21782(08-09-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso     No  21782   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA            

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente:   HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS   

Aprobado en  Acta No. 076  

Bogotá, D. C., ocho (8) de septiembre de dos  mil cuatro (2004)   

La  Sala   se  pronuncia  en  torno  al  recurso   de  apelación  interpuesto  por  el  apoderado  de  la  parte  civil,  Ministerio  de  Protección  Social,  contra  la  sentencia del 16 de octubre de  2003,  emitida  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Santa Marta, mediante  la  cual  condenó  al  doctor  DAVID  ENRIQUE RONDÓN  PALMERA,  Juez  2º  Penal del Circuito de Santa Marta  por  el  delito  de prevaricato a la pena de 54 meses de prisión y no le impuso  condena en perjuicios.   

I ANTECEDENTES FÁCTICO  PROCESALES   

1. HECHOS  

1.1. El 28  de  agosto de 1996, la  doctora   Alcira   Isabel  Perdomo  Salinas,  mediante  poder  otorgado  por  11  beneficiarios  de  prestaciones  laborales,  interpuso acción de tutela ante el  Juez  Penal  del  Circuito  Reparto  de la ciudad de Santa Marta contra el Fondo  Pasivo Social de   

la  Empresa Puertos de Colombia –              FONCOLPUERTOS,  aduciendo  que  la entidad  les  había  desconocido  el  derecho  a  la  igualdad al reconocerle a otros ex  trabajadores  la  indemnización  moratoria  por  el  no  pago  oportuno  de sus  prestaciones sociales.   

1.2. La demanda correspondió al Juzgado 2º  Penal   del   Circuito,   despacho  cuyo  titular  era  el  doctor  DAVID  ENRIQUE  RONDÓN PALMERA. El Juzgado  mediante  auto  del  30  siguiente admitió el trámite y solicitó a la entidad  accionada  allegara  la  documentación relativa a la reclamación formulada por  los accionantes.   

1.3.  Entre las pruebas allegadas  obra  copia  de  la  Resolución  No.  2656 del 29 de diciembre de 1995, en la cual se  afirma  que en acta de conciliación realizada en la Inspección del Trabajo, el  apoderado  de  los  trabajadores  a  quienes se les reconoce sumas de dinero por  prestaciones   laborales  renuncia  al  reconocimiento  de  Salarios  Moratorios  originados  en  los factores reclamados, en los que se incluye a Carlos Castillo  Aguilar  (fl.125  c.a.1),  así  como  de  la  Resolución  No. 143857 del 24 de  noviembre  de  1992  la entidad le reconoció a Genoveva Tromp Thowinson la suma  de $1.347.902.01 por concepto de indemnización moratoria.   

   

1.4.  La accionada se opuso a la prosperidad  de  la  demanda  de  tutela,  aduciendo que no se habían agotado los mecanismos  judiciales  tendientes  a hacer efectiva la reclamación laboral,  esto es,  la   vía   gubernativa  ni   habían  acudido  a  las  acciones  laborales  ordinarias ni a la de carácter ejecutivo.   

1.5. Mediante sentencia del 12 de septiembre  de  1996,  el  Juez  2º  Penal del Circuito de Santa Marta, doctor DAVID  ENRIQUE  PALMERA RONDÓN, tuteló el  derecho  a  la  igualdad  a  Antonio  Mancilla  Lea,  Carlos  Castillo Aguilar y  Genoveva  Trom  Thowinson,  ordenando  al  Director  General del Fondo de Pasivo  Social  de la Empresa Puertos de Colombia que “en el  término  de 48 horas se adopten las medidas conducentes al restablecimiento del  derecho  a  la  igualdad  de  estos accionantes, disponiendo el reconocimiento y  pago   de   la   indemnización  moratoria  por  ellos  reclamada”  (fl.  255  c.a.1).  En  tanto  que  negó  el  amparo  a los otros  demandantes.   

1.6.   Esta  decisión  fue  comunicada  a  FONCOLPUERTOS  en  la  misma  fecha  mediante  telegrama No. 082  sin que haya sido impugnada, por lo que  fue remitida a la Corte Constitucional para su eventual revisión.   

1.7.  La  Corte  Constitucional  revocó  el  amparo  concedido  por  el  Juez 2º Penal del Circuito de Santa Marta a Antonio  Mancilla  Lea,  Carlos  Castillo  Aguilar y Genoveva Trom Thowinson, entre otros  fallos  de  tutela,  en sentencia  T- 575 del 10 de noviembre de 1997.  Reiterando  la doctrina constitucional según la cual, la acción de tutela dada  su  naturaleza  subsidiaria  no  procede  en  principio  para obtener el pago de  acreencias  laborales,  como  quiera  que  el sistema jurídico prevé las vías  ordinarias  para  su  reclamación  a  menos que se advierta la inminencia de un  perjuicio irremediable.   

La    Corte   Constitucional   compulsó  copias   de  los  respectivos  expedientes   al  Fiscal  General de la  Nación   para  que  se  iniciaran  las  investigaciones  penales  tendientes  a  establecer    responsabilidades   por   la  iniciación,  trámite   y  decisión de los procesos adelantados.   

De  otra  parte,  señaló  que  el Fondo de  Pasivo   Social   de  la  Empresa  Puertos  de  Colombia  a  partir  de  la  notificación  del  fallo  debía  cesar  todo pago ordenado por esta vía a los  accionantes  o  a  sus  apoderados,  así  como  ejercer  dentro  de los 8 días  siguientes  a  la  notificación  de  la sentencia  las acciones judiciales  encaminadas   a  obtener  el reintegro de las sumas pagadas sin titulo  como consecuencia de los fallos que fueron revocados.   

2. ACTUACIÓN PROCESAL  

2.1.  La  actuación  irregular  que venían  cumpliendo  varios  jueces  de  la  ciudad de Santa Marta al ordenar por vía de  tutela   el   pago   de   acreencias   laborales   en   contra  de  FONCOLPUERTOS   fue   denunciada  por  el  entonces  Director  de  la  entidad, dando origen a las diligencias preliminares  radicadas  con  el  No.  217. Así como a otras averiguaciones por los fallos de  tutela  en que se había accedido favorablemente a las pretensiones en contra de  FONCOLPUERTOS, atendiendo la  denuncia  formulada  por  el  Presidente  del  Tribunal Superior de Santa Marta.   

2.2.  La Fiscalía Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Santa  Marta   en  resolución  del 23 de  abril de 1997  ordenó  vincular  mediante  diligencia  de  indagatoria  al doctor DAVID  ENRIQUE  RONDÓN  PALMERA, Juez 2º  Penal del Circuito de esa ciudad.    

2.3. Por disposición de la Fiscalía General  de    la    Nación     las   investigaciones       que                 s             e       adelantaban      e   n     e  l      caso  d e    

FONCOLPUERTOS fueron  concentradas  en la Fiscalía Delegada ante los Tribunales Superiores de Bogotá  y  Cundinamarca,  siendo  reiterada la orden de vincular al funcionario mediante  indagatoria,  diligencia  que  se  cumplió  el  2  de  marzo  de  1998 mediante  comisionado  (fl.  37  c.a.  15), en la que manifiesta que no tramitó incidente  alguno de desacato por el fallo de tutela proferido.   

La  calidad  del  funcionario fue acreditada  mediante  copia  del  acuerdo  de nombramiento y la respectiva acta de posesión  (fl. 14 y s.s. c.a. 7).   

2.4.  El  5  de  febrero  de  2003,  una vez  concluida  la  investigación,  la  Fiscalía  7ª  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior   de   Bogotá  calificó  el  mérito  del  sumario   profiriendo  resolución  de  acusación  en contra de DAVID ENRIQUE  RONDÓN  PALMERA  por el delito de prevaricato por  acción,  artículo  149 del Código Penal, modificado por el artículo 28 de la  ley  190/95,  imponiéndole  como  medida de aseguramiento detención preventiva  sin  beneficio  de  excarcelación.  Acusación  que  fue  confirmada en segunda  instancia el 30 de abril de 2003.   

2.5. Cumplido el trámite del juicio, la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Santa Marta, en sentencia del 16 de octubre de  2003,    condenó    a    DAVID    ENRIQUE   RONDÓN  PALMERA   a  las penas principales de 54 meses de  prisión,  a  pagar la suma equivalente a 70 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  para  la  época  de los hechos, interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de la pena privativa de la libertad como autor  responsable  del delito de prevaricato por acción.  Igualmente, dispuso la  pérdida  del  empleo  oficial,  no  lo  condenó  en  perjuicios  y le negó el  beneficio de la condena de ejecución condicional.   

3. EL FALLO RECURRIDO  

Como  fundamentos  del fallo condenatorio el  Tribunal  sostuvo  que  la acción de tutela tiene carácter subsidiario, por lo  que  opera  ante la carencia de mecanismos judiciales para el caso en particular  y  está  encaminada  a  proteger  los  derechos  fundamentales no a declarar su  existencia,  por  lo  que  no  podía  invocarse bajo el pretexto de defender el  derecho  a  la  igualdad,  encubriendo como pretensión el reconocimiento de una  mora  indemnizatoria y el consiguiente cobro forzado de esa obligación laboral,  por  ir en contra del orden constitucional, pues en definitiva, se trataba de un  derecho litigioso.   

Para  sustentar  que  el  fallo de tutela no  estaba  orientado  a  proteger  el  derecho  fundamental  a  la  igualdad de los  accionantes,   el   Tribunal  retoma  los  argumentos  expuestos  en  sentencias  anteriores contra el procesado por hechos similares.   

Reitera, entonces, que por tratarse el cobro  de  una  acreencia  laboral  no  resultaba  procedente el amparo constitucional,  siendo  evidente  que  no  se  vislumbraba  ninguna  afectación para el mínimo  vital,  en  cuyo  caso  se  estaría  de  por medio la digna supervivencia de la  persona,  evento  en  el cual jurisprudencialmente se ha admitido la procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela,  estando  reservado a la jurisdicción  laboral la declaración de los derechos reclamados.   

Señala  que era elemental  deducir del  contenido  de  la  demanda  de  tutela   su   improcedencia, por   lo    que   el   juez   al   conceder   el  amparo   

incurrió  conscientemente  en  el delito de  prevaricato  por   acción,  al  no  tomar  en  cuenta  una  bien difundida  jurisprudencia   en  la  que  se  señalaba   la  improcedencia  de la  acción  de  tutela  para  el  cobro  de acreencia laborales, incluso, ese mismo  Tribunal  en su Sala Laboral el 25 de noviembre de 1995 había revocado el fallo  de  tutela  emitido  el 12 de septiembre de 1995 por el Juez 5º Civil Municipal  que      concedió      el      amparo     en     contra     de     FONCOLPUERTOS.   

En  consecuencia, la sentencia de tutela fue  arbitraria,  se apartó flagrantemente de la legalidad, desnaturalizó el amparo  para  convertirlo  en  una  herramienta  para  declarar  derechos prestacionales  inciertos  y  discutibles,  cuando por su amplia experiencia como juez sabía de  su   carácter   subsidiario,    eludió  un  análisis  puntual  sobre  la  demostración  de  la vulneración del derecho a la igualdad, situación de  la que en su conjunto deriva el actuar doloso del procesado.    

Al no advertir favorabilidad alguna de la ley  599  de  2000,  dosificó  la  pena  de acuerdo con el artículo 149 del Código  Penal  de  1980,  deduciendo  en  su  contra  como  circunstancias genéricas de  agravación  las  descritas en los numerales 1, 9 y 11 del artículo 66 ibídem.  Sostuvo  que  valorados  en su conjunto los factores señalados por el artículo  61  de  la  misma  normatividad  no  era  permitido  partir  del mínimo, que el  comportamiento  del  funcionario   obedeció a intereses mezquinos, generó  inseguridad   jurídica   y   un   mensaje   nocivo  para  la  sociedad  por  el  desconocimiento  de  los  valores  éticos  que  deben rodear a la judicatura, y  existiendo  en  su  contra  dos  sentencias condenatorias por el mismo delito le  impuso 54 meses de prisión y las otras penas ya reseñadas.   

El  Tribunal  se  abstuvo  de imponer   condena  en  perjuicios,  precisando  que  los  perjuicios  morales  no  habían  generado,    ya     que   la   conducta   del   procesado   no   disminuyó  considerablemente  la  capacidad  productiva  o  laboral  del  Fondo  ni puso en  peligro  su  existencia. Respecto a los perjuicios materiales,  indicó que  la  investigación  no  suministra  información exacta  sobre las sumas de  dinero   que   se   hubieren   cancelado  a  las  personas  favorecidas  con  el  amparo,  lo que impedía su imposición.   

5.   IMPUGNACIÓN   DE  LA  PARTE  CIVIL   

El   Representante  de la Parte Civil,  Ministerio  de  Protección  Social,  se mostró inconforme con la decisión del  Tribunal  de  abstenerse  de  imponer  condena  en  perjuicios, al desconocer el  mandato  del  artículo  56 del Código de Procedimiento Penal que establece que  en  todo  proceso  penal  en  que se haya demostrado la existencia de perjuicios  provenientes  del  hecho investigado, el juez debe liquidarlos de acuerdo con lo  acreditado    en    la    actuación,    imponiéndose    la   condena   en   la  sentencia.   

Señala que es claro que el procesado causó  perjuicios  materiales  por lo que debe condenársele a pagar $100.000.000,  suma      que      con      su      conducta      obligó     a     FONCOLPUERTOS  a  pagar   a  los  ex  trabajadores  favorecidos con el fallo de tutela, la que deberá ser actualizada  al  momento  del pago,  además, de reconocer los rendimientos que hubieran  dado  y  finalmente, de resultar difícil su tasación se acuda a las facultades  del   artículo   107  del  Código  Penal  para  que  sean  tasados  en  gramos  oro.   

II CONSIDERACIONES DE LA  CORTE   

1. COMPETENCIA  

La  Corte es competente para  conocer  de  la  impugnación  propuesta por la parte civil, por haberse formulado contra  la   sentencia   proferida   por   el    Tribunal  Superior   de   Distrito   Judicial   de   Santa  Marta  en  el  proceso  que  se  adelanta     contra     DAVID    ENRIQUE    RONDÓN  PALMERA,  en su condición  de ex Juez 2º Penal  del  Circuito  de  Santa  Marta,  por  hechos  relacionados con el ejercicio del  cargo,  de  conformidad  con  el  artículo  75,  numeral  3º,  del  Código de  Procedimiento Penal.   

No obstante,  la decisión de la Corte  se  limitará,  de manera exclusiva, a los puntos materia del recurso, dentro de  las  precisas  facultades  que  le  otorga  el  artículo  204  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

2. DEL OBJETO DEL RECURSO  

2.1. Como quedara especificado, la sentencia  condenatoria  proferida  por  la Sala Penal del Tribunal Superior de Santa Marta  en  contra  del ex Juez 2º Penal del Circuito de esa ciudad sólo fue impugnada  por  el  Representante  de  la  Parte  Civil,  en  cuyo  caso,  el análisis que  corresponde  efectuar  a  la  Corte se encuentra delimitado por los aspectos que  fueron cuestionados por  el apelante.   

El  apoderado del Ministerio de Protección  Social,  entidad   que fuera reconocida como parte civil en el trámite del  juicio  mediante  providencia  del  10 de octubre de 2003, se muestra inconforme  con  la  decisión del juez de primera instancia de no condenar en perjuicios al  procesado,  pues  considera  que ésta se deriva necesariamente del  juicio  de   responsabilidad   efectuado.   Por   lo   tanto,  de  no  ser  factible  su  determinación, debe recurrirse a su señalamiento en abstracto.   

2.2.  De  conformidad  con  el  artículo  94   del  Código  Penal, la conducta punible da origen a la obligación de  reparar   los    daños  materiales   y  morales  causados,  los   primeros  deben  probarse en el curso del proceso, según lo prevé el artículo  97 ibídem.   

Igualmente,  el artículo 56 del Código de  Procedimiento  Penal  señala   que  en  todo  proceso  en  el  que se haya  demostrado  la  existencia  de perjuicios provenientes del hecho investigado, el  juez  procederá  a  liquidarlos  de acuerdo con lo acreditado en la actuación,  profiriendo  la respectiva condena en la sentencia, para lo cual será necesario  que  exprese los fundamentos jurídicos en que se sustente su imposición cuando  proceda.   

De  las  normas  citadas  se  colige que la  pretensión  del  legislador  ha  sido  la  de  buscar  que  en el proceso penal  aparejada  con  la  imposición de pena que corresponda a quien se demuestre que  ha  infringido  la  ley  penal,  se  imponga  a  la  vez  a  quien sea declarado  responsable  la  respectiva  condena  en  perjuicios,   con la finalidad de  lograr    el    restablecimiento      de    los     derechos            de            las            víctimas,   siempre     que   

tratándose  de  los  daños  materiales se  encuentren  acreditados  en  el proceso,  previsión que consulta  los  principios  de  presunción  de  inocencia,  el  de  legalidad,  contradicción,  investigación   integral,   la   imparcialidad  y  objetividad    que  orientan  el  proceso  penal,  y  que  no  pueden ser desatendidos al definir el  aspecto  resarcitorio,  pese a su naturaleza civil, ya que no puede considerarse  como  parte  de  la  pena, sino como una consecuencia del delito y  que por  afectar derechos de terceros debe procurarse su indemnización.   

En  lo atinente a la imposición de condena  en  perjuicios materiales, la jurisprudencia ha sido reiterativa en señalar que  éstos  deben  aparecer acreditados en el proceso como causados directamente por  el    delito1,  posición  que  se  acompasa con las previsiones de orden legal a  que se ha hecho referencia.   

2.4.  En el caso que es objeto de revisión  por  parte  de  la  Sala,  y  tal como quedara consignado, no obra en el proceso  elemento  de  juicio alguno que permita establecer que en efecto con el fallo de  tutela  proferido  el  12  de  septiembre  de  1996  por  el  encausado  se haya  ocasionado  perjuicio  material para la entidad en cuya contra se falló, ya que  ni  la  Fiscalía  ni  el  Tribunal  como  tampoco la parte civil, constituida a  escasos  días  del  fallo de primera instancia, desplegaron actividad alguna en  tal sentido.   

Las  copias  del  trámite  de tutela ni el  proceso    refieren   que   FONCOLPUERTOS  haya  expedido resolución alguna acatando la sentencia de tutela,  tampoco  fue tramitado incidente de desacato, a través de los cuales se pudiera  comprobar  que  la  entidad  dispuso  de  suma  alguna  para cubrir la acreencia  laboral   reconocida   de   manera  indebida  por  la  vía  excepcional  de  la  tutela.   

   

Por consiguiente, la decisión del Tribunal  al  abstenerse  de  imponer  condena por daños materiales estuvo ajustada a las  evidencias  procesales,   pues  no  permiten señalar su ocurrencia, lo que  impide  de  conformidad con las exigencias normativas que se profiera condena en  tal  sentido.   Al  haberse limitado la impugnación a dicho aspecto, ésta  deberá ser desatendida.   

Cabe señalar, que el hecho de que en otros  procesos  por  conductas  similares  haya  prosperado  la  alzada, no constituye  argumento  valedero  para  que  la  Sala asuma igual postura, como quiera que en  aquellos2  obraba la respectiva resolución de la entidad accionada acogiendo  el  fallo de tutela disponiendo el pago de las acreencias laborales reconocidas,  es   decir,   que   se  encontraba  acreditada  la  ocurrencia  del  daño  cuya  indemnización se solicitó.   

Finalmente,  debe  indicarse  que  la  no  estimación  del  daño  material   en  este proceso no deja huérfana a la  parte  civil,  cuyos  derechos   de  haber  resultado  afectados pueden ser  reclamados por otras vías,  tal   

como  lo dispuso la Corte Constitucional en  la sentencia T-575 del 10 de noviembre de 1997.   

En  razón de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:   

Confirmar  la  sentencia emitida el 16 de octubre de 2003, por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta  en contra de    DAVID   ENRIQUE   RONDÓN   PALMERA,  en      cuanto      fue      objeto      de   impugnación.   

Líbrense  las  comunicaciones  a  que haya  lugar y devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

NOTIFÍQUESE   Y  CÚMPLASE   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                  ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

        Excusa  justificada                                             Comisión de servicio   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Única  17703,  del  2 de septiembre de 2002, ponente  doctor  Lombana  Trujillo.  Ver  Radicados:  12286  del  10  de febrero de 1998,  ponente  doctor  Mejía  Escobar,   12872  del 18 de abril de 2002, ponente  doctor Gómez Gallego.   

2  Segunda  19095  del  16 de diciembre de 2002, ponente  doctor  Edgar  Lombana Trujillo y 1770 del 11 de febrero de 2004, ponente doctor  Jorge Luis Quintero Milanés.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *