21994(19-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21994  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                  Aprobado Acta No. 43   

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de mayo de dos  mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

Decide la Sala sobre la legalidad formal de la  demanda  de  casación  presentada  por la apoderada de la parte civil contra la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga el 2  de  septiembre  de  2.003,  que  absolvió a RODRIGO ESCOBAR TELLO del delito de  homicidio culposo por el que fuera acusado.   

DEMANDA:  

Un solo cargo expone la apoderada de la parte  civil contra el fallo impugnado en casación.   

Está  anclado  en  la  primera  causal  de  casación,  bajo la consideración de contener la sentencia recurrida errores de  hecho  en  la  apreciación probatoria con vulneración de los artículos 230 de  la    Constitución    Política    y   232   del   Código   de   Procedimiento  Penal.   

Aduce  haber  aceptado  la formulación de la  demanda  de  casación,  en  razón  de la precaria situación económica de los  familiares  de la víctima, con miras a que la Corte, así no sea en aplicación  estricta  de  la  técnica  de  casación,  “estudie  todas  las pruebas en su  conjunto”, a fin de obtener un fallo justo.   

Acusa la demandante el hecho de no haber sido  para  los  falladores relevante la Resolución No. 408 del 29 de enero de 1.991,  que  imponía  restricciones al tránsito de vehículos como el que conducía el  procesado,  a  fin de que la gente pudiera ascender a la Iglesia de los Milagros  por tratarse de época de Semana Santa.   

El  secretario  de  Tránsito  y  Transportes  de Buga, José  Alexis  Zúñiga  González, manifestó no figurarle haber recibido el poligrama  en  el  que  se daba cuenta de dicha prohibición, pese a lo cual los juzgadores  no   solicitaron   al   Segundo   Distrito   de  Policía  que  se  allegara  el  mismo.   

Además, asegura que el fallo distorsionó el  sentido  de  las declaraciones de “Janny Andrés y Orlandis”, acorde con las  cuales  la  tractomula  ocupó  el  carril por el que ellos descendían, pero el  Tribunal  interpreta  erróneamente  sus  dichos  al contrastarlo con el acta de  levantamiento y el croquis del dictamen.   

Enseguida,  solicita adicionalmente “que la  Corte  se  pronuncie sobre la póliza que obra a fol 189 del expediente” a fin  de  que la jurisprudencia se “unifique” en el sentido de que existiendo o no  responsabilidad  del  sindicado  dentro  del proceso penal, media una póliza de  seguros  para  el  vehículo con el cual se presentó el accidente que ha debido  hacerse  efectiva  en  favor  de  la  familia del menor, máxime cuando “Todos  estamos  llamados  a  defender el derecho vulnerado independientemente de buscar  el culpable”.   

Con   base  en  lo  anterior,  solicita  la  demandante  a  la  Corte  casar el fallo recurrido, para que en su lugar una vez  apreciadas  nuevamente  las pruebas se profiera decisión condenatoria en contra  del incriminado.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Visto  que  el delito por el cual hubo de  adelantarse  la  presente  actuación  penal corresponde al de homicidio culposo  previsto  en  el  artículo  329  del anterior Código sustantivo, cuya sanción  privativa  de  la  libertad máxima era de seis (6) años (idéntica punición a  la  fijada  por  el  artículo  109  de  la vigente Ley 599 de 2.000) y que, por  tanto,  a  voces  del artículo 205 del actual Estatuto procesal Penal su ataque  en  casación resultaba exclusivamente viable en la modalidad discrecional de la  misma,  era  imperativo  para  la  demandante  dado  este supuesto, comenzar por  indicar   en   forma  sumaria  pero  explícita  y  completa,  aquellos  motivos  justificadores  del  libelo,  los  cuales  consiguientemente harían propicia la  exceptiva  aceptación  de  la  demanda  bajo  el  entendido  de  fundarse en la  necesidad  de  un  pronunciamiento  de  la  Sala  con  miras al desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos fundamentales, además, desde  luego,   de   tener   que   reunirse  los  demás  requisitos  exigidos  por  la  ley.   

2.  La aducción de las razones para alcanzar  de  la  Corte  la  discrecional  aceptación  de  la demanda, es forzoso se haga  preliminarmente,  como  quiera que los cargos que enseguida corresponde enunciar  deben  mantener un nexo condicional directo con dicha motivación, de manera tal  que  -en  efecto-  conlleven  la  verificación  de  alguna de las dos referidas  alternativas de ataque.   

3.   Esta   inicial   exigencia   ha   sido  evidentemente  soslayada  por  la  demandante  en este caso, dado que omitió en  forma  absoluta  exponer  el fundamento para que la Corte en su discrecionalidad  valorara  las  circunstancias  del libelo a través de los reproches que debían  sucederle, falencia que indefectiblemente conduce a su inadmisión.   

4.  Por  lo  demás,  a  este  determinante  desacierto  técnico en la proposición misma de la demanda, se suman múltiples  desatinos  de  similar  carácter que coadyuvan en la desestimación que para la  Sala se impone.   

En efecto, aun cuando adujo la vía indirecta  de  vulneración  a  la ley sustancial consistente en la presencia de errores de  hecho,  comienza  la  censura  por  esbozar  un  argumento  relacionado  con  la  condición  económica  de  los  familiares  de  la  víctima  para que la Corte  proceda  a  “estudiar  todas  las pruebas en conjunto”, a fin de proferir un  “fallo  justo”, ignorando de este modo el carácter dispositivo y rogado del  recurso  extraordinario  y  de  los  principios  como  el  de  limitación  a la  oficiosidad  que  lo  rigen,  de  acuerdo  con  el cual no le es dable a la Sala  entrar     en     forma    oficiosa    a    suplir    las    deficiencias    del  casacionista.   

5. Sostuvo enseguida no haberle merecido a los  juzgadores  el  mérito  que  tenía  la  Resolución No. 408 del 29 de enero de  1.991,  que  restringía  el  tránsito  por  la carretera en que sucedieron los  hechos;  omitirse  la  práctica  de  una  prueba  en  orden  a verificar si las  autoridades  del tránsito municipal recibieron el poligrama que daba cuenta del  contenido  de  dicha  Resolución  y  distorsionado,  además  el  contenido  de  diversos  testimonios  al  demeritarse  y  cambiarse  la interpretación que les  correspondía   frente   al   “conjunto   de  las  pruebas  del  levantamiento  –y-   del   croquis  del  dictamen (sic)”.    

Como  es manifiesto, además de aglutinar las  hipótesis  allí contenidas pretendidos yerros fácticos que corresponderían a  falsos  juicios de convicción, o de existencia por omisión o identidad, que se  dejan  tímidamente  insinuados  y por lo mismo carentes de desarrollo, también  afirma  dentro  del  mismo acápite el hecho de no haberse practicado una prueba  de  interés para la investigación, cuando este es un tema atinente a la causal  tercera de casación y no a la primera aludida.   

6.  Por  último,  extrañando  un  básico  conocimiento   acerca   de   los   principios   básicos   relacionados  con  la  responsabilidad  penal,  la  actora  reclama se haga valer la póliza de seguros  con  que contaba el vehículo manejado por el procesado y con el cual se produjo  el  homicidio,  con  la  excusa de resultar indispensable la indemnización para  los familiares del occiso.   

Ignora  -en efecto- la demandante, que están  solidariamente  obligados  a  reparar  el  daño  y  a  resarcir  los perjuicios  causados  por  la  conducta  punible las personas que sean declaradas penalmente  responsables  y  quienes  “de  acuerdo con la ley sustancial, deban reparar el  daño”  (artículo  46 de la Ley 600 de 2.000), de manera tal que el ejercicio  de  la acción civil dentro del proceso penal, como acá ha sucedido, condiciona  los  resultados  de  su  ejercicio  a  la  declaración  de  responsabilidad del  incriminado  y en forma accesoria a que dado dicho presupuesto, haya también un  pronunciamiento  de condena al pago de la indemnización de daños y perjuicios,  mas  no  así  desde  luego  cuando,  como  sucede  en  el  presente proceso, el  encausado haya sido absuelto.   

En  condiciones semejantes, se impone para la  Sala la desestimación del libelo.   

En razón y mérito de lo  expuesto,    la    Corte    Suprema   de   Justicia   en   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE:   

Inadmitir  la  demanda de  casación   presentada   por   la  representante  de  la  parte  civil  en  este  asunto.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO            ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN                         

MARINA         PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO     MILANÉS                     

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria             

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