21712(25-02-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21712   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 13  

Bogotá,  D.  C., veinticinco (25) de febrero  del dos mil cuatro (2004).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  si  es  procedente admitir la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de  EDILBERTO  AGUIRRE  ESTACIO  contra  la  sentencia dictada por el Tribunal  Superior  de  Popayán  el  23 de julio del 2003, mediante la cual fue condenado  como coautor del delito de homicidio agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          En  la  noche del 22 de agosto del 2002, dos hombres ingresaron a la  vivienda   de   Milvio  Gerardo  Muñoz  Cerón  y,  mientras  uno  –identificado posteriormente como JOSÉ  DANIEL  LANDÁZURY  CABEZAS- se dirigió a su habitación y le hizo dos disparos  en  la  cabeza,  a  consecuencia  de  los cuales falleció, el otro –EDILBERTO AGUIRRE ESTACIO-    prestó  vigilancia  en  la  entrada  de  la  residencia.  Minutos después, ambos fueron  capturados por agentes de la Policía Nacional.   

          Definida  la  situación  jurídica,  LANDÁZURY se acogió al cargo  que  con  fines  de  sentencia anticipada le formuló la fiscalía por homicidio  agravado.  El proceso ordinario continuó por el delito de porte ilegal de armas  contra       los       dos       sindicados      y      contra      AGUIRRE,  además,  por aquella ilicitud.   

El  9  de  diciembre  del  2002,  una fiscal  seccional  de  Popayán  acusó  a  EDILBERTO AGUIRRE  como  coautor  de  homicidio  agravado  y precluyó la  investigación por el porte ilegal de armas.   

         

          Concluida  la  etapa  del  juicio, el 14 de mayo del 2003 el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de la misma ciudad condenó al señor AGUIRRE   a   25  años  de  prisión  e  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por el término de 10 años,  sentencia  que, apelada por su defensor, fue confirmada por el Tribunal Superior  de Popayán el 23 de julio siguiente.   

LA   DEMANDA   Y   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE.   

          Con  apoyo  en  la  causal  primera de casación, cuerpo segundo, el  defensor   del   señor  AGUIRRE  ESTACIO  formuló demanda de casación contra el fallo de segunda instancia  por  violación indirecta de la ley sustancial, derivada de un error de hecho en  la  modalidad de falso juicio de identidad.   

          Después  de reproducir los apartes del informe de policía judicial  que  registran  las  entrevistas realizadas a las personas que se hallaban en la  residencia  de  la  víctima  el  día de los hechos, el impugnante destacó que  ninguna  de  ellas  sostuvo  que  el  procesado  tuviera  un arma ni afirmó con  claridad que hubiera entrado a la vivienda y cerrado la puerta.   

Con   el  propósito  de  confrontar  esta  conclusión  con  lo  dicho por el Ad quem,  transcribió  un  extenso  segmento  de la sentencia en el que el  Tribunal   i)   admitió  que  el  A  quo  le dio credibilidad al informe policivo y a la primera versión de  los  testigos  presenciales,  ii) examinó el fenómeno de la coparticipación y  iii)    dedujo   la   responsabilidad   de   AGUIRRE  a título de coautor.   

Ante   el  planteamiento  del  recurrente,  obsérvese:   

          De  acuerdo  con  los textos reproducidos por el propio casacionista  en  su  escrito,  el  Tribunal dedujo del informe que las personas entrevistadas  dijeron a la policía judicial que    

          “…  dos  hombres  de  color  penetraron a la residencia, uno se  quedó  en  la  puerta  de  entrada  prestando  seguridad  y  controlando  a los  moradores,  y  el  otro se dirigió hacia la habitación del señor MILVIO   GERARDO   MUÑOZ  CERÓN  y  le  propinó dos tiros de revólver en la cabeza…”.   

Respecto de la afirmación de haber visto al  señor  AGUIRRE portando un  arma  de  fuego  y  luego sostener en posteriores declaraciones que no recordaba  bien  este aspecto, de lo que la defensa infiere que la participación de aquél  se  redujo  a acompañar a LANDÁZURY CABEZAS, sostuvo el fallo impugnado que el  tema   

          “…  no  tiene  mayor  trascendencia  e  importancia porque esta  circunstancia  (el  acompañamiento, anota la Sala), al igual que las labores de  vigilancia  y  control  de  los moradores  presentes  en  la  residencia  de  autos  cumplidas por el mismo,  fueron  percibidas  con gran intensidad por las comentadas testigos presenciales  y     quedaron     consignadas     en     el    informe    rendido    por    los  uniformados…”.   

          El  impugnante,  sin  embargo,  insistió  que  como el Ad  quem había aceptado que AGUIRRE  ingresó  armado  a  la  casa  y  amenazó  a  quienes  se  encontraban  en  ella,  le  restó  importancia  a  la  manifestación  de  LANDÁZURY en cuanto a que aquél no tenía conocimiento del  homicidio que éste cometería.   

          Como  se  puede  apreciar, el Tribunal no distorsionó o tergiversó  la  prueba,  que  en  eso  consiste el falso juicio de  identidad  aducido,  sino  que admitió que aun de ser  cierto  que no portara arma, la conducta que asumió el procesado en el inmueble  revelaba el grado de coparticipación que se le dedujo.   

          Y,  claro, si el casacionista no sustentó  verazmente   el   cargo,  no  cumplió  el  requisito  contenido  en  el  numeral  3º.  del artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal  –la indicación en  forma   clara   y   precisa   de   los  fundamentos  de  la  censura-  pues  no  puede  predicarse claridad ni precisión de algo que no  existe.   

          En  realidad,  al amparo del error de hecho denunciado, el libelista  pretendió     controvertir     la     valoración  probatoria realizada por el fallador con el propósito  de  que  se  acogiera  su  propia  apreciación. De ahí que lamentara que no se  hubiesen  aceptado las explicaciones de LANDÁZURY sobre la absoluta ajenidad de  AGUIRRE,   ya   que   de  habérseles  dado la credibilidad que merecían, otro habría sido el sentido de  la sentencia.   

          Y  esto  último,  de  una  parte, no correspondería al ámbito del  falso  juicio  de identidad,  sino   al  del  falso  raciocinio,  siempre  que  también  se  demostraran  los  equívocos  judiciales frente a los componentes de la sana crítica; y, de otra,  simplemente  constituye  una  hipotética presentación apreciativa de la prueba  que  el  actor  quisiera  oponer a los estudios que sobre las evidencias hizo la  justicia,  planteamiento  inadmisible en casación pues en esta sede, ante todo,  es  menester  demostrar  la  comisión  de  errores  protuberantes, manifiestos,  acreditables al fallador.   

                En mérito de lo expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  de  EDILBERTO  AGUIRRE  ESTACIO.   En  consecuencia,  se  ordena  devolver  el  expediente al Tribunal de origen.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS               JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                             ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                                             MARINA  PULIDO DE BARÓN   

JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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