21713(22-09-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21713  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 79  

         

          Bogotá,  D.  C.,  veintidós (22) de septiembre del dos mil cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia  del  22 de mayo del  2001,  el  Juzgado  74  Penal  Municipal  de  Bogotá  condenó  a  José   Reinerio   Mosquera   Másmela   y  Miguel  Másmela  a  la pena  principal  de 12 meses de prisión y a la accesoria de interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por igual lapso, tras hallarlos coautores del delito de  hurto  entre  condueños.  Les impuso, además, la obligación de indemnizar los  daños  y  perjuicios  causados,  y  les  reconoció  el derecho a la condena de  ejecución condicional.   

          El  fallo  fue apelado por la defensora y recibió confirmación del  Juzgado  24  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad el 11 de septiembre del  2003.   

            La  recurrente  acudió  a  la casación  discrecional, que fue concedida.   

          La  Corte  resuelve  de  fondo  la impugnación, una vez recibido el  concepto  emitido  por la Señora Procuradora Primera Delegada para la Casación  Penal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         

          Luis  Alejandro Vega Colmenares era propietario del 50% de un lote y  de  la  casa  en el levantada, ubicada en la carrera 8ª B Nos. 57-51 y 57-55 de  Bogotá.  Los señores José Reinerio Mosquera Másmela  y Miguel Másmela lo eran del otro 50%.   

          El   6   de   marzo   de   1995,  Mosquera  y   Másmela  dispusieron   la  demolición  del  inmueble y se apoderaron de  los materiales que de ella se obtuvieron.   

          Adelantada  la  investigación,  el 25 de enero del 2000 se acusó a  los  procesados  como autores de los delitos de hurto calificado y daño en bien  ajeno.   

          Recurrida  esta  decisión,  fue  confirmada el 13 de septiembre del  2000  por  un  Fiscal  Delegado  ante  el  Tribunal Superior. Este, sin embargo,  descartó  el  delito  de daño en bien ajeno que, dijo, quedaba subsumido en el  hurto  calificado. Y explicó que se trataba de este último hecho punible en la  modalidad   de   hurto  entre  condueños,  de acuerdo con los artículos 349, 350 y 353 del Código Penal de  1980.   

              Tramitado el juicio, el Juzgado 74  Penal  Municipal  de  Bogotá  condenó en la forma ya establecida. La defensora  apeló  y  el  Juzgado  24  Penal  del  Circuito  de  ésta  ciudad confirmó la  sentencia  protestada mediante el fallo que ahora es recurrido por la vía de la  casación discrecional.   

         

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  en  la  causal primera de  casación,   por   violación   directa   de   la   ley   sustancial,  la  recurrente  reclama  la  casación  parcial  del  fallo,  por  aplicación  indebida  de  los  artículos  349,  353 y 372 del Código Penal de  1980,  y  falta de aplicación del artículo 242, numeral 2º, de la Ley 599 del  2000,    en   concordancia   con   el   artículo   29   de   la   Constitución  Política.   

            Arguye  que  el  juzgado  24  penal  del  circuito  desconoció el  principio  de favorabilidad,  pues  hallándose  vigente el nuevo Código Penal para el momento de la emisión  del  fallo  de  segunda instancia, se negó a reconocer que, a cambio de la pena  de  prisión  que  para  el  delito  de  hurto  entre condueños contemplaba el Decreto 100 de 1980, el nuevo  estatuto  establece  la multa  como   pena   principal,   de  donde  concluye  la  pertinencia  de   casar  parcialmente  el  fallo  recurrido, para que en su lugar se imponga la pena más  benigna.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

          Sugiere  casar  parcialmente la sentencia e imponer a los procesados  la  pena  principal  de multa, en vez de la prisión, conforme a lo dispuesto en  el  artículo  39  de  la  Ley  599  del 2000. También pide dejar sin efecto lo  relacionado   con   la   condena   de  ejecución  condicional.  Estas  son  sus  razones:   

          1.  La demandante  se  orientó  por  la  vía  adecuada  de la causal primera de casación, cuerpo  primero,  pues  pretende  el  reconocimiento  a  favor  de  los procesados de la  garantía   fundamental   de   la   favorabilidad,   surgida  del  tránsito  de  legislación.  Si  para  la  época  de  ocurrencia  de  los  hechos regían los  artículos  349,  353  y 372 del Código Penal de 1980, que contemplaban pena de  prisión  para  el  hurto  entre  condueños,  cuando  sobrevino la sentencia de  segunda  instancia  ya  se  hallaban en vigencia los artículos 239, 242.2 y 267  del  Código  Penal  del  2000,  que  para  la  misma conducta establece pena de  multa.   

          2. Las garantías  constitucionales  amparan al procesado en la aplicación del derecho sustancial.  Por   tanto,   cualquier   desacierto   del  juzgador  que  desconozca  derechos  fundamentales       configura       error      in  iudicando  susceptible de ser demandado por vía de la  causal primera, por violación directa de la ley sustancial.   

          Eso  acontece  en el asunto examinado, pues el juez de 2ª instancia  aplicó  indebidamente las normas del Decreto 100 de 1980 y dejó de aplicar las  consagradas  en la Ley 599 del 2000 en lo que concierne al delito de hurto entre  condueños,   que   éste   último   catálogo  normativo  sanciona  con  mayor  benignidad.   

          3. La aplicación  del  principio de favorabilidad en materia penal en Colombia se viene sucediendo  desde  la  vigencia  de  la  Ley  153  de  1887,  articulo  44, de cuyo texto se  desprende  que  la ley favorable o permisiva debe preferirse en los juicios a la  odiosa  o  restrictiva,  aun  cuando  la norma sea posterior al tiempo en que se  cometió el delito, regla que se extiende a los condenados.   

          Destaca  el  fundamento político de la favorabilidad, que reside en  que  los  procesados  no  pueden  ser  responsables  de  los  frecuentes cambios  legislativos  de  la política criminal del Estado y, por tanto, las variaciones  que    ocurran    deben   ampararlos   en   todo   aquello   que   les   resulte  benéfico.   

          4.  Para el caso  bajo    examen,    el   Juez   ad   quem  estaba  en  el  deber  de  cotejar  las  normas  involucradas  en el  tránsito  de  legislación,  con  miras  a  reconocer  la  más  benigna  a los  procesados,  decisión  que  debió  adoptar  con  sujeción al artículo 204 el  Código  de  Procedimiento  Penal, de suerte que, si la conducta atribuida a los  señores          Másmela         y   Mosquera  Másmela  es  la  misma  en  las  dos  legislaciones,  solo que la anterior la  sancionaba   con  pena  de  prisión y la nueva con multa, ésta ultima les  resulta  más favorable por no comportar privación de la libertad y tratarse de  sanción de carácter pecuniario.   

          Teniendo  en  cuenta  lo  anterior,  el  cargo debe prosperar y, por  consiguiente,  a  la Corte le compete casar parcialmente la sentencia y en fallo  sustitutivo  imponer  a los procesados la pena principal de multa a cambio de la  de  prisión,  con  arreglo a lo establecido en el artículo 39 de la Ley 599 de  2000.   

LA PARTE NO RECURRENTE  

         

          Para  el  representante  de  la  parte  civil  la  demanda  debe ser  rechazada  porque  no  cumple  con  los requisitos legales, pues el cambio de la  sanción  que  con  ella  se  busca  no  se  corresponde  con  la  necesidad  de  desarrollar  la  jurisprudencia  ni la de garantizar los derechos fundamentales.  De  otra  parte,  si  el  acto  irregular  se  acepta  con  el  asentimiento del  perjudicado,  tal  convalidación  también ocurre cuando lo que se invoca es la  existencia de una norma posterior favorable.   

  CONSIDERACIONES     

1.   José                Reinerio  Mosquera  Másmela       y  Miguel      Másmela  fueron condenados en primera  instancia    por    el    delito    de   hurto    entre    condueños,  a  la  pena  principal  de  12 meses de prisión, la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por término igual y al pago  solidario  y  en  concreto  de  los  daños  causados con la infracción, según  hechos  acaecidos  en  marzo  de  1995,  esto es, en vigencia del Decreto 100 de  1980,   que   disponía   en   su  artículo  353  pena  de  prisión  para  sus  infractores.   

Esta  decisión fue tomada el 22 de mayo del  2001, cuando aún regía el Código Penal anterior.   

              

2.  El  11 de septiembre del 2003, cuando el  Juzgado  24  Penal  del  Circuito  de Bogotá resolvió el recurso de apelación  interpuesto  por  la  defensora  de  los  procesados,  ya se encontraba en vigor  el    nuevo   Código   Penal   –Ley  599  del 2000- que, no obstante recoger en esencia el delito de  hurto  entre  condueños  en  su artículo 242, numeral 2, dispuso  la pena  principal  única  de  multa  que, como bien lo acota la demandante y emerge sin  dudas,   es  norma  que  consulta  más  favorablemente  los  intereses  de  los  procesados,  porque  se  trata justamente de sanción que no comporta privación  física  de  la  libertad,  independientemente  de que se les haya reconocido el  subrogado de la suspensión condicional de la pena.   

3.  Entran en juego jurídico, entonces, dos  normatividades.  Una, la existente para el momento de comisión de la conducta y  de  emisión  del  fallo  de primer grado; y otra, que regía para el día en el  cual  era  proferida  la  sentencia  de  2ª  instancia.  Y como hay diferencias  punitivas,  es  imperativo  para  el funcionario judicial aplicar aquella que se  manifieste  como  más  favorable  a  los  procesados.  Así  se  desprende  sin  discusión  alguna  sobre  todo  de  los  artículos  29.3  de  la Constitución  Política,  6.2  del  Código Penal del 2000, y 6.2 del Código de Procedimiento  Penal del mismo año.   

4.   Hecho  el  parangón  entre  las  dos  reglamentaciones,   resulta  lo  siguiente  frente  al  delito  de  hurto  entre  condueños:   

a)  En  el  Código  Penal  de  1980,  por  complementación,  se  hallaba  sancionado  con  prisión,  tal como emana de su  artículo 353.   

Para los casos de tal pena, el mismo estatuto  establecía  como  obligatoria  la  accesoria  de interdicción del ejercicio de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción corporal, como  lo decía su artículo 52.   

Para  los eventos de delitos sancionados con  pena   privativa   de   la  libertad  –prisión   y   arresto-   ese  mismo  Cuerpo  legal  incorporaba  la  posibilidad  de  reconocer  el  derecho  a la condena de ejecución condicional,  como surgía de su artículo 68.   

b)  En  el  Código  Penal  del  2000,  la  situación es diversa. En efecto:   

Cuando  se  comete  tal  delito,  en  forma  directa,   la   pena  prevista  es  la  multa.  Así  lo  dispone  el  artículo  242.2   

Como  esta es pena pecuniaria y no privativa  de  la  libertad,  no es obligatoria la accesoria de interdicción del ejercicio  de  derechos  y funciones públicas, como emana del artículo 52.3. Sin embargo,  por  regla  general, puede ser impuesta la inhabilitación respecto de cualquier  pena  principal  –prisión,  multa  u  otra  prevista  como  tal  en la parte especial del Código (artículo  35)-,  entre 5 y 20 años (artículo 51), “cuando tengan relación directa con  la  realización de la conducta punible, por haber abusado de ellos –los  derechos-  o  haber facilitado su  comisión,  o  cuando la restricción del derecho contribuya a la prevención de  conductas  similares  a  la que fue objeto de condena” (artículo 52), siempre  con   observación   estricta  del  principio  de  motivación  del  proceso  de  individualización de la pena (artículos 52.2 y 59).   

Como la condena de ejecución condicional se  halla  establecida  sólo  respecto  de  la  sanción de prisión, es impensable  frente a la pena de multa.   

         5.  Partiendo  de la comparación acabada  de  hacer,  con  fundamento en el principio de favorabilidad, axioma ecuménica,  sempiterna,  tradicional y actualmente creado y mantenido en pro del procesado y  del  condenado,  se arriba entonces a las siguientes conclusiones en el caso que  ahora es objeto de estudio:   

          a)  En  materia  de  pena  principal,  es  más  benéfico el actual  estatuto    y,    por    tanto,   la   sanción   debe   ser   de   multa.   

          b)   Como   en  la  sentencia  de  primera  instancia  y  en  la  de  ratificación     se    impuso    interdicción    porque    era    obligatoria,  y  en la nueva legislación  no       tiene       tal       carácter,       debe       ser      suprimida. Si bien pudiera pensarse en la  posibilidad  de fijarla también partiendo de la regla general, lo cierto es que  la  Corte  no  podría  hacerlo  porque  desbordaría  sus facultades en sede de  casación       toda       vez      que      tendría      que      motivar   la  cantidad  de  inhabilidad,  cuando  los  jueces  no  lo hicieron pues actuaron exclusivamente con base en el  mandato  legal,  que  compelía  a  esa  determinación sin ninguna otra razón,  aparte de la orden del legislador.   

          c)  Como antes era procedente la condena de ejecución condicional a  título  de  subrogado  de la pena privativa de la libertad, y la pena imponible  ahora   es   pecuniaria,   resulta   inconsecuente  cualquier  referencia  a  la  misma.   

          d) En materia de perjuicios, la situación es similar.   

          En  síntesis,  la  sentencia  objeto del recurso deberá ser casada  por  violación  directa  de la ley sustancial, producto de indebida aplicación  de   la  normatividad  anterior  y  falta  de  aplicación  de  la  actual.  Por  consiguiente,  se  impondrá  a  los procesados como sanción penal solamente la  pena de multa.   

          6.  Para individualizar ya concretamente la multa, es menester tener  en cuenta:   

          a)  Tanto en 1ª como en 2ª instancia se impuso a los procesados el  mínimo  posible de prisión, es decir, doce (12) meses. La justicia partió del  mínimo  punitivo  establecido  en  el  artículo 349 del Código Penal de 1980,  redujo  la  tercera parte por tratarse del hurto especial conocido e incrementó  la  sanción  en  4 meses por la concurrencia de la causal de agravación fijada  en el artículo 371 del mismo estatuto.   

          b)  El  nuevo  Código Penal regula en su artículo 39 el tema de la  unidad  multa  y  fija tres grados en orden ascendente teniendo en cuenta, sobre  todo,  los  ingresos mensuales del procesado, determinables con base en salarios  mínimos  legales  vigentes.  En  principio,  el  ejercicio  debería ser hecho,  observando  también  las  razones  del  monto  deducible,  como  lo  dispone el  artículo  39.3.-  del  Código Penal. No obstante, las elucubraciones sobran en  este  proceso,  pues  para  conservar  el principio de  prohibición  de  la  reformatio  in peius es necesario  fijar      la     multa     dentro     del     primer     grado     –entre  una y diez unidades multa- y en  cuantía equivalente a un salario mínimo legal mensual.   

Así,  los  dos  condenados,  José   Reinerio   Mosquera   Másmela   y  Miguel  Másmela,  habrán de  pagar,  cada uno, la multa de manera íntegra e inmediata una vez se produzca la  ejecutoria  del  presente  fallo,  a  favor  del  Tesoro  Nacional  –  cuenta especial del Consejo Superior  de la Judicatura – .   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

  RESUELVE   

1.   CASAR   PARCIALMENTE   la  sentencia  recurrida, para imponer a cada uno de los procesados,  José   Reinerio   Mosquera   Másmela   y    Miguel    Másmela,    la  pena de multa en suma equivalente a un (1) salario mínimo legal  vigente,  que  deberán  cancelar en los términos y condiciones indicadas en la  parte considerativa del presente fallo.   

2.  DECLARAR  que  quedan  sin  efecto la pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas que se impuso a  los  enjuiciados  en  el fallo recurrido, y todo lo relacionado con el sustituto  penal  de  la  suspensión  condicional  de  la  pena  que  allí  mismo  se les  reconoció.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

3.  MANTENER  incólume la decisión recurrida  en todo lo demás.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN            JORGE     LUIS     QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS           MAURO   SOLARTE   PORTILLA   

                                          

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                      Secretaria   

    

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