20518(19-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20518  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                    Aprobada Acta N° 43   

Bogotá,  D.  C., mayo diecinueve (19) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal de la demanda de casación presentada por la defensora del  procesado   SERAFÍN  MOLINA  CABRERA,   quien  fuera  condenado  por  el  delito  de  homicidio  simple.   

  HECHOS  

          Fueron   tratados   en   el   fallo   impugnado   de   la  siguiente  forma:   

“En  la  tarde del sábado 25 de julio de  1998,  Jaime  Orlando  Prada  Quiroga  y  José Ernesto Bello se reunieron en la  tienda  de  Pablo Hernando Bello, ubicada en la vereda Rasgata, jurisdicción de  Tausa,  y se tomaron algunas cervezas, allí se encontraron con los hermanos del  segundo  de los nombrados Carlos, Fernando y Humberto Bello. En el transcurso de  la  tarde,  llegaron  la compañera marital de Prada Quiroga y la progenitora de  ésta  y  hacia  las  6  de la tarde el aquí procesado Sefarín Molina Cabrera,  persona  quien  en  los meses anteriores había sido golpeada por Prada Quiroga.   

Pasado  un  rato,  éste  y  Molina Cabrera  discutieron  y  salieron  de  la tienda, ya afuera cruzaron algunos golpes, como  resultado  de  lo  cual  el  procesado  quedó  en  el  suelo  y herido. Una vez  incorporados,  cada  uno  tomó  para  su  lado,  y de un momento a otro, Molina  Cabrera  sacó  una  navaja que portaba y le hizo un lance en la espalda a Prada  Quiroga,  cara  postero  lateral  del  pulmón izquierdo, que le ocasionó schok  hipovolémico y hemotórax y  como consecuencia la muerte.   

Molina Cabrera se retiró del sitio y horas  más   tarde  se  entregó  en  la  Estación  de  Policía  de  Tausa.”    

ACTUACIÓN   PROCESAL   

          Vinculado    SERAFÍN   MOLINA   CABRERA  a  este proceso a través de indagatoria, la Fiscalía  2ª  Seccional  de Ubaté con fecha 10 de septiembre de 1998 le dictó medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  presunto  autor  del  delito de  homicidio simple.   

Cerrada  la investigación, el 18 de mayo de  2000  la misma Fiscalía profirió resolución de acusación contra el procesado  por  la  conducta  punible  por la cual había resuelto la situación jurídica.   

Correspondió  al Juzgado Penal del Circuito  de  Ubaté adelantar el juicio, y celebrada la audiencia pública, el 30 de mayo  de  2002  condenó  al  acusado  a  la  pena  de  trece  (13) años de prisión,  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por un lapso igual al de la  sanción   privativa   de   la   libertad   y  al  pago  de  la  correspondiente  indemnización  de  perjuicios,  al  hallarlo  autor  penalmente responsable del  delito  de  homicidio  simple cometido en JAIME ORLANDO  PRADA QUIROGA.   

Contra la sentencia anterior la defensora del  procesado      MOLINA     CABRERA     interpuso  el  recurso  de  apelación  el  cual  resolvió el 10 de  septiembre  de  2002  el  Tribunal Superior de Cundinamarca confirmando el fallo  recurrido,  pronunciamiento  de  segunda  instancia  contra el cual sustentó el  recurso extraordinario de casación.   

  LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal primera, artículo 207  del  estatuto  procesal  penal,  la libelista formula dos cargos contra el fallo  proferido por el Tribunal.   

En   el   cargo  primero,  acusa que el ad quem incurrió en violación  indirecta  por  error  de  hecho,  en la modalidad de falso juicio de identidad.   

En  la  fundamentación  expresa  que  a  su  prohijado  le  fue negada la ira o intenso dolor, tergiversando y distorsionando  la  expresión  fáctica  de  pruebas  tales como la indagatoria de SERAFÍN  MOLINA  CABRERA, los testimonios  de  José  Ernesto  Bello y Ana Cecilia Casallas Real,  y  la necropsia practicada al cadáver de la víctima.   

A continuación se ocupa de lo afirmado en el  curso  de  la injurada por su prohijado, para decir que el Tribunal desconoce la  provocación  objetiva  y  real  que  con palabras y obras efectuó JAIME  ORLANDO  PRADA QUIROGA, mortificando  al  sindicado. De esa manera desconoce la aminorante en mención, para hacer ver  los  hechos,  “como  una  sencilla  reciprocidad  de  golpes.”   

Luego   de   referirse   brevemente  a  lo  manifestado  por  los  declarante  José Ernesto Bello  y   Ana  Cecilia  Casallas  Real,  y  a  la  herida  descrita  en  el protocolo de  necropsia,  la demandante afirma que la víctima presentó una sola lesión, por  la  espalda,  herida  que  le  produjo la muerte, mientras su defendido recibió  varios  golpes,  luego  no  hubo  cruce de estos como lo dedujo el Tribunal para  negar la aminorante de la ira o intenso dolor.   

Pone  de  presente  que en la valoración de  estas   pruebas   el   ad   quem    se  apartó  de  las  “normas de la sana  crítica”   al   estimar   su  mérito  probatorio.   

Ninguna  solicitud  formula  frente a este  reparo.   

En   el   cargo  segundo,  manifiesta  la  demandante  que  el Tribunal  incurrió  en  violación directa de la ley sustancial, por falta de aplicación  del artículo 57 de la Ley 599 de 2000.   

Al  fundamentar  el  reparo  afirma  que  el  ad  quem negó a su asistido  la  diminuente  punitiva de la ira o intenso dolor, a pesar de estar acreditados  los   presupuestos   fácticos   del   precepto   normativo  acabado  de  citar.   

Luego de una breve transcripción de apartes  del  fallo  impugnado,  la  libelista  sostiene que para el reconocimiento de la  ira,  la  ley  no  exige elementos adicionales. De manera que el Tribunal, en su  opinión, debió reconocer la rebaja en cuestión.   

Por  lo  anterior,  solicita  que se case la  sentencia  impugnada  dictando  la  de  reemplazo  que  reconozca  la diminuente  punitiva del estado de ira o intenso dolor.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Esta  Sala  ha  sido  insistente  y  reiterativa  en señalar que el  recurso  extraordinario  de casación, en tanto que no constituye sede adicional  para  continuar  el  debate  probatorio  que  sobre los hechos investigados y la  responsabilidad  del  procesado se cumplió en las instancias, que concluyó con  el  proferimiento  del  fallo  de  segundo  grado, exige para la admisión de la  demanda  que  el  sujeto  procesal  que en ejercicio del derecho de impugnación  acude  a  este  mecanismo observe las exigencias formales que la ley ha previsto  para  ello,  en  tanto  que  de  lo que se trata es de demostrar a través de un  juicio  técnico  jurídico que la declaración de justicia allí contenida, que  llega  a  esta  sede  amparada de la dual presunción de acierto y legalidad, se  sustentó  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  ostensibles y relevantes o se  profirió  en  un juicio viciado de nulidad, ocurrencias una y otra que reclaman  para sí el necesario correctivo.   

Por  tanto, cuando en el libelo impugnatorio  se  desatienden  los  requisitos señalados en la normatividad llamada a regular  el  caso  concreto  (artículo  212  de  la Ley 600 de 2000), y fundamentalmente  cuando  se  soslaya  aquélla exigencia relacionada con la adecuada formulación  de  los  cargos  y  se  omite  señalar con la claridad y precisión debidas sus  fundamentos,  la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser  otra que su  inadmisión según así lo establece la referida norma.   

A  partir  del anterior marco conceptual, lo  primero  que  se  advierte  es  que en la demanda que concita la atención de la  Sala  se  acierta  en la identificación de los sujetos procesales, la sentencia  objeto  de  impugnación,  la  síntesis  de  los hechos materia del juicio y el  resumen  parcial  de  la  actuación del proceso, pero igual no acontece con los  restantes  requisitos  ya  que  si  bien  se  señala  como causal la primera de  casación,  cuerpo  primero y segundo, no se procede para su desarrollo bajo los  presupuestos  de  precisión  y claridad requeridos para la demostración de las  censuras.   

En   el   cargo  primero,  la  demandante  sostiene  que  el  Tribunal  incurrió  en  violación  indirecta,  sin  precisar  la  norma  o  normas   sustanciales  supuestamente  transgredidas,  como  tampoco menciona si lo fueron  por falta de aplicación o aplicación indebida.   

Si bien mencionó que se habría incurrido en  error  de  hecho,  por  falso juicio de identidad, en la apreciación de algunas  pruebas  (indagatoria,  declaraciones  y  prueba  pericial), no precisó cuál o  cuáles  sectores o apartes de las mismas fueron tergiversados o distorsionados,  bien por adición ora por supresión.   

Abandonando  el desacierto de contemplación  probatoria,  pues  es a él al que se refiere el error de hecho por falso juicio  de  identidad,  la  demandante  indica  que en valoración de tales elementos de  juicio  el  ad quem se apartó  de  las  normas de la sana crítica, sin mencionar las reglas de la lógica, las  máximas  de  la experiencia o los aportes científicos que, como integrantes de  la  sana  crítica, habían sido desconocidos por el Tribunal. Tampoco se ocupó  de  las  reglas,  las  máximas  o  los  aportes  de  la ciencia que debían ser  utilizados para la definición del asunto.   

Y,  de otra parte, sin evidenciar los yerros  en  que  pudo  haber  incurrido  el juzgador en la apreciación de la prueba, la  casacionista  se  muestra  inconforme con los razonamientos que llevaron a negar  la  diminuente  punitiva  de la ira o intenso dolor, con la intención de que la  Corte  escoja  su  criterio  por  encima  del expuesto por el Tribunal, tarea de  improcedente  acogida  en  esta sede, en atención a que los fallos de instancia  llegan precedidos de la doble presunción de legalidad y acierto.   

En   relación   con   el   cargo   segundo,  formulado al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  primero,  la  impugnante  manifiesta  que  la sentencia proferida por el  Tribunal  incurrió  en  violación  directa  de la ley sustancial, por falta de  aplicación  del  artículo  57  de  la Ley 599 de 2000 que alude a la rebaja de  pena  cuando la conducta punible se realiza en estado de ira o de intenso dolor.   

Cuando   se  demanda  una sentencia por  violación  directa  de  la ley sustancial en cualquiera de sus tres modalidades  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o interpretación errónea), el  casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y  sin  discrepar de la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las  partes motiva y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

A  la  recurrente  le  resultaba  imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia,  que entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, la demandante no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo,  hubiera  reconocido  sin lugar a  equívocos  que  el  procesado  realizó  el  homicidio  de  que  fuera víctima  Jaime  Orlando  Prada  Quiroga    en  estado  de  ira o de intenso dolor, y, no obstante ello, en la  parte  resolutiva  le negó la rebaja de pena establecida en el artículo 57 del  estatuto punitivo.   

Por  el  contrario,  atentando  contra  los  requisitos  de  claridad  y precisión, la libelista se opone a las valoraciones  que  hiciera  el  Tribunal  en  orden a negar la diminuente punitiva de la ira o  intenso  dolor,  sin  mencionar  los  errores  en  que  ha  podido  incurrir  el  ad   quem  al  adoptar  tal  determinación.   

Así  las  cosas,  en  tanto que la Corte no  puede  suplir  las  deficiencias ni corregir las imprecisiones de la demanda, se  impone  su inadmisión, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 212 y  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conlleva la consecuencia  procesal  de  declarar desierta la impugnación, mediante decisión que adquiere  ejecutoria  en  la  fecha  en  que  es  suscrita  y  no  admite  recurso alguno.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  en  defensa  del  procesado  SERAFÍN  MOLINA CABRERA,  por   las   razones   señaladas   en   la   anterior  motivación.   

Contra   esta   providencia   no   procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

Comisión    de  servicio   

JORGE              ANÍBAL             GÓMEZ  GALLEGO              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                  

ÉDGAR                       LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN        

MARINA               PULIDO               DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID         RAMÍREZ        BASTIDAS                    MAURO                     SOLARTE  PORTILLA         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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