21618(11-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21618  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 67.  

          Bogotá    D.C.,    agosto    once    (11)   de   dos   mil   cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   CARLOS   JAIME   PARRA  HENAO,  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Armenia, de fecha enero 22 de  2003,  por cuyo medio modificó la sentencia condenatoria dictada por el Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de la misma ciudad, condenándole como coautor  de   los   delitos   de   homicidio  agravado,  secuestro  extorsivo  tentado  y  conservación  de  armas y municiones de uso privativo de las fuerzas militares.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

La  presente  actuación  tuvo  origen en los  acontecimientos  ocurridos  la  noche  del  23  de junio de 2000 en la ciudad de  Armenia,  cuando Jaime Alonso Botero Gómez  en compañía de su cónyuge, tras salir de un restaurante, fueron  abordados  violentamente  por  un  sujeto provisto de arma de fuego, quien   pretendía  que  el  citado  le  entregara las llaves del vehículo en el que se  transportaban  y  lo  acompañara, ante lo cual éste opuso resistencia, actitud  que   le  mereció  que  el  agresor  le  propinara  un  disparo  del  arma  que  portaba.    Sin  embargo, pudo la víctima, auxiliado por su cónyuge,  recorrer   algún   tramo  del  sector,  pero  su  victimario  insistió  en  su  persecución,  disparándole  dos  veces más, con lo cual terminó por segar su  vida,  a  pesar  de  haber  sido  remitido  a un centro hospitalario de la misma  capital.   

Por  casualidad  pasaba  una  patrulla de la  policía  que  avistó  a un hombre armado huyendo del lugar de los hechos y, al  requerirlo,  de  inmediato  se  generó  un  intercambio de disparos en donde el  individuo,    identificado   como   Hernán   Mahecha  Marín, resultó herido en una pierna.  Capturado  el  aludido y reconocido por la cónyuge del occiso, adujo que su intención era  la  de  secuestrar al occiso, también delató a algunas personas integrantes de  la  banda  que  colaborarían  en  ese  propósito,  entre  ellas a CARLOS  JAIME PARRA HENAO, a quien sindicó  de   ser  el  cabecilla.               

          Con  fundamento  en  lo  anterior,  se  inició  la  correspondiente  investigación  penal,  dentro  de  la  cual  fue vinculado mediante indagatoria  CARLOS  JAIME  PARRA HENAO, a  quien  se  le  resolvió  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de  detención  preventiva  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo  en grado de  tentativa,  homicidio  agravado  y porte ilegal de armas de uso privativo de las  Fuerzas Armadas.   

         

Clausurada  la  instrucción,  se  profirió  resolución  de acusación en contra del sindicado, como presunto coautor de los  delitos   que   sustentaron  la  medida  de  aseguramiento,  la  cual  confirmó  posteriormente  un  Fiscal  Delegado ante el Tribunal Superior de Pereira, el 28  de  diciembre  de  2001,  sin  que  se  modificara la situación de PARRA HENAO.   

          La  etapa de juzgamiento correspondió adelantarla al Juzgado Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Armenia, el cual profirió sentencia de  fecha   octubre   10  de  2002,  por  cuyo  medio  condenó  a   CARLOS  JAIME  PARRA  HENAO,  a  la pena  principal  de  7 años y 6 meses de prisión, al hallarlo penalmente responsable  del    punible   de   tentativa   de   secuestro   extorsivo   en   calidad   de  cómplice.   

Contra   la   anterior   determinación,  interpusieron  recurso de apelación la parte civil, el Ministerio Público y el  defensor  del  mencionado,  por lo cual se pronunció el Tribunal Superior de la  misma   ciudad   en   el   sentido  de  modificarlo  en  cuanto  a  CARLOS  JAIME  PARRA HENAO, para condenarlo  a  la  pena principal de 37 años y 6 meses de prisión y multa de 1800 salarios  mínimos,  a  la  accesoria de inhabilitación de derechos y funciones públicas  por  el término de 10 años, como coautor penalmente responsable de los delitos  de  homicidio  agravado,  secuestro  extorsivo  en  la  modalidad de tentativa y  conservación   de   armas   y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  militares.        

          El   fallo   del   ad  quem  fue  objeto  del  recurso  de  casación,  lo que dio lugar a que se  allegara   al   proceso   la   demanda,   cuya  admisibilidad  formal  ahora  se  estudia.   

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  legal  en  el  artículo  207 del estatuto procesal  penal,    el   defensor   de   CARLOS   JAIME   PARRA  HENAO  propone  tres  cargos,  dos  con  soporte en la  causal  primera  por violación indirecta de la ley sustancial a consecuencia de  errores  de  hecho  en  la apreciación probatoria y un último reproche bajo la  égida  de la causal segunda.   Las censuras se enuncian y fundamentan  de la siguiente manera:   

          Cargos   primero   y   segundo:   violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  errores de hecho en la apreciación probatoria derivados de la  violación de las reglas de la sana crítica:   

Dada  la  identidad  temática  de  los  dos  primeros  reproches,  se  compendiarán en un mismo aparte, puesto que la única  diferencia  que  en  esencia  se  advierte,  radica en la referencia de la norma  sustancial  vulnerada,  toda vez que mientras en el primero se alega aplicación  indebida  del artículo 232 del estatuto procesal penal, en cuanto considera que  no  había  certeza  probatoria respecto de la culpabilidad de su prohijado para  condenar,  en  el  segundo,  por  la  misma  vía  demostrativa, se indica igual  sentido  de  violación  respecto del artículo 238, inciso primero ibídem,  por  apreciarse  las pruebas con  desconocimiento  de  las  reglas  de  la  sana crítica.       

En los dos cargos, indica el casacionista, el  juzgador  apreció  las pruebas sin acatar las pautas de la sana crítica,   específicamente,   las   reglas   de   la  “lógica  jurídica  y formal”, toda vez que ellas “obligan  a  sacar conclusiones acordes con el material probatorio  dentro de un proceso”.   

Señala el actor que la responsabilidad de su  defendido  se  fundamenta  exclusivamente  en  la  declaración  de Hernán   Mahecha   Marín,   pero   que,  “de  conformidad  a las reglas de la experiencia, la  lógica  y  el  sentido  común,  de  un  solo testimonio que como prueba no fue  corroborado  por  otros  medios  probatorios, no se puede deducir con certeza la  responsabilidad de un sindicado”.   

A lo anterior se suma que en este caso pesó  más  la  posición prestante que ocupaba la víctima y no se tuvo en cuenta que  la  vinculación  de  su defendido se dio en estadio avanzado del proceso cuando  Mahecha   Marín   estaba  próximo  a  acogerse  a sentencia anticipada, lo que convierte al testimonio en  “interesado”   por  la  pretensión  de  obtener  beneficios punitivos, sin que se advirtieran, además,  algunos interrogantes que emanan de su dicho.    

Así mismo, en su criterio, el reconocimiento  fotográfico   que   el   mismo  Mahecha  realizó  de  su  defendido  carece de total validez, con lo cual no  busca,     a     diferencia     de     lo    que    expuso    el    ad-quem,   desconocerla,         sino         “precisamente   atacar   esta   prueba   porque  no  aporta  nada,  absolutamente  nada,  al  proceso  y  además  es  prueba  aportada por la misma  persona,      es      decir      el      único     testimoniante”.   

           

De lo expuesto, extrae dos conclusiones: como  lo  expone  en el primer cargo, que no había certeza para condenar por no estar  demostrada  la  culpabilidad  de su defendido y, según lo indica en el segundo,  que  se  violaron  las  reglas  de  la  sana  crítica en la apreciación de las  pruebas.   

Con base en lo anterior, solicita que se case  el   fallo   impugnado   y,   en   su   lugar,   se   absuelva   a  CARLOS  JAIME PARRA HENAO de los cargos por  los que se le acusó.   

Cargo  tercero, subsidiario, causal segunda,  incongruencia entre la sentencia y la resolución de acusación:   

Argumenta el casacionista que esta causal se  concretó  en  tanto  el  sentenciador  desbordó  la  posición  que sostuvo la  fiscalía  en  la  audiencia pública, “pues mientras  en  la  resolución  acusa  a CARLOS JAIME PARRA HENAO a título de autor, en la  audiencia  lo  menciona y solicita su condena como cómplice, como quiera que no  especificó  para  cual  o  cuales de los delitos, debe entenderse esto como una  posición  global  y  obviamente  para  los  delitos  que admiten tal figura, en  nuestro  caso  concreto  y  principal  para  los delitos de homicidio agravado y  tentativa de secuestro”.   

A  partir  de  ese  supuesto,  continua,  el  sentenciador  no  podía  salirse  de  ese marco como lo hizo al condenarlo como  coautor,  “pues, reitero, la posición asumida por la  Fiscalía  debe  tomarse  necesariamente  como  una variación de la resolución  acusatoria”.   

Indica adicionalmente que, por el contrario,  la  sentencia de  primera instancia “guardó una  completa    congruencia    entre   su   decisión   y   la   solicitud   de   la  fiscalía”.  La postura asumida en el fallo que  controvierte,  configuró  violación  al derecho de defensa y al debido proceso  “por cuanto dentro de la audiencia nos defendimos de  una  acusación  global  en  calidad de cómplice, y al debido proceso… cuando  uno  de los falladores desconoce la acusación que hace la fiscalía para montar  su propio criterio”.   

Así   mismo,   señala  que  “si  el  juez  AD  QUEM  consideraba  que  la  condena  tenía que  hacerse,  tal como lo hizo, a título de autor …tenía que haber decretado una  nulidad  para  que  en  concreto  entonces  el  Despacho  Fiscal  manifestara su  posición”.   

Solicita así, subsidiariamente, que se case  el  fallo  y se dicte fallo de reemplazo “teniendo en  cuenta  la  resolución  acusatoria  reformada  por  el  Fiscal  en la Audiencia  Pública       de      juzgamiento”.                         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  relación con los cargos primero y segundo: violación indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  errores  de  hecho  en la apreciación probatoria  derivados de la violación de las reglas de la sana crítica:   

          Por  lo  mismo  que  estos  dos  reproches fueron concretados en sus  fundamentos  esenciales  en  un solo acápite ante el hecho de resultar evidente  su  identidad temática, conviene precisar que ostentan iguales defectos, lo que  determina  que  también  se  aborden  en  este  aparte  de  manera simultánea.   

          Es  claro  que  la  propuesta  del casacionista, cuyo enfoque apunta  hacia  la  demostración  de un error de hecho por desconocimiento de las reglas  de  la sana crítica (falso raciocinio), contenida en las dos censuras objeto de  estudio,    adolece    de    deficiencias    técnicas    que    determinan   su  inadmisión.   

          Como  en  forma  reiterada  lo  ha  sostenido  esta  Sala, cuando de  demostrar  errores  en la apreciación probatoria por desatención de las reglas  de  la  sana  crítica se trata -que es la propuesta contenida en los dos cargos  que   ocupan   la  atención-  el  demandante  está  compelido,  ante  todo,  a  identificar  la  prueba  sobre  la  cual  recae el yerro; luego, a establecer el  mérito  que se le otorgó al medio de convicción en la sentencia, a la vez que  debe  señalar  cuál es el postulado de la sana crítica que en su criterio fue  vulnerado,  esto  es,  el  principio  lógico, la máxima de la experiencia o la  regla científica quebrantada.   

Acto seguido, debe vincular esa apreciación  con  la  regla  aludida  demostrando  en dónde radica el desvío y, finalmente,  está  en  la obligación de precisar la trascendencia del error frente a la ley  sustancial,  lo  cual le impone exponer los argumentos que lo conducen a estimar  que  la  sentencia  impugnada  se  debe  modificar  en  favor  del  interés que  representa,      como      consecuencia      necesaria     del     error     que  alega.           

          De  acuerdo  con  lo anterior, fácil resulta establecer que los dos  primeros  reparos  formulados  por  el  actor,  no  cumplen con los presupuestos  indicados.   

          Por  una  parte, porque si bien el actor concreta la prueba sobre la  cual  recae  el presunto yerro cuando hace alusión a que el vicio se configuró  en  relación  con  el  testimonio  de  Hernán Mahecha  Marín,    no  se  detiene a precisar cuál es la regla de la sana crítica que  en  su  criterio  se vulneró y, por el contrario, se evidencia total confusión  al  respecto,  pues en su enunciado aludió al desconocimiento de los postulados  de  la  “lógica  jurídica  y formal”,  pero  luego,  en el desarrollo de los reproches, se pierde en ese  propósito   al   abordar   en   forma   indiscriminada,  pero  igualmente   generalizada,  la  violación  de  las reglas de la experiencia y de la ciencia,  sin  que llegue a desarrollar una de ellas en particular o por lo menos se pueda  así           inferir           del           contexto          de          los  reparos.             

          En  ese  orden  de  ideas,  surge  total  incertidumbre en punto del  aspecto  central  que  propone,  lo  que  se torna aun peor cuando con facilidad  logra  advertirse  que  el  casacionista, en vez de asumir el cuestionamiento en  los  términos señalados, se dedica a exponer su criterio personal acerca de la  valoración   de   la   prueba   referida,  señalando  las  que  considera  sus  contradicciones  y  la  forma como debió ser apreciada, sin percatarse que todo  ese  ejercicio  es  distante del objetivo que persigue el recurso extraordinario  de  casación,  por  no  constituir  una  tercera  instancia  dispuesta para esa  adelantar ese tipo de discusión.   

Por  otro  lado,  como  el  casacionista  no  acierta  en  la  selección de la regla de la sana crítica que supuestamente se  desconoció  por  el  fallador en la apreciación del testimonio de Mahecha   Marín,   es   lógico  que  no  desarrolle  los  pasos  posteriores  indispensables  para  estructurar  el falso  raciocinio que simplemente enuncia.    

Ahora   bien,  en  punto  del  sentido  de  violación  sobre la ley sustancial, cabe señalar que en el segundo reproche el  demandante  finca  la  vulneración  de  la ley sustancial en un precepto que no  reúne  tal  connotación,  como  lo  es  el artículo 238 del estatuto adjetivo  penal,  que  se  refiere  a  la  apreciación  de  las  pruebas en conjunto y de  conformidad  con  las  reglas  de la sana crítica, en tanto dicha preceptiva se  yergue  como  una norma que fija directrices de valoración probatoria, pero que  no por ello ostenta el carácter de ley sustancial.   

Las  anteriores falencias impiden establecer  con  la  claridad  y  precisión  exigidas  en  el numeral 3° del artículo 212  ibídem  los  motivos en los  que  se  fundan  las  prédicas  instauradas  al amparo de la causal primera por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  razón por la cual se impone su  inadmisión.               

Con  respecto al cargo tercero, subsidiario,  causal   segunda,   incongruencia   entre  la  sentencia  y  la  resolución  de  acusación:   

La  jurisprudencia  de  esta  Sala ha venido  sosteniendo   en  forma  reiterada  que  “La  causal  segunda  de  casación surge cuando el juzgador al dictar la sentencia, desborda  el  marco  fáctico  fijado  por  el  enjuiciamiento,  o condena por una especie  delictiva  distinta de la que fue objeto de acusación, o incluye circunstancias  de  agravación no deducidas en el calificatorio, o desconoce las atenuantes que  allí  se  reconocieron  o deja de considerar uno o varios delitos sobre los que  debió     pronunciarse,     entre     otras    eventualidades    posibles    de  presentarse”1.   

          Lo   expuesto   implica,  a  efectos  de  la  causal  invocada,  una  confrontación  ente  los contenidos de la resolución de acusación y los de la  sentencia,   a  fin  de  comprobar  si  en  realidad  la  última  desborda  los  parámetros  de la primera, en tanto aquella constituye su marco de referencia y  límite del debate propio del juicio.   

En  vigencia  del anterior estatuto procesal  penal,  la discusión se circunscribía a comparar la sentencia y la resolución  de  acusación,  pero con la entrada en vigencia de la Ley 600 de 2000, por cuyo  medio  se admitió la variación de la calificación jurídica provisional de la  conducta  punible,  de  acuerdo  a  la  forma  prevista  en el artículo 404, el  espectro  se  ha  ampliado,  pues  la  confrontación  no  se  limita  a las dos  providencias  en mención, sino que, necesariamente, involucra las posibilidades  de  variación  concebidas  en  la  referida norma, sobre lo cual se ocupó esta  Sala en los siguiente términos:   

“3.11.  La  resolución  de acusación, su  mutación  y  la  manifestación  del  juez  sobre la necesidad de hacerlo no se  excluyen  para  efectos  de  la  congruencia,  por  lo  que  la  sentencia puede  armonizarse    con    cualquiera    de    ellas”2.   

          Así  las  cosas,  sólo  si  el  actor  en  la  demanda  realiza la  comparación  entre  la  sentencia  y  los  actos  procesales  que  le sirven de  referente,  se  puede  colegir  que  la  propuesta  responde  a  la técnica del  recurso.   Por  el  contrario,  si  efectúa esa comparación teniendo como  base  referentes  distintos,  no  se acompasa con los lineamientos técnicos que  exige  la  causal,  situación que se verifica en este caso como a continuación  se explica.     

Dentro  de la gama de posibilidades que para  efectos  de  la  congruencia  surgieron  con  el  nuevo  estatuto  a raíz de la  adopción  de  la variación de la calificación jurídica, no está contemplada  la  postura  que  asume  el  fiscal  en  el  momento  de  su intervención en la  audiencia   pública,   lo   cual   tiene   su   razón   de   ser   en   varios  factores:   

En  primer lugar, porque la ley no prevé la  sola  intervención del fiscal como mecanismo de variación, pues en caso de que  así   lo   advierta,   como   lo  establece  la  norma  referida,  “se  lo  hará  saber  al  juez  en  su  intervención  durante la  audiencia  pública”,  formalismo que no se cumplió  durante  la  audiencia que se surtió dentro de la presente actuación procesal,  en  tanto  el  fiscal  se  dedicó  en  dicha  diligencia  procesal a exponer su  intervención  oral,  sin  que  en  momento  alguno  manifestara la necesidad de  variar  la  calificación,  ni  lo  notificó  de  ese  modo  al  director de la  vista.   

En  segundo lugar, porque aceptar un acto de  variación  de  la forma en que lo sugiere el censor, sin previo enteramiento al  juez  y  sin  notificar  a los demás sujetos procesales, constituye no sólo un  desconocimiento  de la ley, sino una indiscutible vulneración de las garantías  fundamentales  de  estos  últimos, pues el rito establecido ordena que en dicho  caso  “se  correrá  traslado  de  ella a los demás  sujetos   procesales,   quienes   podrán   solicitar  la  continuación  de  la  diligencia,  su suspensión para efectos de estudiar la nueva calificación o la  práctica  de pruebas necesarias”, trámite que no se  realizó en el presente caso.   

Es cierto que el momento de la intervención  del  fiscal  constituye la oportunidad para que proceda la variación, pero para  que  sea  viable deben reunirse los condicionamientos legales vistos, puesto que  por  sí sola no tiene la entidad para erigirse en un acto válido de variación  de  la calificación jurídica provisional, como en forma desatinada lo entiende  el  libelista;   al  no  tener esa connotación, es claro que no sirve como  referente  para  los  efectos  de la congruencia que se alega por el defensor de  CARLOS      JAIME      PARRA     HENAO.       

Además  de  lo  anotado,  resulto  oportuno  señalar  que  el  libelista  con  su  pretensión  también  desconoce  que  la  degradación  de  la  responsabilidad,  en este caso del grado de participación  (de  coautor  a  cómplice),  no  es  una  situación  que,  ni bajo el anterior  estatuto,  ni  tampoco  de  acuerdo  con  el  actual,  genere  variación  de la  calificación.   En  dichos  casos,  el juzgador puede proceder sin que sea  indispensable  que previamente se varíe la calificación jurídica, en tanto se  ofrece        como        una       situación       que       favorece       al  procesado.              

Si  ello  es  así,  resulta evidente que el  actor  no  desarrolló  el  cargo de acuerdo con los parámetros técnicos de la  causal  seleccionada que le exigían efectuar un cotejo entre los cargos por los  que  se   le  condenó en la sentencia y los imputados en la resolución de  acusación o su variación.    

Como  el actor efectúa la labor comparativa  entre  la  sentencia  y  un  acto  procesal  que no tiene la calidad exigida, se  aparta  de  los linderos de la causal deprecada, situación que impone, al igual  que   lo   ocurrido   con   respecto   a   los   dos   cargos  antecedentes,  su  inadmisión.      

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  interpuesta  por  el  defensor  de  CARLOS JAIME PARRA  HENAO,  por  las  razones  consignadas  en la anterior  motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                          ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  Radicación  12568,  sentencia  de  fecha julio 18 de 2002, M.P. Dr. Fernando E.  Arboleda Ripoll.   

2  Radicación  18457, auto de fecha febrero 14 de 2002, M.P. Dr. Jorge E. Córdoba  Poveda.     

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