21258(24-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21258  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 55.  

          Bogotá   D.C.,   junio   veinticuatro   (24)   de  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   EDUARDO  IGUA  TOBAR,  contra la sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Cali,  de  fecha  marzo  25 de 2003, por cuyo medio  revocó  la  sentencia absolutoria dictada por el Juzgado 9º Penal del Circuito  de  la  misma  ciudad  para,  en  su lugar, condenarle por los delitos de acceso  carnal violento agravado e incesto.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Los  primeros,  que  originaron  la  presente investigación, fueron  declarados por el Tribunal de la siguiente manera:   

“Acaecieron  en  los  últimos meses del año  1999  y  los  primeros del 2000, cuando la menor KARON ANDREA IGUAL, residía en  casa  de  su  abuelo  EDUARDO  IGUA,  ubicada en la Calle 1 No. 10-78 del Barrio  Lourdes  de  ésta  Capital.  En ese lugar la niña quedó bajo custodia de  su  tía  MARIANA  y del procesado, quien aprovechaba las horas de ausencia  de  la  primera,  para  accederla sexualmente en contra de su voluntad.  La  niña  guardó  silencio por algún tiempo, hasta que se atrevió a comentarlo a  sus  compañeras  de  estudio, lo cual originó que en una clase de orientación  sexual  se  revelara  el  padecimiento  vivenciado  por  la menor, de lo cual se  percató  su profesora HERMILDA BELTRÁN, quien al cuestionar a KAROL descubrió  que  estaba  siendo  víctima  de  abusos  sexuales  por parte de su abuelo, dio  noticia  de  tal  acontecimiento  a  funcionarias del puesto de salud del Barrio  Lourdes  y ellas se encargaron de informar lo pertinente a MARGARITA IGUA, madre  de   la   vejada,   quien  para  esa  época  se  encontraba  en  la  ciudad  de  Cartago.   Una  vez  enterada  de  la  situación, la progenitora de KAROL,  instaura   denuncia   en   contra   de   su   padre,   el   31   de   marzo   de  2000”.                     

          La  Fiscalía  Seccional de Cali declaró abierta la investigación,  en  cuyo marco dictó medida de aseguramiento de detención de preventiva contra  EDUARDO  IGUA  TOVAR,  como  presunto  autor  penalmente  responsable  del  delito  de acceso carnal violento  agravado e incesto.   

          Clausurada  la  instrucción, profirió resolución de acusación en  contra  del  sindicado,  como  presunto  autor de los delitos que sustentaron la  medida  de  aseguramiento,  la  cual confirmó posteriormente un Fiscal Delegado  ante el Tribunal Superior de Cali, el 10 de julio de 2002.   

          La  etapa  de  juzgamiento  correspondió adelantarla al Juzgado 9º  Penal  del  Circuito  de  Cali,  el  cual  absolvió al procesado de los delitos  objeto   de  acusación,  decisión  revocada  posteriormente  por  el  Tribunal  Superior  de la misma ciudad, a instancias del recurso de apelación interpuesto  por  el  agente del Ministerio Público, condenándole a la pena principal de 10  años  y  9  meses  de  prisión,  a la accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  término  de  10  años  y al pago de 50 salarios  mínimos  legales mensuales como perjuicios morales, sin concederle el subrogado  de la condena de ejecución condicional.    

          El   fallo   del   ad  quem  fue  objeto del recurso de casación que dio lugar a que se allegara  al proceso la demanda cuya admisibilidad formal ahora se estudia.   

LA DEMANDA  

          Un   solo   cargo   formula   el  defensor  técnico  del  procesado  IGUA TOVAR contra el fallo de  segundo grado, el cual enuncia y fundamenta de la siguiente manera:   

          Único  cargo:  causal  primera,  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  error  de  hecho  a  causa  de  falso  juicio  de existencia e  identidad:   

          Para    el    actor,    se   ha   incurrido   en   un   “error  de  hecho  por  falso  juicio de existencia. El sentenciador  desconoce   prueba   de   dictamen   Pericial   (sic)  falso   juicio  de  identidad:   Se  aparta  del  contenido       Material      de      la      Prueba,      dictamen”.   

          En  la  demostración,  el  censor  se  ocupa  del  falso  juicio de  existencia  porque,  como  refiere  en  el  título  del aparte correspondiente,  “el  fallador  desconoce  una prueba que existe dentro  del  proceso  y  sin  valorarla condenó”. Señala que,  según  el  Tribunal,  para  demostrar  la  violación  de  la  menor  le fueron  practicados   varios   exámenes   “cuyos  dictámenes  periciales,  fueron  atendidos en su momento procesal para proferir providencias  en      contra     del     condenado     EDUARDO     IGUA     TOBAR”.   

El  tercer  dictamen,  afirma,  favorece  al  procesado,  pero  se  desconoció y en cambio se tomó una nota aclaratoria para  darle  crédito  a  la  prueba testimonial, como se consignó en la “parte  emotiva”  (sic)  de  la sentencia,  cuyos apartes transcribe en lo que considera pertinente.   

          Luego,  hace  alusión  a la “sustentación  del  cargo”, en donde indica que en el proceso existen  tres  dictámenes,  “siendo el último de los mismos  practicado  por  tres médicos, entre ellos uno de los galenos que practicó uno  de  los  primeros  exámenes”.  Recuerda que los  dos     primeros     fueron     contrarios    a    una    verdad    “indestructible”,  pues  si  una  menor es  “penetrada  por  el asta viril de un mayor de cuarenta  años,    debe    presentar    en   sus   órganos   sexuales,   deterioros   de  consideración”,   como   no   se   presentaban  esas  evidencias,  se  ordenó  la  nueva  experticia,  en  la cual se señaló que en  realidad  no  fue  penetrada.   Sin  embargo,  el Tribunal se apartó de su  contenido  y en cambio tomó la nota aclaratoria de la ampliación del dictamen,  “para  desviar  su camino hacia la prueba testimonial,  dándole  crédito  a  la  versión  de  la  menor  que  fue penetrada cuando en  realidad  no  lo  fue,  y  así  quedó  demostrado para el proceso” (transcribe apartes de la pericia).    

          También  copia  apartes  del  salvamento  de voto que suscribió el  magistrado  disidente  de  la  decisión recurrida, tras lo cual precisa que las  normas  medio  transgredidas  con  la  violación que demanda son los artículos  232,  234  y 238 del estatuto procesal penal y las normas fin son el 205, 211, 4  y   258  del  estatuto  represor  anterior,  aplicado  por  favorabilidad.    

          Con  base  en  lo  anterior,  solicita,  se  case el fallo impugnado  porque  se incurrió en “falso juicio de existencia, al  desconocer  una  prueba.  Falso  juicio de identidad al tergiversar el contenido  material  de una prueba, que llevara a emitir condena”,  para  que  en  su  lugar  se  profiera  sentencia absolutoria.      

            

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  demanda  objeto  de  examen, en el único reproche que contiene,  desconoce  los  presupuestos  de técnica que regentan este extraordinario medio  de impugnación.   

          Único  cargo:  causal  primera,  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  error  de  hecho  a  causa  de  falsos juicios de existencia e  identidad:   

          En  efecto, comiéncese por señalar que  extrañamente  el  libelo  aun  cuando  en  su  enunciado  y  en  la parte de la  petición   final   anuncia  dos  falsos  juicios  del  error  de  hecho  en  la  apreciación  de  la prueba, esto es, falso juicio de existencia y de identidad,  tan  sólo  se  ocupa del primero, sin que se realice demostración alguna   en  torno  al  segundo,  por  lo  que  su  proposición  resulta  ser  meramente  enunciativa,  así  como  su  petición  final  de  que se case la sentencia con  fundamento en los dos errores.   

Más  aun  cuando  en  esa misma parte final  señala  que  la prueba, esto es, el tercer dictamen pericial sobre el cual basa  su   inconformidad,   se   tergiversó,  luego  de  que  había  referido  a  su  desconocimiento,  sin  reparar  que estos dos errores, cuando atañen a un misma  prueba   y   dentro   de   una   misma   censura,   son   excluyentes,  dada  su  naturaleza.    

          Así  es,  mientras  que  en  el  error de hecho por falso juicio de  existencia  el  fallador  omite  un medio de prueba que obra materialmente en el  proceso  y  tiene relevancia de cara a la decisión adoptada en la sentencia, el  falso  juicio  de  identidad atiende a su tergiversación o distorsión, bajo el  mismo  predicado de que la probanza debe ser trascendente en la decisión objeto  del recurso.         

          Es  claro,  entonces,  que  su propuesta  simultánea  y  en la misma censura es contradictoria, en tanto que lógicamente  no  se  puede  tergiversar (falso juicio de identidad) una prueba que no ha sido  apreciada (falso juicio de existencia por omisión).   

          Ahora  bien, en lo que tiene que ver con el error de hecho por falso  juicio  de existencia que plantea y al cual se limita el reproche, confluyen las  siguientes incorrecciones:   

En primer lugar, oportuno se ofrece señalar  que  el  casacionista  no realiza esfuerzo alguno para destacar la trascendencia  que  tiene  la  propuesta  frente  a  lo  decidido  en el fallo, para lo cual no  bastaba  con  que  expusiera  el  criterio que le merece la prueba, o hacerlo en  forma  enunciativa,  sino  que necesariamente ha debido dirigir ese propósito a  través  de un ataque contra la totalidad de las que lo soportan, máxime cuando  el  Tribunal  exalta en este caso el valor que reviste el testimonio de la menor  ofendida  con los hechos en la imputación de la conductas, análisis en el cual  incluso  involucró  el  estudio  global  de  los  dictámenes practicados en el  proceso.   

De  allí  que,  en  punto de trascendencia,  pronto  advierte  la Sala que la propuesta del casacionista no aporta nada nuevo  con  respecto  al contenido de la sentencia, en donde se hizo una valoración de  las  pruebas  obrantes para concluir que cobraba gran credibilidad el relato que  hizo   la   infante  sobre  la  forma  como  el  procesado  llevó  a  cabo  los  comportamientos  endilgados  en  su  contra,  la  cual,  sostiene,  no  ha  sido  desvirtuada en el proceso.   

En  segundo  lugar,  revivir la polémica en  torno  al  valor  de  la  prueba  pericial  frente a la versión de la menor sin  aportar  elementos  de  juicio  diferentes  a  los de su propia óptica sobre su  valoración,  no  corresponde  con  la  naturaleza del recurso extraordinario de  casación,  peor  aún  cuando  poco  es  lo  que aporta sobre el particular, al  pretender  que  logra  ese  objetivo  con  la  mecánica  transcripción  de los  argumentos  que a su vez dejó planteado el magistrado del Tribunal disidente de  la decisión mayoritaria que se impugna.     

          Por  todo  lo anterior, es evidente que el único cargo formulado en  la  demanda  no  reúne  los  requisitos  a  que se refiere el artículo 212 del  estatuto procesal penal, de donde se impone su inadmisión.   

         

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  interpuesta   por   el   defensor   de   EDUARDO  IGUA  TOBAR,  por  las  razones  consignadas  en la anterior  motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

Comisión de servicio  

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

Comisión de servicio  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

Comisión de servicio  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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