21660(25-02-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21660  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUNTERO MILANÉS  

Aprobado  acta  N°   013   

Bogotá D. C., veinticinco (25) de febrero de  dos mil cuatro (2004).   

V I S T O S  

Resuelve  la  Sala  la  solicitud  de pruebas  elevada  en  el  trámite  de  extradición del ciudadano colombiano RUBÉN DARIO GÓMEZ SALAZAR.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. El Gobierno de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota  Verbal  N° 1847 del 24  de octubre de 2003, por  conducto  de  su Embajada en Colombia, solicitó formalmente la extradición del  ciudadano    colombiano    Rubén    Darío   Gómez  Salazar.     

2. Con oficio del 7° de noviembre siguiente,  el  Ministerio  de  Justicia y del Derecho, luego de considerar perfeccionado el  expediente,   remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición    presentada,    demandando    de    la    Sala    el   respectivo  concepto.   

3.  Corrido  el  traslado  de  que  trata  el  artículo  518 del Código de Procedimiento Penal, el defensor del solicitado en  extradición,  en  escrito  presentado  dentro  del  término legal, solicita la  práctica de los siguientes medios de convicción:   

Que  a  través  de  la  vía diplomática se  solicite  al  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América remitan copia de las  grabaciones  y  de  las transcripciones a que se hace referencia en el trámite.  Cumplido  lo  anterior,  los  laboratorios  del  Departamento  Administrativo de  Seguridad  D.A.S.  el  Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General  de  la  Nación harán el correspondiente cotejo de voces a fin de establecer si  las llamadas fueron hechas por su representado.   

De  igual  manera,  pide  que remitan toda la  prueba  documental  (registros  de  incautación  de  la  droga, de los reportes  financieros  y  del  grado  de  “pureza de la droga  incautada”),  y  de los testigos (informantes confidenciales y de los agentes de  la D.E.A.) que incriminan a Gómez Salazar.   

Anota  que  en  virtud  de  los principios de  inmediación,  contradicción  y  apreciación de las pruebas, consagrados en la  Constitución  Política,  en  los tratados internacionales y en la Ley penal, y  con  el  ánimo  de  proteger  el  derecho  de  defensa y el debido proceso, las  pruebas  solicitadas  deben  ser  ordenadas,  pues  con ellas demostrará que su  “procurado  no  es  responsable  de  los  punibles  endilgados       en      la      solicitud      de      extradición”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Ante  todo  recuérdese  que  la  actividad  probatoria  en  este  trámite está circunscrita a los precisos presupuestos en  que  la  Sala  debe  fundar  el  concepto  de  extradición,  es  decir,  en  la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento  de  los tratados públicos (art. 520 del Código de  Procedimiento   Penal).  Por  ello,  se  impone  que  los  elementos  de  juicio  solicitados  tengan  estricta  relación  con  dichos  aspectos  y  que  así lo  sustente el peticionario.   

Ahora bien, aclarado lo anterior y conforme a  los  parámetros fijados  por los artículos 235 y 518 del  Código de  Procedimiento  Penal,  las pruebas solicitadas por la defensa serán negadas por  improcedentes e inconducentes para con el objeto del trámite.   

En  efecto,  como  la  Sala  lo  ha  dicho,  “la extradición, … no  corresponde  a la noción de un proceso judicial en el que se juzgue la conducta  de  aquél a quien se reclama en extradición, sino que obedece a un instrumento  de  cooperación  internacional  previsto  normativamente (Convención, Tratado,  Convenio,  Acuerdo,  Constitución  o  ley, según el caso), con la finalidad de  evitar  la evasión de la acción de la justicia por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos  escondiéndose  en territorio sobre el cual carecen  de  competencia  las  autoridades jurisdiccionales que solicitan su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales se le convocó a juicio criminal.   

“Debido   a  ello,  en  su  trámite  no  tienen   cabida  cuestionamientos  relativos  a  la validez o mérito de la  prueba  recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del hecho,  el  lugar  de  su  realización,  la  forma  de  participación  o  el  grado de  responsabilidad  del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona el hecho  delictivo;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del Estado  que  formula el pedido”.1    

Así, sin mayor esfuerzo se advierte que las  pruebas  deprecadas  por el defensor no guardan relación con el concepto que la  Corte  debe  emitir,  sino  que  pretende  que  la  Sala suplante los tribunales  extranjeros  en  lo  relativo  a que juzgue la responsabilidad del solicitado en  extradición  por  los  cargos  formulados  en  su  contra,  lo que, como quedó  expuesto,  resulta  improcedente,  razón  por  la cual, las mismas se negarán.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

NEGAR la práctica de  las    pruebas   pedidas   por   el   defensor   del   ciudadano,   RUBÉN  DARÍO  GÓMEZ  SALAZAR, solicitado  en extradición.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS                        

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                              JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Concepto    del   8  de  agosto  de  2000,  M.  P.  Dr.  Fernando  Arboleda  Ripoll.     

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