22085(10-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22085  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

                                    Aprobada Acta N°  20   

Bogotá,  D. C.,  marzo diez (10) de dos  mil cuatro  (2004)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre la solicitud de cambio de radicación  del  proceso  que  se  adelanta  en  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de  Popayán,  contra  José  Harold  Casas  Valencia  y otros, elevada a través de  apoderado  especial  por  el  señor  FELIPE  ZAMBRANO  MUÑOZ,  a  quien  se  le  reconoció  dentro de dicha  actuación como parte civil.   

ANTECEDENTES   

          Actualmente  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de Popayán  adelanta  proceso  penal  contra  Jose  Harold  Casas  Valencia  y otros por los  delitos  de  falsedad  documental  y  estafa  en  el  cual  se surte la etapa de  juzgamiento  con motivo de la resolución acusatoria proferida el 5 de diciembre  del 2003.   

          El  3 de marzo pasado, el apoderado especial del señor ZAMBRANO  MUÑOZ  radicó  ante  la  Corte  solicitud  de  cambio  de  radicación  de  distrito  judicial  del  proceso  en  mención,   aduciendo   la   existencia   de   circunstancias  que  “pueden   afectar   la   imparcialidad   e   independencia  de  la  administración  de justicia”. Precisó lo siguiente:   

Que su poderdante fue gerente de las empresas  denominadas     “COOPERATIVA    LACTEOS    PURACE  LTDA.”    y   “PURACE  PRODUCTOS  ALIMENTICIOS S.A.”, con las cuales convino  su  retiro  en  el  año  1995  a  cambio  de  una pensión anticipada de vejez,  empresas  que luego transfirieron sus activos constituyendo patrimonio autónomo  denominado     “FIDEICOMISO    –    COLPURACE    –  FIDUANGLO”,    el   cual,   luego   de  varias  operaciones  comerciales,  se  denominó  “FRIESLAND  COLOMBIA  S.A.”, donde no se constituyó reserva para  el  pago  de su pensión, razón por la que se defraudó a su mandante y con ese  argumento se le ha negado el pago de la pensión.   

Que por esa razón inició varias acciones de  orden  laboral  y  penal. Esta última se instauró el 15 de septiembre de 1998,  culminando  la  etapa  instructiva  con preclusión de la investigación, razón  por   la   cual   en   su   condición   de   “parte  civil”,   acudió   a  la  Dirección  Nacional  de  Fiscalías   solicitando  el  cambio  de  asignación  del  proceso  en  segunda  instancia,  lo cual se autorizó con resolución número 01108 del 1º de agosto  del  2003.  Del  proceso  conoció  un   Fiscal  Delegado  ante el Tribunal  Superior   de   Cali,   quien  revocó  la  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  y  en  su lugar profirió resolución de acusación en contra de  los sindicados.   

Aduce,  en  consecuencia,  tres razones para  solicitar   durante   la   etapa   de  juzgamiento  el  cambio  de  radicación,  así:   

En primer lugar, el parentesco cierto de uno  de   los   acusados   con   una   fiscal   de   Popayán,   Clara   Inés  Casas  Valencia.   

En  segundo lugar, las públicas diferencias  “en   asuntos   relativos   indirectamente  con  el  proceso”  sostenidas  con  un  magistrado de la Sala  Penal  del Distrito Judicial de Popayán,  lo cual lo deja expósito frente  a   las  garantías  procesales  del  debido  proceso,  la  independencia  y  la  imparcialidad de la administración de justicia   

En tercer lugar, aduce que a esa conclusión  conduce  la  providencia  de  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de  Cali  que  revocó  la proferida en primera instancia por un fiscal Seccional de  Popayán,  pues  no  entiende  cómo  con  las mismas pruebas con que contaba el  segundo,  profirió  acusación  el  primero. Por lógica elemental, señala, no  puede  existir  confianza del ciudadano en los operadores de justicia que están  en su entorno.   

Por  ello  solicita  que  se dicte decisión  favorable a su solicitud de cambio de radicación.   

Como pruebas aduce el poder, copia auténtica  de  la  resolución  por la cual se varió la asignación del sumario en segunda  instancia  y la constancia del Juzgado 2º Penal del Circuito de Popayán de que  su procurado fue reconocido como parte civil dentro del proceso.   

Es  de  anotar que la Corte, con providencia  del  4  de febrero del corriente año, despachó desfavorablemente una solicitud  idéntica    elevada    por    el    mismo   ZAMBRANO  MUÑOZ, al evidenciarse que no ostentaba la condición  de sujeto procesal.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA:   

          El  cambio  de  radicación  es uno de los institutos procesales que  inciden  en  la competencia para conocer de un asunto por el factor territorial,  que  opera  por  excepción, según lo enseña la jurisprudencia de la Sala, por  cuanto  varía el conocimiento del juez natural por la concurrencia de alguno de  los  factores  externos  al  propio  proceso  que,  con  ese  efecto, señala el  artículo  85  del  código  de procedimiento penal.1   

          La  preceptiva citada establece que es posible radicar un proceso en  un  lugar  distinto  al que le  corresponde conforme a las normas generales  de competencia cuando,   

         “…en  el  territorio donde se esté  adelantando  la  actuación  procesal, existan circunstancias que puedan afectar  el  orden público, la imparcialidad o la independencia de la administración de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad  o integridad personal de los sujetos procesales o de los funcionarios  judiciales”.   

Están legitimadas para solicitar el cambio  de  radicación  las  personas  vinculadas  al  desarrollo del proceso penal, es  decir,  tanto  los sujetos procesales como el funcionario judicial que conoce de  la  respectiva  actuación  judicial,  pero  la  solicitud  debe  ser motivada y  sustentada   con  las  respectivas  pruebas,  conforme  está  regulado  en  los  artículos  86  y  87  del  estatuto  procesal  penal  pues, por tratarse de una  determinación   que  se  adopta  de  plano,  sin  que  haya  lugar  a  término  probatorio,  el  funcionario  encargado  de  resolver  debe  recibir  todos  los  elementos  que  le  permitan  definir  si  en  efecto  concurre  alguna  de  las  situaciones  previstas  en  la  ley  para  alterar  las  normas  de  competencia  territorial.   

Por  ello,  tiene  dicho  la  Corte, que las  circunstancias  deben  estar  demostradas  o  al  menos  estar en posibilidad de  demostrarse  objetivamente  en  las actuaciones, de forma tal que recae en quien  propone  el  cambio,  la  obligación  de indicar con precisión las razones que  motivan   la   petición   y  su  sustento,  con  prescindencia  de  raciocinios  subjetivos,   meras  suposiciones  o  valoración  de  insulares  circunstancias  respecto  de  la  necesidad  manifiesta  de  variar  la  sede  del  juzgamiento.   

Se  demanda,  en consecuencia, una fidelidad  tal  a  la  realidad  que sopesadas las circunstancias argüidas por quien está  llamado  a  resolver  la solicitud, no puede albergar duda sobre la necesidad de  variar  la  sede  del  juzgamiento para trasladársela a un funcionario capaz de  solucionar  el  conflicto con total imparcialidad o suplantar al peticionario en  la  demostración  de  las  causas  que  ponen  en  riesgo  el  curso normal del  proceso.   

La solicitud de cambio de radicación puesta  a  consideración  de  la  Sala no obtendrá respuesta favorable, aunque en esta  segunda     solicitud,     el    señor    ZAMBRANO  MUÑOZ, acierta al demandarla invocando su condición  de  parte  civil  reconocida  dentro  del  proceso penal, dentro del cual figura  también como denunciante.   

Lo  anterior, por cuanto la petición no se  allegó  prueba  idónea  para  obtener  algún grado de convencimiento sobre la  verdadera  razón que pudiera afectar la imparcialidad del funcionario que ahora  conoce del proceso.   

La  referencia  a  la  revocatoria  que  se  produjo  de  la  preclusión de investigación, no es suficiente para alegar que  la  imparcialidad  del  Juez  Segundo  Penal del Circuito se afecta en idéntica  medida  a  la del Fiscal a quien le correspondió adelantar la etapa instructiva  y  dictó  la  preclusión de investigación revocada en segunda instancia, pues  con  ese  fin  el  solicitante  debió precisar de qué forma las circunstancias  evidenciadas  durante el segmento instructivo irradian ahora sus efectos nocivos  también  hacia  el  director  del  juzgamiento,  amén de que la providencia de  segunda  instancia  informa  de  una  diferencia  de  criterio  con el fiscal de  primera  instancia, que en modo alguno se expresa en términos de corresponder a  irregularidades   fundadas   en   la  parcialidad  de  quien  tuvo  a  cargo  la  calificación del sumario.    

Téngase  en  cuenta que, además de que el  proceso  avanza  por  una etapa distinta, es también otro su director, como que  la  competencia  se  radica  en  un funcionario judicial que no hace parte de la  Fiscalía  General de la Nación y de quien no se alega por el solicitante actos  o  manifestaciones  de  parcialidad  que puedan incidir en el curso normal de la  actuación,  amén  de  que  al amparo de la Constitución y la ley, goza de los  atributos  de  autonomía  e  imparcialidad  propios  de la función pública de  administrar justicia.   

Por  ello,  la  Corte  no  participa  de la  conclusión  a  la  cual  arriba  el  solicitante,  pues  esas  causas que ahora  supuestamente  afectan al Juez no se indican con precisión, como era su deber y  no  puede  aceptarse  que la amenaza esté representada en la simple referencia,  huérfana  también  de sustento probatorio, a supuestas diferencias de la parte  civil  con  uno  de  los  magistrados de la Sala Penal de ese Distrito Judicial.   

Lejos  de  expresar  motivos  concretos con  entidad  para  perturbar el ambiente normal del juzgamiento, simplemente acude a  la  enunciación  de  diferencias de criterio con un magistrado de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Popayán,  ni  siquiera con el propio Juez, pero no  acierta  en  individualizar  cuál puede ser la injerencia de aquél en vías de  afectar  la  autonomía o imparcialidad de éste, ni en qué consiste lo anormal  que podría ocurrir a futuro si la causa culmina en Popayán.   

Frente   a  quien  dice  ha  “sostenido    públicas    diferencias   en   asuntos   relativos  indirectamente  con  el  proceso”, aún aceptando en  gracia  de  discusión  que  las  mismas  han  tenido  lugar, existen mecanismos  distintos  para  garantizar  la  imparcialidad, pues en el hipotético evento de  que   el  proceso  llegue  a  conocimiento  del  Tribunal  puede  optar  por  la  recusación,  instituto  que  contempla  el  procedimiento  penal  como también  fórmula  para  preservar garantías como aquella cuya protección se demanda en  este asunto.   

Menos existe prueba que permita concluir que  esas   “diferencias”  pueden  generar  un clima de parcialidad en el funcionario judicial o limitar la  autonomía   e   independencia  del  juez,  ya  que  sólo  consta  esa  escueta  afirmación  en  la  cual  hace  consistir  el peligro de esa índole durante el  juzgamiento.   

          Como  consecuencia  de lo expuesto, no encuentra la Corte razón que  justifique  la declaración de riesgo que pretende el solicitante en el lugar en  el  que se adelanta el  juicio, a partir de la cual pueda concluirse que no  están  dadas  las garantías que permitan adelantar la causa con transparencia.   

          Apenas  se  inicia  la  etapa de juzgamiento, de modo que no resulta  válido  alegar  aparentemente injerencia nociva que pudiera tener la Fiscalía,  la  cual  se  presenta  con  la  condición  de  sujeto  procesal en igualdad de  condiciones  frente  a la defensa y tampoco la de un magistrado de la Sala Penal  del  Tribunal Superior de ese Distrito Judicial, de quien simplemente se sugiere  una  aparente  disparidad  de  criterios  con el denunciante, que ni siquiera el  peticionario califica de arbitraria o ilegal.   

En ese orden de ideas, la petición de cambio  de  radicación carece de sustento probatorio, razón por la cual se despachará  desfavorablemente,  pues  los  documentos  incorporados  al  expediente  tampoco  irrumpen  con la fuerza probatoria necesaria tendiente a demostrar la medida del  riesgo  alegado,  para comprometer los atributos del funcionario judicial de ser  independiente,  autónomo  e imparcial en la solución de los asuntos reservados  a su competencia.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                          NO  ACCEDER  al  cambio  de  radicación,  solicitado  a  través  de  apoderado  especial  por  FELIPE ZAMBRANO  MUÑOZ,  por  las  razones consignadas en la anterior  parte motiva.   

                   Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

                                            Cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                       ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                            

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                                   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                             JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS       

Comisión de servicio  

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Autos:  Nov.29/01. Rad. 18.902. M.P. Fernando Enrique  Arboleda  Ripoll.  Dic.  13/01. Rad. 19.039. M.P. Carlos Augusto Gálvez Argote.  Julio 16/02. Rad. 19.589. M.P. Carlos Eduardo Mejía Escobar.     

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