21818(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21818   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 109.  

Bogotá D.C., diciembre primero (1º) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  LUIS  JAVIER  TOBON RESTREPO,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Medellín  el  4  de  julio  de  2003,  mediante la cual fue condenado a la pena  principal  de  nueve (9) años de prisión como autor penalmente responsable del  concurso  de  delitos  de  secuestro  simple,  adopción  irregular, supresión,  alteración  o  suposición del estado civil, falsedad en documento privado, uso  de  documento  público falso, prevaricato por acción y concusión, providencia  que  modificó  el  fallo  dictado  el  7  de  febrero  de  2003  por el Juzgado  Veintisiete  Penal  del  Circuito  de la misma ciudad, que lo había condenado a  siete  (7)  años  y  dos  (2)  meses de prisión como responsable en calidad de  autor  del referido concurso de conductas punibles, con excepción del delito de  secuestro simple.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Los    sucesos    que   motivaron   este   diligenciamiento   fueron  adecuadamente declarados en el fallo de segundo grado así:   

“Motivada por los  serios  quebrantos  de  salud de uno de sus vástagos, Nelly del Socorro Galeano  Ortíz  decidió  buscar  una institución para internar a su hija de diecisiete  meses  de  edad  Verónica Andrea Molina Galeano, razón por la cual contactó a  una  mujer,  identificada  posteriormente  como  Luz Marina Uribe de Cano, quien  podría  ayudarle  a obtener un cupo en algún albergue. Así entonces, el 21 de  diciembre  de  1999  la  señora Galeano Ortíz, en compañía de Uribe de Cano,  visitó  la  Oficina  de  Apoyo Social a la Comunidad en las instalaciones de la  Fiscalía  General  de  la Nación, donde luego de entrevistarse con el Defensor  de  Familia  Luis  Javier  Tobón Restrepo, entregó a la infante a un individuo  llamado  Fabio Gómez, persona que supuestamente la conduciría a una fundación  que  le  garantizaría  los  cuidados  necesarios.  Algunos  días  después, la  familia  de  Verónica  Andrea Molina, al no obtener noticias concretas sobre su  paradero,  decidió  poner  en  conocimiento  de  las  autoridades  lo ocurrido,  lográndose  establecer que la menor permaneció hasta el 27 de enero de 2000 en  un  programa  dirigido a niños desprotegidos denominado Casita Fray Luis, fecha  en  la  que  viajó  a  España,  para ser acogida por una pareja natural de ese  país”.   

Con fundamento en la documentación remitida  por  el  Instituto  Colombiano  de Bienestar Familiar, la Fiscalía Seccional de  Medellín  dispuso  la  correspondiente  investigación previa el 5 e octubre de  2000  y  posteriormente declaró abierta la instrucción el 16 de abril de 2001,  en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria a LUIS  JAVIER  TOBON RESTREPO, GLORIA  PATRICIA  ARENAS  MONTOYA,  LUZ  MARINA URIBE DE CANO y  JORGE  LUIS  RAMIREZ  GARCIA,  resolviéndoles  su  situación  jurídica el 11 de mayo siguiente con medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva, como posibles autores del concurso de  delitos  de  concierto  para  delinquir,  secuestro simple, falsedad material de  particular   en   documento   público   agravada,  falsedad  por  destrucción,  supresión  y  ocultamiento de documento público y promoción o realización de  adopción ilegal o sin licencia agravada.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el 26 de octubre de 2001 con resolución de acusación en contra del  procesado   LUIS  JAVIER  TOBON  RESTREPO  como  presunto  autor  del  concurso  de  delitos  de promoción o  realización  de  adopción  ilegal  o  sin  licencia, prevaricato por omisión,  concusión  y  falsedad  material  de  empleado  oficial  en documento público,  falsedad  ideológica  en  documento  público  y falsedad en documento privado;  oportunidad  en  que  se  dispuso  la  preclusión  de la investigación por los  ilícitos  de  concierto  para delinquir, secuestro simple, falsedad material de  particular  en  documento  público,  falsedad  por  destrucción,  supresión u  ocultamiento  y  simulación  de  investidura  o  cargo.  También se ordenó la  sustitución de la detención preventiva por domiciliaria.   

A  su  vez,  fueron  acusados  JORGE  LUIS  RAMIREZ  GARCIA y GLORIA   PATRICIA   ARENAS   MONTOYA  como  presuntos  autores  del  concurso  de  delitos  de  promoción o realización de  adopción  ilegal  o  sin  licencia,  falsedad  material  de empleado oficial en  documento  público,  falsedad  ideológica  en documento público y falsedad en  documento  privado y se precluyó la investigación que en su contra cursaba por  los  punibles  de  concierto para delinquir, secuestro simple, falsedad material  de  particular  en  documento  público, falsedad por destrucción, supresión u  ocultamiento  y  simulación  de  investidura  o  cargo,  y  les fue otorgada la  detención domiciliaria.   

En  la  misma  providencia  se  ordenó  la  preclusión  de la investigación adelantada contra LUZ  MARINA  URIBE  DE CANO por los delitos que motivaron la  medida asegurativa.   

Impugnada  la  acusación  por el Ministerio  Público,   la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  decisión  mediante  resolución  del  1º  de  febrero  de  2002  confirmar  la  proferida  en  contra  de  los  procesados  LUIS JAVIER  TOBON  RESTREPO,  LUIS  RAMIREZ  GARCIA y GLORIA  PATRICIA  ARENAS MONTOYA, pero como  presuntos  coautores  del  concurso  de  delitos  de  secuestro simple agravado,  falsedad  en documento privado, supresión, alteración o suposición del estado  civil,  adopción  irregular  y  uso de documento público falso. Por los mismos  delitos,  en  calidad  de coautora, acusó a LUZ MARINA  URIBE DE CANO.   

También    acusó    a    TOBON  RESTREPO como probable autor de los  delitos  de  prevaricato  por  acción, concusión y abuso de función pública;  revocó  la  detención  domiciliaria  concedida  a  los sindicados y ordenó su  captura para hacer efectiva la detención preventiva.   

          La  fase  del  juicio  correspondió  adelantarla al Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito Especializado de Medellín, despacho que en cumplimiento de  lo  dispuesto  en fallo de tutela proferido por el Tribunal Superior de la misma  ciudad   el   20  de  marzo  de  2002,  ordenó  la  libertad  incondicional  de  LUZ  MARINA  URIBE  DE CANO y  posteriormente  remitió  la  actuación  por competencia a los Juzgados Penales  del  Circuito  de  aquella  localidad,  correspondiendo  al  Veintiséis  de  la  referida  especialidad,  cuyo titular se declaró impedido por haber previamente  expresado  su  opinión  sobre  el asunto, y dado que el funcionario del Juzgado  que  le  seguía en turno no aceptó el impedimento, el Tribunal de Medellín se  pronunció  al  respecto  declarando  fundada  la  causal impeditiva y ordenando  remitir  la  actuación al Juzgado Veintisiete Penal del Circuito de la referida  ciudad.   

El  último  de  los  mencionados  despachos  judiciales  profirió  fallo  el  7  de febrero de 2003, por cuyo medio condenó  a    LUIS   JAVIER   TOBON   RESTREPO   a  la  pena principal de siete (7) años y dos (2) meses de prisión  y  multa  de  cincuenta  y dos (52) salarios mínimos legales mensuales, y a las  accesorias  de   interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción privativa de libertad y pérdida del empleo, como  autores  penalmente  responsable del concurso de delitos de adopción irregular,  falsedad  en documento privado, supresión, alteración o suposición del estado  civil,  uso de documento público falso, prevaricato por acción y concusión, a  la  vez  que  lo  absolvió  por  el  delito  de  secuestro simple y abuso de la  función   pública,  negándole  el  subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional.   

En la misma decisión condenó a JORGE  LUIS  RAMIREZ  GARCIA y GLORIA  PATRICIA  ARENAS  MONTOYA a la pena  principal  de  treinta  (30) meses de prisión y a la accesoria de interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso, como cómplices del  delito  de  adopción  irregular  y los absolvió por los demás comportamientos  objeto  de  acusación,  otorgándoles  el  subrogado  penal  de  la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

          Impugnada  la  sentencia por el Ministerio Público y el defensor de  LUIS  JAVIER  TOBON RESTREPO,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  la  confirmó con modificaciones mediante  fallo  del  4  de julio de 2003, en el sentido de condenarlo a la pena principal  de  nueve (9) años de prisión como autor penalmente responsable del mencionado  concurso  de  delitos, pero agregando el de secuestro simple, y condenando a los  otros  procesados  como  coautores  del concurso de delitos de secuestro simple,  adopción  irregular,  falsedad  en documento privado, supresión, alteración o  suposición  del  estado  civil  y  uso  de  documento  público falso a la pena  principal  de  siete  (7)  años  y  dos (2) meses de prisión, a la vez que les  revocó el subrogado penal otorgado en primera instancia.   

          Contra  la  sentencia  de  segundo  grado  el defensor del procesado  LUIS  JAVIER  TOBON  RESTREPO  interpuso recurso extraordinario de casación.    

LA DEMANDA  

El  defensor  formula  tres cargos contra la  sentencia, los cuales postula y desarrolla así:   

          1.        Primer  cargo:  Violación  indirecta del artículo 269 del derogado  estatuto penal por falso juicio de identidad.   

          Al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo segundo, el  actor  afirma que se violó de manera indirecta el artículo 269 del Decreto 100  de  1980  subrogado  por  el  artículo 2º de la Ley 40 de 1993 por incurrir el  Tribunal  en  un  falso  juicio  de  identidad  al  tergiversar  las  pruebas  e  “inferir  de  ellas  el  propósito  de  secuestrar,  conclusión    que    no    se   ajusta   a   lo   que   enseña   el   material  probatorio”.   

          Para  demostrarlo  expone  que  si bien en la providencia atacada se  afirma  que  de la prueba recaudada se colige que su defendido orquestó todo el  procedimiento    para    dar    en    adopción    a   la   menor   Verónica   Andrea,   considera   que  el  procesado   LUIS  JAVIER  TOBON  RESTREPO   siempre   estuvo  convencido  de  que  las  menores  Sara      Soto      y     Verónica    Andrea   eran   dos   niñas  totalmente  diferentes  y  por  ello  pretendió  proteger  a  la primera con un  permiso provisional para colaborar con la búsqueda de la segunda.   

          Indica  que  si  bien  el  Tribunal asumió que entre los procesados  mediaba  una estrecha amistad, lo cierto es que de los testimonios recepcionados  puede   concluirse  que  el  trato  entre  estos  provenía  exclusivamente  del  ejercicio  de su asistido como defensor de familia, resultando falso que hubiera  ayudado    a   GLORIA   PATRICIA   ARENAS  para  que  ingresara  a  laborar  a  la  Casita Fray Luis, pues se  demostró   que  su  vínculo  laboral  provino  de  un  favor  de  Elba  Zapata  a la progenitora de aquella;  además,     que     las     visitas    de    GLORIA  PATRICIA   y   JORGE  LUIS  RAMIREZ  a la Fiscalía “se  dio  por  cuenta  del Dr. Juan Luis Jaramillo, que no por mi poderdante, como lo  quieren  hacer  ver”, y que las visitas de estos a la  Oficina  de  Apoyo  Social  de  la  Fiscalía  no tenía como fin consultar a su  procurado  sino  que  hacían  parte  de  un  programa implementado allí por la  doctora          Luz         Elena.   

          Entonces  puntualiza  que “afirmar que la  relación  antecedente que tenía el Dr. Tobón con los cosindicados es un hecho  indicador  para  concluir  la  comisión  del  punible  de secuestro y adopción  irregular  constituye  un  equívoco  pues  tales  relaciones  no  implican  una  conclusión de esta naturaleza”.   

          También  dice  que  el  Tribunal afirmó que la menor concurrió en  compañía  de  LUZ  MARINA  URIBE DE CANO  a las instalaciones de la Oficina de Apoyo Social de la Fiscalía,  que  se  entrevistó  con  el  doctor TOBON   y   posteriormente  intervino  vehemente  para  que  Nelly  entregara  a  la niña; frente a lo  cual  considera  que se tergiversó la prueba, pues lo cierto es que la madre de  la  infante  la  entregó en las instalaciones de la Fiscalía y “ello  no  permite  inferir la supuesta participación del Dr. Tobón  en  tal  entrega”,  en  cuanto  la progenitora de la  niña   buscó   a   LUZ   MARINA   URIBE  a  través  de  su  cuñada  para  que  le ayudara a internar a la  menor.   

          Aduce   que   la   única   prueba   que   podría   comprometer  la  responsabilidad  de  su  procurado  es  la declaración de la madre de la niña,  quien   dice   que   LUIS   JAVIER  TOBON    y    LUZ   MARINA   URIBE  hablaron  y  que luego esta le dijo que entregara la niña a aquel  que  era  quien  tenía  el  internado;  afirmación  desmentida  por  la  misma  LUZ MARINA, y que incluso, si  fuera cierta, no apunta a responsabilizar a su asistido.   

Indica el recurrente que el Tribunal no tuvo  en  cuenta que a las instalaciones de la Oficina de Apoyo Social de la Fiscalía  ingresan  diariamente cerca de 150 personas, lo cual, dado el espacio con que se  cuenta, impide un control directo de quienes concurren.   

Igualmente  destaca  que  su  representado  realizó  todas  las  gestiones necesarias para encontrar a la niña, tales como  solicitar   a   los  padres  de  esta  una  fotografía  que  fue  publicada  en  Teleantioquia,   recomendarles  que  exhibieran  la  foto  en  diversos  lugares  públicos,  que  concurrieran  a  la  Oficina  de  Desaparecidos  a presentar la  correspondiente  denuncia,  recibió declaración a los padres y a la tía de la  infante,   e  inclusive,  concurrió  como  testigo  dentro  del  proceso  penal  adelantado  por  tales  sucesos, todo lo cual permite concluir que si orientó a  los  padres  de  la  niña  para  que  la buscaran, ello descarta que la hubiera  secuestrado.   

          Acerca  de que una vez entregada la niña, su progenitora no volvió  a  tener  razón  del lugar o teléfono donde permanecía, asevera el recurrente  que  por  ello no puede responsabilizarse a LUIS JAVIER  TOBON  RESTREPO,  dado  que  él  no  sabía dónde se  encontraba  la menor, ni fue requerido sobre el particular por los familiares de  esta.   

          Adicionalmente   refiere   que   el   encuentro  entre  TOBON  y los familiares de la niña en las  instalaciones  de  la  Fiscalía  no  acredita el delito de secuestro, más aún  cuando  estos relatan que hablaron amigablemente, proceder ajeno a las comisión  de    tal    punible,    de    donde   “se   colige  indefectiblemente  que  el  supuesto  ocultamiento  tampoco existía”.   

          Como   el   Tribunal   deduce   la   responsabilidad  del  procesado  TOBON  RESTREPO del hecho de  que  la  menor  fue internada en la Casita Fray Luis, el casacionista afirma que  su  asistido  no  dispuso  tal  remisión,  en cuanto no sabía ni consintió su  traslado   a  tal  sitio,  además  de  que  siempre  asumió  que  Verónica   Andrea   Molina   Galeano   y  Sara Soto Restrepo no eran la  misma  persona  sino  dos  niñas diferentes, dado que sólo fue con ocasión de  este trámite que se descubrió que se trataba de una sola infante.   

          También  destaca  que  la  Casita Fray Luis fue creada por el grupo  amigoniano  un  año antes de que su representado tuviera el primer contacto con  tal  institución,  que los menores eran remitidos allí por sus familiares, que  PATRICIA  ingresó a laborar  allí    por    solicitud    de    la    madre    de    esta    a   Elba              Zapata,       que       JORGE también ingresó por ser compañero  permanente  de PATRICIA, y que  quien   les   pagaba   su   sueldo  era  el  grupo  amigoniano  del  Colegio  la  Inmaculada.   

Acerca  de  que  el  procesado  TOBON  ordenó  el  registro  civil  de la  niña  Sara Soto Restrepo con  base  en  una  partida  de  bautismo falsa, el defensor expone que aquel siempre  creyó  que  la  referida  niña  había sido abandonada por la madre seis meses  antes;  al  enterarse  que la menor carecía de registro procedió a registrarla  aduciendo  una  partida de bautismo que le fue entregada, pero sin saber que era  falsa,  pues  se  basó en el principio de la buena fe y por ello suscribió los  respectivos documentos.   

Como   en   el   fallo   se  dijo  que  la  responsabilidad      del      sindicado      TOBON  RESTREPO  se  veía  comprometida  en la comisión del  delito  de secuestro al expedir la resolución de salida del país de la infante  Sara  Soto, replica el censor  que  tal hecho indicador es equívoco, pues riñe con la lógica del derecho que  a  sabiendas  de que los padre de Verónica  y  las  autoridades la buscaban, dispusiera su salida provisional,  todo  lo  cual  confirma  que  no  sabía que Verónica  Andrea  y  Sara eran la misma persona.   

Similares  observaciones  ofrece en punto de  que   su  asistido  autorizó  a  Jorge  Luis  García  Jaramillo  para  que  tramitara  la  expedición  del  pasaporte    a   la   menor   Sara   Soto,   pues,   reitera,  aquel  desconocía  que  esta  en  verdad  era  Verónica    Andrea    Molina    Galeano.   

          Entonces,  el  actor  considera violados indirectamente por error de  hecho  los  artículos  1º  del  estatuto  procesal  penal  que  se  refiere al  principio   de  dignidad  humana  pues  las  autoridades  deben  “velar  por  la  aplicación  de  principios  como  el  de tipicidad,  culpabilidad,  entre  otros,  y  que  el  desconocimiento  de  dicha aplicación  implica    la    trasgresión    (sic)   del  principio  de  la  dignidad humana”;  3º  del  Código  Penal  pues la pena impuesta es desproporcionada, dado que la  conducta  investigada  no  se adecua al tipo penal de secuestro sino únicamente  al  de  adopción  irregular;  4º  del estatuto penal, en cuanto al imponer una  pena  superior  se  han  transgredido los principios que rigen la función de la  pena.   

          También   estima   violados   los  artículos  sexto  del  estatuto  sustancial   y   del   adjetivo  que  se  ocupan  del  principio  de  legalidad,  “pues  al  imponer  una  pena  con  violación  del  principio  de  culpabilidad  y  tipicidad  se  están  desconociendo  las formas  propias del juicio penal”.   

          Considera  quebrantado de manera directa el artículo 22 del Código  Penal  por  aplicación  indebida,  pues  “el señor  Tobón  Restrepo  fue  condenado  por  una  conducta que no conoció ni quiso su  realización”.   

          Con  base en lo anterior, el demandante solicita a la Corte casar el  fallo  atacado y en su lugar absolver a su asistido por los delitos de secuestro  simple y adopción irregular.   

          2.        Segundo   cargo   (subsidiario):  Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial por error de hecho por falso raciocinio.   

          Bajo  la  égida  de la causal primera de casación, cuerpo segundo,  el  defensor expone que el Tribunal erró en la apreciación de las pruebas pues  “en  el  peor  de  los  casos  (…)la  figura  del  secuestro  simple  no  se  configuró en este evento”  como   lo  planteó  la  Fiscalía  en  la  audiencia  pública  y  a  quo  en  el  fallo  de  primer grado, y  entonces  procede  a  transcribir  extensos  apartes  sobre  el particular, para  concluir  que  “de  la  simple  confrontación de la  (sic)  pruebas referidas por  los  directores  del  proceso,  y  la (sic)  demás  que  militan en la foliatura, se colige que el H. Tribunal  Superior  de  Medellín,  Sala  Penal,  no  solo  dio por sentado sin estarlo el  propósito  de  secuestrar  sino  que  no  dio  por demostrado estándolo que la  intención  de mi poderdante al expedir la resolución de salida provisional del  país era proteger a la menor”.   

          Agrega  que  las  incidencias  del  yerro en el fallo son obvias, en  cuanto  determinó  que  la  pena  se dosificara en nueve (9) años de prisión,  dado  que si hubiera sido condenado por el delito de adopción irregular habría  tenido  derecho  a  la  prisión  domiciliaria,  y  por  tanto considera violado  indirectamente  el  artículo  38  del  Código  Penal  que  regula  el referido  instituto sustitutivo de la pena de prisión.   

También  estima violado de manera indirecta  el  artículo  22  del  estatuto  penal  sustancial  que  se  ocupa del dolo, en  atención  a  que  el  Tribunal  no  tuvo en cuenta los elementos subjetivos que  rodearon la comisión de los comportamientos investigados.   

Afirma  que  se  violó el artículo 168 del  mismo  ordenamiento,  pues  los  sucesos no se adecuaban al delito de secuestro,  sino   al   punible   establecido   en   el   artículo   267  del  Código  del  Menor.   

          De  igual  forma  señala  que  se  violaron  los artículos 1º del  estatuto  penal  y  1º  del  Código  de  Procedimiento  Penal que consagran el  principio  de  dignidad  humana; el 3º del Código Penal dada la desproporción  en  la  pena  impuesta;  el  4º  del  mismo ordenamiento al ser transgredida la  función  de  la  pena,  y  los  artículos  6º  de uno y otro ordenamiento que  establecen  el  principio  de  legalidad,  “pues  al  imponer  una  pena  con  violación del principio de culpabilidad y tipicidad se  están   desconociendo   las   formas   propias   del  juicio  penal”.   

Finalmente  aduce que se violó el artículo  22  del  estatuto  punitivo,  en  cuanto  su  representado fue condenado por una  conducta que no conoció ni quiso su realización.   

A partir de lo anterior, solicita a la Corte  casar  el  fallo atacado y absolver al incriminado LUIS  JAVIER  TOBON  RESTREPO  por  el  delito  de secuestro  simple.   

3.            Tercer  cargo:  Violación  directa  del  artículo  29  de  la  Carta  Política  por  incongruencia  entre  acusación y  fallo.   

Para  demostrar  la  censura  postulada,  el  demandante  afirma  que  su  asistido  fue  acusado como autor de los delitos de  secuestro   simple   agravado,   falsedad   en  documento  privado,  supresión,  alteración  o  suposición  del  estado  civil,  adopción  irregular,  uso  de  documento  público  falso,  prevaricato  por  acción,  concusión  y  abuso de  función pública.   

Y  que  fue  condenado por secuestro simple,  adopción  irregular,  supresión,  alteración  o suposición del estado civil,  falsedad  en  documento  privado,  uso de documento público falso, concusión y  prevaricato  por  acción,  además  de la configuración de la circunstancia de  agravación  específica  del  numeral  2º  del  artículo  267 del Código del  Menor.   

Entonces, concluye que en el fallo se agravó  la  situación  del  procesado  y  en  virtud  de ello se incrementó la pena en  treinta  y  cuatro  (34)  meses,  en  especial, en razón de la circunstancia de  agravación  punitiva  que  sólo fue incluida en la sentencia de segundo grado,  con  lo  cual se violó directamente el “artículo 29  de  la  Carta  Política,  en  el  entendido  de  que uno de los componentes del  principio  fundamental  del DEBIDO PROCESO es la GARANTIA DE DEFENSA”.   

          A  partir  de  lo  anterior,  solicita  la casación de la sentencia  impugnada  y la absolución de su representado por el delito de secuestro simple  y adopción irregular.   

ALEGATOS DEL NO RECURRENTE  

          Dentro  del  traslado  establecido  en el artículo 211 del estatuto  procesal  penal,  el  defensor  de los procesados JORGE  LUIS  RAMIREZ  GARCIA y GLORIA  PATRICIA  ARENAS  se  pronunció  sobre  la demanda de  casación  interpuesta  por  el defensor de LUIS JAVIER  TOBON      RESTREPO,     en     los     siguientes  términos:   

          Comienza  por  expresar  que se identifica con las apreciaciones del  impugnante,  pues,  en  efecto,  el  Tribunal  apreció  las  pruebas  de manera  subjetiva,  al  punto  que sus asistidos fueron condenados como coautores de los  delitos     imputados     al     sindicado     TOBON  RESTREPO,  cuando  en  primera  instancia habían sido  condenados  solamente  por  el  delito  de  adopción irregular en condición de  cómplices,  lo cual condujo a la privación de su libertad y a la imposibilidad  de acceder a subrogados o sustitutivos de la sanción.   

De conformidad con lo anterior estima que el  fallo  es  violatorio  de  principios  como  el de dignidad humana, fines de las  sanciones,  funciones  de  la pena y debido proceso, razón por la cual debe ser  casada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.        Respecto  del  primer  cargo: Violación indirecta del artículo 269  del estatuto penal derogado por falso juicio de identidad.   

Como  el  defensor  postula  el reproche por  error  de  hecho  por falso juicio de identidad, oportuno se ofrece precisar que  tal  especie  de yerro tiene lugar cuando el juzgador se equivoca al apreciar la  prueba,  dado  que, obrando en el proceso, al valorarla distorsiona su contenido  cercenándola,  adicionándola o tergiversándola, caso en el cual está llamado  a  señalar  mediante el cotejo objetivo de lo dicho en el medio probatorio y lo  asumido  en  el  fallo,  qué  aparte  fue  omitido o añadido a la prueba, qué  efectos  se  produjeron  a  partir  de  ello,  y lo más importante, cuál es la  trascendencia  del  yerro  en  la declaración de justicia contenida en la parte  resolutiva  de  la sentencia atacada, tópico que no puede ser demostrado con la  exposición   subjetiva  del  criterio  del  impugnante  acerca  del  valor  que  corresponde  al  medio  de prueba que estima tergiversado, pues menester resulta  que  materialmente  acredite  que el error condujo a la falta de aplicación o a  la  aplicación  indebida  de  la  ley  sustancial  en  el  fallo,  esto es, que  corregido  el  yerro,  la prueba debidamente valorada en conjunto con las demás  modifica sustancialmente el sentido de la decisión reprochada.   

En  el asunto objeto de estudio encuentra la  Sala  que  el  defensor  del  procesado no emprendió tal actividad, pues por el  contrario,  como si se tratara de un alegato de instancia, dirigió su actividad  a   cotejar  su  particular  valoración  de  las  pruebas  recaudadas,  con  la  apreciación  otorgada  por  los  falladores,  sin  identificar  yerros  de  los  funcionarios  judiciales  en  la  sentencia  impugnada  y  desconociendo la dual  presunción de acierto y legalidad de la sentencia impugnada.   

          Además,  arribó  a  conclusiones  indemostradas, tales como que el  procesado   LUIS  JAVIER  TOBON  RESTREPO   siempre   estuvo  convencido  de  que  las  menores  Sara      Soto      y     Verónica    Andrea   eran   dos   niñas  totalmente  diferentes  y  por  ello  pretendió  proteger  a  la primera con un  permiso  provisional  para colaborar con la búsqueda de la segunda; que si este  colaboró  con  los  padres en la búsqueda de la menor, entonces no cometió el  delito  de  secuestro;  que  si  los  familiares  de la infante se entrevistaron  cordialmente  con  el  procesado, no tuvo lugar el plagio de la niña; que riñe  con  la  lógica  del  derecho  que a sabiendas de que los padre de Verónica  y  las autoridades la buscaban,  dispusiera  su  salida  provisional;  o  que  el procesado fue condenado por una  conducta que no conoció ni quiso su realización.   

En  suma, es evidente que el casacionista se  desentiende  por  completo de las reglas que rigen la acreditación y desarrollo  de  la  especie  de  yerro  que  postuló y además, al expresar que el Tribunal  infirió  de  las  pruebas  el propósito de secuestrar, ingresa en el discurrir  propio  del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  al  cual corresponde una  argumentación   y   demostración   sustancialmente   diversa,  como  que  debe  identificar   el   postulado  lógico,  la  ley  científica  o  la  máxima  de  experiencia  cuyo  contenido fue desconocido en el fallo, señalando a la par su  correcta  apreciación,  con  injerencia  en el sentido de la sentencia atacada,  proceder que tampoco asumió.   

No hay duda que las anteriores incorrecciones  técnicas  le  impiden  señalar  si  el  yerro  se  derivó de la suposición u  omisión  de  las  pruebas,  del  cercenamiento  o  adición  de  estas, o de la  equivocada  valoración  de las mismas, circunstancia que deja sin comprobación  la  configuración  del  error,  y  obviamente,  no  le  permiten  acreditar  su  trascendencia  en  el  fallo,  omisión que unida a la confusión argumentativa,  deja sin demostración la censura.   

Ahora, si de conformidad con el principio de  claridad  y  precisión que rige la presentación y fundamentación del cargo en  este  trámite, corresponde al actor dentro de la violación indirecta de la ley  sustancial,  identificar  la  especie  de  yerro  que reprocha y conforme a ello  desarrollar  la  censura,  no se aviene al referido principio que respecto de la  misma  prueba  y  en  el  mismo  reproche,  o  en otro postulado sin señalar su  prioridad,  se  confunda la argumentación y acreditación propias de errores de  distinta  especie,  como  ha  ocurrido  en  este  asunto, con el falso juicio de  identidad y el falso raciocinio.   

         Adicional    a    lo   anterior   se   tiene   que,   curioso  por decir lo menos resulta que el casacionista afirme que la  sanción  impuesta  viola el principio de proporcionalidad de la pena, así como  las  funciones  de  esta,  sin  percatarse  que  su  denuncia  está orientada a  deplorar  la  condena por los delitos de secuestro simple y adopción irregular,  y  no  a  la  indebida  tasación  punitiva.  Además,  resulta  obvio que si se  marginaran  los  referidos  comportamientos  delictivos,  la  pena  tendría que  adecuarse  en  razón  de  tal  supresión, y no en virtud de los principios que  invoca como lesionados.   

         Como  el  demandante  afirma  que  se  violaron  indirectamente los  artículos  sexto  del  estatuto  sustancial  y  del  adjetivo que se ocupan del  principio  de  legalidad,  “pues al imponer una pena  con   violación   del   principio   de   culpabilidad  y  tipicidad  se  están  desconociendo  las formas propias del juicio penal”,  sin  dificultad  se  advierte  su profunda confusión,  dado  que  en  virtud del principio de autonomía de los cargos no es procedente  que  en  un  mismo reproche y con la misma fundamentación el recurrente invoque  de  manera sincrónica la violación indirecta de la ley sustancial y la lesión  del  debido  proceso,  pues  la  causal primera cuerpo segundo de casación y la  tercera,  corresponden  a supuestos diversos e independientes, con demostración  y argumentación sustancialmente diversa.   

          En  atención  a  que  finalmente  el  actor expone que se violó de  manera  directa  el artículo 22 del Código Penal por aplicación indebida, una  vez  más  se  advierte la incoherencia de su planteamiento, pues de conformidad  con  el  referido  principio de autonomía de los reproches no es procedente que  en  un  mismo  cargo  y  con  la  misma fundamentación el recurrente invoque de  manera   simultánea   la   violación   directa   e   indirecta   de   la   ley  sustancial.   

          Suficiente  resulta  lo  expuesto  en  precedencia  para disponer la  inadmisión del cargo.   

          2.        Con  relación  al segundo cargo (subsidiario): Violación indirecta  de la ley sustancial por error de hecho por falso raciocinio.   

Habida  cuenta  que el demandante postula el  error   de   hecho   por  falso  raciocinio,  es  pertinente  señalar  que  por  configurarse  tal  yerro  cuando  los falladores al valorar la prueba extraen de  ella  conclusiones  que  violan  las  reglas  de  la  sana  crítica, compete al  casacionista  establecer  qué  dice  concretamente el medio probatorio, qué se  infirió  de  él  en  la  sentencia  atacada,  cuál  fue el mérito persuasivo  otorgado,  determinar  el  postulado lógico, la ley científica o la máxima de  experiencia  cuyo  contenido  fue  desconocido  en  el  fallo, debiendo a la par  indicar  su  consideración correcta, identificar la norma de derecho sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida  o indebidamente aplicada, y finalmente,  demostrar  la  trascendencia del error expresando con claridad cuál debe ser la  adecuada  apreciación  de  aquella  prueba,  con la indeclinable obligación de  acreditar  que  la  enmienda  del  yerro  daría  lugar a un fallo esencialmente  diverso y favorable a los intereses de su representado.   

No  obstante, pronto se advierte que ninguna  de  tales exigencias satisfizo el impugnante, en cuanto una vez más dirigió su  esfuerzo  a plantear su propia percepción de las pruebas, apoyándose para ello  en  apartes de los planteamientos de la Fiscalía en la audiencia pública y del  fallo  de  primer  grado,  pero  sin  acreditar  que  el  Tribunal  incurrió en  error.   

En efecto, de una parte resulta insuficiente  controvertir  una  sentencia  de  segunda  instancia  con los planteamientos del  fallo  de  primer  grado,  como  que  precisamente  aquella fue proferida por el  superior  jerárquico  de  quien adoptó este último, y de otra, porque en sede  de  casación  no basta oponer a la providencia reprochada los planteamientos de  otras  decisiones  o  del  impugnante,  pues  como  tantas  veces ha sido dicho,  resulta  imprescindible  identificar  y  acreditar  yerros  trascendentes de los  falladores  en  punto  de  alguna  o algunas de las varias especies de error que  pueden  presentarse,  o  bien,  demostrar  la  violación  de  la estructura del  trámite  o  de  las  garantías  debidas a los intervinientes, labor que no fue  emprendida por el defensor.   

          Adicionalmente  se  observa  que  de  manera inconsistente el censor  pretende  acreditar  la  violación  del  artículo 38 del estatuto penal que se  ocupa  de  la  prisión  domiciliaria,  especulando acerca de que su asistido no  debió  ser  condenado  por el delito de secuestro simple y que en caso de haber  sido  ello  así  tendría  derecho  a  la  referida  pena  sustitutiva de la de  prisión,  circunstancia  que nuevamente denota su desconocimiento acerca de las  directrices  de  este  recurso extraordinario, en cuanto olvida con facilidad la  dirección  de  su  ataque,  el  cual  no  estaba  circunscrito  a  la  prisión  domiciliaria,  sino  a  la  absolución  por  el  mencionado  ilícito contra la  libertad individual.   

          Asunto   diverso  ocurriría  si  el  demandante  considera  que  se  satisfacen  las  exigencias  objetivas  y  subjetivas para acceder a la prisión  domiciliaria  y  que  pese a ello hubiera sido denegada en el fallo, como que en  tal  situación  sí  resultaría  oportuno  invocar  la  violación  del citado  precepto  sustancial por vía directa o indirecta y correspondería emprender la  demostración pertinente.   

          Dado   que   una   vez   más  estima  violados  los  principios  de  proporcionalidad   de   la   pena   y  funciones  de  la  sanción,  basten  las  consideraciones  que sobre el particular se expusieron respecto del primer cargo  presentado.   

Igualmente  se  observa que una vez más, en  violación  del principio de autonomía de los cargos confunde la postulación y  demostración  de  la causal primera, cuerpo segundo de casación, con la causal  tercera,  esto  es,  la  violación  indirecta  de la ley sustancial y el debido  proceso,   que  como  ya  se  dijo,  corresponden  a  presupuestos,  ámbitos  y  demostraciones diversas.   

          Así  las  cosas,  no  hay  duda  que  también  este cargo debe ser  inadmitido.   

3.            Tercer  cargo:  Violación  directa  del  artículo  29  de  la  Carta  Política  por  incongruencia  entre  acusación y  fallo.   

Tiene dicho la Sala que la violación directa  de  la  ley  sustancial  se refiere exclusivamente al yerro en el que incurre el  juez  al  aplicar la normatividad llamada a regular un caso concreto, delimitado  por  los  hechos  materia  de  juzgamiento  y  se  manifiesta  a través de tres  modalidades.  La  primera  se  configura  cuando  no  se  aplica  la  norma  que  corresponde  porque  el  juez  yerra  acerca  de su existencia, es la denominada  falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente.  En la segunda, el sentenciador  efectúa  una  falsa  adecuación  de  los  hechos  probados a los supuestos que  contempla  la  disposición  y  por  ello incurre en aplicación indebida. En la  última,  los  procesos  de  selección  y  adecuación al caso en cuestión son  correctos  pero al interpretar el precepto el juez le atribuye un sentido que no  tiene  o  le  asigna  efectos  distintos  o  contrarios a su contenido que es la  violación     consistente     en     interpretar     erróneamente    la    ley  sustancial.   

Así,  cualquiera  que  sea  la modalidad de  violación   directa   de   la   ley,   el   yerro   de   los  juzgadores  recae  indefectiblemente  en  forma  inmediata  sobre  la  normatividad,  todo  lo cual  implica  un  cuestionamiento  en un punto de derecho, sea porque se deja de lado  el  precepto  regulador de la situación concreta demostrada, porque el hecho se  adecua  a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos, o  porque  se  desborda la intelección propia de la disposición aplicable al caso  concreto;  aspecto que exige como punto de partida, la aceptación incondicional  de  una realidad fáctica ya definida e inmodificable dentro del proceso, lo que  impone  la  sujeción  del  demandante a la realidad probatoria declarada en las  instancias.   

Si  lo  que  no  se  comparte  es el resulto  fáctico  logrado por los jueces, tales desavenencias recaen sobre las pruebas y  el  ataque  deja  de  ser  directo  para  convertirse  en indirecto, dado que la  infracción  a la ley sustancial se lleva a cabo de manera mediata, a través de  la  apreciación probatoria, según la índole de los errores que en esa materia  pueden llegar a incurrir los sentenciadores.   

En el asunto objeto de estudio se observa que  las  falencias  técnicas  del  reproche comienzan en el señalamiento mismo del  precepto  sustancial  que se estima vulnerado directamente, pues para la lesión  del  artículo  29  de  la Carta Política el legislador ha dispuesto una causal  específica  en  sede  de casación que es la tercera, y por tanto, no se aviene  con  la técnica casacional que respecto de dicha norma se postule su violación  directa.   

          Pero  aún  más,  si  bien es cierto que la Sala ha aceptado que la  incongruencia  entre  la  acusación  y el fallo puede conducir a una violación  del  derecho  defensa  del  procesado  quien  puede  verse  sorprendido  por una  decisión  que  no  se  ocupa  de  la  imputación a partir de la cual trazó su  estrategia  defensiva,  sino  que  se  fundamenta en otra respecto de la cual no  ejerció  sus  derechos y que lo perjudica, lo cierto es que para tal situación  de  inconsonancia  el  legislador estableció la causal segunda de casación, la  cual  tampoco  fue invocada por el censor, circunstancia adicional para advertir  las incorrecciones técnicas de este reproche.   

También  es  necesario  destacar  que  el  recurrente  no  atina  a  precisar a la Sala en qué consistió la incongruencia  que  denuncia,  y  tampoco  se  ocupa  de  identificar  en concreto el daño que  sufrió  su  asistido,  como  que  no fue condenado por el delito de abuso de la  función  pública,  y  tampoco precisa concretamente de qué manera se reflejó  la  circunstancia  de  agravación  punitiva  establecida  en el numeral 2º del  artículo  267  del  Código del Menor en la dosificación de la pena impuesta a  su  procurado,  omisiones  que  tornan  inane  el  reproche  en la medida que no  denotan trascendencia.   

Como además de señalar impropiamente que se  violó  directamente  el artículo 29 de la Carta Política, el recurrente aduce  que  se  violó el debido proceso y el derecho de defensa, es necesario precisar  que  un  tal  planteamiento  incurre nuevamente en falencias técnicas, dado que  olvida  que  se  trata de vulneraciones que afectan dos ámbitos suficientemente  delimitados  y  delimitables.  Es así como el primero, esto es, la vulneración  del  debido  proceso,  constituye  un vicio de estructura (falta de competencia,  pretermisión  de las formas propias del juicio, etc.), en tanto que el segundo,  el  quebranto  del  derecho  a  la  defensa,  comporta  un  vicio  de garantía,  características  distintivas  que  imposibilitan  su  invocación conjunta, con  fundamento  en  los  mismos  supuestos  de  hecho  procesales y con apoyo en las  mismas razones críticas.   

          Es  evidente  que             el   defensor   olvida  que  este  trámite  es  extraordinario,  y que, por tanto, no son de recibo las argumentaciones libres y  espontáneas  de los demandantes, en tanto que es preciso que la formulación se  someta  a  las  reglas  taxativamente  señaladas por el legislador, en punto de  denunciar  errores  trascendentes  de  los  funcionarios judiciales que pudieron  haber  afectado  garantías  de  los  sujetos  procesales,  vulnerando directa o  indirectamente  normas  sustanciales, o desconociendo las bases fundamentales de  la instrucción o el juzgamiento.   

Por  tanto, no hay duda que la demanda acusa  las  graves  falencias  técnicas  destacadas,  que no pueden en modo alguno ser  subsanadas  por  la  Corte,  pues ello lo impide el principio de limitación que  rige   el   trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano  su  inadmisión  de  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor del procesado LUIS   JAVIER   TOBON  RESTREPO,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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