22118(19-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22118  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                               Magistrado Ponente:   

                                                                                      Dr.       ALFREDO       GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                               Aprobado Acta No. 43   

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de mayo de dos  mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  NELSON  DE JESÚS GIRALDO ROLDAN, contra la sentencia dictada el 6 de  octubre  de  2003  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  mediante la cual  confirmó  el fallo proferido el 9 de mayo del mismo año por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de esa ciudad que lo condenó a la pena de veintiocho (28)  meses  de  prisión,  como autor responsable de la conducta punible de homicidio  culposo agravado.   

FUDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Con  sustento  en  la  causal  primera cuerpo  segundo    –violación  indirecta  de la ley sustancial- el demandante postula dos censuras, al acusar a  la  sentencia  de segunda instancia de haber incurrido en errores de hecho “en  la   apreciación   de   la   prueba”    y   “por   exclusión   de  la  apreciación  de la prueba”.   

El   primer   cargo  lo  fundamenta  en  la  distorsión  de  los  testimonios de Angela Patricia Mendoza y Jhon James Pérez  Cano  por  suposiciones  y deducciones del juzgador, que le llevaron a un juicio  equivocado  sobre  su  eficacia  probatoria.  Para  el  demandante  era erróneo  concluir  que  al  hallarse  la testigo conversando por teléfono y de cara a la  casa  se  encontrara  distraída  y  no  pudiera ver lo ocurrido, puesto que esa  ocupación  no  interfería  su  visión  y  la  posición mencionada le habría  impedido  ver  el hecho pero no el vehículo, por lo cual después de reproducir  lo  que  considera los apartes fundamentales de esa declaración, estima que con  ella  se  desvirtúa  la  presencia  de  otras  personas  afuera de la casa o en  persecución del automotor.   

Asimismo  señala  que  el  fallador también  desacierta  en  la  apreciación del testimonio de Pérez Cano el cual carece de  la  fuerza  probatoria  reconocida  en  la sentencia, cuando tiene por cierta la  identificación  que  este  hiciera  del  automotor que atropelló al menor, sin  percatarse  de las contradicciones en que incurre y que llevan al casacionista a  creer  que  las  placas que suministró corresponden al vehículo que vio cuando  se  dirigía  hacia  el  hospital y no al que aseguró haber perseguido después  del  incidente,  con lo cual transgredió los artículos 238 y 277 de la ley 600  de 2000.   

El  segundo  cargo lo sustenta en la falta de  apreciación  del  testimonio  de  Jesús  Alberto  Londoño  Patiño al haberse  ignorado  su  existencia  en el fallo de segunda instancia, sin advertir que por  su  importancia  probatoria  demerita  la  prueba  de cargo al manifestar que el  vehículo  que atropelló y causó la muerte al menor no era el conducido por el  procesado  sino  el de unos jóvenes de ese mismo sector y que el número de las  placas  del  automotor del acusado fue tomado mientras estuvo parqueado frente a  su casa.   

CONSIDERACIONES:  

Cuando  se  alega  el  falso  raciocinio como  modalidad  del  error  de  hecho  -cuyo  vicio  recae sobre la valoración de la  prueba-  es  imprescindible indicar cuáles fueron las reglas de la experiencia,  los  principios  de  la ciencia o los postulados de la lógica transgredidos por  el fallador al apreciarla.   

De  esa  manera  la  labor  del  actor  en el  desarrollo  del  cargo, no puede limitarse a la denuncia de la violación de los  criterios  que atañen a la persuasión racional en el análisis de la prueba, a  partir  de  su  particular visión sobre el alcance y contenido de los medios de  convicción  y  de  las  conclusiones  probatorias  a la cual arribe, pues en un  sistema  de  libertad  probatoria  propio de la sana crítica  prevalece la  valoración que de ella haga  el fallador.   

Asimismo  con  sujeción  al  principio  de  autonomía  de  los  cargos,  en razón a la diversa naturaleza, a la particular  fundamentación  y  a  la  individual  postulación de cada reproche que se hace  necesaria  por  su  distinto  contenido  y  alcance,  le  compete  al demandante  sustentar    la    censura    con   suficiente   claridad   y   precisión   sin  entremezclar   los  errores,  de  modo  tal  que no falte a la coherencia y  lógica propia del recurso.   

Se  equivoca  el actor en la formulación del  primer  cargo  al  pasar  por alto la técnica casacional aludida. En efecto, la  censura  por  un  “error  en  la  apreciación  de  la  prueba”  -que parece  referirla  al  falso  raciocinio- la sustenta en la distorsión de la prueba que  llevó  al  juzgador  a  suponer y deducir efectos probatorios que no se podían  inferir  de  ella,  con  lo  cual incurre en ostensible dislate en su desarrollo  pues  en la demanda falta al principio de claridad y precisión requeridos en su  fundamentación.   

La Sala advierte que el demandante en lugar de  cumplir  con su obligación de demostrar que el fallador contravino alguna regla  de  la  experiencia, de la ciencia o de la lógica, a la manera de un alegato de  instancia   procede  a anteponer sus propias conclusiones para señalar que  aquél  “distorsionó  el  sentido  de  la  prueba”   por  suposición,  deducción  o  apreciación  errónea  de  la especie testimonial de la cual era  dable  inferir  la  inocencia  del  procesado,  cuando  desconoció  la eficacia  probatoria   –de  Angela  Patricia-      o      se      la      otorgó     indebidamente     –a Pérez Cano-.   

Ahora  si  lo  pretendido  era  denunciar  la  existencia  de  un  falso  juicio  de  identidad,  porque  se consideraba que el  fallador   al   apreciar   la  prueba  –contemplación  material-  la  distorsionó  al cambiarle el sentido  para  hacerle  decir lo que ella no expresa, era imprescindible su comprobación  mediante  la  confrontación literal con el fallo, transcribiendo los apartes de  éste  y  reproduciendo  las partes de aquella en lo que fue motivo de adición,  cercenamiento o transmutación.   

Así las cosas en la demanda no se fundamentó  y  desarrolló  en  debida forma el primer cargo postulado, en ella se procedió  además  a  entremezclar  dos  modalidades  del  error de hecho, defecto que por  desconocer  la  autonomía  y  suficiencia  de  los  cargos impide su admisión,  porque  el carácter rogado del recurso y el principio de limitación no permite  que  la  demanda  sea  subsanada,  corregida  o  enmendada  en  las deficiencias  anotadas.   

La  omisión  de  prueba  como otro motivo de  violación  indirecta  de  la  norma de derecho sustancial por un error de hecho  por  falso juicio de existencia, en el cual incurre el fallador cuando ignora la  que  materialmente  hace  parte del proceso, no es el examen o análisis parcial  de  la  prueba  ni  tampoco su falta de mención expresa en alguno de los fallos  que conforman la unidad decisoria.   

De  manera que cuando la prueba es valorada o  apreciada  en  la  sentencia de primera instancia, la postulación de esta clase  de  error  es equivocada puesto que carece de fundamento el supuesto fáctico al  cual  acude, ya que lo ignorado es lo que no ha sido tenido en cuenta a pesar de  ser    conocido    y    no    lo    que   fue   objeto   de   atención   y   de  discernimiento.   

En  consecuencia  por  haber sido debatida la  prueba  que  echa  de  menos  y  entendidas  las sentencias de primera y segunda  instancia  como  unidad inescindible, el inconformismo del casacionista limitado  a  la  genérica  enunciación  de  la  supuesta omisión de prueba, adolece del  sustento  necesario y de la demostración de la existencia del error alegado que  permita disponer el trámite de la demanda por esta censura.   

La   Sala   con  fundamento  en  lo  dicho,  inadmitirá la demanda.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por   el   apoderado   judicial   del   procesado   NELSON   DE  JESÚS  GIRALDO  ROLDAN.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO            ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN                         

MARINA         PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO     MILANÉS                     

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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