22095(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22095  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 58  

Bogotá  D.C.,  junio treinta (30) de dos mil  cuatro (2004).   

          Se  pronuncia  la  Corte  acerca  de  la  admisibilidad formal de la  demanda   de   casación   interpuesta   por  el  defensor  del   procesado  Fabio Millán Mora, contra la  providencia  proferida  el  día  14  de  julio de 2003, por medio de la cual el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  lo declaró responsable del delito de homicidio  agravado.   

HECHOS  

          Así  fueron  narrados  por  el  tribunal  en  la  decisión  que se  impugna:   

          “El  10  de  diciembre de 1999, aproximadamente a las 11: 45 de la  noche,  en el inmueble ubicado en la calle 53 F sur Número 5 C 37 del barrio El  Portal,  segundo  sector, según declaración rendida por la menor Sandra Milena  Sabogal     Turrriago    Ardila    (sic),   varios   hombres,  entre  ellos  Fabio  Millán  Mora,  ingresaron  a  la habitación en donde  dormían  y agredieron físicamente a su progenitora Ana Lucía Turriago Ardila,  quien  como consecuencia de los golpes y heridas recibidas falleció en el sitio  de los hechos.”   

ANTECEDENTES  

          1.-  La  Fiscalía 291 de la unidad de reacción inmediata de Ciudad  Bolívar,  abrió investigación penal (11 de diciembre  de  1999)  y  ordenó  vincular mediante diligencia de  indagatoria    a   Fabio   Millán   Mora,  a  quien efectivamente escuchó el día 13 de diciembre del mismo  año.   

          2.-  Luego  de  clausura  el  ciclo  instructivo,  el  Fiscal  Fabio  Hernández  Forero  de  la  Unidad Cuarta de Vida, calificó la investigación y  acusó  al  procesado  por la posible comisión del delito de homicidio agravado  (7  de abril de 2000), la que  fue  confirmada  por  la  Fiscalía  15  Delegada  ante  el tribunal Superior de  Bogotá    (19    de   mayo   de   2000).   

          3.-  El  Juzgado  segundo  penal  del Circuito de Bogotá asumió el  conocimiento,   celebró   la  diligencia  de  audiencia  pública  (28  de  febrero  de  2002), y por último  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal  de  28  años  de  prisión  al  encontrarlo  penalmente  responsable  de  la  comisión  del delito de homicidio  agravado  que  le  fuera  imputado  (19  de  julio  de  2002).   

         

El  Tribunal Superior de Bogotá confirmó la  decisión   (14   de   julio   de   2003)  y  contra  esta  el  defensor del sindicado interpuso dentro de la  instancia el recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA DE CASACION  

          Cargo  único. Violación indirecta de la ley por haber incurrido el  tribunal   en   errores   de   hecho  por  falsos  juicios  de  identidad  y  de  existencia.           

1.-  Con  fundamento en el inciso segundo del  numeral  1 del artículo 207 del Código de procedimiento penal, el defensor del  procesado  acusa  a  la  sentencia de ser violatoria indirectamente de normas de  derecho  sustancial  (causal primera cuerpo segundo de  casación),  como  consecuencia  de haber incurrido el  tribunal  en errores de hecho por falsos juicios de identidad en algunos casos y  en falsos juicios de existencia en otros.   

          2.-  Según el demandante, el tribunal no apreció las declaraciones  de  Mireya  Hurtado  Cuervo,  compañera  del  sindicado,  quien dijo que a la hora del homicidio el sindicado  dormía  con  ella, y de los agentes Pedro Alfonso Diaz  García   y  Jorge  Alberto  Rodríguez.  Según  el  primero,  al  procesado no le  encontraron  rastros  de  sangre,  y  de  acuerdo  con el segundo, la hija de la  occisa  les  habría informado que los homicidas utilizaron capuchas  (sic)  que  cubrían sus rostros, de tal  manera    que    según    esa    versión    no    tuvo   la   oportunidad   de  distinguirlos.   

         

De   haber   apreciado  el  tribunal  estas  declaraciones,  a  su  juicio,  la  sentencia de condena habría sido imposible,  porque  la  única testigo dijo haber observado el rostro del victimario, cuando  de los testimonios que se indica se deduce lo contrario.   

         

          3.-  Enseguida,  cuestiona  que  el  tribunal  no  hubiese tenido en  cuenta  la  respuesta de la Fiscalía 291 delegada, en la cual señala que no se  tomó  muestras de sangre sobre ninguna superficie, y la respuesta del Instituto  de   medicina   legal   que   señala   que   no  se  le  enviaron  muestras  de  sangre.   

          De  haber  valorado  estas  pruebas  se hubiese demostrado que no es  cierto   que   en   la   alcoba   del   procesado  se  encontraron  muestras  de  sangre.   

          4.-  Denuncia  la  tergiversación  del  testimonio  de César  Augusto Serna, quien nunca dijo que  con  la luz de la luna se podía observar lo ocurrido, sino que expresó que esa  luz   permitía  entrar  al  patio  y  salir  de  él.  De  habérsela  valorado  correctamente  se habría concluido que la menor faltó a la verdad al decir que  observó como ultimaron a su madre.   

          5.-   Con   relación   al   testimonio  de  la  menor  Sandra  Milena  Sabogal  Turriago, dice que  el  tribunal  no  tuvo  en  cuenta  las  contradicciones  que  se plasman en sus  diferentes declaraciones.   

          De  esta  manera  el tribunal incurrió infringió los artículos 6,  7,  9,  10,  11,  12,  30  del  código  penal,  y  7  y 20 del código procesal  penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Ha dicho la Corte que la demanda de casación  no  es un escrito de libre elaboración; por consiguiente, ella debe cumplir con  los  presupuestos  que le dan forma y que se indican en los artículos 207 y 212  del código de procedimiento penal.   

          En  efecto, de acuerdo al numeral 4º, del artículo 212 del código  citado,  cuando  la  demanda tiene como referente el cuerpo segundo de la causal  primera,   por   violación   indirecta   de   la  ley  por  falsos  juicios  de  hecho    (de   existencia,   de   identidad   o   de  raciocinio),  al  actor  le  corresponde  en  orden  a  destacar  la  coherencia del discurso, indicar cuáles fueron las pruebas que le  sirvieron  de  apoyo a los jueces de instancia para pronunciarse adversamente al  procesado  y  mostrar los defectos en que incurrieron al apreciarlas, o señalar  las  que  se  dejaron de valorar o las que supusieron, con el objeto de destacar  el  sentido  y  los efectos del yerro en la construcción de la decisión final,  con orden, claridad y precisión.   

         

Desde   ese  punto  de  vista,  partiendo  del contenido de la sentencia,  “le  compete al actor demostrar la existencia del error, para lo cual es de su  cargo  indicar  las  pruebas sobre las cuales recae, y acreditar la repercusión  definitiva  que  tuvo  en  la  declaración  de  justicia  contenida en la parte  resolutiva  del  fallo  que  impugna,  lo  que  necesariamente implica tener que  abordar  en  la  demanda,  de  nuevo  el  análisis  de  los  medios  de  prueba  válidamente  recaudados  y sobre los cuales no recae vicio alguno, a efectos de  establecer  si,  haciendo  abstracción del vicio, las conclusiones del fallo se  conservan,  o  si,  por  el  contrario, pierden su fundamento, dando lugar a una  conclusión  distinta  y  opuesta a la ameritada.” 1   

No  obstante,  el  demandante  simplemente  señaló  cuáles  a  su juicio fueron las pruebas que el tribunal ignoró, pero  no  indicó  cuáles  fueron las que el tribunal consideró y valoró en orden a  construir  la  decisión que se impugna; ni menos realizó, como corresponde, un  nuevo  análisis  de  los medios de prueba con inclusión de las que el tribunal  habría  omitido,  todo  en  orden a demostrar la trascendencia e incidencia del  yerro  en  la  decisión final, como se debe hacer tratándose de la denuncia de  errores de hecho por falso juicio de existencia.   

En otros apartes se duele de que el tribunal  hubiese  tergiversado  el  testimonio  de  Cesar  Augusto Serna, pero no precisa  cómo  se  manifiesta  ese  defecto  o en qué consistió la tergiversación, ni  tampoco  hace  un ejercicio acerca de cual es la aprehensión material que se ha  debido  hacer del medio, ni resalta la incidencia de ese defecto en la decisión  que  cuestiona,  como  corresponde a la técnica cuando de denunciar un error de  hecho por falso juicio de identidad se trata.   

Para  terminar,  censura  que el tribunal no  hubiese  apreciado  las  inconsistencias  y  contradicciones  del  testimonio de  Sandra   Milena   Sabogal   Turriago,  pero  al  igual  que  en  los  anteriores  planteamientos,  en este no precisa cuál fue la regla general de la experiencia  o  de  la lógica o de la ciencia que el tribunal ignoró, y cuál debió ser la  interpretación  correcta  y  porqué,  en  perjuicio  de  la  técnica que debe  observarse al denunciar un error de hecho por falso raciocinio.   

          De  manera  que  de  aceptar  la demanda en esos términos, la Corte  tendría  que  interpretarla  para  cubrir  las  deficiencias de la misma, en un  ejercicio  que  no  le  corresponde y que implicaría desconocer el principio de  limitación  y  el  carácter rogado del recurso, asumiendo obligaciones que son  propias del demandante. Por lo tanto, la demanda debe inadmitirse.   

En consecuencia, LA SALA DE DECISION PENAL DE  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de casación interpuesta  por  el  defensor  de  Fabio  Millán Mora.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

Notifíquese,  Cúmplase  y  devuélvase  al  tribunal de origen.   

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

JORGE A GOMEZ GALLEGO      ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO     ALVARO O PEREZ PINZON   

MARINA PULIDO DE BARON      JORGE QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS              MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto  de  septiembre  27  de  2000.  Radicación  15805.  M.P. Fernando Arboleda  Ripoll.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *