21238(06-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21238  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta # 21   

Bogotá D.C., abril seis (6) de dos mil cinco  (2005).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado JESÚS ANDRÉS TRUJILLO  MARTÍNEZ.   

ANTECEDENTES:  

1. Hacia la 1:30 de  la  madrugada  del  1º de junio de 2001, en la Avenida 19 con la carrera 4ª de  Bogotá,  Yolanda  Gaitán  Pulido,  Claudia  Patricia Quintero, Alex Valencia y  Francisco  Cuello  Garay  se detuvieron a comprar cigarrillos. Dos individuos se  les  acercaron, uno intentó arrebatarle el bolso a la primera y, al no lograrlo  debido  a  su  reacción,  la  golpeó  en  la  cara.  Los  compañeros de ésta  pretendieron  ayudarla  y  los  asaltantes,  con  arma cortopunzante, hirieron a  Cuello  Garay  en  el  tórax  y la espalda. Gracias a la oportuna intervención  médica no se produjo su fallecimiento.   

La   Policía  intervino  de  inmediato  y  aprehendió   a  JESÚS  ANDRÉS  TRUJILLO  MARTÍNEZ,  el  mismo  que  intentó  apoderarse de la cartera de Yolanda Gaitán.   

2.  La Fiscalía lo  vinculó  mediante  indagatoria al proceso, le resolvió la situación jurídica  y  mediante providencia del 25 de septiembre de 2001 lo acusó por los cargos de  tentativa  de  homicidio,  tentativa  de  hurto calificado y agravado y lesiones  personales, en calidad de coautor.   

3.  Tramitado  el  juicio,  mediante  sentencia  del  18 de octubre de 2002 el Juzgado 46 Penal del  Circuito  de  Bogotá  lo  condenó  a  90  meses  de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término   y  al pago en  concreto de los perjuicios causados con los delitos. Y,    

4.    Ese  pronunciamiento  fue  apelado por el defensor y el Tribunal Superior de Bogotá,  a  través  del  fallo recurrido en casación, expedido el 7 de febrero de 2003,  lo confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA:  

Cargo único.  

1. Dice el defensor  que  el  Tribunal  violó  indirectamente  la  ley  sustancial  a causa de haber  incurrido  en  error  de  hecho  por falso juicio de existencia.  Calificó  como  tentativa  de homicidio una conducta de lesiones personales y eso sucedió  porque tuvo en cuenta el resultado y no la intención.   

Si  el  propósito  de  TRUJILLO  MARTÍNEZ  hubiese  sido  causarle  la  muerte a Francisco Cuello habría utilizado un arma  apta  para  ello  y  no  detenido  el  ataque  sino  hasta  dejar sin vida a los  lesionados, uno por uno, empezando por Yolanda Gaitán.   

La  tentativa  de homicidio sólo es punible  cuando  la  acción  es  idónea  para  poner  en peligro el derecho a la vida e  inequívoco  que  con  su  despliegue se pretendía vulnerarlo. Esa idoneidad se  predica  de  la  conducta  y  no de los elementos utilizados en la comisión del  delito, cuya eficacia depende de la forma como sean usados.   

2.  Aunque  fueron  múltiples  las  agresiones  que  sufrió  Francisco  Cuello  Garay  ninguna  se  individualizó  como  capaz  de  causar  la  muerte  por sí sola y, se reitera,  TRUJILLO MARTÍNEZ contó con tiempo para matarlo y no lo hizo.   

Es evidente, entonces, que su intención era  la  de  actuar  ante  una  situación  repentina, producto de un dolo de ímpetu  –que   no  le  permitió  ponderar  la  situación  y  medir  las  consecuencias  de  su  acto—,  y  en  manera alguna la de causar la  muerte.  La  conducta,  por  ende,  se  debe  determinar  por  el resultado y la  sentencia   condenatoria   proferirse   por   lesiones  personales,  que  es  el  pronunciamiento  que  el  censor  espera  de  la Sala tras la decisión de casar  parcialmente el fallo impugnado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  A través de la  causal  1ª de casación del artículo 207 del código de Procedimiento Penal de  2000,  que  fue  la  invocada  por  el  casacionista,   es viable denunciar  errores   de   juicio  del  juzgador,  de  naturaleza  jurídica  o  probatoria.   

En el primer caso, al impugnante no le está  permitido  discutir  la  apreciación  de  los  medios  de  convicción, pues la  transgresión  de  la  ley  es  en  esa hipótesis la consecuencia directa de un  error  estrictamente jurídico, originado en la aplicación indebida de la norma  sustancial,  en  su  falta  de  aplicación  o  en  su interpretación errónea.   

En la segunda eventualidad, la violación de  la  ley  se  produce  de  manera  indirecta,  como  resultado  de  errores en la  apreciación  probatoria,  que  pueden ser de hecho o de derecho, teniendo lugar  los  primeros  cuando  el  juzgador  supone  u  omite  pruebas  (falso juicio de  existencia),  cuando distorsiona o altera su contenido material (falso juicio de  identidad),  o  cuando  realiza la apreciación probatoria con desbordamiento de  la  sana  crítica  (falso  raciocinio);  y los segundos, cuando el Juez aprecia  pruebas  inválidas  o cuando tiene como tales pruebas válidas (falso juicio de  legalidad)  o cuando considera que la prueba tiene tarifa legal, no teniéndola,  o  estando  sujeta a ella desconoce el valor o la eficacia probatoria que la ley  le asigna (falso juicio de convicción).   

El sujeto procesal, al proponer cualquiera de  dichas   equivocaciones  probatorias  en  casación,  tiene  la  obligación  de  precisarla  y  la de acreditarle a la Corte su trascendencia, es decir que de no  haber  ocurrido  el  error  otra hubiera sido la sentencia, lo cual le impone la  carga  lógica  adicional  de confrontar y desvirtuar sus términos. Se trata de  las  exigencias  formales de claridad y precisión en la formulación del cargo,  consagradas  en  el  numeral  3º del artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000  con  sujeción  al  cual  fue presentada la demanda, las cuales  fueron evidentemente incumplidas por el censor en el presente caso.   

2.  Es cierto  que  le atribuyó al Tribunal haber incurrido en error de hecho por falso juicio  de  existencia,  pero no señaló sobre qué medio de prueba específico recayó  y  menos  si  se  produjo  por omisión o suposición. Se dedicó fue a expresar  generalidades  sobre  el  tema  de  la  tentativa y a sostener, al margen de los  fundamentos  que le sirvieron al juzgador para concluir que la conducta imputada  se  adecuaba a homicidio tentado y no a lesiones personales, que su representado  incurrió  en  esta última porque si su intención hubiera sido matar, desde el  comienzo  habría  utilizado un arma idónea para ello y no habría cesado en la  agresión hasta lograrlo.   

Se  trata de ideas del abogado que aparte de  resultar  de  fácil  refutación  no  dicen  nada en absoluto sobre el error in  iudicando  que  anunció  y  que  no  le  mereció  ningún  tipo de desarrollo,  desconociendo  así  que  la casación es un recurso del proceso instituido para  juzgar   la   legalidad   de   la  sentencia,  que  en  ningún  caso  se  puede  derrumbar   al  margen  de la determinación de un error in iudicando (o in  procedendo)  trascendente,  que  obviamente  no  lo  configura  la  apreciación  probatoria   realizada  por  el  juzgador  con  apego  al  sistema  racional  de  apreciación de la prueba que rige en el procedimiento penal.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de   casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JESÚS  ANDRÉS  TRUJILLO  MARTÍNEZ.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                             ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                     MAURO SOLARTE  PORTILLA                                      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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