  peculado  por  apropiación, concierto para  delinquir,   concusión,   prevaricato   y  falsedad  ideológica  en  documento  público,  ilicitudes  en las que a su entender no incurrió, así como también  reprochó  la apreciación que de las pruebas hizo el juzgador. La inconformidad  de  la  apelante  se  expresó  a  través  de  diferentes  aspectos, los que se  resuelven de la manera siguiente:   

                                            

                             1. El delito de  peculado  por  apropiación,  por  ser  de  los  llamados de comisión libre, se  establece  con  la  revelación de actos de disposición en provecho propio o de  un  tercero.  Se  precisa  como  condición  el  que  los  bienes cuya tenencia,  custodia  o  administración  se  han  confiado  al  servidor público  por  razón  o con ocasión de sus funciones, hayan sido objeto de sustracción   con  el  concurso  de  aquél,  pues sólo así el acto o la omisión pueden ser  consideradas  como  una  falta  a  la  probidad y fidelidad a los deberes y a la  confianza  que  el  Estado le ha dispensado para el manejo público o particular  de aquellos.   

         En el caso de los vehículos referidos a  los  folios  25  a  65  del  fallo  de  primera  instancia,  le fueron puestos a  disposición    a    PINZÓN   GERARDINO,  dando  éste  lugar  con  su  comportamiento  a  que  el  abogado  CONTRERAS  BOSCH  sustrajera  materialmente  los  automotores  del  control  del  Estado,   actuaciones   cumplidas  con  el  conocimiento  y  consentimiento  del  procesado.  Al asumirse en esta providencia el análisis de lo ocurrido con cada  uno  de  los  autos  sobre los que recayó la conducta ilícita, se determinaran  los  pormenores  que  dieron  lugar  al  reato  al  que  se  ha  venido haciendo  referencia.   

                          2.  No  es  cierta  la  ausencia  de  prueba que pregona la defensa en  relación    con    la    responsabilidad   penal   atribuida   a   PINZÓN  GERARDINO respecto de la falsedad  ideológica  de  documento público. Sobre este hecho nos remitimos al análisis  particular  que  se  hace  en  capítulo posterior de cada uno de los siguientes  vehículos:  EDK 046, EDK 047, YEO 449, BCV 726, BJD 582, GAA 38F, PAA 25B y PEJ  484.   

                           En el caso de  las  motos  DX100  de  placas  101095  y  RXZ  135 de placas 124403, sostiene la  defensa  que  en  la calificación del sumario se formularon cargos por falsedad  ideológica,  imputación  que la sentencia no resolvió. Esta afirmación no es  cierta,  pues  la  lectura  de  la  sentencia se debe hacer de conformidad a los  lineamientos   señalados   en   el   numeral   12,  dado  que  el  a  quo  se refirió a ellas señalando su  identificación,  los  actos  irregulares  ejecutados  por el procesado desde el  momento  en  que  recibió  las  diligencias, reprochándosele el hecho de haber  entregado  la moto de placa 01095 a JOSÉ DEL CARMEN ALVAREZ TÉLLEZ con base en  resolución  que  no se había proferido en actuación judicial, amén de que se  propicio  su  apropiación ilícita mediante el retiro de la SIJIN por ALEJANDRO  QUIJANO,   para  luego  aparecer  CONTRERAS  BOSCH  llevándola  al  Parqueadero  Miramar,  conducta  esta última que se repitió en relación con la motocicleta  de placas 124403.   

                                                 A  los  folios 36 a 39 y 60 a 65, se consignaron en la sentencia las  razones   por   las   cuales   se   responsabilizó  penalmente  a  PINZÓN  GERARDINO  por  los  delitos  de  peculado  por  apropiación y falsedad ideológica en documento público por las  citadas motocicletas.   

                                                 En  consecuencia,  el juzgador no incurrió en la omisión que se le  atribuye,  la  que de haber sido cierta, no genera falta de motivación, como lo  sostiene  la recurrente, sino la necesidad de expedir copias para que se procese  al  inculpado  por  los  ilícitos  respecto  de  los  cuales  se  dejo de hacer  pronunciamiento,  copias  que  en  este  caso  no se disponen, por cuanto que el  fallador  resolvió  sobre  la responsabilidad penal del incriminado sobre tales  ilícitos.   

                                                 3.   La   recurrente  no  ofrece  razones  atendibles   al   reprochar   la   decisión   del  a  quo  por  haberle  dado  credibilidad  al  testimonio  rendido  por  MARIO  CÉSAR  DUARTE  GÓMEZ,  con  base en el cual se imputó el  delito de concusión al procesado. Dicho declarante manifiesto:   

“Me encontré un amigo que se llama Alirio,  pero  no le se el apellido, le conté el problema y él me dijo que iba a hablar  con  el  doctor  Ramón  Emilio que era muy amigo de él y después como a los 3  días  él  me  dijo  que ya había hablado con el doctor Ramón Emilio y que le  pedía  $1.000.000  y  que le entregaba la camioneta (se refiere al vehículo de  placas  XUP  839),  entonces  yo  le  di el $1.000.000 para que se lo llevara al  doctor,  él  le  llevó el $1.000.000 mas o menos el 20 de diciembre, el señor  Alirio  me  dijo ya entregué al doctor el $1.000.000 (…) me tocó ir a buscar  al  señor  Alirio  de nuevo para llevarlo a donde el doctor Ramón Emilio a ver  que  pasaba  con  mi  plata  que  pasaba  porque ni plata ni camioneta, entonces  fuimos  los  dos  y hablamos los tres, entonces el doctor aceptó que sí Alirio  le  había  dado la plata, pero que no podía darme el carro porque había cinco  personas  más reclamándolo, entonces él le entregó a los dos días a Alirio,  porque  estaba  esperando  que  le  pagaran,  en  esos días le pagaban lo de la  navidad  y  Alirio  me  entregó  los  reales  de  nuevo  y  ahí terminó todo”  (fls.495 y 496).   

                             La defensa  sostiene  que  la versión de CÉSAR DUARTE fue desvirtuada con el testimonio de  ALIRIO  CARVAJAL y AMALIA GUTIÉRREZ, quienes al respecto se mostraron ajenos al  conocimiento  de  tal suceso (fls. 455 y 1202), luego la afirmación que hace la  apoderada  del  inculpado  en  el  sentido  de que dieron testimonio sobre la no  exigencia  del  dinero por la entrega del vehículo, no corresponde al contenido  material de las citadas pruebas.   

                                                 4.  Para la imputación del concierto para  delinquir     sirvieron    acertadamente    al    a  quo  como  fundamento,  las  siguientes  inferencias:   

                                                 RAMÓN    EMILIO    PINZÓN    GERARDINO  en connivencia con el abogado CARLOS CONTRERAS BOSCH y  el  técnico  judicial  de la fiscalía ALEJANDRO QUIJANO, lesionaron los bienes  jurídicos  de  la  administración  pública y la fe pública, con el ánimo de  traficar  vehículos  con  circulación  ilegal  en  el país, para lo cual, con  conocimiento  del  fiscal,  el  técnico  y  el  abogado,  en la mayoría de las  veces,   se valieron del traslado indebido de los vehículos de la SIJIN al  Parqueadero  Miramar,  cuando han debido dejarse a disposición de la Oficina de  Administración de Bienes de la Fiscalía.   

                             Además, se  presentaron     situaciones    en    las    que    personalmente    PINZÓN  GERARDINO  retiró  de  la SIJIN  vehículos,  como  en  el caso de los vehículos KAE 35X y AAB 26K, lo que negó  el  procesado,  pero  a  través  de  grafología  se  demostró que la firma de  recibido  correspondía  a  la  persona  que  se  le  atribuía,  vehículos que  terminaron   en   poder   de  CARLOS  CONTRERAS  BOSCH,  omitiéndose  adelantar  investigación  o adoptándose decisiones en favor de la peticiones del abogado,  carentes de respaldo probatorio.   

                                                 También  es  indicativa  de  la  tarea  que  cumplía en la empresa  criminal  el  procesado  el  citar como fundamento de las decisiones actuaciones  judiciales a las cuales no correspondían.   

                                                 Igualmente,  se  infiere  la  responsabilidad  penal por el trámite  irregular  dado  a  la  denuncia  de  FLORENTINO ESPINEL, con base en la cual se  ordenó  la inmovilización de varios vehículos, pues el escrito no fue firmado  por  la  persona  allí mencionada, sin embargo, el procesado certificó haberla  recibido personalmente de manos de aquél.   

                                                 En  determinadas  ocasiones  las  actuaciones no se soportaban en la  formalización  de  una  investigación  penal,  se  hacía  mediante  oficio  o  resoluciones   sueltas   que   guardaba  PINZÓN  GERARDINO en su escritorio, como  se verá en acápite posterior.   

                                                 CONTRERAS  BOSCH  suministró  información al fiscal, para el logro  de  los propósitos acometidos, así se demuestra con los vehículos que salían  de  la  SIJIN,  retirados  por  la  fiscalía  a  través de ALEJANDRO QUIJANO o  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO  e  ingresaban  al  Parqueadero  Miramar por CONTRERAS BOSCH, donde  quedaban bajo su estricto control.   

                                   Las  inferencias    señaladas   contribuyen   de   manera   conjunta,   objetiva   y  subjetivamente,  a  establecer  que  cada  uno  de los integrantes del concierto  criminal  cumplió  tareas  dentro  de  su  ámbito  funcional, labores que eran  esenciales  para  la  consumación  de  los  delitos  que  dieron  origen a este  proceso.   

                              5.  El  incumplimiento  de los deberes del  procesado  en  relación  con  los  vehículos  por  los cuales se le imputó el  delito  de  prevaricato  por omisión y acción, constituyó el fundamento de la  declaratoria     de     responsabilidad    por    tales    ilícitos    en    la  sentencia.   

                               El Fiscal no  formalizó  las  actuaciones  que  cumplía  y  que  debió  hacer  a través de  investigaciones  previas  o  sumarios,  en  los  libros radicadores de su propio  despacho,  de la Oficina de Asignaciones o de la Secretaria Común de la Unidad,  además  autorizó  la  entrega  de  vehículos  dejando de investigar conductas  ilícitas  puestas  en conocimiento por la SIJIN, también la responsabilidad se  deriva   de   la   pluralidad   de  documentos  que  omitía  incorporar  a  las  investigaciones,  llevándolos  a  su  escritorio  personal o ubicándolos en el  archivador  de  la  Unidad  que  coordinaba,  los  cuales  hacían  referencia a  actuaciones    de    PINZÓN   GERARDINO  respecto de vehículos que no estaban vinculados a investigaciones  penales.   

                              El  fiscal  procesado  omitió adelantar la investigación penal que correspondía o remitir  las  diligencias  por  competencia a otros funcionarios, decisiones adoptadas en  abierta  oposición  de  la  ley,  pues  en las diligencias obraban elementos de  juicio  para  determinar sin duda alguna el sentido de la resolución que debía  proferirse.   

                           El desorden en  el  manejo  de  las diligencias en la Unidad a cargo del incriminado, de ninguna  manera  lo  exonera de responsabilidad, pues los empleados no podían formalizar  la  existencia  de  actuaciones  en  los  libros  radicadores dado que el propio  procesado los ocultaba en su escritorio.   

                                    Las  inspecciones  judiciales  practicadas  a  la Sección de Automotores de la SIJIN  (fls.23  a  25  y  679  a  687),  a  las diligencias preliminares 23.836 y 1.400  (fl.168),  a los archivos de la URI (fls. 191 a 196, 561 a 563, 627 a 629 y 1781  a  1793),  a  los  libros de entrega de automotores de la SIJIN (fls. 471 a 476,  505  a 507 y 894 a 897), a la Unidad de Estructura de Apoyo (fl.1601 a 1604) y a  las  actuaciones  relacionadas  a  los folios 479 a 480 y al escritorio personal  del  procesado  (fls.477  a  478),  así como el oficio 0781 del 10 de agosto de  1999  (folios  1306  a 1308 y 1327), corroboran el incumplimiento de los deberes  del  Coordinador  de  la  URI  y  la Unidad de Estructura de Apoyo a que se hizo  referencia  anteriormente  y  que  dio  lugar a la imputación y declaración de  responsabilidad por los delitos de prevaricato.   

                                     La  contrariedad  manifiesta  con  la  ley de las decisiones adoptadas en el caso de  los  vehículos  AAK  21H,  BCV  726  y  en las diligencias preliminares con los  radicados  1220, 2268, 1260 y 2269, materializaron en los términos referidos en  esta  providencia, como se verá al examinar en particular la situación de cada  uno  de  esos  vehículos,  la  conducta  a  la cual se refirió expresamente el  fallador   en   el   capítulo   de   los  considerandos  como  prevaricato  por  acción.   

                            Es cierto que  los  punibles  puestos  en conocimiento por la SIJIN al procesado en los oficios  mediante  los  cuales dejaba a disposición los vehículos eran investigables de  oficio,  pero  la  acción  prevaricadora  se  atribuyó  por  haberse  adoptado  decisiones  que  conforme  a  las  pruebas allegadas ameritaban una orientación  sustancialmente diferente o en sentido opuesto a lo resuelto.   

                           6.  La  negación  de  la recurrente de la  certeza  que  obtuvo  el  fallador  para condenar se dejó como un enunciado, no  enfrentó  objetivamente los elementos de juicio de cargo, ni realizó un juicio  en  sana  crítica,  dado  el  interés  que le asiste a la defensa en proyectar  argumentos  en  pro  de la tesis de la absolución, respetables, pero, no pueden  acogerse  por  improcedentes,  dado  el  resultado de la prueba sobre los hechos  cuestionados.      

                                                 La  presunción  de inocencia acertadamente la encontró desvirtuada  el  a  quo indiciariamente e  igualmente   con   las  manifestaciones  hechas  por  ALEJANDRO  QUIJANO  en  la  diligencia  de  indagatoria  de fecha 24 de mayo de 1999 (fl. 190,  cd. 1),  el  testimonio  del  administrador  del  Parqueadero Miramar, las diligencias de  inspección  judicial  practicadas  a los libros de entrega de automotores de la  SIJIN,  a  las  dependencias  de  la URI, la Unidad de Apoyo y al escritorio del  fiscal  procesado, los registros de entradas y salidas de vehículos llevados en  el  citado parqueadero, el testimonio de los agentes del grupo de automotores de  la  SIJIN,  los  dictámenes de grafología de Medicina Legal y el testimonio de  las  personas  que  legítimamente  solicitaron la entrega de vehículos ante el  fiscal  PINZÓN  GERARDINO.   

                            7.  La  decisión  de  primera instancia no vulneró las reglas de la  sana  crítica  en  la  apreciación  de  las  indagatorias  ni  de  las pruebas  documentales,  testimoniales,  periciales  e  indiciaria,  pues  se ajustó a su  contenido,  a  la  legalidad  de  su  aducción  y  práctica,  admitiendo  como  fundamento  de  lo resuelto el alcance de los medios que superaron positivamente  la  crítica  probatoria por razón de su lógica, coherencia, desinterés en el  resultado  del  proceso  y  su corroboración por otros medios, características  que  se  predican  del  listado  de  pruebas  referidas  en el numeral anterior.   

               Se  sostiene en la sustentación  del   recurso   que   “todas”  las  afirmaciones  del  procesado  se  encuentran  corroboradas   en   el   expediente,   insinuándose   que  las  irregularidades  establecidas  en  el  proceso  obedecen  a  los  problemas de radicación de los  expedientes,  al  desorden secretarial que operaba en la Unidad de Fiscalía y a  la dificultad para ubicar los expedientes.   

                El  argumento  en  mención  es  solamente  defensivo, al confrontarlo con el contenido de las pruebas no resiste  su  juicio  crítico,  pues  si  bien el desorden administrativo existía, no es  cierto  que  a ello obedezcan los reproches penales, los cuales se estructuraron  por  la  no  existencia  de  investigaciones  en  algunos  casos,  en  otros las  actuaciones  adelantadas jurídicamente no se justificaban, a más de la entrega  indebida  de  vehículos  a  personas que no acreditaron el derecho, como sí lo  hicieron  algunos  reclamantes  y  a  pesar de ello se resolvió en contra de su  pretensión,  situaciones  éstas  a  las que específicamente se refirieron las  resoluciones  de acusación y el fallo de instancia al precisar las imputaciones  por    las    cuales    se    condenó   a   PINZÓN  GERARDINO.   

               El Testimonio de ROGER PEÑARANDA  MÁRQUEZ  (fl.  92 a 103, cd. 4) refiere las funciones cumplidas al interior por  los  fiscales  de  las  URI y los empleados, la distribución de los anaqueles y  los  archivadores para cada funcionario y las tareas que cumplía el testigo, de  su  testimonio  no se deriva la exoneración de responsabilidad que la defensora  pretende  para  el  apoderado,  menos  que  el  juzgado  haya  incurrido  en los  supuestos  yerros  de  valoración  que  se  le  atribuyen  en  la impugnación.   

                                       El  a  quo  valoró  todas  las  pruebas  en  conjunto,  se  refirió  su contenido, aplicó los principios de la  lógica,  la  ciencia  y  la experiencia, método que lo condujo a la certeza de  que    el  inculpado  era  responsable  de  los  delitos  por  los  que  lo  condenó.   

                              8.  La  Sala Penal del Tribunal de Cúcuta, contrario lo sostenido en  la  sustentación  de  la  apelación,  sí concretó la modalidad dolosa de los  delitos   atribuidos   a   RAMÓN   EMILIO   PINZÓN  GERARDINO.   

                                La conducta  dolosa,   conforme   al  artículo  36  del  Código  Penal,   se  acredita  comprobando  que  el  sujeto  agente  tuvo  conocimiento  de  la  ilicitud de su  proceder  y  que se orientó con libertad a su ejecución, independientemente de  que  obre  en  el proceso la prueba del motivo que determinó al sujeto activo a  actuar,  o de sí se propuso causar perjuicio, pues los tipos penales en los que  se  adecuaron las conducta ilícitas aparte del dolo no exigen ninguna finalidad  especial.   

                                          La  intención  se  debe  deducir de los  factores  demostrados,  generalmente  los objetivos, pues no se puede ocultar la  dificultad  que existe para obtener pruebas directas sobre el aspecto subjetivo.  En   consecuencia,  circunstancias  como  la  basta  trayectoria  y  experiencia  profesional  en  el ámbito de administrar justicia que poseía el procesado, la  manera  minuciosa  y disfrazada como se llevó a cabo el comportamiento dirigido  a  infringir  la  ley  penal, las explicaciones ofrecidas con base en hechos que  procesalmente  resultaron  inexistentes,  ocultados o tergiversados, son razones  que permiten atribuir la acción como voluntaria e intencional.   

                               El Tribunal,  examinada  la  sentencia  integralmente,  concretó  el cargo relacionado con el  delito  contra  la  administración pública, bajo la modalidad del peculado por  apropiación,  adecuando  la  conducta  en el artículo 133 del C.P., modificado  por  la  Ley  190  de  1995,  en  cuantía  superior a los 200 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  (fls.  64, 75 y 87), pregonando en todo momento la  intención,   la   voluntad   y  la  conciencia  en  el  obrar  de  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO, dada su  preparación  profesional  y  su  experiencia  en  las  labores  cumplidas  y su  capacidad para comprender la ilicitud de su comportamiento.   

                                      Las  apreciaciones  del  juzgador  son  razones  inequívocas  de  la atribución del  comportamiento  a  título  de  dolo,  además  de que en el fallo no se plasmó  ninguna  consideración  fáctica  ni jurídica indicativa de que la imputación  se hacía a título de culpa.    

                               El juzgador,  en   uno   de   los   apartes   de   la  sentencia,  indicó  que  “Pinzón  actúo con plena conciencia de la  ilicitud  de  sus  acciones  y  además  se constituyen estos hechos probados en  prueba  plena  de  la  intención dolosa y del propósito criminal del colectivo  formado   principalmente   por   Pinzón,  Contreras Bosch y Quijano” (fl. 55, cd.  8).   

                               El procesado  obró  con  dolo. Conocía que los vehículos estaban a su disposición, por las  pruebas  allegadas  revelaban  la  licitud  o  ilicitud  de  su procedencia, las  alteraciones  en  su  seriales  de  identificación,  el  ingreso  al  país, su  reclamación  por  las  autoridades  de  Venezuela,  la  titularidad o no de los  derechos  por  quien  reclamaba  la  entrega  y  a  sabiendas  de  ello  adoptó  decisiones  judiciales con las que consintió y autorizó la apropiación de los  vehículos  que  fueron  a  parar  en  manos  de  la  persona  que se aprovechó  ilícitamente  de  los mismos, propósito que acompañó al procesado igualmente  en  las  resoluciones  contrarias  a  derecho  por  acción  u  omisión,  en la  concusión,  los  atentados  contra  la  fe  pública  y  en  el  concierto para  delinquir.   

                                                 9.   Los   tipos   penales   imputados  a  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO  no  se estructuran sobre el supuesto del  incremento  patrimonial  del  autor,  como  se  sugiere  en la sustentación del  recurso,  al  sostenerse la inocencia del procesado por no encontrársele bienes  o dineros en cuentas bancarias.   

                                                 Es  indiferente  para  el reproche penal por los delitos de peculado  por  apropiación,  concusión,  falsedad  ideológica  en  documento  público,  concierto  para  delinquir  y  prevaricato  por acción u omisión, que el autor  acumule o no bienes o caudales.   

                                                 El  hecho  de que en la sentencia de primera instancia se advirtiera  que  en  algunos casos el procesado buscó el beneficio propio, como aquel a que  hizo  referencia  el testigo CÉSAR DUARTE, respecto del vehículo de placas XUP  839,  también  lo  es  que, el fallador precisó, que en otras oportunidades el  procesado   propició  el  beneficio  de  terceros,  con  perjuicio  de  quienes  detentaban  los  vehículos legítimamente al momento de la inmovilización, con  el  consiguiente  provecho  para  los  que los recibían, casos estos en los que  quedan  comprendidas  las  situaciones  a que alude el informe 3519 del C.T.I. y  que tiene que ver con el delito de peculado.   

                                                 Si  ello  es  así,  como lo es, la crítica a la apreciación de la  prueba   en   el   aspecto   analizado,   resulta  insuficiente,  prácticamente  inocua.   

                                                        10.   La   cuantía   del   peculado  por  apropiación,  contrario  a  lo  sostenido  por la defensa, fue concretada en la  actuación  procesal  y  en  el  fallo del Tribunal, registrándose elementos de  juicio  con  los  que se indicó sin lugar a dudas que su monto superaba los 200  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  justiprecio en el que ninguna  incidencia  tiene  el  hecho  de  que  los  peritos  hubiesen manifestado que no  contaban   con  elementos  para  valorar  los  perjuicios,  pues  estos  no  son  equivalentes  a  los factores que derterminan la cuantía del objeto material de  la conducta punible.   

                                  Para  el  a  quo,  el  valor  de  los  vehículos  apropiados  ilícitamente  para  efectos  del  peculado,  supera con  creces  la cuantía señalada en el artículo 133-3 del C.P., modificado por los  artículos 18 y 19 de la Ley 190 de 1995.    

                             Efectivamente,  para  el  año  de 1998 el salario mínimo legal mensual vigente era de $203.826  (D.  3106/97),  por  lo  que  la  agravante  para  el peculado de mayor cuantía  procedía cuando el monto de lo apropiado superaba los $40.765.200.   

                                Si bien es  cierto  que los peritos se abstuvieron de cuantificar el valor de los perjuicios  y  el  de  los vehículos apropiados, no por ello ha de aceptarse la tesis de la  defensa  en  el sentido de que la cuantía del peculado no fue establecida, pues  ésta  se  determina   atendiendo  el  valor  comercial de los vehículos y  motocicletas  apropiadas  ilícitamente  (en numero mayor a 40), la marca de los  mismos  (JEEP  GRAND  CHEROKEE,  TOYOTA  BURBUJA, TOYOTA SAMURAI, NEÓN CHYSLER,  TOYOTA  COROLA, MEITSUBISHI, HUNDAY) y la estimación que de los mismos hicieron  los  interesados  en  sus declaraciones, a las que tuvo acceso el procesado y la  defensa,  a saber, entre otros: a) Camioneta XUP-839, avaluada en $8.000.000 por  su  propietario  –fl. 496-,  b)  Camioneta  GAA38F  avaluada  en  $Bs.6.000.000  de  bolívares para el 20 de  octubre  de  1998  (fl.583),  c)  El automotor de placas BDJ 582 cuantificado en  $9.000.000  (fl.602),  d)  La  camioneta  XUP  839, avaluada en $Bs 4.000.000 de  bolívares,  f)  La camioneta MLB 251 con un valor de $5.500.000 (fl.1452 cd.4),  g)  Camioneta SAE 35E avaluada en $17.000.000 para el año de 1998 (fl.2091), h)  Camioneta  BCM  992  avaluada  en  $12.5000.000  (fl. 890), i) Camioneta MAB 61S  avaluada en $ Bs14.000.000 (fl. 1912).    

                                Las  citas  hechas,  que  no  corresponden a la totalidad de los vehículos sobre los cuales  recayó  la  conducta  ilícita  y  que fueron objeto de debate procesal y oral,  así  como  de  relación  de  los mismos en el fallo impugnado, son referencias  suficientes  para  señalar,  como  lo  hizo  el  Tribunal,  que  el monto de lo  apropiado  era  de mayor cuantía, esto es, superior a los 200 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  para  la  época de los hechos, además de hacerse  expresa  la  decisión  de  optar por la pena de prisión básica de prisión de  siete  años  dado  el  incremento  punitivo  por  razón  de  la  cuantía  del  peculado.   

                                                11.  Mediante  una negación que carece de  respaldo  probatorio  en el expediente, la apelante sostiene que el procesado no  tuvo  disponibilidad  jurídica  sobre  los vehículos, pues está demostrado el  supuesto    contrario,    esto   es,   que   PINZÓN  GERARDINO  tuvo relación funcional con los vehículos  objeto  material  de los delitos imputados, porque la policía oficiosamente los  retenía  y  los  ponía  a  su disposición (fls. 30 a 38 y 39 a 43 cd. 8) o la  disponibilidad  provenía  de  la retención ordenada por él, como fiscal (fls.  45 a 51).   

                                                 12.  El  fallo  del Tribunal debe leerse y  analizarse  en  forma  integral,  sólo  así  se  comprende que el a  quo  categóricamente  afirmó que los  automotores  citados  en  el primer capítulo de los considerandos y por los que  la  fiscalía  acusó  a PINZÓN GERARDINO,  fueron objeto material de peculado por apropiación, a través de  los  procedimientos  a  los  que acudió la organización criminal para “obtener  el  apoderamiento” de aquellos.   

                                                 La  lista  que  se  hace al folio 61 no agota el objeto material del  peculado  por  apropiación,  como lo entiende la defensa, a estos deben sumarse  los  relacionados  en  las consideraciones que precede a dicho acápite, pues el  sentenciador  fue  claro al involucrar a todos los vehículos, pues señaló que  la  condena comprendía a los automotores que fueron “materia de acusación” por  dicho ilícito.   

                                                 En   la   sentencia,   son   citados   los   automotores  objeto  de  apropiación,  las  circunstancias  vinculadas  con los mismos fueron examinadas  por   el   a  quo  en  los  capítulos  de imputación, desarrollo, fundamentación y dosificación de pena,  por  lo  que  leído  el  texto de la decisión en sus consideraciones de manera  integral,  debe  considerarse  que la cita del objeto material del ilícito y de  las  circunstancias  en  que se consumó la conducta, en los diversos apartes de  la  providencia,  se  repite,  leída y entendida ésta como una unidad, resulta  inequívoco  el  propósito  del  fallador de condenar por el reato en mención,  dada  las  manifestaciones  expresas  de  que  la  condena  correspondía por la  totalidad  de  los  cargos  formulados  en  la  resolución  de  acusación.  En  consecuencia  el  juzgador  no  incurrió en la irregularidad que le atribuye el  censor.   

                                                 Ante  la  hipótesis  de  que  se  hubiere  dejado de resolver en la  sentencia  algunas  imputaciones  formulada  en  las resoluciones de acusación,  ello  no  invalidaría  lo  actuado,  puesto  que  daría  lugar  a proseguir la  actuación  penal  en  contra  del  procesado  respecto  de  la  imputación  no  resuelta,  pretensión  que  la defensa en vano sugiere, pues carece de interés  jurídico  para  ello,  al redundar en tornar más gravosa aún la situación de  su defendido.   

                                                 Además  de las razones expuestas, al examinarse las criticas hechas  por  la  defensa  en  relación  con  cada vehículo se consignará la respuesta  correspondiente  a  que  el   fallo  de  primera  instancia  sí examinó y  resolvió  lo  relativo  a  la  conducta  de  PINZÓN  GERARDINO  con  los  automotores de placas BIV307, VAA  73,  YEO 449, GAD 21U, KAE 35X, SAE 35E, SKI 189, SKI 190, PEM 192, PEC 233, FTL  249, DQA 409 y VAK 32C.   

                                                 En  relación  con  los  vehículos de placas LBF 694N, MAB 61S, MLB  251,  SAC  32F  y  XGP  735, se sostiene en la impugnación que la decisión del  a  quo  no  hizo  reproche  alguno  en  relación  con  el delito de peculado por apropiación, aseveración  que  no  es  cierta, según ha quedado explicado, porque la decisión de primera  instancia  no  sólo  hizo mención a ellos expresamente (fl.64 cd. 8), sino que  también    realizó    un   análisis   del   modus  operandi  del  colectivo  criminal y de la conducta en  particular     de     RAMÓN     EMILIO    PINZÓN  GERARDINO, para concretar que sobre tales automotores,  que  fueron  puestos  a  su  disposición  o  que  ordenó  inmovilizar, adoptó  decisión  que  generó  la  apropiación  ilícita  por  terceros, para lo cual  autorizó  verbalmente  a  ALEJANDRO  QUIJANO  para el retiro de los vehículos,  quien   los   entregaba   a   CARLOS   CONTRERAS   BOSCH  para  materializar  la  apropiación.   

                                                 Con  el  vehículo  BJD  582 ocurrió otro tanto de lo referido para  los  citados  anteriormente,  el  Tribunal  resolvió  el  cargo  imputado en la  acusación  al  procesado,  como  consta  en  lo  expuesto en la sentencia a los  folios 57, 60 a 67 y 74 a 78.   

                                                        13.  El montaje es otra de las premisas de  las  que  se  valió  el  procesado  y  la defensa para reclamar la absolución,  cuando   la   verdad   es   que   las   conductas   atribuidas   a  PINZÓN     GERARDINO    aparecen  demostradas  a  través de pruebas legalmente incorporadas  al  expediente,  respecto  de  las  cuales,  los  sujetos procesales tuvieron la  oportunidad  de  controvertirlas,  como  efectivamente  lo  hicieron.  En  estas  condiciones,  no cabe pregonarse que las autoridades judiciales hayan tolerado o  permitido  una actividad probatoria de la fiscalía que no se ajuste a la verdad  y al orden jurídico interno.   

                                                El  oficio  107  del  10  de abril de 1999 de la Policía de Cúcuta  (fl.131,  cd.  2)  da  cuenta  de  haberse  encontrado abierta una ventana de la  oficina  102B del Palacio de Justicia, donde laboraba LUIS GABRIEL DURÁN PRADA,  hallándose  “los  expedientes que se habían extraviado en días anteriores” de  lo   cual   se   enteró   a   la   comisión  que  investigaba  a  PINZÓN GERARDINO.   

                                 El  hecho  referido  no  implica que los funcionarios del  C.T.I. o de la SIJIN. hayan  actuado  arbitrariamente, bajo un supuesto montaje en contra del procesado, pues  de  haberlo  sido así, no se hubiese puesto el hecho en conocimiento de quienes  adelantaban  la  investigación  en  contra  de RAMÓN  EMILIO  PINZÓN,  de  otra  parte,  el  citado  oficio  constituyó  un elemento de juicio más en el expediente, que considerado frente  a  los  asuntos  que  estuvieron  a  cargo  del  inculpado  y  que  generaron la  investigación  penal,  no  exoneran de responsabilidad al incriminado, pues las  actuaciones  judiciales  no  se  encontraron  en  los libros registradores de la  Unidad de Fiscalía.   

                                                        14. La carga laboral y el hecho de que las  investigaciones  permanecieran  más  de  lo  normal  en  los  despachos  de los  fiscales  de la URI y la Unidad de Estructura de Apoyo o la Unidad de Previas de  la  Fiscalía,  no  son razones que exoneren de responsabilidad al procesado por  las  entregas  de  vehículos en diligencias que no eran de su competencia o que  por   las   circunstancias  registradas  en  el  expediente  debían  ponerse  a  disposición  de  otra autoridad, como ocurrió, por citar algunos ejemplos, con  los  vehículos  de placas BCV 726, XCI 27, SKI 189, SKU 190, siendo la circular  050  del  30  de  noviembre  de  1998,  citada por la apelante, la que prevenía  a   los  servidores  de  la  entidad  que  remitieran los expedientes a los  funcionarios  competentes  sin  esperar  a  que llegaran las pruebas decretadas,  para  que  la  filosofía  de la reacción inmediata no se viera afectada con la  congestión  de  trabajo  “innecesario” en las unidades a las que perteneció el  procesado.   

                                                        15.   Realmente   la  censura  no  aporta  elemento  de  juicio para informar la conclusión a la que llegó el juzgador al  señalar  que  el fiscal PINZÓN GERARDINO   se  apresuraba  a  ordenar  el  retiro,  traslado  y entrega de los vehículos inmovilizados y puestos a su disposición,  pues   la   apreciación   del   a   quo  está  avalada por los casos que en particular se analizan en esta  providencia  y  el registro de fechas de ingreso y salidas de que dan cuenta los  libros  de  la  SIJIN  y  el  Parqueadero  Miramar,  así  como  los  oficios  y  actuaciones   cumplidas  en  cada  expediente  por  el  procesado,  pruebas  que  demuestran  que  en  algunos casos no se adelantó investigación o también que  la  orden  de  entrega  se  dio  el  mismo  día o al siguiente de recibirse las  diligencias,  sin  adelantarse  actividad  probatoria tendiente a corroborar los  presupuestos mínimos de la decisión tomada.   

                                                 16.  Lo  trascendente  en la decisión del  Tribunal  no es que el expediente 1260 hubiese estado extraviado, sino que de su  contenido  se  haya  tenido  noticia  en  el  proceso  adelantado  en  contra de  PINZÓN GERARDINO, datos que  se  registraron  en la inspección judicial practica el 14 de abril de 1999 (fl.  26,  dc.  2),  en  la que aparece fotocopia de la queja formulada por FLORENTINO  ESPINEL   con   nota   de   presentación  personal  suscrita  por  RAMÓN  EMILIO PINZÓN GERARDINO en la que  afirma que “fue presentada personalmente por su signatario”.   

                                                 La  URI  con  base  en  la  supuesta  denuncia de FLORENTINO ESPINEL  abrió  las  investigaciones  1260,  1895,  2264,  2265, 2266, 2267, 2268 y 2269  (fl.29, dc.2).   

                                                        17.  No  es de recibo la afirmación de la  defensa   en   el   sentido   de  que  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN   no  tenía  conocimiento  de  los actos  cumplidos  en  la  SIJIN  por ALEJANDRO QUIJANO y CARLOS CONTRERAS, ni que todas  las  inmovilizaciones dispuestas correspondían a actuaciones judiciales que las  entregas  tuvieron  como  destinatarios  a  los  reclamantes legítimos, por las  siguientes razones:   

                              En diligencia  de  inspección  judicial  practicada  a  los  libros  de  la SIJIN (fl. 505) se  estableció  el  registro de salidas de los vehículos a disposición de la URI,  su  destino  y  la  persona que retiraba el automotor, documentos públicos cuyo  contenido  no puede ser desconocido con el argumento de que ALEJANDRO QUIJANO no  era     el    técnico    judicial    de    PINZÓN  GERARDINO,  pues  esta no fue condición sobre la cual  se  estructuraron  los  cargos,  la  responsabilidad  partió del supuesto de la  alianza  con  ALEJANDRO  QUIJANO y CARLOS CONTRERAS BOSCH, para obtener provecho  ilícito  a través de la inmovilización de vehículos que después eran objeto  de  apoderamiento  o  de  entregas  irregulares,  algunas  veces  con  beneficio  económico como contraprestación.    

                                Se advierte  que  RAMÓN  EMILIO PINZÓN  tenía conocimiento de los vehículos que dejaban a su  disposición  los  de  la  SIJIN, pues a dicha institución remitió órdenes de  entrega  y de traslado de automotores, como se corrobora en la relación obrante  a  los  folios 192 a 196 y 627 a 629. Igualmente del conocimiento del traslado o  disponibilidad  de  vehículos  en  el  Parqueadero  Miramar  por  cuenta  de su  despacho, dan cuenta los folios 69, 72 a 75 y 193, entre otros.   

                                Estando los  automotores  a disposición del fiscal, le correspondía al titular del despacho  ejercer  el  control no sólo a través de la actuación procesal, sino también  ejercer  la  vigilancia  material  con  quienes  los  custodiaban,  amén de que  deliberadamente  omitió ponerlos en custodia de la Administración de Bienes de  la Fiscalía.   

               El secretario y demás empleados  de  la  fiscalía tienen un deber general de responder por los expedientes y los  elementos  incorporados  a  las  diligencias,  pero  ese deber es específico en  relación  con  el  fiscal  instructor  y el fiscal coordinador, máxime como en  este  caso,  que  dichas  funciones  se  encarnan  en  la misma persona que tuvo  conocimiento  en el cumplimiento de sus funciones de los vehículos puestos a su  disposición.  A este respecto, la Sala señaló, en providencia del 12 de junio  de 2000:   

“Pero   si   por  razón  misma  de  las  circunstancias  se  ve  compelido  a  entregar ese manejo físico al secretario,  sigue  obligado  a  la  custodia material, la que hará efectiva con las medidas  adecuadas de vigilancia y control.   

“Ahora  bien,  esa custodia material no la  puede  confiar ni al secretario ni a ningún otro funcionario subalterno, ni aun  en  el  evento  de  que tenga que encomendarles la tenencia y el manejo físico,  pues  en  tal  caso mantendrá y ejercerá tal cuidado, mediante los pertinentes  actos  de vigilancia y control. Si indebidamente abandona esa custodia material,  es  decir,  se desentiende de la misma, la responsabilidad permanece radicada en  el  juez,  independientemente  de  la  que  corresponda  a  aquél  en  quien se  dejó.”   

                               Por  lo  dicho,  no  es  de  recibo  la disculpa mediante la cual se  pretende  trasladar  la  responsabilidad a los empleados, que no la tienen, pues  el  inculpado  en su condición de Coordinador o Jefe de la Unidad de Fiscalías  y  de  Fiscal  Instructor, en este caso concreto, por el conocimiento que sumió  de  las  investigaciones  y  los  deberes  que debió cumplir, estaba legalmente  obligado  a  velar por el resultado de las mimas y desde luego por la custodia y  el destino final de los elementos vinculados a los expedientes.   

                             En inspección  judicial  practicada  a  los archivos de la URI se encontraron copias de oficios  suscritos     por     RAMÓN     EMILIO    PINZÓN  GERARDINO  ordenando la entrega de vehículos a CARLOS  CONTRERAS BOSCH (folios 192 a 194).   

               No  debe  ignorase que ALEJANDRO  QUIJANO    trabajó    como    técnico   judicial   del   fiscal   PINZÓN  GERARDINO  y  de  ahí que en el  medio  quedara  ese  conocimiento,  inclusive  ante las autoridades de policía.  Además,  fue  técnico del procesado desde octubre de 1996 a julio de 1998 y en  los  meses  de  marzo  de  éste  último  año retiró a nombre del fiscal gran  cantidad  de  vehículos  de  la  SIJIN  (folios  471 y 472, cd. 2), debiéndose  agregar  a  lo  anterior,  lo  expresado  por QUIJANO en el sentido que también  retiró  vehículos  de  la  SIJIN  cuando no era técnico del incriminado,  por  hacerle  un  favor  al  fiscal  que  así  se  lo  solicitaba, actos que se  ejecutaron  obrando  bajo  el  designo del plan criminal convenido en la empresa  criminal,  por  lo que es intrascendente el hecho de que a partir del 24 de mayo  de 1998 hubiese pasado a laborar con el fiscal VICENTE SANABRIA.   

                                                DIOSA  MANUELA  CÁCERES  ROMERO  (fl.  2156  y ss.) declaró que le  habían  inmovilizado un vehículo, el que por sus datos corresponde al DBU 362.  En  la  SIJIN  la remitieron a la fiscalía de PINZÓN  GERARDINO,  quien  le entregó el automotor, pero para  que  no  le  pusieran  problemas  en  el  parqueadero la acompañó, allí se le  reclamó  por  haber  sido  desvalijado  el  vehículo,  por  lo  que  el fiscal  procedió  a  llamar  a  un “doctor”, quién llegó con el “equipo” que faltaba.   

                                 De  estos  hechos    se    deduce    que    PINZÓN  sabía  del traslado de los automotores  desde  la  SIJIN  a otros parqueaderos, pues en este caso, lo retiró QUIJANO de  la  SIJIN  el  5 de marzo de 1998 y fue entregado por el abogado CONTRERAS BOSCH  en el Miramar (fl. 473).   

                                               PINZÓN  GERARDINO  no  fue  ajeno  a las  entregas  irregulares,  pues  como  se  registra  en  esta  providencia  y  como  igualmente  quedó  consignado  en las providencias que calificaron el sumario y  en  la  sentencia  de  primera  instancia,  el inculpado adoptó decisiones para  hacer  posible  el  retiro  de  los  vehículos  de  la  SIJIN  y  de los demás  parqueaderos,  para  que CARLOS CONTRERAS BOSCH tuviera acceso a ellos, bien por  que  los  retiraba  QUIJANO y los dejaba en poder del abogado o porque el propio  fiscal  los entregaba a éste con base en supuestas actuaciones judiciales, para  darle  apariencia  de  legalidad  a  la  actuación,  pero  mas  que  ello, para  facilitar  la apropiación, acto éste que se infiere del hecho de que las actas  eran  exhibidas  como título de tenencia legítima y las cuales eran entregadas  a los compradores de dichos vehículos.   

                              La defensa se  limita  a  atribuirle  a la SIJIN irregularidades en la entrega y a sostener que  PINZÓN GERARDINO, no dio la  orden  de  retiro  de  los  vehículos,  pero  lo  cierto  es que por escrito la  impartió  en  algunas  situaciones  en  las que había diligencias preliminares  abiertas  y radicadas (GAA 38F y PAA 25B), en otras eventualidades se presentaba  como  su  técnico  ALEJANDRO  QUIJANO  y  en ocasiones lo hizo personalmente el  fiscal,  de  estas  situaciones se dará cuenta específicamente en el capítulo  siguiente en esta providencia.   

                               No todas las  situaciones  se  vinculaban  con actuaciones judiciales regulares, en ello no le  asiste  razón  a  la  recurrente,  la  gran mayoría, corresponden a vehículos  respecto  de los cuales no existió investigación formal, como lo certificó el  Jefe   de   la   Oficina   de   Asignaciones   de  la  Fiscalía  (fls.  1306  y  1307).   

                             Las entregas  en  la  mayoría  de  los  casos  no  se  hizo  a  sus  legítimos tenedores, se  dispusieron  en  favor  de  personas  ignorando  las  reclamaciones  de  quienes  demostraron  derechos  legalmente adquiridos (GAA 38F y PAA 25B), en otros casos  se   hizo   a   quienes   se   tenía  conocimiento  que  lo  habían  adquirido  ilícitamente.   

                             La ausencia de  radicación  de  las  diligencias  en la Oficina de Asignaciones de la Fiscalía  obedeció   a   la  modalidad  de  conducta  con  la  que  actuaba  PINZÓN   GERARDINO   para  consumar  su  propósito  criminal,  para nadie es un secreto que la primera actuación que se  cumple    en    los    estrados    judiciales,    luego   de   la   noticia   criminis,  es  su  radicación  manual  o  en  el  sistema, procediéndose a su asignación o reparto, lo que se  cumple  en  todo  el  territorio  nacional  desde  que  se  administra justicia,  conocimiento  que  se  imparte  en  las  facultades de derecho a los estudiantes  desde  el  primer  semestre.  De  ahí  que la afirmación de los procesos o las  radicaciones   no   fueron   encontradas   por   el   desorden  de  la  oficina,  pretendiéndose  con  ello  obtener  una  disculpa  para  el  procesado,  es  un  argumento  inatendible, el verdadero propósito de la tesis no es otro que el de  desviar el juicio que corresponde a la realidad procesal.   

                                                 18.  En  los  archivos  de  la  URI fueron  encontrados  documentos  sueltos,  sin que en el sistema aparezcan radicadas las  investigaciones  por  los  hechos  de  que  dan  cuenta, según lo certificó la  Oficina  de  Asignaciones  de  la Fiscalía (fl. 1306 a 1308) y se colige de las  inspecciones judiciales practicadas.   

                                                 19.  Los  números  a  los que se refirió  IVAN  BLANCO  PINEDA,  administrador  del Parqueadero Miramar, no corresponden a  radicaciones  de  los expedientes, como lo plantea la defensa, hacen parte de la  serie  numérica  y  orden  de los recibos que expedía para control de pago del  depósito,  como  lo  puso de presente en su testimonio rendido el 22 de mayo de  1999 (fl. 66 y ss).    

                                                 20.   El   tránsito  de  los  vehículos  inmovilizados  desde  la  SIJIN  al  Parqueadero  Miramar se hizo a nombre de la  fiscalía  en  múltiples  ocasiones por ALEJANDRO QUIJANO, hecho que el titular  del  despacho  y  acá  procesado  nunca  reclamó,  como tampoco reprochó a la  SIJIN.   Los   automotores   luego  pasaban  al  abogado  CONTRERAS  BOSCH,  sin  registrarse  el  hecho en actuación judicial formal o a veces haciéndose actas  de  entregas  con  personas  que materialmente no recibían los carros, a mas de  que  CONTRERAS BOSCH aparecía reclamando sin estar legitimado en causa propia o  ajena.  Estos  hechos  son indicativos del trabajo mancomunado que realizaban el  fiscal,  el  técnico  judicial y el abogado y de las decisiones contrarias a la  ley  adoptadas  en  los  casos  de  los  vehículos  PEM  192,  PEC  233  y  FTL  249.   

                                                 La  comunicación  acerca  de la ubicación de los vehículos se dio  no  solo  para  efectos  de  la  inmovilización  sino también para disponer en  derecho propio y de terceros del automotor.   

                                                 A  través  del  dictamen  grafológico  se  estableció  que quién  suscribió  la  denuncia  como  FLORENTINO ESPINEL lo suplantó, con el ítem de  que   el  fiscal  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  con  su puño y letra certificó que el  escrito  fue  presentado “personalmente por su signatario, quién se identificó  legalmente”  (fls.8  y  145 a 153, cd.1). Siendo ello así, resulta inexplicable  para  la  Sala  que la defensa insista en que se le dé credibilidad y se admita  que  fue  a  través  de  ese supuesto denunciante como el procesado conoció el  paradero de los vehículos que ordenó inmovilizar.   

               21. La  explicación  del  por qué no aparecen en la totalidad de los casos los oficios  que  autorizaban  de la SIJIN el retiro de los vehículos por parte de ALEJANDRO  QUIJANO,  es  evidente,  en  esas  condiciones  la  operación  era  fácilmente  detectable,  sería una acción absurda para quienes tenían amplio conocimiento  de  las consecuencias penales que sobrevendrían al descubrimiento de la verdad.  Así  lo corrobora, además, el interés demostrado de que los hechos aparezcan,  por lo menos en el expediente, de una manera diferente.    

                                                        22. Para la defensa el Tribunal no tuvo en  cuenta  la  retractación  de  ALEJANDRO  QUIJANO  acerca de las manifestaciones  hechas   en   la   diligencia   de   indagatoria   y   ante  el  juez  70  Penal  Militar.   

                              La Corte, con  criterio  extensivo  a  la  indagatoria,  sobre  la  retractación,  ha  juzgado  que:   

“no  es  por  sí  misma  una  casual  que  destruya   de  inmediato  lo  sostenido  por  el  testigo  en  sus  afirmaciones  precedentes.  En  esta materia, como en todo lo que atañe a la credibilidad del  testimonio,  hay  que emprender un trabajo analítico, de comparación, a fin de  establecer  en  cuál  momento  dijo  el  declarante  la  verdad en sus opuestas  versiones”.   

                                 ALEJANDRO  QUIJANO  sostuvo en diligencia de indagatoria rendida el 24 de mayo de 1999 (fl.  89  y  ss.)  que  retiró  vehículos  de  la  SIJIN  en  compañía del abogado  CONTRERAS   BOSCH   porque  “el  doctor  RAMÓN  EMILIO  me enviaba para sacarlos  de  allí  con  destino  al  parqueadero, podía ser el Miramar o cualquier otro  particular”,   aclarando   que   esas  órdenes  eran  verbales.   

                              En la sesión  de  la audiencia pública del 11 de julio de 2001, ALEJANDRO QUIJANO sostuvo que  concurrió  a  la  SIJIN  o  al Miramar con el abogado CONTRERAS BOSCH a retirar  vehículos,  porque  éste  le  hizo  creer  que había hablado con PINZÓN    GERARDINO,    versión   que  supuestamente por confianza no corroboró con el fiscal.   

                                       La  retractación  de QUIJANO no es creíble, pues las versiones en la indagatoria y  en  la  audiencia,  dada su naturaleza excluyente, al provenir del mismo sujeto,  de  quien  ha  de  reconocerse  sus conocimientos y experiencia en el manejo que  debe  darse  en  estrados  judiciales  a  los  objetos  vinculados  con procesos  penales,  no  resulta  admisible admitir que procediera a la entrega o el retiro  de  un  vehículo con la simple manifestación del abogado litigante. Las reglas  de  la  experiencia  enseñan  que  en  tales  casos,  el  empleado  consulta al  inmediato superior y sin su autorización no procede.   

                                Una persona  normal,  inteligente  y  con  la experiencia en el manejo de asuntos judiciales,  como  es  el caso de ALEJANDRO QUIJANO, no se le pueden atender explicaciones de  no  haber  consultado  al fiscal, el cambio de los hechos inicialmente admitidos  en   el  sentido  de  que  obró  siempre  por  orden  del  fiscal  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO, varios  meses  después  de  suministrada  esta  información,  no  es de recibo por las  razones anotadas en precedencia.   

                              Además, la  versión  inicial de QUIJANO concuerda con la conducta que de éste describieron  los  agentes que lo atendieron en la Sección de Automotores de la SIJIN, cuando  se  presentaba  a  retirar  vehículos,  proceder  respaldado  también  con los  retiros  que  de  manera  personal  hizo  el fiscal procesado.                                         

                               Las premisas  anteriores  hacen  igualmente  inatendible  la  versión que QUIJANO suministró  ante el Juez 70 Penal Militar.   

                                                 23.  No  es  admisible  la tesis de que el  fiscal  no  sabía  de los vehículos que a su disposición se encontraban en la  SIJIN,  ni  tampoco el argumento de que jamás retiró personalmente automotores  de  esa  dependencia,  pues  la  Fiscalía  ante  el  Tribunal  de  Cúcuta,  en  inspección  judicial  practicada  a los libros radicadores de automotores de la  SIJIN,  encontró en el tómo 2, que el fiscal PINZÓN  GERARDINO  había  retirado  el  3  de  abril  de 1998  personalmente  los vehículos KAE 35X y AAB 26K. En este caso el procesado negó  la  autenticidad  de  la  firma  impuesta  a  su  nombre,  pero  a  través  del  Departamento  de  Grafología  de Medicina Legal, se estableció que la rúbrica  de   la  persona  que  aparecía  recibiendo  los  automotores  correspondía  a  RAMÓN      EMILIO      PINZÓN      (fl.1347).   

                               Otro ejemplo  de  lo  infundado  que resulta el argumento que se viene examinando se encuentra  en  el  hecho  de  que  mediante  oficio  254  del  1º  de  abril  de  1998, en  cumplimiento  del  requerimiento  hecho con oficio 442 del 30 de marzo anterior,  la    SIJIN   puso   a   disposición   de   PINZÓN  GERARDINO   el   vehículo   de   placas   AAB   26K,  disponibilidad  jurídica que niega afirmando que el oficio 254 no tiene nota de  recibido,  aseveración  que  pierde  su  fundamento  si  se  tiene en cuenta el  resultado  del  dictamen  grafológico  respecto  de  la firma de la persona que  aparece  retirándolo  de  la  SIJIN  y  que  no  es  otra  que  la  del  propio  acusado.   

                                                 24. Ninguna irregularidad puede atribuirse  al  a quo por haber puesto en  duda  la  denuncia  de  FLORENTINO ESPINEL, pues tal apreciación la sustenta en  las  conclusiones  a  las  que llegó el Departamento de Grafología de Medicina  Legal,  que al examinar la firma impuesta en el supuesto escrito de denuncia, de  la  que  el  Coordinador  de la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía en  Cúcuta  dijo  haberla  recibido  personalmente  de  su  signatario, los peritos  constataron  que  la  firma  “NO  SE  IDENTIFICA  con el desarrollo caligráfico  habitual del señor FLORENTINO ESPINEL”.   

                                                 El  hecho  de  que  RAMÓN EMILIO PINZÓN  GERARDINO  no  hubiese  sido  el  autor material de la  firma   imitada   a   nombre   de  FLORENTINO  ESPINEL  no  lo  descarga  de  la  responsabilidad  que  le  atribuyó  el  Tribunal de Cúcuta, la que entre otras  razones,  no se sustentó precisamente en la falsificación de la firma a que se  viene haciendo referencia.   

                                                 La  supuesta  denuncia  de FLORENTINO ESPINEL fue solo un ardid para  lograr   la   inmovilización   de  automotores  venezolanos  con  problemas  de  circulación  en  Colombia y por esta vía consumar los reatos que dieron origen  a este proceso penal.   

                                                 La   persona   que   se   presentó  como  FLORENTINO  ESPINEL  ante  RAMÓN   EMILIO   PINZÓN  denunció  el  11 de febrero de 1998 delitos de hurto,  receptación  y  falsedad,  en  representación  de  las  compañías de seguros  CARACAS,   SEGURIDAD  ALTAMIRA,  NUEVO  MUNDO,  SOFITAZA  y  PAN  AMERICAM,  sin  acreditar  ni  soportar  en  prueba  alguna  sus  afirmaciones, vinculando tales  hechos,  entre  otros, con los vehículos PEC 233 y FTL 249, persona que como se  refirió  en  esta  providencia  fue  suplantada  no  obstante  que el procesado  certificó  haber recibido personalmente el escrito de su signatario (fl.26,dc.2  y fl.145 y 153,dc.1).   

                                                 25.  La  sentencia de primera instancia no  aisló  el  contenido  de las pruebas para su apreciación, todo lo contrario, a  partir  de la información individualizada que ofrecía cada medio, los integró  con  los  hechos demostrados por otros, para estructurar las imputaciones hechas  con base en los supuestos demostrados.   

                                                 Las  anteriores  reglas  fueron  aplicadas a la declaración de IVAN  BLANCO  y  a los demás elementos de juicio, lo que permitió dar por acreditado  que  PINZÓN  GERARDINO  se  alió  con  el  abogado CONTRERAS BOSCH y el técnico judicial ALEJANDRO QUIJANO  para  obtener  beneficios  a  través de procedimientos judiciales indebidamente  adelantados,   hasta   terminar  con  entregas  irregulares  de  los  vehículos  inmovilizados  u  obligadas  a sus legítimos propietarios, a quienes les había  sido retenidos ilegalmente los vehículos.   

                                                 En   relación  con  la  declaración  de  CARLOS  IVAN  BLANCO,  el  a  quo  acertó  al  darle  credibilidad  a  los  hechos  por él referidos, pues resultaron corroborados al  confrontarlos  con  lo  revelados  con  los demás medios, como las inspecciones  judiciales  a  los  libros  de  la  SIJIN,  los  oficios librados en la URI, los  certificados  por  la  Oficina de Asignaciones y los oficios y actas de entrega,  así  como por la prueba testimonial recaudada. De ahí que la aspiración de la  apoderada    de    PINZÓN    GERARDINO,   en   el  sentido  de  que  ha  debido  negársele   credibilidad   al   testimonio   del   señor   BLANCO,  carece  de  fundamento.   

                                                        26.   La   apoderada   de   RAMÓN   EMILIO   PINZÓN  sostiene  que  las  anotaciones  en  los  libros  de  la policía no  justifican  la  entrega  irregular por parte de dicha autoridad y, ello es así,  porque  no  aparecieron oficios que dispusieron el retiro de los automotores por  parte  del  fiscal,  concluyéndose  que  nunca dio tales órdenes a QUIJANO o a  CONTRERAS BOSCH.   

                             El hecho de no  aparecer  la  totalidad de las órdenes de entrega o de retiro de los vehículos  en  los  libros  de  la  Sección  de  Automotores  de la SIJIN no significa que  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO  jamás  las  haya  impartido,  pues  ha  de  tenerse en cuenta que  algunas  fueron verbales, como lo advirtió ALEJANDRO QUIJANO en su indagatoria,  además  de  que  el  expediente  da  cuenta  de  las  que por escrito impartió  mediante oficios visibles a los folios 70, 71, 72, 74, 75 y 78.   

                             De otra parte,  la   inspección   judicial   a   la   SIJIN  (fl.  471  y  ss.)  evidencia  que  excepcionalmente  se  remitía  por  la  fiscalía  el oficio de entrega, lo que  robustece  la  sinceridad  de  lo  afirmado  por QUIJANO en la indagatoria en el  sentido de que recibió órdenes verbales del procesado.   

                             De otra parte,  los  libros  de  la  SIJIN  son  documentos  públicos cuyo contenido se presume  cierto,  en  virtud  de los dispuesto por el artículo 264 de C.P.C., sin que en  el  proceso  se  haya demostrado que su contenido no corresponde objetivamente a  los datos allí registrados.   

                             Los agentes de  la  policía  que trabajaban en automotores declararon que conocían a ALEJANDRO  QUIJANO,  quien retiró algunos vehículos firmando el libro de control, además  de  testimoniar  que  se  presentó  como  funcionario autorizado por el fiscal,  mostrando  en  algunas  ocasiones  diligencias  originales  relacionadas con los  vehículos  a  retirar  (fls.  124  y  ss.,  150  y  ss.,  27  y  ss.,  y  350 y  ss.).   

                                                        27. JOSÉ DAVID BRICEÑO CHACÓN (fl. 27 y  ss.  del  cd.1),  agente técnico en identificación de automotores de la SIJIN,  describió  en  su  testimonio lo que deberían ser los procedimientos a cumplir  en  los  casos  de  entrega  o  retiro  de  vehículos por cuenta de autoridades  judiciales,  los cuales deben constar en un oficio previo que autorice la salida  del  vehículo, pero también admitió, por diversas razones que existían casos  en  los que no se cumplía dicha condición, superándose esta situación con el  hecho  de  que  se  presentara el funcionario a reclamarlos, y señalando que de  todas  formas  se  dejaba consignado en los libros la “hora, fecha y persona que  recibe  el automotor”, versión esta que ratifica el alcance que en este proceso  le  dio  el  Tribunal  a  los libros de la SIJIN y a la indagatoria de ALEJANDRO  QUIJANO,   en   oposición   a  la  versión  PINZÓN  GERARDINO.   

                                    No  es  entonces,  como  lo  entiende  la impugnante, que no se haya tenido en cuenta el  contenido  de  la  declaración  del  agente  BRICEÑO, lo que ocurre es que, la  apreciación  que  se  le  dio condujo al Tribunal a conclusiones opuestas a las  que arriba la impugnante.   

                                                 28.  El proceder de los funcionarios de la  SIJIN  no  es el objeto de este proceso penal, conductas que por lo demás en su  momento  se  ordenaron  investigar,  por  lo que el reclamo de la defensa, al no  haberse  ocupado  in  extenso  la sentencia del proceder de la policía, resulta  inane   en   lo   que   atañe  en  la  responsabilidad  penal  de  PINZÓN  GERARDINO, pues los operadores de  justicia  estimaron  que  algunas  actuaciones de aquellos podían involucrarlos  penalmente  en  los  hechos  por  los  cuales  se  procesó  y  condenó a   RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO.   

                                              29. La pretensión del  impugnante   de  que  se  declare  la  inocencia  del  procesado  porque  no  se  encontraron  oficios  de  la Fiscalía ordenando el traslado de vehículos de la  SIJIN  al  parqueadero  Miramar,  no  tiene  el  alcance  que se le asigna, pues  resulta  que  no  fue esa la regla en la modalidad de conducta demostrada y a la  cual   acudieron   PINZÓN,  CONTRERAS  y QUIJANO, ya que no en todos los casos, se libró el oficio, como lo  aclaró  en  su  testimonio  el agente de policía BRICEÑO. En consecuencia, el  hecho  de  que  se  hubiera librado oficio en el caso de los vehículos DAE 466,  GAA  38F  y  AEO  081,  no  significa que así se hubiese procedido en todos los  demás  asuntos, como se estableció con las informaciones suministradas no solo  por  el  citado declarante, sino también por los agentes OROZCO, LINO PAREDES y  CORREA (fls. 2010 a 2015).   

                 30.  Efectivamente  se  lesionó el bien jurídico tutelado, que se sostiene sobre la  base  de  la  rectitud,  legalidad e integridad de la conducta de quienes se les  confía  la  administración  de  la  cosa  pública,  interés  que celosamente  protege  el  legislador  en el orden jurídico, y en el caso que nos ocupa, nada  justificó  la  conducta  de  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO.   La   efectiva   lesión   causada  a  la  administración  pública  y  a  la  fe  pública  es  evidente,  sin  que pueda  predicarse  causal  de justificación, constituye la antijuridicidad material de  la conducta que se la ha imputado.   

                          III.  Cuestionamientos   a   las   imputaciones  por  cada  vehículo  en  particular.   

                

               En  los  siguientes numerales se  examinaran  y  resuelven  los  reparos  a  los  hechos, las pruebas y el aspecto  jurídico  respecto  de cada vehículo en particular a que se hizo referencia en  el  escrito  de  impugnación  de  la  decisión del a  quo.   

             1. SAE 35E.   

         La  camioneta  SAE  35E  fue vendida por  DERLY  RUTH  FIGUEROA  (amiga de YESID ORTIZ ARIAS) a CLARA MARCELA ROZO JAIMES.  Encontrándose    el    vehículo    en   Riohacha   (Guajira),   ORTIZ   ARIAS,  “habilidosamente  formuló  denuncia  en  la  fiscalía  a cargo de PINZÓN   GERARDINO   para   hacerse  al  vehículo,   querella   con  base  en  el  cual  se  abrieron  las  preliminares  2995-1.   

              A las autoridades de la Guajira se  ordenó  la  inmovilización  del vehículo, el que una vez retenido lo recibió  el  denunciante  por  autorización  del  fiscal,  automotor  que  lo entregó a  CONTRERAS  BOSCH, según lo admitió en declaración YESID ORTIZ ARIAS (fls. 303  y ss., 312 y 2070 a 2077).   

               Mediante  oficio  1026 del 29 de  abril  de  2002  (fl.  177, cd. Corte 1) la Directora Seccional de Fiscalías de  Cúcuta  certificó  que  la  denuncia  presentada  por YESID ORTIZ ARIAS contra  CLARA  MARCELA  ROZO  JAIMES  fue tramitada en la URI por el fiscal RAMÓN       EMILIO      PINZÓN  GERARDINO  bajo  la  radicación  2995-1,  diligencias  que  fueron  reasignadas  el  21  de  enero  de  1999 a la  Fiscalía  4ª  de  la  Unidad de Patrimonio, donde las radicaron con el número  5015.  En  estas diligencias se profirió resolución inhibitoria el 25 de abril  de 2000, previa entrega de la camioneta a la señora ROZO JAIMES.   

               La  señora  CLARA  MARCELA ROZO  JAIMES  sostuvo  que  se  presentó  ante  el  fiscal procesado para reclamar la  entrega  del  vehículo,  haciéndolo  por  escrito,  con  el  que  allegó  los  documentos  que  acreditaban  la  propiedad y, además, solicitó una entrevista  personal,   refiriendo   a   este  respecto  el  siguiente  suceso  (fl.  305  a  325):   

“me dice el fiscal, caiga quien caiga voy a  llevar  esto  hasta  lo  último  y  usted señora, no puede decir que ellos son  estafadores,  porque  ellos  también  tienen papeles originales, entonces yo le  pregunto  que  dónde  está  la  camioneta  porque  yo  soy  la dueña y él me  contesta  que  no  sabe,  que  por  ahí  en un parqueadero a (sic) la diez para  arriba,  que  dónde  estaban  las llaves, que las tenía en un loker  y se  habían  perdido, dice la camioneta la tenían los mismos que la habían traído  que  el  doctor CARLOS CONTRERAS, que él fue el que se encargó de engarajarla,  le digo que quién es él, pero se fue y nos dejó ahí parados”.   

                                    El  administrador  del  Parqueadero  Miramar,  IVAN  BLANCO  PINEDA, declaró que la  camioneta  SAE  35E fue ingresada por CARLOS CONTRERAS BOSCH el 21 de septiembre  de  1998  (f. 84), la que mantuvo hasta el 1º de marzo de 1999, fecha en la que  se  hizo  presente  la  Administradora  de  Bienes  de  la Fiscalía a retener y  retirar  el  vehículo,  debiéndose llamar a CONTRERAS BOSCH para que entregara  las  llaves,  quien  las  remitió por intermedio de otra persona (fl. 84, 412 y  1104).   

                                            Obsérvese  que  la  investigación  fue  asumida  por  la Unidad de  Patrimonio  el 21 de enero de 1999 y desde el año anterior (1998), PINZÓN  GERARDINO,  a cuyo cargo estaban  las  diligencias,  había  consentido la apropiación del vehículo por parte de  CONTRERAS  BOSCH,  según  se  infiere  de lo declarado por CLARA MARCELA ROZO e  IVAN  BLANCO  PINEDA,  además,  el  vehículo  fue  entregado  a  su  legítima  propietaria  luego de ser recuperado en el Parqueadero Miramar por la oficina de  Administración de Bienes de la Fiscalía.   

                                                 RAMÓN  EMILIO  PINZÓN fue condenado por  el  delito  de  peculado por apropiación (fl. 64, cd. 8), dado que el colectivo  criminal  se  apoderó  del  automotor  (fl.  14, cd. 8), cargo formulado en las  resoluciones  del  14  de  diciembre  de 1999 (fl. 2454) y 28 de febrero de 2000  (fl.22,  cd.  7). En las citadas acusaciones, que para el efecto constituyen una  unidad  jurídica,  se  atribuyó  al  procesado  el  delito  de prevaricato por  acción   (fl.2455)  por  haberse  ordenado  la  inmovilización  de  la  citada  camioneta,  reato  sobre  el  que  se  pronunció el a  quo  que  condenaba  por  tal  ilícito  en  concurso  homogéneo  por  los  vehículos con base en los cuales se acusó al incriminado  en  la  calificación  del sumario por los hechos ocurridos en Pereira y Cúcuta  (fl. 67, cd. 8).   

                                             

                                                 Finalmente,  por  el  hecho  de haberse demostrado la radicación de  las  diligencias  adelantadas  con  base  en  el  vehículo SAE 35E, no se puede  colegir,  como  lo propone la recurrente, que carecen de prueba todos los demás  cargos,  pues  lo  cierto  es  que no se registró dato alguno en lo libros y el  sistema  de  la  Unidad  de  Fiscalía  (fls.  1228,  1306 a 1308, 1327 y 1328).   

                                                 2. AGH 017.   

                                                 El  fallo  de  primera  instancia  halló demostrada la incautación  oficiosa  y  ulterior  apoderamiento  del  vehículo AGH 017, señalando que fue  puesto    a    disposición   del   fiscal   PINZÓN  GERARDINO  el  4  de  noviembre  de 1998 y en la misma  fecha  fue retirado por ALEJANDRO QUIJANO e ingresado al Parqueadero Miramar, de  donde  sale  el  7  de  noviembre  y  reingresa el 9 siguiente, acto que ejecuta  MARCOS  SUÁREZ.  El  11  de  noviembre  el fiscal ordena la entrega en favor de  MARÍA  DEL  ROSARIO RODRÍGUEZ RINCÓN mediante oficio 1464, quien lo recibe en  la misma fecha (fl. 79, cd. 1).   

                                                 En  el oficio 1464 del 11 de noviembre de 1998 se aduce que la orden  fue  impartida  en  providencia  de  la fecha dentro de la investigación previa  3217-1  (fl.  78)  sin  hallarse  dicho radicado, ni la citada resolución, como  tampoco  actuación  vinculada  con  el vehículo de placas AGH 017, de donde se  dedujo  la  imputación  por  falsedad ideológica en documento público (fl. 62  del Cd.8).   

                                                 La  defensa,  admitiendo que en las fases probatorias del proceso no  fueron  decretadas,  pretende  que se le dé mérito probatorio a los documentos  allegados  en  la  audiencia de juzgamiento por RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO, los cuales dan cuenta que en  el  sistema  de  la  Unidad  de  Fiscalía  aparecen  tres  radicaciones con los  números  3217,  dos  por  homicidio  y  otros por hurto, amén de que el Fiscal  Segundo  de  la Unidad de Vida de Cúcuta, mediante oficio 486 del 24 de mayo de  2002,  en las preliminares 3217, por el homicidio de ALEXANDER OLIVERAVES DÍAZ,  aparece  informe policial dejando a disposición el vehículo AGH-017, el que se  ordenó  entregar  a MARÍA DEL ROSARIO RODRÍGUEZ RINCÓN mediante oficio 1464,  suscrito     por     RAMÓN     EMILIO     PINZÓN  GERARDINO.   

                                                 De  conformidad  con  el  artículo 232 del C.P.P., las providencias  deben  fundarse  en  pruebas  legal  y  oportunamente  allegadas al proceso. Los  documentos  en  mención  aportadas  en  el  debate oral, no fueron regularmente  aportados,  por  lo que no pueden ser apreciados para determinar la orientación  de la decisión.   

                                                 Para  la  Corte  no  existe certeza sobre la materialidad del delito  contra  la  fe  publica, pues el proceso no cuenta con medios que corroboren las  deducciones  de  que  la  investigación  3217-1 vinculada con el auto de placas  AGH-017  no  existía,  que  la  orden  impartida  para su entrega no se hubiese  proferido,  por cuanto que existe prueba indiciaria que conduce a la afirmación  opuesta,  es  lo  que  se  infiere  del  contenido  del oficio 1464 y el acta de  entrega,  visibles  a  los  folios  78  y  79,  sin  que  exista  otro medio que  fortalezca  la premisa negativa o afirmativa para dar por demostrado o infirmado  que  el  procesado  en  su  condición  de  fiscal,  al  extender los documentos  públicos    a    que    se    viene    haciendo    referencia   consignó   una  falsedad.   

                                                 El  apoderamiento ilícito del vehículo AGH 017 no se deriva de los  documentos  obrantes a los folios 78 y 79, no existen en el proceso elementos de  juicio  para  soportar  la afirmación de que la entrega del automóvil a MARÍA  DEL  ROSARIO  RODRÍGUEZ RINCÓN no debía hacerse, pues no está acreditado que  ella  pertenezca  o esté vinculada con el consorcio criminal que se le atribuye  a  PINZÓN GERARDINO, tampoco  que  se le haya facilitado obtener un provecho indebido o que no tuviese derecho  a   recibir   el  vehículo,  por  lo  que  la  materialidad  del  peculado  por  apropiación  en  relación  con  el  citado  automotor no está aprobada y debe  revocarse la condena por este cargo, como lo insinuó la defensa.   

                                                 3. GAD 21U.   

                                                 Respecto  al  vehículo  GAD  21U,  conforme  a  la  resolución  de  acusación  proferida  el  28  de  febrero de 2000, se atribuyó al procesado el  delito  de  peculado  por  apropiación,  cargo  por  el que fue condenado en la  sentencia  del  Tribunal  de Cúcuta mediante imputación expresa y el análisis  de   las   circunstancias    en   que   el  hecho  ocurrió  (fl.  64,  cd.  8).   

                                                 En  la impugnación se aduce que las diligencias relacionadas con el  citado  vehículo  aparecieron  en poder del fiscal ARTURO BLANCO, admitiéndose  que  el  vehículo  fue  retirado  de  la  SIJIN  por  ALEJANDRO  QUIJANO, pero,  agregándose,  que  sin  orden ni conocimiento del fiscal, afirmación ésta que  en  el  proceso  esta  desvirtuada,  por  las  razones  expuestas al analizar la  retractación  del  técnico  judicial  QUIJANO, a las cuales ahora se remite la  Sala.   

                                                 4. KAE 35X.   

                                                 En  cuanto  al  vehículo  de placas KAE 35X, la recurrente pretende  desvirtuar  la  veracidad  del contenido del libro número dos de la Sección de  Automotores  de  la  SIJIN,  acudiendo  a la actuación cumplida con respecto al  mismo  vehículo, obrante a los folios 262 a 272, en la que el capitán GILBERTO  LASSO  CORONEL,  Jefe de la SIJIN de Cúcuta, certifica que la camioneta KAE 35X  la  entregó  al  abogado  CARLOS  RAÚL  CONTRERAS  BOSCH luego de acreditar la  propiedad  y  originalidad  de los sistemas de identificación, lo cual ocurrió  el 19 de marzo de 1999.   

                                                 Pues  bien,  el trámite cumplido ante el Capitán LASSO CORONEL, no  desvirtúa  los  hechos  revelados  por  el  libro  radicador  de  la Oficina de  Automotores  de  la  SIJIN, pues en este último caso, el vehículo fue retenido  el  22  de  marzo  de  1998   y fue retirado por el procesado el 3 de abril  siguiente,  vehículo  que  desapareció  desde  ese  instante  y resultó en el  Parqueadero  Jehart,  donde había sido dejado abandonado desde el 19 de febrero  de  1999,  hallándose por la policía el 24 de febrero siguiente. Ante la SIJIN  se  presentó  luego  el  abogado CARLOS CONTRERAS BOSCH reclamando la entrega a  nombre  del  supuesto  propietario,  el  señor  LUIS  ALBERTO  RAMOS,  anexando  documentos en los que no aparece la tarjeta de propiedad.   

                                                 Los   dos   trámites   a   que  se  ha  hecho  referencia,  no  son  coexistentes,  como  lo  entiende  la defensa, el segundo de los citados pone de  presente  la  apropiación indebida del bien, con la intervención del procesado  PINZÓN             GERARDINO.   

                                                 De  otra  parte,  el  dictamen grafológico de Medicina Legal no fue  pasado  por  alto por el Tribunal, con dicha pericia se dio por demostrado   que  la firma impuesta en el folio 22 del libro 2º de entregas de vehículos de  la  SIJIN, corresponde a PINZÓN GERARDINO,  por  lo  que no le asiste razón a la defensa cuando sostiene que  el   procesado   no   retiró   personalmente   dicho   automotor   (fl.1335   a  1347).   

                                                 Además,   la   sentencia  examinó  en  concreto  la  conducta  del  procesado  en  relación  con el vehículo en mención, por el que le imputó el  delito de peculado por apropiación (fl. 64 cd. 8).   

                                                 5. AAK 51H y BEG 226.   

                                                 En  resolución  de  acusación  del  14  de  diciembre  de 1999, la  fiscalía  acusó  a RAMÓN EMILIO PINZÓN   por   el   delito   de  peculado  por  apropiación  respecto  de  los  vehículos que le fueron puestos a disposición  por  diferentes  autoridades  de  Cúcuta  (SIJIN,  DAS y DIAN) y la policía de  Riohacha,  Pereira  y  Tunja,  citándose  expresamente entre ellos los autos de  placas  AAK  51H  y  BEG  226  (fl.  2452  y 2454), decisión que fue confirmada  integralmente  por  la Fiscalía Delegada ante la Corte en resolución del 28 de  febrero de 2000.   

                                                 El  fallo  de  primera instancia no involucró en sus decisiones por  el  delito  de  peculado  por  apropiación  por  el que condenó a PINZÓN  GERARDINO  los cargos formulados  por  los  vehículos  AAK  51H  y  BEG  226.  La  situación  a  que se ha hecho  referencia  no  es  irregularidad sustancial que afecte la motivación del fallo  respecto  de  las  decisiones adoptadas, tal situación se corrige expidiéndose  copias  de  lo  actuado  para que el a quo  adopte  la  decisión  que  corresponda en derecho por el cargo no  resuelto,  preservándose  las  garantías  y  los  derechos fundamentales a los  sujetos procesales intervinientes.   

                                                 6. SAA 05F.   

                                                 La  defensa  sostiene  que la acusación y la sentencia se omitieron  hacer   cargos   a   PINZÓN   GERARDINO  por  el  vehículo  SAA 05F, aseveración  que por ser cierta  obliga  a  la  Corte  a  abstenerse  de pronunciarse de fondo sobre la  situación  denunciada  por  la  Administradora  de  Bienes  de la Fiscalía, en  cuanto  a  la  perdida de varios automotores que estaban a disposición de dicha  oficina,  entre  ellos,  el que se ha venido mencionando, el cual llegó a poder  de  CARLOS  CONTRERAS BOSCH y que fue retirado de la SIJIN por ALEJANDRO QUIJANO  e  ingresado  al  Parqueadero  Miramar  por  el citado abogado, sin conocerse el  destino final del vehículo.   

                                                 La   Fiscalía   Delegada   ante  el  Tribunal  de  Cúcuta,  en  la  resolución  de  acusación  del  14  de  diciembre de 1999 (fl.4), junto con la  proferida  el  28 de febrero de 2000 por la Fiscalía Delegada ante la Corte, no  involucraron  el  vehículo  de placas SAA 05F dentro del objeto material de los  delitos  imputados,  razón  por  la  cual  tampoco  lo hizo el fallo de primera  instancia,  por  lo  que  habrá  de  expedirse copias para que se investigue lo  ocurrido con tal vehículo.   

                                                 7. SKI 189 y SKI 190.   

                                                 Mediante  oficio  del  23  de  abril de 1998 (fl.101 y 102 cd.1), la  DIAN  puso  a  disposición  de  RAMÓN EMILIO PINZÓN  GERARDINO,  Fiscal  de  la URI, los camiones SKI 189 y  SKI  190,  de  propiedad  de  CARLOS ALBERTO DUQUE GÓMEZ y LUIS ERNESTO SUÁREZ  VERA,  conducidos  al  momento  de la inmovilización por JULIO ARMANDO RONDEROS  ORTIZ  y LUIS ALBERTO RONDEROS ORTIZ, vinculándose el primero a las diligencias  previas  O947 y el segundo al radicado 4002, por el delito del favorecimiento al  contrabando.   

                                                 Los  vehículos  ingresaron  al Parqueadero Miramar, de donde fueron  retirados  el  24 de abril de 1998 por el abogado CONTRERAS BOSCH, según consta  en el registro llevado en dicho establecimiento (fl.105 cd.1).   

                                                 Mediante  oficio  609  del 4 de mayo de 2001 (fl.227, cd.2 causa) se  informó  que,  con  resolución del 24 de abril de 1998 la fiscalía a cargo de  PINZÓN  GERARDINO  había  ordenado  la entrega de los vehículos vinculados a los expedientes 0947 y 4002.  A  los folios 228 y 143 (cd.2 causa) obran las actas de entrega suscritas por el  procesado  y  por  quienes  recibían  los  camiones,  haciéndolo  LUIS  ALBERTO RONDEROS para el SKI 190 y  JULIO ARMANDO RONDEROS para el SKI 189.   

                                                 Nótese   como  el  fiscal  en  lugar  de  poner  los  vehículos  a  disposición  de  la  oficina  de  la  Administración de Bienes de la Fiscalía  tolera  que  entren  en  deposito  al  Parqueadero  Miramar  y al día siguiente  suscribe  actas  de  entrega  con  personas  que materialmente no recibieron los  vehículos,  pues  estos  fueron  recibidos   por el abogado CONTRERAS  BOSCH.   

                                                 La  entrega,  como  se demuestra con las actas de la fiscalía y los  registros  del Parqueadero Miramar, no se hizo a personas que figuraban como los  propietarios  inscritos de los automotores, además de que estaba cuestionada su  legitimidad  para  operar  en  el  territorio  nacional,  como que se adelantaba  investigación por el delito de favorecimiento a contrabando.   

                                                 Razón  le  existe  entonces  a  los  operadores  judiciales  en las  instancias  (resolución  de  acusación y sentencia) cuando pusieron en tela de  juicio  la  veracidad  de  las  entregas  y  dedujeron  del  comportamiento  del  procesado  y  las  constancias  referidas,  responsabilidad  por  los delitos de  concierto   para   delinquir   y   peculado   por   apropiación   (fl.64,   cd.  8).   

                                                 Con  las  anteriores  explicaciones se da respuesta a la pretensión  de  la  censura  en cuanto sostiene la ausencia de responsabilidad por parte del  fiscal  PINZÓN en relación con los vehículos SKI 189 y SKI 190.   

                                                 8.  Moto  de  placas  XCI  –27 .   

                                                 Mediante  oficio  194  del  9  de  marzo de 1998 el Jefe del Grupo a  Automotores  de  la  Policía de Cúcuta, dejó a disposición de la URI, fiscal  de  turno,  la  motocicleta  de  placas  XCI 27, inmovilizada por haberse dejado  abandonada (fl.1845 y 1846).   

                                                 El  oficio  en  mención fue recibido por ALEJANDRO QUIJANO el 20 de  marzo  de 1998, fecha para la cual era técnico judicial del fiscal PINZÓN  GERARDINO (fl.90,dc.1), quién el  mismo día la retira del parqueadero de la SIJIN (fl.474, cd.2).   

                                                 Los  datos  aportados  con  la  declaración  del  administrador del  Parqueadero  Miramar  y los documentos que allegó, no dan cuenta del ingreso de  la moto XCI 27 a dicho establecimiento (fl.65 a 69 y 84 a 85).   

                                                 El  desaparecimiento  de  la  motocicleta  guarda  relación  con la  inquietud  planteada  al administrador del Parqueadero Miramar en el oficio 1435  del  7  de  octubre  de  1998,  en  la  que  se le exige informe al proceso 154,  adelantado  en  la  fiscalía  a  cargo  de  la  doctora  CATALINA  STELLA  VEGA  RODRÍGUEZ,   si  en  dicho  lugar  estuvo  bajo  custodia  la  motocicleta  XCI  –27  desde el mes de mayo  de  1998, aclarándose si fue entregada, en tal caso se pidió remitir los datos  pertinentes.   Si   esta   era   la   situación  que  la  funcionaria  conocía  procesalmente  respecto  del  citado vehículo, resulta obvio que, al ordenar la  entrega  dicha  fiscal en favor de ALVARO JAVIER RIVERA (fl. 80. cd.1), no está  probando  que  haya  aparecido  o  se hubiese recuperado la moto y, en gracia de  discusión,  si así hubiese sido, el daño a la administración pública estaba  consumado,  pues del bien hubo apropiación el mismo 20 de marzo de 1998, cuando  la  retiró ALEJANDRO QUIJANO, quien como se vio, admitió en su indagatoria que  en   esos   casos   obraba   con   el  consentimiento  del  fiscal  PINZÓN GERARDINO.   

                                                 9. YBE 046 ó  BCV ó BCU.   

                                                 Las  autoridades  colombianas  en  el  proceso 1963 se refieren a la  camioneta  BCV  726  también  como  BCU  726,  automotor  que  la  División de  Vehículos  de  Caracas  (Venezuela)  reclamó por estar vinculado al expediente  E-027861,  indicándose  que  el  automotor  correspondía  a  la placa YBE 046,  coincidiendo     los    demás    datos    de    identificación    (fl.870,1037  y1085).   

                                                 La  SIJIN inmovilizó el vehículo el 7 de agosto de 1997 y lo dejó  a      disposición     del     fiscal     PINZÓN  GERARDINO  mediante  oficio  1087  del  28  de octubre  siguiente (fls. 1087, 1089 y 1090).   

                                                 La  sentencia  de primera instancia (fl.56, cd.8) en consonancia con  los  cargos formulados en la resolución de acusación (fl.37,dc.7), reprocharon  al  procesado haberle entregado el vehículo al abogado CONTRERAS BOSCH mediante  oficio  del 9 de octubre de 1997, esto es, 19 días antes de que le fuera puesta  a  disposición  la  camioneta,  además  de  que  el abogado no acompañó a su  petición  el  poder  de la compañía aseguradora PAN AMERICAN a quien afirmaba  representar,  ni  los  documentos  relacionados  con  el siniestro que daban los  derechos  de  subrogataria  a  la empresa de seguros, además de anunciarse como  fundamento  de  la entrega providencia de la fecha en que se impartía la orden,  la que no existió.   

                                                 A  lo  dicho  debe  agregarse  que  el  vehículo  fue  entregado no  obstante  estar requerido por las autoridades de Venezuela, situación de la que  tenía   conocimiento  PINZÓN  GERARDINO,  pues  a  ello  hizo  referencia en la resolución del 21 de enero  1998 (fl.870).   

                                                 La   reseña  hecha  pone  en  evidencia  la  ausencia  de  respaldo  probatorio  del  reproche formulado en la impugnación del fallo, pues lo cierto  es  que  si  existieron  las  irregularidades  en  el  proceder  de RAMÓN    EMILIO    PINZÓN    GERARDINO  en  las  actuaciones  cumplidas  en  relación  con el  vehículo  BCV  726, resultando infundada la negación que de las mismas hace la  defensa.   

                                                 10. YEO 449 y  BUP 501   

                                                 Oficiosamente   y   para   que   formara   parte   de   la  supuesta  investigación     que     adelantaba,     PINZÓN  GERARDINO solicitó a la SIJIN con oficio 246 de marzo  5  de  1998  que  pusiera a su disposición el automóvil BMW YEO 449 (fl. 945 a  949).   

                                                 La  inspección a los libros de automotores de la SIJIN muestran que  el  vehículo  YEO  449  ingresó  el 3 de marzo de 1998 y salió el 11 de marzo  siguiente  para  la fiscalía a cargo de RAMÓN EMILIO  PINZÓN  GERARDINO,  vehículo  que  retiró ALEJANDRO  QUIJANO,  siendo  ingresado  al  Parqueadero  Miramar  por  el abogado CONTRERAS  BOSCH.   

                                                 El  expediente  da  cuenta  de  que el inculpado estaba enterado del  movimiento  de  los  vehículos,  pues  el 30 de marzo del citado año libró el  oficio  413  al  administrador  del  Parqueadero  Miramar  para  que le hicieran  entrega  del  automotor a JULIO PÉREZ CRISTANCHO (fl. 73 Y 473), anunciando que  así se había dispuesto en providencia de la fecha.   

                                                 La  defensa  vincula  la  actuación  cumplida  por el fiscal con el  expediente  7003,  número que obtiene de la nota manuscrita al margen izquierdo  del  oficio 413, cuando esa cifra, según se estableció con la declaración del  administrador  del  Parqueadero Miramar, corresponde al recibo extendido para el  retiro  del vehículo (fl. 68), según lo explicó al referirse al vehículo BDU  362,  versión  ésta  que  concuerda  con  la  información suministrada por la  fiscalía  en  el  oficio  781 del 10 de agosto de 1999, en el sentido de que no  aparecía  radicada  investigación  penal relacionada con el vehículo YEO 449.   

                                                 En  consecuencia, la entrega y las decisiones se adoptaron por fuera  de  toda  actuación  judicial, permitiendo la apropiación del vehículo y para  lo  cual  se  expidieron  certificaciones  contrarias  a  la  realidad procesal.   

                                                 La  lectura  del  fallo  debe  hacerse  integralmente  en  todas sus  partes,  de  dicha articulación emana que el Tribunal de Cúcuta se refirió al  vehículo  de  placas  YEO  449  para  incluirlo entre los autos respecto de los  cuales   existió   apoderamiento   (fl.  30),  refiriendo  para  el  efecto  la  descripción  que  hizo  la  Fiscalía  Delegada  ante  la Corte al confirmar la  resolución de acusación de 1ª instancia (fl. 37).   

                                                 La  sentencia  examinó  las  circunstancias en las que se acusó al  incriminado  por  el  delito de peculado por el vehículo de placas YEO 444 y no  YED  449  como  lo  cita  la  recurrente  (fl.  37  y  ss del Cd. 8), resultando  pertinente  invocar  para  la  situación  de este vehículo lo referido en esta  providencia  en  el  numeral  12, acerca del la lectura integral de la sentencia  para  resolver  negativamente la pretensión de la censura, pues el a  quo examinó y resolvió la imputación  hecha  en  la  acusación  por  el  delito  contra  la administración pública.   

                                                 En   consecuencia,   no  existe  la  incongruencia  que  pregona  la  apoderada entre la sentencia y la resolución de acusación.   

                                                 La      conducta      de      PINZÓN  GERARDINO en relación con la situación del vehículo  BUP  501  que  dio  lugar  a  la  investigación 1203 (fl.1783) no fue objeto de  reproche  penal,  razón  por  la  cual resulta impertinente en esta oportunidad  hacer  un  pronunciamiento  en  cuanto  a  los  aspectos  relacionados con dicho  vehículo,  máxime  que de estos no se deriva premisa que conduzca a mejorar la  situación jurídica del inculpado en este proceso.   

                                                 11. XFZ 190.   

                                                 Sostiene  la  recurrente  que  el procesado dispuso lo pertinente en  relación  con  el vehículo XFZ 190 en la investigación con el radicado 22750,  argumento  que  ignora el hecho de que al ser retenido el vehículo (fl.2322) la  policía   informó  que  halló  una  caleta  con  residuos  de  alucinógenos,  presumiéndose  la  ilícita  utilización  del  rodante  y,  a  pesar  de ello,  PINZÓN GERARDINO, omitiendo  toda  actividad probatoria al respecto, decide el 24 de octubre de 1997 entregar  la  camioneta  a  la  reclamante  ALIX  MARÍA LEMUS CONTRERAS, argumentando que  “mal  haríamos en denegar su entrega por esa caleta,  no  habiéndose encontrado nada en ella, tan solo esa ligera impregnación de la  sustancia  referida,  que  pudo haber sido utilizada por otras personas ajenas a  su  poseedora  y  cuasi propietaria” (fls.1992 a 2002 y  2310 a 2341).   

                                                 12. EDK 046 y EDK 047.   

                                                 Los  cargos  contra el inculpado se sustentaron en el hecho de haber  ordenado  el  5  de  diciembre  de  1998  en las diligencias 3193 la entrega del  vehículo  EDK  046  al  abogado  que obró en representación de JOSÉ REINALDO  CASTRO  PÉREZ,  quien adujo que el automotor había sido hurtado en Venezuela y  correspondía  a  la  placa  DAK  30N, según denuncia F-008067, sin que hubiese  llegado  respuesta  de  la  Administración  Local  de Aduanas de Cartagena y el  Instituto  de  Tránsito  de  Boyacá,  a  donde  había  oficiado  para obtener  información  sobre  los  documentos  presentados  sobre  la legalización de la  matrícula.  Igualmente  se  formularon cargos por abrir investigación con base  en   una  denuncia  que  no  se  había  presentado  en  su  despacho,  pues  la  investigación  cursó  en Chiquinquirá (Boyacá), automotor que fue hallado en  poder   de   MISAEL  ORTEGÓN,  quién  denunció  a  su  vendedor  por  estafa,  autoridad     ésta    a    la    que   PINZÓN  GERARDINO  le  solicitó  el  vehículo.   

                                            Las  placas  colombianas  se  retiraron  del automotor por orden del  fiscal  procesado  y  aparecieron  en su escritorio, cuando ha debido ponerlas a  disposición  de  la autoridad de tránsito. De otra parte, como se adujo en las  providencias  que  calificaron  el sumario, la entrega real se realizó a CARLOS  CONTRERAS  BOSCH,  quien  la  retiró el 3 de octubre de 1998, como se deduce de  los  documentos  aportados  por  el  administrador  del Parqueadero Miramar (fl.  84).   

                                                 Respecto  del  vehículo EDK 047 vinculado a la investigación 3192,  la   modalidad   de   la   actuación   de   PINZÓN  GERARDINO  es igual al caso anterior, solo que en esta  ocasión,  como  se refiere en el pliego de cargos, sopretexto de investigar “el  presunto  delito  de hurto perpetrado en el vecino país”, ordena inmovilizar el  vehículo,  que  en  Venezuela  corresponde a la placa BAM 30M. La retención se  produce  en  Chiquinquirá  (Boyacá),  encontrándose  en poder de CARLOS JULIO  CABEZAS,  quien  aparece  como  propietario  en la licencia de tránsito número  0055165.   

                                                 El  abogado  ANTONIO  JOSÉ  RINCÓN  RUBIO solicitó la entrega del  rodante,  señalando  que  su  verdadero  propietario  era GUSTAVO ADOLFO OCAMPO  YANET,  a  quién  le  había  sido  hurtada  en  Venezuela, apareciendo acta de  entrega  en  su  favor  de  fecha  10  de  diciembre de 1998, cuando el registro  llevado  en  el Parqueadero Miramar refiere que la camioneta EDK 047 ingresó el  18-09-98  y fue retirada el 05-10-98, reingresando el 20 de noviembre para salir  el  23  siguiente,  actos  cumplidos  por CONTRERAS BOSCH y JAIRO CARRASCAL (fl.  84).   

                                                 La  lesión  a  los  bienes  jurídicos  de  la  fe  pública  y  la  administración  pública  no  tiene  objeción  alguna  en  este  caso, dada la  secuencia  fáctica referida, resultando inatendibles los cuestionamientos de la  defensa.   

                                                 La  manipulación de los expedientes 3192 y 3193 por mutilación, es  una  hipótesis defensiva que no tiene respaldo probatorio, los funcionarios del  C.T.I.   tuvieron   acceso   a   las   diligencias   para  rendir  los  informes  correspondientes   y  los  fiscales  instructores  hicieron  lo  propio  en  las  inspecciones  judiciales  practicadas, documentos que registran objetivamente lo  encontrado   en  las  actuaciones  cumplidas  por  el  fiscal  procesado.  Estas  exageraciones  a  las  que  acude  la defensa, por la razón anotada, carecen de  virtualidad para derrumbar la sentencia impugnada.   

                                            13. DAE 466 y AEO 881.   

                                                 En  la  resolución  de  acusación  proferida el 14 de diciembre de  1999  se  atribuyó  al  procesado  el  delito  de  peculado por apropiación en  relación  con  el automóvil Fiat DAE 446 ó DAE 466N, el cual fue inmovilizado  el   12  de  diciembre  de  1996  y  reclamado  en  la  SIJIN  por  PINZÓN  GERARDINO mediante oficio 168 del  13  de  febrero  de 1998, en el que se ordenó el traslado al Parqueadero Quinta  Oriental.  La  sentencia  de  primera  instancia  lo  condenó conforme al cargo  atribuido  en  la  calificación  del  mérito  sumarial  (fls.  195, 895, 960 a  962).   

                                            El   vehículo   fue   puesto   a  disposición  de  la  Oficina  de  Administración  de  Bienes  de  la  Fiscalía,  por cuya cuenta se encuentra en  depósito  en  el Parqueadero Quinta Oriental, hecho este que se estableció con  las  pruebas  practicadas  en el período probatorio de la causa (fls. 64 a 74 y  98  a  103,  cd.  2),  por  lo  que  no  existió  la  apropiación  imputada al  procesado.   

                                                 En  las  condiciones señaladas, debe absolverse al procesado por el  delito  de peculado por apropiación imputado con base en el vehículo de placas  DAE  466,  debiéndose  reducir  la pena por tal razón respecto de dicho reato,  habida  consideración  al  objeto material de la conducta y a los criterios que  tuvo  en cuenta el a quo para  dosificar la pena para el delito en mención.   

                                                 En  cuanto  al  vehículo  AEO  881  ningún pronunciamiento hace la  Sala,  porque  no  fue  objeto de las resoluciones de acusación ni del fallo de  primera instancia.   

                                            14.   ARX 314, BIV 307, BHM 917, DAC 94C, GAA 21F, LAB 50S, SBI  480,  VAA  37A,  XTZ  217,  XUP  839,  XLT  129,  XWT  127, XFP 787 ó 785 y ZIS  607.   

                                                 Sostiene   la  apelante  que  el  acusado  jamás  conoció  de  las  actuaciones   vinculadas   con  los  vehículos  relacionados,  para  exigir  la  absolución    por    las    imputaciones    hechas    con    base   en   dichos  automotores.   

                                                 ARX  314. Este automóvil fue retenido por la SIJIN de Cúcuta el 27  de  agosto de 1998 a AURELIANO PÉREZ PINZÓN, quién exhibió un certificado de  registro  falso  (fl.1022).  Fue  puesto  a  disposición  de  la  URI  el 28 de  septiembre  de  1998  (fl.1023).Este  vehículo  fue  retirado  de  la SIJIN por  ALEJANDRO   QUIJANO   el  30  de  septiembre  con  destino  a  la  fiscalía  de  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO   (fl.476),   el  que  es  ingresado  al  Parqueadero  Miramar  por CARLOS CONTRERAS y retirado con autorización de éste  por  “Marcos”  el  30  de  octubre  (fl. 84 y 412), mediante oficio 120 del 6 de  agosto  de 1999 se solicitó información acerca de si aparecía radicada alguna  investigación   en   la   fiscalía  relacionada  con  el  vehículo  ARX  314,  obteniéndose respuesta negativa (fl. 1306 a 1308).   

                                                 BIB  307.  Automóvil retenido el 27 de octubre de 1998 por la SIJIN  de   Cúcuta   por   presentar   alteraciones  en  los  sistemas  originales  de  identificación.  Es  puesto  a  disposición  de la URI con oficio 928 del 3 de  noviembre  siguiente  (fl.  1075).  Es  retirado de la SIJIN  por ALEJANDRO  QUIJANO  (fl.  506) y llevado por CONTRERAS BOSCH al Parqueadero Miramar el 4 de  noviembre  de  1998,  de  donde  lo  retira  10  días  mas tarde (fl.85). En la  fiscalía  no existe investigación, según se informó con oficio 781 del 10 de  agosto de 1999 (fl. 1228 y 1306 a 1308).   

                                                 En  relación  con  el  reparo  que  hace  la  defensa de no haberse  resuelto  el  cargo  por  peculado  por  apropiación  en  lo que respeta a este  vehículo,  la  Sala  se remite a lo dicho en el numeral 12 de esta providencia,  en  cuanto  a  la  lectura  integral  que  debe  hacerse  de  la  decisión  del  a quo.   

                                                 BHM  917.  La  SIJIN  mediante  oficio  925  del 18.09.98 deja éste  vehículo  a disposición de la URI porque la placa corresponde a otro automotor  (fl.897),  siendo  retirado  de  las  instalaciones de la policía por ALEJANDRO  QUIJANO  el  4  de  noviembre  de 1998 (fl.506) y llevado por CONTRERAS BOSCH al  día  siguiente  al  Parqueadero  Miramar, de donde lo retira el 22 de diciembre  (fl.85).   No   existe  registrada  investigación  en  la  fiscalía  por  este  asunto.   

                                                 DAC  94C.  Es  retenido  por la policía el 28.09.98. En el libro de  automotores  de  la  SIJIN  aparece  retirado el 15.10.98 por ALEJANDRO QUIJANO,  citado  con  la placa DAH 94C y al igual que los demás vehículos es llevado al  Miramar   y   retirado   por  CARLOS  CONTRERAS,  sin  que  exista  registro  de  investigación adelantada por la fiscalía (fl.2445 y 2446).   

                                                 GAA  21F.  Los datos de identificación pertenecen a otro vehículo,  es  puesto a disposición de la URI y retirado por ALEJANDRO QUIJANO el 8.10.98,  en  esta  misma  fecha  es  ingresado al Parqueadero Miramar, de donde lo retira  CARLOS  CONTRERAS  BOSCH,  hechos  que no aparecen registrados en investigación  alguna   en   la   fiscalía   (fls.   85,   505,  897,  1228,  1206  a  1308  y  2445).   

                                                 LAB  50S. Fue puesto a disposición de la URI mediante oficio del 28  de  septiembre  de  1998  por  estar  requerido  en  Venezuela por hurto, según  expediente  E-935405  (fl.1002).  Es retirado de la SIJIN el 30 de septiembre de  1998   por  ALEJANDRO  QUIJANO  con  destino  a  la  fiscalía  de  RAMÓN  EMILIO PINZÓN GERARDINO (fl.475),  sin  saberse de su paradero, además de no registrarse en las investigaciones de  la  fiscalía  actuación  relacionada  con  dicho  automotor (fl. 2440 y 1306 a  1308).   

                                                 SBI  480.  Camioneta  puesta a disposición del Fiscal Segundo de la  URI,  es retirada de la SIJIN  por ALEJANDRO QUIJANO el 5 de marzo de 1998.  No  aparece  vinculada  a  las  investigaciones  radicadas  oficialmente  en  la  fiscalía,  no  obstante  que se halló una resolución firmada por el procesado  abriendo  diligencias  previas.  Se  desconoce  el  paradero del vehículo (fls.  473,883 y 1306 a 1308).   

                                                 VAA  37A.  Este vehículo fue retenido por la SIJIN el 17 de octubre  de  1998,  de donde es retirado por ALEJANDRO QUIJANO el 28 de octubre siguiente  con    destino    de   la   fiscalía   de   PINZÓN  GERARDINO.  La  camioneta no aparece y la fiscalía no  registra  investigación  penal  al  respecto  (fls.  505,  1039,  1306 a 1308 y  2445).   

                                                 El  reproche por el peculado por apropiación en cuanto al vehículo  VAA  37A  fue  examinado  y  resuelto en la sentencia expresamente, sirviendo de  fundamento  a esta afirmación lo expuesto en el numeral 12, en relación con la  lectura integral que debe hacerse de la providencia apelada.   

                                                 Finalmente,  debe  aclararse que la placa no es BBA 73, como la cita  la recurrente, sino VAA 37A.   

                                                 XTZ  217. Este automotor fue retenido por estar solicitado por hurto  en  el  estado  de  Maracaibo,  correspondiendo  a  la  placa venezolana XYS 724  (fl.918).  Mediante  oficio  200  bis  de febrero 20 de 1998, ALEJANDRO QUIJANO,  firmando  como  técnico judicial de la Fiscalía Segunda de la URI, solicitó a  la  SIJIN  trasladar  el  vehículo al Parqueadero Quinta Oriental, sin embargo,  QUIJANO  lo retiró el 13.03.98 y CARLOS CONTRERAS lo ingresó ese mismo día al  Parqueadero  Miramar, de donde lo sacó el 7 de junio (fls. 84, 473, 918, 895 al  928  y  2439).  Por  estos  hechos  no  aparece  registrada investigación en la  fiscalía (fl.1036 a 1308).   

                                                 XUP  839.  Esta camioneta fue retirada de la SIJIN el 4 de noviembre  de  1998  por  ALEJANDRO  QUIJANO.  En  esta  fecha  es ingresada al Parqueadero  Miramar  por CONTRERAS BOSCH, quien autoriza a MARCOS SUÁREZ para sacarla el 26  de  diciembre, sin que se sepa de su paradero, además de que en la fiscalía no  aparece  registro  de  investigación  por estos hechos (fls. 32, dc.7, 85, 505,  895  y  1306 a 1308). De otra parte, recuérdese que en este asunto PINZÓN  GERARDINO  debió  devolverle  a  MARIO  CÉSAR  DUARTE  $1.000.000  que  le  habían  dado  para  la  entrega del  automotor.   

                                                 XLT  129.  Una  vez  fue  retenido  este automóvil, es retirado del  Parqueadero  Miramar  en  las  mismas  condiciones  y  por  las  mismas personas  referidas  en  el  caso  del  vehículo  XUP  839, desapareciendo el automotor y  respecto  del  cual  no existió investigación penal (fls. 84, 476, 896, 2445 y  1306 a 1308).   

                                                 XWT  127.  Automóvil  retenido por haber sido hurtado en Venezuela.  Fue  puesto  a  disposición  de  la  URI  y retirado de la SIJIN el 8.10.98 por  ALEJANDRO  QUIJANO  con destino al Fiscal Segundo de la URI, vehículo que en la  misma  fecha  es entregado en el Parqueadero Miramar por CARLOS CONTRERAS BOSCH,  quien  autorizó  a  HUGO  PINEDA  para  retirarlo  el  2  de  febrero  de 1999,  debiéndose  advertir  que el informe policivo hizo saber que, en el momento del  decomiso  se  presentó  como  comprador y poseedor del automotor CARLOS EDUARDO  LINDARTE.  El  vehículo  no  aparece como tampoco existe investigación por tal  hecho en la fiscalía (fl.85, 505, 984, 1306 a 1308 y 2445).   

                                                 XFP  78S  ó  XFP  785.  En  la  revisión técnica de la SIJIN este  vehículo  es  citado  como  XFP  787,  en  las  providencias que calificaron el  sumario  es  referido  como  XFP  78S  y  en  el oficio que dejó el vehículo a  disposición  de  la  URI  y  en el fallo de primera instancia, así como en los  demás  documentos del proceso, es citado con la placa XFP 785. Dicho automotor,  al  igual  que  los  demás, es retirado de la SIJIN el 30 de septiembre de 1998  por   ALEJANDRO   QUIJANO   con   destino   a   la   fiscalía  de  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO, siendo  llevado  por CARLOS CONTRERAS BOSCH en la misma fecha al Parqueadero Miramar, de  donde  lo  retira  el  17  de  octubre de 1998, hecho que no aparece investigado  según  el  registro  llevado en la fiscalía (fls. 84, 476, 1006, 1306 a 1308 y  2445.)   

                                                 ZIS  607.  Esta camioneta fue inmovilizada el 3 de marzo de 1999. En  la  revisión  técnica  se  encontraron  alterados  los  sistemas originales de  identificación  (fl.  2046),  lo que se estableció mediante el uso de reactivo  químico.   A   través   del   oficio   2290   del  7  de  abril,  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO, Fiscal  Primero  de  la Estructura de Apoyo, ordenó al Jefe de Automotores de la SIJIN,  la  entrega  del  vehículo  en  favor  de WILLIAN HUMBERTO BERMÚDEZ, la que se  cumplió  mediante  acta 0127. No se halló actuación judicial que soportara la  decisión,  además de que quién recibió aparece en el listado de personas que  enviaba  mensajes  al bipper de CARLOS CONTRERAS BOSCH (fls.34 cd.7, 1306 a 1308  y 2043 a 2047).   

                                                 Como   se  observa,  en  la  inmovilización,  entrega  y  posterior  apropiación       de      los      vehículos      referidos,      PINZÓN, QUIJANO  y  CONTRERAS  BOSCH,  procedieron  ilícitamente, materializando los propósitos  criminales  que  les  fueron  atribuidos  por  la  fiscalía  y el Tribunal. Las  afirmaciones  con  las  que  se  sustentan  los cuestionamientos hechos al fallo  apelado,  quedan sin respaldo probatorio con el registro que el expediente tiene  en  relación  con la conducta del procesado, quien en su condición de fiscal y  en  el cumplimiento de sus funciones, omitió cumplir su deber para consumar los  reatos   imputados  por  los  hechos  aludidos  en  relación  con  los  citados  vehículos.   

                                            15. BIV 307 y VAA 37A.   

                                                 En  la  resolución  de  acusación  del  28  de febrero de 2000, la  Fiscalía  Delegada  ante  la Corte, al resolver la apelación de la resolución  que   calificó   el   sumario   en  primera  instancia,  imputó  al  procesado  PINZÓN     GERARDINO  los delitos de peculado por apropiación y prevaricato  por omisión (fl.24 y 31,dc.7).   

                                                 La  sentencia  resolvió  los  cargos  atribuidos al incriminado con  base  en  los  vehículos  a  que  se  ha  hecho referencia (BIV 307 y VAA 37A),  acudiendo   al  método  señalando  en  el  numeral  12  de  esta  providencia.   

                            En  las  condiciones  señaladas,  no le  asiste  razón  a  la  defensa  cuando  sostiene  que los cargos a los que se ha  aludido  en  este  numeral no fueron resueltos en el fallo de primera instancia.   

                                                 16. CRC 981.   

                                                 Se  aduce que ninguna responsabilidad se puede atribuir al procesado  por  haberse  radicado  tardíamente  las  diligencias,  además, es ajeno a las  irregularidades  que  se  cometieron  con  el  vehículo CRC 981. La tesis de la  defensa no es de recibo por las siguientes razones:   

                                              RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO no fue  condenado  por  las irregularidades que pudieron haber cometido los funcionarios  de  la  secretaria  de  la  fiscalía  en  el  trámite  de  radicación  de los  procesos.   

                                                 En  este caso concreto, las imputaciones por los delitos de peculado  por  apropiación y prevaricato por omisión, obedecieron al hecho de permitir y  facilitar  que el vehículo puesto a disposición fuera retirado de la SIJIN por  ALEJANDRO  QUIJANO  (fl.473)  y  en la misma fecha que CARLOS CONTRERAS BOSCH lo  entregara  en  el  Parqueadero Miramar, de donde  éste lo retiró 13 días  mas tarde.   

                                                 El   procesado   dictó   resolución   de   apertura   de  previas,  diligenciamiento  que  no remitió a la Oficina de Asignaciones de la Fiscalía,  según  se dio a conocer en el oficio 781 del 10 de agosto de 1999 (fl.1036), no  obstante  que en el informe policivo se advertía que el automotor era requerido  por   las   autoridades   de   Venezuela   con   la  placa  XFM  638  (fl.476  y  480).   

                                                 17. DBU 362.   

                                                 Mediante  oficio  150  del  24  de  febrero de 1998, la SIJIN puso a  disposición  de  la URI el automóvil DBU 362, el cual era requerido por estafa  en  el  expediente E235-912 de la Delegación de Maracay en Venezuela (fl.1842).  De  la  SIJIN  fue  retirado  por  ALEJANDRO  QUIJANO con destino a la Fiscalía  Segunda  de  la URI (fl.473), siendo llevado al Parqueadero Miramar, de donde lo  retira  CARLOS  CONTRERAS  BOSCH  por  orden de RAMÓN  EMILIO   PINZÓN  GERARDINO,  según  lo  declaró  el  administrador de dicho establecimiento (fl.68).   

                                                 En  la fiscalía no aparece registrada investigación adelantada por  PINZÓN   GERARDINO   con  relación al vehículo DBU 362 (fl.1228 y 1306 a 1308).   

                                            Al  folio 70 obra el oficio 327 del 13 de marzo de 1998 ordenando la  entrega  a  DIOSA  MANUELA  CÁCERES  ROMERO  y  en el que no se hace alusión a  ningún radicado.   

                                                 En  letra  manuscrita  aparece  en  el  referido  oficio 327 la nota  “ingresa  Dr. CARLOS CONTRERAS. R.n. 6951. 5. 4.10. pm. marzo 5/ 98”, nota de la  que  la  defensa  infiere que el oficio se libró en las diligencias penales con  el  radicado 6951, número éste que no corresponde a investigación penal, pues  el  administrador  del  Parqueadero Miramar explicó que ese número corresponde  al  recibo  con  que  le  fue  entregado el automotor al abogado CONTRERAS BOSCH  (fl.68).  Cabe  anotar  que,  los  documentos  examinados en esta providencia se  encontraron sueltos en un archivador de la fiscalía.   

                                                 Nada   puede  reprochar  la  Sala  a  la  valoración  que  hizo  el  a  quo de la declaración de  DIOSA  MANUELA  CÁCERES,  pues  el  alcance  que  le  asignó  se  ajusta a los  parámetros  de  la  sana  crítica,  otra  cosa  es  que  la  recurrente  esté  inconforme,  por  el  interés  que  le  asiste,  pero  lo  cierto  es  que, sin  advertirse  ánimo  torticero en la testigo, refirió que verbalmente enteró al  fiscal   PINZÓN  GERARDINO  como  había adquirido el vehículo, haciéndole éste el favor de entregarle el  carro,  para  lo  cual la acompañó hasta el parqueadero a retirarlo, aclarando  que  lo  hacía  para  que  no  le  pusieran  problemas  (fl.2156  a 2158). Debe  subrayarse  que  la  declarante  no  hace  alusión  al  hecho  de haber rendido  versión  o testimonio en proceso tramitado por la inmovilización del vehículo  DBU 362.   

                                                 No   haberse   investigado   penalmente   los   hechos   puestos  en  conocimiento  por  la  SIJIN,  la entrega sin soporte probatorio, la ausencia de  registro  de  actuación  en  los libros radicadores y las circunstancias en que  terminó  el  automotor  en  poder  de  CONTRERAS  BOSCH,  dejan  la censura sin  argumento   para   desquiciar   la   imputación  por  la  que  el  a    quo    condenó   a   PINZÓN    GERARDINO    en    el   caso  examinado.   

                                                 No  es  cierto que el fallador hubiese excluido el vehículo DBU 362  de  la  condena  por  peculado por apropiación, como lo sostiene la recurrente,  basta  leer  el numeral primero del folio 64 de la decisión para percatarse que  expresamente  fue relacionado en la lista de los automotores que constituían el  objeto material del ilícito contra la administración pública.   

                                                 18. Motocicletas.   

                                                 En  un  archivador  de  la  URI  se  encontraron  algunos documentos  sueltos  relacionados  con  las  motocicletas  de  Venezuela  de placas números  101-095,  124-403  y  42360.  Estas fueron retiradas por ALEJANDRO QUIJANO de la  SIJIN y llevadas por CONTRERAS BOSCH al Parqueadero Miramar.   

                                                 La  moto 101-095 la entregó el procesado a JOSÉ DEL CARMEN ALVAREZ  TÉLLEZ  el mismo día en que se recibió, citándose como apoyo “resolución de  la  fecha”  (fl.1839), providencia que no existe, según constatación hecha por  el instructor en diligencia de inspección judicial (fl.1789).   

                                                 La  moto  124403  la  sacó  el  abogado  CONTRERAS  del Parqueadero  Miramar   el   9   de  octubre  de  1998  (fl.84),  sin  haber  sido  objeto  de  investigación (fl.1789).   

                                                 La  moto 42360 fue inmovilizada porque presentaba alteración en los  números   de   identificación  original,  hecho  que  se  estableció  con  la  aplicación  de  reactivo químico y de lo cual se advirtió al fiscal de la URI  en  el  oficio  mediante  el  cual  le  fue  puesta  a  disposición  (fl.1829).  PINZÓN  GERARDINO no abrió  investigación  penal,  le  recibió  declaración  a  JOSÉ DEL CARMEN SÁNCHEZ  RINCÓN,  a  quién  le  había sido decomisada y sin ahondar probatoriamente en  los  datos  aportados  por  la  SIJIN  y  en  cuanto a la propiedad del bien, le  entregó  la  moto.  Debe  agregarse  que,  entre  el  5  y  el 20 de noviembre,  CONTRERAS BOSCH tuvo en su poder al citado vehículo.   

                                                 Una  vez  más la apelante acude en esta oportunidad a aseveraciones  que  no corresponden objetivamente a lo revelado por la prueba, dado que con los  elementos  de juicio citados, demuestran que para la entrega de las motocicletas  no  se adelantó actuación judicial regular tendiente a obtener prueba sobre la  propiedad,   legalidad   de   los  títulos,  legitimidad  de  los  números  de  identificación,  como  tampoco  se  dejaron  a  disposición  de  la  autoridad  competente  para  indagar  por  la  situación  irregular  o  ilícita  de cómo  salieron del país de origen y entraron al territorio nacional.   

                                                 La  no  radicación  de  las diligencias, como se ha señalado en la  mayoría   de   los   casos,   constituyó  un  modus  operandi,  para  ocultar  la  actuación  irregular  y  evadir  los  controles que pudieran poner de presente los actos ilícitos que se  venían  cometiendo  en  la  URI  y  en  la  Unidad  de  Apoyo  por PINZÓN GERARDINO.   

                                                 Recabamos  en  esta  oportunidad lo que se ha dicho antes acerca del  método  para interpretar el alcance de la decisión adoptada en la sentencia de  primera  instancia,  a efecto de señalar que el fallo involucra en la decisión  de  condena  los  delitos  de  falsedad  ideológica  en  documento  público en  relación  con  las  motocicletas  101-095  y 124403, vehículos respecto de los  cuales  el juzgador aludió a los fundamentos fácticos (fl.39 y 40), para luego  identificar   el   problema   jurídico  en  el  hecho  de  no  haberse  abierto  investigación  previa,  ni  indagar  sobre  la  procedencia  de  los  rodantes,  haciendo  una  entrega  fraudulenta  (fl.42). En el fallo la expresión “entrega  irregular”  se  refiere  a  todas  aquellas  situaciones en que lesionando la fe  pública   se   logró   el   propósito   de   quienes   se   concertaron  para  delinquir.   

                                                 Pero,  para despejar cualquier duda, el Tribunal de Cúcuta anunció  la  condena  por  los  delitos  de  falsedad  ideológica en documento público,  haciendo  alusión  a que lo hacia “de acuerdo a la resolución de acusación” y  precisando  que  las  imputaciones  hechas  por la Fiscalía Delegada de Cúcuta  eran  agravadas,  no  así la acusación presentada por el Fiscalía Delegada en  Bogotá.   

                                                 19. APB 587.   

                                                 Mediante  oficio  742  del  10  de  septiembre  de  1998, se dejó a  disposición  de  la  URI  el  vehículo  APB 587, con la advertencia de que las  pruebas   de   laboratorio   arrojaron   adulteración   en   los   números  de  identificación,  además  de que por informe del DAS se tenía conocimiento que  dicho  vehículo  estaba  involucrado  en  la  escalada  terrorista  contra  esa  dependencia  ocurrida  el 03.08.98 (fl.1049 a 1053). Este vehículo fue retirado  por  ALEJANDRO QUIJANO (fl.505) el 4 de noviembre de 1998. En la fiscalía no se  halló  investigación registrada en los sistemas de información llevados en la  oficina de asignaciones (fl.1306 a 1308).   

                                                 La  circunstancia  de  que ALEJANDRO QUIJANO no fuese el técnico de  PINZÓN  GERARDINO  para la  fecha  de  los  hechos,  no  excusa del cargo al procesado, en razón de que él  aceptó  en  su  indagatoria  que  cuando  fue  su  dependiente  obraba bajo las  órdenes  del  fiscal,  pero  cuando dejó de serlo, le colaboraba retirando los  vehículos  de  la  SIJIN, versión que corresponde no solo al caso del APB 587,  sino  también  en los asuntos relacionados con los vehículos ARX 314, BIV 307,  BHM  917,  DAC  94C,  GAA  21F,  LAB  50S,  VAA  37A,  XUP  839,  XWF 127, entre  otros.   

                                                 El  modo  en  que  operó  en  este  caso  el  desaparecimiento  del  vehículo  luego de retirado de la SIJIN se presenta en circunstancias similares  a  las  que  rodearon  la  apropiación  fraudulenta de los demás autos que son  objeto de este proceso penal.   

                                                 Los  oficios  de  la  SIJIN y la función cumplida por el procesado,  son  fundamentos  suficientes  para  admitir  la  disponibilidad  jurídica  del  vehículo   por   parte   del   incriminado,   la   que   sin  razón  niega  la  recurrente.   

                                           La  certificación  expedida  por  la  Oficina de Asignaciones de la  Fiscalía,  documento  público,  es  prueba  suficiente  de  la  omisión en el  cumplimiento  del  deber  del  procesado,  en  el  sentido  de no formalizar las  investigaciones  para  ponerlas  a disposición de la autoridad competente, dado  que  los  hechos  que  dieron  lugar  a  la  inmovilización  de los vehículos,  generaron  actuaciones  que  debieron  haber  quedado  registradas en los libros  radicadores  y  que  sin  embargo  no  aparecen, como no lo están en los demás  casos  a  que se ha hecho referencia, porque como ya se dijo, esa era una de las  formas para obviar controles y evadir responsabilidades.   

                                                 20. GAY 03C.   

                                                 El  vehículo  GAY  03C  fue  retenido por la SIJIN el 3 de julio de  1998,  lo  conducía  el  menor  LEONARDO CHACÓN. Fue puesto a disposición del  fiscal  de  la  URI  con  oficio  743 del 11 de septiembre de 1998, allegándose  estudio  técnico  de  la  policía  en  la  que  se da cuenta que su sistema de  identificación son originales.   

                                                 El    11    de    noviembre   de   1998   el   fiscal   PINZÓN     GERARDINO     abre   investigación   preliminar,   ordena  estudio  técnico,  la  recepción  de  prueba  testimonial  y  los  antecedentes  del  vehículo,  para  resolver  después,  así  lo  anuncia, la petición de entrega. Libra al DAS el  oficio  1533 del 7 de diciembre, recibe declaración a HUMBERTO FLOREZ ARANA. De  ahí  en  adelante,  del  21  de  diciembre  de  1998, asume conocimiento de las  diligencias  otro  fiscal,  profiriéndose  el  27  de abril de 1999 resolución  inhibitoria  respecto  del  poseedor de buena fe y se ordena expedir copias para  investigar  penalmente  al  funcionario  de  la  URI,  dado  que en declaración  rendida  por el perito del DAS, HERNAN BULLA ROJAS, se dijo que la pericia sobre  el  vehículo  la había practicado en el Parqueadero Miramar el 22 de diciembre  de  1998,  diligencia  en  la  que  se hizo presente el abogado CONTRERAS BOSCH,  señalando  que estaba reclamando la entrega del vehículo en la fiscalía, pero  al  repetirse  la  pericia por un miembro del C.T. I. el 13 de enero de 1999, el  vehículo no fue encontrado en ninguna parqueadero de la ciudad.   

                                                 En  los  libros  de la SIJIN aparece retirado el automotor de dichas  instalaciones  el  16  de  septiembre de 1998, fecha en la que fue ingresado por  CONTRERAS  BOSCH  al Parqueadero Miramar, según lo certificó el administrador,  de  donde  lo  retiró el 9 de enero de 1999 el señor MARCOS SUÁREZ, persona a  quien el citado abogado autorizaba para tales efectos.   

                                            No  es  cierto  que  el  incriminado  por  ignorar  dónde estaba el  vehículo  GAY  03C  hubiere  ordenado  al  perito  hacer  la  diligencia en las  instalaciones  de la SIJIN, el oficio 1533 no indica el lugar y lo cierto es que  dicha  camioneta  fue puesta a disposición de PINZÓN  GERARDINO  en la SIJIN y retirada de la manera como ya  se ha dicho.   

                                                 Es  cierto,  como  lo  sostiene  la  recurrente, que el procesado no  dictó  la  resolución  del  4  de  enero  de 1999 para negar la entrega ni que  ordenara  en  esa  fecha  un  nuevo  dictamen  (fl.396), pero también lo es que  resulta  intrascendente  tal  situación  respecto a la decisión a adoptar, por  cuanto  que para esa fecha el ilícito ya se había consumado, como se registró  antes.   

                                                 Para  la  fecha en que se dice desapareció el vehículo, 9 de enero  de  1999,  ni  para cuando el agente BULLA practicó el dictamen pericial, el 22  de  diciembre  de  1998, PINZÓN GERARDINO  no  pertenecía  a  la  URI,  pero, debe  tenerse  en cuenta, que el apoderamiento ilegal comienza a partir del momento en  que  es  retirado  el  vehículo  de  la  SIJIN,  en  esa  fecha se le entrega a  CONTRERAS  BOSCH,  quién  dispone del bien, llevándolo a su antojo al Miramar,  cuando  en  ese lugar la Dirección de Administración de Bienes de la Fiscalía  no  permitía el depósito de vehículos, por ello no es extraño que en la gran  mayoría de los casos no se hubiese librado oficio de remisión.   

                                                 En  este  asunto  la  prueba  da  certeza de que el procesado no fue  asaltado  en  su  buena fe, todo lo contrario, pone en evidencia que recibía la  disponibilidad  de  los  vehículos  de  la  SIJIN  sin necesidad de reclamarlos  mediante  oficio, además del conocimiento y consentimiento respeto del proceder  de  QUIJANO,  pues  nada  hizo  por  resolver  la petición de entrega que se le  hiciera,  por  el  contrario,  utilizó  la  actuación procesal para dilatar la  orden  de  entrega, dado que al salir de la SIJIN la operación de desaparición  era  una  realidad  que  concretaba  CONTRERAS  BOSCH, quien sin ser parte en la  actuación  se  presentó como reclamante legítimo, aparentando la legalidad de  su  actuación  y  la  de  los  funcionarios  que  cohonestaban  con su ilícito  proceder.   

                                                 En   estos  hechos,  así  fue  la  participación  de  PINZÓN  GERARDINO en la empresa criminal  para  contribuir  en  la  apropiación  de  los vehículos, luego de la aparente  actuación  jurídica  del  fiscal  que facilitaba a QUIJANO  y a CONTRERAS  materializar la disposición del bien.   

                                                 21. MMF 035.   

                                                 La  camioneta MMF 035 fue inmovilizada el 14 de febrero de 1998, por  haber  sido utilizada en el atraco a la compraventa “La Soja”, según el reporte  policial.  El  estudio  técnico  arrojó  como  resultado  que  los sistemas de  identificación  no  corresponden  a  los  originales  de fábrica. La Fiscal 79  Seccional  de  Medellín certificó que en su despacho cursó investigación por  el  hurto  de  dicho  vehículo  a  su propietaria VICTORIA EUGENIA OSPINA RUDA,  títulos  de  propiedad que fueron cancelados por la oficina de Tránsito, luego  de  que  la  Compañía  Aseguradora  Colseguros  S.A.  pagó  el  riesgo  a  su  propietaria.   

                                                 El  automotor  fue  puesto  a disposición de la URI con oficio 0211  del  19 de marzo de 1998, el que fue recibido por ALEJANDRO QUIJANO, funcionario  que  lo  retira  de la SIJIN ese mismo día, fecha en la que CARLOS CONTRERAS lo  ingresa  al  Parqueadero  Miramar  para retirarlo el 25 de febrero de 1999 (fls.  84, 474, 1788, 1805 a 1813, 1840).   

                                                 La  cita que se hace al folio 61 de la sentencia de la placa MNF 035  es   un   lapsus   calami  intrascendente,  por  cuanto  que  su  identificación  como  MMF  35  y  demás  circunstancias  en  que  se  consumaron las conductas ilícitas atribuidas en la  motivación  del fallo, fueron consignadas en los considerandos de la sentencia,  especialmente al folio 45 (cd. 8).   

                                                 22. SAE 897 (SAR 897 ó SAE 87).   

                                                 El  vehículo  por  el  que  se  atribuyó  responsabilidad  penal a  PINZÓN   GERARDINO   se  identifica  procesalmente  con la placa SAE 897 y no como SAR 897 ni como SAE 87  (fl. 2445).   

                                                 El  automotor  fue  puesto  a disposición de la URI mediante oficio  0913  del  26.10.98, por encontrarse una caleta de la que emanaba olor a drogas.  Fue  retirado  por  ALEJANDRO  QUIJANO  el  26 de octubre de 1998 con destino al  fiscal  PINZÓN  GERARDINO e  ingresado  al  Parqueadero  Miramar,  de  donde  el  mismo  día es retirado por  CONTRERAS  BOSCH (fls. 85, 1040 a 1043). En este caso la Oficina de Asignaciones  no  registra  investigación  adelantada  por  tales  hechos,  ni remisión a la  autoridad competente.   

                                                 En  este  como  en  los  demás  vehículos  los  delitos  contra la  administración   pública   imputados   a   PINZÓN  GERARDINO  se  consumaron agotando de manera semejante  la  misma  modalidad  de  acción,  con la anuencia del fiscal el empleado de la  fiscalía  los  retiró de la SIJIN y los entregó al abogado, agotándose en su  poder  el  proceso  de  apropiación  ilícita.  La  presunción de inocencia se  desvirtuó con las pruebas a que se hizo alusión en el numeral 6.   

                                                 23. XIR 365.   

                                                 Entre  los  documentos  hallados  en  los fólderes utilizados en la  fiscalía       coordinada       por      PINZÓN  GERARDINO,  se  encontró  el  oficio  146  del  24 de  febrero  de  1998  relacionado  con  el  vehículo  XIR 365, el que fue puesto a  disposición  de  la URI, indicándose que había sido utilizado en un asalto en  Pamplona  (fl.  1487).  De  la  SIJIN  la retiró ALEJANDRO QUIJANO el 5 de  marzo  de  1998  con  destino  al  Fiscal 2º de la URI, el vehículo ingresa al  Parqueadero  Miramar,  según  recibo  6948,  de  donde  lo retiró CARLOS RAÚL  CONTRERAS  BOSCH.  El  Jefe  de  la  Oficina  de  Asignaciones  de  la Fiscalía  certificó  que  no aparece radicada investigación relacionada con dicha placa.   

                                                 La  recurrente  niega  que  el  fallador  haya  tenido  prueba  para  declarar  con  certeza  la  responsabilidad penal del inculpado, afirmación que  hace  sin confrontar los medios de los que valió el a  quo  para condenar a PINZÓN  GERARDINO.  Sirven  de  fundamento  para desestimar el  cargo,  invocar  los  argumentos expresados en el numeral 6 de los considerandos  de esta providencia, a los cuales se remite la Sala.   

                                            24. XIS 329 ó XIZ 329.   

                                                 La  señora  HELENA  GUIZAO formuló denuncia por el atentado contra  la  vida  de  su  esposo GUILLERMO CASTAÑO SOTO, perpetrado por personas que se  movilizaban  en  el  vehículo  XIZ  329.  Estas  diligencias correspondieron al  Fiscal Sexto de la URI.   

                                                 GUILLERMO  CASTAÑO  SOTO murió en la Clínica San José de Cúcuta  a  consecuencia  de  las  heridas  recibidas  en  los hechos referidos antes. El  levantamiento   del  cadáver  fue  practicado  por  la  fiscalía  a  cargo  de  PINZÓN  GERARDINO el 30 de  diciembre  de 1997, diligencia ésta que mediante resolución del 15 de enero de  1998  se  ordenó  remitir  al  Fiscal Sexto de la URI para que las anexara a la  investigación  que  adelantaba  con  base  en la denuncia de la viuda (fl.481 a  494).   

                                                 El  automóvil  XIZ  329  fue  inmovilizado  por la SIJIN y puesto a  disposición  de  la  URI  mediante  oficio  150  del  24  de  febrero  de 1998,  haciéndose  ver  que  el  vehículo  fue  usado  por  quienes  dieron  muerte a  GUILLERMO  CASTAÑO  SOTO,  oficio  que fue recibido personalmente por el fiscal  PINZÓN     GERARDINO  (fl.1843).   

                                              RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO en lugar  de   remitir   la  actuación  con  el  vehículo  inmovilizado  al  fiscal  que  investigaba  el  homicidio,  procedió  a  abrir  diligencias  previas,  las que  ALEJANDRO  QUIJANO  hizo radicar como 0268, documentos que fueron encontrados en  el    escritorio   personal   del   fiscal   PINZÓN  GERARDINO (fl.478).   

                                                 El  automotor  fue  retirado  de  la SIJIN el 5 de marzo de 1998 por  ALEJANDRO  QUIJANO (fl.473) con destino a la Fiscalía Segunda de la URI. En esa  misma  fecha  lo ingresa al Parqueadero Miramar CARLOS CONTRERAS BOSCH, de donde  lo retira el 18 de marzo siguiente (fl.85).   

                                                 El  argumento  de haber sido un olvido del procesado involuntario lo  que  dio lugar a que se abrieran diligencias previas, no es excusa valida en una  persona  de  la  experiencia  profesional  de  PINZÓN  GERARDINO,  además  de  las actuaciones que ya había  cumplido  en  otra  investigación que ordenó remitir al Fiscal Sexto de la URI  que  conocía del homicidio, de otra parte,  este hecho le fue referido por  la   SIJIN   en   el   oficio   en   que   le   fue   puesto   el   vehículo  a  disposición.   

                                                 La  radicación  existió,  en  este  caso  el  fallador  no  la  ha  cuestionado,  el  reproche  se  dirigió  por  el  hecho  de no haber tomado las  decisiones  que  correspondía  y  en  el  entretanto,  se  valió  del  control  jurídico  y  material  que ejercía sobre el vehículo con el fin de que pasara  del  parqueadero  de  la  SIJIN  al  Miramar  y  de allí desapareciera luego de  entregarlo  irregularmente  a  CONTRERAS  BOSCH  a  través  del  compañero  de  ilicitudes ALEJANDRO QUIJANO.   

                                                 La  numeración de los radicados a que hace referencia la Oficina de  Asignaciones  (fl.1327  y  1328)  no  corresponde a doble numeración, pues cada  despacho,  fiscalía  o  juzgados,  lleva  su propia secuencia numérica, de tal  forma  que  teniendo un mismo número dos diligencias no corresponden a la misma  actuación,  así por ejemplo los dos expedientes referidos con el número 0268,  uno  correspondía  a  la Fiscalía Regional y el otro a la Fiscalía Segunda de  la  URI y el 0269 uno fue asignado a la Fiscalía Primera de la Unidad de Vida y  el otro a la Fiscalía Segunda de la URI.   

                                                 25. FTL 249, PEC 233, PEM 192, PQA 409 y PEJ 484.   

                                                 FTL  249.  Con  base  en la denuncia del supuesto FLORENTINO ESPINEL  inmovilizaron  este vehículo, lo que originó la investigación 1269, en la que  aparece  como  actuación  subsiguiente  la  petición de la abogada de HERNANDO  TAVAREZ   ZAPATA   reclamando  la  entrega,  quien  allega  los  documentos  que  acreditaban  la  propiedad  del campero y su procedencia lícita, petición a la  que  se accedió, profiriéndose el 5 de agosto de 1998 resolución inhibitoria,  en  cuya  motivación  se  aduce  que  no  se vislumbra la comisión de ilícito  alguno   y   que  “no  vale  la  pena  mantener  dicho  vehículo  atado  a  una  investigación  para constatar si existe algún tipo de falsedad en documento” (  fl.  5,  7,  13,  18  a  27,  1897),  motivos  con base en los cuales se habían  iniciado las diligencias.   

                                                 PEC  233.  En  la investigación 12602268, además de la denuncia de  FLORENTINO   ESPINEL,   aparece   escrito   firmado  por  LUIS  EDUARDO  GIRALDO  ARISTIZABAL,   anunciándose   el  envió  de  documentos  relacionados  con  el  vehículo  Toyota  PEC  233, que había sido retenido por el DAS el 7 de mayo de  1998.  Se  profirió  inhibitorio  argumentándose que se acreditó la propiedad  por  parte  de  CARLOS  ENRIQUE  SOTO  JARAMILLO  (fl.26,  cd.  2)  y  1897, cd.  5).   

                                                 El  proceso radicado al número 1666 relacionado con el vehículo de  placa  venezolana  AAH  30Y  y  colombiana  PEM 192, se inició con petición de  entrega  por parte de CARLOS RAÚL CONTRERAS BOSCH, escrito que no tiene nota de  presentación  y  que  fue  considerado  en  providencia proferida por el fiscal  PINZÓN   GERARDINO  como  proveniente  del  apoderado  de  la  Compañía de Seguros Caracas de Venezuela,  ordenando  al  DAS  de Pereira la inmovilización del automotor para “establecer  si  realmente  se  encuentra  solicitado  o  no por autoridad del vecino país”,  retención  que  se produce el 11 de enero de 1998. ALVARO LONDOÑO a través de  apoderado  presenta  pruebas  para  acreditar  la  propiedad y legalización del  vehículo,  ordenándose su entrega y profiriéndose resolución inhibitoria con  base  en  que  el  hurto  en  Venezuela  “es una vaga  información,  puesto  que  no  se  presentó soporte alguno, ni siquiera prueba  sumaria   de  ello  y  que  de  ser  cierta  no  nos  corresponde  adelantar  la  investigación,  en  razón  al  principio  de extraterritorialidad” (fl. 25 y 26 cd. 2 y 4 y 5 cd. 1).   

                                            DQA  409.   A  través  del  informe  del C.T.I. de fecha 15 de  marzo  de  1999, se conoció que mediante oficio 17 del 18 de diciembre de 1998,  que    corresponde   al   radicado   4117,   PINZÓN  GERARDINO,  en  condición  de  Fiscal Seccional de la  Unidad  de  Patrimonio,  reclamaba al C.T.I. de Pereira la inmovilización de la  camioneta  DQA 409. En este caso el fiscal pertenecía a la Unidad de Estructura  de  Apoyo  y  no  a  la  anunciada  en  el  documento,  además  de  que por los  consecutivos  de  los  oficios  el  librado  corresponde  a otra fecha, al 22 de  diciembre  de  1998. De otra parte, ese oficio en el radicado 4117 corresponde a  la  comunicación dirigida al Personero Delegado en lo Penal de Cúcuta respecto  a  la  apertura  de  investigación  previa por hurto contra LUIS GABRIEL DURÁN  (fl.2, 5, 214 y 226, cd. 1).   

                                                 PEJ  484.  A  través  del  oficio  926  del  29 de enero de 1999 el  procesado  pidió  a  la  policía de carreteras de Pereira la inmovilización y  disponibilidad  de  la  camioneta PEJ 484. Consultados los números consecutivos  de  oficios  librados  se corroboró que el 926 fue remitido con otros al DAS de  Riohacha  el  1º  de  febrero  de  1999 en el radicado 5148, diligencias que se  refieren  al  hurto de un automóvil Chevrolet Swift, que nada tiene que ver con  la citada camioneta (fl.4,5,214 y 227 cd.1).   

                                                 La  Fiscalía Delegada ante los Tribunales de Bogotá y Cundinamarca  y  la  Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, en las resoluciones  de  acusación  de  primera y segunda instancia, de fechas 22 de octubre y 27 de  diciembre  de  1999,  acusan  a  RAMÓN EMILIO PINZÓN  GERARDINO,   como   autor   material  del  delito  de  prevaricato  por  acción,  concurrente  homogénea  y  sucesivamente y a la vez  heterogéneamente   con  el  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  respecto  de  las actuaciones cumplidas por el inculpado como fiscal de la URI y  la  Unidad  de  Estructura  de  Apoyo,  en  los  trámites  relacionados con los  vehículos de placas PEM 192, PEC 233, FLT 249, DQA 409 y PEJ 484.   

                                                 El   fallo   de  primera  instancia,  en  las  consideraciones  para  resolver,  aludió  a  la conducta del procesado, al disponer la inmovilización  de  los  vehículos  en  forma irregular, pues no contaba con soporte probatorio  para  adoptar  la  decisión en tal sentido, como en los casos de los vehículos  PEM  192, PEC 233 y FTL 249, también por hacer entrega del primero de los autos  en  mención  sin  existir actuación judicial, además de abrogarse competencia  para  asumir  diligencias que correspondían a otros funcionarios, obteniendo en  algunos  casos  provecho  económico  (fls.  26,  3055,  cd.  8). El fallador se  refirió  a  los citados automotores, así como a los identificados con la placa  DQA  409 y PEJ 484, bajo el título de “vehículos relacionados en la acusación  por  el caso de Pereira” (fl. 48, cd. 8). Por lo tanto, el juzgador no incurrió  en la omisión a que hace referencia la recurrente.   

                                            La  conducta  reprochada  se  vinculó con la inmovilización de los  vehículos  con  base  en un escrito que se tuvo como denuncia sin corroborar la  identificación  de FLORENTINO ESPINEL ni su legitimidad para actuar a nombre de  empresas  de  seguros de Venezuela, ni la veracidad de su apoderamiento ilícito  en   el  vecino  país,  órdenes  que  impartió  sin  tener  competencia  para  investigar  los  hechos, dado que la consumación del ilícito se circunscribía  a  Pereira,  además  de  haberse  librado oficios a través del fax del abogado  CONTRERAS  BOSCH  con  referencias,  en  algunos  casos,  que  procesalmente  no  corresponden a la actuación judicial citada.   

                                                 La  apelante  sostiene  que  la inmovilización de los vehículos se  ordenó  en  actuaciones  judiciales regulares, reprochando al fallador el haber  señalado  que  tales  expedientes  eran  inexistentes.  Parcialmente  le asiste  razón  a  la  impugnante,  en el sentido de que las decisiones relacionadas con  los  vehículos  PEM 192, PEC 233 y FLT 249 fueron adoptadas en las preliminares  1666,  1260-2268  y 1260-2269, veracidad que no puede pregonarse respecto de los  vehículos  DQA  409  y  PEJ  484,  pues  las actuaciones por éstos no aparecen  registradas  oficialmente  en  los  libros  o  en el sistema de la fiscalía, se  encontraron  algunos  documentos sueltos en el escritorio del procesado, lo cual  no  permite avalar la inferencia de la defensa en el sentido de que correspondan  a   un   proceso   preliminar   de   investigación  (fl.  79,  186  y  214  del  cd.1).   

                                                 Las  decisiones  adoptadas  en  las  preliminares  1666, 1260-2268 y  1260-2269  no  exoneran  de responsabilidad al procesado, pues las decisiones en  dichas  diligencias  fueron  adoptadas  sin  estar corroboradas probatoriamente,  aduciéndose   en   las  providencias  o  en  los  oficios  situaciones  que  no  correspondían  a  la  realidad procesal, como por ejemplo, i) en la resolución  del  2 de enero de 1998 resolverse petición del abogado CONTRERAS BOSCH, cuando  el  expediente  no  tenía  noticia  de cómo llegó ese escrito a la fiscalía,  carecía  de  la  “constancia de presentación personal” (fl. 25, cd.2), ii) los  vehículos  fueron  retenidos  con  base  en  denuncia  de  FLORENTINO  ESPINEL,  documento  que  no  respalda probatoriamente los hechos dados a conocer, además  de  que  el  fiscal  certificó haber identificado y recibido el documento de su  signatario,  cuando  a  través  de prueba grafológica se estableció que quien  suscribió  la  denuncia no fue el citado ESPINEL, iii) en las condiciones antes  señaladas   se   profieren   resoluciones   inhibitorias   en  las  diligencias  preliminares,  aduciéndose  que no se vislumbra delito alguno, no obstante que,  como  lo  señala  la  resolución  de  acusación  en este proceso, no existía  estudio  técnico  y  que  la investigación se inició por presunta procedencia  ilícita  por el delito contra el patrimonio cometido en Venezuela (fl.1143. cd.  3 y 1783 y 1793 cd. 5).   

                                            Los  reparos  que se hacen en la impugnación porque la sentencia no  resolvió  el  cargo  relacionado  con  el vehículo PEM 192, PEC 233 y FTL 249,  además  de  que  por  el  de  placas  DQA  409 no se formuló imputación en la  calificación  del  sumario,  no  tiene  vocación  de  éxito,  dado  que tales  afirmaciones  no  consultan  el  contenido de tales providencias, basta solo una  ojeada  a los folios 22, 23, 27, 45, 46, 48, 49, 62, 63 y 64 de la sentencia y a  los  folios  4  y  7 de las resoluciones que calificaron el sumario en primera y  segunda  instancia,  en  donde se registró expresamente el cargo y la decisión  adoptada  por el proceder del inculpado en relación con los citados vehículos.   

                                                 El         procesado        PINZÓN  GERARDINO tuvo conocimiento que de tales vehículos se  pregonaba  su  procedencia  ilícita, los que se encontraban rodando en Pereira,  luego  ha  debido  remitir  las diligencias por competencia a las autoridades de  dicha   localidad,   deber   que   omitió,  para  asumir  la  investigación  y  finiquitarla  con  una  resolución  inhibitoria. Cabe señalar que el hecho que  determina  la  competencia  en  materia  penal  no  es el lugar donde se cumplen  actuaciones   lícitas,  como  los  trámites  adelantados  por  sus  legítimos  propietarios  en  la  DIAN  y  en el INCOMEX de Cúcuta, como equivocadamente lo  entiende  la  censura, sino en el lugar en donde los actos ilícitos se ejecutan  o   consuman   y,  en  la  situación  examinada,  en  las  citadas  diligencias  preliminares  se  daba  cuenta únicamente de que los reatos se habían cometido  en  Venezuela  y  que  los  objetos  materiales  de los ilícitos denunciados se  encontraban en Pereira.   

                                            La  defensa  señala  que  al  fiscal  procesado  le falsificaron la  firma,  pues  aparece suscribiendo el oficio 17 del 18 de diciembre de 1998 como  Fiscal  5º  de  Patrimonio, cuando para esa fecha era Coordinar de la Unidad de  Estructura  de Apoyo, aseveración que es una conjetura mas de la que se vale el  argumento   defensivo   para   desarrollar   y   sustentar  la  exoneración  de  responsabilidad  penal  que  se  pregona  de  PINZÓN  GERARDINO,  cuando  lo  cierto  es  que  con el citado  oficio  el  inculpado  solicitó  al C.T.I. la retención del vehículo DQA 409,  oficio  que no corresponde a esa fecha, según los consecutivos de la oficina y,  de  otra  parte,  su  contenido  hace  referencia  a la comunicación librada al  Personero  Delegado en lo Penal para informarlo de la apertura de investigación  previa  por  delito  de hurto de $7.000.000 en el radicado 4117, ilícito que no  tiene  relación  con el citado automotor. En consecuencia, el oficio remitido a  Pereira  por  el procesado no  corresponde  en  realidad  al proceso que citó como fuente de la decisión y de  la orden impartida (fls. 4, 18 y ss. y 226, cd.1).   

                                           En  la  impugnación  se niegan las irregularidades cometidas por el  procesado  en  su  actuación  en  relación con la camioneta de placas PEJ 484,  pero  la  verdad  es  que  las  diligencias  no  fueron radicadas (fl.214 cd.1),  solamente  se  encontraron  documentos  sueltos  en  la Unidad donde laboraba el  procesado  (fl.79.cd.1).  El  expediente  4454  al  que  alude  la recurrente no  corresponde  a  hechos vinculados con el citado vehículo, así lo certificó el  Coordinador  de  la  Unidad,  que sustituyó en funciones al procesado, mediante  oficio  185  del  9 de abril de 1999 (fl.123 cd.1), además de que el oficio 488  con  el  que  se  dice  fue ordenada la inmovilización del vehículo no aparece  copia   del   mismo   en   las   dependencias   de   la   Unidad   de  Fiscalía  (fl.170.cd.1).   

                                                 26. BCM 992.   

                                                 El  Jefe  de  la  Oficina de Asignaciones de la Fiscalía certificó  que  las  actuaciones  cumplidas por el fiscal PINZÓN  GERARDINO  en relación con el vehículo de placas BCM  992  no  están radicadas en esa dependencia, además, los documentos obrantes a  los  folios  333  a  341  no  dan  cuenta  de proceso judicial formalizado en la  fiscalía.  No  obstante ello, el procesado, mediante oficio 051 del 20 de enero  de  1998  ordenó su inmovilización a la SIJIN de Pereira, vehículo que le fue  puesto  a disposición con oficio 379 del 29 de enero siguiente. El automotor es  entregado   en   Pereira   el   4   de   junio   por   orden   de   PINZÓN  GERARDINO a HENRY PINEDA LOAIZA,  quién  había  sido  autorizado  para  ello  por CONTRERAS BOSCH (fls. 85, 192,  1228, 1306 y 1445).   

                                            El  vehículo  fue  retenido  en  poder  de  JAIRO ALFONSO CARRASCAL  MORENO,  quien manifestó a la policía que lo había comprado por $20.000.000 a  CONTRERAS  BOSCH,  habiéndole  dado éste autorización para transitar, además  de   suministrarle   copia  del  acta  de  entrega  a  que  se  hizo  referencia  anteriormente (fl. 333).   

                                                 Las  condiciones en que se inmovilizó el vehículo y su entrega sin  razón  atendible,  dados  los  elementos  de  juicio  con  los  que  contaba el  procesado,  sirvieron  de  fundamento para que se imputara el delito de peculado  por apropiación y prevaricato por acción.   

                                            27. AAB 26K.   

                                                 En  la inspección hecha al expediente 1895 (fl.1143) se estableció  que  su objeto era investigar los ilícitos de hurto, receptación y falsedad en  documento,  vinculados  con  el  vehículo  SAD  021, por denuncia de FLORENTINO  ESPINEL.  Mediante  resolución  del 30 de mayo de 1998 se abrió investigación  preliminar  y  como  estaban  puestos  a  disposición  varios vehículos, entre  ellos,  el  de  placas AAB 26K, se ordenó separar procesalmente las actuaciones  (fls. 1143 y 1144).   

                                            Al  indagarse  por  la  radicación de tales diligencias, el Jefe de  Asignaciones  de  la Fiscalía certificó que no estaban registradas (fls. 1228,  1306  y  1902),  de  ahí  que  en la resolución de acusación y en el fallo de  instancia,  con  razón,  se  haga  referencia  a  que el procesado no adelantó  investigación.   

                                                 La  camioneta Toyota AAB 26K se ordenó inmovilizar por PINZÓN  GERARDINO  con oficio 422 del 30  de  marzo  de  1998,  automotor  que le fue puesto a disposición por el Jefe de  Automotores  de  la SIJIN mediante oficio 0254 del 11 de abril de 1998, de donde  es  retirada  personalmente  por  el  procesado  (fl.475),  hecho  este  que  al  ponérsele  de  presente  en  ampliación  de indagatoria al procesado (fl.510),  así  como  la firma impuesta en el libro de entregas número 2, folio 22, de la  SIJIN,   negó   el   hecho   y   adujo   una   posible  falsedad  de  su  firma  (fl.510).   

                                           El  Departamento  de  Grafología  de  Medicina  Legal  examinó las  firmas  atribuidas a RAMÓN EMILIO PINZÓN  y  que aparecían en el ” libro N.2 del  entradas   y   salidas  de  vehículos  de  la  SIJIN”,  dictamen  que  ilustró  fotográficamente  las firmas que aparecían al folio 22 (fotografías No. 7 y 8  ),  para  concluir que “existen MÚLTIPLES CORREPONDENCIAS” y se identifican con  el  “desarrollo  caligráfico habitual y sistematizado” del inculpado (fl.1335 a  1347).   

                                            El  hecho  de  que  no  aparezca la firma del fiscal procesado en el  documento  mediante el cual se le dejó a disposición el vehículo en mención,  no  significa que no lo haya retirado personalmente de la SIJIN, pues este hecho  quedó  demostrado  con su firma impuesta en el libro de entregas, la que según  el dictamen grafológico corresponde a la del inculpado.   

                                            No  se  conoce  el  paradero  actual  del  vehículo  AAB  26K y las  actuaciones       que       cumplió      PINZÓN  GERARDINO  no  se  respaldaron  en actuación judicial  formalizada  en la Unidad de Fiscalía en la que el incriminado era Coordinador,  por  estas  razones,  se  le  acusó de peculado por apropiación (fl. 40, 41, y  2454),  ilícito  por  el  que se le condenó por el Tribunal de Cúcuta (fl.64,  cd.8).   

                                            En  las  condiciones  señaladas  resultan  infundados  los  reparos  hechos  a  la  decisión apelada en relación con la camioneta de placas AAB-26K  .   

                                            VAK  32C.  Sostiene la recurrente que el vehículo de placas VAK 32C  no  aparece  en  el listado de los vehículos citados a los folios 61 a 64 de la  sentencia,  quedando  la acusación sin resolver, afirmación ajena al contenido  de  la  sentencia  recurrida,  en  la  que primero se describió el modus    operandi    de    PINZÓN     GERARDINO     y  sus  compañeros  de  empresa  criminal,  quienes  se dedicaron a  “legalizar”  a  través  de  actuaciones  del  funcionario  de  la  fiscalía el  apoderamiento  de  los  vehículos (fl.27.cd.8), procediéndose a determinarlos,  entre  los  que se hizo referencia a la identificación y supuestos fácticos de  la  apropiación  ilícita  de  la  camioneta  VAK  32C (fl.54,cd.8), hechos que  fueron  calificados  jurídicamente  en  el  capítulo  de  “RESPONSABILIDAD  DE  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO”  profiriéndose condena en los términos en que se dejó explicado  en el numeral  12 de esta providencia.   

                                                 En  cuanto  a  que la sentencia no resolvió acerca de la retención  de  vehículos  en  poder  de  YESID  ORTIZ,  basta  con  una lectura atenta del  capítulo  cuarto  de  los  considerandos  para  desestimar la afirmación de la  apelante, por no corresponder al contenido del fallo del Tribunal.   

                                                 Los  hechos  en los que se sustentaron la acusación y la condena de  PINZÓN     GERARDINO  en  relación  con  la  camioneta  de  placas  VAK 32C  cuentan  con  respaldo probatorio en el proceso, pues mediante oficio 781 del 10  de  agosto  de  1999  se certificó que dicho automotor no aparecía vinculado a  las  diligencias  radicadas  en  la  Oficina  de  Asignaciones  de  la Fiscalía  (fl.1306)  y,  a  pesar de ello, el procesado ordenó la inmovilización (oficio  341  del  16 de marzo de 1998), vehículo que fue retirado por ALEJANDRO QUIJANO  de  la  SIJIN  el  3  de  abril  de 1998 ( fl.475), la que fue recuperada por el  C.T.I.  en  poder  de  ANA ISABEL QUINTERO ALICASTRO, quien manifestó que su ex  novio,  CARLOS  CONTRERAS  BOSCH se la había dejado antes de viajar y que en la  guantera  del  vehículo portaba el acta con la que la Fiscalía le había hecho  entrega  del  vehículo, el que conoció como de uso personal y de propiedad del  citado abogado (fl.1709 a 1715).   

                                                 28. AAK 21H.   

                                                 El  argumento con que se busca la exoneración de la responsabilidad  penal    de    RAMÓN   EMILIO   PINZÓN,  por  los  actos  cumplidos  en relación con el citado automotor,  debe  desestimarse  porque el procesado en su condición de fiscal instructor en  las  diligencias  previas  5293,  estaba  en  el  deber  de verificar los hechos  denunciados  y los supuestos de las peticiones que formularon los interesados y,  en  este  caso,  habiéndose  retenido  el  vehículo AAK 21H en poder de JERSON  ORTEGA  por  no  haber  acreditado  legitimidad  en  su posesión, el inculpado,  mediante  providencia  del  1º  de  febrero  ordenó  la  entrega  en  favor de  CONTRERAS  BOSCH,  quién  a nombre de RAMÓN OMAR CASTILLO GONZÁLEZ, lo había  reclamado,  allegando poder y un certificado de propiedad, documentos éstos que  al  ordenarse  verificar  su  autenticidad  por  el  fiscal  que  sustituyó  en  funciones  al  procesado,  resultaron  ser  falsos  los  sellos  estampados como  registro  en  el Consulado de Colombia en el supuesto título de propiedad (fls.  1603  a  1609  y  1623  a  1625),  lo que ha debido verificar el procesado en su  momento antes de adoptar la decisión a que se ha hecho referencia.   

                                                 La  entrega  del  automotor  sin estar demostrados los hechos en los  que  se  sustentó  la decisión que la autorizó y la consiguiente apropiación  ilícita  del  bien  por  un tercero, hacen que la imputación y condena por los  delitos  de  peculado  por apropiación y prevaricato por acción sea ajustada a  derecho.   

                                                 29. BJD 582.   

                                                 Llama  la atención a la Sala la reiterada invocación de la defensa  de  situaciones que objetivamente no corresponden a la actuación procesal, pues  no  es  verdad  que  a  PINZÓN GERARDINO  se  le  haya dejado de reprochar en la calificación del sumario y  en  la  sentencia  del  Tribunal  su  conducta  en relación a las actuaciones y  decisiones adoptadas respecto del vehículo BJD 582.   

                                                 La  Fiscalía  Delegada  ante  la  Corte  en  resolución  del 28 de  febrero  de 2000 puntualizó que en este caso le eran imputables “los delitos de  peculado  por  apropiación, en concurso con prevaricato por omisión y falsedad  ideológica  en  documento  publico”  (fl.  38, cd.7 y 2431). Otro tanto hizo el  Tribunal  de  Cúcuta, como lo reconoce la recurrente, solo que al citarse en el  acápite  de  la  responsabilidad por falsedad ideológica se hizo como BJA 582,  pero  lo  cierto es que no cabe la menor duda que en el texto de la decisión se  hizo  suficiente  claridad  en  el  sentido  de  que la imputación se vinculaba  respecto del automotor de placas BJD 582.   

                                                 La  excusa argüida en el sentido que no hay lugar a responsabilidad  penal  porque  no  se  constató  la existencia de oficio en el que PINZÓN  haya  ordenado  el  retiro,  la  entrega  o  el  traslado de los vehículos, no es de recibo, dado que aun cuando  la  DIJIN  dejó  el  vehículo  a  disposición  de  la  URI, cierto es que fue  retirado  por  ALEJANDRO QUIJANO el 4 de noviembre de 1999 (fl.506) y ANA ISABEL  QUINTERO  DE  ALICASTRO  (fls.  1709  a 1715) refirió que el vehículo lo usaba  CARLOS  CONTRERAS  BOSCH,  siendo  llevado  al  parqueadero  de  ISABEL CRISTINA  ALICASTRO  a  petición  de la progenitora del abogado, lugar donde lo recuperó  el  C.T.I.  Además,  al  folio 1715 obra fotocopia laminada del acta de entrega  hecha     a    CONTRERAS    BOSCH    por    PINZÓN  GERARDINO,    con   fecha   12   de   noviembre   de  1998.   

                                                 El  vehículo  fue  entregado  a  pesar  de haberse informado por la  SIJIN  el ingreso ilícito del automóvil a Colombia, pues su identificación no  era  original,  además  de  que en el momento de la inmovilización portaba las  placas  FLH  499,  las que eran hurtadas y correspondían a vehículo solicitado  por   el  Juzgado  octavo  Civil  Municipal  de  Bucaramanga  (fl.1053,  1055  a  1057).´   

                                                 30. GAA 38F.   

                                                 La  SIJIN mediante oficio 0057 del 19 de enero de 1998 (fl.899) puso  directamente  a  disposición del fiscal RAMÓN EMILIO  PINZÓN  GERARDINO el vehículo GAA 38F, quién impuso  nota  de  recibido  a  dicho  documento,  en  el  que se le hacía saber que los  sistemas  de  identificación  no  eran  originales  y  que  las  autoridades de  Venezuela  no  lo requerían, hecho debidamente verificado. Cabe anotar que, con  oficio  044,  el  procesado  ordenó  a  la  SIJIN  el traslado del automotor al  Parqueadero Quinta Oriental (fl.898).   

                                                 JOSÉ  VICENTE  FERREIRA RUÍZ, a través de apoderada, solicitó la  entrega  de  la camioneta GAA 38F, respondiendo el incriminado que fue entregada  en  las diligencias 2070 “al Dr. CARLOS RAÚL CONTRERAS BOSCH, autorizado por un  representante de la compañía de seguros Nuevo Mundo” .   

                                                 En  otro  aparte  de esta providencia se examinó el hecho de que el  abogado  CONTRERAS  BOSCH  no  había  acreditado  la representación legal y el  mandato  a él conferido por las compañías de Seguros de Venezuela que aducía  representar.   

                                                 Se  ordenó  la  entrega  del  vehículo a CARLOS CONTRERAS BOSCH en  contra  de  las  pruebas  aportadas  por  la  abogada  de  FERREIRA  RUÍZ,  que  demostraba  la  adquisición  de los derechos de propiedad, posesión y tenencia  sobre  la camioneta GAA 38F, además, omitiendo considerar la información de la  SIJIN  sobre  los sistemas originales de identificación del vehículo (fl. 193,  472,  578  581  y  1307). Estos últimos documentos no fueron incorporados a las  preliminares  2070  que  tenían  por objeto lo relacionado con dicho vehículo,  aquellas    fueron    encontradas    en    el    escritorio    de   PINZÓN GERARDINO.   

                                                 La  entrega  del  vehículo  en  provecho  ilícito  de  un tercero,  certificándose  la  demostración  de  la  representación  del  abogado de una  entidad  no  acreditada,  así como la omisión de certificar los datos sobre la  providencia  y  fecha  de  entrega  del  automotor a CARLOS BOSCH del vehículo,  hacen  que las imputaciones por peculado por apropiación y falsedad ideológica  por     las     que     fue    condenado    PINZÓN  GERARDINO  sean  ajustadas a derecho, pues contrario a  lo  sostenido  por  la  defensa,  no  se dijo a propósito toda la verdad en las  certificaciones  suministradas  por  el  procesado  respecto  de las actuaciones  cumplidas  en  relación  con  la  camioneta,  además  de  que con la decisión  adoptada dio lugar a la apropiación ilícita del vehículo.   

                                            El  procesado  incurrió  además con su proceder en prevaricato por  acción,  ilícito que no fue atribuido en la resolución de acusación (fl.38 y  39  del cd. de 2ª Inst.), por lo que se expedirán copias de lo pertinente para  que se juzgue dicho comportamiento.   

                                                 31. PAA 25B.   

                                                 La  SIJIN  inmovilizó  el camión PAA 25B el 29 de mayo de 1998, en  esa  fecha  llegó  al  lugar  YESID  ORTIZ,  quién  adujo  ser el propietario,  exhibió  una  tarjeta  de  propiedad  a  nombre  de  ANTONIO  COFANO  CIRUETTA,  ofreciendo  a  la  policía  $1.000.000  para  que  no  retuvieran  el automotor  (fl.800), hecho que el procesado omitió considerar.   

                                                 El  29  de  mayo de 1998, el fiscal RAMÓN  EMILIO  PINZÓN  GERARDINO,  ofició  a  la SIJIN para  comunicarle  que  en  el  despacho  a  su  cargo se adelantaban las preliminares  158-98  por  el  presunto  delito  de estafa y que con resolución del 9 de mayo  había  ordenado  la  entrega  al doctor CARLOS CONTRERAS BOSCH del vehículo de  placas  25B-PAA  (fl.795).  Con  base  en  lo  anterior,  los Jefes del Grupo de  Automotores  y  de la SIJIN, el 7 de julio de 1998, hicieron entrega del camión  al abogado en mención.   

                                            El  Departamento  de Grafología de Medicina Legal analizó la firma  impuesta  por  el funcionario en el oficio en que ordenó a la SIJIN la entrega,  concluyendo  que  la firma correspondía a quien aparece en el documento como su  signatario,  con lo cual se descarta el argumento expresado en la injurada de la  posible imitación de la firma.   

                                            De  otra parte, llama la atención los planteamientos de la defensa,  al  reprochar el hecho de no haberse sometido a examen grafológico la firma del  procesado    en   el   acta   de   entrega,   cuando   en   ésta   PINZÓN  no  intervino,  pues  para tales  efectos,  el  29  de  mayo de 1998, el fiscal había oficiado a la SIJIN para la  entrega  del vehículo. Además, nada tiene que ver el hecho de que el inculpado  hubiese  estado  en  vacaciones  entre el 3º de junio y el 24 de julio, pues la  orden   la  impartió  el  29  de  mayo  anterior,  un  mes  antes  de  salir  a  vacaciones.   

                                                 El  Jefe  de  Asignaciones de la Fiscalía no encontró vinculado el  vehículo  a  que se viene haciendo referencia al radicado 0158, diligencias que  aparecen  registradas  por  hecho  denunciado  por  IVAN JAVIER GÉLVEZ JIMÉNEZ  (fl.1327, 1706 y 1707).   

                                                 El  comportamiento  del  procesado  referido infringió la ley penal  conforme  a  los cargos hechos en la sentencia de primera instancia, debiendo la  Sala no acoger el reparo de la defensa por las razones señaladas.   

                                                 32. VAB 52S.   

                                                 Las  preliminares  2107  (fl.1307)  se  ocuparon de la camioneta VAB  52S,  la  que  fue  inmovilizada por la SIJIN (fl.912), señalándose que en ese  momento   el   conductor   JORGE  MENDOZA  FERREIRA  emprendió  la  huida.  Las  autoridades  de  Venezuela  certificaron  a  la  SIJIN  que  dicha matrícula no  corresponde  a  las  asignadas  por  la oficina de transportes. El vehículo fue  puesto  a  disposición  del  Fiscal  Seccional  de  la URI, Código 2, mediante  oficio  del 27 de enero de 1998, el que tiene nota de presentación suscrita por  PINZÓN  GERARDINO, rúbrica  que  fue  examina por grafología y confirmó como suya (fl.894 y 910 a 919). El  vehículo  fue retirado de la SIJIN el 30 de enero de 1998 con destino a la URI,  desconociéndose su paradero actual (fl.472).   

                                            Con  base  en  los hechos anteriores se condenó al procesado por el  delito  de  peculado  por  apropiación,  cargo  del  que  no  se exonera con el  argumento  de  que la SIJIN permitió la salida irregular, sin ofrecer elementos  de  juicio  que  soporten  tal  afirmación,  pues lo cierto es que el vehículo  estaba  a cargo del fiscal procesado y éste no ejerció a propósito el control  jurídico   y   material  que  le  correspondía  en  su  condición  de  fiscal  instructor,  además  de  que la modalidad empleada para sacarlo de la SIJIN fue  la  misma  que  se  repitió  en  innumerables  veces  con  otros vehículos, en  cumplimiento  de  las  acciones  que  cada  uno de los integrantes del colectivo  criminal  debía  realizar,  situación  de  la  que necesariamente se deriva la  responsabilidad       penal       de      PINZÓN  GERARDINO.   

                                                 III. Conclusiones.   

                                                 Una  valoración  ponderada  de las pruebas de cargo con base en las  cuales   se   declaró  demostrada  la  responsabilidad  penal  de  RAMÓN  EMILIO  PINZÓN GERARDINO, conduce  a  la  certeza  que  los  hechos  ocurrieron  de  la  manera  como  los  dio por  demostrados  el  a quo, dado  el  sentido  natural  de  las  cosas,  la  razón  de ser de lo afirmado por los  testigos,  el  haber  sido  corroborados  los  fundamentos  fácticos por prueba  pericial  y  documental,  lo  cual  imponían  la  obligación de desestimar los  descargos  que  el  procesado presentó en su indagatoria e intervenciones en la  audiencia  pública,  así  como las tesis de la defensa, las que carecen de las  virtudes   de   sinceridad,   veracidad   e   idoneidad   para   desvirtuar   la  responsabilidad del procesado en estas diligencias.   

                                A términos  del  artículo  247  del  C.  de  P. P., para proferir sentencia condenatoria se  requiere  del  concurso de prueba que produzca certeza del hecho punible y de la  responsabilidad  del  procesado.  Emerge  de  las  consideraciones  que  se  han  efectuado,  que  existe  suficiente  convicción sobre la comisión  de los  delitos  de  peculado  por  apropiación,  concusión, concierto para delinquir,  falsedad  ideológica  en documento público, agravada para los hechos ocurridos  en  Cúcuta  y  prevaricado  por  acción  y  por  omisión,  su  tipicidad,  la  transgresión  injustificada  del  bien  jurídico  y la culpabilidad dolosa del  acusado.   

                                            En  conclusión,  compartiendo  el  criterio expuesto en el fallo de  primera  instancia,  se  debe  afirmar  que  está  probada la existencia de los  hechos,  que  existe  suficiente prueba, especialmente documental, testimonial e  indicios  graves,  que comprometen la responsabilidad del imputado como autor de  ellos,  en  los  términos  que  lo declaró en primera instancia el Tribunal de  Cúcuta, con las siguientes modificaciones:   

                          1.  El Tribunal, al motivar la sanción, señaló que para los delitos  de  peculado  por  apropiación,  concusión  y  prevaricato  por  acción y por  omisión,  imponía  una  pena  de  multa  equivalente  a  300 salarios mínimos  legales  mensuales  ($61.147.800  a  razón de $203.826 mensuales para 1998), de  los  cuales  $40.765.000  correspondían  al peculado y $20.382.800 a los demás  delitos.  La  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas la consideró  como pena principal y la fijó en 10 años.   

                                                 En  la  parte  resolutiva de la sentencia, en el numeral segundo, se  impuso  la  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas como una pena  accesoria.    

                                            2.  En  la dosificación de las sanciones,  i)  en  el  fallo  no  se  precisó  el carácter de pena principal de la multa,  además  de  que al concretarse por un monto superior al límite legal y, ii) en  la  citada  providencia  se  impuso  la  inhabilitación de derechos y funciones  públicas como accesoria y limitada a 10 años.   

                                                 Los  yerros  señalados  se  corregirán  por  la  Sala, así:    

                              

                                                     2.1.  En  materia de concurso de multas se  deben  sumar las correspondientes a cada infracción, sin que pueda sobrepasarse  el  valor  de  $10.000.000, según lo establecido en el artículo 46 del C.P. de  1980,  pero  por  excepción, tal guarismo se puede superar, siempre que se haya  establecido  como pena principal por una norma especial, como en este ocurre con  el  delito de peculado por apropiación, señalamiento que constituye el límite  máximo  legal  de  dicha  sanción  y  que en este caso es igual al monto de lo  apropiado.   

                                    En  consecuencia,  el valor de lo apropiado no puede ser incrementado con las multas  de  los  prevaricatos  por acción y por omisión ni de la concusión, porque se  vulnera  la  garantía  del  límite  máximo  legal de la multa, debiéndose en  consecuencia  reducir  los  $61.147.800  impuestos  en  el numeral tercero de la  parte  resolutiva  de  la  sentencia  a  la suma de $40.765.000 (fl. 76, cd. 8),  monto  éste en el que se estimó el valor de lo apropiado con el peculado en el  fallo de primer grado.   

                                                     2.2.  Para  el  delito  de  peculado  por  apropiación,  por  favorabilidad, se aplicó el artículo 133-3 del Decreto Ley  180  de 1990, el cual fue modificado por los artículos 18 y 19 de la Ley 190 de  1995,  que  establece  como  pena  principal  la  inhabilitación  de derechos y  funciones  públicas, por lo que en este sentido debe ser entendida la decisión  del  a quo a efecto de que se  ajuste   a  la  legalidad  esa  sanción,  imponiéndose  con  el  carácter  de  principal.   

                          En cuanto a su  duración,  el fallo del Tribunal debe adecuarse a lo dispuesto por el artículo  122  de  la  Constitución  Política,  pues  al  haberse  ocasionado  daño  al  patrimonio   del   Estado  con  el  delito  de  peculado  por  apropiación,  de  conformidad  con  el  citado  mandato superior, la inhabilitación de derechos y  funciones   públicas   es   intemporal,  lo  que  así  se  declarara  en  esta  providencia,  corrigiéndose el yerro en el que incurrió el juzgador de primera  instancia.   

                            

                           3.  Dado  que,  como  se dejó señalado en los considerandos de esta  providencia,     a     RAMÓN    EMILIO    PINZÓN  GERARDINO  se  le  absuelve   por  los delitos de  peculado  por  apropiación  atribuidos con base en los vehículos AGH 017 y DAE  466  ó  DAE  466N,  así como por la falsedad ideológica en documento público  imputada  por  el primero de los automotores en mención, la pena se disminuirá  en  tres  meses  (dos meses por los delitos contra la administración pública y  un  mes  por  la  el  reato  contra  la  fe  pública),  guarismo que se obtiene  aplicando   los   mismos  factores  de  dosificación  que  tuvo  en  cuenta  el  a quo para tasar la pena. En  consecuencia,  la pena privativa de la libertad de 14 años se reduce a 13 años  y  9  meses,  guarismo  que  no  resulta  excesivo,  habida  consideración a la  concurrencia  de  los  factores  que  determinan  la  implosión de la sanción.   

                          4.  Las  peticiones de libertad elevadas en el escrito de impugnación  no  es  dale resolverlas en esta providencia, porque mediante auto del pasado 13  de  junio,  la Sala le otorgó la excarcelación por presunta pena cumplida y de  otra  parte  el  subrogado  de  la  libertad  condicional  es de competencia del  funcionario  judicial  que  le  corresponda  vigilar el cumplimiento de la pena.   

                                                 En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

                    

         RESUELVE   

                                       Confirmar  la  sentencia  condenatoria  proferida  el 21 de enero de  2004  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  en  contra  de  RAMÓN    EMILIO    PINZÓN   GERARDINO,   por   las   razones  expresadas  en  la  parte  motiva  de  esta  providencia, con las siguientes aclaraciones y modificaciones:   

                              

                                                 1.  La  pena  de  prisión se reduce de 14  años a 13 años y 9 meses.   

                                             

                             2.  La  multa  impuesta  en  el  numeral  tercero  de la parte resolutiva de la sentencia tiene  carácter de sanción principal y se reduce a $40.765.000.   

                            

                              3.    La  inhabilitación   de   derechos   y  funciones  pública  se  impone  como  pena  principal   

                                     Notifíquese y Cúmplase   

  MARINA   PULIDO  DE  BARÓN   

                                 

SIGIFREDO     ESPINOSA    PÉREZ                     HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

                                                      

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO                                                                ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                                                  

ÁLVARO        O.       PÉREZ  PINZÓN                                           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                MAURO SOLARTE PORTILLA   

              TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                                  Secretaria   

         

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *