21328(16-03-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21328  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA N° 017  

          Bogotá,   D.C.,   dieciséis  (16)  de  marzo  del  dos  mil  cinco  (2005).   

VISTOS  

          El  Juzgado  1º  Penal  del  Circuito  de  Florencia  –Caquetá- condenó mediante sentencia  del    17    de   febrero   del   2003   a    ANCÍZAR   DE   JESÚS   BUSTAMANTE  LÓPEZ,    como  autor  del  delito   de  acceso  carnal abusivo con menor de  catorce   años,  agravado.  Le  impuso  64  meses  de  prisión  como  pena  principal,  e  interdicción  del  ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  a  título  de sanción accesoria.  Igualmente, lo condenó a la indemnización de perjuicios.   

          Apelado  el  fallo  por la defensa, el Tribunal Superior de la misma  ciudad,  el 10 de abril del 2003, ratificó la decisión pero aumentó las penas  a 84 meses.   

          El   apoderado   interpuso  recurso  de  casación,  cuya  solución  emprende ahora la Corte.   

HECHOS  

          En  repetidas oportunidades durante el año 2001, en el municipio de  Florencia,  el  docente  ANCÍZAR DE JESÚS BUSTAMANTE  LÓPEZ  sostuvo  relaciones  sexuales  con  su  alumna  Yéssica  Natacha  González  Pineda cuando ésta aún no había cumplido los 14  años de edad.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          La  Fiscalía  4ª  Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de  Florencia  abrió investigación penal en su contra el 6 de marzo del 2002 y fue  escuchado en indagatoria el 13 de marzo de ese mismo año.   

La situación jurídica le fue resuelta el 12  de  abril  con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva por el delito  mencionado.   

          El   30   de   julio   del   2002   fue  acusado  por  el  hecho  ya  conocido.   

          Después      fueron      proferidas      las      sentencias     ya  reseñadas.   

LA  DEMANDA   

En  el segundo cargo formulado por el censor,  único  declarado  ajustado a los requisitos técnicos por la Corte, se denuncia  que  el  Tribunal  violó  de  manera  directa  la  ley  sustancial por falta de  aplicación  de  los  artículos 31 de la Constitución Política y 18 y 215 del  Código  de  Procedimiento Penal pues, no obstante que el procesado fue apelante  único,  agravó  la condena. Por lo tanto, se debe casar la sentencia impugnada  para revocarla y darle efectos al fallo más favorable.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

          Solicita   casar   parcialmente  la  sentencia  impugnada  y  dictar  sentencia  de  remplazo  en  la  que se fije la sanción en los mismos términos  señalados por el juez de primera instancia.   

          Son sus razones:   

          El  procesado  acudió  al Tribunal Superior para que fuera revisada  su  sentencia  en  el  aspecto de la culpabilidad y con la aspiración de que se  respetara  su  derecho de no agravación de la pena impuesta, motivo por el cual  el  Tribunal  debía  preservar  el  contenido  del  artículo  31  de  la carta  política.   

          Se  refiere  a la decisión adoptada por el juez de primer grado, en  la  que  se  fija la pena con fundamento en lo señalado en el artículo 208 del  Código  Penal,  con  la agravación establecida en el numeral 2º del artículo  211  de  la  misma  obra. Agrega que la decisión fue apelada únicamente por el  defensor  del procesado y que, no obstante esa situación, el Tribunal modificó  el  monto  de  la  pena  principal  tras  considerar que el fallo inicial había  vulnerado  el  principio  de  legalidad, pues determinó una sanción por debajo  del límite mínimo establecido en la ley.   

          Considera  el  Procurador que el Tribunal fundamentó su providencia  en  la equivocada apreciación según la cual el juez omitió las circunstancias  modales  de agravación reseñadas en la resolución de acusación al momento de  tasar  la  pena,  por  lo  que estimó que el mínimo imponible era de 84 meses,  teniendo   en   cuenta  la  concurrencia  de  circunstancias  de  atenuación  y  agravación punitiva.   

          Hace  el Delegado un estudio del contenido de los artículos 60 y 61  del  Código  Penal  para demostrar el yerro en que incurrió el sentenciador de  segunda   instancia  y  que  motivó  el  incremento  de  la  pena  impuesta  al  condenado.   

          Encuentra  que  en  el  presente  caso  se  quebrantó  la garantía  fundamental   de  interdicción  de  reforma  peyorativa,  lo  que  sustenta  la  petición que hace.   

CONSIDERACIONES  

          La  Corte  casará  parcialmente  la  sentencia impugnada por cuanto  asiste razón al libelista en el cargo formulado.   

          Estos son los motivos:   

          La  aplicación  del  principio  de  prohibición de la reformatio  in  peius  tiene como limite,  según  la  posición  mayoritaria de la Sala de Casación Penal, el respeto del  principio  de  legalidad.  En  consecuencia,  para  efectos de protección de la  segunda   garantía,  es  posible  que  el  sentenciador  de  segunda  instancia  modifique,  para  agravar,  la  sanción  impuesta a un condenado, aún si éste  fuere apelante único.   

          Sin  embargo, en estricto sentido, en el caso que ocupa la atención  de  la  Sala,  no  es  esta  la  situación que se observa, porque el incremento  punitivo  deducido  en  la  sentencia  del  Tribunal  se fundamentó en una  lectura  equivocada  de  la  providencia de primera instancia, falta apreciativa  que  llevó  al  Ad  quem a  incrementar el mínimo de la pena impuesta.   

          En  efecto, tal como se señala en la sentencia de segundo grado, el  Tribunal  consideró  que  el Juez 1º Penal del Circuito de Florencia no había  tenido  en cuenta la causal específica de agravación contemplada en el numeral  2º  del artículo 211 del Código Penal y, por lo tanto, dijo, el mínimo de la  pena no podía ser de 64 meses.   

          Esto se lee en la providencia:   

“Pasando  a  otro  punto  de  vista  que  corresponde  a  la  pena  impuesta,  tiénese  que  la graduación punitiva debe  guardar  estrecha  consonancia con la realidad procesal, porque de no hacerse se  estaría  violando  el principio de la legalidad de la pena que demanda, guardar  proporcionalidad  con la gravedad o con la atenuación del hecho y en esa medida  hay  retribución  punitiva,  en consecuencia, omitir en la graduación punitiva  las   circunstancias  modales  de  agravación  taxativamente  indicadas  en  la  respectiva  resolución  acusatoria  se  va en contravía con el principio de la  retribución     y     equidad     que     deben    ajustarse    los    cánones  punitivos”.   

“En  este  orden  adviértase  que  en la  resolución  acusatoria  se  tuvo  en  cuenta  las circunstancias de agravación  punitiva  que  correspondía  al  carácter,  posición  o  cargo  que tenía el  docente  sobre  la  menor  lo que la impulsó a depositar en éste su confianza,  elemento  que  fue  desconocido  por  el  fallador al  momento  de  la  imposición  de la pena, cuando se limitó a partir del mínimo  punitivo  sin  incremento, por no existir ninguna circunstancia de agravación o  atenuación”.   (Subraya  fuera de texto).   

          Y sigue la sentencia:   

“En  efecto,  prevé  el  inciso  2° del  artículo  211 del código penal, que la pena se aumentará de una tercera parte  a  la  mitad,  cuando  el  responsable  tuviere cualquier carácter, posición o  cargo  que  le  dé  particular  autoridad  sobre  la  víctima  o  la impulse a  depositar  en  él su confianza, debiéndose en consecuencia tomar este elemento  para  efectos  de  la  punibilidad, lo que indica que jamás podrá partirse del  mínimo  indicado  y  en  igual  sentido se impondrá la pena de inhabilitación  para el ejercicio de los derechos y funciones públicas.”   

          El  Tribunal  realizó un errado proceso de dosificación punitiva y  estimó  que  la  circunstancia específica de agravación, tenida en cuenta por  el  juez  para  incrementar los límites punitivos, era de aquellas a las que se  refiere  la  norma  cuando  instituye  el  ámbito  de movilidad para imponer la  sanción  y  así  establecer  que podrá moverse el sentenciador en los cuartos  medios   cuando   concurran   circunstancias   de   atenuación   y  agravación  punitiva.   

          Por eso expresó:   

“En  este  orden  como  el  ámbito  de  movilidad  fluctúa  entre 64 y 84 meses y el segundo entre 84 a 104, el tercero  entre  104  a  124  meses  y  el  cuarto  entre 124 y 144 meses de prisión y en  cumplimiento  del  mandato del artículo 61 del código penal quien advierte que  el  sentenciador  sólo  podrá  moverse  dentro  del  cuarto  mínimo cuando no  existan  atenuantes  ni  agravantes  y  dentro  de  los  cuartos  medios  cuando  concurran  circunstancias  de  atenuación y de agravación punitiva. Respetando  en  ese  orden la disposición adjetiva indicada, tiénese que si bien es cierto  existe  la  circunstancia  de  agravación prevista en la respectiva resolución  acusatoria,  también  lo  es  que hay elementos como la buena conducta anterior  del  implicado,  por lo que debe partirse del mínimo correspondiente al segundo  medio de la pena, es decir 84 meses de prisión”.   

         

Así,  por  considerar  que  los  64  meses  impuestos   por  el  A  quo  correspondían  a  la  pena  mínima  del  tipo básico, el Tribunal partió del  primer  cuarto  medio  del ámbito de movilidad de la sanción e impuso una pena  de   84   meses   de   prisión,  ya  que  estimó  que  se  evidenciaban  tanto  circunstancias  de atenuación punitiva, como de agravación; y desconoció, con  ese  razonamiento,   la  operación  realizada por el inferior jerárquico,  que  contenía  la  modificación  de  los  límites  punitivos, porque tomó en  cuenta  explícitamente  la  circunstancia de agravación específica de la pena  que se presentaba.   

          Como  acertadamente  lo  sostuvo el Procurador Delegado, el Tribunal  Superior  de Florencia incurrió en error al dosificar la pena que correspondía  y  por  esa  razón  agravó  el  monto  de  la sanción,  de manera que la  vulneración  del  principio  de  interdicción  de  reforma  peyorativa se hace  evidente en la providencia que se impugnó.   

          Es  claro  que  el  juez  de  1ª instancia aplicó correctamente el  contenido  de los artículos 60 y 61 del Código Penal. Estableció primeramente  los  límites mínimos y máximos dentro de los que debía moverse y allí tomó  en  cuenta  la  circunstancia  específica de agravación para el hecho punible.  Luego,  realizó  el procedimiento para individualizar la pena, operación en la  que   partió  del  cuarto  mínimo  por  no  observar  sino  circunstancias  de  atenuación punitiva.   

          Fueron estos sus argumentos:   

“4.3.    La    condena.  La  condena  en concreto se hará con fundamento en los criterios  que  para su tasación traen  los artículos 59, 60 y 61 del Código Penal.  Deberá   precisarse,   en   primer   lugar,  que  concurren  en  el  caso,  una  circunstancia  de  atenuación  punitiva  o  de menor punibilidad se trata de la  buena  conducta  anterior  del  procesado  o la ausencia de antecedentes penales  pues  no  registra  en  el  proceso  conductas desviadas que jurídicamente sean  relevantes  (art.  55.1  C. Penal). Ahora bien, para la individualización de la  pena  se  fijará  en primer término los límites mínimos y máximos en lo que  ha  de  moverse el Juez, pues en el caso existen circunstancias modificadoras de  dichos  límites;  la pena para el delito oscila entre  48  y  96,  aumentado  en una tercera parte al mínimo y la mitad al máximo que  son  64 a 144 meses, siendo este el marco punitivo genérico de movilidad que se  dividirá  en cuartos. Traducidos en meses el indicado  ámbito  de  movilidad  fluctúa  entre  64  a  144  meses  de prisión, lo cual  significa  que  el primer cuarto va de 64 a 84 meses, el segundo entre 84 a 104,  el  tercero  entre  104  a 124 y el cuarto entre 124 a 144 meses” (destaca la Corte).   

“De  acuerdo  con  el  inciso  2°  del  artículo  61  del  Código  Penal,  el  sentenciador deberá moverse dentro del  cuarto   mínimo   cuando  no  existan  atenuantes  ni  agravantes  o  concurran  circunstancias  de  atenuación  punitiva como en este caso, lo cual implica que  la  pena privativa de la libertad no podrá ser inferior a 64 meses, ni superior  a  84  meses.  De  conformidad  con el inciso 3° del mencionado artículo en el  caso  no existe ninguna circunstancia genérica de agravación o atenuación, la  pena  a  imponer  será  entonces de SESENTA Y CUATRO (64) MESES DE PRISIÓN”.   

Esta determinación judicial, bien concebida,  fue   desatendida   por   el   Ad   quem,  quien consideró nuevamente  la  circunstancia  específica  de  agravación para partir de los  cuartos  medios y de esta manera agravar la pena impuesta al condenado. Dicho de  otra  manera, tras violar el principio de prohibición  de  la  doble  o  múltiple  valoración,  el Tribunal  arribó    al    quebrantamiento    de   otro   axioma,   el   de   prohibición  de  la  reformatio in peius.   

          Así  las  cosas,  es evidente la vulneración del último postulado  fundamental.   

Por   lo   anterior,   la   Corte  casará  parcialmente  la  sentencia  impugnada y afirmará que la pena es la deducida en  la  sentencia  de  primera instancia, esto es, 64 meses de prisión. En el mismo  término  se  fijará la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas.   

En   mérito de lo expuesto, la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad  de  la  ley,  y de acuerdo con el  Ministerio Público,   

RESUELVE  

CASAR     PARCIALMENTE    la  sentencia  recurrida,  para  fijar la pena principal a cargo del  procesado   ANCÍZAR  DE JESÚS BUSTAMANTE LÓPEZ  en  sesenta  y cuatro (64) meses de prisión, cantidad  en  la  que  también  se  establece  la  pena  accesoria de inhabilitación del  ejercicio de derechos y funciones públicas.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Permiso  

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ            HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                                                   JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Permiso   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   Secretaria   

    

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