21962(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21962  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado acta número 58  

Bogotá  D.C.,  junio treinta (30) de dos mil  cuatro (2004).   

          Se  pronuncia  la  Corte  acerca  de  la  admisibilidad formal de la  demanda  de casación interpuesta por el defensor de los procesados Noiber    Julián   Alfaro   Góngora   y  Carlos  Alberto Erazo Castro,  contra  la  providencia  proferida  el día 18 de julio de 2003, por medio de la  cual  el  Tribunal  Superior  de  Armenia  los  declaró  responsable del delito  tentado de extorsión.   

HECHOS  

          Desde  el  mes  de  mayo  del  2002,  José  Antonio  Grisales García comenzó a recibir cartas que  le  hacían  temer  por su vida, enviadas al parecer por las Autodefensas Unidas  de  Colombia, en las cuales se le exigía la suma de cincuenta millones de pesos  (   $  50.000.000.00)  como  contribución    a    su    ilegal    causa    a    cambio    de   su   relativa  tranquilidad.   

          Luego  de  avisar  a las autoridades en el mes de junio de semejante  hecho  y de negociar a instancias de la autoridad el pago exigido, a las 4 de la  tarde  del  día  13  de  junio  de  2002  concurrió a hacer la entrega de diez  millones   de   pesos   ($  10.000.000.00)     a     Noiber     Julián    Alfaro  Góngora,  quien  de  inmediato  fue capturado por los  agentes  secretos,  mientras  que  Carlos Alberto Erazo  Castro   huía  discretamente  del  lugar  cuando  se  percató de la celada de que habían sido objeto.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          El  22  de noviembre de 2002, la Fiscalía Cuarta Seccional con sede  en   Armenia,   acusó   a   Carlos   Alberto   Erazo  Castro   y  Noiber  Julián  Alfaro  Góngora,  como  posibles  autores  del delito  tentado  de extorsión, por el cual fueron condenados el día 16 de mayo de 2003  por  el  Juzgado  Penal del Circuito especializado de esa misma ciudad a la pena  principal  de  seis  (6)  años  y  (7)  meses  de  prisión,  la  misma que fue  confirmada  el  18  de  junio  del  año  pasado  por  el  tribunal  Superior de  Armenia.   

         

LA DEMANDA DE CASACION  

          El   defensor  de  los  procesados  acusa  a  la  sentencia  de  ser  violatoria  de  normas  de derecho sustancial, y en concreto de los artículos 7  (igualdad  ante  la  ley), 23  (remisión   a   otras   normatividades)     y     232    (necesidad    de    la  prueba)  del  código  de  procedimiento  penal  y del  artículo  12  (culpabilidad)  del código penal.   

         

En ese sentido, considera que el sentenciador  desconoció  el  principio  de igualdad (artículo 7 de  la  ley 600 de 2000), al condenar a los procesados a la  pena  de siete años y seis meses de prisión, mientras que al autor intelectual  le  impuso  cinco  años,  lo  cual  devela  el trato discriminatorio contra sus  clientes.   

          De  igual manera el tribunal habría pasado por alto el principio de  necesidad  de  prueba  (artículo 232 idem),  al  apreciar indebidamente los medios de convicción, pues según  lo  afirma,  no  se acreditó durante el curso del proceso ninguna prueba acerca  de la responsabilidad de sus clientes.   

            Por  último,  a  juicio  del demandante, el sentenciador dejó de  hacer  uso de la potestad que tiene de decretar pruebas de oficio, con el fin de  establecer  la  verdad real y la verdadera situación de sus defendidos, máxime  si  dejó  de  analizar  los  casetes  que  se  dice  contenían  las exigencias  telefónicas que sus clientes le hicieron al extorsionado.   

                               

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Ha  dicho  la  Corte que la demanda de casación no es un escrito de  libre  elaboración,  sino algo mas: una crítica vinculada de la sentencia. Por  lo  mismo, siempre y en todo caso, ella debe cumplir con los presupuestos que le  dan  forma  y  que  se  indican  en  los  artículos  207  y  212 del código de  procedimiento penal.   

          Debía  el demandante, por fuerza de esas razones, indicar de manera  clara  y  precisa  los  cargos  que  al  amparo  de  la causal invoca; es decir,  coherente,  lógica  y  razonadamente,  en  el  marco de la autonomía que a las  causales  le  es  propia.  En  su  lugar,  el libelista pretende satisfacer esas  exigencias  mencionando  la  causal  primera  de  casación, pero entremezclando  cargos relacionados con situaciones que la causal no consiente.   

          En  efecto,  con  apoyo  en  la  causal  primera cuestiona que no se  hubiesen  investigado  situaciones favorables a los intereses de sus defendidos,  cuando  en  verdad,  de serlo, esa sería una situación que tiene relación con  el  principio de investigación integral, vinculado estrechamente con el derecho  de  defensa. De manera que si así era, le correspondía demostrar esos defectos  con  apoyo  en  la  causal  tercera  de  casación  y  con  la  técnica, modo y  prelación que ésta exige.   

         

Y  si  lo  que  pretendía  era  censurar  la  indebida  valoración  probatoria  del  tribunal,  entonces  la  vía que debía  seleccionar  era  la  de  la  causal  primera  cuerpo  segundo,  indicando si la  violación  indirecta  de  la  ley  se  debió  a  defectos  en  la  valoración  probatoria,  ya  sea por errores de hecho (falso juicio  de  identidad,  o  de  existencia  o  raciocinio) o de  derecho    (falso   juicio   de   legalidad   o   de  convicción), indicando y demostrando la incidencia de  estos en la declaración de justicia del fallo.   

Como  es  tan  evidente  que  la  demanda  se  constituye  en  un  discurso que no satisface los presupuestos mínimos para ser  aceptada,  y  que por lo mismo no concreta con la precisión que se requiere los  cargos en el marco de la causal aducida, la Corte la inadmitirá.   

En  consecuencia, LA  SALA   DE   DECISION   PENAL   DE   LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de casación interpuesta  por    el   defensor   de   Noiber   Julián   Alfaro  Góngora  y  Carlos  Alberto  Erazo Castro.   

Contra  la  presente  decisión  no proceden  recursos.   

Notifíquese,  Cúmplase  y  devuélvase  al  tribunal de origen.   

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

JORGE  A  GOMEZ  GALLEGO     ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO     ALVARO O PEREZ PINZON   

MARINA        PULIDO        DE  BARON     JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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