21882(09-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  21882   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 49.  

          Bogotá  D.C.,  junio  nueve   (9)  de  dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

          La  Sala  decide  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  defensor  de  FREDY ALONSO WITT RODRÍGUEZ,  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos,  contra  la  providencia  de abril 15 de 2004, por cuyo medio esta Sala negó por  improcedentes las pruebas solicitadas por la defensa.   

FUNDAMENTOS  DEL RECURSO   

          El  impugnante comienza por señalar que en la providencia recurrida  se  incurrió  en una equivocada interpretación del objetivo que pretendía con  las  pruebas solicitadas, en tanto no estaba encaminado a demostrar la inocencia  de  su defendido ni a discutir sobre el mérito de las que sirvieron de sustento  a la acusación.   

          Lo  que  en  realidad pretendía demostrar con su práctica, indica,  es  que  los  hechos  ocurrieron  en  territorio  colombiano y no en los Estados  Unidos  de  América,  aspecto  que  determina  la  inviabilidad de la solicitud  elevada  por  ese  gobierno,  pues  en  tal   caso  la  investigación y el  juzgamiento  de la conducta corresponden a la justicia colombiana, como en forma  reiterada lo tiene establecido esta Sala.   

          Así   mismo,   precisa,  que  “por  los  efectos  de  la  doble  incriminación  de que trata el art. 520 del C. de P.P.,  tampoco  sería   viable  el  otorgamiento  de  la  extradición,  por  que  (sic)  en Colombia no existe  la  tentativa  del delito de importación de cocaína. En la acusación se alude  que  FREDY  ALONSO  WITT  RODRIGUEZ  colaboró  con  otros,  en  el embarque del  alucinógeno,  en  las  lanchas  que fueron incautadas en territorio colombiano,  con  lo que se intentaba importar en Estados Unidos esa droga, y por eso se hace  cargos  del  delito  (sic) de  intención     de    introducir    en    ese    país    cocaína”.   

Igualmente, considera razonado concluir, que  como  se hicieron incautaciones de estupefacientes en territorio colombiano, las  investigaciones  deben  cursar ante la Fiscalía General de la Nación.  En  esa  medida,  resulta  indispensable  determinar  si  en contra del requerido en  extradición   se   prosigue   actuación   penal  por  la  jurisdicción  penal  colombiana.   

En  lo  que  toca  con  el requisito de la  equivalencia  de  la  providencia acusatoria, estima que su pedimento probatorio  también  es pertinente, porque nuestra legislación procedimental exige que las  decisiones  judiciales  deben  estar  basadas  en  pruebas legal y oportunamente  aportadas  al  proceso  y  de  ahí  entonces  la  importancia  de establecer si  aquellas  sobre  cuya  base  se  profirió la acusación reúnen esos requisitos   

          Con  soporte en los argumentos expuestos, insiste en que las pruebas  que  solicitó son pertinentes y conducentes, por lo que persigue la revocatoria  del auto impugnado para que en su lugar se ordene su práctica.   

          Respecto  de la “aclaración que aduce se  le  insinuó  por  esta  Sala”   en  cuanto  al  numeral  3°  de  su escrito anterior, añade que la prueba a la que se refiere,  “debe  elevarse  por  intermedio  del  Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  a  fin  de  que, con la colaboración del  señor  Cónsul  de  Colombia  en  el  lugar,  se  haga  el cordial y respetuoso  pedimento  a  la  autoridad  jurisdiccional que está reclamando al señor FREDY  ALONSO WITT RODRÍGUEZ en extradición”.   

         

Por  último,  el  recurrente  presenta  una  “petición  especial” en  el  sentido  de  que  en caso que se despache desfavorablemente la impugnación,  toda  la documentación en apoyo de la solicitud se traduzca al idioma español,  “en  el  evento  de  que  provenga  originalmente en  idioma extranjero”.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Oportuno  se  ofrece  precisar  que, como de  tiempo  atrás  lo  tiene establecido la Corte, el concepto que debe rendir esta  Sala,  previo  a la decisión gubernamental sobre la viabilidad de conceder o no  la  extradición,  está  restringido a los específicos contenidos previstos en  el  artículo  520  del  estatuto procesal penal, esto es, en torno a la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  a  la  demostración  plena  de  la  identidad   del  solicitado,  al  principio  de  doble  incriminación  y  a  la  equivalencia  de  la providencia proferida en el extranjero, para los eventos en  que  el  trámite  no  se rija por los Tratados Públicos aprobados por Colombia  sino    en   forma   supletoria   por   las   normas   del   estatuto   procesal  penal.   

Lo  anterior  conlleva colegir que sólo las  pruebas  que  estén  encaminadas  hacia  esos  específicos  fines  materia del  concepto,  resultan  pertinentes  y  conducentes.  Por  el contrario, las que no  consulten  con esa competencia reglada que asiste a la Corte, no ostentarán esa  entidad.      

El  defensor,  con  el  objetivo  de  que se  reponga  el  auto  por  cuyo  medio se negó la práctica de pruebas solicitadas  dentro  del  término previsto para tal efecto, concentra su atención sobre dos  aspectos.  En  primer  lugar,  insiste  en  que se deben practicar las probanzas  solicitadas  tendientes  a  demostrar  el  lugar  donde  tuvieron ocurrencia las  conductas  por  las  que  se  requiere  en  extradición  a  su defendido y así  establecer  que la competencia para la investigación y el juzgamiento radica en  Colombia  y,  en  segundo  lugar,  en  que deben practicarse las necesarias para  controvertir  la  legalidad  de  los  medios  de  persuasión  que soportaron la  acusación   proferida   por   las  autoridades  jurisdiccionales  del  gobierno  reclamante.    

De los propósitos anteriores en que cifra el  recurrente  la práctica de las pruebas y la reposición del auto que las negó,  basta  para establecer que desborda el ámbito que delimita la competencia legal  de la Corte en materia de extradición.   

Por  un  lado,  porque  dentro  los  puntos  concretos  a  que  se  refiere  el  artículo 520 del estatuto procesal penal no  aparece  como  objeto  de  discusión  la determinación del lugar en donde tuvo  ocurrencia  la  conducta;   de  suerte  que  para  lo efectos del requisito  contenido  en  el artículo 35 de la Constitución Política, se deberá adoptar  una  determinación  en el momento de rendir el concepto y con fundamento en los  documentos  aportados  por  el  estado  requirente,  como  lo  ha  expuesto esta  Corporación de la siguiente manera:      

“Ciertamente,  que  el  artículo  35 de la  Carta  Fundamental  exija  como condición para conceder u ofrecer la entrega de  los  colombianos por nacimiento que los delitos atribuidos hayan sido realizados  en  el  exterior,  no  significa  que  dentro del trámite de la extradición la  Fiscalía  General  de  la  Nación  deba  definir  si  efectivamente  los actos  delictivos  tuvieron  lugar  en  territorio extranjero. En efecto, la Sala tiene  establecido  que dicho requisito constitucional lo verifica en el momento en que  rinde   el   concepto,  teniendo  en  cuenta  para  el  efecto  la  información  suministrada  por  el  país  requirente  en la demanda de extradición y en los  documentos  anexos,  cuyo  contenido  de conformidad con los requisitos formales  previstos  en  el artículo 551 del Código de Procedimiento Penal basta, habida  cuenta  que  entre ellos se requiere copia de la transcripción auténtica de la  sentencia,  la  resolución  de  acusación  o  su equivalente, y la indicación  exacta  de los actos que determinaron la solicitud de extradición y del lugar y  la fecha en que fueron ejecutados.   

“Solo  en  el evento en que la información  demuestre  que  los hechos fueron cometidos totalmente en territorio colombiano,  la  Sala  conceptuara  de  manera  adversa a la reclamación, así converjan los  elementos  contenidos en el artículo 558 del Código de Procedimiento Penal, si  la  documentación denota que concurre alguna de las excepciones al principio de  territorialidad,   por   ser  la  extradición  viable  constitucionalmente,  el  concepto  será  favorable  en  la  medida  que  los elementos del concepto sean  demostrados  con las pruebas remitidas; dado que siendo ellos (los principios de  extraterritorialidad)  principios  de derecho internacional, cuya observancia en  el  ordenamiento  jurídico interno es imperiosa por mandato del artículo 90 de  la  Carta;  y  atendiendo  a  que  la Corte Constitucional ya estableció que su  aplicación  en  el  ámbito  internacional opera en doble sentido, esto es, que  permita  la  aplicación  de  la  ley  penal  colombiana  a  personas  que hayan  realizado  total  o  parcialmente  actos  delictivos  en el exterior, y a su vez  compele  a  aceptar la jurisdicción del país extranjero, para hechos ocurridos  así sea parcialmente en nuestro territorio.   

“Postura que es simétrica con la naturaleza  mixta  del  trámite  de extradición, en el cual la Corte se limita a verificar  si  formal  y  objetivamente  los  elementos del concepto son demostrados con la  documentación  enviada,  sin  que esté habilitada para cuestionar o valorar el  contenido  de  las  pruebas  y  menos entrar a averiguar si realmente los hechos  tuvieron  realización  en  el  extranjero, asunto que corresponde definir a las  autoridades  judiciales  del  país  requirente,  en  el  proceso  que  con toda  autoridad  adelanta  en  contra  del requerido en extradición…”1.   

Ninguna  duda, por consiguiente, se advierte  para   concluir   que   la   pruebas   solicitadas  sobre  ese  punto,  resultan  impertinentes  e  inconducentes  y  por lo tanto la Corte mantendrá su criterio  consignado  en  el  auto  objeto  de  impugnación  de  no ordenar su práctica.   

          Situación   similar  ocurre  en  relación  con  la  solicitud  del  defensor  tendiente  a  controvertir la legalidad de las pruebas que soportan la  acusación  proferida  en  el  país  reclamante,  temática  que tampoco guarda  relación  con  los  aspectos  específicos  sobre  los  cuales  se  contrae  el  concepto.    

Al  respecto,  el  impugnante indica que tal  comprobación  es  indispensable  en  tanto  hace  parte  del  requisito  de  la  equivalencia  de  la decisión proferida en el extranjero, porque en el estatuto  procesal  penal  se  exige  que las decisiones se fundamenten en pruebas legal y  regularmente aportadas al proceso.   

Si  bien  es  cierto  que  de acuerdo con la  legislación  nacional las decisiones judiciales y desde luego la resolución de  acusación  deben  estar  sustentadas  en  pruebas aportadas al proceso en forma  legal,  tal exigencia no puede hacerse extensiva para corroborar el requisito de  la   equivalencia   entre  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y  la  acusación,  como  en  forma  errada  lo  plantea el impugnante, no sólo porque  dicho  aspecto  es  ajeno  al  concepto que debe emitir esta Sala sino, además,  porque  tal  situación comportaría un abierto desconocimiento de la soberanía  e  independencia  de  las  autoridades  del  país requirente que profirieron la  determinación.   

En efecto, cuando la norma hace referencia al  requisito  de  la equivalencia entre la providencia proferida en el extranjero y  la  resolución  de  acusación  prevista  en la legislación interna, impone la  verificación  de que en dicho país se haya proferido una decisión que observe  similar  naturaleza  y  efectos a los de nuestro acto acusatorio, pero tal labor  no  involucra, ni puede hacerlo por los principios de autonomía y respeto hacia  las  decisiones  dictadas  por  las  autoridades  jurisdiccionales  extranjeras,  cuestionamiento alguno en punto a su legalidad.   

Por lo mismo, resulta necesario agregar, que  en  ese proceso de comparación entre la providencia extranjera y la acusación,  tampoco  se  puede  exigir plena identidad entre las providencias, habida cuenta  de  la  diferencia  existente  entre  los  sistemas  procesales,  en  este  caso  particular  con  los  Estados Unidos, país reclamante, cuando es bien sabido la  disimilitud  entre  el  modelo  de  juzgamiento de ese país y el que rige en la  legislación nacional.       

En  consecuencia, el escenario propicio para  emprender  la  controversia sobre la legalidad de las pruebas que fundamentan la  acusación  dictada  por  las autoridades extranjeras, como lo ha manifestado en  forma   pacífica   esta   Corporación,  es  precisamente  dentro  del  proceso  originario  que  se tramita en el país reclamante y no en el trámite que aquí  se ventila.   

Se concluye de lo anterior, la impertinencia  e  inconducencia  de  las  pruebas  solicitadas por el defensor del requerido en  extradición, lo cual conduce a no reponer el auto impugnado.   

En  lo  que  toca con la petición final que  presenta   el   recurrente  con  carácter  subsidiario,  en  relación  con  la  traducción  al  español  de todos los documentos que conforman la petición de  extradición,  por  una  parte se tiene que esa solicitud resulta extemporánea,  pues  el  término  para tal efecto ya expiró, sin que hubiera sido abordado en  su  propuesta  inicial  y,  por  otro lado, tampoco se evidencia la necesidad de  ordenarla   oficiosamente,   al   comprobarse  que  la  documentación  obra  en  castellano.        

Finalmente, como en la providencia impugnada  se  dispuso  correr traslado por el término de cinco (5) días al solicitado en  extradición  FREDY ALONSO WITT RODRÍGUEZ  a  su  defensor  y  al Procurador Delegado, para que presenten sus  alegatos  previos  al  concepto de la Corte (artículo 518 del estatuto procesal  penal),  se  ordena  dar  curso  al  referido  traslado  una  vez  en firme esta  decisión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          NO  REPONER la  providencia  de  abril  15 del año en curso, por cuyo medio esta Sala negó por  improcedentes   las   pruebas   solicitadas   por  la  defensa  de  FREDY  ALONSO  WITT  RODRÍGUEZ, solicitado  en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

CORRER  el traslado  dispuesto    en    la    providencia   impugnada   una   vez   en   firme   esta  decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                       JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS            

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         MAURO SOLARTE PORTILLA   

       

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

                                                   Secretaria     

1  Radicado  20922,  auto  de  fecha  febrero  11  de  2004, M.P. Dr. Edgar Lombana  Trujillo.     

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