21059(19-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21059  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  069  

Bogotá. D. C., diecinueve (19) de agosto de  dos mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la  admisibilidad de la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  JORGE         ELIÉCER         ARCINIEGAS         ROSERO.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los  hechos  que  motivaron  el  presente   diligenciamiento,   fueron  resumidos  por  el  juzgador  de  segunda  instancia, de la siguiente manera:   

“El  17 de octubre de 1998, en una requisa  que  en  tramo  de  la carretera que de ‘La   Línea’  conduce  al municipio de Calarcá, (Quindio), efectuaron agentes de policía una  requisa    sobre    el    vehículo   ‘Ranault  4’ de  placas  EVH-741  conducido  por Francisco Javier Ortíz Rodríguez, descubriendo  en  su interior catorce (14) paquetes del estupefaciente denominado ‘cocaína’,  a  la  vez  con  un peso de doce mil  ochocientos    veinticuatro,    cinco    gramos    (12.824.5   grs.)”.   

2.-   El   Juzgado   Penal   del  Circuito  Especializado  de  Armenia,  mediante  sentencia  del  21  de noviembre de 2002,  condenó,  entre  otros,  a Jorge Eliécer Arciniegas a las penas principales de  12  años  de  prisión  y  multa  de  200  salarios  mínimos mensuales legales  vigentes  y  a  la accesoria de rigor, como coautor del delito que describía el  artículo 33, inciso 1°, de la Ley 30 de 1986.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor de los  procesados,  el  Tribunal  Superior  de  Armenia,  el  5  de febrero de 2003, lo  confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El  defensor  de  Jorge  Eliécer Arciniegas  Rosero,  al amparo de la causal primera de casación, presenta dos cargos contra  la  sentencia del Tribunal, cuyos argumentos se sintetizan de la  siguiente  manera:   

Primer cargo  

Acusa al Tribunal de haber violado, de manera  indirecta,  la ley sustancial, por error de hecho, toda vez que, en su criterio,  se     apreció     “la    prueba    ‘Testimonio      único’,    derivada   de   falsos   juicios  inferenciales  y  conclusiones fundados en la valoración dada al testimonio, al  margen  de  los  elementos  que  constituyen  las reglas de la sana crítica, la  ciencia y la experiencia”.   

Luego  de citar el artículo 277 del Código  de  Procedimiento  Penal, acota que el fallo recurrido se edificó sin consultar  los  principios  de  la  sana  crítica,  puesto  que no se hizo “el  control  interno  sobre  las condiciones del testigo y su dicho.  Por  el  contrario, haciendo abstracción de los parámetros del artículo 277 C  de  P.  Penal, sólo se analizó de manera fraccionada y bajo premisas supuestas  por el valorante…”.   

A continuación copia un fragmento del fallo  impugnado  y dice que dicha afirmación no es posible verificarla desde el punto  de    vista    objetivo.    En   efecto,   sostiene   que   la   “delación”  no  fue  por  iniciativa del  testigo,  sino  “consecuencia de un proceder oficioso  de  la  administración de justicia, al desatar la apelación interpuesta contra  la    sentencia    anticipada   a   la   que   se   acogió   Francisco   Javier  Ortíz…”.   

Después de copiar otro fragmento del fallo,  manifiesta  que  la  solidez  del cargo es evidente, por cuanto en el ánimo del  sentenciador  “gravitó  una motivación favorable a  la  credibilidad  del  deponente  y  con causa en la falsa inferencia de que sus  aportes      fueron      consecuencia      de      su     iniciativa”.   

Acota  que  con  dicha actitud se omitió la  obligada    apreciación   concatenada   de   las   anteriores   “apariciones   procesales   –incluida  la  indagatoria- del delatante y además, respecto de cada  una  de  ellas,  tampoco  se  hizo el análisis valorativo de los requerimientos  objetivo  – subjetivos que  los  medios  de  prueba comportan para reconocerles certeza probatoria, máxime,  cuando  la  ponderación  dialéctica se impone al valorar el testimonio único,  del  que ha debido tenerse en cuenta, su histórica, para aprehender el grado de  certeza   que   se   requiere   para   fincar  en  él,  la  condena”.   

A  continuación  resalta  algunas  de  las  distintas  intervenciones  del  citado  deponente  y manifiesta que incurrió en  contradicciones,  respecto  de  la  descripción física de su representado, tal  como lo resaltó el Ministerio Público y el defensor.   

Destaca que el fallo también hizo referencia  a  las protuberantes contradicciones en que incurrió el deponente. No obstante,  como  no  motivó su valoración con apego en las reglas de la sana crítica, su  apreciación    las   resolvió   “con   argumentos  excluyentes”.   

Resalta  otra  porción  de  la  sentencia y  afirma  que en el ejercicio de la sana crítica “debe  vincularse  a la dialéctica de la verdad y el error en relación concreta a los  hechos  – conductas, objeto  de  prueba  y  de  esclarecimiento,  los  yerros  reseñados  demuestran  que se  desbordó  la  libre  apreciación  de la prueba dejando de lado la racionalidad  que  impone  la  formación  de  la certeza judicial mediante las dinámicas del  quehacer  cognoscitivo,  para  caer  en  el  médano  decisionista  de su propia  subjetividad,     carente    de    anclajes    objetivos    en    la    realidad  probada…”.   

Por consiguiente, asevera que si su defendido  se  encuentra debidamente identificado por cuenta  del pluricitado testigo,  “¿en  qué  lugar,  en  qué  folio  y  bajo  cual  descripción,  real  y  concordante,  halló la Magistrada la individualización  del   destinatario   de   la  condena?”.   

Luego  de  copiar  otros  fragmentos  de  la  versión  del  deponente  y  de las explicaciones dadas por su patrocinado en la  indagatoria,  dice  que  el  proceso  no  cuenta  con  los  elementos  de juicio  necesarios,     con     vocación     de     verdad,     para    “identificar    plenamente    al    destinatario    del   juicio   de  reproche”.   

Asevera  que  el yerro es trascendente, toda  vez  que  llevó  a  predicar el grado de conocimiento de certeza respecto de la  responsabilidad de su procurado.   

Segundo cargo  

Acusa al Tribunal de haber violado, de manera  indirecta,  la  ley  sustancial,  por  error  de  derecho,  por  falso juicio de  convicción,  por  cuanto  el juzgador desconoció lo consagrado en el artículo  248 de la Constitución Política.   

Después  de transcribir el citado artículo  248  y  una  porción  del fallo atacado, manifiesta que las consideraciones del  sentenciador,  ponen en evidencia el falso juicio de convicción invocado, yerro  que condujo a una injusta condena.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

El  recurso  de casación, como se ha dicho,  dado  el  carácter  de  extraordinario  y rogado que ostenta, conlleva a que la  demanda  en  la  que  se  sustenta  las  razones  por  las cuales se pretende la  infirmación  del  fallo de segunda instancia, cumpla con todos los presupuestos  formales  consagrados  para  su  admisibilidad,  pues,  la  Corte, en virtud del  principio  de  limitación  no  puede  entrar  a corregirla y menos suplantar al  casacionista.   

Aclarado  lo  anterior,  se  observa  que el  libelo  carece  de la claridad y precisión en la fundamentación de la censura,  de  acuerdo  con  lo  reglado  en  el artículo 212, numeral 3°, del Código de  Procedimiento  Penal, puesto que el casacionista en vez de demostrar el error en  la  apreciación  de las pruebas y su consecuente violación indirecta de la ley  sustancial,  procede  a  discrepar del grado de credibilidad que el sentenciador  le  dio a las pruebas en cuanto a la individualización del procesado, olvidando  que  la  simple  disparidad  de  criterios  no  constituye  yerro  demandable en  casación.   

En efecto, como también lo ha dicho la Sala,  dentro  del  método  de  persuasión  racional  que rige para apreciar los  elementos  de  juicio,  no  es  susceptible  demandar  a  través del recurso de  casación  la  convicción  del  juzgador,  salvo  que se hubiese violentado los  postulados  que  informan  a la sana crítica, evento en el cual la censura debe  postularse a través del error de hecho por falso raciocinio.   

En  lo  que  atañe  al  primer cargo, en el  entendido  que  lo  postuló  por  los  senderos  del  error  de hecho por falso  raciocinio,  se  advierte  que lo dejó en el simple enunciado, puesto que, como  era  su  deber,  no señaló cuál fue la regla de la lógica, de la ciencia, de  la  máxima  de la experiencia o del sentido común vulnerada, de qué manera lo  fue y su trascendencia en la parte conclusiva de la sentencia.   

El  censor  centró la labor demostrativa en  afirmar  que  la  versión juramentada de Francisco Javier Ortíz se erige en el  testigo  único  que  compromete  la  responsabilidad  de  su  defendido, que el  juzgador  le  dio  credibilidad  a  su  dicho  y  que no fue apreciada de manera  concatenada  con las distintas intervenciones del deponente a efecto de llegar a  la  certeza  requerida,  máxime  cuando  incurrió  en  contradicciones,  en lo  atinente  a  la  individualización  de  su  defendido, sin que en manera alguna  indique  cuál  fue el postulado de la sana crítica quebrantado en la actividad  probatoria y su trascendencia en el juicio de reproche.   

Así  mismo,  apartándose  de  su  inicial  enunciado,  también  incursiona  en el campo del error de hecho determinado por  falso   juicio  de  identidad,  al  sostener  que  la  pluricitada  declaración  “sólo se analizó de manera fraccionada”,  habida  cuenta  que,  como lo ha sostenido la Corte, cuando la  prueba  se  divide para efecto de su apreciación, al punto que se le hace decir  lo  que  ella  objetivamente  no  reza,  erigiéndose  en  una tergiversación o  distorsión  del  contenido  material,  bien por que se coloca a decir lo que su  texto  no  encierra u haciéndole expresar lo que objetivamente no demuestre, se  está en presencia en dicho error.   

Finalmente,  tampoco señaló cuáles fueron  los  preceptos  transgredidos como consecuencia de la errada apreciación de las  pruebas   y   su   sentido,   esto   es,   exclusión   evidente  o  aplicación  indebida.   

Respecto  del cargo segundo, en el entendido  de  que  se  trató  de  un error de derecho por falso juicio de convicción, no  demostró  la  trascendencia  del  yerro invocado, esto es, que los antecedentes  penales  a  que  se  hizo referencia en el fallo no podían tener dicha calidad,  razón  por  la  cual  de  haberse  obrado  de  conformidad con lo reglado en el  artículo  248 de la Constitución Política, es decir, que sólo se puede tener  como     tal     las    sentencias    “en    forma  definitiva”,  el  fallo habría sido favorable a los  intereses  del  procesado,  al  no  ser  posible construir indicios en contra de  Arciniegas  Rosero  basado  en  el informe de la Interpol, debiendo igualmente a  fin  de  evidenciar  el  error tener en cuenta las demás probanzas sustento del  juicio  de  responsabilidad,  parámetros  técnicos  que  no  se avizoran en el  libelo.   

De  otro  lado,  tampoco  señaló  la norma  contentiva  de  la conducta punible atribuida al procesado y el  sentido de  la  violación.  Además, no dio las razones jurídicas por las cuales considera  vulnerado el artículo 248 de la Constitución Política.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   JORGE    ELIÉCER   ARCINIEGAS   ROSERO.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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